-1-

El Otro Dean

Por Ladygon

Los personajes no me pertenecen, son del mundo Supernatural.

Este es un Fics Bottom Dean Big Bang #bottomdeanbigbang de Tumblr, donde también tengo cuenta con ladygon.

Las bellas ilustraciones las hizo verobatto, véanlas en su cuenta de tumblr también.

Capítulo 1: No soy tu otro Cas.

Castiel observaba el maravilloso lago a sus pies. Al fondo estaba la cabaña y a un lado de ella, su vehículo para movilizarse en forma personal. Dentro de la cabaña estaba todavía pintado el árbol y el nombre de Jack, prevaleciendo gracias al amor de Kelly por su hijo no nato. La explosión no lo dañó tanto, pero adentro todo estaba abandonado, cubierto con sábanas blancas. Parecía una vida desde esos días, donde vivía con Kelly con todas las esperanzas puestas en el bebé. Ahora ese niño ya no existía y no había razones para seguir con algo que no fue.

El celular sonó, miró la pantalla y vio el nombre de Sam en ella. Levantó el brazo y arrojó el celular al medio del lago. El celular se hundió iluminado, hasta que comenzó a fallar, luego se apagó. El ángel sonrió con tristeza.

Caminó hacia la carretera, pero volteó para dar una última mirada a ese hermoso paisaje con el lago y la cabaña. Al lado de esta última, estaba su vehículo abandonado.

Llevó un buen tiempo caminando. A punto de caer la noche, un camión se detuvo a su lado. Castiel subió al vehículo, encaramándose con mucha agilidad. El chofer lo miró con simpatía.

—¿Dónde te llevo amigo?

—Adónde llegue.

—OK.

El camión dejó una estela de luces en su camino. La noche cayó sin mucho preámbulo, así como la soledad y la esperanza en el corazón de Castiel.

Unos días después, en un lugar lejano, una sombra definida como el mejor cazador de la historia, no tenía nada que esperar salvo saltar. Saltar a un lugar mejor, donde está su amor verdadero. En ese lugar no había esperanzas y si se quedaba solo moriría. Estaba guardando esto último para el último momento. Las luces rojas, junto con el sonido de invasión del búnker, le decía que era su oportunidad, así que salió con la espada de ángel en mano. Tomó el hechizo y lo lanzó en el pasillo, inmediatamente, se abrió una brecha dimensional y saltó por esta. Al salir, al otro lado, miró a su alrededor, pero volteó con rapidez. Cualquier cosa que lo siguiera, lo mataría. Vio una mano y la atacó, le hizo un tajo y la luz apareció, la mano volvió a su origen. Si no cerraba la brecha pronto, estaría peleando con los ángeles que lo seguían. Lo mejor era destruir la puerta, pero no sabía si podría lograrlo, porque si se equivocaba podría provocar un serio cataclismo en ese mundo y no quería arriesgarse.

Vio otra mano y volvió a golpearla, ya era inminente que tendría que cerrarla, así que se preparó, respiró y lazó el hechizo contra la fractura. La bolita de piel chocó y estalló. Un Dean barbudo salió volando hacia atrás. Trató de recuperarse lo más pronto posible para ver cómo se cerraba. Pudo respirar momentos después cuando vio que todo estaba tranquilo. Se levantó del suelo y vio donde estaba.

Había un motel a sus espaldas, así que ese debía ser el lugar. Partió con paso seguro hacia la recepción.

Castiel estaba sentado en la cama con la vista perdida en la pared, sin hacer nada. Estuvo horas en esa posición cuando escuchó los golpes en la puerta.

—¿Dean?

El hombre barbudo no se movía. Quedó como estático en su lugar sin poder moverse, mirándolo fijamente con una mirada indescriptible de emociones.

—¡Cas!

Dean se abalanzó para abrazarlo con todo y Castiel casi perdió el equilibrio con el efusivo abrazo.

—¿Dean?

—Te extrañé, te extrañé mucho, mi amor.

Castiel estaba afectado, pero sintió la desesperación en su torso, así que sus manos subieron para cobijar al hombre. Al momento de cobijarlo, el apriete se hizo intenso, lleno de significado. Dean se separó de improviso y besó a Castiel en los labios. Castiel quedó en shock y no pudo moverse al sentir los fuertes labios de Dean sobre los suyos.

De pronto, se separaron y Dean lo sostuvo de los antebrazos, mirándole con ojos tan fijos, que se sintió mal. Castiel lo miró por encima. Lo recorrió de arriba hacia abajo.

—Vienes de otro mundo —dijo con simpleza Castiel.

