ONE - SHOT PARTE I ۪

DULCE MENTIRA

TERRYFIC ESCRITO POR :

NAMBER BELINDA GRAY.

"El amor es amor que no es un error si no más bien un deseo que dura hasta la muerte".

Un error se puede dar de muchas maneras, sin embargo el "error" de ellos dos, comenzó esa noche en aquel frío y muy oscuro hospital en dónde todo parecía perdido para aquellos dos jóvenes llamados : Candy y Terry.

- no Candy, por no te vayas...quédate aqui, con migo, por favor, no me dejes.

Decía la voz de Terry en medio de lágrimas que el trataba de ocultar tras sentir que el único sentido de su vida quería irse sin importar nada.

- Terry...- lo llamo Candy, aquella rubia de ojos verdes cuál sentía su corazón latir lento y sin sentido, casi sintiéndose vacío - no, no me pidas que me quedé, por qué por más que quiera, yo no...no puedo hacerlo, tú debes es estar con Susana, hacerla feliz y olvidarte de mi y de lo nuestro para siempre.

Había dicho Candy soltando algunas lágrimas de sus ojos verdes esmeralda, sintiendo que si no se alejaba le sería mucho más difícil irse por qué estar en brazos de su amado era la mejor sensación que ella nunca había logrado sentir.

- no Candy, así como tú me explicas que no puedes quedarte, así mismo te explico yo, que no puedo olvidarte Candy.

- tienes que hacerlo Terry, es, es...por nuestro bien, por el bien de todos. Yo, debo irme y regresar a mi vida, así como tú lo harás con Susana.

Por mas bonito que sonara Terry, aquel castaño se rehusaba a aceptar aquella propuesta de una vida sin su razón de vivir.

- pero yo no quiero que te vayas Candy, por qué yo... quiero, quiero una vida con tigo.

Escuchar esas palabras y sentir como aquel castaño acercaba y apretaba su cuerpo a el de el en medio de aquellos escalones, era como saber y sentir que su mundo se estaba destruyendo frente a sus ojos y que ella en lugar de ayudarlo lo único que quería era huir.

- Terry, yo... yo también deseé toda una vida con tigo, desde el colegio pero no, no existe forma, es...complicado, tu tienes tus deberes y yo, yo tengo los míos.

Terry guardo silencio, pues en su cabeza pasaban muchas cosas pero aunque pasaran muchas dudas de lo único que estaba seguro era que el no iba a permitir que Candy, el amor que el siempre había estado deseando tener, se fuera de sus manos cuando aún había una pequeña esperanza, que por muy loca que fuera, para el en aquel momento no había dejado de ser una : esperanza.

- te equivocas Candy...

Había dicho Terry dejando de abrazar a Candy por la espalda para ahora ponerse en frente de ella quien estaba realmente confundida sin entender nada de lo que estaba pasando.

- pero Terry, ¿De qué estás hablando? Yo no creo que exista...

Ella se detuvo no por qué quisiera, si no más bien por qué el castaño no se lo permitió.

- si existe una forma Candy.

- ¿Que?.

El castaño soltó un suspiro, realmente lo que estaba apunto de decir y proponer era una completa : locura.

- lo que yo siento por Susana es agradecimiento y lo que yo siento por ti, es amor Candy.

La rubia guardo silencio, sus lágrimas habían comenzando a salir de la nada de sus ojos y es que tener a aquel castaño dueño de sus suspiros decir aquellas palabras le habían tocado algo en su corazón haciendo que se trasmitiera a través de sus dolores y muy tristes lágrimas.

- Terry, por favor, no digas eso, yo no...

Nuevamente aquella rubia no pudo seguir con lo que iba a decir pues en aquellos momentos sus labios estaban siendo acariciados por los labios de Terry una vez más, haciendo que en cuestión de segundos ella perdiera la consciencia de todo y de todos por unos minutos hasta que acabo el beso que ella había deseado tanto sentir.

Había extrañado sentir aquellos labios, y su deseo de probarlos nuevamente eran tantas que le hicieron darse cuenta que estaba en un grave problema. No podía controlar sus deseos y sus sentimientos por más que quisiera, ahora que ella habia probado aquellos labios, sabía de sobra que le sería imposible irse por qué con aquel beso no solo había comprobado que deseaba aquellos labios, si no más bien que amaba a aquel castaño por sobre todas las cosas.

