disclaimer: Inuyasha le pertenece a Rumiko.

Espero que estén GENIAL! ღ Hoy les traigo una historia no muy compleja, no muy bien planificada (de lo que seguro me arrepentiré xD), pero que necesitaba sacarme de la cabeza. Esto comenzó como un intento de participar en un reto de mi queridísimo ¡Siéntate!, el foro más genial del fandom si me lo permiten, aunque fue mutando cuando comprendí que no se ajustaba mucho a ningún reto. Es así como surge este fic, una mezcla de retos y prompts que rondan por el foro, pero con mi querido SesshRin como protagonista.

Es un AU moderno, forjado en los prompts de: ᴛᴇɴᴇʀ ᴜɴ ꜱᴇᴄʀᴇᴛᴏ ᴊᴜɴᴛᴏꜱ y ꜱᴀɴɢʀᴇ de retos muuuy diferentes jajaja sé que debería estar haciendo otras cosas, pero cuando comencé a escribir el borrador, les juro que no pude parar e hice este prólogo de un tirón. Así que aquí estamos nuevamente, una nueva historia y aventura~.


«Sé lo que hiciste a medianoche»

Have you ever been in love?
Horrible isn't it?
It makes you so vulnerable.
It opens your chest and it opens up your heart and it means that someone can get inside you and mess you up


I | Un pueblo cuyo nombre no importa

Tokio siempre ha sido un lugar capaz de sacarlo de quicio. La capital, en vez de resultarle un festín, derretía cualquier resquicio de paciencia por los seres humanos que hubiera tenido antes, y la única razón que tenían para agradecer que continuaban con vida eran los muchísimos ojos curiosos que rondaban incluso de noche. Por lo mismo, resulta casi un alivio el mirar por la ventanilla del tren y descubrir que ya no quedan altísimos rascacielos a la vista, sino que un eterno mar de árboles pintados de rojo y montañas bañadas en nieve se extiende hasta perderse en el horizonte.

La mecánica voz que anuncia su paradero resulta ser el último resquicio de humano a la vista. La estación está vacía y pronto el único sonido audible es el tren marchándose hacia algún otro extremo de Japón. Sus ojos recorren el lugar: la luz de la luna parece ser suficiente incluso para la mediocre vista de los humanos, y baña al pequeño edificio que cuenta con un andén, un par de bancas y una boletería ya vacía. Tomar el último tren ha sido bueno y malo en parte, supone, ya que no tener contacto con personas es un punto a favor.

Por otro lado, ya tiene hambre…

Dedicándole una última ojeada al lugar, capta por el rabillo del ojo al conserje aseando tras el caos del día. Tener hambre es una cosa, lo que no quita que tenga estándares también. Toma la pequeña maleta con sus pertenencias esenciales, ignora el saludo del trabajador y sale del lugar, encontrándose con caminos de tierra y focos cada ciertos kilómetros. «Un pueblo tranquilo», piensa mientras camina. Casas pequeñas de amplios jardines, campos de arroz rodeando los senderos rurales, un extenso bosque y colinas acunando el sueño de los campesinos, incluso a lo lejos oía todo tipo de animales, incluyendo zorros y venados. Era justo lo que estaba buscando.

Lleva rondando un buen rato, ya cada vez más rodeado de vegetación que de humildes viviendas, cuando la oye. Son pasos apresurados para el ritmo humano, supone, y es solamente una persona. Aquello hace que mire su reloj: las doce y media. ¿Qué clase de estúpida persona rondaba sola en la noche en un lugar como aquel?

Bueno, pronto lo sabría. Esa persona recibiría un pasaje de ida al infierno por su insensatez. Debía admitir, sin embargo, que había que tener bastante mala suerte para cruzarse en su camino luego de un agotador día, con hambre suficiente como para que sus colmillos danzaran ansiosos en su boca. Enterrarse en algún cuello hasta quitarle la cabeza, llenar su ser de la cálida y espesa sangre que nutría al pobre iluso que caminaba solo a medianoche, beber hasta quitarle la vida y dejar tras de sí su ya inútil cuerpo destrozado, permitiendo que los idiotas humanos creyeran que se debía a un ataque de un animal.

