Historia no acta para todo tipo de lector
Mi objetivo no es romantizar ni normalizar esta parafilia
De por sí, si sienten que la
historia no les logra transmitir lo que es realmente dicho transtorno y desean saber más a fondo de que se trata, para eso está el siguiente capítulo.
PD: disculpen la mala ortografía
El recuerdo de aquel día es tan lúcido y constante como para darme el lujo de olvidarlo.
Después de siete largos años ejerciendo mis estudios para dedicarme a la medicina , psiquiatria para ser más precisos, comencé mis prácticas en un hospital pequeño para luego ser transladado a "un paso al infierno", a penas estaba empezando así que mis espectativas no eran muy altas, en especial cuando me preguntaba si realmente lo mío era ejercer este tipo de profesión, siempre me imaginé como un Astronauta o tal vez veterinario, pero la vida enserio da muchos giros inesperados o eso suponía.
En una sala de emergencias, a parte de encontrarte con gente herida, enferma o que solo van por un chequeo mal hecho, puedes deducir sus pensamientos, actitudes o que los llevo ahí, estos últimos años me había resultado entretenido analizar las personas y su forma de expresarse, descubrir cuando mienten o no, aquí es donde entran ellos.
Un par de padres psicóticos con un trastorno conocido como "munchausen por poder".
La primera vez que distingui a los Tweak, no pude notar nada anormal en ellos parecían totalmente normales, eran amables, descentes y muy bien hablados, a excepción de algo, siempre solían llevar a su hijo de aproximadamente 17 años al consultorio con cierta frecuencia.
Un día por simple curiosidad decidí preguntarle a una de las enfermeras si sabía que clase de enfermedad padecía el chico como para estar viniendo con tanta frecuencia, si se trataba de un simple caso de Anemia podría tomarlo como algo normal, pues eso explicaba su piel pálida y apariencia desgastada.
Pero la enfermera no me dio mucha información, solo que el chico padecía de muchas enfermedades que eran desconocidas hasta para ellas, todo era extremadamente clandestino, después de escuchar lo que tenía que decir opte por olvidar el tema, tal vez no me convenía involucrarme.
Los chequeos casi diarios no cesaron, y mi desconfianza volvía a aumentar, casualmente en una ocasión me topé con el chico caminando solo por los pasillos sin compañía de sus padres, parecía tan perdido en su entorno que no noto que me había puesto enfrente de el, quise saludarlo tal vez sacarle un poco de información, pero solo se alejó corriendo como si hubiera visto un fantasma, nada me cuadraba, pero no me convenía hacer de detective ahora y arriesgarme a perder mi trabajo.
Ya habían pasado dos años y ya estaba listo para pasar mi carta de renuncia, me habían solicitado para trabajar en un hospital psiquiátrico en los Ángeles, era una buena oferta de trabajo que no pensaba desaprovechar.
Después de recoger mis cosas y despedirme de todos en el hospital, me dirigía a mi departamento a unos 15 minutos en carro desde el hospital, mientras conducía pensaba en como le daría la noticia a mi pequeña mascota "Stripe 5" o tal vez después llamar a mi madre y contarle al respecto.
Después de estacionar mi auto subí con pereza las escaleras al tercer piso gracias a que el ascensor no funcionaba desde no se cuántos meses, mi departamento era de los últimos de la ilera pero entre más me acercaba pude notar algo extrañamente inusual, alguien sentado en posición fetal frente a la ladera de mi departamento, mientras me iba acercando la sorpresa fue más grande al descubrir de quién se trataba.
Aquel chico extraño, sus mangas estaban llenas de sangre, incluso parte de su rostro, tenía muchas preguntas, pero algo me decía que era mejor sacarlo de ahí antes de que pudiera llamar la atención de alguien.
Por más preguntas que hacía, no contestaba ninguna, solo miraba al vacío acurrucado en el único mueble que tenía en la sala, si deducía bien lo que había pasado, sentía la ligera presión de no seguir preguntando, pero de almenos prender la televisión, y ahí estaba la respuesta.
Una pareja de casados los cuales eran dueños de una cafetería, habían cometido suicidio en su propio local hace tres días, "¿Suicidio?" Volví mi mirada al chico que no dejaba de temblar y halar de sus cabellos, tal vez no fue suicidio , pero se pasó como tal , la sangre se me heló, pero si todo tenía una buena razón, no podía juzgar nada.
Al final el día de la mudanza llegó y el chico terminó por ir conmigo, de las pocas palabras que nos dirigimos, mencionó que no quería regresar a ese lugar y por eso pensó en buscarme por alguna razón.
