Hubo una boda, hubo un encuentro, y una historia inesperada.
Ese día se dio lo que nadie se podría haber imaginado jamás.
Pero… tiene algo de malo?
Capitulo 1 – Los calientes
Todo comenzó el día de la boda. Si, el día de la boda.
Nadie podía imaginar que Nabiki se iba a tomar en serio la propuesta que Kuno le hizo un día por error en la calle, pero la aceptó y se aferró a ella.
Con el correr del tiempo, el Rayo Azul comenzó a interesarse más y más en la joven Tendo.
Los años fueron pasando y con ellos llegó la madurez de ambos.
Obviamente fueron fijándose mucho más el uno del otro y se terminaron gustando.
Vivieron su noviazgo adolescente con mucha ternura y pasión juvenil.
Pasado el tiempo, a la edad de 25 años decidieron dar el paso siguiente y formalizar su noviazgo en un matrimonio.
Tuvieron una boda increíble, llena de lujos y con una gran cantidad de invitados.
Los jóvenes dieron el sí en el jardín gigante de la mansión Tatewaki.
Todos sus conocidos estaban invitados presenciando el momento de la unión de esos dos seres hermosos.
Ante la mirada de sus seres queridos, el joven Kuno y la joven Nabiki dieron estaban comenzando así a formar su propia familia.
Y ahí… ahí podría decirse que se termina la historia, pero resulta que este relato no es sobre ellos.
Todo el mundo pensaba que por obvias razones Ranma y Akane iban a casarse primeros, pero esto no fue así.
Luego de años de lucha, tanto Ranma, Akane y los demás aprendieron a convivir en paz.
Atrás quedaron las particulares peleas, duelos, historias de prometidas oficiales y no oficiales.
Para esta altura, todos ya eran jóvenes veinteañeros que se dedicaban a trabajar y estudiar para sustentar su vida.
¿Quién se iba a imaginar que Kasumi se casaría con el Dr Tofu?
¿Quién iba a creer que Ryoga conocería a una hermosa chica llamada Akari?
¿Cómo podía alguien imaginarse que Taro terminaría viviendo en Nerima?
¿Podía alguien creer que Shampoo, Ukyo y Kodachi ya no acosarían a Ranma?
Todas esas cosas pasaron. Podrían ser simplemente producto de la propia madurez de aquellos jóvenes.
¿Era raro? Si, lo era.
¿Ranma entrenando junto a Taro? Si, eso era real.
Al crecer, fueron cambiando celos y peleas por platicas y buenos momentos.
Ranma se entrenaba con Taro bajo la estricta mirada del maestro Haposai.
Además, la relación con Akane se había vuelto mucho más alegre.
Era tan grande su amor que vivían su noviazgo al cien por cien.
Akari, una chica encantadora, había conquistado el corazón del despistado Ryoga y lo traía de cabeza.
Ukyo había prosperado mucho con su arte de panes tradicionales a tal punto que pudo fundar su propia empresa de catering para fiestas y eventos. Realmente se había convertido en la mejor de toda Nerima.
Shampoo llevaba adelante con mucho éxito su restaurante y, gracias a la ayuda de las redes sociales, había logrado convertirlo en un lugar con mucho prestigio en la región. Todo el mundo quería ir a comer a su local y dejarlo plasmado en sus redes con distintos hashtags.
En resumen, todos llevaban vidas normales y plenas.
Y ahí… podría decirse que se acaba el cuento.
Pero todo comenzó automáticamente después de eso.
En la fiesta de la boda de Kuno y Nabiki se produjo lo que absolutamente nadie pudo haber pensado jamas en su vida.
Es en este punto donde comienza la verdadera historia.
Taro: Bien… denme sus copas.
Ryoga: ¿Bien… por qué vamos a brindar ahora?
Moose: Pues.. yo brindo por que la próxima boda a la que asista sea a la de uno de ustedes.
Ranma: En ese entonces, ojala que sea la de Ryoga primero ja ja ja
Akane: Ojalá que así sea…
Ukyo: Ja ja… ¿Akane, quién lo diría? Técnicamente ahora eres familia de Kodachi
Akari: Uff… eso si que es pesado.
Shampoo: Algo increíble ¿verdad?
