Los personajes no me pertenecen, todo es de DreamWorks y Disney.


Capítulo 1: Primeras impresiones

Era un día soleado de fines de febrero en la Academia DisneyWorks en donde niños y jóvenes realmente especiales se preparaban para afrontar el pronto inicio del año escolar tras las vacaciones.

La Academia a la que entran es única en su categoría, cuenta con un gran campus con todo lo necesario para su educación, con salas de estudio, laboratorios, comedores, gimnasios y canchas de deportes; además, cuenta con casas totalmente equipadas y con lugares para socializar y entretenerse para que los estudiantes puedan vivir lo más cómodos posible dentro de los terrenos de la academia, pero eso no es lo que hace especial a DisneyWorks. La mayor particularidad de la academia es su diversidad de estudiantes y las sorprendentes habilidades mágicas que algunos poseen. La Academia no rechaza a ningún alumno que quiera entrar y aprender algo especial ya sea aventurándose en el mundo mágico o explorando otro camino relacionado a la robótica, las ciencias, economía o cualquier área de conocimiento. Los alumnos de DisneyWorks van desde seres dotados de sorprendentes habilidades e importantes personas de la realeza, hasta genios y entusiastas en distintas áreas. Guiados por su director Norte y sus profesores, en la Academia todos son bienvenidos a crecer y formar grandes amistades y lazos de por vida.

Hoy, con las clases a solo una semana de empezar, ya se podía ver cómo los estudiantes llegaban al campus y se movían en las distintas construcciones del área residencial. Algunos entraban a elegantes e imponentes construcciones, mientras otros se dirigían a las más sencillas y corrientes, todos sonrientes y con prisa de reencontrarse con sus amigos e iniciar el año académico.

...

Jack Frost llegó temprano a la Academia DisneyWorks a instalarse. Sin sorpresa descubrió que estaría en la misma casa que el año anterior, una linda construcción de madera de una planta ubicada a continuación de una gran extensión de césped que lo separaba del centro educativo y social de la academia. La casa tenía una capacidad para seis personas, pero el año previo solo tres habitaciones fueron utilizadas por él y sus dos compañeros que lo acompañarán este año, uno sería su gran amigo: Hipo Horrendo Abadejo III, un gran vikingo de las islas de Berk con dominio sobre dragones; y la segunda: Astrid Hofferson, la novia de Hipo que al igual que él tiene un gran conocimientos sobre dragones. Este año sabía que no correría con la misma suerte de tener espacio extra en la casa y decidió prepararse para recibir a sus tres nuevos compañeros de una manera muy especial y fiel a su estilo…

Siendo un afamado bromista, Jack no podía dejar pasar una introducción digna de su persona y como cada año prepararía su especial sorpresa. Tras pensar y planear cuidadosamente, decidió que este año sorprendería a los nuevos con una clásica broma viscosa que caería sobre sus cabezas al intentar abrir la puerta para entrar a casa. Era algo sencillo, pero en definitiva involucraría muchos gritos de ellos y risas para él. No tenía claro todos los detalles, pero tenía algo de tiempo antes de que llegaran, solo debía buscar el arsenal de materiales para realizar lo que quería. Debía ser cuidadoso en su plan, pues a pesar de ser temprano ya habían personas rondando el campus, varios estudiantes ya se estaban instalando y los inspectores comenzaban a pasearse por el lugar, en particular uno que cada año trataba de atraparlo con las manos en la masa: El profesor Bunnymund.

Luego de ordenar todo en casa decidió salir a buscar las cosas para lograr su misión, las cuales había ocultado tras una casa al azar en donde si veían no pudieran involucrarlo con ellas. Al llegar a su escondite descubrió que todo estaba tal y como lo había dejado, allí tenía arañas falsas, pintura, cáscaras de fruta desde el año anterior, pescado que había tomado de la comida del dragón de su amigo, huevos en mal estado y plumas de algún animal. ¿Y que usaría? TODO. En un balde puso las plumas y en el otro hizo su mezcla vomitiva especial de bienvenida. Con los baldes listos en una caja y una cuerda para colgar todo, se dirigió a su casa.

