¡Saludos!
Si, soy la misma BeautifulOranges~, la que hace traducciones en Tumblr y Facebook de Doujinshis del IchiHime, si no me conoces, ¿Qué esperas?, me encuentras fácil en FB y Tumblr :v
¡En fin, os traigo un Fic lleno de drama, romance, celos, el delizhioso, y entre otras cosas!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mí, son propiedad de Tite Kubo. Sin embargo idea de la historia si es mía.
Capítulo: 0
Hermoso Naranja
Pétalos de cerezos descendían de la arbolada rosa que conducía hacia el instituto más conocido de Karakura, esa hilera de árboles altos y frondosos parecían ser un arco de flores en brecha de la primavera; abriendo paso hacia un sendero casi estrecho, oculto y secreto. Algunos rayos del sol se colaban por los pequeños espacios existentes entre las ramas y las hojas, proyectando claridad sobre la tierra mojada que queda del amanecer. También alumbraba de forma tenue los escondites de los animales que por ahí vivían. Como insectos, aves, o roedores.
A los costados del sendero existían dos paisajes de diferentes términos, en el lado izquierdo, y de forma continua, una inmensa pared de piedra figuraba cual muralla protectora de quienes asistían al instituto de Karakura, y en el lado derecho, un canal de agua corría pleno y pacifico, llevándose consigo algunos peces koi de colores fuego vivo. Además de ser visitado por libélulas, garzas e insectos acuáticos que terminan siendo alimentos de estos peces. En cada tramo de 10 metros recorridos, un puente conectaba con el otro lado del canal.
Doncella del cielo, doncella del sol. Pelo largo y naranja, labios cuál pétalo caído prensado sobre su boca, hermosos ojos de la noche, de tono grisáceos llenos de inocencia, llenos de soledad. Pómulos virgenes, mostrando la vida recorrer su sangre, ella era un ángel. Ni tan baja, ni tan alta, su figura desafía a cualquier mujer en un concurso de belleza, su piel es tan clara como la nieve y tan suave como la porcelana. Frágil e indefensa a la vez, tanto que cualquier golpe o herida podría marcarla durante días. Tenía un corazón noble, tímido y lleno de inseguridades, lo tenía escondido entre el volumen alto de su pecho, aquel que hace llamado a los depravados ruines que tan solo desean poseerla una vez, una vez como trofeo de cama. Y no importa cuanto miren, ella está protegida. Su amiga leal la ha protegido durante años, durante muchos años. Desde que su mundo se le vino abajo, desde lo que pasó ese día en que perdió a un ser amado. Su único pariente.
Ahora ella deambulaba por aquel sendero de flores rosas, iba tarde, si, tarde. Su despertador de pan se arruinó, y de no ser por la vecina que la quiere mucho nunca se hubiera levantado. La vecina tenía un hijo pequeño que asistía a la primaría, en la misma dirección que el Instituto de Karakura. El pequeño infante siempre le entregaba una flor silvestre a la joven de pelo naranja, era su forma de decirle "buenos días", por supuesto que era una flor que robada de los tantos ramos florales que traía su padre a su madre. Al no verla salir temprano como él, supo de inmediato que ella se había dormido, y entonces fue él, el héroe de aquella joven llamada Inoue Orihime.
—Hoy hay muchos pétalos Sakura, quizás haya un hermoso Hanami este año. — Dijo ella con una sonrisa llena de esperanza, de querer visitar los parques centrales junto a su mejor amiga Tatsuki. —Quizás podría preparar algo de Takoyaki con salsa de chocolate y wasabi encima. —Expresó su ocurrencia de la manera más normal, ignorando el hecho de qué lo que pronunciaba se trataba de una receta mortal.
Hoy era su primer día de clases, una nueva etapa de su vida estaba por comenzar, y ella no tenía ni idea de que este año ocurrirían demasiados cambios para ella, y también para todos los que le rodean, sus compañeros, sus amigos. Era su último año de preparatoria, el último año antes de entrar a la universidad. Mientras caminaba hacia el instituto, bostezó ampliamente, su camino era tranquilamente solitario. Después de todo ella era la única que iba tarde, y como sabía que no podía cambiar ese hecho, decidió saltarse la ceremonia de entrada. Se preguntaba constantemente, ¿Tendría los mismos compañeros de siempre?, ¿Los mismos profesores?, ¿La cafetería tendría los mismos almuerzos de siempre?, si, se cuestiona demasiado pero era porque tenía miedo, miedo de dejar ir los momentos más importantes de su vida. Al lado de sus amigos.