Akane: Ay… ni me lo mencionen. Tuve que acompañar a Nabiki junto con Kodachi a elegir vestidos de novia, arreglos florales y todo eso…
Akari: Es realmente insoportable ¿no?
Akane: Bueno… lo era en su época… pero ahora… podría decirse que está mas calmada.
Taro: Bueno… esto es una fiesta ¿verdad? Asi que… señorita, ¿Sería tan amable de acompañarme a la pista?
Dijo extendiendo su mano hacia Shampoo a lo cual todos quedaron en silencio observando con atención lo que iba a hacer la china.
Shampoo: De acuerdo… es verdad, es una fiesta… hay que bailar.
Respondió tomando la mano del chico.
Ranma volteó un poco la mirada hacia Moose y por lo bajo le preguntó.
Ranma: Amigo ¿Te encuentras bien?
Moose seguía con su copa en la mano balanceándola y mirando el suelo.
Moose: Si, descuida. No pasa nada.
Ranma: De acuerdo, si tú lo dices… Akane… vamos a la pista.
Akane: Vamos…
Akari: Ukyo… ¿vienes con nosotros?
Ukyo: Negativo… voy detrás de un bombón que acabo de divisar...
Dijo yendo detrás de un chico que había visto desde que llegó a la mansión.
Akari: Ryoga… no deberíamos dejar solo a Moose.
Ryoga: Amigo…
Moose: No se preocupen por mi… al fin y al cabo no me gusta bailar ja ja. Vayan, diviértanse. Yo voy a ver si puedo encontrar otra botella de Champan.
Toda la gente se divertía, bebía y bailaba.
Pero de entre toda la multitud, había alguien que no estaba disfrutando del todo la tarde.
Kodachi deambulaba por el lugar yendo de su mesa a la barra para servirse algo de comer y de beber y volviendo nuevamente a su asiento. Realmente estaba feliz por su hermano y por su cuñada. Se llevaba muy bien con Nabiki, compartían muchos gustos como la ropa, la comida, la música y los viajes. Pero, a pesar de eso, no podía sentir un poco de amargura al ver a Ranma junto a Akane.
Y es que algo todavía quedaba dentro de ella porque ese chico realmente le gustaba. Saber que ahora, en cierta forma, era pariente de la chica que había robado el corazón de la persona que ella quería era algo que no la dejaba tranquila.
La Rosa negra estaba sentada en una mesa bastante alejada de la pista de baile, con sus piernas cruzadas, lucía un fino vestido negro (como de costumbre) de escote mediano, pegado al cuerpo y una falda holgada que terminaba casi a la mitad de su muslo.
Tenía su codo sobre la mesa y su mentón en su mano izquierda mientras que en la derecha sostenía su copa vacía.
Dicen que las casualidades no existen, pero uno nunca sabe.
Perdida en sus pensamientos, de golpe, fue interrumpida…
Moose: ¿Está ocupado?
Kodachi: ¿Cómo dices?
Moose: Vengo buscando por todo el lugar un mozo para que me consiga exactamente esa botella que estás tomando y creo que no vas a querer cederla… puedo sentarme aquí y servirme un poco?
Kodachi: oh… ya veo… si siéntate.
Quedaron separados solo por una silla vacía.
Moose: Gracias…. Te sirvo a ti? (Dijo levantando un poco la botella)
Kodachi respondió simplemente estirando su copa para que Moose se la llene.
Moose: Que cara larga que traes eh…
Kodachi: Es la única que tengo (algo fastidiada)
Moose: Si ya lo veo… pero es una ocasión especial. Es el casamiento de tu hermano… podrías aunque sea disimular un poco tu descontento no?
Kodachi: ¿Así como tu disimulas tu descontento?
Moose: Si, tal vez…
Kodachi: Viniste a fastidiarme o qué? (ya bastante enojada)
Moose se echó para atrás y puso cara de sorpresa.
Moose: No, solo vine a servirme un poco de esto….. (bebía de su copa hasta dejarla vacía) aaaaaahhh… maldito alcohol, sobre todo cuando se acaba.
Kodachi lo quedó observando y dejo deslizar una pequeña sonrisa acompañada de una corta carcajada.
Kodachi: Ja… si, tienes razón.
Moose: Bien… te saqué una sonrisa. Así que ahora estas en deuda conmigo…
Kodachi: Ah si?
Moose: Exactamente, así que para estar a mano dime… de donde saco otra botella de estas?
