Skip Beat no me pertenece.

Dream star

Mogami Kyoko se había ido a Tokyo con su tan querido Shou-chan, para que él probara suerte y se convirtiera en el mejor cantante de todo Japón, primeramente. Pero, Kyoko también tenía sus propios planes, mientras Shou se convertía en cantante, ella haría todo lo posible por ser una actriz, así serían una excelente pareja, ese era su mayor sueño. Hasta que fue destrozado. ¿Por qué no se dio cuenta antes? Shou le prohibió intentar ser actriz y de pasar una linda vida a su lado, como había deseado, pasó a ser prácticamente su esclava, sirvienta y a estar casi en un secuestro. Shou le había dicho que solo la había traído con él para que lo cuidara e hiciera todo por él. Todo.

Kyoko intentó ser fuerte, después de todo tenía a Corn con ella, una piedra que un gran amigo que conoció de niña en Kyoto, le había obsequiado y que absorbía todas sus tristezas. Su nuevo plan era soportar un año hasta que cumpliera 18 años y así, poder valerse por sí misma en tan grande ciudad, además poco a poco, fue ganándose la confianza de vecinos a quienes les contaba un poco de su situación y espantados con todo eso, comenzaron a ayudarla. Una vez que hubiera huido, se esforzaría por cumplir su sueño, porque con o sin Shou, ella sería la mejor actriz de todo Japón como siempre había deseado.

Durante ese año, se dedicó a estudiar actuación por internet, sabía que no era suficiente pero mejor eso a nada, además veía todos los dramas que podía para aprender algo de ellos. Aunque especialmente veía todos los dramas en donde participaba Tsuruga Ren. No sabía si era por su gran actuación, su físico o ambas cosas y quien sabe cuántas más, pero desde el primer momento en que lo vio en televisión, quedó en una especie de encanto y se había declarado su fan número uno. Incluso deseaba poder conocerlo en persona y poder actuar como su coprotagonista algún día.

Pero, cuando Shou llegaba una vez a la semana tenía que quedarse bien calladita y obedecer a todo lo que él dijera, no había pero que valga. Por suerte, varios vecinos le avisaban si lo veían llegar y ocultaba toda la evidencia de lo que hacía.

Así que cuando el día de su cumpleaños llegó y aprovechando de que Shou no estaba en casa ni porque fuera su cumpleaños y Navidad, guardó todas sus cosas junto con el dinero que había ahorrado vendiendo postres y comida a escondidas, y se fugó con la ayuda de todos sus conocidos de la zona, incluso el casero le había abierto la puerta. Gracias a otros contactos, logró encontrar una habitación pequeña para poder rentar, pero que tenía lo necesario y estaba bastante accesible, aunque del otro lado de Tokyo para que Shou no la encontrara.

Comenzaría una nueva vida desde cero. Logró pasar una primera audición en LME, con la que pudo ir a la audición principal. En su infancia, todos le habían dicho que ser actriz lo traía en la sangre, y lo demostró pasando cada una de las etapas con resultados sobresalientes. Todo fue viento en popa y logró llegar a la audición final. Eso prácticamente aseguraba su debut. El único problema era tenía miedo de ser encontrada por Shou, aunque sabía que él no tenía interés en actrices, solo en cantantes.

Por una infinita suerte, ella y otra compañera más fueron llamadas un mes después por el presidente de LME para discutir sobre su debut.

—Bien—le decía el extravagante Takarada Lory en la tarde de un lunes en su oficina—comenzaremos con una promoción y una sesión de fotos para…—pero el hombre no pudo seguir hablando al ver a la chica desmayarse de repente—¡Mogami-kun!

La joven fue enviada al hospital de inmediato, cuando despertó recibió una noticia que realmente no se esperaba.

—Parece que tu debut tendrá que esperar, pero no quiero perder a un gran talento como tú—le decía Lory con comprensión.

—¿De qué habla? —preguntó asustada— ¿por qué tengo que esperar?

—Tal y como creí, no lo sabes.

—No tengo ni idea de lo que me habla, presidente.

—Estás embarazada. Tienes tres meses y no estás tan bien alimentada como deberías, por eso te desmayaste.

Kyoko lo miró atónita. ¿Escuchó bien? Por lo que, al ver su expresión, Lory continuó hablando.

—Estás esperando un bebé, supongo que sabes quién es el padre, ¿verdad?