Jack no podía de la emoción, sería la mejor broma que había preparado en años. Al correr a su habitación podía sentir como el putrefacto olor entraba por sus fosas nasales y no podía hacer nada más que alegrarse y sonreír, las plumas que se volaban y se enredaban en sus cabellos valdrían totalmente la pena cuando el nuevo o nuevos recibieran la mezcla en sus cabezas. La pintura y plumas no se quitarían en días y el olor en semanas.

Mientras corría Jack no dejaba de imaginar cómo podría hacer ese momento más épico, tal vez poner un poco de jabón en el pórtico para que su compañero resbale ayudaría a que la broma no fallara y la mezcla diera en la cabeza del elegido... Ah, y definitivamente debería buscar la cámara fotográfica para inmortalizar el momento y poner una linda decoración en su cálido hogar, ¡esto pasaría a la historia! ¡Por los siglos de los siglos sería recordado como el mejor de los mejores bromistas!

Jack corría deseando que su broma aterrizara en una cabeza cuanto antes...

...

En otra parte del campus, Elsa, una nueva estudiante, se impresionaba por la maravillosa academia a la que llegaba. Desde que ingresó a los terrenos de la escuela se encantó con la belleza y magia del lugar, los portones dorados con una enorme insignia que resaltaba las letras DW y la escritura del lema "Trabajando por la magia y los sueños" la invitaban a adentrarse en este nuevo desafío con ilusión. Elsa sintió que por un momento sus miedos desaparecían...tal vez, contrario a lo que había pensado, aquí si la podrían ayudar.

La chica había ingresado a DisneyWorks por la insistencia de su tía y su prima Rapunzel. La familia la había acogido a ella y a su hermana después de la muerte de sus padres hace casi dos meses y tras enterarse del enorme poder que contenía no pudieron quedar indiferentes y decidieron que educarla sobre ellos sería lo mejor. Anna, su hermana menor, sería educada en casa a pesar de su expreso deseo por asistir al mismo lugar que Elsa, la chica no sabía de los poderes de su hermana y, aunque Rapunzel insistió en que en DisneyWorks todo era seguro, no quisieron arriesgarla a enfrentarse al mundo mágico en donde podría salir lesionada tal como había ocurrido por un accidente cuando era pequeña. Elsa estaba conforme con esta decisión, no quería que Anna supiera de su secreto y, pese a que no se quería separar, eso era lo más seguro. La habían convencido de que DisneyWorks no solo podrá aprender de sus poderes, sino también podrá prepararse para gobernar Arendelle y ser una mejor hermana para su querida Anna y eso era lo que más deseaba en la vida.

Hoy Elsa se encontraba sola haciendo su ingreso, su prima también asistiría a la escuela, al igual que años anteriores, pero en esta oportunidad había decidido pasar unos días más con su familia y entrar más cerca del inicio oficial de clases, ella, por el contrario, decidió partir cuanto antes y dejar de ser un peligro para sus seres queridos.

Al finalizar el proceso de inscripción y tras recibir las llaves y unas breves indicaciones, con su bolso al hombro se encaminó a la casa que compartiría el resto del año con un pequeño grupo de compañeros, en los que lamentablemente no figuraba su prima con la que mantenía una muy buena relación.

Al caminar por los terrenos de la academia, la ansiedad volvió, el verde césped y la suave brisa que corría entre los dientes de león y movían las copas de los árboles no podían hacer nada por ella. Sus miedos y nerviosismo por ser aceptada volvían y el arrepentimiento de haber aceptado ingresar a la Academia DisneyWorks se intensificaban, pero ella lo tenía que hacer, el lugar era su única esperanza...Cuando se acercó a la zona de las casas Elsa no podía dejar de pensar en sus poderes. Se sentía nerviosa y se aferraba constantemente a los guantes en sus manos para poder mantenerlos controlados. Debía reprimir sus sentimientos y concentrarse en las palabras que su padre hace tanto tiempo le había enseñado si es que no quería que nadie se enterara de su secreto, pero le era difícil cuando el accidente que había pasado de pequeña junto a su hermana se seguía repitiendo en su cabeza. Elsa no quiere dañar a nadie y sabe que los profesores la ayudarán sin arriesgar a los demás alumnos, pero el resto dependía de ella y eso lo que preocupaba

