LA INCULPADA (BANG DREAM!)

Capítulo I: Del pasado al presente

Atención: a partir de este fanfic el guion seleccionado ha sido modificado y detallado, esto se replicará en algunas futuras adaptaciones por publicar acorde al estilo y formato.

BanG Dream! pertenece a sus respectivos autores.

Estas historias están basadas en hechos reales y se recrean en lugares similares a los verdaderos para respetar la privacidad de las personas que otorgan su testimonio.


EN EL PASADO...

En la vida existe una correlación de hechos que determinan nuestra existencia todo lo que somos como adultos, por cierto, tiene que ver con nuestro pasado y particularmente con nuestra niñez, en efecto no está ajena a las consecuencias que puede tener una infancia traumática; la señora Minato es ejecutiva bancaria y es casada, pero le ha sido infiel y ahora prepara sus maletas porque ha decidido marcharse con su amante.

–No encontré mi camisa negra. ¿No la viste? –Recalca la señora Minato.

–Seguramente la dejaste donde el "amiguito". –Comenta su ahora ex pareja.

–¿Y la niña? –Consulta la mujer.

–Está afuera, me imagino que le contaste todo, ¿no? –Dice el hombre.

–¿Qué quieres que le cuente? –Insinuó ella.

–La verdad, que la va a dejar sola porque te vas con otro. –Cuenta el entonces esposo.

–Vos estás enfermo, es una preadolescente, no tiene nada que entender. Eso son problemas nuestros. –Alegó la madre.

–No sé cómo pude ir tanto tiempo contigo. –Dijo el señor Minato.

–Mejor me quedo callada. –Menciona la dama.

–¿Y cuándo haces de otra manera? Siempre te quedaste callada, siempre. Si no fueras porque yo te pillé con ese puto todavía me estarías engañando. Soy una mierda vos. –Criticó el marido celoso.

–Te das cuenta que con vos no se puede conversar. –Alude la señora Minato.

–Sabes que más, si te vas a ir ándate de una vez por todas, ándate. Yo ya no tengo nada más que hablar contigo. –Ordenó el caballero expulsando a ella de la casa con remordimientos.

Lamentablemente, la señora Minato abandona del hogar a costa de su ex no sin antes despedir a su hija Yukina que, en ese momento estaba regando en la entrada.

–Adiós Yukina, nos estamos viendo. –Dice la madre partiendo de la casa.

–¿A dónde va a ir, mamá? –Preguntaba aquella niña viendo cómo esta mujer tenía unas maletas en la mano.

–Tengo que hacer. –Finge ella en frente de su hija para no herir sus sentimientos.

–Vuelve luego para que juguemos. –Comprometió la pelivioleta grisácea.

–De ahí. –Se despide la señora Minato.

Sin querer, esta menor dejó de regar cerciorando los pasos de su mamá y la siguió, ésta abordó en un taxi junto a su amante besuqueando y para sorpresa de Yukina, reveló que su querida progenitora era infiel y era la última en enterarse sobre esta separación familiar.

–¡Mamá, mamá! –Clamó la pequeña de los ojos amarillos intentando perseguir al vehículo sin éxito.

De vuelta a su casa y ya sabida la situación, prefirió callar.

–Vaya a ponerse el uniforme, mi amor, que ya es la hora. –Dijo el papá destrozado.

Yukina Minato no pidió explicaciones, pero tampoco nadie se las dio; así creció con esa imagen grabada fuego en su alma.


Kasumi Toyama, otra niña que tempranamente debe asumir los errores de sus padres como propios y probablemente son cientos, quizás miles los que tienen que aceptar la ruptura de la familia como algo natural.

–Kasumi, anda a avisar a tu papá que está listo el almuerzo. –Dijo su mamá tendiendo la ropa.

–¿Y dónde está? –Dijo la niña castaña.

–Donde el tabernero debe estar, como sea te lo traes. ¡Apúrate, niña! –Clamó la señora Toyama.

–Sí ya voy. –Asintió la jovencita yendo a buscar.

La entonces futura guitarrista se dirigió a un bar–restaurante cercano a la casa, donde se encontraría su padre.

–Señor, ¿ha visto a mi papá? –Consultó ella al dueño.

–Tu papá está al fondo. –Decía el tabernero.

–Ah ya, gracias. –Agradecía la niña.

Yendo a rastrearlo y sin sorpresa alguna, aquel hombre estaba dormido al beber unos buenos tragos de más.

–Papá, papá. ¡Papá! –Despertaba Kasumi.

–¿Qué pasa? –Preguntó él en estado etílico.

–Está listo el almuerzo. –Comentó ella.

–No tengo hambre. –Excusó este hombre.

