LO QUE PASÓ EN LUHUA, SE QUEDA EN LUHUA

Sumario: Deseando aprovechar unas merecidas vacaciones, Albedo acepta ir a un viaje con su crush Aether, su gemela Lumine y su pareja Childe. Nunca se arrepintió tan rápido de algo.


CAPÍTULO 1:

Un viaje de 2+2


Era una mañana tranquila en Mondstadt y Albedo estaba revisando su maleta por tercera vez.

Después de mucho trabajo, por fin tenía unos días libres y los quería aprovechar en ese viaje a Luhua con los gemelos y Childe. Lo había meditado mucho, ya que visitar una ciudad con un crush no declarado significaban muchas oportunidades de una tensión que solo sentía él. Albedo no era idiota y sabía que debía aprovecharlo si quería acercarse un poco a él antes de que siguiera su camino en otra ciudad y conociera a alguien delque se fuera a enamorar antes de él. No era tan valiente como Childe, quien empezó su romance con Lumine: la invitó a una pizza, se despidió y le pidió por WhatsApp que fueran novios ya que no había pillado si ella estaba enamorada de él o no y Aether tuvo que hacer el trabajo de obligarlos a declararse, aunque fuera por un simple mensaje de texto. Era ridículo y absurdo, pero no podía negar que tenía más huevos que él.

Suspiro, no sabía qué tipo de tiempo hacía en aquel lugar y una maleta para cuatro días y tres noches se veía demasiado. Tanto tiempo en el laboratorio demostraba que no sabía nada del mundo exterior. Aún se acordaba de cómo le habían mandado un mensaje para que participara en el viaje, diciéndole que, si no iba, Aether iba a estar solo. El poder del amor le obligaba a ir, no podía dejar a su crush solo. Le echó un vistazo al móvil para saber la hora. Iba tarde. Por lo que era demasiado tarde para hacerla una vez más, así que la agarró y salió de la casa.

El viaje iba a ser algo sencillo, entre amigos: visitar lugares históricos, tiendas, una exposición de arte y vuelta a casa. Pasarían la noche en un apartamento alquilado, creía que lo llamaban BNB. Serían tres habitaciones, un salón, una cocina y dos baños. Terraza con vistas a la estación de autobús. Algo sencillo. Lo único que le fallaba era la compañía de Childe, no era de su completo agrado, pero los gemelos eran buenos amigos y necesitaba salir de su ciudad por lo menos una vez en ese año.

Con la maleta en mano, se dirigió a la estación de autobuses, donde vio a Childe y Lumine besarse con toda la tranquilidad del mundo en la mitad de la estación mientras que su querido Aether jugaba con el teléfono al buscaminas. Decidido a hacer un primer acercamiento, sin saludar a la parejita feliz, se sentó al lado del gemelo. El gemelo cerró la partida y le dio un cálido abrazo. Deseó que no sintiera sus desenfrenados latidos.

" Childe está haciendo las paces con mi hermana porque ayer discutieron por teléfono sobre unas toallas " Le explicó mientras sacaba su pequeño reproductor MP3 con dos entradas para auriculares comprado en la tienda de segunda mano.

"¿Cómo? " preguntó confuso Albedo

" Se han propuesto a tener su primera vez si o si en este viaje, Lumine está cansada de esperar a que le meta el churro de una vez " le explicó mientras buscaba en su pequeña bolsa dos pares de auriculares " Y cómo es su primera vez, como mi hermana no quiere manchar nada, lo ha obligado a traer un montón de toallas "

Albedo no pudo evitar sorprenderse, pero decidió no decir nada. No sabía qué aportar a aquel comentario, tenían lavadora y bañera, había opciones. A veces no comprendía a la gemela de Aether. Este le señaló el MP3 e introdujo sus propios auriculares. Solo podía significar que iban a ir juntos en el autobús. Se sonrojó mientras le devolvía el aparato.

La pareja feliz se acercó a ellos y les dijeron que debían ir a la cola del autobús. Ambos se fijaron, no supieron cuando se había formado, pero, a paso ligero, se incorporaron a ella. Childe, instado por su pareja, llevó las maletas de todos mientras esperaban. Solo en ese momento, con un tono alegre al nivel de teleoperadora, Lumine se acercó para hablarles. De forma pacífica, tranquila, esperando poder sentarse en su sitio, comentaron todos los lugares que querían ver. Albedo no conocía la mitad y necesitó del folleto de viajes para saber que iba a ver. La mitad de los nombres ni los conocía. Childe volvió a la cola con ellos y le avisó que tendrían que andar más de lo que parecía en el mapa, ya que esas carreteras tan rectas en realidad eran cuestas.

Albedo sudó frío ante la idea de andar mucho. Dudó si salir corriendo de vuelta a su laboratorio.

