Disclaimer: Harry Potter, su universo y personajes son propiedad de J. K. Rowling.

¡Ronald Weasley estaba furioso!

No le importaba que su piel estuviera de un tono escarlata en estos momentos. Llevaba semanas soportando a esa bruja fría, malhumorada, sexy, de rubios cabellos y ojos azules grisáceos, siempre curiosos de todo lo que la rodeaba, siempre críticos. ¡Deja de pensar en ella Weasley! Trabajar con ella fue lo último que había deseado, pero la queja de Francesco y Aurora Bernard habían hecho contra él significaba lidiar con ella en lugar de ayudar a su hermano Bill con el rompimiento de maldiciones.

Tal como estaban las cosas, prefería terminar maldecido en aquellas catacumbas en lugar de escuchar las quejas de Greengrass.

"¡No discutas, Weasley! Harás todo lo posible para mantener la boca cerrada y dejarme hablar a mí a partir de ahora" – Daphne Greengrass miró a Ron, lanzándole una mirada que podría haberlo matado si fuera posible.

"¡Bien por mí!, prefiero trabajar con maldiciones en lugar de idiotas que ni siquiera pueden seguir las reglas, ¿qué maldito idiota decide tocar una reliquia mientras rompemos una maldición?"

Ella resoplo con disgusto.

"¿Te das cuenta de que por abrir esa maldita boca tuya puedes hacer perder miles de galeones al Ministerio?, son nuestros clientes potenciales, tengo que suavizar la relación entre los clientes y el Ministerio solo porque tú decidiste insultarlos."

"¿Insultarlos?, quizá salve sus vidas, esa idiota se interpuso justo cuando Bill estaba por lanzar un hechizo."

"¿No se te ocurrió levantar una barrera protectora?, son gente realmente rica Weasley, para ellos no existen reglas, no hay restricciones" – Daphne negó con la cabeza – "un simple movimiento de varita y te hubieras ahorrado el cuestionar la inteligencia de la señorita Bernard."

"¡Como sea!, apuesto que tú hubieras hecho lo mismo si hubieras estado ahí."

"No me compares contigo Weasley, por eso me enviaron aquí."

Ron echaba humo, cruzo sus brazos a la altura del pecho mientras se maldecía, ella tenía razón, por supuesto. Había perdido los estribos con ellos y había dicho cosas que hubieran hecho sonrojar a un mortífago, todo se podría haber evitado si tan solo hubiera levantado esa barrera protectora, error de novato, pensó. Pero odiaba que le dijeran que hacer, especialmente de Daphne Greengrass quien desde hace un par de semanas había sido enviada por el Ministerio como su abogado defensor.

Incluso la imagen de Daphne enojada no lo ayudaba a mantener la calma, se sintió atraído por sus ojos desde el primer día, un leve rubor subió a sus mejillas tras recordar eso. Le gustaba la forma en que su cabello se caía de su elegante moño y como esos zarcillos rubios enmarcaban su rostro con mechones suaves y ondulados, lo que sorprendió a Ron, pues siempre la había imaginado con el cabello lacio cayendo en cascada sobre su espalda suave y desnuda…

¡Lo estás haciendo de nuevo, Weasley!

Trató de ignorar el calor que se agitaba por su cuerpo, pero era difícil. Ella lo miro por unos momentos, analizándolo.

Eso era poco probable, Daphne ciertamente no parecía del tipo de chica que se sentiría atraída por tipos como él, cubierto de cicatrices, con ropa que siempre tenía marcas de suciedad al azar y algún que otro corte. Ella era una miembro oficial de la Wizengamot, siempre con su túnica impecable, con sus tacones de aguja, faldas elegantes y blusas sin mangas que dejaban ver una sorprendente cantidad de piel. Ron pensó que a ella le interesarían más los magos que siempre estaban detrás de un escritorio a los Aurores. Y sin embargo aquí estaba ella, rodeada de estos últimos.

Daphne suspiro. – "Solo estoy tratando de solucionar este problema, que el negocio continúe y, al final del día, que todos sigan con su trabajo, señor emociones del tamaño de una cucharita de té."

"¡Oye!"

"¿Prefieres señor desempleado?"

