La historia y personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Esta historia es sin fines de lucro.

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Capítulo 1

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Timbre…

Timbre… timbre…

Timbre, timbre, timbre, timbre.

-Maldición…- murmuró, sacando su azabache cabello de debajo de las cobijas. ¿Qué hora es?

Una luz clara y diligente entraba por la ventana.

-Mierda… mierda! - se repitió mentalmente mientras saltaba del sofá que había sido su cama. Se había quedado dormido y por ello seguro sería hombre muerto.

-La ropa… donde? - se decía a sí mismo mientras corría a la puerta de entrada. Trago duro, tomó aire y abrió dejando libre acceso para que su verdugo entrará.

-¡Llevo horas llamando!- le gritó la mujer apuntando con el celular - ¡¿Cómo puedes ser tan irresponsable?! Sabías que tengo un vuelo. ¡Tuve suerte de que el transporte me trajera aquí de camino al aeropuerto!-

-Ya iba para allá. Estaba a punto de salir. - Dijo el hombre con su mejor sonrisa de disculpa mientras le ayudaba a entrar una gigantesca maleta.

La mujer lo miró de arriba a abajo con su peor mirada severa - ¿ibas a salir así? - El muchacho se llevó una mano a la cabeza a modo de respuesta.

-Pues no, claro que no iba a salir así. ¡Solo lleva bóxer! sería un espectáculo- Pensó la chica -... Un espectáculo. - se repitió, sin poder detener un pensamiento libidinoso. Y de repente se le olvidó su discurso reprochador, ese que había estado ensayando todo el camino a ese infernal departamento. - Maldita sea qué hombre tan… insufrible- se lamentó al quedarse sin palabras para seguir discutiendo.

- ¿Y es aquí donde voy a dormir? - Una voz infantil con un matiz de asco, proveniente desde dentro del departamento los distrajo. Una niña con ojos grandes y pelo azabache revuelto los miraba desde el sofá cama.

Ranma tomó del suelo su ropa y para alivio de Akane comenzó a vestirse. - ¿Te preparo el desayuno Monstruo?- dijo dirigiéndose a la pequeña.

-¡No le digas así!- le murmuró la muchacha amenazante volviendo a juntar su odio hacia él.

- A ella le gusta- respondió el chivo revolviendo los cabellos azabaches de la pequeña que mantenía una expresión poco amigable. -¿Y tú Akane, quieres desayuno?

- Claro que no, tengo que estar en 20 minutos en el aeropuerto, ¡Te dije que llegaras a la 7 a.m. y son las 8:30! Maldición Ranma eres tan… - Una vena empezó a asomarse en su sien, le picaban las manos de las ganas de mandarlo a volar de un buen bofetón, pero tener una niña que siempre la estaba viendo le hacía imposible ceder a los impulsos asesinos que le despertaba su exmarido. Suspiro en un intento de soltar su frustración.

-Solo te advierto una cosa- le dijo acercándose a él muy despacio y bajando la voz de modo tenebroso -Si llega a pasarle algo a la niña estos días no quedará ni el recuerdo de Ranma Saotome, y a "algo" me refiero a todo tipo de daño ¿me entiendes?

Ranma, la verdad, no entendió ¿Todo tipo de daño? Lo que sí entendía era ese frío que le recorrió la espalda. En casos así lo mejor era fingir indiferencia.

- Vamos, ¿Qué tan difícil puede ser? nos divertiremos; le daré de comer, jugaremos, la sacaré a pasear…-

-¿Como a un cachorro? - dijo la niña ceñuda.

-… Y la peinaré, a ti que no te quedan bien las coletas- le dijo burlesco acercando al oído de su ex esposa para que la niña no lo escuchara.

-Ranma! -

- Ya, ya - El muchacho agitó una mano quitándole gravedad al asunto - Vete, estaremos bien.

Akane suspiró de nuevo, se le hacía tarde y no podía seguir discutiendo. Se acercó a su hija y le dio un abrazo apretado lleno de angustia materna, luego dio la vuelta hacia la salida, pero antes de salir se quedó mirando la puerta.

Ranma, desde su punto de vista, podía verla de espalda en una postura tiesa, como luchando una pelea interna, luego vio como giro sobre sus tacones, metió una mano en su bolso, caminó hacia el mesón de cocina y dejó un sobre sobre él.

-Firma. - Dijo sin mirarlo, y salió con decisión del departamento dando un portazo.

Ranma se quedó mirando la puerta con la misma intensidad que Akane hace apenas un instante. Sabía muy bien el contenido de aquel sobre, y aunque estaba consciente que eso era el siguiente paso de su separación, en realidad no esperaba que llegase a suceder.

¿Acaso Akane sería capaz? El nudo en el estómago que le provocó pensar en la respuesta a esa pregunta lo hizo inclinarse hacia delante.

- Si que te dio duro esta vez. - Escuchó una voz burlesca acercarse desde atrás.

