¡Soporte técnico de Hinobi!

Sunset Shimmer cabeceó un par de veces en su silla plegable, pero sacudió la cabeza, tenía que aguantar. Si se dormía ahora, perdería su oportunidad y toda la noche hubiera sido un desperdicio. Ella miró su celular, solo cinco minutos más y todo habría valido la pena; por suerte llegó temprano y era la tercera en la fila, que de paso, era larguísima. Salía del centro comercial y se extendía cinco cuadras.

A simple vista era un centro comercial como como cualquier otro, tenía una abarrotería, una farmacia, una cadena de pizza, un banco y hasta un pequeño dojo de karate. Pero claro, había algo especial en este centro comercial. En el centro había una gran tienda azul con una H pintada y grandes puertas de cristal exponiendo todo tipo de consolas, juegos, controles, y mercancía. La tienda Hinobi, el paraíso de los gamers.

Sunset se desperezó, cuando la fila empezó a inquietarse. Miró hacia donde todos miraban tratando de identificar la fuente del escándalo. Un vehículo viejo se había parqueado en el reservado de los empleados y de este bajó un hombre de unos cuarenta y tantos algo gordo, brazos velludos y una barba desordenada. Sin embargo lo que llamaba la atención de todos era la polo azul y blanco que llevaba puesta. En el bolsillo derecho llevaba un monograma con la letra H en grande. De su cuello colgaba su gafete de identificación. Él miró somnoliento a la fila y les hizo un gesto para que se calmaran.

― Abrimos en tres minutos, nuestros agentes de servicio al cliente van a repartir brazaletes. Si alguien empieza a hacer escándalo lo mandaremos al final de la fila. ¿Entendido?

Nadie se atrevió a contradecir al gerente de la tienda, entonces abrió la puerta y de esta salieron tres chicos entre diecisiete y dieciocho años vistiendo las mismas polos celestes con el monograma de la H. Eran tres, un muchacho alto y desgarbado, pelirrojo con pecas; un chico bajo y algo gordito pero con brazos fornidos, de piel oscura y cabello rizado; y una muchacha con la piel morena, alta de ojos negros y un hiyab que cubría su cabeza.

La muchacha tomó la muñeca de Sunset y le puso el brazalete, tras sonreírle, siguió con su trabajo. Sunset ahora sí estaba nerviosa. Plegó su silla y se levantó lista para entrar a la tienda en cuanto el gerente abriera.

Entonces ¡llegó el momento! El hombre de la barba cambió el letrero de CERRADO a ABIERTO y las puertas de cristal de la tienda Hinobi se abrieron. Todos se prepararon para entrar en estampida, pero el hombre solo levantó ambas manos para contenerlos.

― ¡Se atenderá por orden de brazalete! ¡Si veo a uno solo intentando entrar por la fuerza se irá directo al final de la fila!

Las palabras del gerente hicieron efecto de inmediato, pronto todos se callaron y se pusieron en fila y entraron uno a uno. Sunset se apresuró a tomar la nueva consola (igual que todos los de la fila) y se dirigió a la caja donde había un muchacho de unos veintiún años, piel oscura, el pelo teñido de rubio (que le quedaba horrible, pero Sunset mejor no dijo nada), y un bigote ralo. Él solo escaneó el objeto, le cobró a Sunset y ella tomó su nueva consola Hinobi. Estaba muy contenta, el acampar toda la noche y dormir mal en una silla plegable al final había valido la pena.

Entonces cayó en la cuenta, miró al cajero.

― ¡Oye! ¿Qué no eres tú el campeó del torneo Hinobi, Mitch Williams?

― Sí, ¿tú no? ― Dijo Mitch, dándole la espalda a Sunset con un aire arrogante, y peinándose el horrible copete.

Sunset gruñó para sus adentros.

― Cretino… ― y se fue de la tienda.

Como la tienda abría muy temprano, Sunset llegó a la escuela antes de la hora y poco a poco sus amigas comenzaron a llegar.

― ¡Sunset! ¿Cómo te fue esperando en la fila? ― Preguntó Pinkie Pie alegremente.

Sunset solo les mostró la caja con su flamante consola nueva.

― Me fue excelente, hela aquí. La S(H)witch. La última consola de Hinobi, edición súper limitada con los clásicos de Hinobi pre-instalados. Valió la pena esperar tanto.

― Pues bien por ti compañera, solo espero que la noche en vela no te afecte durante las clases ― le dijo Applejack.

― Solo le pediré sus notas a Twilight, ¿verdad Twilight?

― Sí claro no hay problema.

― ¿Y vas a encenderla o qué? ― Preguntó Rainbow Dash.

― No, claro que no ― dijo alguien detrás del grupo.

Todas saltaron, eran la directora y la subidrectora.

― Sunset Shimmer sabes bien que traer esas cosas a clases está prohibido, ¿por qué la tienes contigo? ― Cuestionó Luna.

Sunset solo sonrió a modo de disculpa.

― Eh, sí, les decía a las chicas que vengo de comprarla. Hice fila toda la noche para comprar el último modelo. Normalmente no la traería a clases pero ya sabe, no me daba tiempo de irla a dejar a mi casa y luego venir.