Ron se desplomo en su asiento, además de ser un destacado auror, había ayudado en el negocio de su hermano George, si algo sucedía en esta misión siempre podría regresar con él. Pero le dolía la idea de no volver a sentir aquella adrenalina cada que tenían que romper alguna maldición, llevaba ya bastante tiempo como guardia de su hermano Bill, mucho tiempo, más que cualquier relación con alguna chica. Ser auror había sido su sueño toda su vida, al igual que todas las personas que trabajaban con él. Desde su llegada a Francia ellos lo habían ayudado a recuperarse tras la muerte de su hermano hacía ya dos años, imaginar que podía perder esto era…

"Se acabó la reunión, Weasley. Iré a buscarte si te necesito." – la chica cogió una pluma y comenzó a garabatear en un pergamino, indicado que la reunión había terminado y era necesario que saliera de su oficina.

Se arriesgó a hacer una pregunta más, esta vez midió el tono de voz para sonar más suave – "¿cuándo es la audiencia?"

"En dos semanas a partir del viernes, el departamento de Relaciones Internacionales enviara a un representante para arreglar cualquier malentendido, así como a un medimago para asegurarnos de que la señorita no presente alguna lesión."

Ron asintió, más resignado de lo normal. – "Esta bien, volveré al trabajo."

"De acuerdo, trata de no maldecir o insultar a nadie más, ¿puedes hacer eso por mí, por favor?"

Murmuro algo vulgar en voz baja, pero notó como ella estaba tratando de no sonreír mientras él se levantaba para irse.

...

¡Sykes, levanta una maldita barrera protectora! – un sudoroso Ron trataba de retener a un grupo de escregutos de cola explosiva a la vez que esperaba a que su compañero Turner terminara de cerrar aquella pared trampa – "Turner no tengo todo el maldito tiempo del mundo, estas cosas no dejan de salir… ¡DEMONIOS!"

Una leve distracción había sido suficiente para que uno de esos bichos disparara en dirección de Ron quemándole en el proceso gran parte de su camisa, cuando Turner por fin termino de cerrar aquella pared Ron bajo la mirada para evaluar la quemadura, no era nada grave pero esa camisa había visto tiempos mejores, se la quitó mientras evaluaba el trabajo de su compañero. Secó el sudor de su frente, era medio día y se encontraban en una nueva catacumba en búsqueda de aquel objeto maldito, el calor era infernal.

Comenzó a caminar, estaba tan absorto mirando el mapa del lugar que no escucho el taconeo a sus espaldas, camino y camino hasta que de repente se detuvo en seco tropezando directamente con la otra persona.

"¡Ay! ¡Maldita sea Weasley!"

No había duda, aquella dulce voz pertenecía a Daphne Greengrass. Se dio la vuelta, apoyo uno de sus brazos en la pared y la miro. Ella estaba frotándose la cabeza, su rostro se arrugo por el dolor.

"¡Merlín, Greengrass! No deberías acercarte tan sigilosamente a un tipo mientras está trabajando."

"¡No deberías detenerte de esa manera!"

"¡Tú eres la que llego de esa manera tan sigilosa!, estamos en una operación muy delicada."

Como si fuera una señal, se acababa de activar una nueva trampa. Una inmensa corriente de fuego inundo el lugar, provocando una ronda de la más variada clase de insultos que Ron había escuchado de Sykes y Turner. Sykes le grito al equipo que despejara el área pues se necesitaba ventilar el lugar. Ron se llevó la varita a la garganta.

"¡TOMEMOS QUINCE MINUTOS DE DESCANSO, ESTO ES UN MALDITO INFIERNO!" – vocifero. Se preguntó qué clase de objeto se encontraba en el lugar para estar tan bien protegido. Sonrió y levanto el pulgar a su equipo mientras comenzaban a alejarse de aquel lugar.

"Oh sí, está claro que es una operación muy delicada" – dijo Daphne arrastrando las palabras.

Ron retiro su varita mientras la fulminaba con la mirada, noto en la chica gotas de sudor bajando desde su frente, rodando por su cuello hasta bajar por su pecho, perdiéndose en su escote que se abría ligeramente de manera provocativa.

