Segundo Fanfic, y creo yo que sería las más extensa, una novela entera que desde hace mucho he querido hacer. Sigo siendo un primerizo en ésto así que es bastante probable que haya errores en la escritura y en la trama xdd, si es así me gustaría que me lo indicaran en los comentarios para ver si los puedo corregir o al menos ver en qué me equivoqué.

Aviso: Este fanfic está clasificado como M. Atentos a las escenas de violencia, angustia, depresión y sexuales (xD)


Desde el principio tenía un mal presentimiento, sus instintos le decían que algo iba a pasar, sus propios instintos, no los salvajes.

Pero ya era tarde, y ya no puede soportarlo más, con tan solo un par de días en esta infernal selva se arrepentía de haber emprendido este viaje hasta acá. Solo quería hacer feliz a Perla...

Y sacrificó su propia felicidad por la de ella, pero ahora ninguno de los dos estaban felices.

Blu volaba de regreso al árbol, el árbol de Roberto, su estancia en la selva terminaba ahora, y tal vez era lo correcto, en tiempo récord se había ganado el odio de todos sus semejantes, y la burla de toda la selva, y de una manera estúpida... quizás eso es lo que es... un estúpido.

Un estúpido por venir aquí sabiendo que todo, tarde o temprano, iba a salir mal. Que feliz estaba con su familia en Río, volar sobre las calles, escuchar el familiar ruido de la ciudad, esa sensación de seguridad que una ciudad humana podía brindar.

No sabe cómo se le ocurrió cambiar todo esa vida por una más... salvaje.

Aún ama a su familia, pero si se queda, los deshonraria, más de lo que ya había hecho.

Su suegro tenía razón, él no es capaz de sobrevivir por su cuenta en la selva y no cabía duda de que estaba completamente decepcionado con su hija por tener a un inútil como pareja, solo que, por obvias razones, no lo mostraba, pero quizás ahora ya era evidente.

Por ahora Blu no estaba seguro que hacer ahora, pero mientras, volaría de regreso a Río, se sentía fatal dejar así a su familia pero no tenía otra opción, estaría sólo en su antíguo hogar, pero solo mientras Perla y sus hijos estén en la selva, tarde o temprano volverían junto a él, o al menos eso espera.

Muy metido en sus pensamientos, Blu volaba a una velocidad moderada, a baja altura para no ser visto y rogando para poder encontrar ese árbol. Recogería su cangurera y con la ayuda del GPS buscaría su camino de regreso, con suerte el aparato no se equivocara, al menos no por decenas de veces.

Estaba frustrado, molesto, triste y decepcionado, no por Perla, ni nadie, sinó de sí mismo. Sus lágrimas comienzan a entorpecer su vista y su vuelo, lo último que necesitaba era que alguien lo viera llorando.

Para su fortuna consigue identificar el árbol, y fugazmente sube e ingresa ignorando si alguien pudiera verlo visto. Hasta el fondo, cerca donde solía dormir estaba la cangurera, hizo una revisión rápida antes de colocarselo en su cuerpo, antes de salir se percata del libro de Bia, un regalo para ella por su cumpleaños, de nuevo esos recuerdos felices reaparecen y empeoró aún más su estado de ánimo, decidió dejarlo ahí y corrió y voló lejos.

Pensó en dejar una carta para sus hijos, o un aviso, pero estaba seguro que Perla se los iba a decir, además ella era mejor explicando las cosas que él, aunque también siente culpa por dejarle esa tarea sóla.

Voló recto hasta asegurarse de que no haya nadie cerca, kilómetros pasaron hasta que se detuvo

Se posa sobre una rama, había un silencio total, a excepción de los insectos y el sonido de las plantas moviéndose con el viento. De nuevo ajusta su cangurera para después abrirlo y sacar el GPS.

Fue un fuerte alivio al ver que aún funciona, aunque después aparece algo que lo frustra. El GPS no lograba ubicarse, su 'posición' seguía marcando a las afueras de Manaus, lugar donde se había perdido la señal.

Blu refunfuño, comienza a agitar agresivamente el dispositivo, incluso le propinó un pequeños golpes con su ala y contra la rama del árbol.

"Vamos... funciona estúpido aparato..."

No estaba de humor para lidiar con eso, quería salir de ahí a como de lugar.

Después, la flecha cambio de posición, teletransportandose en diferente puntos del continente mientras el icono de error parpadeaba constantemente junto con pequeño pero molesto sonido. Blu estuvo a punto de lanzar la pequeña máquina, pero solo porque es su única herramienta de escape, la deja vivir.

Una idea surgió en su mente y sin pensarlo dos veces vuela hasta la copa del árbol, hasta la cima, cruzando las ramas y hojas que cubría el lugar. Una vez ahí, sostiene el GPS entre sus alas lo más alto que podía.

De repente la flecha se detiene al agarrar señal, marcando una zona a mitad de la selva.

Finalmente, después todo, Blu sonríe.

Pero su felicidad no duró nada al percatarse qué, según el dispositivo, había volado hacia el noroeste, lo que significa que para llegar a Río primero debía dar media vuelta y cruzar el territorio Spix.

"Ah, no es cierto..." Se lamentó antes de interactuar con el aparato e intentar establecer una posible ruta hacia Río.

"Fijando. Curso. Hacía. Río de Janeiro." Habló una voz femenina proveniente de aquel aparato a la vez que una línea atraviesa el área y termina sobre la costa sureste de Brasil debajo del nombre de la ciudad de Río.

"Al fin"

Bajó sus alas y nuevamente pierde señal, pero por fortuna la ruta aún se mantuvo en pantalla, solo debía seguirla y evitar desviarse por cualquier motivo.

"Okay, allá vamos."

Blu guarda el aparato dentro de la cangurera y lo cierra. Despliega sus alas y se prepara para saltar.

"...Déjame en paz..."

Una nueva voz sonó y llegó hasta los oídos de Blu, sonaba distante aún que no comprendió al principio, simplemente lo ignoro.

"...Ayuda... ayúdenme..."

La voz se volvió más clara y fuerte, como si estuviera acercándose, pero aún sonaba distante. Blu miró a su alrededor, la voz parecía provenir detrás suyo cerca de la ruta con el que había llegado hasta ahí.

Espero un poco y baja de nuevo hasta la rama dónde estaba antes, la voz fue acompañado por otros ruidos.

"¡Déjame en paz!"

Era una voz femenina, sonaba agitada, asustada o desesperada. También se oía el ruido de hojas y ramitas rompiéndose.

"¡Serás mía!"

De pronto una segunda voz aparece, masculino, un tono siniestro y un poco rasposa.

Blu busco el origen del escándalo, y de dónde estaba, a varios metros, entre los troncos avistó una mancha roja volando a una velocidad moderada, aleteaba con mucho esfuerzo y podía oír los jadeos. Era la hembra que pedía ayuda.

Detrás de ella, otra mancha roja la seguía, era más grande y sus jadeos revelaban un tono de voz masculino.

No estaba seguro que estaba pasando, pero algo en él le decía que algo iba mal, aquel macho no sonaba amistoso, ni la chica alegre.

Ella, quien quiera que sea, le sucederá algo malo si no interviene, y estaba seguro que se arrepentirá si no hace algo.

Tras una meditación breve, Blu decidió seguirlos.


