Contenido: Oneshot cortito, romance, humor, shoujo cursi y un título random.
Pareja: MidoSena (Hamanaka Midori x Narumi Sena)
Disclaimer:
Hikari: No voy a aburrirlos con monólogos, ya que quiero aprovechar este espacio para agradecerle a Law (Twitter: Lawpreavy_F7) que me permitió usar su Head cannon como idea principal para este fic. Como ya saben las canciones o personajes no me pertenecen, todo es propiedad de HoneyWorks y yo solo escribo esto por ocio y sin fines de lucro. Notas al final.
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Incómodo.
Ese era el ambiente ante todo eso, y el pobre chico, Hamanaka Midori, no podía hacer nada al respecto.
Cubrió su cabeza nuevamente con la toalla húmeda que traía sobre sus hombros, fingiendo que todavía se secaba su cabello, aun si éste ya no estaba húmedo. ¿Cómo es que se quedó atrapado en una situación tan incómoda como lo era estar en la casa de su novia, durante una noche lluviosa, mientras compartía el sillón con la siempre mala cara de su hermana menor?
Aquella noche, el ingenuo chico aceptó cenar en casa de la chica en compañía del resto de su familia. Anteriormente tuvo ya el placer de conocerlos, así que poco a poco comenzaba a sentirse más cómodo junto a sus suegros, compartiendo alguna plática trivial acerca de su universidad o también del trabajo de modelo de Sena, mientras degustaban sus alimentos.
La única que parecía siempre en desacuerdo con su sola presencia era la hermana menor: Narumi Mona-san.
Midori estaba enterado de la vida de idol de la chica, hasta había acompañado a Sena a varios de sus conciertos, lo que volvía aún más complicado creer que aquella chica tan simpática y optimista del escenario era la misma persona que le dedicaba un gesto homicida si él se atrevía a pedirle la sal durante la cena.
Todo hubiera terminado como siempre, Midori regresando a su departamento después de agradecer por la deliciosa comida, de no ser por la estruendosa lluvia que decidió caer, tan fuerte, a tal punto que comenzó a ocasionar atrasos y suspensiones en varias estaciones del tren subterráneo.
—Deberías quedarte esta noche, Hamanaka-kun —le ofreció la madre al notar la cara de preocupación del chico al ver las gotas desde la ventana.
—No es ninguna molestia —continuó el padre.
Y después de varios minutos en que él y Sena intentaron declinar la oferta, terminaron por aceptar luego de la gran insistencia de ambos padres.
Ellos debieron aclarar, por supuesto, que tendrían que salir en coche por un compromiso que ya tenían previamente, tal vez de esa manera, Midori hubiese salido corriendo de ahí antes de compartir el incómodo silencio con la malhumorada hermana, quien no pareció en ningún momento de acuerdo con la invitación de los padres hacia el novio de su hermana.
Sin embargo, ahí estaban ambos en un silencio cortante y frío. A Midori solo le quedaba rezar porque Sena no demorara demasiado para terminar de bañarse, ya que ella siempre era intermediaria entre ambos, así que esperaba que su presencia aliviara aunque fuese un poco el ambiente.
Él fue el primero en tomar un baño, llevaba puesto un holgado pijama, probablemente del padre de las chicas. Percibió el aroma de su propio cabello limpio cuando volvió a bajar la toalla a sus hombros.
Bueno, debía admitir algo, era preferible pensar en el horrible momento con la hermana en lugar de dejar que su mente fantaseara sobre haber usado el mismo shampoo que su novia, de otra manera, seguro que su pobre corazón no lo resistiría.
—Naru... Sena-san sí que se está llevando su tiempo… —dijo, un poco entrecortado, todavía sin acostumbrarse a llamar a su propia novia por su nombre de pila, creyendo que, poniéndola como el centro de una conversación, al menos podrían intercambiar un par de frases mientras la otra regresaba.
Aunque la reacción de la chica fue, claramente, de fastidio de tan solo oírlo.
—Ajá —contestó cortante, sin despegar jamás la mirada de su teléfono celular.
Sin saber qué más decir, Midori volvió a bajar la mirada. Pero no tenía la intención de rendirse, seguro podría tener uno o dos temas de conversación decentes con ella, estaba dispuesto a intentarlo.
Un trueno resonó con fuerza, hasta provocó el vibrar de las ventanas, poco antes del segundo round.
—Sí que llueve fuerte… —su voz tembló levemente al inicio de la oración.
—No me digas —el sarcasmo plasmado fue obvio.
—Espero que mañana esté despejado, sería un problema ir a la universidad con esta lluvia.
El chico no pudo evitar dar un pequeño saltito en su lugar cuando escuchó cómo ella tronó los dientes con molestia, cansada de los intentos inútiles de Midori por tratar de hablarle.
Agotada y fastidiada, la chica al fin dejó su teléfono sobre la mesa de centro, dándole pequeñas esperanzas al otro de que al menos le dirigiría algún diálogo, aunque dichas esperanzas murieron cuando vio cómo tomaba la consola nintendo switch que descansaba a un par de metros, y peor fue el caso cuando notó el par de audífonos que colgaban conectados de ésta.
Sin siquiera dirigirle alguna mirada, con ambas mejillas haciendo un gracioso e infantil puchero, la chica prendió el juguete para poder ignorar más cómodamente al pobre joven.
