DISCLAIMER
Los personajes de DIgimon, así como la trama principal de la historia pertenecen a TOEI Animation y Akiyoshi Hongo.
Esta historia es solo con fines de entretenimiento de la autora y de los fans del mimato.
ESTACIÓN DE TREN
Día 1
Mimí
Iba corriendo lo más rápido que podía, se me había hecho tardísimos en la mañana y necesitaba llegar a tiempo para la entrega del proyecto, me había desvelado para terminarlo y me quedé dormida. Si lograba tomar el tren a tiempo, podría maquillarme de camino y llegar lista para entregar a tiempo mi trabajo final. En mi mente todo estaba planeado perfectamente.
Había poca gente afortunadamente, miré el reloj e iba justo a tiempo para abordar. Busqué con la mirada el camino para mi parada y lo encontré, nuevamente corrí y esperé pacientemente formada, ¡estaba a tiempo!, me sentía muy contenta.
Llegó el tren y subí, afortunadamente iba vacío, así que me acomodé plácidamente, a un lado mi mochila con mi discurso y mis bocetos y del otro lado el vestido que era mi trabajo final, saqué mi cosmetiquera y me dispuse a maquillarme, quería verme natural pero que se notara que me maquillé, la maestra era muy estricta con la presentación, así que quería ser cuidadosa con toda mi imagen.
Terminé de arreglarme, guardé mi cosmetiquera y saqué mi discurso para repasarlo, tenía unas tarjetas con palabras claves, así que ya estaba un poco más tranquila.
Una voz femenina muy acogedora anunció mi parada, tomé el vestido, mi mochila y salí rumbo al auditorio donde presentaríamos nuestros trabajos, afortunadamente iba muy a tiempo, por lo que tuve tiempo de pasar por un café y algún bocado antes de llegar.
Llegué a una cafetería, bastante llena de gente joven, probablemente de la misma universidad a la que yo iba, me formé en caja para pedir mi café y un muffin, espere pacientemente. Llegó mi turno de pedir en caja, mientras confirmaba mi orden sonó mi celular y me sobresaltó, era mi amiga Sora, estaba un poco alterada, pues dice que acababa de llegar y la maestra se notaba molesta, lo cual sabíamos que era mala señal, así que me apuró para llegar, aún tenía 15 minutos para llegar antes de la hora que nos citó y poder comenzar a trabajar con nuestras modelos.
Recé para que mi café estuviera rápido, sentía los minutos muy lentos, miraba el celular a cada momento, hasta que un chico, bastante lindo la verdad, me entregó mi pedido, lo tomé y salí corriendo, no pude ni contemplar su belleza.
Llegué al auditorio corriendo, ya me había comido mi muffin y tomado mi café, encontré a Sora, me dijo que me estuvo marcando y no contesté, ¡mi celular!, ¡no!, creo que lo dejé en la cafetería, en fin, no tenía tiempo de preocuparme por ello, busqué a mi modelo y empezamos a trabajar en la pasarela.
Algunas horas después, todo había salido maravilloso, mi discurso salió, mi vestido y mi modelo estuvieron espectaculares y la maestra me felicitó, ¡terminó el año!, vacaciones al fin.
Hicimos un pequeño festejo después del evento, bebimos y comimos algunos canapés. Ya todo más tranquilo, recordé mi celular y le dije a Sora que si me prestaba su celular para marcar al mío, con la esperanza de que me contestaran. Llamé y una voz masculina atendió mi llamada, ¡yuju!, pensé que era buena señal.
Al parecer, al momento de recoger mi café y mi muffin, dejé mi celular en la barra y el chico lindo que me entregó mi pedido, se dio cuenta y lo tomó para guardarlo por si llamaba.
Día 2
Había quedado de encontrarme con el chico lindo para que me devolviera mi celular al día siguiente, me comentó que su turno comenzaba ese día a medio día, así que ya no tenía que levantarme temprano. Me arreglé lo más bonita que pude y salí rumbo a la estación de tren.
