Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.


Después de ese catorce de febrero Milo había descubierto dos cosas; en primer lugar alguien les había jugado una mala broma haciendo que, sin saberlo, todos se pasaran una carta de amor que concluyó en situaciones vergonzosas, hasta ese momento Milo sabía que tal vez Mu se la había dado a Shaka, él se la dio a Aioria, Aioria se la aventó a él y después sólo una identidad invisible sabía que había pasado, pero Shaka y Aldebarán sospechaban que antes del llegar al rubio la carta creó todo un caos en sus otros amigos, él era ejemplo de eso.

La segunda cosa era que pasar tiempo con el rubio no era tan malo como lo imaginaba; no era que no le tuviera alta estima, era sólo que siempre pensó que Shaka era muy serio para él pero después de pasar la tarde de ese sábado, no tardó en descubrir que estaba equivocado, ahora entendía por qué Aioria siempre se juntaba con él.

Una prueba de eso era justo ese momento, en el que estaba sentado en la cama del rubio viendo como este buscaba una camisa en su ropero mientras Aioria estaba parado frente a la cama, mirando a Shaka como si en cualquier momento fuera a saltarle encima como un gato rabioso.

- Eres un traidor - dijo Aioria por cuarta vez en el día, provocando en Milo una sonrisa que ya no se molestaba en esconder.

- No, yo hice lo que me pidieron, hablé con Marín y le señalé que debería de tener una cita contigo, no es mi culpa que ella no me entendiera y pensara que me refería a mí.

- Shaka tiene un punto Aioria, no es su culpa que Marín se sienta atraía hacia él.

La sonrisa de Milo se amplió cuando el rubio lo miró con los ojos entrecerrados, tal vez estaba en contra de la violencia pero eso no significaba que no pudiera enviar a su primo o alguno de sus guardaespaldas a darle una lección, enviaría a Aioria pero este se encontraba demasiado ocupado refunfuñando por su cita mal planeada.

- Esto es su culpa, yo estaba encerrado en mi maldito sótano cuando eso sucedió.

- Lo es, lo admito, no supe explicarme, por eso iré a la cita y hablaré con ella.

- ¡Pero ella ni te interesa!

- Eso no importa, no voy a dejarla plantada ni decirle que todo es un error, al menos no de momento, soy un caballero y ante todo debo de actuar con respeto hacia ella. Le diré la verdad, pero no quiero que ella se quede con un mal sabor de boca.

- Además - intervino Milo parándose para ayudar al rubio en su vestimenta - él ya tiene algo con su acosadora, ¿Cómo se llama esa sexi pelinegra?

- No voy a dejar que le faltes al respeto - Shaka había detenido su búsqueda y miraba a Milo sumamente molesto, podía dejar el tema de él de lado, pero Dysnomia era cosa aparte, aún algo delicado.

- Tranquilo - Milo alzó las manos antes de darle al rubio una camisa verde oscuro - no voy a bajarte a tu novia cómo tú se la estas bajando a Aioria.

- ¡Milo! ¡Voy a golpearte después de golpear a Shaka! - Aioria le dio un golpe fuerte al brazo derecho del griego - ¡Dos chicas! ¿En serio, Shaka? Y yo que creía que eras alguien respetable, ¿Qué el budismo no te dice que debes de mantenerte virgen hasta la muerte?

- No lo hace.

La voz de Shijima desde la puerta detuvo la pelea de los tres chicos, el pelirrojo estaba recargado en el marco, comiendo un yogurt de vaso en lo que parecía su descanso, puesto que estaba vestido con una gran camisa blanca percudida manchada de pintura, en su mejilla derecha también había una mancha azul y su cabello estaba amarado por un listón negro.

- De hecho no hay ningún problema con eso, el sexo es algo importante para el equilibrio cuerpo-mente. Pero cómo llegamos a ese punto es algo mucho más complejo, al inicio estaba prohibido, pero las cosas se han relajado con el tiempo.

- ¿Quiere decir que puedes "equilibrarte" sin afrentar tu religión? - le preguntó Milo con una ceja levantada y una sonrisa divertida.

- No lo he hecho en este año, pero sí.

- Demasiada información para mí - Shaka terminó de ponerse su camisa y caminó hacia la puerta con su chaqueta en mano - no me interesa saber como te equilibras, me voy.

- ¿No olvidas algo importante?

Shaka se detuvo y miró a su primo interrogante, estaba por hablar cuando Shijima metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó un cuadrito gris.

- No olvides que si vas a divertirte debes de usar protección, no quiero ser tío tan joven.

- ¡Shijima! - gritaron Shaka y Aioria con los rostros completamente rojos, Milo por su parte sólo se rió, de verdad que comenzaba a disfrutar pasar tiempo con ellos.

El rubio se fue sin despedirse, caminando lo más rápido que podía. Aioria hizo ademán de seguirlo, pero fue detenido por el pelirrojo.