Dean ensombreció la mirada y lo soltó con cuidado.

—Lamento llegar de esta forma a tu mundo, pero no tuve opción. Allá no queda nada.

—¿Te siguieron?

—No, no, me aseguré de eso. Destruí la entrada —aseguró Dean.

—¿Habrá alguna forma de que ellos encuentren el camino hacia acá?

Castiel lo interrogaba con mucha seriedad, cosa que sorprendió a Dean, quien esperaba un rechazo.

—No, imposible, solo yo conozco la forma de lograrlo.

—Pueden que lo descubran ¿Quiénes están al otro lado? —preguntó Castiel.

—Los ángeles y los demonios, pero destruí todas las pruebas. No encontrarán nada. Tu mundo está seguro.

—¿Estás seguro de eso?

—Muy seguro.

Las miradas se encontraron con intensidad. Le gustaba su forma de mirarlo. No sabía la razón de eso, pero había un brillo especial en ella.

—Te amo —dijo Dean con simpleza.

—¿Es eso cierto? —preguntó Castiel con sospecha.

—Por supuesto, te amo, te amo desde siempre —respondió Dean con esa carga emocional colocada en el "por supuesto".

—Pero yo no soy tu Castiel.

—Lo eres, en cierta forma, lo eres.

—¿Qué le pasó al Castiel de tu mundo?

Dean se puso triste. Castiel supo que tenía un sufrimiento bastante profundo.

—¿Puedo? —preguntó Castiel con sus dedos levantados.

—Claro.

Castiel puso sus dos dedos en la frente de Dean y este simple acto, lo estremeció por todo su cuerpo. Las imágenes de otro mundo, uno apocalíptico total en lucha constante. El color rojo apestaba el lugar, explicando lo peligroso. Ahí pensó en Castiel y lo vio en sus pensamientos, vio cómo murió. Esta fue bastante trágica por la forma como reaccionó Dean. Dean y el Castiel del otro mundo paralelo, eran amantes, se amaban mucho y vivían juntos en el búnker, solos. Sam fue poseído por Lucifer. Nunca supieron el lugar de la pelea final entre los arcángeles y Miguel mató a su hermano Lucifer. Como resultado, trajeron el Apocalipsis. Durante todo ese tiempo, Castiel, Dean y Bobby, pelearon contra los demonios y los ángeles. Bobby murió, Castiel y Dean encontraron el búnker gracias al abuelo de Dean, quien murió en manos de una Caballera del Infierno. De ese enfrentamiento, salvaron por los pelos y pudieron encontrar el búnker donde los dos solitos vivieron ahí y se enamoraron. Es decir, estaban ya enamorados, pero fue cuando pudieron consolidar su amor.

Sintió mucha ternura por ese hombre. Su amor era verdadero y lo llevaba con un dolor increíble. Esto y el encuentro con su abuelo, quien lo ayudó con su culpa por la muerte de Sam, pudo hacer más llevadero su pesar.

Hace solo una semana de su tiempo, atacaron a Miguel con la espada del arcángel y Castiel murió en ese ataque. Dean salvó, gracias a Castiel, quien logró teletransportar a ambos antes de morir. Era su oportunidad de huir de ese mundo, porque Dean no soportaba la ausencia de Castiel al punto de querer morir también. Por eso puso en práctica la huida que tenían, por si las cosas no salían como lo habían planeado, en una última esperanza de encontrar al Castiel de este otro mundo. Nunca debieron atacar a Miguel, pero no sabían que necesitaban a un arcángel que la empuñara. Castiel insistió en utilizar la espada y eso lo mató.

El ángel de este mundo verdadero, no pudo seguir viendo todo ese dolor y se desconectó muy afectado. Retiró sus dedos de la frente del otro Dean, en un gesto cansado.

—Tu mente está más dañada que la del Dean de este mundo y eso no puede ser —dijo Castiel.

Dean guardó silencio. Luego su vista nerviosa miró para todos lados.

—El Dean de este mundo… ¿Existe?

Castiel afirmó con la cabeza.

—¿Ustedes dos están juntos? —preguntó Dean.

—No, está con Sam en el búnker.

—¿Dean y tú son novios, maridos o algo así?

Castiel lo miró con sospecha.

—No… no estamos de la forma como ustedes estuvieron en su mundo.

Dean exhaló un suspiro poderoso, como si hubiera estado reteniendo el aire durante todo ese tiempo. Castiel alzó una ceja con suspicacia, puesto que ese Dean barbón actuaba muy raro.

—Disculpa, sé que es extraño para ti, pero contaba con la idea de que estuvieras soltero —dijo Dean con sencillez.

—¿Por qué?