Resignado, no le quedó de otra más que soltar un suspiro cansado, maldiciendo internamente el momento en que la madre le pidió a la chica hacerle compañía en la sala de estar mientras la hermana mayor tomaba un baño.
La idea sobre dejarse llevar por sus pensamientos acerca del aroma a fresas de un shampoo ajeno impregnado en su cabello ya no parecía tan mala, es más, funcionaría para aliviar su humor herido. Sin embargo, antes de hundirse en sus tontas fantasías, Midori quiso dedicarle una última mirada a la menor.
"Oh."
Abrió levemente sus ojos al reconocer los gráficos del juego que estaba probando la chica en ese momento.
"Tal vez pueda tener una oportunidad."
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— ¡Hamanaka-kun! ¡Llegaste antes! —fue la sorprendida reacción de Sena al verlo llegar a la puerta de su casa 30 minutos antes de lo previsto.
—Lo siento, salí temprano de mi casa sin darme cuenta —se disculpó mientras se rascaba torpemente la nuca.
—Por favor, pasa —lo invitó cordialmente, abriendo aún más la puerta para dejarlo entrar—. Trataré de no tardar demasiado.
—No te preocupes, es mi culpa por haber llegado antes, aún tenemos tiempo —se rascó la mejilla con su dedo índice, queriendo contener el pequeño sonrojo de su cara.
— ¡Regreso enseguida! —la voz nerviosa de su novia le dio a entender que ella también se encontraba avergonzada y, luego de ofrecerle un pequeño vaso de agua, corrió a su habitación mientras el joven aceptaba quedarse en la sala de estar.
Esa sala donde la pequeña hermana se encontraba sentada, comiendo un paquete de pockys, fingiendo no haber escuchado la cursi conversación entre ambos.
—Hola, Mona-san —trató de saludar cordialmente mientras tomaba asiento, sintiendo como una gotita de sudor rodaba desde su frente. Ella solo alzó la cabeza levemente a modo de respuesta.
—Hoy saldremos a una cita al cine, ¿sabes de alguna película nueva interesante? Aún no hemos decidido cual veremos —queriendo sacarle la plática, Midori venció sus temores, preguntándole algo más específico para conseguir una respuesta más allá que un simple "sí" o "no", lo que no esperaba es ser testigo del fastidio tan obvio plasmado en el rostro de la pequeña chica.
—No, no sé nada de eso. Ni me importa —contestó de forma tajante, callando por completo al otro y provocándole una sensación de deja vú cuando vio que estaba dispuesta a volver a tomar la consola de la mesa cercana.
Recordando inmediatamente su plan de apoyo, Midori rebuscó en la mochila que llevaba aquel día y, para antes de que la chica llevara su primer audífono a la oreja, nuevamente la llamó.
—M-Mona-san —su voz salió entrecortada, ella, cansada y dedicándole un gesto para nada amistoso, volteó hacia él—, juegas Pokemón, ¿verdad? ¿Te gustaría un combate contra mí?
Temeroso levantó su propia consola que había sacado de su mochila y sintió gran emoción cuando ella, después de verlo durante algunos segundos en silencio, terminó aceptando rudamente el desafío.
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—Lamento hacerte esperar, Hamanaka-kun —la chica venía presurosa hacia donde ambos se encontraban, sin embargo, no terminó de llegar junto a ellos cuando notó la presencia de su hermana pasar a paso veloz a lado suyo, sin decir ni una sola palabra. Ni siquiera le dio tiempo de llamarla por su nombre antes de que ella subiera las escaleras y terminara cerrando la puerta de su habitación de un fuerte portazo.
Consternada y confundida, la de coletas terminó por llegar al sofá, donde aún se encontraba su novio sentado con la cabeza mirando hacia su propio regazo.
— ¿Sucedió algo? —preguntó con cierto temor.
Sena sabía perfectamente que su hermana Mona aún no terminaba de congeniar con Midori. Incluso así, nada le haría más feliz que su hermana al fin aceptara a su novio, quien sabía perfectamente que trataba de caerle mejor con cada visita que hacía a su casa, pero que terminaba siempre fracasando en sus intentos de acercarse a ella.
Preocupada, recargó ambos brazos sobre el respaldo del sofá, mientras que él al fin levantó el rostro para poder verla con una mirada resignada.
—Le gan en el competitivo de Pokemón —dijo tratando de mantener su sonrisa.
No hizo falta dar mayor explicación para que Sena comprendiera la situación. Cuando cruzaron miradas, ambos soltaron un suspiro cansino, completamente seguros de que la relación entre Midori y Mona no había hecho otra cosa más que solo empeorar.
Aún quedaba un largo camino para antes de que ella pudiese ser amable con el pobre Hamanaka Midori.
-.-.-.-.- FIN -.-.-.-.-
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Hikari: Desde que leí la idea en el twitter de Law la verdad es que no pude sacarme esto de la cabeza y me dio permiso de publicarlo, me divertí mucho escribiéndolo xD. En fin, espero que les haya gustado y que nos podamos volver a leer en algún futuro no muy lejano. ¡Bye bye-perowna!
P.D: Por cierto, muchas gracias a Shaky, quien participó como beta en este pequeño escrito, para que estuviera lo mejor redactado posible.