Elsa caminaba tan perdida en sus pensamientos repitiendo las palabras No has de abrir tu corazón y con la vista fija en las casas que tenía a su costado, buscando el número de la que sería la suya que no notó cuando de la nada apareció un chico corriendo y se atravesó en su camino estrellándose de lleno con ella, lanzándola al suelo y cayendo él en el proceso

—¡Mira por donde vas, tonta!—dijo él molesto

—¡Idiota!—le gritó Elsa enojada

—¡Oh no, mis cosas!—exclamó el chico mientras miraba hacia arriba

Elsa iba a seguir protestando, pero no continuó al notar que sus cosas habían salido volando y dos baldes bajaban con una aterradora rapidez hacia ellos. La chica solo alcanzó a cerrar los ojos antes que una sustancia maloliente y pegajosa le cubriera la cara, el cabello, brazos y su vestido

—¡Idiota!—le volvió a gritar al muchacho, mientras sacaba la materia viscosa de su rostro y ojos.

Elsa estaba furiosa, el chico había arruinado su introducción con sus nuevos compañeros y...¡Todo era un desastre!

—¡Maldición, me acabas de arruinar la vida!—gritó el muchacho con el mismo tono enojado que ella

Al limpiar sus ojos, Elsa notó que él desconocido estaba aún más cubierto que ella con la sustancia de la que podía apreciar se desprendían cabezas de pescado, cáscaras de huevo y otras cosas asquerosas. Él además había terminado con el segundo balde en su cabeza y al retirarlo pequeñas plumas comenzaron a caerle encima y pegarse en todos los lugares que había tocado la mezcla.

—¡Eres una tonta!—le siguió reclamando él—¡Mira por donde caminas!

—¡¿Yo?! ¡Tu eras el que venía corriendo! ¡Idiota!—respondió ella

—¡Y tú me chocaste!—dijo

La platinada notó que no valía la pena seguir discutiendo con él y se levantó del suelo ignorando al chico que ahora intentaba recoger los restos de su sustancia que habían caído en el césped e inútilmente trataba de limpiarse a sí mismo

—Arruinaste todo...—Elsa lo escuchó murmurar antes de alejarse con el pequeño bolso de mano que cargaba.

Tenía que encontrar su casa cuanto antes y limpiarse. Sentía su cabello pegajoso, su ropa estaba sucia y ni hablar de lo mal que debía oler. Estaba furiosa. Elsa no negaba que ella iba distraída, pero ¿qué se había imaginado él que podía pasar si corría con esas cosas? Elsa tenía claro que ÉL era el culpable de chocar con ella. Además, no tenía derecho para llamarla tonta.

La chica tuvo suerte de finalmente encontrar su casa solo unos metros más allá. No quería que nadie la viera de esta forma...Entró con rapidez a la sencilla casa de madera para ocultarse, pero una chica ya estaba adentro, la cual al oír como la puerta se abría había abandonado su tarea en la cocina para recibir al recién llegado. Al ver a Elsa la chica rubia de inmediato abrió los ojos sorprendida por el estado de la recién llegada

—Tienes que estar bromeando—dijo y luego de salir de la sorpresa se acercó a Elsa para observar de pies a cabeza el desastre que era ella—¿Qué te pasó?—preguntó

—¡Me estrellé con un idiota en el campus y sus cosas cayeron sobre mi!—dijo Elsa frustrada y aún encolerizada, quería llorar y quería gritar...agradecía tener sus guantes especiales o sus emociones fuera de control ya habrían provocado una nevazón