No podía dejar de mirarla, su piel húmeda, su cabello ligeramente enmarañado pero aun firmemente ajustado en aquel moño, su pecho subiendo y bajando debido a la agitación, la mente de Ron no pudo evitar preguntarse si así era como ella se vería después de una noche de…

"¿Vas a dejar de mirarme, Weasley?"

Eso lo saco de su ensueño – "¿hay algo que necesites? ¿O simplemente estas aquí para hacerme perder el tiempo?"

Abrió la boca de nuevo, pero no llego a decir nada. Ron siguió su mirada, hasta su pecho.

"Interesante elección de arte corporal, Weasley."

Después de haber sufrido su despartición, Ron había decidió ocultar la parte perdida de su brazo con un tatuaje, había optado por un dragón de estilo oriental, la cabeza cubría parte de su pectoral izquierdo, pasando por su hombro y cayendo por su brazo hasta la altura de su codo.

A juzgar por la atenta mirada de Daphne estaba completamente cautivada, no solo por su tatuaje, desde sus años en el colegio Ron había comenzado a ejercitar su cuerpo debido al quidditch, además los intensos entrenamientos en la academia de aurores habían favorecido notablemente el físico del pelirrojo, la chica dirigía miradas discretas por todo su torso estaba ligeramente boquiabierta, Ron decidió que necesitaba divertirse un poco.

"¿Interesante arte corporal, Greengrass? ¿Hablas de mi brazo, verdad?"

Ella había dejado de parpadear – "sí" – su voz apenas fue un susurro.

"Puedo hacer que exhale fuego por ti, si quieres" – comento sin molestarse en reprimir una sonrisa.

"¿Fu-fuego?" – resoplo débilmente.

"También puede cambiar de color, si lo tocas" – dijo mientas se aproximaba a la bruja.

Ella se sonrojo violentamente, esto era demasiado bueno para Ron, su comportamiento profesional la había dejado oficialmente, todo gracias a la semi desnudez sudorosa del chico. Se detuvo a menos de un paso de ella, se deleitó con la expresión aturdida de la bruja.

Después de un momento, Daphne tosió y negó con la cabeza – "Er… co-como sea" – se alejó un par de pasos de Ron – "Weasley, necesito verte esta noche."

"Bueno, eso es un poco atrevido de tu parte."

"Es sobre el caso" – respondió con los dientes apretados – "quiero mantenerte informado, además encontré información que podría complacerte."

"Depende de cómo lo expreses, Greengrass"

"¿Qué se supone que significa eso?"

"Bueno" – dijo Ron mientras se encogía de hombros – "realmente no tienes el comportamiento más encantador."

Ella lo fulmino con la mirada – "¿comportamiento encantador?"

"Podrías hacer que un anuncio de nacimiento suene como una cadena perpetua en Azkaban, deberías trabajar un poco en eso."

Entrecerrando los ojos, las fosas nasales de Daphne se ensancharon – "ten la seguridad de que no seguiré tu consejo de cómo debo o no debo actuar, Weasley. Ahora, estaré en mi despacho, nos vemos esta noche a las diez" – giro sobre sus talones y comenzó a alejarse – "ven solo" – grito por encima del hombro – "¡y ponte algo de ropa!"

...

A las diez en punto, Ron encontró a Daphne donde ella dijo que estaría, pero no se acercó de inmediato. Se apoyó contra el marco de la puerta directamente frente a ella, se encontraba sentada con los pies descalzos metidos debajo de las piernas, tenía un gran libro en su regazo, una pluma encantada garabateaba furiosamente en un pergamino que se encontraba en la mesa para el café en frente de ella. Sostenía un vaso en una mano y había otro a juego en la mesa, junto a una botella de whisky abierta. Sus labios se movían dictando lo que la pluma escribía, podía distinguir palabras como 'por lo tanto', 'señor Weasley', y 'por causas ajenas a él. '

Sin embargo por mucho que todo eso lo intrigara, lo que hizo dudar en molestar a Daphne fue su apariencia. Su cabello que normalmente estaba envuelto en un moño apretado o una cola de caballo, ahora caía en ondas sueltas sobre sus hombros. Era más largo de lo pensaba, se imaginaba enredando sus dedos en esa masa deliciosa, persuadiendo su cabeza hacia atrás mientras mordisqueaba la piel de su cuello, mientras sus piernas se envolvían alrededor de su cintura, y su otra mano la ahuecaba...

