Ojos secos

¡Alerta de spoiler!

Se que tendría que tener la actualización de La fortuna... pero después de ver el último capítulo del anime, solo esto salió.

Si aun no vieron el cap o no leyeron el manga, ¡háganlo! Asi entenderan el contexto.

Sólo faltaba de abrirse una puerta; el metal gris y frío de la misma representaban a la perfección como se sentía su alma.

Desde el momento en que fueron convocados por Tsukauchi y luego de escuchar la explicación de Gran Torino, llegaban a su mente recuerdos de un pasado desolador que había alcanzado el pináculo de dolor una tarde lluviosa donde los sueños de un futuro brillante fueron llevados por el agua junto a la sangre derramada por el que fuera su compañero y amigo.

Tapó su boca con una de sus manos, aun no lo había visto, pero ya sentía en su corazón el peso de la desesperación y del deseo de que ese sujeto que había atacado a sus estudiantes en la USJ y ungia de guardaespaldas de un villano tan despreciable como lo era Tomura Shigaraki, no fuera él.

Sentía a su lado la presencia de Mic, sólo ellos dos sabían el tumulto de sensaciones que atormentaba al otro; podía sentir como su ser luchaba contra los temblores que sacudian su cuerpo, provocados por el temor de ahondar en una verdad que perforaba sus mentes y almas de tan cruel que era.

Pero sabía que por difícil que fuera, sólo ellos dos eran necesarios para esa misión, jamás pondría a los padres de Oboro en ese lugar; porque ¿Cómo le dices a unos padres que perdieron tan pronto a su hijo y de forma tan trágica, que éste jamás había obtenido el descanso que un héroe como el merecía, sino que su cuerpo había sido profanado y convertido en un monstruo por alguien mucho más macabro y monstruoso? No, él no dejaría que eso pasara.

Sintió sus ojos arder al momento que su kosei se activó.

Kurogiri despertó con la latente preocupación por su protegido; el corazón de Shouta dio un vuelco, tapó sus labios con su mano, quizás de esta manera pudiera mantener a raya el sinfín de dudas y sensaciones que lo atormentaban. Sus ojos picaban, pero estaba seguro que las lágrimas que sentía formarse no eran causadas por la irritación de usar su don.

En ese instante supo la verdad; el nomu que se encontraba del otro lado del cristal era su amigo.

Dejó a su corazón hablar y por momentos se sintió volver en el tiempo; ellos tres nuevamente reunidos; pero en una realidad tan nefasta que perforaba sus entrañas.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas; tan frías como las palabras del ser que tenía en frente.

Sintió a Mic retroceder, pero él jamás lo haría; ¿Cómo hacerlo? Si quien le enseñó a seguir adelante estaba frente a sus ojos.

Por eso no hacallo su voz en los intentos de despertar su conciencia, estaba seguro que su espíritu surgiría y le daría las respuestas que buscaba.

Pero eso no lo preparó para ver su rostro nuevamente; apenas difuminado por esa espesa y oscura niebla que lo envolvía; el estaba allí, luchando.

Sus lágrimas caían en torrentes y su voz; junto a la de Hizachi, llenaban el cuarto. Ambos de pie, con las palmas en el cristal que los separaba de Oboro, repitiendo una única palabra: Shirakumo.

Y de pronto, se apagó. Se marchó dejando el control otra vez a Kurogiri; no sin antes darles la única pista que pudo brindarles.

Hizashi se desplomó en su silla; lo escuchó preguntar:

- ¿Cómo están tus ojos?

Y mientras él permanecía de pie aun contemplando al nomu creado con el cuerpo de Oboro, con su rostro tapado por su cabello y sus ojos inundados en lágrimas,sólo pudo responder:

- Los tengo secos.