—Bien, tranquila, he visto y sacado cosas peores de mi ropa—dijo la chica notando que Elsa no se encontraba del mejor ánimo y parecía a punto de llorar—Te ayudaré a quitarte la cosas del cabello y luego te bañaras—ofreció su compañera amablemente

—Gracias—dijo Elsa realmente agradecida y siguió a la chica que se adentraba en la casa

La chica sentó a Elsa en un piso bajo en la cocina y preparó unas bolsas de basura para arrojar todas las cosas. En silencio trabajaron por al menos diez minutos para retirar todos los objetos del cabello de Elsa que se encontraba en un elaborado moño. Cuando sacaron la mayor cantidad de cosas posibles la otra chica finalmente habló

—La primera y última habitación del lado derecho y la primera del lado izquierdo se encuentran vacías, puedes elegir la que quieras e ir a darte un baño, tómate todo el tiempo necesario—dijo—Mi habitación es la ocupada del lado derecho

—Muchas gracias...—dijo Elsa sin saber aún el nombre de su compañera

—Astrid

—Gracias Astrid. Me llamo Elsa—dijo la platinada y se levantó de su asiento—Tomaré ese baño y luego vendré a limpiar lo que ensucie

—No te preocupes, te ayudare en eso, tengo guardado algo que funcionará perfectamente—dijo—Y cuando termines planearemos la venganza contra ese chico

Elsa le sonrió y asintió, ya le agradaba su nueva compañera. Se levantó del asiento y caminó hasta la puerta para salir al pasillo que daba a las piezas cuando de pronto oyó la puerta abrirse de golpe y cerrarse con la misma fuerza. Elsa conocería a otro compañero con su actual mala presentación. Con Astrid ambas se voltearon cuando la persona se acercó

—Tenía la esperanza de que hubiera sido otro idiota—dijo Astrid hablando al chico que había aparecido aún peor que Elsa y con un aspecto de gallina desplumada. Elsa lo reconoció de inmediato como el sujeto que le había tirado su porquería encima

—Tu...—dijo él observando a Elsa enojado—¡Arruinaste mi vida y ahora estás en MI casa!—le reclamó

—Tu fuiste el culpable—le dijo Elsa ofendida—Solo un idiota correría por el campus con esas cosas

—Tú eres la idiota por caminar distraída, ¡arruinaste mi broma!—dijo él siguiendo la discusión y acercándose a las chicas molesto

—¿No crees que ya fue suficiente Frost?—lo regañó de inmediato Astrid—Por cierto, tu tendrás que limpiar todo este desastre—ordenó Astrid señalando el suelo

—¡Este día no podría ser peor!—dijo el chico atormentado por su cruel destino y su broma fallida. Sus palabras funcionaron como amuleto para la mala suerte y la puerta tras él se abrió revelando a un chico castaño

—Jack, encontré tu cámara—dijo el recién llegado y al levantar la vista su reacción fue la misma que la de Astrid—No puede ser…—murmuró intercambiando su vista entre Jack y Elsa

La puerta se volvió a abrir

—Santa madre, ¿qué les pasó?—dijo de pronto un chico rubio que entraba con una gran maleta

—¿La broma de Frost?—preguntó el castaño a Astrid

—La broma de Frost—afirmó la rubia antes de que un flash de la cámara capturara el momento y a los chicos bañados en la asquerosa sustancia

...

Treinta minutos le había tomado a Elsa sacar todas las manchas de su cuerpo, pero aún sentía que apestaba. Jack definitivamente había cumplido parte de su objetivo con la broma, aunque no como esperaba…

Con una muda de ropa limpia Elsa finalmente se acercó a ayudar a sus tres compañeros que limpiaban el desastre que el chico Frost había provocado

—Veo que estás lista—dijo Astrid al notar a la chica

—Sí, pero aún huelo mal

—Tengo algo que puede ayudarte con eso...y con tu ropa—ofreció

—Gracias—dijo Elsa

—Y no le daremos de esto a Jack, él tendrá que arreglárselas solo, esa será nuestra venganza—agregó la rubia

—Concuerdo con Astrid, Jack si que se pasó este año— dijo el castaño que restregaba el piso