Ranma se dio la vuelta y vio a su compañero de cuarto o más bien a quien le daba alojamiento. Un chico llamado Kenji de no más de 16 años, con gafas que ocupaban gran parte de su rostro pero que dejaban ver claramente sus rasgados y molestos ojos escudriñadores.

- No sé a qué te refieres- Le respondió- Vamos Monstruo te hare el desayuno.- quiso evitar el tema.

-Me llamó "Hana" papá- le dijo la niña poniendo los ojos en blanco.

-Ya veo que haces enojar a las chicas con mucha facilidad- Se burló el joven de gafas. - No puedo creer que tu seas mi ejemplo de adulto. -

-Cierra la boca mocoso. - El chico de gafas le saco la lengua en respuesta. Ranma se tomó la cabeza, era muy temprano y ya amenazaba con darle una jaqueca de aquellas.

Pensó que su situación no podía ser peor si el único amigo que le quedaba era un chico adolescente que disfrutaba burlarse de él. ¿Dónde quedó el gran Ranma Saotome?. Cuando él tenía la edad de este mocoso era el "invicto luchador de artes marciales estilo libre", era el "hombre al que todos querían derrotar" y … no es por presumir, pero era "un joven apuesto perseguido por las chicas", en resumen, un chico irresistible con talentos ilimitados, y ahora...

-Hooolaaaa! papá Ranma!- Kenjin lo sacó de sus pensamientos moviendo el sobre de sus pesadillas frente a sus ojos- ¿No lo vas a abrir? -.

-¡Tengo hambre! - Reclamó Hanan notablemente molesta del otro lado de la sala.

-Bien niños, ¡uno a la vez!, primero haremos el desayuno. - Sentenció arrancando el sobre de las manos de su amigo.

-Negación es el primer paso en el luto. - Le dijo el adolescente sin querer cambiar el tema, que notaba, iba indisponiendo cada vez más al azabache.

-Kenji, pequeño sabelotodo- Lo tomó del pijama y lo tiró de un empujón al sillón junto a Hana. - Espera tu comida en el sector de los niños.

El adolescente le sacó la lengua en señal de protesta, pero en seguida comenzó a divertirse con Hana en alguna aplicación de su celular. - Sí que es un crío- pensó Ranma - ¿Qué haré todo un fin de semana con dos críos? -

Sí, Kenji era un crío y quién podría culparlo. Era un muchacho cegatón y delgado, de cabello de color indescifrable pues lo cambiaba de color cada mes, (diríamos que este mes le tocaba ser rubio ceniza), tenía un gusto impecable para los peinados y la buena ropa, gustos que se pagaba con su trabajo de investigador en física aplicada y profesor en la universidad de Tokio. Era un sabelotodo literalmente, un chico prodigio que no encajaba muy bien en el mundo adulto donde le tocaba desenvolverse por su gran don en las ciencias. Pero por lo demás era un adolescente cualquiera con las mismas ganas de tener novia que miedo a las chicas.

Ranma se río para sí mientras hervía el agua - Tres críos en un horroroso departamento a opinión de Akane - Pensó al recordar su última conversación. ¿Pero era su culpa que su único amigo actualmente fuera un chico de 16 años? Ranma no lo veía como un síntoma de inmadurez.

- ¡Vives queriendo ser un chico de prepa! a ver cuando te resignas- Le había gritado la chica furiosa.

Bueno, quizás le gustaría un poco. Salir a entrenar cada tanto al bosque con su padre, corretear a Happosai por las calles, comer hasta hartarse en el local de Ukyo, y de vez en cuando un par de batallas que ganar. Un poco de aventura no le hace mal a nadie.

- Que locos tiempos. - Pensó con añoranza. Su vida se había precipitado demasiado rápido hasta este punto, seguro Akane no lo comprendería jamás.

Ambos habían decidido casarse poco después de salir de la escuela - Mi primera buena idea- se dijo suspirando.

Después de tener una boda caótica de la cual casi no sobreviven y una vida de pareja atestada de intromisiones de parte de su familia y sabotajes por parte de amigos y enemigos decidieron, por fin, huir de todo aquello rentando un pequeño apartamento donde hacer vida marital como corresponde. La cuestión es que se excedieron celebrando sus libertades y en consecuencia Akane resultó embarazada inmediatamente se cambiaron de hogar. Pero ¿Quién podría culparlos? después de tantos años reprimidos no se pararon a pensar en un mañana.

-¡Papá Ranma! - Escucho la voz burlesca de ambos niños desde el sillón. Él dio un brinco hacia atrás del susto.

-No habrá desayuno si te quedas dormido frente la sartén - le dijo le adolescente.

-Ya! ya! - Ranma se puso su delantal de cocina, uno que le había regalado Nabiky con la cara de su alter ego la pelirroja con cara de pocos amigos, para terminar de preparar el arroz y servirlo con tofu y pescado. Los chicos se apresuraron a sentarse frente al plato.