Al llegar, esperé paciente, en esta ocasión si había bastantes personas, con cuidado, abordé el vagón, busqué algún lugar y no encontré, así que tuve que ir de pie. Como pude, tomé el tubo de arriba para sostenerme, casi no alcanzaba y era de donde me podía sostener. Busqué la hora para ver si iba a tiempo y todo bien. Poco a poco se iba vaciando en vagón y encontré un lugar cerca de la puerta, así que me apuré y me senté.
Había pasado unos minutos de que me había sentado, cuando escuché a mi lado derecho un, ¡hola!, giré para ver quién era y, para mi sorpresa, era el chico del café. Sentí como inmediatamente me sonrojé. No podía dejar de ver sus ojos, eran de un azul cielo precioso, el sol reflejaba un poco en su mirada y se notaba algo de brillo, la forma de sus ojos también era preciosa, nunca había visto unos ojos así.
Después de haber contemplado rápidamente su rostro, le devolví el saludo, no sabía qué más decir, así que le hice una pregunta muy tonta, "¿cómo me reconociste?", me quería morir por dentro, ¿qué forma de querer ligar no?, seguramente de ninguna manera podría tener oportunidad de salir con él, "tu cabello", fue su respuesta, ¿mi cabello?, sentí como me sonrojé más, ¿cómo es que por mi cabello me había reconocido?, eso sin duda era halagador y un punto a mi favor. "Me llamo Mimí", pude decir al fin, "Yo soy Yamato", ante su presentación sonrió un poco, mis nervios empezaron a calmarse un poco. Durante el trayecto en el tren, estuvimos platicando un poco, la conversación fluía naturalmente, cuando se anunció la parada a la que íbamos, nos levantamos y esperamos a que se detuviera para bajar. Caminamos a su trabajo y antes de despedirnos me dio mi celular, no sin antes pedirme mi número, el cual obviamente accedí a darle.
Después de darle mi número, me di la vuelta y me fui muy contenta, además de guapo, era un chico muy lindo, la conversación fue muy agradable y tranquila. Miré mi celular y caminé de regreso a la estación de tren para regresar a mi hogar.
Día 21
Era nuestra segunda cita. Después de que me entregó mi celular, me mandó mensaje para que guardara su número, yo me puse muy feliz, pues de verdad me había gustado mucho y al parecer yo también le gusté. Desde ese día y hasta el día de nuestra primera cita, platicábamos todo el tiempo, desde un buenos días, hasta cosas banales, desde cosas importantes hasta bromas, era increíble cómo fluía nuestra plática siempre, así que me invitó a salir y por supuesto acepté. Ahora, en nuestra segunda cita, todo parecía ir mejor.
Quedamos de vernos cerca de un centro comercial para ir por un helado. Yo estaba en la estación de tren, esperando a la ruta que me llevaría a mi destino. Era fin de semana y había bastante gente. Pacientemente esperé a que llegara el tren. Como siempre, llegó a tiempo, subí y busqué lugar, pues el camino sería algo largo. Logré encontrar uno y rápidamente fui a sentarme.
Ya habían pasado 20 minutos de camino, el vagón ya estaba algo vacío, a un lado de mi estaba una señora mayor y justo un par de paradas antes de bajarme ella se bajó, inmediatamente después de que se levantó de mi lado, se sentó alguien más, cuál fue mi sorpresa nuevamente al ver a Yamato.
"¡Hola Mimí!", al escuchar mi saludo y sobre todo ver su sonrisa después de decir mi nombre, inmediatamente mi estómago empezó a sentir mariposas, todavía más, cuando después de su saludo, me da una bolsita de mis dulces favoritos, no cabía de la emoción, para muchas personas pudieran ser solo dulces, sin embargo, este detalle era muy significativo, nada es trivial.
