Capitulo 1. La misión
La lluvia le empapaba de los pies a la cabeza y el frío comenzaba a calarle los huesos, más sin embargo Jane no lo sentía, quizás era el hecho de que la adrenalina todavía corría por su cuerpo o quizás porque su mente trabajaba a toda velocidad mientras ella corría hacia la dirección en que sentía la firma de la fuerza de su mellizo.
Cuando llegó al lugar lo vió, estaba parado mirando su sable de luz y después de algunos segundos lo arrojó a el vasto océano y se volvió hacía ella.
Ben Solo no había necesitado voltearse antes para darse cuenta de la presencia de su hermana, solo bastaba con sentir la luz y calidad que Jane desprendía a su paso, siempre había sido así y esa era una de las cosas que tanto los diferenciaban.
—¿Lo has sentido?— preguntó el chico con la cabeza baja, no había necesidad de decir la frase que a ambos les dolía.
—Si, lo hice— le respondió su hermana con voz ahogada intentando reprimir sus lágrimas, la muerte de su madre había sido como una bofetada de la Fuerza.
—Lo siento mucho Jane, por todo lo que hice— está vez habló viéndola a los ojos mientras unas lágrimas rebeldes bajaban por sus mejillas húmedas.
Jane no lo pensó dos veces antes de acortar la distancia que los separaba y alzarse en puntillas para abrazarlo por el cuello mientras él le correspondía el abrazo que tanto necesitaba.
—Lo siento tanto por todo lo que hice Jane y haré lo que sea por cambiarlo, te lo prometo— le dijo separándose un poco para ver cómo los ojos de su melliza se encontraban inundados por lágrimas y con una mano le limpió las mejillas.
De pronto ambos sintieron una firma familiar en la Fuerza, la firma de alguien a quien una vez llamaron "tío" y "maestro".
—Tío Luke— dijo la chica estupefacta viendo la figura de aura azúl de su difunto tío y maestro.
—Hola Jane, hola Ben— saludó el hombre a sus sobrinos y a continuación la figura azulina de una mujer se le unió haciendo jadear a los mellizos.
—¡Mamá!— está vez fue Ben quien habló
—Hola mis pequeños— habló la mujer con una sonrisa maternal.
—Tenemos una misión para ustedes— dejó caer Luke sacando de su consternación a los hermanos y sustituyendolo por confusión.
—¿Una misión?¿Nosotros?— preguntó Jane.
—Y ¿por qué?— la secundó Ben.
—Jane, Ben la galaxia los necesita, no sabemos si Rey será capaz de derrotar a Palpatine y tras meditar por años sobre esto, todos hemos llegado a la misma conclusión —les explico Leia a sus hijos con expresión genuina.
—¿Todos?— preguntaron al unísono.
—Todos los Jedis hemos visto que el motivo principal de todo está desgracia fue la ignorancia y soberbia de la antigua orden, y también los engaños y manipulaciones de Sidious con su abuelo Anakin— les explico su tío Luke.
—Es por eso que nuestra misión para ustedes es ayudar a que este futuro devastador no ocurra jamás— termino de decir su madre.
—¿Quieres decir que nos enviaran al pasado?¿Es eso siquiera posible?—exclamo en confusión la chica.
—¿Cómo pretenden llevarnos al pasado?—les preguntó el muchacho.
—La Fuerza es atemporal e infinita además de ilimitada y puede hacer los milagros más imposibles— les respondió una nueva voz.
Frente a los gemelos Solo se presentó la figura de Obi-Wan Kenobi, ambos le conocían debido a las millones de historias que sus padres y tío les contaban sobre el Jedi, Ben había sido nombrado en honor al antiguo maestro y está era la primera vez que le veían.
Pero su estado de admiración se vio interrumpido por un fuerte dolor en sus cabezas que los obligó a encogerse en sus lugares mientras tomaban sus cabezas.
—Su misión comenzar de ahora en adelante, ayudar al Consejo a volver al camino de los Jedi ustedes deberán hacer. Desenmascarar al Lord Sith su misión principal será— la voz del maestro Yoda se escuchó lejana pero muy clara y la visión comenzó a fallarles mientras el dolor se extendía hacia todo su cuerpo.
—Deben integrarse a la Orden Jedi y actuar con bajo perfil, la galaxia cuenta con ustedes— les dijo Luke.
—Sabemos que son capaces de lograrlo— secundó la voz de Kenobi.
—Que la Fuerza los acompañe hijos míos— habló Leia dándoles una última sonrisa antes de que todo a su alrededor se volviera oscuro y ambos hermanos cayeran inconscientes.
La misión había comenzado.
