Bueno, con el único fin de entretenimiento decidí crear una historia alternativa a la historia creada por GabrielaLB con su autorización, por supuesto. Si algún día llegas a leerlo, quiero que sepas que te agradezco mucho por alentarme y darme apoyo a esto, espero te guste tanto como a las personas que lo lean.
Es mi primer Fanfiction , así que estoy muy emocionada y nerviosa te lo dedico con todo el cariño y respeto del mundo.
DISCLAIMER: Esta historia transcurre un tiempo alternativo a la cronología de "La rebelión", 3 años después de "los secretos de Nurmengard". Todos los personajes principales le pertenecen a la diosa JK Rowling y los demás a la mujer que me inspiró a escribir "Gabriela".
PD:Los personajes que no reconozcan de ambas obras fueron creados por mí.
Capítulo 1: I m in here:
Había muchas cosas que jamás podría olvidar en mi vida, la primera era el frío de esa noche. La segunda era el olor a humedad inundando agradablemente mis fosas nasales y la tercera era lo que hice. Me lo preguntaron cien veces diario ¿por qué?, bueno, supongo que si me hubieran visto sabrían el por qué.
Esa noche de junio estaba inusualmente fría, las nubes anunciaban que faltaba poco para una fuerte lluvia, y los truenos iluminaban el cielo. Siendo las 12:30 y se suponía ya todos estarían en sus camas descansando para lo que sería una mañana lluviosa, pero no yo.
Por fin esta noche, esta noche será.
Estaba helada, corrí cada vez más a prisa y al final del pasillo doblé a la izquierda. Maldije internamente pues tener la idea de andar con los pies descalzos corriendo por los pisos de piedra.
No fue buena opción, pero ignoré el dolor punzante producto del frío y continúe, quedaba poco tiempo, pronto todos estarían alertas. ahora que lo pensaba nunca había podido andar descalza ya que si no era mi madre eran mis hermanos quienes no de dejaban darme el gusto, como última voluntad era agradable en parte salirme con la mía por lo menos una vez.
También se decía que los suicidas tenían un ritual y yo seguí el mío. Cuando me levanté tomé mi pijama favorito y me desnudé , peiné mi cabello por última vez y me pinté los labios de color rojo carmín como mi flor favorita. Era un color que jamás me dejaron usar, pues , mamá afirmaba que era muy joven para un color tan fuerte. Para llevarme algo al más haya -si existía- me puse el camisón que mi abuela me había obsequiado, no tenía mangas y era blanco con detalles en encaje y escote en v, largo hasta los tobillos, no era el más precioso del mundo, pero me lo había regalado con todo su amor y yo lo acepté prometiéndole usarlo algún día y éste era el día.
Por su largor estorbaba en mis pasos así que lo levanté, no pudo evitar sonreír mentalmente, porque ella sería una de las personas que más sufriría, primero su hijo y ahora su nieta.
-Está en el corredor — Sonó una voz atraída por el eco -.
Diablos, Diablos
Sabía que los Aurores estaban buscándome, mi corazón estaba latiendo desbocado.
Me descubrieron demasiado rápido.
Doblé otra vez el pasillo yendo hacia los jardines, tenía la boca seca, las pupilas dilatadas estaba riendo, como un niño, como hacía mucho no hacía.
Era mi corazón, era la adrenalina del momento antes del final, como el estribillo de una canción. Yo, estaba huyendo, dejando de ser la niña obediente por primera y última vez y me encantaba, al diablo la autoestima, al diablo las visiones, la rebelión, todo. Era yo, yendo al final de todo.
-¡SE QUE ESTAS AHÍ NIÑA!— Dijo otra voz, era Filch el cual junto con los Aurores deseaba encontrarme para que me castigaran, pero no se la dejaría tan fácil.
Solo el repiqueteo de sus pies sobre la piedra se escuchaba en la oscuridad, faltaba poco para la salida hacia el lago, suerte para ella, se había memorizado los atajos hacia la salida, todos los que James siempre comentaba por si tenía problemas.
-"¡Te gané viejo!, tantos Potter y no pudiste conmigo"- Reí de mi propio chiste.
Estaba afuera, cada vez más cerca del lago y las gotas comenzaron a caer de a una empapando su cuerpo el camisón se le había pegado al cuerpo y la tela mojada le hacía incomodar, pero no podía parar a quejarse por ese detalle. Las piedras del lago le lastimaban los pies, las pequeñas olas eran cada vez más violentas por el viento y hacían que ella retrocediera, pero con toda su fuerza adentro el agua sumamente helada, tanto que lancé un quejido, pues me entumecía los huesos.