—Ya tienen casi todo limpio—dijo la platinada notando su trabajo

—Sí, tienes que tener algo poderoso para limpiar cuando la baba de reptil suele manchar tus cosas—respondió el castaño del cual aún no sabía su nombre

—Los ayudaré—se ofreció Elsa tomando su propio trapeador

—La cocina está lista—dijo de pronto el chico rubio saliendo de allí

—Gracias Cristopher—dijo el castaño

—Kristoff—corrigió el chico y luego saludó a Elsa—Hola, soy Kristoff Bjorgman

—Hola, soy Elsa—se presentó la chica—Muchas gracias a todos por ayudar, no hubiera podido con las manchas sola—dijo culpándose de que la casa se ensuciara

—Elsa, no agradezcas, no fue tu culpa, fue de…—dijo el castaño, pero fue interrumpido por la llegada del chico de la broma

—Jack—completo Astrid

Elsa por fin pudo observarlo bien, ignorando el hecho de que era un idiota, era bastante guapo, alto y delgado, pero no demasiado, de peculiar cabello blanco y ojos azules, pero el que fuera un tonto lo arruinaba bastante ante los ojos de la chica que luego de hacer su apreciación física volvió a su mal humor y enojo por lo recién pasado.

—Con permiso—pidió el chico ignorando a todos sus compañeros que trabajaban y caminó hacia la puerta con una caja

—¿A dónde crees que vas?—lo interrogó Astrid interponiéndose en su camino

—Aun puedo arreglar mi día,—dijo él—falta que llegue una persona a casa

—No, somos todos—dijo Kristoff—Pregunté al inscribirme y dijeron que seríamos sólo cinco

—¡Genial!—se quejó Jack soltando sus cosas sobre los paños mojados en el suelo—Y todo por tu culpa—dijo señalando a Elsa

La chica estaba lista para responderle cuando el castaño interrumpió evitando el inicio de otra discusión

—¿Qué les parece si nos presentamos?—sugirió —Yo soy Hipo Abadejo III, soy un vikingo y vengo de la isla de Berk para aprender sobre dragones—el chico de inmediato notó la cara de sorpresa en los rostros de Elsa y Kristoff y agregó—Más tarde puedo presentarles a Chimuelo, mi dragón

—Yo soy Astrid Hofferson, al igual que Hipo vengo desde Berk por los dragones, ambos iremos a nuestro quinto año

—Y Astrid es mi hermosa novia—agregó Hipo abrazando a la chica y recibiendo gestos del peliblanco de que iba a vomitar por la demostración de cariño

—Soy Elsa Arendelle—continuó la platinada—Y vengo para aprender de todo, también ingresaré al quinto año

—¿Vienes desde Arendelle?—preguntó Kristoff y la chica asintió—¡Yo también vengo desde Arendelle!—exclamó—Soy Kristoff Bjorman, por cierto, y por deseos de mi familia entre a DisneyWorks a aprender sobre magia, iré en tercero

—Vaya, creí que irías en sexto, grandulón—comentó el peliblanco refiriéndose a la estatura y músculos de Kristoff—Yo soy Jack Frost, también voy en quinto, lamentablemente igual que tú—comentó mirando a Elsa—y vengo a DisneyWorks por esto...—dijo levantando su mano y formando una bola de nieve en ella

Ambos chicos nuevos abrieron los ojos asombrados, pero en especial Elsa...por primera vez en la vida conocía a alguien que compartía sus poderes y él parecía tener completo control sobre ellos...

—Sí, lo sé, sorprendente—dijo el chico sonriendo con arrogancia al notar las miradas

...Lastima que él sea un idiota, pensó Elsa dejando de verlo

Tras limpiar la casa Elsa finalmente pudo darse un tiempo para ordenar sus cosas en su nueva habitación. La pieza era linda, acogedora y tenía todo lo que necesitaba: un armario, un par de muebles, un escritorio y una cama en el centro, además de su propio baño privado, no tenía nada por lo que quejarse. Luego de terminar en el cuarto, Elsa acompañó a Astrid mientras cocinaba y ordenaba los distintos utensilios en la cocina.