Más adelante, una guacamaya escarlata volaba con las pocas fuerzas que le quedaban, temiendo por su vida, buscó la forma de perder a su perseguidor pero sus maniobras eran en vano, el tiempo se acaba y en cualquier momento caería al suelo. Echa un vistazo detrás, a distancia todavía lo podía ver, y estaba cada vez más cerca.

Él era físicamente más fuerte y resistente que ella, la va a atrapar si o sí. No quería pensar en lo que podria hacerle. La voz del macho se oía cada vez más cerca.

"¡Venga cariño... solo vamos a hablar...!"

Ella sabía que no iban a hablar, él no sabe lo que es eso, y ya lo había visto antes.

"¡Ya déjame en paz!"

Estaban solos, si él la atrapa, nadie será testigo de lo que sucederá.

Sus alas gritaban de dolor, sus aleteos comenzaron a desincronizarse y volverse torpes haciéndola perder velocidad y altura.

Jadeaba desesperadamente, pero llegó al límite, cerró sus ojos y se deja caer al suelo.

No iban tan alto así que el daño no era tanto, pero eso no le importaba, rodo un poco y rápidamente se pone de pie, sus patas aún le quedaba energías y comenzó a correr ingresando a los arbustos.

Zigzageo entre la vegetación esperanzada de perderlo entre el follaje, pero temia que su colorido plumaje la delatara, incluso los Spix la tienen mucho más fácil a la hora de camuflarse entre la selva que los Escarlatas.

Dentro de un arbusto deja de correr y procede a caminar lenta y silenciosamente. Su corazón latía a mil por minuto y su cuerpo no paraba de temblar, intento suprimir sus jadeos, sus quejidos y sus sollozos buscando evitar hacer ruido.

Estaba cerca, podía oír sus aleteos sobre ella, muy cerca de donde estaba, sin embargo, si ella no lo puede ver entonces él tampoco la puede ver. Había escogido un arbusto grande y grueso pero por dentro estaba vacío, estaba oscuro, era un buen lugar para ocultarse.

"Amorcito, ya sal de ahí, lo he pensado y... ya se cual es el problema"

La joven no se inmuta y permanece callada y quieta. Necesitaba descansar, no quería oír nada de él pero debe estar alerta a todo.

"Cariño, si no sales... estaré muy triste"

Quería taparse los oídos pero comenzó a escuchar el ruido de hojas moviéndose, casi salta al oír lo cerca que sonaba.

Pasaron minutos así, los constantes ruidos de hojas indicaban que el macho escarlata estaba revisando todo, era cuestión de tiempo para que revisará el arbusto donde la joven estaba. Si intenta salir de ahí, el ruido delataría su posición y aún no estaba en condiciones volar nuevamente. Nadie vendría a su rescate, fue un error haber volado muy lejos de su hogar.

De pronto, el ruido cesa, un profundo silencio se apoderó del lugar, la hembra se mantuvo atenta pero no escuchaba nada, el único sonido que podía oír era su lenta respiración. Otro minuto entero pasó, un rayo de esperanza golpea su ser, quizás él se habrá alejado bastante buscando o se habrá rendido y regresó de vuelta de dónde vinieron.

Armandose con el poco valor que le quedaba, se levanta y lentamente atraviesa las capas de hojas, usando sus alas para hacerlas a un lado evitando hacer demasiado ruido.

Llega al final, con un ala remueve la última capa de hojas del exterior.

Y se arrepintió al instante.

En menos de un segundo la luz del exterior ilumina su rostro, pero en frente de ella, prácticamente pico a pico, estaba el macho escarlata, la estaba esperando, y en un instante, sin oportunidad de gritar, es tomada de sus alas para después ser azotada bruscamente contra un árbol, haciéndola gritar de terror y de dolor.

"¡Ahhh, Suéltame!" Comenzó a forcejear, el macho sostenía firmemente las alas de la hembra con sus propias y fuertes alas.

"No debiste escapar así, amor, pudiste haberte lastimado" Dijo el macho mostrando una sonrisa tétrica.

"¡Me estás lastimando, alejate de mi monstruo!"

Ignorando sus palabras, el macho acerca su cuerpo, con las plumas rojas casi entrando en contacto.

"No importa, ya lo pensé, y ya se que es lo necesitás..."

La joven no paraba de forcejear, estaba de espaldas entre el tronco y el suelo teniendo sus garras en el aire y le era imposible huir.

"... necesitas cariño, afecto, amor... no te he dado la atención que te mereces... pero no te preocupes... a partir de ahora te tratare como a una reina"

"¡Suéltame maldito desgrahmmp...! Su protesta fue interrumpida, con sus ojos abiertos y en shock, sin aviso ni consentimiento alguno, su pico es sometido en un profundo y agresivo beso.

Sacudió su cabeza buscando una forma de separarse de él, podía sentir la lengua de éste ingresando en su pico en busca de su propia lengua.

Sus fuerzas se le iban, y sus forcejeos se volvieron más débiles, el macho al percatarse de eso, le suelta las alas y comienza a manosear el cuerpo de la chica.

Con sus alas libres, ella intento empujarlo, pero estaba demasiada cansada para siquiera moverlo un milímetro, sentía como su contraparte acariciaba su cuerpo, dando suaves movimientos circulares sobre los costados bajando lentamente hacia la cadera. La cosa se complica más cuando su lengua fracasa en evitar y es sometida por el macho, obligando al músculo a danzar junto a él, entrelazandose e intercambiar saliva.

La joven no podía evitar sonrojarse y excitarse, pero eso era justo lo que él quería, y no pensaba rendirse así de fácil.

Cerró sus ojos con fuerza mientras gritaba bajo el beso forzado, su cuerpo se deslizaba hasta recostarse completamente en el suelo. Pronto se percata que su agresor se posiciona sobre ella, usando sus patas intenta quitárselo de encima. Aquella resistencia no le agrado al macho pero aún así continúo estableciendo su dominio sobre ella.

Una idea llega a la mente de la joven, bastante arriesgado, pero no quería terminar así.

Despliega sus filosas y puntiagudas garras de sus patas y con todas sus fuerzas, las ensarta en ambos lados del macho.

"¡Aaargh!" Graznó de dolor cortando el beso.

Pudiendo respirar al fin, la joven no pierde un segundo y empuja a su agresor fuera de ella haciéndolo caer sobre su costado, rápidamente se levanta y procede a huir.

"¡Argh!... ¡Hija de perra!..." El macho usó sus alas para cubrir sus heridas, su plumaje no dejaba ver claramente que tan grave era, pero podía sentirlo, y el dolor era enorme.

Cegado por la furia, ve como su presa intenta huir otra vez por el aire con pésimos aleteos y lentos trotes. Sin intención de dejarla escapar, se levanta y se eleva por los aires directo hacia ella.

La hembra no tuvo tiempo de reaccionar y sus alas son tomados fuerte y dolorosamente por las grandes garras del macho.

"¡No! ¡Suéltame!"

"¡Cómo te atreves! ¡Pagarás por tus acciones!"

Se alejaron un poco del lugar, el macho buscó entre los árboles uno con un hueco vacante, y con agresividad lanza a la pobre directo al interior.

La chica se golpea contra el otro extremo, el terror absoluto se refleja en su rostro al ver que estaba atrapada completamente.