Ella soltó un suspiro, a tiempo que abrazaba al castaño dando a entender que ya no quería ni podía irse y estar en brazos de aquel castaño ahora, solo había servido para confirmar lo que quería evitar desde un principio.

- te amo pecosa - había susurrado Terry para después dar un casto y muy dulce beso de Candy.

- yo también mocoso engreído pero, ¿ahora que haremos? - pregunto la rubia con tono de preocupación y de angustia tras en su mente pasar el recuerdo de : Susana en una silla de ruedas, esperando ser amada por su amado.

- por lo pronto, estar juntos hasta el mi pecosa.

Había dicho Terry para nuevamente unir sus labios a los Candy en un beso que fueron sumados y sumados por más y más, nada podía ser más perfecto que tener a Candy a su lado sin importar nada incluyendo a Susana.

- Terry...- lo llamo aquella rubia Terry quien pretendía leer un periódico - ¿Estas bien?, Llevas suspirando hace media hora - informo la rubia mirando hacia el castaño quien sonrió.

- no te preocupes Susana, estoy bien - había dicho Terry haciendo que Susana aquella rubia de coletas suspirara pareciendo una adolescente enamorada, sin embargo ver a Terry tranquilo y sin preocupaciones era algo que ultimadamente había llamado la atención de aquella rubia.

Habían pasado más de cinco meses desde que Terry había decidido quedarse a su lado, y si se supone el amaba tanta a aquella otra rubia, por los menos debería estar triste, pero al parecer todo era bastante tranquilo y contrario.

Y por más bueno que fuera, lo bueno no era algo que a Susana Marlon le gustará.

- ¿Sigues pensando en ella? - pregunto Susana y sin poder evitarlo su mano se había hecho puño, pero sin importar nada de eso Terry sonrió nuevamente.

¿Como no iba a dejar de pensar en su rubia pecosa de ojos verdes que le alegraban sus días y que por más que quisiera no podía sacar de su mente?.

Estar con Susana había dejado de ser una tortura gracias a los besos y caricias de su rubia. Sin embargo por muy feliz y tranquilo que sintiera, Susana no se podía enterar que Candy aún era y sería el amor de su vida.

- no te preocupes tanto por mi Susy, como te dije estoy bien y no creo que sea necesario que siempre me preguntes lo mismo - había dicho el castaño antes de que la puerta de aquella habitación se abriera para dar paso a un médico.

- buenas noches señor Granchester, la hora de visitas ha terminado, Susana necesita descansar - dijo el médico a tiempo que Terry se ponía de pie sabiendo que era hora de ver finalmente a la dueña de sus pensamientos.

- claro, no se preocupe...nos vemos después Susy - se despidió el castaño antes de caminar a pasos rápidos hacia la puerta de la habitación de Susana.

- adiós - se despidió Susana en medio de lágrimas sintiendo como si su corazón sintiera un hueco tras ver a Terry salir como si se tratara de un pájaro que claramente había sido liberado de su jaula cuál era ella misma.

Sin tener idea alguna de ello, Terry caminaba por las calles de New York con el objetivo de llegar a su apartamento y dormir en brazos y compañía de su rubia después un largo día de trabajo.

- ¡Terry! - había dicho aquella rubia con una alegría descrita en su rostro tras ver a aquel castaño de regreso a su lado.

- hola pecosa - había saludado Terry a tiempo que respondía de forma suave y cariñosa el abrazo de aquella rubia, pero por muy bonita escena que fuese la imagen del pastel de chocolate sobre la mesa fue algo que simplemente rompió con todo - ¿Todavía no logras comer? - pregunto Terry mirando hacia el pastel de chocolate que estaba sobre la mesa.

- no, no tengo apetito - respondió la rubia junto con un suspiro que por supuesto a Terry no le gustó para nada, al igual que lo sucedido los últimos días, pues aunque no quisiera el castaño había notado ciertos cambios en su pecosa.

Se notaba más callada, cansada, con menos apetito y hasta triste Y eso era algo que simplemente hacia que su mundo temblará, pues su rubia normalmente era todo lo contrario, y eso era como una confirmación que algo no andaba bien.