—¿No es evidente?... Celos…

—¿Celos? ¿Celos de Dean? ¿Del Dean de este mundo?

—¡Exacto!

—¿Y por qué tendrías celos? —preguntó Castiel extrañado.

—¿No es obvio?

—En realidad, no.

—Estoy enamorado de ti.

—Eso ya lo dijiste, pero no soy el Castiel de tu mundo.

—Eso ya lo sé y sin embargo, siento que te amo. Siento que necesito decírtelo.

—No entiendo.

Dean sonríe al ver la cabeza ladeada de su ángel.

—Yo tampoco —dijo Dean—. En algo estamos de acuerdo ¿Puedo quedarme contigo por el momento?

Castiel lo mira como tratando de buscar algo que no estaba ahí.

—Por supuesto.

La sonrisa se ensanchó, aún más de lo que estaba. El ángel vio que hace mucho tiempo no veía una sonrisa tan franca en el rostro de Dean y eso lo sorprendió. Por un momento pensó en llamar a los Winchester para contarle sobre este Dean, pero recordó que ya no tenía celular, lo había tirado al lago, como tampoco quería saber nada de ellos. Solo quería seguir con su vida y aparecía este Dean bastante traumatizado.

—Sam también está —informó.

—Me alegro —respondió Dean con la mirada fija en él.

Castiel no dijo nada y dejó que se quedara en la misma habitación. Estaba en ese cuarto de hotel, solo por costumbre, ya que no lo necesitaba. Estar vagando de noche, caminando como zombi, llamaba la atención. El habitar con los humanos por tanto tiempo, le dictaba seguir un poco las normas para mezclarse un poco.

—Puedes usar la cama, yo no la necesito —dijo Castiel.

—Gracias, si quieres puedes acostarte a mi lado. Yo no tengo problemas al respecto —respondió Dean con sinceridad.

Dean se sacó los zapatos y dos capas de ropa de arriba para solo quedar en camiseta. Se metió a la cama y puso su arma debajo de la almohada. Siempre que veía eso, Castiel se preguntaba cómo no se volaba la cabeza todavía. Castiel se sentó en la mesa de noche, sacó un libro y se puso a leer.

—¿Qué lees? —preguntó Dean.

—Un libro.

—¿De qué trata?

—Habla sobre los hombres lobos.

—¿Es un libro del búnker? ¿No?

—Sí, es lo único que me traje conmigo.

—¿Por qué? ¿Qué pasó en el búnker? —preguntó Dean muy interesado, incluso se sentó en la cama.

Castiel seguía con la vista en el libro, de perfil a la cama. En todo el tiempo no lo miró a los ojos y siguió en esa posición.

—Dean tiene a Sam. No había necesidad de quedarme.

—Entiendo —dijo Dean, mirando sus manos, las cuales estaban agarrando la colcha.

Castiel desvió la vista hacia él y lo quedó mirando.

—¿Entiendes? —preguntó Castiel.

—Ese Dean, siempre pondrá primero a Sam. Quizás te dé un lugar, pero por lo que veo, no pudo ser.

Dean no interceptó la mirada de Castiel, solo siguió aprisionando la colcha.

—Por supuesto, él es su hermano.

—Es más que un hermano. Es como su hijo, Dean lo crio. Yo lo crie.

Castiel mantuvo un silencio pensante. Por supuesto que lo sabía, lo entendía y lo aceptaba. Aceptaba que nunca podría tener el amor de Dean.

—Eso no es cierto —dijo Dean—. Tienes mi amor. Yo te amo.

—¿Lees la mente? —preguntó Castiel con ojos empequeñecidos por la sospecha.

—No, eso no, solo te conozco suficiente. Hace diez años estamos juntos y te conozco hace doce.

—Pero no soy el mismo Castiel.

—No tienen la misma experiencia de vida, pero son la misma esencia. Eso no cambia.

—Eso ya lo dijiste.

—Siento ser repetitivo, pero es la verdad.

Castiel pensó un momento.

—Está bien, descansa tranquilo. Yo te cuidaré, digo, vigilaré —dijo Castiel, rectificando casi al instante.

—Gracias Cas, buenas noches.

—Buenas noches, Dean.

Decir eso se sintió bien, mientras veía a ese Dean acomodarse entre las sábanas. Sería una larga noche para Castiel, porque su mente pensaría o analizaría toda su vida en la Tierra al lado de los Winchester. Ahora tenía otra versión de Dean para comparar y no le estaba gustando la comparación con el Dean original. Este último, el Dean original, parecía un patán al lado de este otro que dormía en su cama de motel.

Fin capítulo 1