"¿Vas a quedarte ahí toda la noche Weasley, o te vas a sentar conmigo?"

Ella no levantó la vista para dirigirse a él. En cambio, torció el dedo, haciéndole señas para que tomara asiento. Ron rogaba a Merlín por que la bruja no fuera experta en Legeremancia mientras se dirigía al sofá vacío.

Sin apartar su atención del libro Daphne tomo su varita y con un movimiento lleno el segundo vaso que salió levitando hasta Ron.

"¿Qué es esto?"

"Una de las mejores reservas de whisky que hay en Francia" – levanto su vaso – "salud, Weasley."

Ron chasqueó la lengua – "¿Tiene esto algo que ver con que me vieras hoy sin camisa?"

Le divertía muchísimo que ella estuviera tratando desesperadamente de mantener la compostura, aunque un leve sonrojo tiño sus mejillas.

"¡No!" – casi grito.

Él se rio entre dientes – "está bien, está bien. Ahora, ¿por qué estamos brindando?" – dijo mientras levantaba su vaso.

"Por nuestra victoria el viernes."

"¿Te importaría explicarme?"

"Sí, pero primero, bebe." – dijo levantando una ceja al tiempo que sonreía.

Ambos lo hicieron desde sus respectivos vasos, Ron quedo fascinado con el exquisito sabor de su bebida.

Se humedeció los labios – "esto sabe genial, no sabía que tenías tan buenos gustos."

"Debería ser bueno, como dije es una de las mejores reservas del país."

De repente el rostro de Ron se tornó serio – "¿tienes alguna noticia?"

"Resulta que a los hermanos Bernard les encanta viajar por el mundo."

"Bien por ellos, ¿qué tiene que ver con la denuncia en mi contra?"

"Bueno, tienen una historia muy particular donde quiera que van" – ella arrojo un archivo al regazo de Ron – "Este registro son de todas las quejas que han presentado en los últimos dos años."

Ron tarareó – "Umm, ¿tengo que leer todo esto?"

Ella puso los ojos en blanco – "en resumen" – dijo en tono indignado – "ha habido seis reportes separados en diferentes países, todos tienen un patrón similar, ellos viajan, contratan los servicios de algún rompedor de maldiciones, alguno de los dos se lastima y levantan un reporte, siempre piden una remuneración económica por los daños."

"Umm, ¿y?"

"Eres su nueva víctima, Weasley, se pusieron deliberadamente en peligro en espera de recibir alguna lesión leve, pero al no conseguirla levantaron una queja contra el personal del Ministerio, eres un buen Auror, guapo y encantador, pero bastante torpe" – tomo un trago de su vaso y sonrió triunfante – "¡juro que me asombro con mis capacidades intelectuales!"

"¿Quieres decir que jugaron conmigo?"

"Este es su modus operandi, ellos triunfan en reclamos fraudulentos contra instituciones que se involucran en actividades de alto riesgo. Hay lagunas en la ley mágica en varios de estos países que permiten fuertes sanciones para estos negocios, los Bernard se aprovechan de eso. Han llegado a grandes acuerdos monetarios con países que no quieren que sus instituciones tengan mala fama. Es extraño que nadie se diera cuenta hasta ahora" – ella le guiño un ojo – "supongo que se necesitó de un Slytherin para analizar su archivo y ver como se conectaban los puntos."

Ron se inclinó hacia adelante, sonriendo – "esto es bueno, Daphne."

Levanto las cejas ante la mención de su nombre de pila de labios de Ron – "¿soy Daphne ahora?"

Sus labios se crisparon – "pero no sé cómo esto garantiza nuestra victoria el viernes."

"Es porque no hicieron una investigación. Antes de esto, no habían hecho que el Ministerio de Magia investigara sus 'reclamos' porque resultaron heridos en negocios donde el Ministerio no tenía interés. Esta vez se trabaja en coordinación entre Francia y Gran Bretaña, tratando así de aumentar sus relaciones. Por lo tanto cualquier reclamación será inmediatamente investigada por el Ministerio para determinar la jurisprudencia del asunto."