- Deja que se adelante un poco.

- ¿Insinúas que debemos de seguirlo? - Milo sonrió ante la idea.

- Yo no lo dije, fuiste tú, pero si lo sugieres me ofrezco a acompañarlos en su cruzada.

Milo y Aioria se miraron antes de asentir y caminar hacia la entrada en lo que Shijima se cambiaba, dejando que Shaka pensara que estaba solo, tampoco era como si llegara a imaginarse que lo seguirían, Aioria y Milo habían planeado una tarde de videojuegos, pero la sugerencia de asegurarse de que nada malo, para Aioria, ocurriera en la cita era mejor que cualquier plan. Al llegar casi a la entrada Milo se encontró con Camus, quien salía del comedor y se dirigía a su habitación.

Ambos se miraron en silencio, el griego le sonrió ligeramente nervioso, con el corazón un poco acelerado, como venía siendo desde ese día.

- Hola - dijo, esperando que el silencio no se hubiera extendido mucho.

- No sabía que estabas aquí - Camus lo miró interrogante, era extraño que su amigo estuviera en esa casa y no estuviera con él.

- Sí... yo... bueno, estaba con Aioria y...

- ¡Vámonos! - dijo Shijima bajando las escaleras, completamente cambiado.

El pelirrojo agarró al chico de los hombros y empezó a empujarlo hacia la puerta, donde Aioria los esperaba, viendo hacia el frente, tratando de no perder de vista al rubio que caminaba tranquilo hacia dónde se tomaba el autobús.

Pronto Shaka se encontró con Marín, quien vestía un vestido floreado con los hombros descubiertos; la pareja se saludó con un leve abrazo y una sonrisa radiante, ajenos a los tres pares de ojos que los observaban detrás de unos arbustos.

- Mira lo hermosa que se ve Marín, y Shaka diciendo que no le interesaba, ¿pero viste ese saludo? Parecía algo demasiado cercano - decía Aioria, quien estaba en medio del trío - me gustaría saber qué están diciendo.

- A mí también - susurraron los otros dos.

- Tengo una idea, conozco a alguien que puede ayudarnos - Shijima se sentó en el suelo mientras sacaba su celular y comenzaba a escribir - aunque no aseguro que ella quiera quedarse, vendrá con todo lo que necesitamos.

Aioria y Milo siguieron viendo la escena frente a ellos, o casi frente a ellos, los separaba una calle. Mientras esperaban, para Milo no hubo nada extraño, sólo eran ellos dos hablando y comiendo, Marín ser reía por algunos momentos, lo que le parecía curioso ya que Shaka parecía ser del tipo que no tenía un sentido del humor tan desarrollado, para Aioria las cosas pintaban diferente, la escena parecía coqueteo y Marín estaba siendo seducida sin problema por el rubio.

La figura de una chica frente a ellos les obstruyó la vista; al levantarla vieron que era Dysnomia, quien parecía buscar con la mirada a alguien, la pelinegra estaba por seguir caminando cuando Shijima se levantó y de un rápido movimiento la cargó y volvió a agacharse detrás de los arbustos.

- Pero ¿qué?... - la chica, que había abrazado su caja, miraba sorprendida al mayor y sus compañeros - ¡¿qué rayos te pasa Shijima?! Me asustaste.

- Lo siento - susurró el pelirrojo, con una expresión que mostraba su arrepentimiento.

- ¿Me llamaste sólo para asustarme?

- Necesitamos los instrumentos con los que espías a Shaka - dijo Aioria mirando el interior de la caja de la chica.

- Yo no...

- Tranquila, no te juzgamos, estamos haciendo lo mismo nosotros - intervino Milo recibiendo un par de binoculares.

Ante la mirada confundida de la pelinegra Shijima la soltó para que pudiera acomodarse mejor para ver detrás de los arbustos.

- Shaka tiene una cita con una chica sobre la que Aioria tiene sentimientos románticos - dijo Shijima recibiendo otro par de binoculares - ¿cuántos binoculares tienes?

- ¿Shaka tiene una cita? - Dysnomia miró hacia el frente y se encontró con Marín riendo mientras el rubio movía la cabeza justo hacia donde estaban ellos.

Mientras todos se agachaban Dysnomia abrazaba sus piernas, se enderezó cuando sintió dos manos en sus hombros, al levantar su cabeza se encontró con Shijima a su derecha y Milo a su izquierda.

- Sé cómo te sientes - dijo Shijima mientras Milo asentía.

- Sí... - dijo Aioria sin quitarse los binoculares - todos estamos de acuerdo en que debemos de golpear a ese rubio.

- Estoy bien... - la pelinegra volvió a mirar la escena en el restaurante - tal vez debería de irme.