Kodachi: Ja ja… bien, te diré… por ese pasillo al fondo está la bodega.
Moose: Excelente… enseguida vuelvo… no te muevas de aquí si?
El chico se alejaba y Kodachi lo observaba mientras se alejaba. Saco negro, camisa blanca y corbata roja algo floja, cabellera negra y larga. Estéticamente no le parecía un chico desagradable, pero nunca había tenido mucho dialogo con el.
Volvió a girar la mirada observaba su concuñada bailando con el hombre del cual ella siempre había estado enamorada.
Pensaba y pensaba.. por qué no pudo tenerlo?
Pero se contestaba a ella misma recordando las cosas que hacía.
-Creo que me lo merezco- Se dijo a si misma…
Moose: Su copa señorita…
Kodachi: Oh… si aquí.
Moose: Genial…. Estabas mirando a Ranma verdad?
La rosa negra se fastidió con esa pregunta… pero finalmente terminó suspirando y contestando.
Kodachi: Si… eso mismo…. Es que… no deja de gustarme.
Moose: Si… se a lo que te refieres. Te ocurre que ves a la otra persona allí, viviendo su vida, siendo feliz, alegre, sonriendo y eso te da una caricia al alma pero luego te das cuenta de que sonríe por otra persona que no eres tu y piensas.. "Por qué no soy yo esa persona"..
Kodachi quedó impresionada con la respuesta que le había dado Moose, porque acababa de describir exactamente como ella se sentía, giró un poco la vista y se dio cuenta por qué el chico se sentía igual que ella.
A un costado de la pista se encontraba Shampoo rodeando a Taro por el cuello, el la sujetaba por la cintura con mucha delicadeza y la besaba profundamente.
Observó nuevamente a Moose que estaba viendo esa secuencia con ojos de dolor, como si su alma se estuviera desgarrando.
Para sacarlo de su letargo, decidió seguir la conversación.
Kodachi: Si… tienes razón… y sientes que te duele pero… no puedes hacer nada y te sientes olvidado…
Moose: Si… tal cual.
Kodachi: Bueno (dijo sentándose ahora en el asiento que había quedado libre entre ella y el chico) Entonces te propongo algo… brindemos por nosotros, los olvidados… y olvidemos lo que nos hace mal… aunque sea por hoy. (Dijo estirándole la copa en señal de brindis)
Moose la quedó mirando unos segundos y luego le sonrió, estiró su copa para chocarla con la de ella y le dijo.
Moose: Por nosotros los olvidados… Salud.
Ambos se dieron una pequeña sonrisa pícara. No lo decían en palabras, pero en ese momento ambos estaban pasando la misma situación, dos corazones hechos pedazos que necesitaban contención.
El alcohol de por medio fue el pequeño empujón.
Kodachi: Bien, olvidemos a los que nos olvidaron, hablemos de nosotros para recordarnos a nosotros mismos, ¿te parece?
Moose: Bien… me parece perfecto… a ver… pregunta lo que quieras.
Kodachi: Hay algo que siempre quise saber… cómo es que ya no te transformas en pato?
Moose: Uhhhh… buena pregunta… resulta que encontramos unas termas curativas al norte. Recorrimos las montañas durante cuatro días con Ranma hasta que las encontramos y trajimos más para el resto.
Kodachi: Wow… que increíble.
Moose: Bien… ahora mi turno… a ver… ah si… Por qué elegiste la gimnasia como modo de combate?
Kodachi: Ufff te contaré. Mi hermano siempre fue hábil con la katana y, como todo hermano mayor, siempre me molestaba. Un día en la primaria nos hicieron hacer gimnasia con la cinta y practicando en casa… no me preguntes como… termine enredándolo haciendo que se cayera.
Moose: ja jaaaa de verdad?
Kodachi: Te lo juro ja ja… fue gracioso. A partir de ese momento decidí perfeccionar la técnica.
Moose: Buena elección..
Kodachi: Ahora yo…. Tienes familia en China?
Moose: Solo a mi mamá… y dicho sea de paso, hace mucho no la veo.
Kodachi: Eres hijo único?
Moose: Así es.
Kodachi: Que envidia… Bueno, ya hice dos preguntas … te tocan dos.
Moose: Bien…. Pregunta número uno… vives de la fortuna de tu familia o acaso trabajas?