Celestia asintió.

― Me imagino, ¿te molesta si la guardamos en nuestro despacho hasta que terminen las clases?

― No, de hecho hasta estaré más tranquila ― dijo Sunset sonriendo, ofreciéndoles la consola.

Las dos hermanas asintieron satisfechas de que la chica fuera razonable, y era cierto que Sunset se sentiría mejor de no tener que cargar la consola todo el día en la escuela. Con la directora estaba a salvo.

Ella les alargó la caja de su flamante consola nueva cuando se tropezó y la consola se le escapó de las manos.

Todo el mundo comenzó a moverse en cámara lenta para Sunset Shimmer. Ella solo dijo: '¡Nooooooo!' mientras que la consola se salía en el aire de su caja y amenazaba con caer y romperse la pantalla.

Twilight se adelantó y detuvo la consola con su telequinesis.

― ¿Estás bien? ― Preguntó ella.

Sunset suspiró aliviada.

― ¡Gracias Twilight, te debo una grande! ― Dijo ella tomando la consola y poniéndola de vuelta en su caja. Más razón para que se quede a salvo en su despacho, ¿eh?

Las dos mujeres mayores sonrieron mientras Sunset volvía a alargarles la caja, cuando de la nada la consola se encendió y se elevó en el aire soltando chispas.

― ¿EEEEH? ― Gritaron todas.

― ¡Sunset te vendieron una consola defectuosa! ― Gritó Pinkie Pie.

Pero no pudo decir más porque pronto las chispas tomaron forma, y luego apareció. Un sujeto vestido en una armadura de placas de colores, un casco kabuto y una máscara decorada como la boca de un dragón. Tenía una katana envainada en la cintura, y flamantes ojos rojos con los que miró fijamente a las siete chicas, y a las dos mujeres.

― ¿Ryo Busayaha de Samurai Gaiden? ― Gritó Fluttershy.

El sujeto solo sacó su katana y se lanzó sobre las chicas, que de inmediato se dispersaron.

― ¿Qué te crees que haces? ― Gritó Applejack usando su súper fuerza tratando de taclear al samurai, que logró desbalancearlo unos segundos antes que volviera a tratar de atacar pero fue cegado por un disparo de confeti de Pinkie Pie y luego Twilight le arrojó unas piedras del jardín con su telequinesis.

Él cortó limpiamente las piedras con su katana y atacó de nuevo.

― ¿Pero qué demonios pasa aquí?

Samurai Gaiden siguió persiguiéndolas, atacando a muchos puntos a la vez. La estatua del poni que estaba en la entrada fue cortada como mantequilla por la afilada espada del guerrero que de reojo vio cómo más estudiantes empezaban a llegar pero se quedaron paralizados ante la vista.

No faltó el que tratara de tomar una fotografía.

― ¿Es ese Samurai Gaiden?

El aludido los miró fijamente y luego de desenvainar la katana se lanzó sobre los incautos.

― ¡No, a mis alumnos no! ― Gritó Celestia lanzándose atrapando la pierna de Samurai Gaiden.

Luna atrapó la otra pierna.

― No dejaremos que te salgas con la tuya.

Samurai Gainden gruñó con irritación y dirigió su espada hacia las dos educadoras.

Sunset entró en pánico, lo único que se le ocurrió hacer era tomar unas rocas y arrojarlas contra Samurai Gaiden. Las rocas rebotaron en el kabuto del guerrero, pero lo único que hizo fue mirar a Sunset como para indicarle que era la siguiente. Levantó la espada y estaba a punto de acabar con Celestia, cuando Applejack le arrojó una piedra y esta sí logró hacerlo caer.

Ella sonrió.

― ¡De eso estoy hablando!

Pero por supuesto Samurai Gaiden solo se enfureció.

― Perfecto, ¿ahora qué? ― Preguntó Rarity temblando como una hoja.

Mientras las chicas pensaban en un plan para derrotar al samurai, una camioneta dobló la esquina a toda velocidad. Era una camioneta blanca con la H de Hinobi en el costado.

Un sujeto se bajó de un salto. Tenía los colores blanco y azul de Hinobi, con un largo abrigo azul que ondeaba al viento, gafas de color rojo y una sonrisa presumida. En su brazo derecho había un brazalete que parecía sacado de una película de ciencia ficción.

― ¿Alguien llamó a soporte técnico?

Era el tipo que atendió a Sunset en la tienda Hinobi, Mitch Williams.

― ¡Oye perdedor!

Mitch corrió contra Samurai Gaiden que de inmediato cargó contra la amenaza. La katana fue detenida por un escudo de energía que se originó del brazalete de Mitch. Él dio un teatral bostezo.

― ¿Eso es todo lo que tienes? ¿Tú el legendario heredero del clan Busahaya?

El samurai siguió golpeando con su katana pero el escudo de Mitch no cedía, de hecho él solo sonreía provocándolo más.

― Vamos criatura, tú puedes.

Samurai Gaiden soltó la katana y pasó a los puños, que hizo retroceder a Mitch.

