Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a Marvel cómics. No tengo ánimo de lucro.


Zemo era un hombre roto, pero extrañamente cordial y lógico, muy alejado del frío psicópata que pensaba que era. Eso lo había visto Peter desde el primer momento. Pero era una persona asombrosa, cuya lealtad inquebrantable a su familia podía hacer temblar a los Vengadores. Peter debería haberse alejado de él, haber avisado a alguien de lo que Bucky estaba haciendo, haber impedido de alguna manera que Zemo saliera de prisión.

Pero no lo hizo. Porque Peter era un admirador suyo. Si tenía suerte, quizás después de toda esta aventura, le firmase un autógrafo.

El autógrafo del hombre que rompió a los Vengadores desde dentro. ¡Qué emoción! No podía esperar para conseguirlo. Estaba ansioso, extasiado y algo asustado de Zemo, pero a la vez había algo en el hombre que lo tranquilizaba, una sensación muy parecida a su sentido arácnido que le decía que Zemo hizo lo que hizo porque le habían dañado de alguna forma, pero que no se metía con las personas por placer, menos con los niños. Pero Zemo le conocía tan bien como conocía a todos los Vengadores. Zemo sabía todo sobre él, pero por alguna razón no había usado su información en su contra.

"Me recuerdas mucho a mi hijo" le había dicho Zemo cuando se conocieron. "Por eso puedes estar tranquilo. No te voy a dañar."

Peter se preguntó qué tal habría sido Zemo como padre, si se parecía en algo al tío Ben. Podía simpatizar con Zemo, sabía exactamente lo que se sentía al perder a alguien. Quizás su compañía también tranquilizaba a Zemo, pero cuando pasaban mucho tiempo juntos, su expresión era triste, melancólica. Otras veces era Zemo el que se acercaba a él e indagaba en su vida, preguntaba qué tal estaba su tía May y si Octopus le estaba enseñando física. Su curiosidad era genuina, por eso Peter le contestaba y a veces incluso le pedía consejo porque no sabía por qué Harry no quería hablar con él.

Peter sabía que tenía que tener cuidado con lo que le contaba, porque esa información podría ser usada en su contra. Pero Peter no veía a un villano. Veía a un padre que había perdido a un hijo y a un marido que continuaba en duelo, a pesar de que habían pasado años desde la muerte de sus seres queridos. Peter deseaba que Zemo se hubiera podido despedir de ellos, porque si no lo había hecho, no se lo perdonaría nunca. La culpa le perseguiría siempre.

No sabía cuándo había comenzado a coleccionar autógrafos de héroes y villanos, pero era su tesoro personal. Los días en los que no estaba de misión, Zemo y él jugaban a las cartas o al ajedrez. Zemo decía que su presencia lo reconfortaba y no entendía por qué quería ser un Vengador.

Sokovia había sido culpa de los Vengadores. Peter lo sabía, por eso estuvo de acuerdo con que se firmaran los acuerdos y por eso ayudó a Stark cuando solicitó su ayuda. Muchos dicen que él es sólo un niño, pero su tío Ben y su tía May se habían esforzado mucho en su educación para que fuera responsable. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Ningún Vengador podía quedar impune tras el genocidio de Sokovia, en eso Peter coincidía con Zemo. Sólo lamentaba cómo habían resuelto las cosas los Vengadores.

Había algo extraño entre Zemo y el Sargento Barnes. Bucky no era tan sutil como creía, pero siempre elegía a Zemo sobre Sam o las Dora Milaji. Bucky siempre le protegía, aunque supuestamente Zemo y él eran enemigos. Pero nadie acude a un enemigo a por ayuda a no ser que le respete o le considere un igual. Peter había visto el deseo en la mirada de Bucky cada vez que veía al Barón, su cercanía, sus miradas a escondidas cuando pensaban que el otro no estaba mirando, su proximidad, sus intentos para ser sutiles cuando ambos estuvieran en público. Steve tendría mucho que decir al respecto, pero no tenía por qué enterarse. Peter no se lo pensaba contar, no era asunto suyo meterse en la vida de los demás.

