Una luna de otoño
Los amplios jardines de la mansión de los Li se llenaban de vida ante la calidez de esa mañana. El colorido de las flores contrastaba con el verde de los árboles y arbustos, atrayendo todo tipo de aves que engalanaban con sus armoniosos cantos el ambiente. Desde uno de los balcones del segundo piso, una joven castaña miraba con dulzura aquel hermoso despertar del día mientras con su mano derecha acariciaba su bastante abultado vientre.
—Podrás verlo muy pronto tú también…
Con aquel comentario maternal, la joven castaña se sentó en el cómodo sillón del balcón. Simplemente quería relajarse y olvidarse un poco de las cosas que le incomodaban desde hace tiempo. Su bebé estaba por llegar y nada era más importante que eso.
Escondida detrás del canto de las aves, Sakura cerró sus ojos y su mente divagó un rato. La melancolía de haber abandonado a su familia la invadió de nuevo, aunque había pasado tanto tiempo ya de aquello, que solo permanecía como una pequeña punzada en el corazón.
—Sakura… —La castaña abrió sus ojos y volteo hacia la puerta de entrada del balcón. Un joven alto de mirada ambarina la observaba con cierta tristeza—. Debes prepararte —prosiguió el joven de cabellos también castaños.
—¿Podría quedarme solo un rato más? No será mucho tiempo.
Ambos se miraron a los ojos, habían preguntas que querían hacerse pero temían a sus respuestas.
—Solo un rato más —contestó Xiaolang. Dichas estas palabras decidió abandonar el recinto.
Sakura lo miró alejarse y suspiró por un largo momento. Su mente decidió recordar eventos que había querido dejar atrás, pero que de vez en cuando se atrevían a acompañarla y recordarle esta travesía.
Habían tenido una fuerte pelea aquella vez y el ser que crecía en su vientre era el fruto de una reconciliación algo violenta, sin embargo, lo había amado y querido desde que lo supo. Xiaolang por el contrario no había mostrado muchísimo entusiasmo ante aquello, su mirada fría y un "me haré cargo" era todo lo que había recibido ella en retorno cuando le comunicó aquella noticia.
Aún intentaba entender el comportamiento del castaño cuando la situación tomó un rumbo aún menos comprendido. En cuestión de una semana Xiaolang estaba hablando con su padre de la situación y pidiendo el permiso de llevarse a Sakura a su país natal.
Si bien ya eran mayores de edad, habían conversaciones que no se habían tenido. Fujitaka a pesar de su carácter amable tenía ciertas dudas con esto, y ni hablar de Touya, quien se había negado rotundamente. Ambos habían notado ciertos altibajos en la relación de los castaños que no les convencía del todo. De no ser porque Sakura se lo pidió a su padre, quizás estaría aun en su amada Tomoeda.
Xiaolang sonreía más. Incluso parecía de verdad entusiasmado con el bebé y sin importar más, eso hacía feliz a Sakura. Se habían instalado en la mansión y los días se convirtieron en semanas que dieron paso a largos meses.
Con el paso del tiempo, Sakura comenzó a reflexionar en si esa decisión había sido buena idea. Luego de un tiempo de estar en la mansión conoció el porque en realidad estaba allí. Uno de los ancestros de los Li había hecho una predicción: "Un mago nacerá en la luna de otoño, el más poderoso de todos, el más cercano al poder verdadero"
La luna de otoño le llamaban a un evento celeste. Un día en que la luna azul tendría un eclipse justo en el tiempo de otoño del hemisferio norte. Sakura entendió que los Li habían sacado cuentas y pensaban que su hijo era aquel de aquella predicción, pues aquel eclipse coincidía justo en su semana treinta y siete de gestación. Un poco antes para un embarazo regular, pero aún aceptable dentro de lo normal.
¿Era solo por eso el cambio en la actitud de Xiaolang?
Sakura no se atrevió a preguntárselo, pues temía su respuesta. Las palabras aún permanecían ahogadas en su garganta.
Desafortunadamente para ella, el castaño comenzó a cambiar de nuevo. La noticia de que era una pequeña la que crecía en su vientre no cayó muy bien para los Li. La profecía hablaba de un mago. Sin embargo para Sakura aquello era una trivialidad nada más. Para ella la profecía se refería a una persona, no directamente a su sexo.
Decidió aferrarse a aquello y a esperar pacientemente la llegada del día en que daría a luz. Vio como Xiaolang padecía quizás más que ella. Unos días era cariñoso, otros distante y cortante y otros… ni siquiera lo veía.
El profundo silencio la trajo de nuevo a la realidad. El canto de los pájaros había cesado y era el momento de prepararse para ese día de eclipse. No estaba muy segura que le iban a hacer, puesto que aún no tenía dolores, pero dejaría todo en sus manos. Acarició su vientre de nuevo y se levantó dirigiéndose a la habitación donde para su sorpresa Xiaolang la estaba esperando.
La tarde cayó, la luna salió, encerrada en un cuarto entre especialistas y desconocidos todo se puso oscuro, luego de tomar ciertos brebajes.
Sakura lo sintió como una eternidad, no recordaba nada. Abrió sus ojos somnolientos que intentaban enfocar en la habitación que estaba en penumbras por alguna razón. Lo único que pudo ver con claridad fue el eclipse que se podía observar desde su ventana.
—¿Xiaolang?
Su voz rasposa salió entrecortada y la ausencia de respuesta comenzó a agitarla. Por instinto tocó su vientre y noto como allí ya no había nada. Con dificultad quitó la sábana que la cubría y con miedo observo como tanto ella como sus ropas estaban cubiertas por rastros de sangre.
—¿Hola? ¿Alguien?
Lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y la desesperación crecía al no poder mover su cuerpo a voluntad, era como si estuviera aún dormido.
—¡Ayuda!
El eclipse terminó y el resplandor completo de la luna se escabulló por el ventanal iluminando toda la estancia. Una silueta se dibujó por fin y Sakura pudo verlo con claridad.
—¿Xiaolang? —sus ojos esmeraldas sollozantes chocaron con los ambarinos del chico. Sus ropas salpicadas en sangre asustaron aún más a la castaña—. ¿Dónde está? ¿Dónde está la bebé?
El castaño la miró fríamente, quiso sonreír con desdén pero, abrumado por el recuerdo de aquel pequeño ser, aquello terminó en una mueca sin sentido.
—¿Lo sabías? ¿Sabías que no era mía?
Como si fuera una bofetada a su alma, Xiaolang recordó tenerla entre sus brazos. Aquellos mechones rubios habían sido una estocada al corazón, que terminó de desangrarse cuando la pequeña abrió sus ojos. Aquella mirada dorada había sido su fin.
Las lágrimas no dejaban hablar más a Sakura cuyos balbuceos no dejaban de salir de sus labios. Xiaolang simplemente salió de aquel lugar o no se haría responsable de sus actos.
Al final la pequeña no era una Li, pero no por eso no era la maga de la profecía.
... ... ... ... ... ... ... ...
NA
Hola! *sale de la cueva*
Les traigo este pequeño one shot para entretener un rato jejeje y no se olviden de mi jajaja. Este fue un desafio relampago de la pagina de facebook "Es de fanfics" de la cual decidi participar. El tema era sobre un cliche de acuerdo a mi mes de nacimiento... y pues a octubre le toco "Embarazo y traicion de 1 de ellos" y pues ahi lo tienen jajajajajaj
Quien es el papá? quienes leyeron saga supongo adivinaran jaja
Saludos!