- tienes que hacer el ánimo pecosa, quiero cuidarte y no quiro que tomes un resfriado o algo por el estilo.

La rubia quien estaba en el pecho del castaño le fue inevitable no formar una pequeña sonrisa, escuchar aquellas palabras mientras mantenía su cabeza en el pecho de Terry la hacia sentir como la mujer más afortunada del universo.

- está bien, supongo que tienes razón - había dicho Candy en medio de un suspiro.

- siempre la tengo pecosa.

Dicho esto Terry dió un suave y casto beso en la frente de aquella rubia para después dirigirse a la mesa dispuesto a lograr su objetivo cuál era hacer que su rubia logrará comer aunque sea a pocos con su ayuda pues como había dicho antes, su único deseo era cuidar de su pecosa sin importar nada, durante mucho tiempo estuvo deseando hacerlo y ahora que tenía la oportunidad era muy obvio que no iba a desperdiciarla.

La mañana había llegado con el apunto de irse aunque no quisiera.

- puedes venir al teatro más tarde si gustas - dijo Terry sin mucho ánimo irse y dejar a su rubia no era algo que le gustará en lo absoluto.

- entonces te veré más tarde.

Había dicho Candy en medio de una sonrisa dulce que hizo que el corazón de Terry pareciera un chocolate derretido. Por mas cursi que fuera no podía negar que esa rubia cada día lo tenía más idiota que el día anterior.

- no hagas nada que yo no haría y por favor no abras la puerta a nadie.

Había dicho Terry antes de irse con la esperanza que aquella rubia cumpliera su promesa de no hacerlo por muy tentador que fuera, y no es que fuera un exagerado, de hecho lo único que Terry buscaba era mantener a su pecosa a salvó de todos en la cuidad de New York pues el castaño había logrado ser tan reconocido que a duras penas lograba disfrazarse para poder salir sin levantar sospechas.

El día afuera era muy bonito como para salir junto con su rubia, pero era imposible y no por qué el no quisiera si no más bien por qué no podía el tiempo había pasado y el había logrado ser más reconocido por todas partes haciendo que aquello por muy bueno que fuera le pareciera un poco estresante, pues aunque fuera más reconocido tuviera sus ventajas también tenía sus desventajas como por ejemplo : no poder salir sin la compañía de su pecosa.

Pues la última vez había sido un total y incómodo : desastre.

・୨ FLASHBACK ୧・

Ellos caminaban tranquilamente sobre las calles de New York y es aunque la noche fuera fría y las calles lucieran bancas no había sido suficiente impedimento para que ellos salieran a caminar por un poco de aire.

Sentir que la rubia se había acercado a el para abrazarlo como buscando calor había llamado la atención del castaño.

- ¿Que estás haciendo? - pregunto Candy tras sentir que Terry ponía sobre ella su abrigo y su bufanda.

- estoy cuidando de ti pecosa.

Había dicho Terry haciendo que aquella rubia lo mirará con cierto brillo en sus ojos, sintiendo como si su corazón quisiera salir de su pecho de tanto amor que en el sentía tras tener a aquel castaño a su lado.

- te amo mocoso engreído, gracias por cuidar de mi

Logro decir Candy haciendo que aquel castaño se acercará a ella para dar un pequeño y muy suave beso al que ella no dudo en responder.

Después de aquel acto ambos tenían claras intenciones de seguir su camino, sin embargo aunque quisieron les fue imposible.

- ¡Terruce Granchester! - grito alguien a lo lejos llamando la atención de Terry - señor Granchester, por favor permítame unos segundos para hacer una preguntas - había dicho el señor quien evidentemente era un bendito reportero.

- no gracias, no me interesa responder a sus preguntas - había dicho Terry quien comenzaba a caminar de manera rápida y molesta tratando de evitar a aquel hombre junto con sus preguntas.

- Terry, por favor no seas así - dijo Candy en apenas un susurro que hizo que Terry detuviera su paso, sabiendo que aquel hombre solo estaba haciendo su trabajo.

- que sea rápido - había ordenado Terry con tono molesto.