- Antes de eso - Aioria la miró antes de señalarle la caja - ¿tienes algo así como un micrófono?

Lo tenía, ella dijo que era de su hermano, pero ninguno de los hombres le hizo caso. El problema era que debían de ponerlo cerca de la mesa para poder escuchar; el aparato era pequeño y discreto, lo que de cierta forma les ayudaba.

- Shaka dejó su chaqueta en el respaldo de la silla, podríamos meterlo en alguno de los bolsillos - dijo Shijima mientras miraba su teléfono - este es el restaurante de Izo, puedo pedirle que deje que uno de ustedes entre para poner el micrófono, la pregunta es ¿quién?.

- ¡Yo lo haré! - dijo Aioria dispuesto a levantarse.

- Ni en tus sueños - intervino Milo agarrando a su amigo de la playera - si tú lo haces vas a dejarlo al descubierto todo, Dysnomia no puede porque Shaka tiene un sexto sentido con ella - dijo señalando a la pelinegra - creo que la responsabilidad caerá en mí.

- ¿Y no te va a descubrir con tu largo y frondoso cabello? - preguntó con ironía Aioria.

- Usaré un gorrito, he visto que Shura tiene uno, tal vez lo veamos ahí.

Pronto el cuarteto estaba entrando por la puerta trasera del restaurante, al final Shijima había evitado que la pelinegra se fuera aludiendo a que debía de mostrar que era una mujer fuerte que ya había superado todo el drama. Izo los había dejado usar una mesa en la parte alta de su negocio siempre y cuando no molestaran a los demás clientes, el grupo no vio a Shura, pero Aioria sí saludó a su cuñada, después de presentársela orgulloso a Shijima y Dysnomia.

- Nunca había estado en este lugar - susurró la chica mirando a los comensales, vestidos tan formales que hicieron que ella se avergonzara de sus pantalones de mezclilla y playera de rayas; aunque sus compañeros no estaban mejores vestidos que ella, Aioria usaba bermudas y Shijima tenía manchas de pintura.

- Te recomiendo cualquier cosa que prepare Hilda, parece que esa mujer fue bendecida por Hestia para preparar maravillas - dijo Aioria abriendo el menú.

- Podríamos pasar directamente al postre, ella se encarga más de eso, pero escuché que Izo metió una nueva línea de platillos de la India que quiero probar para ver si me regresan a mi infancia.

Las discusiones sobre lo que pedirían se interrumpieron cuando Milo se paró frente a ellos. Se había quitado sus pantalones rotos para usar unos nuevos negros, que combinaban con el chaleco que usaba, su camisa era blanca, como su mandil y sobre su cabeza estaba su gorro bandana que intentaba inútilmente cubrir su cabello.

- Necesitamos unas tijeras... - dijo Aioria entrecerrando los ojos - debemos de cortar ese cabello, parece que tienes un tumor en la cabeza, aunque eso explicaría por qué eres tan idiota.

- Já - Milo se sentó a un lado de Dysnomia mientras se quitaba su gorro - nadie va a tocar mi cabello, menos acercar unas tijeras a él.

- Creo que al final usaremos a Dysnomia - murmuró Shijima mientras se llevaba una mano a la barbilla.

- ¡Yo no dije que participaría en esto! - gritó la pelinegra, llamando la atención de todos y provocando que el cuarteto se agachara para ocultarse de los comensales de abajo.

- Tienes que hacerlo Dysnomia, creí que amabas a ese hombre, ¿por qué no piensas luchar por él? - dijo Aioria.

- ¿Qué hay de ti y esa chica? No pareces muy desesperado en recuperarla, hace un momento hablabas de comer.

- Tengo el corazón roto Dysnomia, vacío, necesito llenarlo con algo, tratar de arreglarlo, creí que entenderías.

Mientras ambos discutían, Milo notó que Shaka trataba en repetidas ocasiones de levantar la cabeza, tal vez sospechando qeu era vigilado. Pasó una mano por los hombros de Dysnomia y golpeó levemente en el hombro a Shijima, quien se había concentrado en leer el nuevo menú. El pelirrojo se dio la vuelta levemente, apenas alcanzando a ver por el rabillo del ojo a su primo tratando de concentrarse en lo que sea que Marín dijera mientras su mirada viajaba en repetidas ocasiones hacia arriba.

- Están haciendo ruido - dijo el pelirrojo interrumpiendo la discusión, sólo iba a decir que Dysnomia podía pasearse cerca, lo que distraería a Shaka y permitiría que Milo colocara el micrófono en su chaqueta, así Shaka no lo reconocería...

- Ya lo hice yo - el cuarteto levantó la vista para encontrarse con Izo, quien había recargado una mano en la silla donde estaba Milo - estaban haciendo demasiado escándalo para algo tan sencillo, sólo me acerqué a preguntarles cómo estaban mientras ponía el micrófono en la chaqueta de tu primo, espero que con eso se callen.