Él miró su rostro sonriente y brillante por unos momentos – "Estoy oficialmente asombrado, Daphne."

"Bueno, por supuesto que sí" – dijo mientras colocaba los pergaminos sobre la mesa, volvió a tomar de su bebida.

Ron la miró mientras ella adornaba su rostro con una sonrisa de suficiencia.

"Realmente pareces complacida contigo misma."

"¿Y por qué no lo estaría?, tengo a esos dos imbéciles ricachones justo en mis manos."

Él se rio, ¡Merlín!, no quería admitirlo pero encontraba irritante e irresistible su naturaleza demasiado confiada, su forma de bromear y hablar con él. Ella era del tipo de bruja que quería, su arrogancia lo volvía loco, pero siendo honesto ya no podía estar alejado de ella.

Realmente quería intentar conocerla mejor.

"Esta es la primera vez que tú y yo compartimos un espacio juntos y no estamos intentando maldecirnos."

Ron sonrió – "es verdad, no está mal."

"¿Simplemente 'no está mal'?, me gustaría pensar que estar en mi presencia es bastante estimulante" – ella sonrío ampliamente, presiono su lengua contra sus dientes, una imagen bastante sexy.

Sus ojos se abrieron y se rió – "te das cuenta de que, si hubiera tenido un trago en la boca, estaría escupiéndolo ahora mismo."

"¿Tengo tanto efecto en ti, Ronald?"

"Entonces, ¿soy Ronald ahora?"

Tenía un brillo descarado en sus ojos y le dedico una sonrisa torcida – "Lo eres."

Eso fue todo, algo había cambiado entre ellos, quizás podría aprovechar esta oportunidad para conocer un poco más a Daphne, pensando en hacer cualquier pregunta, sobre cualquier tema que se le ocurriera, Ron se obsesiono con una pregunta formulada desde el primer día que ella llego, sería fácil de hacer, nada personal.

"Daphne, ¿puedo hacerte una pregunta?"

"Por supuesto, no te garantizo responderla, pero adelante."

"¿Por qué estás aquí?, podrías tener un mejor lugar de trabajo sin embargo escogiste estar aquí."

"Eso… no era lo que esperaba."

Él sonrió – "¿qué estabas esperando?"

"Umm veamos, tal vez algo como, ¿qué pasara con el caso Greengrass? ¿Cuál es la estrategia para el viernes, Greengrass?, o, si querías algo más personal: ¿Estás soltera, Greengrass? ¿Te apetece algún tipo de este lugar? ¿Qué? ¿No? ¿Te gustan las brujas?"

Ron se rió de buena gana, aunque podía sentir que la sangre le subía al rostro – "realmente piensas muy bien de ti misma, ¿no es así?"

"¿Y por qué no lo haría?" – Le sonrió – "para responder tu pregunta, tuve la opción de un buen trabajo con Kingsley Shacklebolt, contratos, licencias y esas cosas" – su sonrisa vacilo, paso lentamente la yema de sus dedos por el borde de su vaso – "pero no solo quería estar en un lugar atrapada en una escritorio todo el día."

Ella volvió sus ojos hacía él, a Ron le sorprendió lo sería que parecía.

"Necesitaba algo diferente, y no en Inglaterra, no después de la guerra."

Esa no era la respuesta que esperaba.

"¿Perdiste a alguien?" – preguntó sabiendo que no tenía que terminar de decir '¿en la guerra?', todavía sentía el abismo sordo en su corazón al pensar en Fred, y mirando el rostro de Daphne podía sentir que ella pudo haber tenido una perdida profunda en los años de guerra.

Lenta, vacilante, Daphne parpadeo y asintió.

"¿Familia?"

"No, un chico" – susurro mientras daba un trago lento a su bebida – "y no, él no era un mortífago."

"Yo no… no pensé que lo fuera."

Ella hizo un gesto con la mano con desdén – "es parte del paquete, le dices a una persona que eres un Slytherin y comienzan a buscar en tu brazo la marca, pasa todo el tiempo" – extendió su brazo para que el chico pudiera verlo, su piel blanca y suave no mostraba nada más que el comienzo de un bronceado ligero – "es por eso que uso camisas sin mangas o me enrollo los puños cuando estoy con otras personas."