—Tatsuki debe preguntarse dónde estoy, Jeje —Rió para sí misma, sabiendo que en cuanto su amiga le mire, terminará sermoneada de forma severa.
Entonces en su camino alguien apareció, entre la cortina de sakuras volando, entre la iluminación del sol, intensamente, un hermoso naranja la deslumbró. Era un joven, alto, ni tan fornido ni tan delgado, piel tenuemente caucasico y con un letrero en su cara diciéndole al mundo "Muérete". Sus cejas estaban fijas en un profundo duelo con la ira, fruncido hasta no más poder, pero su mandíbula figuraba la expresión de tranquilidad. Entonces ella comprendió, que esa era su expresión joven estaba parado en medio del camino, con la vista alzada hacia los árboles, y sus manos metidas en los bolsillos de su pantalón, uno que parecía ser para gimnasia. De hecho, todo su vestuario parecía ser de gimnasia, ¿sería algún corredor o un atleta entrenando desde muy temprano?. Orihime lo observó a gran detalle, como si nunca hubiese visto a alguien igual, quizás se cautivó por el simple hecho que no habían más personas como ella, más personas con la misma tonalidad de pelo. O quizás, fue su expresión feroz que la hizo detenerse a unos cuantos metros de él.
Un minuto de silencio albergó entre ellos, y es que él no se había percatado aún de la presencia de esa joven, no hasta que el sonido de una ave cantora le hizo girar sus mirada hacía donde ella se encontraba. Sus ojos conectaron de inmediato, sus orbes dorados holgaron profundo sobre los grisáceos de aquella estudiante. Estaba serio, pero no molesto, la miró profundo sin inmutarse en absoluto, al igual que ella, que simplemente le estaba observando con cierto asombro, más que antes, y justo cuando ella iba a pronunciar un saludo, este le interrumpió de inmediato.
—De casualidad... — No se acercó, pero habló lo suficientemente alto para que ella le escuchase —¿Eres del Instituto de Karakura?, estoy perdido, y no sé por dónde continuar. —Expresó de la manera más tranquila, ahora observando el camino por donde avanzaba la joven de pelo naranja. Después de unos segundos, la miró de nuevo, esperando una respuesta. Ella parpadeó unos instantes antes de caer de nuevo a la realidad, y al darse cuenta que estaba viéndole con la boca abierta y de forma embobada, se sonrojó de inmediato cuál tomate a punto de ser cosechado, es por eso que alzó la mano de forma nerviosa y tartamudeó en su respuesta.
—¡Ah, Si!—Reaccionó casi tensa y apresurada, tanto que por poco se muerde la lengua.— Solo siga derecho...encontrará la entrada al instituto, es casi al final de ese muro.— Señaló, haciendo que el desconocido siguiese con la mirada la dirección hacia donde ella apuntaba.
—Ya veo, entonces no estaba tan perdido del todo.— Aunque lo dijo en voz alta, él hablaba consigo mismo. De nuevo la miró, esta vez su expresión era más suave, incluso se dejó ver una cálida sonrisa. —Gracias.
Finalizó con un agradable gesto de su cabeza, una reverencia típica de su cultura asiática, pero al ser mayor que ella, tan solo hizo un ligero movimiento. Se encaminó de nuevo por aquel sendero hacia su destino, dejando atrás a la estudiante de las horquillas celestes. Ella se quedó ahí, paralizada de una emoción que ella desconocía. Su corazón latía pronunciadamente, su estómago hormigueaba como cosquillas ligeras, y sus mejillas no se deshacían de ese rubor intenso. Todo eso por haberle visto sonreír, a él, a ese joven de hermosa cabellera naranja.
—Por cierto...— Dijo él, sin voltearle a ver y sin detenerse mientras caminaba. —Será mejor que te apresures, es probable que pronto termine la ceremonia de entrada.
—¿Eh?—Musitó algo distraída, teniendo la mirada fija en la espalda de aquel hombre. No tardó demasiado en procesar lo que le había dicho. —¡¿E-EEEh?!
Entonces ella corrió, lo siguió respetuosamente en silencio. Ambos se dirigen hacia el mismo lugar, ambos compartían el mismo destino. Y ninguno de los dos sabía, que a partir de ahora, sus caminos se entrelazaron.
Continuará...
Espero que en verdad les guste, vamos a salir un poco de lo normal.
Un FanFic de vida cotidiana, nada de cosas supernatural, pero por supuesto, lleno de amor a lo naranja uwu.