Ahí fue cuando el mundo se le cayó encima. Lo sabía. Sabía perfectamente quién era el padre y por eso mismo no podía estarle pasando eso. ¿Quién más podía ser? Solo una persona la había obligado a estar con él. Él nunca se hizo cargo del asunto, pero ella era la que estaba obligada a tomar sus precauciones, aunque parecía que eso no había sido suficiente.

—¿Lo sabes? —volvió a preguntarle.

—Sí, pero él y yo ya no tenemos nada que ver.

Lory notó la expresión tan afligida de la chica que prefirió no preguntar más del tema, solo hablaron sobre su futuro debut y se retiró, no sin antes ofrecerle toda la ayuda que necesitara.

Esa noche, Kyoko fue un mar de lágrimas, pero de una cosa estaba segura. Ella sería actriz aun teniendo al bebé, porque ella iba a tenerlo, no seguiría los mismos pasos de su madre, no lo abandonaría por no haber sido no deseada, porque su bebé no estaba en el mismo caso que ella, era no planeado, pero jamás sería no deseado.

Al día siguiente, ya un poco más tranquila, fue a LME a firmar su contrato, aunque este iniciaría dentro de un año. Lory quiso que no se esforzara y descansara la suficiente para estar sana.

Después de eso, Kyoko iba de salida, con Corn en la mano para darle fuerzas, ya que su cabeza estaba llena de todo lo que tenía que preparar de ahora en adelante y tan distraída andaba que no se dio cuenta de la persona frente a ella y chocó con él.

—Lo siento mucho—se disculpó.

—Tranquila, pero ¿estás bien?

Esa voz se le hizo conocida y al mirarlo supo enseguida porqué. Era Tsuruga Ren, la persona que más odiaba Sho en ese mundo, porque tenía todo lo que él aún no obtenía y por supuesto, su actor favorito. Casi gritó de la emoción. Pero, ese chico se le quedó mirando fijamente a los ojos.

—¿Kyoko-chan? —preguntó incrédulo.

—¿Me conoces? —pero a Kyoko se le hizo muy raro, ella no conocía a Tsuruga Ren en persona. El actor le sonrió.

—Yo soy Corn.

Kyoko abrió la boca con sorpresa. Ahora entendía todo.

Ren o Corn la había llevado a su departamento y le había contado todo. Él era su amigo de la infancia, él le había obsequiado la piedra que con tanto cariño conservaba, aunque en ese entonces, creía que él en realidad era un hada. Su amigo le explicó por qué le dejó creer eso, y porque ahora tenía otra apariencia, totalmente distinta a la que ella conocía. Ahora sabía que su nombre en realidad era Kuon y quienes eran sus padres.

Le encantaba haber encontrado a su mejor amigo y qué mejor que fuera Tsuruga Ren, pero obviamente Corn también quería saber sobre ella. Y a él no le pasó desapercibido la mirada que Kyoko puso cuando le preguntó.

—La verdad es que descubrí apenas ayer que estoy embarazada.

Él intentó digerir aquella idea sin enfadarse, él no tenía nada que ver con ella como para enojarse por ello, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para aparentar calma, pero ella no se veía bien al respecto.

—Por tu expresión no pareces estar muy feliz.

Kyoko tuvo que contarle todo y ahora sí, Ren no soportó el enojo.

—¡Voy a matarlo!

—¡Espera!

—¡¿Cómo quieres que espere?! ¡Sabía que ese imbécil no era nadie bueno para ti! ¡¿Y ahora esto?! ¡¿Cuántas veces te obligó a estar con él?! ¡¿Por qué no lo denunciaste?! ¡Es un delito!

—¡Lo sé Corn, en verdad lo sé! Pero yo hui de esa vida, no me esperaba estar embarazada. Pero no voy a deshacerme del bebé, jamás, no quiero hacer algo que mi madre quiso hacer, sé que será difícil, pero lo tendré y dentro de un año cumpliré el sueño por el cual vine a Tokyo.

Ren la vio tan decidida, que decidió calmarse.

—Bien, no le haré nada, pero quiero que sepas algo, te lo iba a decir de todas maneras cuando te reencontré. Yo siempre te he amado, desde que nos conocimos hace años y lo sigo haciendo, así que, si me lo permites, déjame hacerme cargo de tu bebé.

