Tomo otro shot de tequila, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal.

¡Que va! En este momento de su vida era lo que necesitaba, estaba cansada de ser la chica buena, siempre prudente, seria, razonable. ¡Estaba cansada de ser ella!

Pero en este momento necesitaba con todas sus fuerzas sedar el dolor que estaba incrustado en su pecho, no se imagino que pasaría por una situación así.

Era Mikasa Ackerman la mujer que nunca demostraba debilidad o eso pensaban todos.

¿Que diría el maldito enano de mierda al verla así? Seguramente la reñiría por ser una mocosa estúpida sentimental.

-Mikasa has tomado mucho, creo que es hora de irnos.

La aludida miró a su pequeña amiga rubia que tenía preocupación pura reflejada en su rostro.

La pequeña y menuda Historia jamás había visto así a su amiga, nunca se imaginaron verla en ese estado y menos por él.

¡Diablos! Era un imbécil, siempre sería Eren el imbécil.

-No te preocupes Historia, estoy bien. Solamente me estoy divirtiendo.- le dedico una sonrisa que no llego a sus ojos, los cuales se veían vacíos.

-¡Con una mierda Ackerman! Deja de hacerte daño por culpa de un pendejo que nunca a válido la pena.- Annie no podía creer que la de mirada gris oscuro se dejara caer de esa forma.

La pelinegra volteo a verla con dolor en su rostro.

Sabía que Annie tenía razón, pero no podía hacer nada. Todavía tenía en su mente lo último que el Jeager le dijo.

-Te odio, en verdad estos últimos meses a tu lado he sido tan infeliz, no tienes idea de él asco que me produces con tu maldita forma de ser. ¡No eres mi madre!- grito el joven castaño con rencor.- Además he estado con Dreyse desde hace un par de meses ¿Te imaginas lo difícil que fue para mí seguir con esta mierda de relación?

Lagrimas comenzaban a surcar su rostro nuevamente.

-Se que es un pedazo de mierda, pero lo amo no puedo hacer nada contra eso. Incluso le hubiera perdonado el que me engañar con Hitch, pero me odia le causó asco y lo he perdido.

-Me he cansado de esto amiga, llamaré a Connie para que pase por nosotras.- soltó Sasha, ya demasiado preocupada para este punto.

Le dolía ver así a la asiática, tenía unas ganas enormes de ir a buscar a él puñetero de Eren Jeager por haber lastimado de esa forma a su amiga.

Connie llegó minutos después acompañado de Reiner, sabía que necesitaría ayuda para subir a Mikasa al auto. Eran conscientes de la fuerza que cargaba y no querían arriesgarse o descubrir si el alcohol le hacía más.

Mikasa se removió incomoda, el maldito rayo de sol le había pegado directamente a la cara.

Abrió los ojos con pereza y tardó en aclimatarse a la luz que entraba por la ventana. Ella recordaba haber bajado las persianas.

Miró a su alrededor y desorientada se dio cuenta que no era su habitación.

Se percató que estaba desnuda y a lado de ella se encontraba un hombre de cabello castaño casi pelirrojo. No podía verle el rostro ya que estaba recostado boca abajo y su rostro daba al lado de la ventana.

No recordaba nada, quizá la mezcla de alcohol, drogas, despecho, rencor y tristeza le habían nublado el juicio.

Así eran sus despertares desde hace un mes, si bien no era una cualquiera y jamás de los jamases se imagino bebiendo cada fin de semana y mucho menos consumir drogas, siempre pensó que eso era para gente idiota y débil.

Soltó una carcajada mental, ella era una idiota débil desde que él la dejó.

-Buenos días hermosa.- saludo el hombre sacándola de sus pensamientos.

Lo miró, vaya al menos era guapo.

Cabello castaño rojizo como había notado ya, cara afilada pero con buenos rasgos masculinos y unos ojos marrón, bajo su mirada al torso desnudo del hombre, tenía buena musculatura, esbelto pero trabajado.

Casi como... Sacudió su cabeza tratando de alejar de nuevo el recuerdo del cuerpo de su ex novio.

-¿Te encuentras bien como para otra sesión?- pregunto el castaño.

-Mmm, lo siento...- hizo una pausa pero no recordaba el nombre del joven y el miró la duda en su rostro.

-Floch Forster.- contestó no dándole importancia al hecho de haber olvidado el nombre de con quien se había acostado.

-Lo siento Floch, pero tengo que irme.

Se paro de la cama buscando su ropa con la mirada, vio su sostén y bragas tirados en el piso a unos centímetros de la cama.

Sin pudor alguno se levanto de esta sin cubrir su cuerpo con la sabana. Total si ya la había visto desnuda la noche anterior que más daba unos instantes más.

Terminó de vestirse y desenredar un poco su cabello que ahora llevaba más largo.

-Tengo una pregunta Floch, ayer tu y yo ¿usamos protección?

Era meramente consciente de los riesgos que implicaba meterse con desconocidos y más si no usaba condón.

-No tienes de qué preocuparte, usamos condón.- le respondió con una sonrisa el hombre. -Mikasa, me gustaría seguir en contacto contigo y no solo para coger, eres magnífica en ese aspecto pero me intrigas y quiero saber mas de ti.- termino con una sonrisilla nerviosa mientras se rascaba la nuca.