- muchas gracias señor Granchester, como sabrá sus admiradoras tienes muchas preguntas acerca de usted y de su vida, todo lo que público pregunta es si usted, tiene algún tipo de relación con Susana Marlon o alguien más, el público quiere saber sobre usted - había dicho el reportero viendo ahora hacia Candy quien estaba al lado de Terry quien tenía a esta tomada de la mano como si fuera la cosa más normal del mundo - ¿ Señor Granchester, acaso usted, está, está engañando a Susana Marlon? - había preguntado ahora el reportero quien miro hacia Terry quien ya estaba más que molesto.

- no tengo por qué decir a los cuatro vientos mi vida privada, así que haga el favor de irse al demonio junto con sus preguntas.

Dicho esto el castaño había seguido su camino sin pretender hacer caso a nada, pues lo único que el quería en aquellos momentos era solo estar junto a su pecosa sin la atormentosa mención de Susana Marlon.

・୨ FIN FLASHBACK ୧・

La mañana había pasado dándo paso a la tarde en dónde sol comenzaba a esconderse, pero sin importar nada, Candy caminaba tranquila y en soledad por las calles de New York, en busca de llegar al teatro en dónde estaba el castaño de ojos azules dueño de sus suspiros.

- ¿Eres tú Candy? - pregunto una voz femenina haciendo que Candy volviera de sus pensamientos pues quién la había llamado no era nadie más que Karen.

- hola Karen - saludo la rubia con una media sonrisa tras tener a aquella castaña cerca

- tenía mucho de no verte, pero supongo que Granchester es un egoísta - decía Karen haciendo reír a la rubia de ojos verdes.

- ¿No sabes si está ocupado? - pregunto Candy después de unos segundos.

- está en una reunión con Robert, supongo que quieres verlo, ¿Cierto? - pregunto Karen a lo que Candy asintió - deberías agradecer que soy su cómplice por qué de otra manera creo que no lograrias entrar - dijo Karen soltando un suspiro.

- ¿Por qué lo dices? - pregunto Candy con cierta confusión.

- Granchester me matará... pero supongo que mereces saberlo Candy - decía Karen - la señora Marlon madre de Susana, pidió que Terry no recibiera ningún tipo de visitas y regalos, según ella es para asegurar el futuro de su consentida hija.

Candy bajo un poco su mirada. Había escuchado mucho de la madre de Susana pero ella en todo este tiempo quiso creer que solo eran exageraciones.

- entiendo, entonces yo debo...

- si exacto deberías entrar, no te preocupes yo te ayudo - había dicho Karen interrumpiendo lo que Candy iba a decir - vamos Candy, sígueme - dijo Karen a tiempo que comenzó a caminar hasta llegar a la puerta trasera del teatro donde se suponía entraban los empleados.

- buenos días señorita Karen, esto es para usted...¿Necesita que lo ponga en un lugar específico? - pregunto un señor de edad avanzada que traía con sigo un enorme y muy bonito arreglo de flores.

- quiero que las pongas en mi camerino cerca de mi tocador, estas flores están muy bonitas y quiero tenerlas cerca - había ordenado la castaña con una sonrisa de oreja a oreja, pues las flores siempre hacia que su humor fuera por las nubes.

- disculpe señorita, yo...acabo de tomar este trabajo, ¿Sería tan amable de guiarme hasta su camerino?.

- oh sí claro...¿Puedes continuar sola Candy? - pregunto Karen viendo hacia Candy quien sonrió.

- si gracias, no te preocupes por mi Karen.

- hasta luego Candy - se despidió Karen antes de hacer llegar a ese hombre con su hermoso ramo de flores que tenía un aroma muy escandaloso que hizo que Candy se sintiera mareada por unos segundos, sintiendo como si su cuerpo pedía ir al suelo.

- ¿Estas bien? - pregunto una voz masculina ronca llamando la atención de Candy quien miro al dueño de aquella voz, cuál era un rubio.

- oh sí, solo me mareé un poco, pero estoy bien gracias - había dicho Candy ignorando el hecho que aún se sentía algo mareada.

- deberías tomar asiento.

- no, gracias estoy, estoy bien - logro decir Candy con una media sonrisa que aquel rubio al segundo correspondió - ¿Como te llamas? - pregunto Candy.

- puedes decirme, James, ¿Y tú?.

La rubia se encogió de hombros, lista para responder.