—Supongo que ya sabes algunas cosas de la academia, pero te contaré como funciona para nosotros—dijo Astrid cuando la platinada se le unió—Tendremos clases de lunes a viernes y los fines de semana son libres por lo que puedes irte a casa ambos días si lo deseas, con Hipo de vez en cuando aprovechamos de volver a Berk y Jack siempre se queda. En cuanto a la comida,—dijo señalando la gran olla que revolvía—los días de clases podemos almorzar y comer todo lo queramos en la academia, durante la noche y el resto de los días tenemos cocinar o ir a los distintos lugares de comida que hay alrededor del campus, nosotros solemos turnarnos para preparar algo cuando estamos todos ¿Sabes cocinar?

—No

—Tranquila, aprenderás—dijo la rubia—En cuanto al campus, todo el lugar está a libre disposición cuando lo necesites y puedes trabajar en tu tiempo libre en alguno de los locales de alrededor. Creo que debería advertirte de esto, el campus es libre, pero se sugiere que no vayamos al bosque encantado de noche

—¿Por qué?

—No lo sé, solo dicen que han pasado cosas extrañas—respondió Astrid encogiéndose de hombros—Nuestros horarios de clase deberían llegar mañana, como casi todos vamos en quinto es probable que compartamos muchas de las clases. Ah y en unas semanas, cuando comience la temporada, también podrás inscribirte a alguna de las distintas actividades extracurriculares que ofrece DisneyWorks como arquería, danza, ajedrez, periodismo, fútbol americano, fútbol y muchas más

—¿Ustedes participan en algo?

—Solo yo, estoy en el equipo de fútbol femenino, los chicos en nada—respondió—Bueno, de todos modos en la academia el deporte que destaca sobre los demás es el fútbol americano masculino...pronto ya verás mas de eso. ¿Alguna duda?

—Solo tengo una pregunta—dijo la platinada—¿Por qué tenemos que vivir con chicos?

Astrid rio

—Muy buena pregunta—dijo—Bueno, debes saber que aquí hay muchos príncipes, princesas y gente con un estilo de vida mas tradicional, Norte, el director, cree que separarnos de este modo servirá para que aprendamos del otro sexo y a ser capaces de desarrollar actividades por nosotros mismos y si me preguntas, creo que ha funcionado pues al menos acá Hipo y Jack aprendieron y son perfectamente capaces de cocinarse y hacer las cosas que tradicionalmente hacían mujeres. Si tienes dudas de cómo evitan embarazos y esas cosas al tener a adolescentes compartiendo una casa...bueno, las habitaciones cuentan con un poderoso hechizo en el que se prohíbe la entrada del género opuesto

—¿Qué sucede si alguien intenta entrar de todos modos?

—No estoy segura, pero creo que al cruzar la puerta la persona comienza a sentir un gran dolor físico y las alarmas se activan avisando a los profesores y supervisores del campus. Sí, es un poco extremo si me lo preguntas, pero la tasa de embarazo adolescente es cero. Obviamente no se puede ignorar que hay otros lugares en las que se pueden hacer esas cosas y las enfermeras ayudan en eso haciendo un excelente trabajo previniendo inconvenientes de dos patas

—Astrid, ¿qué hay de las clases?

—¿Entusiasmada por comenzar?—preguntó la rubia ante lo que Elsa negó—Tranquila con eso, te apoyaremos en todo

...

En la sala Jack mantenía una conversación con Hipo mientras el castaño jugaba con la cámara fotográfica y la instantánea que había obtenido de ella.

