Estos personajes no me pertenecen, son de Teshigori y Mr Kurumada

yo solo los utilizo para mis locuras…

Esto es un fic que salio gracias a dos de mis amigas espero que lo disfruten.

Huella

Caminó detrás de su maestro toda su infancia y parte de su adolescencia, ahora era casi un adulto pero estaba solo, en un enorme templo silencioso, era un lugar tranquilo no podía negarlo y se reconstruía paso a paso con los pocos que habían sobrevivido a aquella terrible batalla entre dioses.

Ahora cargaba en sus hombros la responsabilidad de regresar a la vida la doctrina de su diosa y rehacer el santuario a como él en algún momento lo llegó a recordar pero no se sentía listo.

Tomó su casco, aún de la armadura de Aries y caminó por los callados y largos pasillos del destruido templo principal hasta el jardín que apenas se reconocía bajo los escombros.

Y ahí estaba... apenas perceptible a los ojos de cualquier humano, en medio de rocas partidas y pasto lleno de Sangre ... el camino que llevaba a la explanada justo a los pies de la enorme Atenea.

Con paciencia tomó unas ramas secas y comenzó la ardua labor de limpiar cada escombro sobre aquel trillo que con nostalgia le traía varios recuerdos... algunas partes ya estaban irreparables otras aún brillaban bajo el sol del medio día, no se detuvo, quería llegar al final del camino dejando a su paso una guía invisible. Para cuando levanto su rostro la estatua agrietada le saludo silenciosa, sonrió más para el mismo bañado en recuerdos y satisfecho con su pequeño trabajo.

-Maestro!

Dudó un poco en voltear, no estaba acostumbrado a tanta formalidad aún, pero de igual forma aquel cosmos juvenil que tintineaba como estrella a punto de explotar le avisó de antemano que alguien venía a su espalda.

-Teneo?

El joven discípulo de Tauro, quien ahora se vestía con la dorada armadura le sonrió con pena colocando su rodilla en el suelo al verlo voltear.

-Maestro me asusté un poco al no encontrarlo en ningún lado.

Shion sonrió y negó lentamente

-¿Como diste conmigo?

-Seguí sus huellas señor... las que dejó en este trillo.

-Mis huellas... -murmuró y sonrió cuando levantó de nuevo la mirada esta vez al presente y la bajó para toparse con un pequeño pelilila que bailaba de una huella a otra.

-Que haces Mu?

Dijo y su voz sonó cansada y temblorosa.

-Sigo sus huellas maestro... quiero llegar tan alto como usted.

Fin