- Candy - la llamo la voz de Terry que hizo que la mirada de Candy se iluminará tras reconocer su voz

- Terry...- susurró la pecosa sintiendo como si su mundo comenzaba a tener color.

- ¿Que haces aquí?, ¿Por qué no entraste a mi Camerino? - pregunto acercándose a la rubia quien tenía ganas intensas de abrazar a su castaño como siempre solía hacerlo, sin embargo recordar que no estaban solos hizo que su deseo no se cumpliera.

- yo estaba por ir.

Respondió Candy con una sonrisa que hizo a Terry sentir una ternura infinita que se cortó al segundo tras descubrir a James sonriendo de manera sospecha hacia Candy

Y aunque a Terry no le gustará la idea, debía aceptar que lo sentía en aquellos era rabia y molestia, sus manos se habían hecho puño y sin poder evitarlo algo dentro de el se encendía pareciendo fuego.

- ¿Que haces aquí James? - pregunto Terry en modo molesto tratando de controlar sus impulso contra su compañero que para su punto de vista era un completo imbécil.

- oh nada en especial mí querido Granchester, solo pasaba por aquí, pero creo que es hora de irme...adiós linda - se despidió James mirando directamente a Candy mientras le sonreía de manera descarada.

- adiós James - respondió Candy con cierta incomodidad que no alcanzo a comprender puesto a qué Terry había tomado su mano para llevársela de ahí sin decir nada más - Terry basta...me estás lastimando, por favor suéltame - rogaba la pecosa comenzando a sentir un poco de miedo tras ver a Terry muy pero muy molesto.

- ¿Se puede saber por qué estabas al lado de ese imbécil? - pregunto Terry tras llegar a su camerino y cerrar la puerta

- las flores de Karen eran muy escandalosas, me sentí mareada llegó el y me ayudó, no fue nada del otro mundo Terry

- no digas que no fue nada del otro mundo...el muy estúpido te estaba desnudando con la mirada Candy y honestamente, no se que sería de ti si no llego a tiempo.

Había dicho Terry haciendo que para Candy pareciera cómico pero molesto a la vez, pues Terry estaba molesto, casi pareciendo celoso.

- ¿Crees que yo llegaría al punto de hacer algo más con tu compañero?.

- tu no conoces a James, Candy... Utiliza todo su encanto en las chicas para...

- yo no soy como esas chicas Terry - lo interrumpió Candy con cierta gracia.

- ya lo sé pecosa pero...

- eres un tonto, ¿Lo sabías? - pregunto Candy a tiempo que se acercaba a Terry para abrazarlo - yo no haría nada de eso, por qué para empezar he venido hasta aquí solo por ti, y si eso no te convence, deja que te recuerde que yo, te amo mucho como para cambiarte por alguien más.

Decía Candy sintiendo que su cuerpo entero hervía de puro nerviosismo y vergüenza.

- ¿Hablas enserio? - pregunto Terry a lo que Candy asintió - quiero que lo repitas - había dicho como una orden a tiempo que acariciaba las mejias de Candy sintiendo como todo su molestia y rabia comenzaba a desaparecer.

- te amo mucho, mocoso engreído.

El castaño sonrió sintiendo entonces que todo en su mundo comenzaba de nuevo a la tranquilidad. Y sin poder evitarlo más, unió sus labios a los de Candy en un beso que terminó segundos después.

- yo también te amo mucho mi pequeña pecosa.

- ¿Y entonces por qué te enojaste?

- por eso mismo pecosa, lo siento, pero no soporté que James te mirará de esa forma era como si quisiera quererte a su lado.

- ¿Ya te había dicho que eres un idiota, verdad?

Pregunto Candy mientras abrazaba a Terry quien sonrió, sabiendo que en efecto podía ser un idiota que desconfiaba y que temía a perderla aún sabiendo que ella estaba a su lado sin importar nada, incluyendo Susana.

- llegaste tarde - dijo la rubia tras ver a Terry llegar aquella noche a su habitación luciendo algo distinto desde la última vez que ella había visto a Terry.

- lo siento, no pude salir antes, mi madre estuvo de visita - había dicho Terry mientras tomaba asiento - pero me alegro que lograrás salir del hospital Susy - comentó Terry con una media sonrisa que apenas y logro durar.