De repente sintió punzadas de culpa al pensar en cada acusación y cada cosa mala que había dicho sobre su casa.

"Ni siquiera era un Slytherin. No, era un Ravenclaw, aunque a veces podía ser tan descarado como un Gryffindor, me volvía loca."

Ron no pudo evitar sonreír, su tono no era amargo, sino melancólico. Sintió como la humedad se acumulaba en sus ojos, como su pecho se encogía cuando el rostro sonriente de Fred flotó en sus pensamientos.

"Murió defendiendo el castillo, y antes de eso fue torturado muchas veces por los Carrow, y por algunos de mis compañeros también" – ella miro a Ron – "después de la guerra luche e inste a mi padre a entregar todas y cada una de las pruebas sobre los mortífagos a los que había ayudado durante años. Luego, deje a mi familia, entre al Wizengamot y ahora me encuentro trabajando aquí, en Francia – después de una pausa, el rostro de Daphne se iluminó con una sonrisa – "supongo que me gustan los peligros, y los magos que hacen cosas peligrosas."

Ron se rió de eso.

"No me gusta ensuciarme las manos con el trabajo físico, pero cuando se trata de destruir a la oposición de cualquier otra forma, lo haré."

Se quedó boquiabierto ante el tono mortal de su voz – "eres una mujer aterradora, Daphne. ¿Lo sabías?"

Su rostro se suavizó y volvió a parpadear – "nunca te dije que siento lo de tu hermano, Ron."

Una vez más, no lo esperaba.

"Umm, gracias" – se las arregló para contestar.

"Lo digo en serio, no puedo entenderlo, porque es diferente para todos nosotros, ¿verdad?, pero lo siento. Por lo que vi de él en la escuela, no le agradaba mucho Slytherin, pero era bastante gracioso."

Ron desvió la mirada de ella, ahueco su mano en la barbilla mientras que su codo descansaba sobre su rodilla. No quería empezar a llorar, no aquí, no delante de Daphne. Entonces centro su visión cada vez más borrosa en el archivo que ella le había dado – "e-entonces, ¿cuál es el plan para el viernes?"

Daphne lo miro, sin responder a su pregunta. Él exhaló aliviado cuando ella se acercó para sentarse a su lado y abrió el archivo, Ron la dejó hablar y su mente siguió recordando el rostro sonriente de su hermano, de vez en cuando se distrajo con el aroma frutal del cabello de ella.

...

"¡No! ¡No, no, no, no! ¡Todo está muy mal!"

"¿Qué?" – Ron se miró a sí mismo – "dijiste de traje, ¡estoy usando un traje!"

Daphne posó su mano en el brazo de Ron – "no eres un mago de trajes y la única vez que lo usas estas todo desalineado, ¡Merlín!"

Ella lo agarró por la chaqueta y tiró de él al baño más cercano.

"¡Oye! ¡Este es el baño de hombres!"

Ella no dijo nada, pero lo empujó a un cubículo, cerró el asiento del inodoro y colocó su bolso encima. Ron se echó a reír mientras los dedos de Daphne bailaban arreglando su vestimenta.

"Al menos invítame la cena primero" – se rió aún más fuerte cuando ella le quitó la chaqueta – "Estoy empezando a sentirme sucio, me desnudas en un baño de hombres."

Un par de ojos divertidos pero exasperados lo miraron mientras ella arrojaba la ofensiva prenda de vestir sobre la puerta del cubículo. Daphne estaba de pie con los brazos cruzados, evaluándolo con astucia. Ella tomó su corbata y la ajustó, mirando de nuevo, negó con la cabeza y se la quitó mientras desabrochaba un par de botones.

"Realmente necesitas que esté con la menor cantidad de ropa posible, ¿verdad Daphne?"

Ella miro a Ron – "umm, la camisa te queda muy bien, pero tenerla por dentro hará que las brujas vean bien ese trasero tuyo."

Bueno, eso era nuevo. Una cosa era que él supiera que tenía un buen trasero, otra era que Daphne se lo dijera.

"¿Qué soy yo? ¿Un hombre o un trozo de carne?"

Ella sonrió – "para los propósitos de hoy, eres un poco de ambos. Hay cuatro brujas en esta audiencia. Voy a tender una emboscada para la jefa del Departamento…"

"Me encanta cuando hablas de manera profesional, Daphne."

