¿Cuántas generaciones hacía que conocía a la familia de la mujer que se hallaba frente a él?, era la pregunta que tenia en su cabeza mientras observaba como la muerte llegaba a una anciana a la cual se supone trataba de salvar con sus conocimientos en sanación y sabia que no tenía remedio, moriría hiciera lo que hiciera, además la misma anciana le pidió no intervenir cuando llegara el momento meses atrás, solo se encontraba en el lugar aparentando poner manos a la obra para salvar a la mujer, era el curso natural de la vida para un humano, esta particularmente longeva, con casi 93 años, "un suspiro" pensó cuando recordó que la conoció desde que esta estaba en el vientre de su madre y a su madre en el de su abuela y a su abuela desde que era un bebe.

Luxxana fue al igual que su madre y abuela una amiga para él, fue una erudita que dedico su vida a investigar todo aquello que le resultara medianamente interesante, gracias a ella supo cosas que desconocía de él mismo…El ser un aasimar no era un misterio para él ni nadie de la aldea, era el único y en su larga vida solo llego a ver unos cuantos en sus idas a la ciudad cercana, además de ser evidentemente que no pertenencia a una raza cualquiera en comparación con todos los que se habia topado era más capaz, fuerte, ágil, grande, longevo y con un aspecto que delata que su naturaleza no es ni siquiera élfica, mucho menos humana, se sabía un ser casi divino, esto jamás le causo un problema, los habitantes de la aldea lo trataban como si literal fuera un dios encarnado moviéndose entre ellos y por su parte él prefería solo limitarse a atender sus vagas peticiones a cambio de bienes o algún elemento que necesitara, sabia y sentía que su naturaleza lo empujaba a saber más a aventurarse en un camino de autodescubrimiento, sin embargo se encontraba adormecido, casi en un estado letárgico gracias a la quietud del poblado. Lo que si desconocía es la voluntad del dios que lo hizo un aasimar, cosa que descubrió hace relativamente poco gracias a Luxxana y sus investigaciones, un dios llamado Zivilyn, tenía visiones y pistas, pero jamás lo habría descubierto el solo.

Finalmente la anciana dio un ultimo suspiro para abandonar esta existencia, "que haría ryze" pensó volteando a un costado como si por arte de magia el aludido se encontrara a su lado como ocurrió una gran cantidad de ocasiones, esperando que fuera él el que diera la noticia a los familiares de la anciana, un trabajo en su opinión sumamente tedioso, además ryze siempre fue mejor con la empatía y los sentimientos, ryze fue su mentor, un clérigo criando a un aasimar, parecía una buena combinación y así lo era, hace muchos años que murió, sin embargo aprendió todo lo que este tenía por enseñarle, llego con él al momento de llegar a esa aldea, no recuerda como es que llego ni mucho menos el porque lo hizo solo recuerda ser un niño pequeño y ser perseguidos por lo que el recuerda como monstruos, desde entonces se mantiene en la aldea, sirviendo como curandero, guerrero y negociador para la aldea y ahora mismo encontrando un camino como paladín.