La pequeña Hana se quedó mirando su comida con decepción - ¡No como esto! -

- ¿Qué cosa? - Replicó su padre con la boca llena

-Esto gelatinoso ¡puaj! - dijo levantando con sus palillos el pescado.-

-¡No está gelatinoso, seguro que es mejor que el que prepara tu madre!-

-No puedo comerlo… soooyyy… veg… vegetal, heee.. vegetariana! - Le dijo con dificultad, poniendo cara como si estuviera tratando de recordar una palabra difícil.

Ambos hombres se voltearon a mirarla extrañados. - ¿Vegetariana? - repitió Ranma como si no supiera qué significaba.

-Quiere decir que solo come verduras- Quiso explicar el adolescente en tono pedagógico

-¡Si sé que significa! pero una niña tan pequeña no puede ser vegetariana.

-De hecho, si podría si… - Kenji trató de apoyar la decisión de la niña pero no alcanzó a empezar su cátedra nutricional ya que Ranma le tiró su delantal de cocina a la cara.

-¡Ya cállate mocoso! - el adulto se frotó la sien con su dedo índice, pues si, la jaqueca era inevitable - Bueno…- suspiro - y ¿Qué desayunas entonces?.-

-Tamagoyaki! - La chica saltó de la silla como si la idea la hiciera muy feliz.

- Pero … el tamagoyaki tiene huevo- Le aclaro Ranma como si la niña supiera distinguir entre proteína y vegetales.

- El huevo está bien - Le respondió con una sonrisa la niña y moviendo las pestañas de una manera que le recordaba mucho a Akane.

- Bueno papá Ranma, te devuelvo tu delantal, te toca hacer tortilla - el adolescente le tiró de vuelta el delantal. El padre se levantó de mala gana arrastrando los pies hasta la cocina.

- ¿Vegetariana? - Refunfuño Ranma - Estoy seguro que los vegetarianos no comen huevo, ¿Qué es esto en una niña tan pequeña? Esto me lo va a tener que explicar Akane… ¿Cómo solo come huevo? estoy seguro que la vi comer cerdo frito...- y así siguió hasta terminar la preparación.

Una hora y media duró el desayuno, entre que la chica no podía comer los trozos de tortilla muy grande porque se atoraba. Luego que tenía mucha sed, pero el agua que le sirvió Ranma estaba muy helada y tuvo que calentarla, luego que le quemaba y tuvo que soplar hasta que la niña la aceptara. Kenji se fue a seguir con sus ocupaciones y Ranma seguía con la pequeña tratando que se comiera el arroz.

- ¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta? - dijo el padre harto, dando por finalizada la comida con el plato a medio comer. - se giró a ver el reloj de pared y percibió que aún faltaba mucho para que terminara la mañana y ya estaba cansado.

-Y ¿yo puedo elegir dónde ir?

-Si, si, vale - Le dijo moviendo una mano en el aire.

La pequeña dio un brinco y a los segundos después volvió con un abrigo morado que tenía un cinturón en la cintura con una caída arrepollada como una falda muy plisada y una mochila super unicornio iridiscente, además de unos lentes de sol a juego, lo que hizo reír a su padre ya que afuera no terminaba de despejar el cielo.

No podía creer que esa pequeña fuera hija de él y Akane. Las fotos de pequeña de su adorada esposa siempre estaban con ropa de niño jugando rudo, incluso de adolescente su ropa favorita su Gi amarillo de entrenamiento.

-Es tan femenina como tú. - Bromeaba Nabiky refiriéndose a su estilizada forma pelirroja, cada vez que alguien mencionaba las diferencias del carácter de la niña con sus padres.

-O la cambiaron al nacer- Se río por lo bajo recordando que ese había sido el mayor miedo de Akane el día del nacimiento de su pequeña. La madre había tenido la idea de que algún villano, ex-novia o pariente loco (muy común en su círculo de cercanos) se llevaría a la niña, por lo que obligo a Ranma qué se disfrazaría de enfermera para seguir la cunita de hospital con la bebe todo el tiempo que estuvieron ahí.

Aun así a veces lo ponía en duda. Lo único que percibía de él mismo en esa pequeña era los cabellos azabaches y los ojos azul-grisáceos. Y de su madre esas pestañas largas y pobladas y su piel blanca.

-¡Vamos! -Le gritó la niña desde la puerta.

-Bien, bien… vas a tener que explicarme en el camino que es eso de ser vegetariana. La niña se encogió de hombros, abriendo la puerta salió corriendo por el pasillo del edificio.

-Espera! - Le gritó Ranma, aun no terminaba de tomar lo necesario para salir. - Las llaves... donde?... Hana! vuelve aquí!-

Maldición… Será un largo día.

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Dato: EL Tamagoyaki es una tortilla de huevo literalmente XD.

Espero que disfruten esta historia, sin muchas pretensiones, que continuara en un próximo capitulo.