El macho aterriza en la entrada del hueco, su cuerpo bloqueaba casi todo el contorno de la entrada. Su pico esbozó una retorcida sonrisa, y que junto a su mirada, expresaba un rostro de maldad, de locura, de muerte. Un terrible escalofrio recorre el cuerpo de la víctima quién comenzó a sollozar y apegarse más a la pared.

"¿Por qué me agrediste? soy tu pareja. Las parejas no deben golpearse uno al otro" Habló el macho con un tono frío y tranquilo.

"¡A-alejate de mí monstruo!"

"No me llames así, hieres mis sentimientos ¿sabes?"

"¡No soy tu p-pareja! ¡Déjame!"

Sin cambiar su expresión, el agresor camina lentamente hacia la joven.

"Oh, vamos cariño, No piensas con claridad. Quiero ocupar el puesto a tu lado, conmigo nada te faltará" Dicho esto acaricia la mejilla de la joven con su ala, la hembra desvió su rostro al contacto pero no sé opuso más.

"Sin embargo -" Vuelve a apegarse más a ella -" Tendrás que compensar lo que me hiciste".

Aún aturdida por el golpe, dejó al macho posicionarse encima mientras ella se desliza y cae de espaldas. Sus lágrimas se derraman sobre su rostro humedeciendo sus plumas rojizas.

"¿P-por qué... m-me haces... esto?" Pudo sentir la respiración en su pico.

"Porque te amo"

La joven negó con su cabeza antes de sentir de nuevo el ala de él sobre su mejilla, evitó tener contacto visual hasta que nuevamente sus picos se juntan con otro beso.

Creé que tiene suerte de que ni fuese golpeada brutalmente por él, pero por temor de lo que pudiera hacerle, dejá que él devorara su cuerpo.

El beso se prolongó por un minuto, y fue acompañado por manoseos y gemidos, proveniente del macho principalmente. Rogaba de que todo fuese una pesadilla, quería despertar, pero todo era real, iba a ser violada y nadie estaba cerca para ser testigo de su caída.

Sintió las alas de éste bajar lentamente, estaba demasiada cansada y aterrada para sentir placer, solo quería que todo terminara. Era cuestión de tiempo para que esas alas llegasen hasta su zona íntima, cerró sus ojos cuando llegó, y sin consentimiento alguno ni decencia mueve las plumas que protegían celosamente sus labios inferiores.

Está vez no pudo evitar gemir bajo aquel tacto, el macho estaba satisfecho de sus avances, aunque no lo mostraba.

Sus sollozos fueron constantes cuando sintió los 'dedos' de sus alas trazar sobre el contorno de su cloaca. Una nueva sensación comenzó a cobrar fuerza en su ser, pero se negaba a entregarse enteramente.

Se separan del beso por segunda vez, y sin perder tiempo el macho procede a morderle el cuello.

La joven recobro aliento mientras sus plumas eran desarregladas por su violador, poco a poco el placer se hacía evidente en su rostro, no lo disfrutaba, pero la sensación era abrumadora.

El macho olfateaba la dulce aroma a frutas que emanaba su víctima, esas plumas eran muy suaves que podría dormir sobre ellas, sin duda disfrutará cada segundo apareándose con ella, y se asegurará de alargarlo tanto como pueda.

Su pico bajo hasta casi llegar al pecho, pero se separa antes de tocarla.

"Esto te va a gustar..." Le susurró, sus palabras fueron futiles contra la ya destrozada hembra.

Igual que ella, también podía sentir la excitacion en su propia intimidad, sus plumas comenzaron a dispersarse y revelar sus labios masculinos al mismo tiempo que se lubricaba naturalmente.

Sus 'dedos' no conocieron fronteras y suavemente ingresa uno hacia el interior de la joven quien jadeo por la sorpresiva e inesperada intrusión y con ello, un nuevo nivel de placer azota en su mente.

Sin intención alguna, la hembra aprieta sus paredes mientras que la pluma en ella procedió a masturbarla con repetitivos movimientos.

El macho disfrutaba cada gemido que a su amada se le escapaba, iba a gozar del pecho femenino que tanto le atraía, su pico estaba por hacer contacto hasta qué...

"Ouh... ¡Que demonios!"

Algo había golpeado su espalda, se levanta y retira su ala de la joven dándole un respiro y voltea a ver a la entrada del árbol, pero no había nadie, al lado de sus patas yacía una pequeña roca, una roca que juraría que no estaba ahí antes.

"Grrr..." Gruñó. Camino frustrado hasta la salida y echa un vistazo a los alrededores, sale del hueco hasta posarse sobre la rama frente a la entrada, no había nada.

Tras una breve revisión se da medía vuelta, pero justo ahí, una pluma azul cae sobre su pico. Miró hacia arriba y antes de darse cuenta, una gran roca cae sobre su rostro.

La hembra observaba los movimientos de su agresor y casi salta del susto cuando repentinamente desapareció junto con la rama entera seguido con un fuerte golpe en el suelo que hizo vibrar un poco el árbol.

Se mantuvo quieta por unos instantes, el camino estaba despejado, no sabía que había ocurrido, su mente procesaba lo que acaban de ver. Una roca había aplastado a su agresor, un duro golpe y mortal que lo mandó hasta el suelo.

Parpadeó un par de veces antes de que otra figura apareciera en el hueco.

Por un instante creyó que era él, pero para su sorpresa se trataba de alguien más.

"Hey, ¿Se encuentra bien?" Una voz masculina salió de él, era diferente al del escarlata.

Se quedó en silencio, continúo mirando al nuevo visitante esperando algún movimiento.

"No voy a hacerte daño ¿de acuerdo? Vengo a ayudarla."

Ayudarla, esa palabra hizo efecto en ella, despertando de su trance analiza aquel ave desconocida.

Sus plumas eran azules, completamente azules desde la cabeza hasta la cola a excepción del extraño objeto que colgaba debajo de su pecho y rodeaba su cuerpo, su tamaño era inferior a la del escarlata y era uno adulto joven.

"¿Se encuentra bien?"

Sacudió su cabeza y reacciona.

"Um... no..."

El azul se acerca a ella y se coloca a su lado.

"Voy a sacarla de aquí, no se preocupe, ya está segura."

Después siente como gentilmente la ayuda a levantarse tomando su ala para colocarlo encima de él y caminar lentamente hacia el exterior.

"¿Q-quien eres?"

"Me llamo Blu, tranquila todo saldrá bien, ese tipo ya no lo molestará"

Ya estando afuera, Blu se asoma y mira hacia abajo, la incredulidad se refleja en su rostro y mira nerviosamente a la hembra.

"No sé si... quieras ver esto"

Ella camina despacio al lado de su salvador y mira al suelo.

Él escarlata se encontraba inmóvil sobre la tierra, su cabeza y un ala entera estaba debajo de la roca, y había plumas por todos lados y un pequeño charco de sangre se había formado debajo de él así como manchas salpicadas alrededor.

"¿E-el... está...?"

Blu anticipó lo que iba a decir y se mostró inseguro de sus acciones

"Me temo que sí"

Un aire vigorizante llena los pulmones de la hembra, no podía creer lo que estaba viendo, en un giro inesperado la pesadilla se convierte en sueño. Finalmente sonríe, finalmente se había quitado un colosal peso de encima. Y todo gracias a su salvador azul.