Hay en la biblioteca un libro, el cual dice que las sirenas hicieron un pacto con Dumbledore, en el cual decía en su idioma: "si ellos- los humanos- no se meten con nosotros, nosotros no nos meteremos con ellos" referido a los estudiantes que solían frecuentar el lago y de allí la principal razón por la que estaba prohibido estar en el lago, era curioso, como las sirenas podrían enloquecer con una gota de sangre en el agua.
Se fue hundiendo cada vez más en el agua, hasta las caderas y sus dientes tintineaban, su cuerpo temblaba proporcionando algo de calor desesperadamente. De su bolsillo sacó una pequeña navaja, un trueno iluminó el cielo y leyó las iniciales "JP".
-Me matarás otra vez por esto – dijo con sus ojos se llenos de lágrimas.
no puedes dar marcha atrás tú lo planeaste, recuerda, por el bien de todos, para que todos sean felices.
Con fuerza apretó la hoja con su mano derecha y se cortó, 3 gotas de sangre cayeron al agua. El dolor de la mano era punzante y ardía, luego lanzó la navaja hacia la orilla, de la nada miles de preguntas invadieron su mente.
"¿dolerá morir?"
"¿me extrañarán?"
y la pregunta que más se repetía
"¿será esto el final de todo?".
Rápidamente se reprimió mentalmente, obviamente, una vez muerta no le serviría a nadie. Ellos no la buscarían más, no habría más muertes y su padre sería más libre y ella también. -"Por ellos y por él"- me motivé mentalmente, estaba decidida, mis ojos no dejaban de soltar gruesas lágrimas y era mi muerte después de todo y la incertidumbre, el no saber que te espera me dejaba afligida y nerviosa también el daño que le haría a mi padre, mi madre y mis hermanos, pero estaba segura que lo superarían ellos eran fuertes.
-"me hubiese gustado despedirme pero si lo hiciera, ya no podría"- se dijo a si misma.
Harry apenas había llegado de hablar con Aurores, los cuales, estaban de su lado luego de haber perdido su puesto. Se recostó exhausto con la ropa puesta, por lo menos me quedó el consuelo de que ellos estaban de su lado, los novatos, Aurores veteranos e incluso de otros países.
-Hola mi amor — le dijo Ginny a su lado, este medio sentado en la cama leyendo un libro, con los anteojos en el puente de la nariz.
-Hola amor — le respondió él dándole una suave sonrisa.
Desde que Ginny había salido del padecimiento que la mantenía en cama durmiendo, se había recuperado velozmente, pues según ella, sus hijos la necesitaban y bueno, era Ginny. ella comenzó hablándole de como estuvo su día y lo mucho que deseaba volver a moverse como antes, si bien su semblante y su salud habían mejorado, Victorie pidió estrictamente -"nada de nervios o emociones chocantes"-, no por nada respecto a su salud, pero si ella sabía que algo raro pasaba, nada la ataría a la cama y sería capaz de arrastrarse en el suelo para ayudar, así era ella y por eso Harry sólo se contaba lo justo y lo necesario. Ella no paraba de hablar de que cada vez faltaba menos para ver a sus hijos, los extrañaba horrores y de que quería hablar con Lily sobre sus notas en la escuela, Ginny podía estar al borde de la muerte, convaleciente, le podía faltar la mitad del cerebro, pero sus hijos eran sus hijos y ella nunca iba a dejar de estar al pendiente. Le comentaba de que no estaba enojada con Lily, sino que estaba preocupada, ella era una niña muy buena, con mucha luz y desde antes de su accidente ella notaba que estaba mal, pero Lily le rehuía y era difícil hablar con ella y era una adolescente de 16 después de todo - sin contar todo lo que le había pasado y ella siempre se rehusó a discutir-.
Un golpeteo en la puerta interrumpió su conversación, cuando la abrió estaba un muy pálido Ted y con una seña discreta, le pidió salir para hablar. Harry no entendía, no era Luna llena, ni según supuso él había, algún problema de salud; Descartó algo sobre la orden porque de ser así Ron hubiera venido, tampoco de la rebelión, pues andaban demasiado en paz. Demasiado para su gusto así que solo puso su atención en su ahijado rogando no fueran malas noticias.