Kyoko se quedó callada unos momentos intentando procesar esa nueva e inesperada información.

—¡¿Qué?!—terminó gritando—por más que digas que me ames, no voy a dejar que te hagas cargo de mi bebé, no es tu responsabilidad e imagínate que dirían los medios de ti si de repente apareces con un bebé. ¡Tu carrera se destruiría!

—No me importa. Yo quiero apoyarte y lo haré.

—Puedes hacerlo, pero no así, Corn.

—Hablaremos con Lory para ver qué podemos hacer.

—¡No!

—¿Acaso no me amas también? ¿No sientes absolutamente nada por mí?

—Corn, honestamente, ahora no lo sé. Yo si siento algo por ti, pero no sé qué es. Lo sentía tanto por Corn como por Tsuruga Ren. Te quiero y mucho pero no sé si sea amor.

—Entonces, descubrámoslo juntos.

—Pero…

—Pero nada, Kyoko. Por favor, permítemelo.

Kyoko lo pensó detenidamente. ¿Era una buena opción? ¿Ella quería estar con Corn? Él sería de gran apoyo en esos momentos.

—Está bien, acepto, pero tengo mis condiciones.

El rostro de Ren se iluminó con una sonrisa. Mientras ella le diera una oportunidad, todo estaría bien.

Durante los siguientes días, pasaron por muchas cosas, tuvieron que informarle todo a Lory, quien, encantando con la idea, les ayudó en todo momento. Ren también la presentó a sus padres, él ya les había contado la historia de antemano y aceptaron encantados la labor, la amaron enseguida y la cuidaron como si fuera su propia hija.

Pero, lo más importante era que Kyoko iba sintiendo una enorme gratitud con Ren día con día, probablemente sí terminaría enamorada de él, después de todo era incluso su fan. Era obvio que él la amaba y también amaba a su bebé, aunque él no fuera el padre, decía que era suficiente con saber que ella era la madre.

Parecía que todo iba viento en popa, hasta que, en una mañana, Kyoko se despertó sintiéndose mal, Ren lo notó enseguida.

—¿Te sientes mal? ¿Qué sientes?

—Realmente no lo sé, no son las náuseas matutinas como otras veces.

—Te llevaré al médico.

Pero, antes de que pudieran salir de casa, Kyoko gritó de repente, y Ren corrió hasta el cuarto donde se estaba quedando para auxiliarla.

—¿Qué pasa?

Ren la encontró mirando el suelo con pánico en el rostro. Se fijó en lo que había en el suelo y se quedó helado.

—Nos vamos ahora.

Ren se la llevó enseguida, dejando atrás la peligrosa mancha roja en el suelo. La llevó al hospital más cercano, lo más rápido que las señales de tránsito se lo permitieron. La atendieron enseguida, pero tardó un buen rato dentro de la sala de consultas.

Cuando al fin la dejaron verla, lo llevaron a una habitación privada, al entrar la encontró con el rostro empapado en lágrimas y recostada en una cama. Se acercó a ella enseguida.

—Kyoko, ¿qué ocurrió?

—Kuon, el bebé…

Kyoko no le tuvo que decir nada más, lo comprendió todo. La abrazó suavemente intentando reconfortarla ante tal perdida.

Un rato después, Kyoko logró dormirse luego de haber llorado y llorado. Y Ren aprovechó para preguntarle mejor al médico de lo ocurrido. Pero, de lo que Ren no se dio cuenta era de que alguien los había visto.

Fuwa Sho se encontraba en el hospital para una revisión de rutina que la agencia le pedía hacer cada seis meses para comprobar su buen estado de salud. Se encontraba en una sala de espera, cuando escuchó una voz conocida. Buscó de dónde provenía esa voz, hasta que vio pasar una camilla en la que venía una chica que reconoció enseguida.

—¿Kyoko? —se preguntó a sí mismo y al fijarse de quien venía con ella se quedó congelado de la impresión— ¿Tsuruga Ren? —estaba disfrazado, pero lo odiaba tanto que le era fácil identificarlo.

Tan absorto se había quedado en sus pensamientos, de las razones por las que Kyoko estaba con ese actorucho de cuarta, que los perdió de vista, intentó buscarlos, pero la enfermera lo llamó y tuvo que ir a su revisión. Aunque por supuesto, al terminar se puso a andar por todo el hospital. Pasó cerca de una habitación en donde escuchó nuevamente esa voz.