"Gracias..." Murmuró.

Blu no la escucho al principio, temía que se había excedido y que tal vez haya cometido otro error.

Sin embargo, no lo era.

Con sus energías renovadas, la escarlata se abalanza contra su salvador y lo envuelve en un abrazo.

"Gracias... ¡Gracias!... ¡Muchas gracias!"

Blu sufrió el fuerte abrazo, quizás él más fuerte que había tenido, tanto que literalmente no podía respirar.

"Mmph..." Se preguntó por qué no había usado esa fuerza contra su agresor desde el principio.

Para su fortuna no duró mucho, solo mientras aún tenía conciencia y palmeara la espalda de la joven quien se percató la inconformidad del azul y se separa de él.

"Uff... Ahhh..." Recupero su aliento mientras la escarlata solamente se mostró apenada.

"Lo siento... Perdón..."

"No... paso nada, está bien. Solo... será mejor irnos de aquí, um, ¿Puedes volar?" Se recompuso pasando su ala sobre su nuca.

"Eso creo... aún me duele todo."

"Entonces la cargaré con mis garras, creo que cerca de aquí hay un río, podrías arreglarte ahí" Sugirió Blu recordando lo que había visto en el GPS antes de encontrarla, y también al ver lo desarreglada que estaba la pobre.

"Está bien, um, con cuidado"

Una vez acordado, Blu aletea y se eleva un poco antes de posicionarse sobre ella y con cuidado coloca sus garras sobre los costados y comienza a levantarla.

"Te tengo."


Y asi, Blu la transporta lejos de ahí, la escarlata no pudo evitar echar otro vistazo sobre aquella sangrienta escena antes de desaparecer entre los árboles. Aún le costaba creer lo que vio, y lo que estaba pasando ahora, pero no podía dejar de sonreír al pensarlo.

El recorrido fue tranquilo, el único ruido que había era los aleteos constantes de Blu y su respiración, ya estando más atenta analiza el aspecto de su salvador.

"Um, ¿Cómo nos encontraste? ¿Vives cerca?"

Blu mueve su cabeza para mirarla por un momento antes de volver al frente.

"Uh, no exactamente, mi hogar está lejos, muy lejos.

"¿Migraste hasta acá en la selva?"

"No... solo estoy de viaje, estaba por regresar a mi verdadero hogar hasta que... escuché el escándalo. Creo que tuviste mucha suerte de que los encontrará, no parece que vivan aves en esta parte."

"Sí, nadie vive aquí, de verdad creí qué..." No quería imaginar que otras cosas pudo haber sufrido bajo las alas de ese monstruo."

"Ya, no tienes pensar en eso, ahora estás a salvo y eso es lo que importa"

Sonríe a pesar de que Blu no podía verla.

"Gracias por ayudarme, de verdad muchas gracias."

"No tienes que agradecerme, era lo correcto, no iba a dejar que alguien abusara de una dama."

Tras un par de minutos de vuelo, ambos avistan un río entre toda la vegetación, Blu suspiró satisfecho y aliviado al ver qué voló por la dirección correcta. Con delicadeza deja a la escarlata cerca del borde, juntos se paran sobre una zona rodeada de arbustos y pequeñas piedras.

"Ok, aquí estamos... "— Habló Blu poniéndose al lado de la jóven —"... Um... Te dejaré para que puedas asearte." Procedió a caminar y atravesar a un arbusto.

"Te lo agradezco Blu"

"De nada... Uh..."

"Alejandra" Sonrío

"Oh, de nada Alejandra." Con un ala despeja la primera capa de hojas dispuesto a cruzar.

"¡Espera!"— Alejandra lo detiene —"¿Vas a irte?"

"Um, no pensaba hacerlo, digo, si necesitas ayuda podría quedarme hasta que te recuperes, sí tú quieres claro."

Alejandra suspiró aliviada. "Me vendría bien"

Después, Blu cruza el arbusto y se sienta sobre un tronco caído que estaba al lado. Suspiró y saca el GPS de su cangurera, al encenderlo ve que la misma imagen y ruta se mantenían en pantalla así como el ícono de Sin Señal que parpadeaba sin cesar.

"Oh..." Un pequeño aviso saltó hasta el frente del mapa.

'Bateria baja. Por favor cargue el dispositivo o reemplaze la batería.'

Había estado cargando la batería cuando podía en las ciudades durante el viaje al Amazonas, sin embargo, olvidó hacerlo cuando llegó a Manaus, la última ciudad antes de llegar a la selva. Estima que la batería morirá en menos de 24 horas si lo mantiene apagado, sería tiempo suficiente para regresar a la ciudad más cercana antes de que éso ocurra.

Apaga y guarda el dispositivo antes de checar sus otras pertenencias, aún conservaba la navaja suiza, todas sus partes funcionaba, sus pastillas de menta... recordó que los había perdido en la tribu, pero aún conservaba su pequeño cepillo eléctrico para lavarse el pico, quien sabe cuánta energía le queda. Después encontró una foto, la tristeza cubre su ser al ver los miembros que aparecen.

Estaba él abrazando a Perla, su pareja, juntos frente a la pequeña casa que les habían construido en Río, ambos sonrientes con sus cabezas recargandose uno al otro, sus otras alas abrazaban a sus 3 hijos; Carla saludaba y sonreía a la cámara, Bia reía mientras abrazaba a sus hermanos y Tiago simplemente hace una expresión infantil e inmaduro a la cámara, Blu río al verlo, comenzó a pensar en recibirlos con un plato lleno de panqueques, pero un amargo recuerdo lo mantuvo apagado.

A Perla no le agradaba nada de eso, bien sí dejaba que los niños adoptarán algunas costumbres y gustos humanos, pero poco a poco se iba hartando de eso, y eso la ponía triste, Blu creyó que emprender este viaje arreglaría las cosas, o balancearlas haciendo constantes viajes entre la civilización humana y la vida salvaje y así tanto ella como él estarían felices. Pero no contó lo difícil que era adaptarse en la selva, ni siquiera una semana podía vivir en ella, todo lo malo que pasaba siempre era por su culpa, incluso había hecho la vida de toda la tribu imposible después de hacerles perder todas las nueces de brasil.

Probablemente también había arruinado las cosas para Perla y a sus hijos.

No sabía con que cara los iba a recibir en la ciudad, o con que cara será recibido él.

Una lágrima cae sobre la foto, se limpia sus ojos con un ala y retira la foto de su vista, guardandolo de nuevo en la cangurera.

Cerró sus ojos mientras recobraba su compostura, pasaron minutos y ya comenzaba a aburrirse, debía esperar a que Alejandra saliera, no estaba muy seguro que hacer con ella pero solo debía ayudarla hasta que se recupere.

Desde donde estaba no podía oír nada, no sabe si ya habrá terminado o no.

"¿Debería revisar?... No no, eso no está bien, creerá que la estoy espiando... Pero... ¿que tal si ya terminó y solo me está esperando para sacarla de ahí? Ella aún no puede volar... creo que... debería ver... solo un segundo."

Tras darle vueltas a la idea al final decide revisar el río.

Baja del tronco y camina de regreso al arbusto, lentamente se abre paso hacia el otro lado evitando hacer ruido.