Todo lo anterior había transcurrido hace cinco años, forme mi vida en los Ángeles, y aún continuaba trabajando en el hospital psiquiátrico, pero cuando jornada de trabajo terminaba, mi vida volvía a ser un poco inusual y secreta.
Tweek con el paso de los años también había enfermado mentalmente, sus padres le habían estado metiendo ideas en la cabeza sobre diferentes tipos de enfermedades que según ellos el padecia, al morir ambos este sintió un alivio del que siempre hablaba, pero no todo había terminado, por que ahora era el quién padecía munchausen.
Todo comenzó con actitudes extrañas, algunos pensamientos y acciones autodestructivas, como la necesidad de ingerir cualquier medicamento que no necesitaba por creer estar enfermo, sabía que retenerlo a mí lado no estaba bien, pero no quería que fuera enviado a un manicomio solo por todo el daño que le habían causado sus padres en el pasado.
Por que lo amaba, quería protegerlo de cualquier otra persona; por esa razón había organizado una habitación extra en el sótano, como doctor los medicamentos, jeringa y demás artefactos siempre rondaban por mi casa, no importa donde los escondiera el siempre los encontraría, por esa razón pasaba todo el día encerrado en dicha habitación, por su propio bien.
Mi jornada laboral había acabado después de un largo día, tras abrir la puerta deje las compras de la cena de esa noche sobre la mesa y baje las escaleras hasta dicho lugar, tome las llaves que se encontraban colgas junto a la puerta y comencé a abrir el sin fin de cerraduras.
Al abrir la puerta todo estaba completamente oscuro, así lo prefería el, tampoco era como si fuera díficil localizar la cama en medio de la oscuridad.
Me arrodille junto a esta y toque aquel bulto te tamaño mediano envuelto en una manta de pies a cabeza.
"Tweek ya llegué"
Sin respuesta alguna
"Te he dicho que no mantengas la habitación a oscuras, podrías tropezar y lastimarte"
" ¿Por que ¡Ngh t-tardaste tanto?"
Se quitó la cobija de encima y me miró con cierto reproche
"Yo.. lo siento, la sala estaba congestionada y..." Suspiró "Lo importante es que estoy aquí ¿No?"
Su expresión cambio a una de enojo
"que tal que me hubiera pasado algo en tu ausencia, justo ahora me siento muy enfermo y yo... Yo enserio creo que necesito una inyección y que me cuides"
Mencionó al borde del llanto, era normal que se alterará casi por todo, aveces sentía que si no me tenía a mi nadie más podría entenderlo, por eso cada vez me convencía más de que estaba mejor bajo mi cuidado.
"Vamos, te daré un chequeo"
Lo tome entre brazos para llevarlo a la habitación mencionada, había una camilla y ciertos artefactos que lo hicieran creer que estaba en un consultorio real.
El se sentó sobre la camilla en lo que yo prendía la computadora y así todo se repetía, me decía como se sentía últimamente, su rutina y la regularidad con la que tomaba su medicamento.
Aunque sabía que todo era mentira escribía cada cosa, algunas de las medicinas eran tranquilizantes o simplemente vitaminas, solía ser muy obediente respecto a sus horarios, así no tenía que preocuparme por una sobredosis.
Luego le daba un chequeo según lo que el creyera que padecía esta vez, algunas personas dirían que no podrían vivir toda su vida fingiendo, pero yo que estaba acostumbrado no era la gran cosa y más si lo hacía sentir seguro a el.
Hubieron varias ocasiones en las que trate de explicarle el tipo de transtorno que padecía , pero esto solo generaba que se alterará demasiado, deje de intentarlo al ver la rabia y estrés que obligar a admitir algo le causaba.
Ahora simplemente somos felices a nuestra manera.
Después de nuestro chequeo obligatorio y dejar bajo llave dicho consultorio, preparaba la cena para luego irnos a dormir, así era como finalizaba cada día.
"Mañana no tengo que ir al trabajo, ¿Te gustaría ir a alguna parte?"
Algo habitual en Tweek era que no respondía al instante mis preguntas , solía tomarse minutos incluso horas antes de responder, por que le gustaba pensar bien su respuesta, en el pasado llegó a tener muchos problemas con eso, pero en verdad no era como si me molestara.
" N-no , prefiero quedarme en casa"
"Esta bien"
Finalice dandole un beso en su frente.
Lo que para las personas es algo difícil de comprender, para mí es la felicidad, por que se que a pesar de todo, aún me permites despertar con tu rostro cada día y eso es mi mayor alegría, día tras día.