Pues Terry no lograba aún dejarse de sentir incómodo.

- ¿Cortaste tu cabello? - pregunto Susana viendo hacia Terry quien se quedó en blanco y en completo silencio sin dar respuesta a lo que Susana había preguntado pues en su mente pasaba el recuerdo de el momento preciso en el que Candy había cortado su cabello...

・୨ FLASHBACK ୧・

La noche había llegado pero aunque lo fuera el calor en esos días en aquel apartamento era casi insoportable.

- deberías ir a cortar un poco tu cabello - decía Candy con una sonrisa divertida y casi nerviosa tras ver a Terry sin camisa en aquella noche.

- la mayoría que hacen ese tipo de trabajos son mujeres pecosa y pierden su tiempo diciéndome cosas y no hacen bien su trabajo - comunico Terry ciertamente pareciendo sin solución.

- yo podría ayudarte - comentó la rubia con cierto entusiasmo en su voz.

- ¿Y como piensas hacerlo si se puede saber?

- puedo cortar tu cabello - había dicho Candy haciendo que Terry sonriera.

- si prometes que no quedaré calvo podría aceptar por qué tú...

- ¿Quieres que te ayude si o no?.

- si pero...

- entonces cállate - había dicho Candy como una orden que Terry al principio trato de seguir, sin embargo tener el cuerpo de su pecosa cerca había hecho que aquella labor de cortar su cabello terminará tras ambos dar inicio a besos suaves que no tardaron no siquiera segundoa en subir de nivel.

・୨ FIN DE FLASHBACK ୧・

- Terry...- lo llamo Susana haciendo que el castaño volviera de sus pensamientos a la tierra - ¿Estas bien?, Otra vez te quedaste pensativo - dijo como reproche.

- lo siento, estaba pensando en los ensayos - había dicho Terry a tiempo que bajaba un poco su mirada.

- no te preocupes, eso no es lo importante Terry - respondió Susana con una dulce sonrisa, pues aunque no quisiera aquel corte de cabello en Terry - ese corte te favorece - había dicho Susana de manera nerviosa a tiempo que sus mejias se pintaban de color rosa.

- si Susy, yo... corte mi cabello - había dicho Terry haciendo que Susana mirara nuevamente mientras que en su cabeza pasaban una serie de cosas. Susana conocía muy bien a Terry como para saber que este no acostumbraba a tocar su cabello a menos claro que tuviera ayuda de alguien más.

¿Pero quién?, No lo sabía pues a qué aunque sonara lógico, para Susana no tenía mucho sentido que Terry hubiera ido a uno de sus esos lugares aún sabiendo el efecto que eso podía generar, y tal vez

s

i u única respuesta era su madre, pero era le resultaba igual de imposible y fue tras llegar a esa conclusión que todo para Susana comenzó a parecer extraño.

- entiendo, supongo...que, está bien - había respondido con una sonrisa falsa tratando de ocultar la duda de su rostro - Terry...- lo llamo después - ¿Podrías, quedarte con migo esta noche? - pregunto haciendo que Terry la mirará, sabiendo que aunque quisiera le sería imposible dejar a su pecosa sola en medio de la soledad y frialdad de aquel apartamento.

- tengo ensayo mañana en la mañana Susy, no creo que sea buena idea quedarme en tu casa, en tu habitación y además tú madre podría...

- vamos Terry, por favor hazlo por mi, es lo único que te pediré, por favor - había dicho Susana casi como una suplica.

- lo siento Susy, pero yo, no puedo hacerlo.

- ¿Y por qué no puedes?, ¿Acaso el trabajo es más importante que yo o simplemente existe alguien que te lo impide? - había preguntando Susana con tono molesto.

- no Susy, no es nada de lo que estás pensando...es solo que yo...- no puedo estar lejos de mi pecosa - pensó para si mismo bajando su mirada, no sabía que hacer, Susana era una chica muy buena dulce y paciente, pero por Dios, Candy era en resumen su vida y sabía que lejos de ella no lograría ni siquiera dormir, pero era obvio que eso era algo que Susana no lograba entender por qué Susana estaba en pocas palabras bajo una mentira que el no era capaz de decir - está, está bien Susy yo...me quedaré con tigo - había dicho Terry sin más remedio, pesando en como demonios sería capaz de quedarse ahí sin el calor del cuerpo de su pecosa.