-Es Hogwarts.- dijo simplemente Ted con la voz rasposa.
En menos de un segundo Harry junto a Ted y Scarlet estaban en el colegio, en la oficina del director reinaba un silencio acompañado con susurros de las personas allí, la tensión se sentía en cada rincón de la antigua oficina de McGonagall. El actual director Neville, el cual estaba pálido, cual papel caminaba de aquí para allá, al verlo Harry vio un momentáneo alivio en su rostro, algo instintivamente se revolvió doloroso en su pecho y él procedió a contarle el cómo Lily había huido de las habitaciones, la nota en su cama y como su ropa estaba en el suelo y no había llevado su varita.
La noticia lo impactó como un balde de agua helada, cuando giro su mirada pudo ver a Nina Raven estaba en un sillón de la oficina llorando a mares junto a un pálido Hugo que la sostenía.
Harry le preguntó desesperado ¿a dónde iría?, ¿qué estaba pasando?. Nina les contó a grandes rasgos como Lily cada vez estaba más rara, triste, decaída, sumamente delgada, aislada de todos, perdida en sus pensamientos al punto de, algunas veces, volverse algo hostil con sus amigos exclamando -"¿ahora me ven?, lárguense de aquí, déjenme sola como siempre hacen"-.
Harry estaba desesperado, cómo no lo había notado, ella no estaba bien como le asegura y él jamás le había insistido. Se sentía un idiota, el peor idiota, el peor hombre de la tierra. Siempre mirando a ver quién lo necesitaba y no vio a quien más lo necesitaba en el mundo era su hija , quien lo llenaba de amor cada vez que la visitaba, a quien le contaba su sufrimiento y lo abrigaba con sus abrazos diciendo que todo se solucionaría. Aquella que siempre le contaba un chiste o alguna cosa que lo hacía sonreír, aquella que lo creía el mejor ser humano del mundo, aunque apenas podía protegerla de su persecución diaria. Aquella que lo esperaba en el vestíbulo del castillo con algún postre en la mano para según ella "endulzar su día". Aquella que jamás lo culpó por no poder salir al exterior y hacer su vida como una adolescente normal, aquella que amaba incondicionalmente a sus hermanos aunque peleaban entre ellos porque sería mejor para ella y cuando veía que el perdía la paciencia intervenía diciendo -"somos familia , la familia no pelea"- con su dulce voz como un bálsamo calmando su tensión. Su hija y su amiga a quien más se había aferrado estos años , a ella le había fallado horriblemente. Ahora, ¿dónde estaba?.
Scarlet en un intento desesperado de calmar todo preguntó a Neville si Lily tenía algún "noviecito" que estuviera haciéndole mal, suponer cualquier cosa era mejor que el panorama que le pintaban.
Nina respondió por él diciendo que ella nunca hablaba con nadie y menos con algún chico, después de Amadeus ella se había encerrado en sí misma, además ella se consideraba muy poco interesante y torpe para que alguien la viera, a pesar de lo que le dijeran que no era así, ella solo asentía con la cabeza y se marchaba a algún lugar para huir de ellos.
Sin más Harry salió de la oficina impartiendo órdenes a los Aurores y corriendo sin saber a dónde. Los Aurores no podían creer que ese hombre demacrado, canoso y ojeroso fuera ese imponente jefe del cual tanto veían en la academia, pero después de todo, lo que estaba aguantando sin duda era un roble. Un joven Auror le contó que sintió unos pasos por el pasillo que conducía al lago, Ted activó sus sentidos corriendo a toda prisa. La licantropía luego de su entrenamiento había mejorado y afinado su olfato. El olor de su hermanita por los pasillos, ese olor a frutos rojos como una estela lo guiaba y en el camino Harry chocó con Albus y James que estaban igual de pálidos que Ted y él. James le entrega un trozo de pergamino, el reconoció la caligrafía en el.
-Perdón por todo, los amo y adiós-.
Era lo que decía la nota, con la caligrafía igual a la de su madre en un trozo de pergamino pequeño y a medida que recorrían el pasillo el corazón de Harry comenzó a latir dolorosamente desenfrenado, su mente estaba tan saturada que le costaba entender, que había querido decir, ¿ella se entregaría?, ¿huiría?, ¿Qué demonios haría?. La sangre, su mente frenaron, entendía, él entendía lo que pasaba.