Aether le agarró del brazo, viendo sus claras intenciones y, disimulando su euforia, se quedó a su lado. Solo lo soltó cuando entraron en el transporte, a lo que buscó rápidamente el asiento para poder volver a agarrar a Aether. Este le pidió estar al lado de la ventana ya que se mareaba con facilidad, así que, sin dudarlo, se sentó en el pasillo. Este, a pesar de tener el cristal al lado, apoyó su cabeza en su hombro y sacó nuevamente el MP3 para que ambos escucharan canciones juntos. Eran openings de series que no había visto en su vida, absolutamente ninguno le sonaba para nada. Hubiera preferido algo de música clásica o romántica, no escuchar cosas sobre valor, estrellas flotantes y el poder de la amistad en un viaje a la nada. Albedo jamás se había sentido tan desubicado en su vida. Detrás de ellos estaba la pareja. Notó unos golpes en la espalda, se giró y quitó los cascos para decir algo, pero al ver como nuevamente se estaban besando con el agarre de un pulpo, decidió volver a su mundo con Aether.

El viaje se le hizo largo, se le durmió el brazo por la postura con su crush y le dolía la espalda de los pequeños pero molestos golpes de la pareja. Suspiró y, nada más llegar a tierra firme, lo primero que hizo fue unos estiramientos. Childe le acercó la maleta y los cuatro salieron de la estación. Siguiendo las extrañas indicaciones de Lumine, subieron varias cuestas hasta llegar al piso. El científico no se esperaba gran cosa del lugar, pero lo que vio, lo dejó desconcertado por completo: en la puerta había un pequeño santo, en el salón un crucifijo, en la habitación de matrimonio pudo ver encima de la gran cama un gran retrato de la virgen y, encima de las camas individuales donde estaría con Aether, cada una contaba con un pequeño crucifijo de hierro. Él no era muy creyente a pesar de que el laboratorio tenía vistas a la catedral de Mondstadt, pero aquello era demasiado. Quiso ver si algo lo podía quitar en su breve estancia, pero los gemelos lo pararon, por miedo a perder la fianza.

Dejó su maleta en la habitación y la intentó acomodar como pudo. Su cuerpo le pedía una ducha calentita con su gel de flores del campo, pero Aether le dijo que se olvidara de la idea.

" Lumine y yo hemos pensado que, como vamos a pasar pocos días, mejor no pelearnos con la llave del agua caliente. Solo podrás con agua fría… "

Guardó su gel al momento e intentó que no se viera su cara de decepción. No podía intentar ligar con Aether oliendo a camello friki. Pensó en qué hacer, si usar una toalla húmeda para quitar el sudor por lo menos o atreverse con el agua fría... Prefería salir a comprar la comida con la pareja feliz.

" He traído un poco de fruta… ¿quieres? "

" No me gusta, pregúntale a Childe " le dijo antes de tumbarse en la cama y empezar a jugar al Candy Crush con el móvil.

Se fijó en cómo había dejado abierta la maleta y de él sobresalía un peluche. Era un peluche de slime azul desgastado. Salió al pasillo y llamó a la puerta de la habitación de los chicos. Vio que la mitad de la mochila de Childe eran, efectivamente, toallas de playa de diferentes marcas. Algunas ya estaban sobre la cama, para su sorpresa. Él estaba ocupado intentando hacer ese extraño tetris de toallas sobre la cama mientras que su pareja estaba sacando los zapatos de la maleta.

" Hola chicos… ¿vamos a comprar comida? " se atrevió a preguntar

" En un rato… estoy agotada " dijo ella mientras sacaba todo de su maleta. " No tengo ni ganas de comer "

" ¿No tienes ni ganas de besarme? " la pregunta sonó a simp total, pues mostraba su ansiedad total por el primer intento de sexo fuera de Mondstadt.

" Ahora no… antes me has dado en los dientes y me duelen un poco " se quejó ella.

Albedo los dejó solos y esperó paciente en el salón. Intentó buscar un canal interesante, pero solo había anuncios de la galería del coleccionista y relojes que no le gustaban a nadie. Por fin Aether hizo acto de presencia y se sentó a su lado, con una bolsa reutilizable para la compra. Le enseñó una caja donde había, bien contados, cuatro boles de ramen instantáneo sabor carne, cortesía de la casa. Le dijo que solo con uno de esos pequeños boles, él seguiría teniendo hambre, y su crush le contestó que por eso iban a salir a comprar algo más para acompañarlo, como una pizza apta para el microondas o pan con paté. Albedo sólo podía pensar en su pescado con mantequilla, pero sonaba a un deseo que no iba a cumplirse. Agradecía que por lo menos hubiera traído su preciada fruta.

La pareja salió de la habitación. Vio que los labios de Lumine estaban con cacao brillante, un poco hinchados y rojizos. Por fin estaban preparados para empezar sus días de vacaciones.


Nota de autora: Aunque no lo parezca, está basado en hechos reales