Kodachi: Esa es buena… trabajo. Estudié publicidad en la universidad.
Moose: De verdad? Conozco alguno de tus trabajos?
Kodachi: Claro que si… has escuchado en la radio la propaganda de la nueva camioneta Toyota?
Moose: La de "la fuerza de la voluntad"?
Kodachi: Exactamente…
Moose: wooooow increíble… bueno… segunda pregunta…
Kodachi: Ya las hiciste…
Moose: Oyeeee eso es trampa ja ja
Kodachi: ja , claro que no… a ver… tu a que te dedicas?
Moose: Bueno…. Dejé de trabajar para Shampoo hace varios años… Ahora trabajo en una tienda de ropa en el centro comercial. No es un gran trabajo, pero no puedo quejarme del salario. Me alcanza para pagar un alquiler y me sobra para darme pequeños gustos.
Kodachi: Debió… ser difícil trabajar para ella tanto tiempo no?
Moose: Claro que si…
Kodachi: Yo siempre pensé que intentar olvidar a Ranma iba a ser difícil pero… pienso en ti y me doy cuenta de que….
Moose: de que siempre hay alguien más miserable que uno… verdad?
Kodachi: Nooooo….. bueno…. Si….. ja ja ja ja
Moose: ja ja… si es verdad… siempre hay alguien peor…
Kodachi: Por eso propongo un brindis entonces…
Ambos alzaron sus copas y las chocaron.
La noche iba comenzando y el alcohol iba haciendo su efecto.
Moose: Sabes… sinceramente no quiero estar aquí.
Kodachi: Y donde te gustaría estar?
Moose: Tirado en el sofá de mi casa bebiendo cerveza y mirando televisión.
Kodachi: Es un buen plan… Sabes que voy a hacer cuando salga de aquí?
Moose: Dímelo…
Kodachi: A pocos metros de mi departamento hay un bar… voy a pasar por allí a beber un trago bien fuerte y luego irme a dormir profundamente y despertarme tras pasado mañana.
Moose: Eso si que es un buen plan….
Kodachi quedó mirando a Moose por unos instantes.
Observaba su risa, el contorno de su cara, su fachada.
Tal vez el champan la puso un poco mas sociable y le hacía imaginar cosas, pero no le parecía un mal chico para nada. Al contrario… comenzaba a verlo mas atractivo que hacía una hora atrás.
Kodachi: Te…. Te gustaría venir?
Moose: Al bar? Contigo?
Kodachi: Si… bueno,…. El champan aquí ya se terminó… y no te veo con ganas de dejar de beber.
Moose: Oh bueno… te lo agradezco pero….
En ese momento Moose observó bien a la chica que tenía delante.
Un rostro de porcelana, su busto pronunciado escondido tras un escote negro, una figura que se marcaba por el vestido ajustado, piernas de primera.
Un pequeño nerviosismo lo invadió… era realmente una mujer hermosa.
Moose: Pero… tengo que ir al baño…
Dijo levantándose rápido y dirigiéndose al tocador.
Recorrió un largo pasillo, doblo una esquina de la casa hasta llegar a la puerta del baño pero antes de entrar algo le llamó la atención.
Desde adentro del tocador se escuchaban unos ruidos raros, unos jadeos intensos.
Con mucho cuidado abrió la puerta, solo unos pocos centímetros fueron suficientes para poder observar lo que allí adentro ocurría.
Por esa pequeña abertura pudo ver el espejo del baño… espejo que reflejaba una escena realmente candente… candente y devastadora para el propio Moose.
En el baño de la casa, reflejados en el espejo, estaban Shampoo y Taro teniendo sexo muy fervientemente.
EL chico estaba sentado en el inodoro, usándolo como banco y la chica sobre el cabalgando muy alocadamente.
Ante esta secuencia, Moose, cerró muy despacio la puerta, se giró y volvió caminando apresuradamente hacia su mesa.
Al llegar tomó su copa y la bebió de una sola vez y no conforme con eso hizo lo mismo con la copa que Kodachi tenía en su mano.
Kodachi: Que ocurre?
Moose: Que qué ocurre? Ocurre que acabo de ver la escena pornográfica más traumática de mi vida.
Kodachi: Que? (no entendía a lo que se refería)
Moose: Recuerdas que hoy hablábamos de lo horrible que es ver a la persona que te gusta feliz con otra persona?