–¡Papá! ¡Papá, despierta! –Insistía la niña.

–¿Qué pasa? –Dijo éste durmiendo.

–Vamos, vamos. –Lo mandaba la de los ojos púrpura acompañando a su padre ebrio.

Como no es la primera vez que ocurre estas situaciones, este señor, desempleado, ha frecuentado como más de 10 veces en el mismo sitio la borrachera. Ya en casa se lava la cara tratando de quedar lúcido mientras su hija mayor hacía deberes; no así su esposa que le dio un ultimátum a él en plena discusión.

–Toma. –Le entrega su mujer una toalla limpia a su pareja y guarda silencio seriamente.

–¿Y a vos qué te pasa que me miras con esa cara? –Interroga el señor Toyama.

–Se acabó. –Advierte su esposa.

–¿Qué se acabó? –Dudó el marido.

–Te pedí de mil maneras que hiciera algo, pero te dio lo mismo. –Dice ella sabiendo que no cumplió esta promesa.

–¿Me podrías hablar más claro que no te estoy entendiendo nada? –Desembuchó el hombre.

–Me prometiste que iba a dejar el trago. Te saqué hora con el doctor, pero nunca fuiste. –Aclaró la mujer hastiada.

–Otra vez andas con esa. Yo no voy a ir, ¿entendiste? Yo no voy a ir. –Recalca el padre insistente.

–Si es así, agarra tus cosas y te vas de la casa. –Condicionó la señora Toyama.

–¿Y por qué me tengo que ir? –Dijo este hombre.

–Porque esta es mi casa, porque no quiero vivir con un borracho, porque me cansé, ¿me entendiste? –Recordó la madre de Kasumi y Asuka.

–¿Me está echando? –Dice él amenazado.

–Sí. –Afirma su pareja.

–¿Ah? –Supuso el señor Toyama.

–Sí, te estoy echando. –Sentenció advertida la mamá.

El padre de Kasumi (y de Asuka) no tuvo otra alternativa que partir, solo que con ellos se olvidó para siempre de sus hijas ya que nunca más volvió.


15 AÑOS DESPUÉS...

El tiempo pasó y tanto Yukina como Kasumi, estas dos niñas que no tuvieron referentes paternos –o maternos– buscaron fórmulas particulares para revertir su proyección de vida y compensar sus falencias afectivas. Así comienza esta historia que se inserta en el mundo de las autodenominadas RAISE A SUILEN.

Tres integrantes de esta conformación (PAREO, CHU2 y MASKING), de pensamientos radicales y extremistas como si fuesen fascistas o anarquistas rocían combustible a un homeless dormido ubicado en una calzada de un concurrido distrito y le encienden fuego ante las miradas inherentes de aquellas mentes enfermizas, de pronto, un grupo de góticas fue a encarar en contra de sus enemigas.

–¡RAS mariconas de mierda! –Grita en voz alta una chica de cabellos violeta vestida de gótica de nombre Ako.

Un vagabundo quemado gratuitamente por las RAISE A SUILEN es salvado por otro grupo llamado Roselia, que vistiendo casi con las mismas características defienden según ellas los derechos de los obreros y de la gente; se autodenominan las "multi-góticas", entre ellas está Yukina Minato, aquella niña abandonada por su madre.

La líder de Roselia y tres de sus miembros rescatan al desamparado hombre en estado grave urgiendo ayuda; Ako y Sayo fueron a perseguir hacia sus rivales que huyeron con rumbo desconocido.

–Son las mismas raritas de siempre. –Exalta Ako refiriendo a las RAISE A SUILEN tras perseguirlas.

–Hay que llevarlo al hospital, busque un taxi. ¿Andáis con dinero? –Dice Sayo urgida.

–Da lo mismo. ¡Consigue un taxi! –Mandaba Yukina a aquellas colegas mientras auxiliaba al tipo desahuciado. –Tranquilo, no te muevas.

El vago fue trasladado e inmovilizado en taxi a un hospital solo con las piernas calcinadas de segundo grado, afortunadamente estable gracias al gesto colaborativo de Roselia.

Kaori Toyama, la mamá de Kasumi, la otra niña que vio partir a su padre y que nunca más lo volvió a ver. La vida de ambas pequeñas tiene un paralelismo irrefutable, les ha sido difícil insertarse en el sistema; Kasumi está aún estudiando, pero no es precisamente lo que más le gusta.

–Kasumi. –Contestó su madre.

–¿Qué pasa? –Pregunta la pelicastaña desvelada.

–¿Cómo qué "qué pasa"? Todavía no te vas a la universidad. –Dijo su progenitora.

–Oh, me quedé dormido. –Dice su hija despertando.

–Oye, ¿cómo puedes ser tan irresponsable? –Comenta Kaori seria.