Tras varios pasos consigue escuchar el sonido del agua, significa que ella aún no ha terminado. Ya había llegado hasta la última capa de hojas, podía ver partes diminutas de lo que hay al otro lado, podía ver el rojo entre el verde y azul.

Controlado por la curiosidad, se acercó y lentamente remueve un poco las hojas, abrió completamente sus ojos ante tal vista.

Alejandra estaba dándole la espalda a Blu, sus plumas acicaladas emanaban un brillo cautivante como si de un ángel se tratara, la cabeza de la escarlata estaba debajo de su ala, trabajando en ella hasta que, a los ojos de Blu, se levanta y se revela lentamente con sus ojos parpadeando un par de veces maravillado a Blu con sus hermosos ojos rubí. Despues baja el ala y gira su cuerpo revelando y destacando su emplumado pecho, el macho azul abrió el pico ante aquella figura, jamás se había dado cuenta de que tan hermosas son las hembras Escarlatas, esa combinación de rojo, amarillo y verde junto a su distribución eran muy llamativas, y a la vez atractiva.

Su mente y sus instintos comenzaron a trabajar, su corazón comenzó a latir con intensidad, se dió cuenta después de qué, por segunda vez en su vida, se había enamorado.

Analizó de patas a cabeza la sensual y joven cuerpo de Alejandra, tenía cierto parecido a Perla, incluso su penacho de plumas en su cabeza tenía el mismo estilo que ella, una mancha blanca cubría el contorno de su pico y de sus ojos mientras el resto era de un brillante rojo, sus alas eran rojas al principio antes cambiar a amarillo a mitad de las alas y terminar con un verde hasta las puntas. Su larga cola poseía solo dos colores siendo verdes con una franja roja en medio desde la base hasta la punta.

La joven gira a la dirección donde estaba Blu y procede a caminar y salir del agua. Pero se detuvo al percatarse de algo en los arbustos.

Y Blu se dió cuenta que, lo estaba mirando directamente a él, rápidamente reacciona y se oculta detrás, pero era tarde.

"¿Blu, eres tú?"— La voz de la hembra ya no sonaba tan quebrada ni cansada, se oía dulce y encantadora. —"Puedes salir de ahí, ya terminé"

El Spix se mantuvo quieto y en silencio por unos segundos, sabía que lo había visto, pero no sonaba molesta. Nerviosamente abre el arbusto y se muestra.

Alejandra sonrío y se acercó un poco a Blu.

"Bien, dime ¿Cómo me veo?" Pregunta mientras giraba su cuerpo, enseñándole al macho azul su escultural y emplumada figura femenina.

Blu, quien evitaba mirarla, no pudo despegar de nuevo sus ojos sobre ella, mirándola de patas a cabeza hasta detenerse sobre sus ojos.

"Um, te ves... linda..." Dijo nerviosamente.

"¿Solo linda?" Pregunta con falsa decepción

"Uh... linda... hermosa... radiante." Tapó su pico ante la última palabra, pudo haber dicho algo más... inapropiado. Blu trago un bulto de saliva y da un paso atrás.

Alejandra solo rió y volvió acortar distancia.

"Eres muy dulce, Blu"

Sin verla venir, recibió un dulce beso en su mejilla sonrojandolo al instante.

"Uh, gracias, um..."

"Creo que ya estoy lista para volver a los aires, el agua refrescante me quito el dolor."

Después procede a aletear, tras un par de intentos logra elevarse y mantenerse fija.

"Uf, ¿lo ves? Ya me siento mejor"

Blu se alegro ante la notícia.

"Eso parece... Bueno... supongo que ya no me necesitarás ahora... fue un gusto conocerla... tenga mucho cuidado"

Blu despliega sus alas dispuesto a volar, hasta que sorpresivamente Alejandra aterriza enfrente de él y le detiene sus alas con las suyas. Blu sintió la suaves plumas de sus alas y el repentino contacto lo puso otra vez nervioso.

"¡Espera!, podríamos... ¿pasar un rato juntos? digo, para encontrar un lugar donde quedarme y, conocernos." Le sonrío a Blu viéndolo a los ojos.

Jamás en su vida había visto un ave con ese color inusual, los de Perla eran hermosas pero los de Alejandra eran exóticos y cautivantes. Nuevamente siente calor en su pecho y si corazón latía con fiereza.

"Yo... uh... Bueno." Aceptó al final. No podía controlarse frente de ella y no quería causar una mala impresión a pesar de que la vió en su baño aunque a ella no le importo en absoluto.

Alejandra se alegra y con un gesto invita a Blu a volar junto a ella, después ya se encontraban juntos en el aire a una dirección desconocida.

Blu no comprendía lo que hacía, quería irse de ahí yá, pero la escarlata de alguna forma le hacía sentirse cómodo por así decirlo.

Juntos cruzan la selva a una velocidad moderada pero sin haber establecido un destino fijo.

Blu estaba a su lado viendo al frente, luego a su izquierda y despues brevemente a su derecha donde estaba la hembra. Verla con sus coloridas alas desplegadas en un entorno selvático sintió un dejá vu, sin darse cuenta sus ojos marrones recorren la figura de la escarlata, su vista se deleitaba con esa atractivas curvas emplumadas, esas fuertes patas con sus garras bien cuidadas, el delgado cuello, su hermoso pico que esbozaba una sonrisa, esa larga y llamativa cola. De pronto la joven da un giro y se aleja de él, confundido por la acción mira nuevamente al frente.

"¡Woah!"

Por una pluma esquiva un árbol que se interpuso frente a ellos, girando bruscamente Blu pierde por un momento el control pero se recupera rápidamente.

"¿Estás bien?" Escucho decir Alejandra. Ambos manteniéndose en el aire rien al saber que no pasó nada malo.

"Sí, estoy bien, perdón andaba un poco distraído"

"Umm, entonces será más seguro que tú vallas adelante" Sugirió ella.

"¿Uh, por que?"

"Por qué no quiero que te distraigas conmigo" Respondió lanzandole una mirada acusadora."

"¿Qué? N-no te estaba viendo. Pensaba en otras cosas es todo."

Alejandra continúo mirando a Blu pero su expresión cambió a uno más relajada.

"Muy bien, te tomaré la palabra. Pero si quieres tener algo conmigo, tendrás que ganartelo."

"Tengo otras cosas que pensar, además no soy esa clase de ave, no tengo malas intenciones contigo." Respondió Blu algo alterado.

"Ok tranquilo, solo jugaba. Pero aun así creo que sería más seguro de que fueras primero, ¿Puedes encontrar el camino de regreso a la tribu escarlata?"

Al oír eso último amargos recuerdos inundan la mente de Blu. Alejandra se percata de la expresión del Spix, estaba por preguntar pero Blu responde.

"Bueno um, no, después de todo lo que pasó creo haber perdido la orientación" Dijo apenado.

"¿Oh, entonces que hacemos?"

"Creí que tú conocías el camino" Expresó Blu confundido

"No tengo idea de dónde estamos, y te seré honesta, nunca fui buena para ubicarme entre todos estos árboles."

Eso llamo la atención de Blu.

"¿De veras? Yo también tengo ese problema"

"Entonces salgamos juntos de esto"

De pronto ella se percata de algo. Mira fijamente el vientre de Blu inspeccionando el objeto que colgaba de él.