Kodachi: Si
Moose: Bueno… acabo de ver como esa persona le mete toda su felicidad adentro de forma muy cochina en el baño…
Kodachi: Ayyy por dios…..
El joven cayó desplomado en la silla se llevó una mano a la frente apoyándose en la mesa.
Kodachi lo quedó observando y simplemente atinó a tomarlo de la mano como para consolarlo.
Moose: Vamos?
Kodachi: Cómo?
Moose: Dijiste que me invitabas al bar… vamos?
Kodachi: Oh….. si claro…. Vamos.
Ambos se levantaron de sus asientos y caminaron hasta la puerta principal por la cual salieron.
Parece increíble, pero absolutamente nadie se dio cuenta de su salida. Realmente era como si estuviesen olvidados entre la multitud.
Subieron a un taxi y emprendieron viaje…
El silencio reinaba en el auto.
Kodachi decidió romper el silencio… y fue en ese momento en el que algo pasó.
Kodachi: Moose, te encuentras bien?
El chico volteó su mirada de la ventanilla hacia ella, extendió su mano y le acarició el rostro.
Moose: Si, estoy bien… gracias por sacarme de allí. Eres realmente preciosa.
Esa caricia en su rostro, Kodachi lo sintió realmente como una caricia al alma.
Sintió una electricidad que nunca había sentido a su contacto, y un calor que le recorrió todo el cuerpo.
Moose volvió a mirar por el vidrio del taxi y ella… lo quedó observando mordiéndose un poco su labio inferior.
Llegaron, entraron al bar, pidieron unos tragos y bebían mientras permanecían en silencio.
Silencio que se rompió al terminar los vasos.
Moose: Gracias por traerme, necesitaba salir de allí.
Kodachi: Si, te entiendo. Que increíble.
Moose: Bueno, al fin y al cabo no es para tanto. Me resigné hace mucho tiempo con ella.
Kodachi: Y pudiste superarlos?
Moose: Si, supongo. Pero bueno… haber visto eso me removió muchas cosas…
Una música ligera sonaba de fondo en el lugar.
Kodachi recordaba lo que la caricia de ese chico le había hecho sentir así que decidió hacer algo para comprobar si lo que sintió era real o fue una mera confusión.
Kodachi: Quieres bailar?
Moose: Qué dices?
Kodachi: Bailemos un poco… no lo hicimos en la fiesta.
Moose se tomo unos segundos para pensarlo pero finalmente accedió.
Moose: De acuerdo… bailemos.
Dejaron sus asientos y se dirigieron a la pista.
La chica rodeó sus brazos por el cuello de su pareja y este la tomó por la cintura.
Y ese tacto le hizo sentir exactamente lo mismo.
La misma sensación, el mismo calor… que se intensificaba cada vez más al mover sus cuerpos al ritmo de la música.
No recordaba bien cuando fue la última vez que se sintió así, pero le gustaba.
Con el correr de los minutos, Moose se sentía cada vez más extraño.
Veía los ojos de la chica y le generaban cosas.
Un agudo placer lo recorría al sentir los brazos de esa chica alrededor de él.
Sin pensarlo dos veces le dijo.
Moose: Eres realmente hermosa…
Kodachi: Gra….gracias.
Sin dudarlo, Moose avanzó hacia ella dándole un beso que la hizo temblar.
Ese beso fue algo mágico para ambos.
El sentía como sanaba internamente y ella que su cuerpo se aflojaba.
Una noche mágica estaba empezando.
Kodachi: Quieres ir a mi casa?
Moose: Claro que si.
Abrazados por su cintura, salieron del bar y caminaron unos 30 metros hasta la puerta de entrada del edificio donde vivía Kodachi.
Ya en el ascensor los besos apasionados se intensificaron, la respiración aumentaba, sus manos recorrían sus cuerpos.
Al entrar al departamento la pasión estalló.
Tomándola por la cintura la llevó contra la pared, ella le quitó el saco y lentamente comenzó a deshacer el nudo de su corbata.
Moose: Estamos seguros de esto verdad?
Kodachi: Yo si… y tu?
Moose: Jamás estuve tan seguro realmente.
Dijo alzándola del suelo y cargándosela hasta llegar al sofá.