- ¿Enserio Terry? - pregunto la rubia a lo que Terry dudo en asentir - ¡Muchas gracias Terry!, Llamaré a mi madre para que te haga espacio y así podremos, podremos dormir.

Terry nuevamente asintió sintiendo que por dentro algo le comenzaba a inquietar. Y por mucho que quisiera poder dormir, no lograba hacerlo, habían pasado horas y la única que dormía en aquella habitación era Susana.

- lo siento Susy, pero aunque quisiera, yo no lograré dejar de amar a Candy - pensó Terry antes de ir hacia la puerta con claro objetivo de irse a su apartamento y lograr dormir al lado de su pecosa.

- Terry espera...- lo llamo una voz deteniendo su paso - ¿Mi hija ya se durmió? - pregunto la señora duela de la voz que había hecho que el se detuviera.

- si señora Marlon y lo siento pero yo...debo irme - aviso el castaño con cierta desesperación que la señora Marlon madre de Susana en seguida noto.

- si, ya me di cuenta que tienes prisa, pero no te preocupes yo no te quitaré mucho tiempo... pero antes de irte necesito que hablemos Terry.

- ¿Hablar de que?

- de mi hija, de ti, de lo suyo y del futuro. Mi hija hizo un sacrificio por ti Terry, y tú no has hecho nada, unas flores no harán nada...yo necesito que respondas por el sacrificio de mi hija, no con flores si no más bien con matrimonio.

- ¿Matrimonio? - repitió Terry sintiendo algo parecido al miedo y pánico, pues la palabra "matrimonio" la había pesando al lado de su pecosa.

- si, como ya lo sabes...Susy se pone muy triste cuando te vas y pensé que si tú haces algo significativo para ella logré ser más feliz.

Escuchar esas palabras hicieron que Terry se detuviera a pensar, habían pasado más de cinco meses y hasta cierto punto la señora Marlon tenía un poco de razón, pero...¿Como iba a hacer algo como casarse cuando el amaba a otra persona?, No lo sabía, lo único que sabía era que esa pregunta lo había atormentado tanto que lo hacía irse por unos segundos del mundo.

- Terry, ¿Estas bien? - pregunto la voz de Candy haciendo que este volviera a la tierra.

- si, estoy bien, no te preocupes por mi Candy - había dicho Terry a tiempo que se ponía de pie incluso ignorando el hecho que Candy lo observaba con detenimiento y atención, pues en los últimos días, el castaño había estado un poco alejado y pensativo.

- no me gusta que me mientas - dijo Candy a lo que Terry sintió como si cayera en un abismo, sabiendo que de cierta manera estaba mintiendo.

- no pecosa...yo, no te estoy mintiendo, es solo que...- el se detuvo desviando su atención hacia el abrigo que estaba sobre la mesa sabiendo lo que estaba ahi adentro era un sobre que hacía de sus días una fatiga total.

・୨ FLASHBACK ୧・

- ¿Que es esto Robert? - pregunto Karen tras tener en sus manos un sobre.

- es una invitación a una cena, a la que todos tienen que venir, incluyendo a ti Terry - había dicho Robert mirando hacia el castaño.

- señor lo lamento pero, yo no puedo venir por qué...

- no puedes decir que no puedes hacerlo Terry, esta es una cena importante y lo es más para ti, por qué en esta cena estará William Rojas, el guionistas de la nueva propuesta y como tú serás el protagonista, lamento decir que no puedes faltar por que Wiliam quiere conocerte...sería bueno que acompañe alguien como Susana, pero no lo sé piénsalo, Terry.

Dicho esto Robert se fue haciendo que Terry sintiera impotencia, sabiendo que hiciera lo que hiciera no había marcha atrás, la invitación estaba sus manos y eso solo podía significar una cosa y esa era que debía traer a Susana y explicarle a Candy que no podría estar con ella en aquella noche...

hola !

ha pasado mucho tiempo de estar inactiva por aquí y es por eso que decidi volver con este pequeño fic. Espero que les guste, trataré de traer el fin de semana la segunda parte de este one shot que yo dividí en dos partes, para su mayor comodidad :)

nos vemos pronto