"¿Eso es una... cangurera?" Señaló con su garra

Blu recordó que lo traía puesto y tuvo una idea.

"Ah sí" Con una pata abre el cierre y con cuidado de no tirar las cosas saca su GPS." Había olvidado que lo traía, esto nos ayudará"

Blu voló hasta postrarse sobre una rama y sostiene el aparato con sus alas, ahora debía volver a establecer otra ruta ya que habían volado fuera del camino que el aparato había impuesto antes. Alejandra se sienta a su lado viendo el objeto humano.

Ella observo como las plumas de Blu interactúan sobre la pantalla, haciendo aparecer la región donde estaban, escucho un suspiro por parte Blu al momento de que el aviso de 'Sin Señal' apareció en medio.

"Deberíamos volar hasta arriba a ver si funciona" Sugirió Ale.

"Sí, justamente pensaba lo mis..."

De pronto Blu mira fijamente a la escarlata quien extrañada lo miraba de vuelta.

"¿Qué?"

"¿Sabés cómo funciona ésto?" Pregunto sorprendido Blu.

"Algo, pero está en inglés" Señala el interfaz del dispositivo

"Jamás creí encontrar otra ave que conozca un GPS. ¡Ni que sepa lo que es el Inglés!."

"Bueno, yo también estoy sorprendida de ver un GPS aquí, no mentias de que no eras del Amazonas"

Ambos sonrieron ante la extraña coincidencia. Y gracias a ello Blu se sentía más cómodo con ella.

"Y algo me dice que tú tampoco"

"Jeje cierto, no nací en la selva sino en Manaus dentro de la civilización humana"

"¡Wow, yo también!, aunque no en Brasil sino en los Estados Unidos"

"¿¡Qué!?, Pero eso está muy lejos, no creo que fuiste capaz de volar desde allá, mucho menos regresar."

"Oh claro que no, viaje desde un avión, mi dueña me había llevado hasta acá."

"Oh, un ave de compañía ¿Eh?"

"Sip" Respondió Blu contento de que al fin alguien no lo llamara mascota.

"Bueno, yo nunca tuve dueño, aunque si estuve en brazos humanos en varias ocasiones, y solo fue para darme comida o tomarme fotos."

"Cielos, esto es genial"

"Sí, ya extrañaba ver algo humano aquí. Bueno, ¿A dónde vamos ahora?"

Después ambos se elevan hasta las puntas de los árboles, Blu sostenía el dispositivo entre sus garras mientras le mostraba la pantalla a Alejandra.

"¿Funciona?" Preguntó Blu.

La hembra observa en la pantalla el ícono de señal, parpadeando constantemente hasta establecer una conexión fija.

"Mmh... Sí, ya está, a ver..." Después observa el mapa, en el lugar donde estaban no había ningún punto de interés así que tuvo que reducir la imagen con sus garras en busca alguna referencia. Sin embargo la pantalla se apagó abruptamente. "Oh..."

"¿Encontraste algo?"

"Um sí, un problema, la pantalla se apagó"

"¿Qué?" Gira el aparato para verlo, desliza su garra cuidadosamente del borde y presiona el botón de encendido, sin respuesta alguna. "No puede ser, se quedó sin bateria"

Sin otra opción se postran de nuevo en las ramas. Blu intentó encender nuevamente el dispositivo, pero está muerto ya. "Estamos perdidos" Dijo Blu guardando el GPS en la cangurera.

Alejandra se veía pensativa. "Bueno, no tanto, lo poco que alcance a ver era que el río donde me llevaste estaba cerca de Manaus, si lo seguimos podríamos llegar a la ciudad, estoy segura que ahí podríamos recargar la batería."

Blu pensó sobre la idea. "Pues, por mi está bien, me será más fácil regresar a Río desde allí. Tu familia debe estar muy preocupada.

"Lo dudo. Digo, mi familia está en Manaus y quise establecerme aquí en el Amazonas, creí que me iría bien en la tribu de mi especie pero todos son... agresivos y... salvajes."

"Vaya, que gran coincidencia." Comentó Blu mientras guardaba el GPS en su cangurera.

"¿Tu especie también te trataron mal?" Se acercó la roja más a él.

"Pues... más bien no pude adaptarme a ese estilo de vida. es demasiado... salvaje. Por eso me regreso a la ciudad, quiero olvidar todo lo que ha pasado."

"Entiendo. ambos sufrimos cosas desagradables aquí." Alejandra baja su mirada al recordar los eventos ocurridos recientemente.

Blu la mira, a pesar de que sea una desconocida, se siente mal verla triste. tal vez sea su naturaleza por ayudar a quienes pueda, pero la sensación con ella era diferente, similar a lo que sentía por Perla.

La tenía a su lado, extiende su ala dispuesto a envolverla, dudó al hacerlo pero al final la cubre totalmente.

La escarlata levanta su mirada al sentir las plumas azules azules de Blu y le muestra una pequeña sonrisa. Y Blu sonrió igual, con sus nervios a la vista.

Se miraron a los ojos por un momento antes de romper el contacto visual, inconcientemente sus picos de acercaron un poco pero aún estaban lejos.

"Vamos a la ciudad entonces." Dijo Alejandra moviendo gentilmente el ala de Blu para poder desplegar sus alas y volar frente a él.

Blu parpadeó un par de veces despertando del pequeño trance.

"Oh, uh claro, te sigo." Respondió extendiendo sus alas y colocandose al lado de ella.

"Y espero que está vez mires al frente." Comentó entrecerrando sus ojos.

"Lo haré... no te estaba viendo."

La escarlata ríe y ambos comienzan su recorrido de vuelta al río.

El día pasa y llega el atardecer, Blu y Alejandra encuentran el río y fueron volando sobre él por unas horas. El cielo se torna naranja y poco a poco la selva se volvía más oscuro.

Los dos decidieron descansar por ahora, encontraron un árbol hueco y vacante para pasar la noche.

"Mmh, no hay señales de que alguien haya usado este árbol." Comento la escarlata, el interior del tronco era de un tamaño considerable, dos aves podrían habitarlo sin problemas, había hojas sueltas y secas por doquier probablemente del mismo árbol que con el viento llegaron ahí.

Blu inspecciona por un momento el hueco, antes de regresarse a la entrada.

"Bueno, voy a ver si por aquí cerca hay otro para mí."

Alejandra voltea y vé como Blu se postra en la entrada y extiende sus alas.

"¡Espera!"

"¿Uh, pasa algo?"

la chica se acerca a él.

"Podemos compartir el árbol, no tengo problemas con dormir contigo"

Blu le sorprendió un poco esa pequeña propuesta, pero aún estaba inseguro.

"Um, no quisiera incomodarte..."

"Para nada." Mostró una sonrisa mientras que con un gesto invita a su compañero a volver a entrar.

Blu lo piensa por un momento y al final acepta.

Al llegar al fondo no pudo suprimir un bostezo, al recostarse sus músculos se relajan completamente, no se había dado cuenta lo cansado que estaba, había hecho muchas cosas el día de hoy.

Se quita la cangurera y lo deja a un lado antes de recostarse sobre la madera

Ale se acerca y se recuesta de igual forma, frente a Blu y separados por un pequeño espacio, bostezando después mira nuevamente a Blu.