—Enserio Frost, ahora tu broma salió estupenda—rio Hipo mientras mostraba la fotografía impresa

—Cállate, que además tuve que esperar como media hora porque Bunny andaba supervisando y si me veía seguro me castigaba

—¿Y qué te parecen nuestros nuevos compañeros, Jack?—dijo el castaño señalando a la platinada que ayudaba a Astrid en la cocina y al rubio que abandonaba la casa

—Un desastre—respondió el peliblanco—Al menos por ella

—Sabes que Norte hace las cosas por algo

—Sí, lo sé y estoy seguro de que Norte solo planea hacer mi vida miserable, quizás Bunny lo aconsejó sobre eso

—Vamos Jack, no son malos—le dijo Hipo—Ambos parecen bastante tranquilos y estoy seguro de que todos terminaremos siendo amigos

—No con Elsa—dijo Jack señalando a la chica

—Es su primer día, dale un poco de tiempo para conocerla...tal vez ella podrá ocupar el lugar que Rapunzel dejó en tu corazón cuando nos cambiamos de casa y separamos

—¿Vas a seguir con lo mismo este año, Hipo?—se quejó Jack, pero fue ignorado

—Además, ¿no la encontraste linda Jack?

—Sí, claro—respondió con sarcasmo Jack

—Creo que este año esta casa podría ser más alegre—dijo Hipo cambiando de tema

El castaño se levantó de su asiento con la fotografía y una pequeña cinta pegada por detrás, con cuidado la posicionó en la pared vacía

—Perfecto—se felicitó cuando vio la cómica foto débilmente pegada a la pared

Jack lo ignoró en todo esto y por el contrario, se había dedicado a mirar fijamente a Elsa, por supuesto había notado lo linda que ella era, no es ciego para no darse cuenta, pero seguramente todo lo de linda también lo tenía de estirada, podía notar esto por cosas simples como su cabello recogido en un moño apretado de probablemente el siglo XX antes de Cristo, su ropa con delicados patrones y finas telas que solo usaría alguien que quiere presumir de su elegancia y ¿guantes? ¡Quién demonios usa guantes en casa!...En fin, Jack ya se preparaba mentalmente para tener que soportarla.

—¿Te gusta como quedo, Jack?—preguntó Hipo feliz señalando su trabajo

Jack solo rodo los ojos a su amigo y luego lo ignoró, se le había ocurrido algo mejor que hacer...sí, molestar a su nueva compañera

—Oye Elsa...—habló el peliblanco a continuación lo suficientemente fuerte para que la chica lo escuchara y dejara las actividades que hacía con Astrid—¿Por qué te tiñes el cabello?

Elsa sintió que palidecía

—¡Yo no me tiño el cabello!—se defendió la chica

—No se lo tiñe—la apoyó Hipo que había vuelto a sentarse a su lado, pero Jack siguió ignorándolo

Era obvio para Jack y para todos que era su cabello natural, pero a él le pareció una buena forma de molestarla

—Claro que lo haces, te lo tiñes—siguió Jack—Nadie tiene el cabello rubio platinado

—Tienes el cabello blanco y me hablas de naturalidad—dijo ella

Hipo y Astrid cruzaron la mirada entre ellos negando con la cabeza por la nueva discusión, pero no intervinieron, solo se dedicaron a observar cómo se desarrollaba la pelea.

—Es que se nota que te lo tiñes—dijo él

—Bueno, no es a mi a la que no le coincide el color del cabello con el de las cejas—lo atacó con ingenio la chica señalando el contraste entre sus oscuras cejas y su pelo blanco

—¡Oye! ¡Mi cabello es natural!—respondió él molesto tras el repentino cambio que había dado la conversación

—Claro que no lo es, nadie tiene el cabello blanco... a menos que sean canas—siguió ella

—¡Por supuesto que no son canas!—exclamó de vuelta Jack

—Este será un largo año...—suspiró Astrid antes de volver a sus tareas mientras sus dos compañeros continuaban con su discusión


Inspirada en todas mis películas de magia y escuelas favoritas como Harry Potter, Club Winx, Academia de vampiros, Descendientes, etc, etc..., finalmente y tras años y años de no sacarla a la luz, la historia mágica de la Academia DisneyWorks, o simplemente DisneyWorks, ha nacido.

Coméntenme que les pareció. ¡Nos leemos pronto!