- ¡Gracias Izo! ¡Te amo! - dijo Shijima al ver que su amigo se daba la vuelta y se iba; el pelinegro por su parte terminó por voltear por completo sonrojado para llevarse un dedo a la boca y señalarle al pelirrojo que se callara.

Aioria no tardó ni un minuto en ponerse uno de los audífonos y voltear descaradamente hacia abajo, donde la pareja seguía comiendo. Milo se puso el otro audífono inalámbrico y apoyó la cabeza en uno de los hombros de Dysnomia, su mano seguía sobre sus hombros. Ella lo miró antes de suspirar fastidiada e intercambiar una mirada con Shijima.

- ¿Ya me puedo ir?

- Creí que ya comeríamos - señaló el pelirrojo mientras levantaba la mano para llamar a uno de los meseros.

Milo comenzaba a aburrirse, fuera alegrarse porque la comida llegó rápido, la charla entre Shaka y Marín era aburrida para él, sólo estuvieron hablando sobre los niños en el orfanato y de que uno de ellos, un tal Ikki, quería irse sin llevar a su hermano con él, nada que no pudiera sacarle al rubio. El cansancio comenzó a hacerse presente conforme la tarde pasaba, aún apoyado en Dysnomia se permitió cerrar los ojos un par de minutos, tenía que trabajar dentro de un par de horas y quería aprovechar para dormir todo lo que pudiera.

Por su parte Aioria se concentraba en la conversación que ocurría en la planta de abajo, estaba comiendo algo extraño que Shijima le había pedido mientras observaba a la pareja por uno de los binoculares, no quería perderse nada. Pronto se concentró en Marín, sintiendo su rostro enrojecer cuando se dio cuenta de que estaba actuando como un completo pervertido, su hermano lo miraría decepcionado, aunque por otro lado, su hermano no estaba ahí. El castaño miró por completo desvergonzado la escena, sin saber cuando la pareja se había levantado de su lugar, aunque sí notó cuando Marín agarró el brazo de Shaka y se acercó a él, demasiado cerca para los estándares de Aioria, para darle un beso en la mejilla, un beso que de nuevo duró demasiado. Estaba por llamar a los demás cuando vió cómo Shaka pasaba la mano por la cintura de Marín y le decía algo a la pelirroja al oído, lejos del micrófono. En ese momento Aioria quedó congelado en su lugar.

Justo a su lado, ignorantes de todo lo que pasaba con su compañero, Dysnomia y Shijima discutían sobre los pigmentos naturales y cómo una vez el pelirrojo había usado una sandía para pintar. Ella estaba bien, la conversación había logrado distraerla lo suficiente como para no voltear y sentir que su corazón se rompía, ni siquiera la noticia de su rubio amor teniendo una cita fue tan fuerte como ella se lo esperaba, en ese momento estaba más concentrada en evitar que Milo la babeara, le alegraba saber que le tenía confianza, pero eso no significaba que podía dormirse en su hombro; mientras escuchaba la extraña anécdota recordó que Mu le había preguntado qué haría ese fin de semana, no pensaba salir con él pero al mirar brevemente la mesa ahora vacía pensó que debía de avanzar.

Shijima por su parte sólo estaba pasando un buen momento, incluso había olvidado la razón por la que estaba ahí.

Afuera del restaurante, después de despedirse de Marín, Shaka por fin pudo mirar libremente la parte de arriba del lugar gracias a las ventanas y confirmar su sospechas, lo habían estado vigilando. Se sintió molesto por la falta de confianza en él con respecto al tema de la pelirroja. Shaka fue por completo honesto con ella desde el principio y después sólo pasaron la tarde hablando como dos viejos amigos, nada extraordinario.

El rubio se puso su chaqueta mientras miraba por última vez una de las mesas de la parte de arriba, Aioria parecía congelado con sus binoculares sobre el rostro mirando algún punto en la parte de abajo, Shijima nunca le había puesto atención, sólo estaba hablando con Dysnomia quien parecía realmente interesada en lo que sea que estuvieran discutiendo. Eso le pareció curioso, casi tanto como la mano que descansaba sobre el hombro de ella, había alguien a su lado, pero no podía ver quién, aunque no descartaba que fuera Milo, él siempre se tomaba esas libertades con las personas que tenía poco tiempo de conocer.

Shaka alzó los hombros y comenzó a caminar de vuelta a casa, metió la mano en uno de sus bolsillos para guardar el papel con el número de Marín que ella le había dado para Aioria y se sorprendió al encontrar un pequeño aparato circular negro que no supo identificar, sin saber qué hacer el rubio lo regresó al lugar dónde lo encontró y comenzó a caminar de vuelta a casa, si llegaba temprano tal vez podría alcanzar a ver el nuevo capítulo de la serie que estaba biendo com Camus.