Con un ágil salto el técnico de Hinobi ganó distancia al tiempo que alargaba su mano con el brazalete, haciendo aparecer un gran cañón plasma, como sacado de Hell-O.

― Solo un bobo trae una espada a un tiroteo.

Disparó.

El devastador ataque atravesó el cuerpo de Samurai Gaiden mientras que un letrero que rezaba CRITICAL HIT apareció sobre su cabeza y desaparecía en un haz de luz.

Todo lo que quedaba de él era un pequeño relámpago de color verde que fue absorbido por el brazalete de Mitch.

'Glitch contenido' dijo una voz mecánica, mientras que Mitch se pasaba un peine por su copete rubio.

De inmediato la destrucción causada por Samurai Gaiden se arregló como por arte de magia.

― De eso estoy hablando ― dijo Mitch haciendo una pose.

― ¡No sé qué pasó aquí pero te damos las gracias muchacho! ― Dijo Celestia avanzando hacia él. ― ¿Cómo podremos pagarte?

El tipo señaló aburridamente a Sunset.

― No hay problema, su subscripción a Hinobi incluye las cuotas de servicio de Glitch Techs. ¿Nadie salió lastimado?

― No, nadie ― dijo Luna.

― Bien, lo último que necesito es a Phil dándome lata ― dijo Mitch indiferente.

Extendió la mano con el brazalete y un flash deslumbró a las dos mujeres.

Se quedaron en blanco como desorientadas mientras que Mitch se dirigió al grupo de mirones y les disparó con su flash también.

De nuevo ellos se quedaron en blanco, como desorientados congelados donde estaban. Finalmente Mitch encaró a las Rainbooms.

― En fin, al menos tengo que darles las gracias, me sacaron de la tienda. Ya no aguantaba a ese montón de tontos babeando por esa estúpida consola. ¿Cuándo aprenderán a comprar en línea?

Disparó el flash, pero Rarity instintivamente activó su escudo mientras que las chicas se cubrían los ojos. Esta vez fue Mitch el que se quedó en blanco.

Las chicas, sin entender qué estaba pasando, cuando Pinkie se acercó.

― Oye amigo, ¿estás bien?

Mitch se quedó quieto unos segundos, pero luego sacudió la cabeza e hizo una pose arrogante.

― No, no doy autógrafos. En fin, tengo que irme.

Se subió a la camioneta y se fue.

― En serio, ¿qué demonios acaba de pasar? ― Dijo Sunset mirando su nueva consola.

La directora Celestia se acercó a ella.

― Sunset Shimmer, ¿no ibas a darme tu juguete para que lo guarde hasta el final de clases?

Sunset sacudió la cabeza confundida, pero se lo dio.

― Sí, aquí tiene, ¿entonces no recuerda que tropecé?

La directora sonrió.

― Y lo atrapaste, me alegro. No quiero pensar qué hubiera pasado si se te hubiera roto sin poderlo usar. En fin, ven a mi oficina después de clases y te daré tu consola. Tú entiendes, ¿sí?

― Claro… ― dijo Sunset tratando de procesar qué acababa de pasar. ― Como le dije, lo traje porque vengo de comprarlo. Será la última vez que la traiga aquí.

― Sí, solo por eso solo lo guardaremos y no lo vamos a confiscar hasta el final del semestre ― añadió Luna. ― ¡A clases!

Las chicas vieron a su alrededor, todos estaban actuando como si nada hubiera pasado, incluso la destrucción causada por Samurai Gaiden se había ido, así que no había evidencia de que nada hubiera pasado. Era como si…

― ¿Acaso les borraron la memoria a todos? ― Preguntó Wallflower uniéndose al grupo.

Las chicas solo pudieron asentir.

― ¿Qué? ― Preguntó Applejack.

La chica de cabello verde solo se encogió de hombros.

― Oigan, yo sé de eso.

― ¿Borrarnos la memoria? ¿Pero por qué? ― Dijo Twilight pensativa.

Rainbow Dash hizo un facepalm.

― Aaaay no sé, ¿será porque un monstruo salió de un videojuego, y la compañía Hinobi quiere guardar el secreto de sus consolas defectuosas? ¡Es una conspiración!

― Pero cariño… ¿no suena muy fantasioso eso? ― Se aventuró Rarity.

― Pues no sé, lo único que sé es que esto sí que fue raro, ¿no? ― Dijo Pinkie.

Sunset asintió.

― Borran la memoria luego que estas cosas pasen… no sé, tal vez debamos abrir los ojos.

― ¿Crees que la Magia de Equestria tenga algo que ver con esto? ― Preguntaron Twilight y Wallflower.

Sunset asintió muy segura de sí misma.

― Solo estoy un setenta por ciento segura. Lo que sí sé es que algo muy extraño está ocurriendo con las consolas Hinobi.


Y bueno, he aquí un proyecto de crossover, no sé cuántos conocen esta serie pero yo la estoy reviviendo y casi había olvidado lo buena que era. En fin, espero les guste el cross y como siempre,

Chao nos leemos!