-"¿Dónde estás amor?, por dios no hagas una locura"-Pensó Harry.
Ya habían salido hacia a fuera y a lo lejos veían el lago, la lluvia la difuminaba un poco, pero sin duda era una silueta lejana demasiado lo que veía James. El agua los empapaba de pies a cabeza pero corrían como si fuera una maratón y Scarlet tanto como el niño que vivió llevaban a la cabeza. Un infarto, así se sentía el dolor en el pecho pero no era eso, era la desesperación en carne viva. Las olas cada vez la tapaban más y más.
-Lily — Gritó Harry desde la orilla.
Nada, ella no respondía el ruido del viento o el ruido de las olas, quizá no la dejaban oír. Mandó todo al demonio y salto al agua a toda velocidad, tanto como el agua se lo permitía.
-Dios mío, no, mamá, papá, Sirius, ayúdenme a alcanzarla- Suplicó Harry hacia sus adentros adentrándose a esas aguas que arrastraban a su hija.
Harry jamás, nunca, fue creyente, ni en sus peores misiones, ni en la persecución de Horrocruxez y de Voldemort, pero ahora sintió este dolor, este terror y las malditas las olas se llevaban a su hija cada vez más lejos el rezaba , así como había oído varias veces a los Muggles , pero no permitiría que se fuera y en un acto de desesperación pura gritó.
- ¡Hija, vuelve! - Gritó Harry.
Lily en un momento lo pudo oír y se volteó, Harry al verla se desesperó aún peor, estaba mojada, sus labios los cuales estaban pintados temblaban con violencia, su mano sangraba y su carita lo observaba como si la hubieran echado un petrificus totalus , como un niño después de hacer una travesura que lo haría enfadar, estaba con muchas emociones , pero no enfadado , ella estaba viva, su hija estaba viva.
- No- Murmuró inaudiblemente Lily, casi como un lamento.
Maldición Maldición
Sus ojos se llenaron de lágrimas, él estaba allí, pero no había vuelta atrás ella debía ser valiente, por primera vez.
-Lily amor ¿qué haces aquí?, hace frío- Le habló Harry como si fuera un animalito el cual estuviera al borde de un acantilado, solo que no era un animal, era su hija y el más mínimo cambio en su voz podían alterarla y es lo que él menos quería.
Ella miro atrás del hombro de su padre y vio a sus hermanos, los profesores, estaban todos.
Albus y James apenas podían ser detenidos por los profesores, querían saltar al agua y estaban mojados. Con Scarlet frenaban a los estudiantes que la veían desde la orilla. Y los ojos rojos del llanto de la carita de Lily volvió hacia su padre el cual cada vez estaba más cerca.
-Perdóname- Dijo con la voz un poco alta para que él la entendiera.
Sin dudas me iré, es momento de soltarlo.
Harry paró su marcha impactada por lo que dijo su hija, pero ignoró sus palabras avanzando más.
-¿Perdón por qué hija? - Contestó fingiendo no entender.
Un poco más hija, sólo un poco más.
-Por todo, por estos poderes, por lo que pasó a mi madre a James, tu vida y tu carrera, le arruiné la vida a muchos- Dijo Lily sintiéndose más ligera.
-Tú no me quitaste nada, no tienes la culpa de nada, todos te aman- Contestó Potter -Yo soy tu padre, y mi deber es cuidar de ti y de mi familia-.
Sólo un poquito más, un poco más.
-Si lo sé, pero no puedo con la culpa, no puedo con esto—Le gritó ella.
- Te ayudaré, déjame ayudarte — Suplicó Harry suplicando entre lágrimas.
Sus dedos estaban casi rozando su camisón, sin notarlo están demasiado lejos de la orilla. Lily dejó de llorar, sonrió dulcemente y Harry vio algo que nunca olvidaría su carita empapada, iluminada por los truenos que iluminaban el cielo, esa sonrisa dulce como si su padre le hubiera prometido bajar la luna en ese momento.
Sus pequeños y delgados brazos se estiraron al aire como una cruz.
¡No!
¡No!
¡No!
¡MALDICIÓN!
Nunca en su vida de Auror y de estudiante había cometido un acto tan irresponsable como el que recordaría al haber olvidado su varita al hurgar en sus bolsillos en ese momento notó que no la tenía, estaba perdido.
