Prólogo.

No podía soportar el calor con el que estaba viviendo, estaba segura que era una de las tardes más calurosas jamás registradas en la ciudad. Justo es el mismo día que decidieron regresar después de volver de Lima por una visita a sus padres. Simplemente perfecto.

"Uhg, ¿no puedes ir más rápido?" Brittany casi siente lástima por el conductor del taxi el cual en nada será víctima de las maravillosas palabras que su novia tiene que decir. Casi, porque está segura que el tipo escogió el camino más largo desde el aeropuerto hasta su departamento. "Juro por dios que mi abuela puede manejar más rápido que tú, ¡y tiene más de 70 años! No es sorpresa que seas un-"

Brittany sabiamente cubrió la boca de Santana con su mano antes de que esta terminara lo que quería decir y antes de que el conductor las echara del vehículo. Lo cual estaba a nada de suceder.

"Lo siento mucho. Solo ignorela por favor, el calor la convierte en otra persona." Dicho eso Brittany le sonrió al conductor esperando que sea suficiente para calmar su evidente enojo.

Una sensación húmeda en su mano, fue recordatorio de que aún tenía esta cubriendo la boca de Santana.

"Acabas ¿acabas de chupar mi mano?"

"Hey, yo no la puse ahí." Santana se encogió de hombros mientras con indiferencia revisaba sus uñas. Dios esta chica.

"Vas a pagar por eso, López."

Una sonrisa malévola se formó en el rostro de Santana. "Me gustaría verlo, Pierce."

Todo paso en un aleteo de una mariposa. Fue tan rápido que no importa cuántas veces trate de recrearlo en su cabeza, aún no logra comprender cómo sucedió. Cómo le sucedió a ellas.

Aunque en realidad si lo sabe.

Es su culpa después de todo.

De un momento a otro el taxi en el que estaban se encontraba de cabeza. Después de reconocer lo que sucedió, la primera reacción de Brittany fue checar cómo estaba Santana. Sus manos de manera instantánea se llenaron de sangre cuando intentó registrar a su novia por alguna herida visible, al ver qué la sangra provenía de la frente de Santana un sentimiento de confusión y adrenalina la golpeó.

Santana.

Dios.

Como pudo arrastró a Santana fuera del vehículo, ignorando completamente el horrible dolor en su hombro izquierdo y enfocándose más en el hecho de que Santana no parecía ganar consciencia.

¿Tan siquiera está respirando?

Gritó por ayuda, implorando que alguien se acercara y llamara al novecientos once, mientras trataba de sentir el pulso de su novia.

Era leve, pero ahí estaba.

Brittany sintió un gran alivio cuando por fin alguien se acercó al ver la conmoción y llamó por ayuda a los paramédicos. Solo es cuestión de que Santana despierte y en un futuro puedan reírse de esto, ¿cierto?

No.

Sentada en el pavimento, Brittany tenía a Santana en sus brazos cuando esta de la nada empezó a convulsionar. El pánico la consumió por completo pero por suerte sabía que hacer.

Con todo el cuidado del mundo desabrochó la camisa de Santana mientras la recostaba de lado. Implorando a quien sea para poder salir bien de está situación.

Salieron sí. Pero no como esperaba.

La primera vez que Brittany Pierce perdió a Santana López fue en ese estúpido accidente automovilístico.