CADA 100 AÑOS
CAPITULO 2;
La joven chica, temblaba de terror . No sabía cómo era posible, esa criatura estaba en su apartamento, sentado de piernas cruzadas sobre la mesa.. la miraba de pies a cabeza.
– Tratando de escapar ¿¡Eh!?– dijo con una sonrisa de lado .
La joven temblaba en su lugar, quería escapar. ¿Qué aria con algo hací?.
Busco con su mirada la puerta, estaba a 6 metros de distancia de dónde estaba. Trago en seco.
–¿Que.. es lo que quieres?- dijo con voz temblorosa.
Ella jamás pensó que esté estaría en su apartamento. ¡Jamás!.
Lo vio sonreír nuevamente, y su mano derecha recorrió la mesa en donde, estaba sentado. Haciendo que sus garras agan un ruido agudo. Levantó la vista hacia la joven humana con superioridad.
– Sabes eres la número, 50.000,443 sacerdotisa a las que me liberaron — Kagome se quedó en shock.
¿Qué quería decir eso?
–Y por lo tanto Tú me perteneces..- una risa macabra, salió de sus labios.
La joven, con terror reflejados en sus ojos, no cría lo que veía.
Aquél youkai no era normal, lo sabía. ¿Pero que tenía eso de común?¿Que haría ahora ? ¿La mataría?.
Chillo de horror al sentir su fuerte agarré en su brazo derecho.
– Vamos.- dijo como si nada y la arrastró hasta la otra puerta. A una que conducía hacia la terraza. ¿Qué haría?.
Kagome se resistió, no quería que él la tocará no quería que, su vida acabará allí, en manos de esa criatura.
–¡Lista!- lo escuchó pero, su mente estaba en intentar escapar. Intento de todo para que la soltará pero era imposible. - muere...
Sintió un gran dolor en su pecho, y la sangre no paraba de salir.. .
—¡NOOOOO!
—¡NOOOOO!-
Lloro allí en su cama, abrazo a su almohada mientras los sollozos se hacían más fuertes. Todo parecía tan real, que lo sintió casi a carne viva. El dolor no desaparecía .
– Mamá,... abuelo.– sollozos sin recato, las gruesas lágrimas caían sobre su rostro y humedecido la almohada– Souta...-
Sentía ese inmenso dolor dentro del corazón, odiaba tener esa maldición de ver a las personas a las que amaba envejecimiento. Desde que supo de ello.
No entendía por qué solo a ella le pasaban esas cosas . Por qué a ella.
Y después ese sueño, cada noche eran distintos, distintos youkais, humanos llamándola de muchas formas.
Se sentía, sola y triste en su borbuja de dolor. ¿Qué podría hacer? No podía cambiar el destino.
– Otra vez tarde señorita.–
Su jefe estaba parado en la entrada de su escritorio, sus ojos negros eran fríos y calculadores. Era delgado, y joven al parecer..
– Lamento la tardanza joven Takeda Hakitoki. - dijo pasando a su lado. Lo escuchó, decir algo incoerente que la joven no entendió .
— Como sea..- dijo apartándose. Dirigiéndose a su despacho.– sabe que no permito que, mis empleados. Menos usted que se retrasé...Haci que tendrá horas extras.
Dicho esto se fue. Kagome respiró, profundamente. No pudo dormir nada durante la noche y la verdad las horas extras la matarían de cansancio.
— Aburrido...- bufo .
— Mamá ves esas estrellas- dijo una niña, de grandes ojos chocolates tomando la mano de su madre, mientras apuntaba desde la ventana de su habitación una gran estrella tinteneando en el cielo nocturno.
La madre le sonrió con una gran dulzura en sus labios, mientras depositaba, un beso en las mejillas de su hija pequeña. La niña río encanta con aquel gestó de su amada madre.
– Si... Esa estrella algún día serás tú mi amor.- la alzó en sus brazos y también la apuntó— como nosotros, yo, el abuelo, Souta y ...papá tú también serás aquella estrella - la abrazo con suavidad, sabía que su hija tenía aquella maldición . Y por lo tanto tenía por ella — mi amada Kagome.
Aquél recuerdo era lo único hermoso junto a muchos más que atesoraba con todo su corazón.
— mi familia..
No sabía cómo o por qué. pero ese presentimiento quedaba allí. para una joven como ella debería de ser fácil. Con experiencia de sobra por tantos años que tubo que pasar.
continuara...