La chica se le quedó viendo unos segundos, él si recordaba su nombre y de los hombres con los que se había acostado últimamente este era el único que quería seguir en contacto.

Dudo unos segundos, pero accedió a darle su número de celular.

Cumplía ya 1 año de conocer a Floch, había descubierto que era un buen chico.

Desde que estaba con el dejo de salir a bares cada fin de semana y perderse en las drogas y alcohol.

Sus amigos habían notado el cambio que la joven tenía y les aliviaba de sobremanera saber que Mikasa estaba mejor.

Ya no lloraba o se incomodaba cuando hablaban de su ex novio.

-A las 7:30 esta bien, si aquí te espero. Jajajajaja no, le diré a Sasha que controle a Connie. No Jean no quiere patearte el trasero. Jajajaja si nos vemos en la noche. Yo también te quiero.

Sonrió después de terminar la llamada, quien diría que el acostón de una noche terminaría siendo parte de su entorno. Le había ayudado tanto en tan poco tiempo.

No estaba concentrada en su alrededor y no noto que la esperaban fuera de su departamento.

-Sabes que siempre me ha gustado verte sonreír, Mikasa.

Ella se tenso, sabía perfectamente quien era. No necesitaba verlo a la cara.

-¿Que es lo que haces aquí? ¿Que quieres, Eren?- pregunto con fastidio.

Se sorprendió al notar su propio tono de voz, incluso se relajo.

-Quería verte, necesitaba hacerlo. Este tiempo sin ti me he dado cuenta que fui un imbecil, dejé todo por nada. Me cegó la calentura Mikasa.

Y era verdad, Dreyse se había metido en el como la humedad descomponiendo su interior y metiendo cizaña contra Mikasa.

-Bueno ahora que ya me has visto puedes irte, tengo cosas mucho más importantes que hacer que estar aquí perdiendo el tiempo contigo.

El de mirada verde se sorprendió, en su imaginación la pelinegra se lanzaba a sus brazos dándole una segunda oportunidad.

-Se que sigues dolida amor, pero superaremos este episodio.- se acercó, tomando entre sus manos las de su amada.

Ella lo miró por fracción de segundos, quito sus manos del agarre que Eren tenía, como si le diera asco el solo hecho de saberlo cerca.

-No Eren, no sigo dolida y tampoco superaremos esto porque no tenemos nada. Lo dejaste muy claro aquel día. Quizá algunos meses atrás hubiera caído en tus encantos pero ahora me doy cuenta que eres un imbécil.

La miro desconcertado, no imaginaba una respuesta así de su parte. Siempre había estado dispuesta para él, siempre era el primero por encima de ella misma incluso.

-Se que Hitch te dejó por Marlo hace unas semanas, y antes de que te hagas ideas estúpidas en tu cabeza no, no pregunté por ti las chicas sacaron el tema a la luz, ya no eres lo que antes ante mis ojos. Créeme agradezco que hubieras sacado lo mierda de persona que me negaba a creer que eras.

Lo miraba despectivamente, como si de mierda se tratase.

El sabía que se merecía todo lo hiriente que salía de sus labios, pero no por eso dejaba de dolerle.

Mikasa, para. Estas siendo muy dura con tus palabras.

Ella soltó una carcajada irónica y se acercó un poco a él con decisión bailando en sus bonitos ojos gris oscuro.

-¿Quieres que pare? ¿A caso te duelen mis palabras, Eren? Si bien recuerdo yo te suplique llorando que te detuvieras, que dejaras de herirme con tus palabras con tu actitud. Ya no soy la misma idiota que se moría por ti y que haría cualquier cosa para que estuvieras feliz. No soy tu maldito perro faldero Jeager, me costó lágrimas el entender. Tienes una idea de las noches que me perdía en el alcohol, en LSD para aminorar el dolor de tus palabras aquel día. Pero ahora te agradezco por abrirme los ojos y me dejaras conocer lo mierda que eres.

El castaño no cabía del asombro, esa no era su Mikasa. No la reconocía.

Lágrimas comenzaron a salir de sus ojos esmeralda.

Ella lo vio, tan vulnerable, indefenso y no sintió nada más a parte de lástima. Ya no sentía la imperiosa necesidad de correr hacia el y envolverlo en un abrazo y decirle que todo estaría bien, que siempre estaría a su lado y haría lo que fuera por verlo feliz.

-Hay... ¿Hay alguien más, Mikasa?

Resoplo.

-Si Eren hay alguien más, él sabe tratarme bien, no me manipula y no me hace sentir como si no valiera nada. Ahora si me disculpas tengo que entrar a mi hogar.

Camino y se detuvo a un lado de él.

-Deseo que encuentres tu felicidad o lo que sea que estés buscando. - terminó retomando su camino.

Ahora que había cerrado por fin esa herida se sentía mucho mejor.


Espero les guste este OS, últimamente he estado viendo SNK y se me vino esta idea a la mente.Amo a Eren pero a veces si me caga como es.Ya saben los personajes no me pertenecen don propiedad de Hajime Isayama lo demás si es todo salido de las 3 neuronas que aun me quedanLa foto de portada tampoco es mía.