Cuando Lily sintió que había llegado la hora y la sangre antes derramada había cumplido su función atrayendo a la criatura que la tomó del tobillo, ella levantó la mirada por última vez hacia su padre el cual había logrado alcanzar un pequeño pliegue de su camisón, todo fue en el mismo momento.
Harry tomo un pliegue de su camisón como si hubiera tomado una Snitch en el aire.
- ¡LISTO!- Gritó a la orilla.
A la señal Neville lanzó un hechizo que sujeto a Harry del pie , al mirarla para con su otra mano tomarla con más fuerza de la ropa, ella tomó con sus manos frías la cara de su padre.
-Te amo hasta el sol, de ida y de vuelta- Se despidió la pelirroja dándole una última sonrisa.
Para Harry, lo siguiente pasó en cámara lenta, con una inhumana fuerza Harry fue arrastrado a la orilla con las manos vacías, pues, de sus manos se le habían resbalado el trozo de camisón y su hija la cual pudo ver como algo la hundía y las violentas olas la habían dejado atrás.
-Papi- Llamó Lily a su padre corriendo a su oficina como un rayo.
Harry estaba enfrascado en un documento tratando de no perder la paciencia con el papeleo sobre su mesa, pero esa vocecita que se acercaba a su oficina lo distrajo de inmediato. No podía decirle que se fuera, ¿con qué corazón?, cuando lo miraba con esa carita de bebé era imposible, ella lo dominaba.
- Pero, ¿quién me vino a visitar? —Preguntó Harry con una sonrisa mirando por arriba como si esperaba a alguien alto.
- Aquí papi —Exclamó Lily estirando sus manitos para que él la notara.
Cuando agachó su mirada fingiendo buscar el sonido de su voz, y se tiró hacia el respaldo poniendo una mano en su pecho con un gesto de exagerada sorpresa.
-¡Tú! — Rápidamente se inclinó tomándola entre sus brazos y sentándola en su regazo. -si es mi pequeño bebé —Dijo Harry, besando sus hermosas mejillas pecosas.
-Ya no soy un bebé— Exclamó Lily. Harry fingió que las palabras de su hija lo habían herido. Ella tenía esa dulce manera de decir las cosas incluso enojada.
- ¿Perdón?, pero usted es mi hija, mi bebé, mi princesa- empezando a besar sus mejillas y su cuello generándole cosquillas y carcajadas — Mi sol y mis estrellas ¿entiende usted mi alta y preciosa adulta pequeña de 6 años? — Preguntó Harry.
-Okey , si yo soy tu princesa, tú eres el rey que me rescata de los dragones malvados—dijo ella mirándolo. ella era así tan instantánea, dulce, pura como el sol brillante.
- ¿Sabes qué? — Le preguntó Harry a Lily.
- ¿Qué? —Dijo ella.
-Te amo hasta el sol — Confesó el pelinegro apoyando su frente en la de su amada hija.
Ella se apartó tomándolo por sorpresa , y puso su dedito en su barbilla con el gesto pensativo más adorable del planeta. Harry la veía y sin duda Lily parecía un ángel , sacada de una obra de arte , solo le faltaba las alas. O sería que sus ojos de padre su ponían ciego, estaba ciego de amor por esa niña que le hacía lo que ella deseaba, la imagen de su mujer y de su madre. Amaba a sus muchachos eran sus niños , eran su orgullo. Pero Lily era su sol brillante, su pequeña , su "muñequita" como solía decirle él.
- ¿Hasta el sol de ida y de vuelta? - Preguntó ella.
-Si muñequita, mil veces - Respondió el dándole un abrazo.
En la orilla nadie, nadie lo podía sostener, nadie podía frenar al hombre que deseaba volver al agua el dolor era insoportable, quemaba por adentro.
- ¡DÉJENME IR AHORA! - Pedía fuera de sí. Ella se le escapó, su hija se le escapó como agua de sus manos. - ¡MI HIJA SIGUE EN EL AGUA!— Gritaba y luchaba con todas sus fuerzas.
Pero ¿cómo decirle?, ¿cómo decirle a ese destrozado hombre que las sirenas ya la abrían ahogado y de seguramente despedazado bajo el lago. Los oídos de Harry habían dejado de escuchar, sus ojos de ver y su cuerpo de sentir. El solo podía sufrir, ella se había ido y no podía ir por ella. Él quería volver al agua, pero Scarlet y Thomas lo sostenían en el suelo, el luchaba con todas sus fuerzas para zafarse.