"Buenas noches." Dijo ella antes de cerrar sus ojos

"Buenas noches..." Respondió Blu.


De pronto, Blu abre los ojos y se da cuenta que, estaba de pie en el interior del árbol, y no de cualquier árbol, sinó el del Roberto donde se habían asentando temporalmente él y su familia.

Mirando la entrada, sobre el borde viendo el cielo estrellado estaba Perla.

"Esto lo cambia todo..."

Escuchó la voz de Perla, pero se oía mucho más cerca y clara que de donde ella estaba, es como si fuese una voz en su mente.

"¿Perla?" La llamó, pero no recibió respuesta alguna, su pareja se mantuvo postrada en el borde del tronco, como si estuviera esperando algo o alguien. Intento acercarse a ella, pero no podía mover sus garras.

"Perla" Vió como mueve la cabeza, algo había llamado su atención, pero no fue su llamado.

Ella se hace a un lado y en su lugar aterriza otra ave.

"Oh, Roberto..."

En efecto, se trataba del ave que menos le había agradado desde que llegó al Amazonas.

Se sorprendió al ver cómo Perla sonreía al verlo, su corazón casi se detiene al ver cómo de pronto esos dos rozan sus picos en un gesto amoroso.

Sus celos lo invaden pero no podía hacer otra cosa más que mirar.

Pudo ver cómo compartieron unas palabras pero era incapaz de escucharlo, le dió un tic en el ojo cuando los vio reirse, después caminaron juntos al interior, en ese momento era imposible que no lo vean parado ahí, sin embargo, como si fuese un fantasma, pasaron a su lado, ignorandolo por completo.

"¡Oigan!" Intentó tomar a Roberto con un ala y alejarla de Perla. Para su sorpresa él atraviesa su ala.

Estaba furioso, sorprendido y asustado. No tenía idea de lo que estaba pasando. No tuvo otra opción más que verlos alejarse hasta el fondo, de nuevo la ira lo invade cuando los vió caminar hacia un nido de ramas y hojas, no recuerda haber visto uno en ese árbol, seguramente Roberto lo había hecho.

"No te importara si te la robo por un segundo, ¿No?"

Roberto sube al borde y como acto de caballerosidad le toma un ala a Perla y la ayuda a subirla al nido, un acto exagerado y enfermizo a los ojos de Blu. Pero a este punto le importaba un comino lo que Roberto hace, solo quería ver qué es lo que su Perla va hacer. No puede creer que ella se deje seducir por ese cara bonita.

La tristeza comienza a reemplazar todas sus emociones, la impotencia era enorme, Perla estaba siendole infiel frente a sus ojos.

"P-perla... ¿que haces?" Preguntó, su voz comenzaba a quebrarse y sus ojos se cargan de lágrimas.

La pesadilla se vuelve un infierno cuando de pronto Perla con una sonrisa empuja a Roberto hacia el fondo del nido haciéndolo caer de espaldas y ella sin perder un segundo se recuesta sobre él.

" No... no... no..."

"Escúchame Blu, si algo... algo muy malo te llegará a pasar... yo cuidare a tu familia."

"...no... no... no"

Ya no quería ver más, no quería pensar lo que ocurre en el nido ahora mismo. Quería despertar de esta pesadilla. Cerró sus ojos con fuerza y comienza a golpearse el rostro con sus alas

"Esto... es un sueño... una pesadilla... despierta... ¡Despierta!"


Abre los ojos de golpe. De nuevo el lugar era diferente y había un silencio absoluto.

Estaba recostado de lado recargandose contra el tronco. Rápidamente recordó dónde estaba.

Había comenzado a jadear, si las aves pudieran sudar él estaría completamente bañado. Intentó moverse, pero al hacerlo sintió algo debajo de sus alas.

Abrió sus ojos como platos al ver a Alejandra durmiendo a su lado, estaba dándole la espalda a él mientras se cubría bajo su ala. Era extraño, recordaba que estaban separados antes de dormir.

Comenzó a tranquilizarse, por fortuna no la despertó en su sueño, pero quería saber que hace ella cerca de él.

Pero eso era el menor de sus problemas. esa horrible pesadilla no lo dejará dormir por el resto de la noche. Con mucho cuidado se separa de la Escarlata y se levanta, necesitaba aire fresco.

Camina en silencio hacia la salida hasta postrarse sobre el borde de la entrada. Observando la Luna en lo más alto del cielo estrellado, algo le decía que la noche estaba lejos por terminar.

Dejó salir un gran suspiro y se sienta. Se frota los ojos notando que estaba llorando, sus plumas estaban húmedas con sus lágrimas.

Porqué algo así tuvo que arruinar su noche, Perla es incapaz de engañarlo con otro macho, habían hecho una promesa y confiaba de que ambos iban a mantenerla.

"No... no es real"

"¿Blu?"

Se sienta recto al oír la familiar voz. Voltea y ve a Alejandra parada detrás de él, se veía preocupada.

"Oh, lo siento ¿Te desperté?"

"No... solo... tuve un sueño, y no me dejó dormir."

"¿Una pesadilla?"

"Sí... umm... ¿Por qué estás sentado afuera?"

"Yo... tampoco pude dormir" Respondió desviando su mirada hacia el exterior.

Un breve silencio incómodo se presenta, no sabían que hacer ahora. Blu espero algún movimiento de ella, quizás podría hablar sobre su problema.

"¿Quieres que hablemos sobre ello?" Preguntó Blu.

"Uh... quisiera tener algo de compañía."

Después sintió como se acercaba a él, la miró hasta que se sienta a su lado.

"Entonces" Hablaron al mismo tiempo.

Un breve silencio se vuelve a presentar, esperando que el otro hablara primero.

"Um... ¿Que sucedió?" Empezó Blu.

"Uh... Solo fue una pequeña pesadilla sobre... él. creo que ya sabes a quién me refiero." Dijo en voz baja, lo suficiente para que él la escuchara.

"Ya veo... Pero él ya no está, y ya nunca lo volverás a ver"

"Lo sé pero... me tomara tiempo olvidarlo" Intento acercarse más a él, supuso que a Blu no le importaría. "¿Y que hay de tí?. ¿Hay algo de que quisieras hablar?"

"No es nada, comparado a lo que te sucedió."

"Entonces no debe ser difícil dejarlo salir."

"No lo sé."

Blu mira la Luna, metido en sus pensamientos. La Escarlata aprovecha para acercarse todavía más a él hasta que sus plumas estén casi al contacto.

"No me lo cuentes sino quieres"

El Spix suspira y la mira por un instante.

"Tuve una discusión con mi pareja."

Aquello tomó a Alejandra completamente desprevenida.

"¿Ah? ¿Con tu... pareja?" Su voz sonaba sorprendida y a la vez decepcionada.

"Sí"

"Yo... no sabía que tenías pareja" Casi sonó como un reclamo, y la decepción se hizo más notable.

"¿Acaso eso importa?" Preguntó mirándola nuevamente.

"Uh... No... no importa"

Blu no hizo mucho caso esas reacciones y voltea.

"Hace varios días, Perla y yo volamos de Río de Janeiro hasta aquí para buscar a nuestra especie. Tenía pensado en quedarnos unos días, al menos hasta encontrar a mi dueña para poner seguro a la tribu y a la selva entera. Pero las cosas no salieron muy bien que digamos, al menos no para mí. Muchas cosas pasaron que solo hicieron que me arrepentiera de emprender este viaje. Quería salir a buscar a mi dueña pero Perla se negaba.