Día 33
El día de hoy fue otra cita más. Habíamos salido varias veces que no sabía si éramos novios, si teníamos algún tipo de relación, sin embargo no me importaba mucho, yo me sentía muy feliz. Fuimos a un show de su banda, él es bajista y vocalista de una banda de rock, además de trabajar en un café y estudiar una carrera bastante complicada en la universidad, se daba el tiempo de tener un hobbie y de salir conmigo.
Estando en el bar donde fue su show me presentó ante todos sus amigos, al parecer ellos ya me conocían, les había hablado de mí, lo cual me parecía muy lindo de su parte. Normalmente él era serio con las demás personas, incluso en su misma banda lo noté, sin embargo, conmigo era diferente, era más suelto, tierno, y a la vez, intenso, fuerte. Todo eso de él me atrapaba.
Íbamos de regreso a nuestras casas, llegamos a la estación de tren. Durante nuestras pláticas y citas nos dimos cuenta que vivimos en el mismo vecindario, por eso nos encontrábamos muy seguido en el tren. En algunos momentos él pasaba a mi casa para irnos juntos o a veces solo nos encontrábamos en la estación.
La estación estaba prácticamente vacía, eran ya de las últimas rutas del día, así que no podíamos perder el tren. Esperamos pacientemente, Yamato tomó mi mano con suavidad y entrelazó sus dedos con los míos. A pesar de que teníamos algo de tiempo saliendo, no habíamos tenido algún acercamiento físico, no voy a negar que me moría por ello, sin embargo, la manera en que era nuestra conexión hacía que nuestro cuerpos interactuaran de una manera única, como si ya nos conociéramos. Más que sentir que Yamato no me quería besar, con lo poco que lo conozco, la razón de ello es que no quiere presionarme. Pensar en ello hacía que mi corazón se enamore un poco más de él.
Día 47
Para las demás personas, ya éramos novios, no tenía problema con que Yamato no me hubiera pedido que fuera su novia. Estábamos en una reunión familiar, festejando el cumpleaños de su hermano, sus padres estaban separados, sin embargo su relación era muy cordial, su papá era muy amable y su mamá me trataba de maravilla, me sentía muy feliz.
Al anochecer, nos despedimos de sus padres y de su hermano, quien por cierto me cayó muy bien, Takeru es su nombre, quien iba acompañado de su novia, Hikari.
Caminamos hacia la estación de tren. Íbamos platicando muy a gusto, amaba ver su rostro, no podía creer que saliera con alguien tan guapo, y lo que más amaba, era su mirada, era embriagador ver sus ojos, podía hacerlo todo el tiempo.
Al llegar a la estación, nos dimos cuenta que nuevamente estaba sola, nos acercamos a la línea esperando para abordar. Yamato me soltó la mano, eso me sorprendió, cuando me di la vuelta para verlo, él estaba frente a mí, la manera en que me miraba hacía que me temblaran las piernas, lo miré directo a sus ojos, le brillaban mucho, poco a poco se fue acercando a mí, su rostro ya estaba cerca del mío, con su mano derecha tomó mi cabeza y me acercó a él para besarme.
Estaba muy sorprendida, emocionada, nerviosa, sentí cómo con su otra mano me tomó de la cintura y me acercó a él, yo me dejé llevar y lo abracé del cuello. Después de un largo beso, nos separamos y nos miramos a las ojos, yo me sentía sonrojada, él también se veía sonrojado, "no pude contenerme Mimí, tenía tiempo que te quería besar, desde que te conocí, me encantaste, solo que… me daba pena tomar la iniciativa y no quería hacerlo si tu no querías, pero ya no podía soportarlo más, sentía deseo de besarte… yo… yo te amo".
Sus palabras me sorprendieron muchísimo, yo quedé inmóvil mientras él me seguía platicando, pero yo dejé de escucharlo en cuanto me dijo que me amaba. Una vez que reaccioné, me aventé a abrazarlo, él se veía confundido, sin embargo entendió. Me devolvió el abrazo. Escuchamos cómo venía el tren, nos separamos y abordamos para irnos a casa.