Sí, definitivamente irse de Tokio había sido una buena decisión.

La desafortunada alma que se cruzaba en su camino ya estaba lo suficientemente cerca como para poder verla. Era una muchacha joven, envuelta en una gruesa bufanda tejida con lana de colores, caminando rápidamente y con varias bolsas de cartón abrazadas delante de ella; pese a la hora, llevaba todavía su uniforme escolar, lo que casi hizo que Sesshōmaru alzara la ceja. Una presa tan fácil apenas llegaba a la ciudad…

No detiene su paso tranquilo, avanzando en la dirección contraria en que la chica venía. Estando más cerca, es capaz de captar el momento en que ella lo divisa, abriendo un poco sus ojos cafés con sorpresa, notando que no lo conocía. Siempre era así en pueblos pequeños: las personas solían conocer a todos los vecinos, así que era normal que un extranjero resaltara. No tendría mucho más tiempo para escrutarlo, pues luego de mirarla por un segundo, da un paso en su dirección sin titubeo alguno. La chica lo nota y abre la boca, seguramente para gritar, como siempre lo hacen antes de ser su presa, pero hace algo que lo descoloca un segundo.

Debajo de su gruesa bufanda, le sonríe.

—No debería estar caminando tan tarde con este frío —le dice. Aquellas inesperadas palabras son suficientes para detenerlo un segundo, mirándola detenidamente. Tiene la nariz y orejas ruborizadas por el frío y acompañando sus palabras se encuentra el vaho de su aliento, aunque nota su piel erizada por la ridícula falda de uniforme para nada apropiada para aquel clima. Es ella quien camina hacia él sin ningún tipo de miedo, lo cual le choca a Sesshōmaru como la acción más estúpida que cualquier humano podría hacer en el mundo—. ¿Es un viajero? ¿Tiene dónde quedarse? Es bastante tarde como para encontrar alguna pieza…

Sesshōmaru se siente tentado a parpadear. ¿Es que aquella humana no es capaz de ver al monstruo que tiene en frente? ¿Realmente le preocupa que un extraño tenga asilo y no su propia vida? Pero la mira con determinación, queriendo desenmascarar el acto de valentía, pero encuentra que todos sus ademanes son sinceros. En realidad no tiene miedo.

«Humana insensata», mascullan sus pensamientos, dando esta vez él el paso necesario para acercarse más a la escolar. Ella parpadea, interpretando sus gestos erróneamente como que no entiende su idioma, sin dejarle de sonreír con amabilidad. Lo mira directamente a los ojos y nota la curiosidad que la invade, pero pareciera ser lo suficientemente sensata como para no preguntar sobre ellos, y cuando Sesshōmaru se dispone a abrir la boca para dar la zampada final, siente un peso caer sobre su cabeza y envolverse torpemente sobre su cuello.

Mira hacia su pecho y luego hacia la chica. Aquello tenía que ser una jodida broma… pero ella todavía le sonreía y tuvo encima el descaro de hacerle un gesto de despedida antes de continuar con su camino.

—¡Tenga buena noche!

Y es así como la insensata humana sigue con vida pese a haberse encontrado con un vampiro sediento a medianoche. Sesshōmaru sólo observa cómo se aleja a la seguridad de su hogar.

La insensata humana le había regalado su estúpida bufanda de colores.


𝚌𝚘𝚗𝚝𝚒𝚗𝚞𝚊𝚛𝚊́


Bipo habla:
¡A que no adivinan quién es la insensata! JAJA Bueno, esto es lo que se obtiene al cruzar una Bipo con muchísimas ganas de volver a escribir, cosas de vampiros e Inuyasha. No planeo que sea algo muy largo, pero me encantaría saber si les gustaría continuar leyendo respecto a esta última locura que se me ha ocurrido. (L) Como siempre, no olviden que agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo. Sean partícipes de la Campaña Con Voz y Voto. ¿Qué creen que les depara a estos dos seres de luz que juntaré en todos los AU posibles del universo? jajaja

Stalkeen mi perfil para saber más sobre futuras actualizaciones ღ

Abrazos~.