—Gracias por estar aquí—le decía Kyoko a Ren.

—¿Te sientes un poco mejor?

—Sí, estaré bien.

—Yo estaré siempre a tu lado para apoyarte.

—En verdad muchas gracias.

—Oh—dijo Sho entrando a la habitación—¿así que huiste de mí para irte a los brazos de este actorucho?

Kyoko se le quedó mirando con temor, sin comprender cómo es que la había encontrado.

—¡¿Dónde te habías metido, imbécil?! Regresé y ya no estabas, te he estado buscando, y ahora que al fin te encuentro, ¿estás con este tipo? ¿Lo haces para hacerme enojar? ¿qué es lo que quieres?

Ren supo enseguida quién era esa persona, era obvio por la forma en la que le hablaba.

—Tú debes ser Fuwa Shou—afirmó.

—Y a ti qué te importa. Solo responde, ¡¿qué es lo que haces con Kyoko?! ¡Ella es mía!

—Ella no es tuya, ni de nadie y es mejor que te comportes si no quieres que llame a seguridad para que te saque de aquí.

—No me puedes obligar, imbécil.

Ren ya estaba harto de la actitud de ese tipo y no habían pasado ni cinco minutos, así que, utilizando sus habilidades para las peleas, le dio un buen golpe en el estómago, logrando que cayera al piso, para después tomarlo del cuello de su camisa y golpearlo contra la puerta.

Kyoko preocupada, más por Ren que por Shou, de levantó de la cama y fue hasta ellos.

—Calma Ren, no quiero que tengas problemas por culpa de este imbécil.

Ren lo soltó, obedeciendo a Kyoko, y Shou tosió fuertemente por la falta de aire.

—Shou—le dijo Kyoko seriamente—, estoy aquí porque acabo de perder a mi bebé.

—¿De qué hablas? —preguntó Shou sin saber qué pensar de sus palabras.

—Tu hijo, si es que podría llamarse así.

—Mio—susurró sin creérselo—¡¿no querrás decir de Tsuruga Ren?!—gritó repentinamente totalmente furioso.

—Yo jamás he tocado a Kyoko y mucho menos la he violado innumerable de veces como tú, imbécil.

—¡Deja de meterte! —le gritó Shou a Ren—y, además, Kyoko, ¿no se supone que te estabas cuidando?

—Cuidarse es responsabilidad de las dos personas involucradas. Y sí, Shou, me cuidaba, pero eso no es 100% seguro, algo debió fallar.

—¡Eres una estúpida Kyoko!

Ren volvió a sostenerlo de la camisa aún más enojado.

—Largo de aquí y no creas que no tomaremos cartas en el asunto.

El actor lo sacó del cuarto y cerró la puerta en sus narices. Shou iba a volver a entrar, pero se dio cuenta que habían hecho mucho ruido y la gente alrededor lo miraban, era cuestión de tiempo de que lo reconocieran, y eso no le convenía.

Ren miró a Kyoko, preocupado, ella se estaba aguantando las ganas de llorar.

—En verdad que es un real estúpido—escupió Ren intentando calmarse.

—Lo sé, siempre lo ha sido.

—¿Qué harás?

Kyoko lo miró a los ojos totalmente decidida.

—Denunciaré, contaré todo.

Ren le acarició la mejilla gentilmente.

—Eres muy valiente, siempre podrás contar conmigo.

—Te lo agradezco, Kuon.

Poco después, Shou fue arrestado y después de un largo juicio fue encarcelado. Lory utilizó a sus mejores abogados para que nadie supiera que la demandante en ese caso era Kyoko y así no tuviera problemas en su debut.

Cuando todo quedó resuelto, Kyoko inició los preparativos para su gran debut. Ren la apoyó en todo momento. En sus clases, en su trabajo, en la superación de todo lo vivido; porque la amaba, en verdad la amaba con todo su ser, y Kyoko a él también, Kuon estaba seguro de ello, pero le daría su espacio para que estuviera lista.

Kyoko miraba al cielo, pensando en ese bebé que no llegó, seguramente no era su momento, pero algún día, tal vez otro bebé llegaría, y ese pequeño, tendría realmente a un padre que lo amara como se merecía, porque sabía que sería feliz por más piedras que se cruzaran en su camino.