Holi~s... se que estoy un día tarde y que tengo otros fics que no continúo desde el año pasado, pero aquí está mi aporte para Halloween :v Está supercortito porque no tengo tiempo, me ahogo en trabajo, siendo honesta ando obsesionada con otra serie y sobre todo, los diseños de Ufotable de este año no tienen un contexto del que pueda colgarme para sacar una buena historia, así que improvisé :'v Eso si, que conste, no digo que los diseños estén mal, pero como no están basados en alguna cosa mitológica o algo así pues no tuve ayuda :'v
Recuerden que Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei~
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Quien acecha en la oscuridad
La noche había sido tan productiva que Shinobu se permitió dar un par de saltitos como si fuese la niña que su estatura daba a entender. Su vestido de Halloween era, sinceramente, adorable, y lo había lucido con entusiasmo; se había divertido con sus amigos pidiendo dulces y gastando un par de inocentes bromas; y lo mejor de todo era que su calabaza estaba repleta. Tenía mucho para compartir con sus hermanas cuando llegara a casa.
No obstante, al encontrarse a solas, Shinobu obtuvo un momento para reflexionar y llegó a la conclusión de que le faltaba algo. Había un vacío inexplicable en su pecho que todos los dulces del mundo no podían llenar.
Pero, ¿a qué se debía ese vacío? ¿Qué era lo que le faltaba? ¿Una broma? ¿Debía gastarle una broma a alguien?
Al sumirse en sus reflexiones, Shinobu había dejado de saltar y caminaba a un paso más lento de lo usual. Habría llegado a casa hasta el amanecer de no ser porque, gracias al sonido de pasos detrás de ella, volvió a sus sentidos… solo para darse cuenta de que se encontraba en un trecho tan oscuro como boca de lobo.
Shinobu decidió quedarse quieta y agudizar el oído.
Los pasos se acercaban a un ritmo aparentemente relajado, pero persistente, por lo que pensó que quizá aun no había sido detectada —incluso era posible que simplemente se tratara de otro transeúnte que casualmente iba en la misma dirección que ella, por lo que se animó a echar un vistazo por encima del hombro.
No obstante, un grito estuvo a punto de abandonar su garganta. Ya que en medio de la oscuridad sobresalía un siniestro pero luminoso rostro que se acercaba lentamente a ella. Shinobu se agazapó en la pared de la manera más silenciosa posible y contuvo la respiración.
Aunque al observarlo con atención, se dio cuenta de que el rostro no era más que el que se solía tallar en las calabazas —su propia calabaza tenía uno exactamente igual— y su luz alumbraba de manera tenue a una persona con un traje muy… particular. Pues la mitad parecía ser de un solo color, mientras que la otra llevaba un patrón a rayas. Solo una persona en el mundo se atrevería a vestirse de esa manera.
Y de repente, Shinobu esbozó una sonrisa, comprendiendo qué era lo que le faltaba. Por lo tanto, mantuvo su posición y observó con cuidado a su víctima: él caminaba a un ritmo más lento de lo usual, aunque como de costumbre, su andar no denotaba un interés particular en nada y tampoco podía ver su rostro, ella adivinó que estaba buscando algo.
Su sonrisa se ensanchó.
Se agazapó aun más, haciendo todo lo posible por alejarse del corto alcance que proveía la lampara de calabaza y mimetizando su presencia en la oscuridad. Esperó a que él pasara frente a ella y entonces…
— Si vagas solo por la oscuridad con una lampara como esta, las almas perdidas empezarán a seguirte, Giyuu-san~ – susurró poniéndose de puntillas para alcanzar su oído.
Estaba segura de que la inexpresión de su rostro no había cambiado ni un ápice, pero pudo sentir cómo la tensión se apoderó de su brazo, por lo que dio su broma por exitosa.
— Shinobu. – suspiró Giyuu, con un deje de alivio tras mover la lámpara para cerciorarse de que se tratara de ella – Te estaba buscando.