"…para arrastrarla a una habitación aparte con los Bernard y sorprenderlos con toda la documentación recabada, tu deber, Ronald" – dijo acercándose aún más al chico – "es impresionar al resto de la audiencia" – lo miro una vez más – "listo, estas bastante guapo."

Él arqueo una ceja – "es la segunda vez que me dices guapo, Daphne. Estoy comenzando a pensar que le dices en serio."

Ella sonrió y puso los ojos en blanco – "no soy ciega, Weasley. Tu trabajo será quitarles las faldas a esas mujeres, si crees que puedas encantar a cualquiera de los otros magos, hazlo. De esa manera si las pruebas fracasan, lo cual no sucederá, presentaremos nuestra defensa a una audiencia menos hostil."

Él la miró fijamente – "sabes, no estoy seguro si mis escrúpulos te permiten usar mi cuerpo para tus nefastos planes."

"Oh, créeme, se de planes mucho más nefastos para tu cuerpo que este. Este es un paseo por el campo de quidditch en comparación con cualquier otra cosa que sea capaz de imaginar."

Ron arqueó una ceja – "no me hagas intentar leer tu mente."

Ella le acomodo el cuello, se aseguró de que la camisa no presentara suciedad – "puedo o no decírtelo más tarde, pero primero, ¿quieres seguir conservando tu trabajo?"

Entrecerró los ojos mientras pensaba la mejor manera de responderle – "toma un trago conmigo después de esto."

Ella lo miro sorprendida, claramente no esperaba eso – "odio decírtelo Rona… Weasley, pero las reglas de conducta del Wizengamot establecen que no podemos tener nada más que una relación profesional mientras te ayudo en esto."

"Bien, ¿qué tal un trago de negocios?"

"En tu habitación, ¿verdad?, porque ahí es donde seguramente haces todos tus negocios."

"En una taberna, Daphne. Un trago decente entre dos amigos."

Una sonrisa floreció en su rostro – "¿somos amigos ahora?"

"Podríamos serlo, aunque también estoy maldiciendo ese estúpido código profesional tuyo por ser tan... estúpido."

Su boca se torció cuando lo miró – "por supuesto que lo es" – una risita flotó entre sus labios mientras le abrochaba los puños – "honestamente, estoy bastante en forma."

"La humildad, especialmente de ti, es extremadamente sexy" – por mucho que lo intentara, Ron no podía dejar de sonreír.

Ella dio un paso atrás y puso sus manos en sus caderas, mostrándole una sonrisa supremamente satisfecha – "quedaste bastante bien, creo que estamos listos, Weasley" – salió del cubículo e hizo un gesto hacia la puerta – "después de ti."

Ron salió, admirando su porte mucho más casual y simple en el espejo. Ciertamente, la camisa fajada le dio una vista libre y clara de su trasero con pantalón gris pizarra. Se arriesgó a echar un vistazo más en el espejo justo antes de salir del baño, sonriendo más ampliamente cuando vio los ojos de Daphne plantados justo en su trasero sobresaliente.

...

"¡Debes haber sido brillante, Daphne! La forma en que los Bernard se escabulleron de ti en la audiencia..."

"Mi brillantez es evidente, aunque eso no significa que tengas que dejar de hablar de eso."

"¡Oh, no lo haré, no te preocupes! Por la forma en que me ayudaste aquí, mereces escuchar alabanzas durante al menos dos semanas. ¡Quizás incluso más!" – dijo mientras le guiñaba un ojo.

"El Ministerio y otros funcionarios internacionales están investigando los posibles delitos que puedan haber cometido, Quizás lo que descubrimos sea solo la punta del iceberg."

"¿Lo que hemos descubierto?" – Ron le dio un codazo con el brazo.

"Bueno, no esperaba trabajar tan bien como lo hice contigo."

"Nos hablamos incluso por el nombre de pila, sin ningún indicio de ironía o sarcasmo."

Daphne miró al frente de ellos, sonriendo.

Hubo un silencio por unos momentos mientras salían del edificio, pasando las barreras seguridad. Unos pocos pasos más, y podrían aparecer en la calle más cercana, para tomar un trago en alguna taberna.