A veces, Peter tenía que reconocer que era un poco cotilla. Había visto la foto que Zemo llevaba en su cartera cuando había estado dormido. Su familia se veía feliz en Disneyland. No parecía un supervillano, ni siquiera ahora porque les estaba ayudando a que el mal de los sueros no se propagara. Las Dora Milaji les seguían allá donde iban, saltándose todo tipo de tratados porque su filosofía decía que Zemo era un criminal y no debía salir de prisión. Si no fuera su rey al que habían matado, podrían haber ayudado a Bucky en la búsqueda. Eso le decía a Peter bastante de la hipocresía de esas mujeres. Pero a Bucky no le había importado que le prohibieran la entrada en Wakanda. Peter empezaba a preocuparse de las consecuencias que podía tener esta extraña misión.

Peter le había contado el problema que tenían con las Dora Milaji a su tía May. Bueno, en realidad omitió parte de la información, pero su tía siempre había ayudado a todo el que lo necesitara sin importar quién fuera o la situación en la que estuviera. Peter lo hizo porque sabía que su tía le daría cobijo y asilo el tiempo que fuera necesario, conociendo a Zemo y sus lujos, sería poco tiempo. ¡Pero May estaba extasiada por conocerle! ¡Un villano viviendo con ellos, buscado por los Vengadores y demás héroes! May no dejó de visitar el asilo de Martin Lee a pesar de que sabía que era Mister Negativo, no dejó de salir con Octavius a pesar de que era Dock Ock, el mayor enemigo de Spiderman. Peter esperaba no equivocarse con Zemo, porque iba a traicionar a muchos amigos por él.

"No hay que juzgar a nadie, Peter" le había dicho May una vez. "Las circunstancias de la vida pueden llevarnos a ser villanos en un minuto, aunque hayamos sido héroes todas nuestras vidas".

Peter pensó en Zemo, en su familia. Recordó a su tío Ben, la rabia que casi le hizo asesinar a su asesino. No lo hizo para no manchar la memoria de su tío, para respetar sus enseñanzas. Pero Zemo no tenía al tío Ben para guiarle, él era maquiavélico, un estratega. Incluso se había disculpado con Barnes por los problemas que le había causado a él, porque sabía que Barnes no había participado en los eventos de Sokovia.

"El señorito siempre sonreía y le encantaba jugar con su padre" le había dicho Oeznik, el mayordomo cuando Peter le preguntó cómo se llamaban el hijo y la esposa del Barón. "El señor Zemo no sólo perdió a su familia en Sokovia. También perdió a sus amigos, algunos de ellos eran muy cercanos, compañeros con los que asistió a la escuela e ingresó al ejército. Ese día, en el que Sokovia fue destruida, estaban todos invitados a una fiesta en la que se celebraba el décimo primer aniversario de Eda, la hija de Bertram, el mejor amigo del señor Zemo. Estaban muy unidos, nunca los volverá a ver. El señor Zemo debería haber estado en esa fiesta, pero estaba afuera por negocios y su vuelo se retrasó. El señor Zemo se culpa de lo que le pasó, de no haberlos protegido. Cree que la cárcel, La Balsa, es su castigo por no haber estado con ellos en sus últimos momentos. Usted le recuerda mucho a Carl, el hijo del señor Zemo".

Peter pensó en Harry. Fue automático. Y fue una sensación horrible. Saber que en una de estas misiones podría resultar en su muerte, o podría pasarle algo a Harry y no estar allí para salvarle. No quería que estuvieran enfadados cuando eso sucediera.

- Hola, Harry. Soy Peter.

Al final fue él quien le había llamado, dejando a un lado su orgullo. Harry le contestó en el acto, como siempre hacía. Quizás todavía había esperanza para ellos.