El chico estaba sentado y ella arriba de el, besándose. Las manos de Moose comenzaron a acariciarle las piernas yendo por debajo de su vestido, acariciando su piel mientras ella le desabrochaba la camisa sin dejar de besarlo.
El ardor era tremendo entre ellos.
Kodachi se paró y con ligereza se quitó su vestido para luego ponerse de rodillas frente a Moose y comenzar a liberar el cinturón de su pantalón, luego el botón y por ultimo su cremallera. Con ambas manos lo fue despejando de la ropa que todavía tenía puesta.
Sentado en el sofá, Moose, puso su mano sobre la mejilla de la chica y comenzó a llevarle el cabello hacia la nuca, señal inconfundible a la cual ella accedió de inmediato.
Con mucha excitación, Kodachi comenzó a darle placer oral al hombre que tenía en su sofá.
Hacía mucho que ella quería sentirse deseada de esa forma, por eso le excitaba tanto lo que estaba haciendo.
Moose: Ven aquí, recuéstate.
Se recostó suavemente en el sofá mientras sentía como las manos de Moose la exploraban, luego su boca fue bajando de sus pechos hasta su entrepierna donde el placer que sentía era extraordinario.
Posándose sobre ella, el choque de sus caderas se iba intensificando mientras no paraban de besarse.
El ritmo fue subiendo, como también el ardor, la respiración, los jadeos y los gemidos.
Ambos se entregaron al sexo más placentero que habían tenido en sus vidas.
Al concluir estaban exhaustos, se dirigieron hacia la habitación y se metieron en la cama.
Entre besos y caricias cayeron en un profundo sueño.
Despuntó el sol en el cielo a la mañana siguiente.
Al abrir los ojos lo primero que el chico vio fue el rostro angelical de la persona con la que había hecho el amor la noche anterior.
Sintiendo suave caricia en su rostro, Kodachi despertaba y al ver a ese hombre a su lado no tuvo otra reacción más que sonreír.
Moose: Buen dia.
Kodachi: Buen dia…
Moose: Tengo mucha resaca y creo que tú también… te preparo un café?
Kodachi: Si, por favor…
Y hacia allá fue el.
El desayuno podría pensarse que iba a ser algo incómodo… pero increíblemente no fue así.
Ambos tomaban su café con una paz realmente gigante.
El canal de las noticias decía que el día en Nerima iba a ser muy agradable…
Moose: Pasé una noche realmente muy buena…
Kodachi: Yo también Moose.
Moose: Bueno… debo irme pero… gracias por todo y toma (dijo dejando anotado su número telefónico en un papel que estaba sobre la mesa) avísame si es que un día quieres salir.
Kodachi: Yo también la pasé muy bien contigo y si… te escribiré. Me gustaría repetirlo.
Moose: Bien… eso me agrada. Adiós… preciosa.
Le dijo y para despedirse le dio un corto beso en los labios.
Moose salió del departamento. Al cerrarse la puerta, Kodachi se apoyó contra la puerta y cayó rendida al suelo con sus manos en el pecho y una sonrisa en su rostro.
Mordiéndose el labio, recordaba lo ocurrido y pensaba –Vaya… fue increíble-.
Al llegar a la calle, Moose, esbozó una sonrisa, echó el saco a la espalda y con su camisa arremangada, su corbata suelta, su camisa semi abrochada empezó a caminar hasta su departamento.
Dos días después… un mensaje llegaba a su teléfono.
Kodachi: No voy a beber alcohol hasta dentro de mucho tiempo… tomamos un café?
Moose: Claro que si… salgo a las 3 del trabajo…
Menuda sorpresa se llevó antes de terminar su turno…
Buenas gente, estamos de vuelta.
Me dijeron por ahí una vez que yo no podía escribir Lemon... así que estamos acá para demostrar lo contrario.
En esta ocasión vamos con un Ship que siempre me pareció interesante llevar adelante.
Y por qué no?
Espero les guste y me dejen en los comentarios su opinión de sobre cómo seguir la historia.
No prometo una continuidad rápida... todavía estoy sin celular y la computadora la puedo usar muy cada tanto jajaja
Así que bueno, espero que les guste!!!
Como siempre, cada capitulo se llama como una canción y en esta historia en particular voy a jugar con lo mejor del Rock de mi país!!
Canción: Los calientes
Artista: Babasonicos