–Ya, si me voy de inmediato. –Dijo Kasumi excusando.

–Seguro que te van a dejar entrar, mira la hora que es. –Expresó la mamá.

Kasumi ve el reloj indicando que eran la una para las diez de la mañana.

–Oh. ¿Qué hago ahora? –Duda la líder de PoPiPa.

–Toda la vida lo mismo, ¿ah? No sé quién saliste tan floja, no te pienso ir a dejar a la universidad porque se me cae la cara de vergüenza. Ya, sácate la ropa y anda a ayudarme a la cocina hacer mejor. –Mandó la señora Toyama criticando la actitud de su hija.

Yukina Minato terminó la enseñanza superior y egresó de su universidad, pero la necesidad de responder al hijo que tuvo furtivamente con su pareja la obliga a trabajar, Yukina vive de allegada en casa de su padre y como no tiene –mucha– profesión acepta dinero como venga. Ahora está de ayudante de ventas en una tienda por departamento donde por supuesto gana el mínimo.

–Esta es la última carga de mercadería. –Dijo la líder de Roselia culminando su turno. –Disculpe jefe, le puedo dar una palabrita.

–Sí. ¿Qué pasa? –Dice el empleador.

–Que no sé si se acuerda que lo mandé el otro día. –Comenta la de los ojos ámbar.

–No, no me acuerdo. –Desentendió el encargado.

–Que usted sabe que aquí uno no gana mucho y con los gastos del transporte y la comida no me está alcanzando. –Expresa la pelivioleta.

–¿Quiere un aumento? Ya dije que aquí se gana lo que se gana y si no te gusta, la puerta es bien ancha. –Se quejó el jefe.

–No, no quiero un aumento, era solo ver me puede hacer un adelanto. –Ofrecía ella argumentando su situación personal.

–Vos tienes el año que te pidan, ¿has visto que acá hacen el sueldo a alguien? –Consulta el funcionario.

–No sé. –Respondió Yukina negando todo.

–¿No sé? –Deduce ese empleador.

–No. –Deniega ella.

–Ya. Espérame en la oficina y ahí conversamos, y rapidita con eso. –Advirtió su capataz la orden de citación.

Yukina aún tiene la imagen de su madre en la mente y todo lo que hace normaliza bien para no cometer los mismos errores que ella hizo; el hijo que tuvo con un ex integrante de ARGONAVIS fue suficiente motivo para llevarlo a vivir con su padre aun cuando el amor que tenía por él no ameritaba una relación tan estrecha.

La gótica ingresa a su casa enterada de que había sido despedida de la tienda por ese diálogo con su jefe que le fue pésima, hablando de su conducta. Cabe señalar que ella es bisexual en esta historia al tener una tormentosa relación con aquel músico idol, que por ahora no daré el nombre si no conocen el spinoff de dicha franquicia.

–¿Hola? –Consultaba la chica ojiámbar una vez ingresada a su casa.

–Estoy aquí. –Dijo un hombre de edad quien era el señor Minato.

–Hola papá. ¿Y mi novio? –Saluda Yukina a él.

–Hola. Salió. –Replicó su padre.

–¿A dónde? –Pregunta ella.

–¿Y qué sé yo? Siempre dice que va a buscar trabajo, que después se pasa donde el amigo, eso lo que dice él. –Expresa el hombre cargando a su nieto.

–¿Cómo? ¿Él sale todos los días? –Comenta la pelivioleta.

–Claro, ¿quién crees tú que se queda cuidando el niño? ¿Y tú, qué haces tan temprano aquí? –Aclara el progenitor.

–Me echaron. –Decía la joven refiriendo de su despido del trabajo.

–¿Te echaron? ¿Por qué? –Duda su padre.

–Puras burradas así. El jefe me tenía presionada. –Aclaró la líder de Roselia.

–Pero Yukina, ¿y qué vas a hacer sin trabajo? –Supuso el señor Minato.

–No sé, me voy a arreglar, pero igual me ofrecieron algunos empleos. Usted no se preocupe, mi pareja es quien me preocupa de mí. –Menciona Yukina seria.

–No sé para qué tuviste que traerte a vivir acá. –Señala su papá.

–¿Qué quiere que hiciera? ¿Qué lo dejara en la calle con el niño? –Indica ella misma.

–No estoy diciendo eso, pero ustedes dos ni siquiera están casados y no creo que tengan intención de hacerlo tampoco. –Comentó el hombre.

–A ver papá, si me lo traje para la casa es para que no me pasara lo mismo que yo, ¿me entiende? –Dijo Yukina recordando la pérdida de su madre.

–Si te entiendo, pero están tan claro que entre ustedes dos no hay amor, al menos por parte de él digo yo. –Asiente su padre.