Ella había hecho un cambio de planes, un cambio que yo no accedí, mientras que a ella le iba a todas margaritas con la tribu, a mí me trataron como basura."

De nuevo la ira resurge en él.

"Me llamo egoísta cuando le dije que estaba harto de estar aquí, ella nunca se preocupo por mi estado, siempre estaba alejada de mí, ya no despertabamos juntos, ni comíamos juntos, siempre que la veía siempre estaba acompañada por ese Roberto."

Luego, la tristeza reemplaza su ira cuando su mente contempla una terrible idea.

"Quizás eso sea la razón de mi pesadilla..."

Alejandra escucha cada palabra que Blu decía, se sentía mal por él, quizás apenas lo conoce pero ya había visto lo bueno que es él.

"¿Crees qué... ella te está..."

"No... Espero que no... llevamos años juntos, ella no es capaz de hacerme eso"

Invadido por la incertidumbre, Blu se cubre el rostro con sus alas. "Eso era una de las mayores razones por la que no quería venir"

La Escarlata cerró la distancia y abraza a Blu cariñosamente.

"No pienses en eso Blu, si ella y tú están juntos es porque vivieron grandes cosas, vivieron grandes experiencias, cosas que serán imposibles de olvidar, nadie en su sano juicio querría cambiar eso."

Blu baja levemente sus alas, revelando solamente sus ojos, mientras que aquella imagen de Perla sobre Roberto en su sueño reapareció por un segundo en su mente.

"Eso espero."

Alejandra se recarga sobre él, a Blu no le importaba, en lugar de eso se sentía más tranquilo, la presencia de la Escarlata lo hacía sentir menos miserable.

Permanecieron juntos por varios minutos, poco a poco el sueño regresaba en ellos. Blu comenzó a cuestionar sobre el comportamiento de Alejandra cuando está recarga su cabeza contra su cuello. No sabía si decirle algo al respecto pero mentiría si dijera que lo incomodaba.

La chica roja le hacía el mismo efecto de cuando conoció a Perla, no podía evitar sentir algo por ella pero sabía que eso estaba mal, él ya tiene pareja y tener esos mismo sentimientos con otra hembra solo significaba que estaba haciéndo lo mismo que Perla, bueno, en caso de que sea eso lo que ella hacía.

Alejandra bosteza antes de hacerle otra pregunta.

"¿Entonces regresaras a la ciudad sólo?"

Blu piensa sobre sus respuestas. un breve momento de silencio se apodera del lugar y Alejandra espera paciente.

"Sí... No... no estoy seguro..."

"No dejes que un mal sueño te afecte, haz lo que tú creas que sea correcto."

"Ya no quiero estar aquí, pero tampoco quiero dejar a Perla sóla. Ahora que lo pienso bien, no sé que hacer"

"Bueno, regresar con ella no es posible ahora, ni siquiera yo podría regresar con los demás sin perderme. Solo nos queda volar a Manaus hasta que sepamos que hacer."

"De acuerdo."

Alejandra sonrió, y se apega aún más a Blu, aquella acción solo hacia más obvio su interés en él, y al parecer no le importaba en lo absoluto en meterse con alguien comprometido.

"Uh, ¿Puedo hacerte una pregunta?"

"Sí"

"¿Normalmente eres así de afectuosa?" Preguntó Blu con curiosidad, sin siquiera intentar apartarse de ella la deja acomodarse sobre sus plumas azules.

"Y eso es algo malo?" Rió la Escarlata sin separarse de él.

"Oh no, claro que no, es solo qué... creí que quedó claro de que yo ya tengo pareja"

"Eso no significa que tú no puedas tener amigas" Eso último lo dice con un tono travieso que Blu no captó.

"Oh por supuesto, somos amigos, uh, supongo que no hay nada de malo, aunque es algo extraño tener amigas"

"Lo dices cómo si nunca has tenido una"

"Uh, de hecho no... casi todos mis amigos son, bueno, amigos, la unica amiga que tengo es la pareja de un amigo mío, aunque aveces da algo de miedo."

"¿De verdad?"

"Sí, es una tucán bien bipolar, y es una buena amiga de Perla..."

"No no, digo, ¿me refiero a que tú nunca has conocido a otra chicas?"

"No, nunca fui bueno hablar con hembras, creó que tuve suerte al tener a Perla. Aunque ella se portaba algo agresiva si una chica intentaba hablar conmigo, no estoy muy seguro porqué."

"Jeje, entiendo ese comportamiento, y eso significa que eres más inocente de lo que aparentas." Rió levemente Ale. Eso solo confundía a Blu.

"A qué te refieres."

"Eres alguien muy noble, valiente, tímido pero divertido, y también fuerte. Que chica no se fijaría en tí." Comentó cariñosamente mientras lo miraba de patas a cabeza con cierta seducción en su voz.

"Oh, o sea qué, ¿al final todas ellas si buscaban tener algo conmigo? Yo siempre creí que los ahuyentaba con mis ocurrencias o, me miraban raro, o porque Perla las alejaban de mí. Pero eso significa qué..." Traga un bulto de saliva "Tu... ¿sientes algo por mi?" Preguntó sorprendido y nervioso.

Alejandra rió y se separa de él, y lo mira a los ojos con una sonrisa.

"¿Qué te hace pensar eso?"

"Bueno, uh, Invades mi espacio personal, y me miras con esos ojos y uhh... Oh y también desperté contigo en mis alas"

"Bueno, en parte fue porque tenia frío, y en otras pues... me siento segura. De verdad espero no haberte molestado con eso"

"Oh no, claro que no, solo me sorprendió es todo... Es mi primera noche durmiendo solo... despues de años..."

"Nadie merece estar solo Blu, nadie."

"Cierto..." Pero alguien muy cercano a él iba a pasar la noche, sola"

Alejandra mira la expresion triste del Spix, supo al instante lo que pensaba.

"Ella estara bien, Blu. Tiene a su familia a su lado"

Blu no dijo nada, solo contemplo la Luna mientras vagaba en su mente.

El par se quedaron juntos por un par de minutos hasta que la escarlata se levanta y camina de regreso al hueco.

"Volvamos a dormir, aun queda bastante tiempo para llegar a la ciudad." Dijo mientras volteó a ver a Blu.

"De acuerdo, ire en un momento" Respondió.

Nuevamente sólo, Blu dedico unos minutos deseandoles buenas noches a su pareja, rezando por el bienestar de ella y de sus hijos.

"Perdoname Perla, perdóname por todo el daño que he hecho..." Murmuró para si mismo.

Se levanta y decide regresar al hueco. Alejandra estaba acostada ya en el mismo lugar. Blu se coloca al lado de ella y se acuesta dandole la espalda. Sin darse cuenta, la escarlata levanta un poco su cabeza, solo para verlo de reojo antes de bajarlo de nuevo, dejo salir un silencioso suspiro, decepcionada de no poder sentir el calor de sus alas nuevamente.


Me tomara un buen tiempo terminarlo y hasta yo quisiera ver qué rayos va a pasar alv xdd, aún queda mucho por ver éste... desenlace alternativo de Río 2.

Nos vemos :p