"Kingsley ciertamente te admiro por tu astucia" – Ron aminoró la marcha mientras se pasaba la chaqueta del traje al hombro.

Daphne tarareó, claramente satisfecha de sí misma – "de hecho, dijo que debería considerar tomar un puesto en el Departamento de Defensa Mágica del Ministerio."

Eso detuvo a Ron en seco. Vio como Daphne se alejaba más – "¿Qu-qu-qué? T-tú... ¿él te ofreció eso? Pensé que te gustaba estar aquí. Hace un par de noches dijiste que no querías un trabajo de escritorio de mierda."

Y que le gustaba el peligro y los tipos a los que les gustaba el peligro, pensó. Estaba seguro de que a su corazón le faltaban algunos latidos. ¿Cómo diablos podía pensar en dejar este lugar? Claro, Ron sabía que la enfurecía bastante, decía y hacía cosas que la irritaban, que ponían furiosa. ¡Pero le gustaba! Maldita sea, sabía que a ella le gustaba, ¡y por eso seguía haciéndolo! ¿Pero lo había llevado demasiado lejos? ¿La había ahuyentado? ¿Por qué estaba considerando esto?

Ella se detuvo y se dio la vuelta – "Nunca dije que me estaba tomando en serio la oferta."

El rostro de Ron se congeló, sabiendo que parecía más que un poco sorprendido – "bueno, me lo preguntaba, yo pensaba que..."

Dejó de hablar, ella caminaba hacia él lentamente, sonriendo y balanceándose con cada paso.

"¿Ron?" – Ella ronroneó – "Solo dije que me pidió que lo considerara. No quiero irme de Francia".

"¿No?"

"No," – su boca se abrió cuando dejó que la palabra se derramara de su lengua – "hay algunas cosas que me perdería si me fuera de aquí."

"¿En serio?"

"Ajá."

Se humedeció los labios al notar la proximidad de su cuerpo, que ahora estaba tan cerca de él. Ella presionó sus palmas contra su pecho, su cabello suelto, liberado de los confines del elegante moño, atrapado en el viento. Ron inhaló el dulce aroma, un ramo de frutas y flores mientras los zarcillos se enroscaban a su alrededor. Él miró su rostro con sus labios regordetes y sus ojos que lo miraban fijamente, revoloteando muy suavemente, y mirándolo con su expresión locamente sensual.

¡Al diablo con las reglas de su profesión! Necesitaba besarla, ¡Ahora!

"¿Sabes que ya no estamos en la audiencia?"

Ron inclinó la cabeza hacia adelante, dejando que su aliento acariciara sus labios – "se me había ocurrido la idea."

"¿Y sabías que al final de esta calle, hay una pequeña y encantadora posada?, con una vacante."

"¿Una vacante?"

"Sí" – dijo ella, asintiendo – "y puede que haya una habitación disponible para una noche, a mi nombre."

Sus labios estaban tan cerca ahora, tan dolorosamente cerca de los suaves y afelpados de Daphne.

Él sonrió – "¿Por qué harías eso?"

"Umm... planes nefastos."

"Planes más nefastos, ¿eh? Me siento tan usado" – Merlín, ¡tenían que dejar de hablar y hacer algo antes de que explotara!

"¿Vas a dejar de hablar y besarme ya, Ron?"

Su mano tocó su mejilla – "Pensé que nunca preguntarías" – cerró los ojos y sintió la suave presión de sus labios tocar los suyos.

El beso se hizo más profundo, sus lenguas chocaron, bailaron y se arremolinaron y él envolvió su esbelto cuerpo en sus fuertes brazos y pasó los dedos por su cabello.

Ni siquiera llegaron a la posada, optando por un lugar un poco apartado en el bosque cercano, la posada podía esperar otra ronda, pero ni Daphne ni Ron tuvieron la paciencia de aparecer en un ambiente más cómodo. Cuando sus labios tocaron su piel, Ron sintió que su cuerpo se calentaba, su rostro una vez más enrojeciendo en un escarlata brillante, la única respuesta natural a besar, tocar y desenredar a la siempre sexy, increíblemente astuta y a menudo desesperante Daphne Greengrass.

Y qué jodidamente fantástico fue.