–¿Y eso usted cómo lo sabe? –Deduce la "fan de los gatos".

–Ay. Se pasa todo el santo día fuera de la casa y me deja el niño aquí, no es que a mí me moleste, pero él es el padre, ¿no te parece? –Intuyó él.

–¿Qué es lo que está insinuando usted? –Interroga la chica gótica.

–Nada, yo digo no más. Voy a cambiar (el pañal) al niño mejor. –Desestima el señor Minato llevando a su nieto adentro de su hogar.

Ahora desempleada, Yukina descubrió la verdad sobre su hombre y no estuvo tranquila hasta que decidió enfrentarlo.

Esta joven dama se aproximó a la casa de su pareja, pero se encontraba otro integrante de ARGONAVIS que su identidad está bajo reserva y es compañero del novio de la protagonista.

–Hola. ¿Cómo estás? –Se acercó ella a saludar al amigo de su novio.

–Yukina. Hola, tanto tiempo. Pasa. –Dice el joven.

–No. Vengo a buscar a mi novio, ¿está? –Dijo la integrante de Roselia.

–¿Qué? No, no lo veo desde hace un mes. ¿Por qué? –Asevera el colega.

–¿Cómo? ¿No ha venido para acá? –Preguntó la muchacha.

–No, ya te dije que no lo veo hace mucho tiempo. Si la última que vino para la casa andaba contigo. –Mencionó el chico.

–Ya, gracias. Nos vemos. –Agradece Yukina.

–¿Tienen problemas? –Interrumpe el amigo.

–No, no. está todo bien. –Le calmó los ánimos la joven Minato.

–Adiós. –Se despide él.

Agobiada de tanto buscar decide regresar a su casa, ahí se encuentran ella y el señor Minato ayudando a cambiar el pañal al menor.

–Uno sabe más por viejo que por día hablas, hija. –Señaló el padre de Yukina.

–Ya dije, después hablamos. –Insiste su hija.

–Llegó. –Dice él presintiendo que el novio de su primogénita entró a la casa.

–Hola, ¿y tú? –Decía el pretendiente.

–¿Qué pasa? –Pregunta la joven.

–¿Tan temprano a la casa? –Replicó su pareja.

–Y tú tan tarde. –Expresa Yukina.

–Yo estaba con mi amigo. –Respondió el joven.

–Permiso, voy a darle el alimento al niño. –Dijo el señor Minato cargando al pequeño.

El papá de la vocalista sale de escena con su nieto en brazos.

–Así que donde tu otro amigo. –Deduce la de los ojos amarillos.

–Sí, ¿qué tiene? Yo le dije a tu papá que va a estar allá. –Comenta el joven.

–Sí, y te fui a buscar allá. Hace un mes que tu amigo no te ve. ¿Quiere que siga? –Expresa la pelivioleta grisácea.

–Ya, está bien sí. Yo a él no lo veo hace tiempo, pero es verdad que yo fui a buscar trabajo. –Añade él.

–Estás buscando trabajo, ¿por qué le mentiste a mi papá? –Alude Yukina la pregunta.

–Ah, pero ¿qué quieres que hiciera?, vos sabes cómo es él. Yo lo hice para tranquilizarlo. –Calmaba el ánimo su pareja.

–Perdona, pero esta es la última oportunidad para que me diga la verdad si es que quiere que estemos juntos, no te creo lo que me estás diciendo. –Dice la muchacha cuando su amado le cierra la puerta.

–Mira Yukina, ya que me estás presionando yo te voy a contar en el que estoy. –Menciona el hombre.

–Ya, te escucho. –Asiente la representante de Roselia.

–Yo siento que a nosotros no funciona. Yo me voy. –Confesó el novio la cruda verdad.

–¿De qué estás hablando? –Preguntaba la jovencita.

–Ay, de nosotros dos. –Recalca el pretendiente.

–¿Hay otro tipo? –Contesta suspicaz Yukina.

–No, nada que ver. No, yo me voy al norte a la casa de mis papás. –Pretendía el ex artista idol desmintiendo del malentendido.

–¿Y el niño?, ¿y yo? –Dudó la señorita Minato.

–El niño se va conmigo, obvio. Y tú, no nos veamos la suerte entre gitanos, tú sabes perfectamente que a nosotros nunca fue. –Desembuchó este varón.

–O sea que tú crees que lo mejor es que nosotros... –Desdicha dubitativa la cantante.

–Uy Yukina, yo ya no te quiero. –Concluyó él saliendo de la habitación.

Con los dichos del también músico sobre su salida, ella quedó con mucha preocupación e incertidumbre al quedar sola con su padre en casa.

CONTINUARÁ...