Si había algo que Levi siempre quería era su propia tienda de té. Pensó sentado en uno de los sillones de su nuevo hogar.
Claro que, nunca tuvo la oportunidad de planearlo bien, todo su tiempo es ocupaba en pelar contra titanes, intentar sobrevivir, llenar documentos y tratar de que sus compañeros no murieran de forma estúpida. Ahora que todo estaba extrañamente en paz, esos deseos empezaron a llegarle otra vez.
Sabía que sería sencillo abrir la tienda en estos tiempos, Nicolo sería su mano derecha, cocinando y dirigiendo el lugar mientras Levi no pudiera (por obvias razones de su discapacidad), y los niños podían trabajar de vez en cuando, si es que quisieran.
Para no perder la idea, Levi sacó una libreta y un lápiz y empezó a escribir, logrando anotar lo más básico que pudiera.
Levi's Tea Shop. Sabía que tendría que cambiarlo, pero así lo dejará por el momento.
"Hmm, Nicolo sería el gerente, Gabi y Falco trabajadores…"
"¡Volvimos!" Levi escuchó desde la sala de estar, asomándose un poco pudo ver que era Gabi la que había gritado, los dos chicos entrando detrás de ella.
"Bienvenidos, ¿cómo les fue?" Se había hecho un hábito en Levi preocuparse por ellos tres.
"Muy bien, la ciudad está regresando a la normalidad poco a poco." Respondió Nicolo. "En unos pocos años, Marley volverá a ser la misma de antes.
"¿Alguna novedad en Paradis?" Preguntó.
"Dicen que todo va perfecto, el nuevo gobierno está haciendo las cosas bien." Ahora respondió Falco.
Los tres fueron junto con Levi a sentarse, Gabi a su lado y Falco y Nicolo en el sillón de enfrente, el papel en la mesa captando la atención de ellos.
"¿Levi's Tea Shop?" Preguntó Gabi al ver el título.
"Desde que tengo memoria mi sueño ha sido abrir una tienda de té." Les explicó. "Como ahora hay paz y tranquilidad, estaba pensando en hacerlo realidad."
Los demás se quedaron sorprendidos ante eso, nunca hubieran pensado que el excapitán de la Legión de Reconocimiento, también conocido como el soldado más fuerte de la humanidad, tuviera un sueño de abrir una inocente y tranquila tienda de té.
"¿Te gustaría que te ayudáramos con eso?" Le preguntó Nicolo.
"No me gusta pedir ayuda, pero en estos momentos creo que es imposible que haga esto yo solo." Respondió Levi mientras miraba su silla de ruedas apoyada sobre la pared. "Claro, solo si ustedes quieren."
Ellos tres de miraron por un momento, para luego estallar en risa, algo que puso triste a Levi por un momento, hasta que Gabi empezó a hablar.
"Señor Levi, somos familia, ¡claro que lo ayudaremos!"
Al escuchar esa frase, Levi sintió una calidez en el pecho que no había sentido desde hace mucho tiempo, nunca había escuchado que alguien lo llamara familia, era extrañamente recomfortante.
"Familia, eh." Dijo Levi con una sonrisa, viendo a los que se encontraban con él.
Él sabía que el término de familia era normal para ellos, siempre tuvieron una con la que convivir casi todos los días, una familia que los esperaría siempre en casa y que pase lo que pase siempre lo aceptarían.
"Sí, una familia." Le dijo Falco también sonriendo.
"Bueno, entonces esta familia se pondrá a planear la tienda de té de Levi." Dijo mientras hacía el esfuerzo de levantarse del sillón.
"¡No!" Le gritó Gabi después de sentarlo forzosamente. "¡Tú aún tienes que reposar! El doctor dijo que todavía no puedes caminar." Levi rio un poco ante la expresión de Gabi.
Qué bueno era tener una familia.