En el estado de caos, nadie notó que un joven se lanzó al agua, Albus y james eran al igual que su padre detenido en el suelo y la lluvia caía sin piedad.
-¡MI HERMANITA ESTÁ EN EL AGUA!— Rugía Albus, destruido deseaba morir, ella era su hermanita, por la que nada pudo hacer, no, por la que nada quiso hacer.
-Para muchacho irán por ella— Intentaba detenerlo el profesor Slughorn.
Albus estaba sordo, sentía que su cabeza iba a estallar y el llanto que lo desgarraba lo sofocaba. Ella, su hermanita, estaba en el agua muriendo frente a sus ojos y ni él que tanto había podido, ahora estaba allí, sin poder hacer nada. A su lado su hermano mayor estaba histérico.
-¡LILY SAL DE AHÍ!- Gritaba con todas sus fuerzas como si mágicamente ella lo oyera y saliera del agua ,pero era un ruego producto de la desesperación —¡DEJEN QUE VAYA POR ELLA! —Suplicaba a Hedda y Scorpius quienes lo sostenían.
-James por favor para, ella se hundió amor— Le rogaba Hedda la cual no paraba de llorar, estaba destruía como todos los presentes.
- ¡NO!, ¡NO!. iré por ella déjame ir— Rugía James negando desde el fondo de su corazón lo que su novia le decía. Intentaba zafarse pero era inútil, pues Hedda poseía más fuerza que él.
Albus estaba perdiendo la cabeza, no, esto era una pesadilla, la muerte, prefería la muerte a que vivir este martirio.
Ella era el sol, la luz ante tanta oscuridad y tanta muerte. Ellos giraban ante el hecho de saber que ella estaba a salvo, ella era en incentivo para resistir, esa niña que siempre lo perdonó cuando por estar con la hermandad, el poder y las peleas diarias por mantener la orden junto a su padre y sus propios intereses ignoró asegurando que ella estaba bien. Por la cual decidía sin preguntar sus intereses ni qué es lo que ella quería. La cual siempre, a pesar de todo, era dulce e inocente que los amaba y los veía como si fueran sus héroes. Él no era nada de eso, Albus solo se sentía una basura que no cuidó la razón por la que él peleaba , su hermana menor.
-Lily, Lily- La llamó repetidas veces con un dolor como nunca antes había sentido, Albus Potter, se sentía completamente vacío. Como si le hubiera recibido el beso de Dementor.
pero algo frenó su llanto— ¿Lily?- era ella , salía del agua en los brazos de un joven, el cual, de inmediato reconoció, era el mismo con el cual solía pelear diario desde que había llegado al castillo, estaba empapado con su hermana en brazos.
Unos metros más allá Harry había dejado de luchar, estaba arrodillado en el suelo, con la mirada perdida y borrosamente vio que un joven salía del lago con su hija en brazos, pero no entendía nada y había una causa simple para explicar por qué no reaccionaba, el dolor superó a Harry y su mente se cerró, se bloqueó, estaba bajo un estado de shock.
- ¡ELLA ESTA VIVA!- oyó una voz que retumbó en el silencio.
Su mente solo se centró en el pasado.
Ginny entraba a su oficina con junto a Lily de 6 años con la cara seria, ya la conocía. Cuando Lily se proponía estar al lado de su padre, ni merlín la paraba, así que Ginny la llevó con su padre.
- Me ganó por cansancio -Dijo rodando los ojos.
-Déjala, ella es mi fiel compañera- Le dijo él guiñándole a Lily.
Lily traía consigo unos papeles en sus manitos y un lápiz lista para "trabajar" junto a su padre. Su actividad consistía en que Harry leyera y ella le cantara. Él amaba eso, su voz y el tiempo a su lado. Por eso jamás se negaba. Así fue, ella comenzó a cantar con su vocecita inundando su oficina, su vida y su corazón. solo ellos dos.
-Si esa calle fuera mía yo la mandaba a enladrillar con piedritas brillantes para mí, para mi amor pasar- Su voz era tan tierna, como un pequeño querubín.
- ¡ABRAN PASO!- Rugía Scarlet apartando a todos los estudiantes que salieron a ver qué sucedía y todos se apartaron obedeciendo la imponente voz.