Shinobu dejó salir una risita burlona para celebrar el éxito de su broma, y si, también porque la hacía feliz que él la buscara. No obstante, preguntó:
— ¿Porqué?
— ¿No es evidente? – resopló él, de mal humor – Es muy tarde para que una chica merodee sola por las calles.
— ¿Te preocupa que los espíritus me lleven? – preguntó con su usual tono burlón, pese a que sintió una cierta calidez expandirse por su pecho.
— No son los muertos quienes me preocupan. – los ojos de Shinobu se habían acostumbrado a la tenue iluminación lo suficiente para poder ver sus ojos azules y su ceño fruncido. El hecho de que mostrara claramente molesto solo la hacía querer pincharlo más.
— No tienes porqué, Giyuu-san, soy una niña grande ¿recuerdas? – dijo con el tono más despreocupado del mundo – Y soy muy ágil y rápida. Ningún maleante sabrá qué lo golpeó~
— ¿Ah si? – Giyuu había pasado a usar un tono más escéptico.
Mientras Shinobu empezaba a relatar alegremente cómo evadiría a un potencial asaltante, trataba de analizar la razón tras el cambio tan repentino. Pero antes de que pudiese llegar a una conclusión, la lámpara cayó al suelo y ella se encontró acorralada contra la pared, con su propia calabaza rodando por el suelo y esparciendo sus dulces mientras sus muñecas eran aprisionadas y elevadas por encima de su cabeza.
— Tanta rapidez y agilidad no tienen sentido si te atrapa una fuerza mayor, Shinobu…
Quizá se debiera a la oscuridad, pero la voz de Giyuu sonaba más profunda y ronca que de costumbre. Además, la forma en que había pronunciado su nombre y el sentir su cálido aliento poco a poco superponerse con el propio, hizo que Shinobu abandonara todo deseo de resistencia y se encontrara esperando expectante…
La caída de la enorme calabaza causó un estruendo que reverberó por todo el gimnasio y la algarabía que le siguió consiguió despertar a Shinobu de golpe. Alarmada, miró alrededor tratando de recordar en qué circunstancias se encontraba.
— Kochou, despertaste. – dijo Giyuu, que se encontraba sentado a su lado con las manos llenas de pulpa de calabaza.
Shinobu notó que le había puesto su chaqueta sobre los hombros y que al parecer se había posicionado de forma que los demás no se quedaran mirándola mientras dormía.
Solo entonces recordó que se encontraban en la escuela, ayudando a tallar las calabazas que decorarían el baile de Halloween que se celebraría la noche siguiente. Como la fecha coincidía con el periodo de estudio para los exámenes de admisión de la universidad, pero ya le había prometido a Mitsuri su ayuda, se había visto abrumada por ambas actividades y al parecer había sucumbido a los brazos de Morfeo.
— ¿Porqué no me despertaste? – preguntó tallándose los ojos – ¿Acaso querías quedarte viendo mi cara durmiente, Tomioka-sensei~?
— Pensé en despertarte, pero además de tu evidente cansancio, parecías tener un buen sueño. – contestó Giyuu mientras reanudaba su tarea con habitual cara inexpresiva.
Shinobu sonrió al notar que no había negado nada.
Y aunque le habría gustado seguir molestándolo como en su sueño —y si conseguía un resultado mínimamente parecido, mucho mejor— había mucho que hacer y ella ya había perdido suficiente tiempo.
— Bueno, ya repuse energías, así que a trabajar – dijo, estirándose.
Pero pronto, en unos meses…
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No es como que el au escolar sea la vieja confiable :vvvv ok no XD solo me pareció que el contexto random del sueño daba para que estuvieramos en ese universo XD lo que si "improvisé" fue que esta vez Shinobu estuviera soñando. Siento que no lo había hecho antes, pero no recuerdo ahorita (me estoy dando un descanso del trabajo y tengo sueño :'v).
En fin, espero que esto no haya quedado tan mal XD
Nos leemos~(?)