Atrás de ella Ted pasaba con una mojada, pálida Lily, de la que su mano derecha pálida caía como el carmín la sangre que resaltaba por sus dedos hasta el piso dejando un rastro , como su cabello rojo.
Los estudiantes tanto como los jóvenes Aurores no podían salir de su asombro , porque a pesar de su palidez y de que ella había bajado algo de peso el como el camisón mojado se ceñía a su cuerpo el cual dejaba ver su desnudez. Sus cabellos mojados dejaron ver su rostro el cual era bonito con labios rojo carmín y blanco con pecas sutiles y rasgos finos. Era como si fuera que aquel licántropo el cual avanzaba ciego de la desesperación, llevara en sus brazos una chica salida de una pintura. Eso arrancó en los muchachos sonrojos y vergüenza, ya que Lily , bueno , ella era desde que había pisado Hogwarts siendo una niña , siempre había vestido como una. Al pasar el tiempo ella siguió vistiendo muy cubierta, con ropa holgada y el cabello en el rostro como si le apenara ser vista o como si no deseara serlo.
"La hermana de Albus y James". La cual siempre vagaba perdida en su mundo y triste , era a simple vista ya una mujer una muy bonita y ellos eran hombres y en su complexión no pudieron evitar notarlo. Pero obviamente no era momento para ver esas cosas, ella estaba muriendo.
A continuación, llevaban a Harry el cual casi no podía caminar, estaba pálido y completamente ido.
Al llegar a la enfermería, la enfermera Chang indicó una cama donde Ted puso a Lily, esta procedió cortándole el camisón dejando a Lily desnuda ya que necesitaban proceder libremente, en ese momento Ted, Albus y James voltearon avergonzados, les pidieron que se fueran, pero no se movieron ni un milímetro del lado de su hermana, ignorándolos, la enfermera le quitó de a poco el agua de sus pulmones hábilmente con la varita. Pero algo no marchaba bien y Vicky quien apenas había llegado curar su mano la cual tenía una cortada muy fea, por la que había perdido mucha sangre.
Los tres hermanos se abrazaron. Estaban suplicando porque despertara, porque no muriera. Si bien las sirenas no la habían tocado, corría el riesgo de hipotermia, desangrarse y muchas cosas que no deseaban pensar.
-Señora Chang el agua en sus pulmones - Dijo Victorie desesperada y llorando.
-En eso estoy - Respondió.
Tapado por una tela divisoria , estaba Harry el cual Scarlet no lograba traer en sí.
Dibujando, lo que Harry pudo ver era su casa, seguía cantando, era tan pegajosa que no pudo evitar cantar una estrofa.
-En esa calle vive un ángel, que robó mi corazón - Siguió Harry con la canción.
Ella lo miró, contuvo la risa porque ella no pensó que él cantaría.
- Si robé tu corazón, es porque te quiero bien— Cantaron al unísono.
La última estrofa dejó que ella la cantara, sola.
- Si robé tu corazón —Cantaba mientras terminaba de pintar con sus colores.
Y como aquel día en el hospital después de nueve meses, el primer sonido más bello que Harry oyó, fue el llanto de su hija y en ese momento la tos de ella anunciando que seguía con vida.
-Porque te robaste el mío—Terminó de cantar Lily - ¿Te gustó como canté? — Preguntó a su papá el cual ya no leía, la miraba con una sonrisa bobalicona.
Harry en respuesta aplaudió celebrando la canción más bonita que sus oídos habían escuchado. Esa niña era un sol, uno brillante que iluminaba su vida.
- Todo lo que sea cantado con tu voz es lo mejor del mundo—.
- Esta viva -Dijo Harry a Scarlet con lágrimas en los ojos.
Nota: Lo que leen en "negrita-cursiva" son los recuerdos que le vienen a Harry en su estado de shock , porque sin importar que tan fuerte sea él , ella es su hija , y no hay peor dolor para un padre que perder a un hijo , o el simple hecho de poder perderlo es sofocador y Harry no lo toleró.
¿hacia mucho que Lily tomó esta decisión? , yes , ella estaba super decidida , a tal punto de no querer ver más nada de este mundo.
En este capítulo y el título me inspiré en una canción de SIA la cual recomiendo.
MUCHAS GRACIAS GABRIELA , ESTE PRIMER CAPÍTULO TE LO DEDICO A VOS Y A SEVERUS8 EL CUAL ME ALENTÓ A DAR EL PRIMER PASO.
SALUDOS.
