Disclaimer: Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, sólo la historia es de mi autoría.

One shot. Romance. Humor. Misterio. Suspenso. Sobrenatural. Fantasía. Doppelganger. Muerte de personaje. MCM y SNS.

Este fic participa en el reto terrorífico del grupo Shhh narusasu sasunaru.

Cap 1: Quiero ser una nube

Mi madre siempre me leía historias antes de dormir, pero una en especial permaneció en mi memoria durante años. Una en el cual se habla acerca de esa persona idéntica, un doble exacto llamado Doppelganger. Siempre me causó curiosidad saber qué se sentiría conocer a alguien con mi mismo rostro, voz y cumpleaños. ¿Seríamos buenos amigos si se diera el caso? Debía ser, ¿no? Puede que tuviéramos la misma personalidad o al menos fuera compatible entre nosotros por ser de naturalezas similares. Mas mi madre siempre terminaba el relato con una pregunta: ¿Confiarías en alguien que es tu doble exacto? Nunca respondí a ello hasta que me vi obligado a hacerlo años después de conocer al mío.

El cielo azul se encontró despejado casi en su totalidad. Sólo algunas nubes vagaban con pereza por el firmamento siendo arrastradas por la suave brisa. Los ojos del joven tirado en la azotea de la escuela seguían cerrados sin importar la luz del sol o la sombra intermitente de las nubes pasajeras proyectándose en su rostro. Estaba muy cómodo en ese lugar. Era el sitio ideal para descansar cuando no se tenían intenciones de ingresar a clases. Agradecía a su perezoso compañero de banco por compartirle aquella llave que le permitió el acceso a ese sitio, cuando por lo general estaba prohibido que los alumnos subieran allí. Ni siquiera le pregunto cómo había conseguido esa llave. Si era algo legal o la obtenida por medios truculentos, poco le importó. No soportaba más los párpados y bien sabía que nuevamente terminaría con el rostro en el banco y un castigo a cuestas. Por ello, prefirió saltarse esa clase. Ningún maestro lo notaría de todas las maneras.

―No deberías estar haciendo el vago ―regañó una persona mientras le apretaba la nariz al rubio―. Se te están pegando las malas influencias de Shikamaru.

―Si empiezo a decir que deseo ser una nube te doy permiso de golpearme o internarme en un psiquiátrico hasta que se me quite lo perezoso ―respondió Uzumaki mientras abría uno de sus ojos para ver al intruso.

Una sonrisa se dibujó en los labios del recién llegado. Pese a estar a trasluz la silueta de su amigo le era perfectamente reconocible. Para Naruto era imposible confundir ese cabello oscuro como la noche en forma de picos como si se tratara de una cacatúa. En algunas ocasiones sólo por molestarlo llegó a comparar con las aves al inflarse enojadas dejando todas sus plumas paradas como si se trataran de picos. Dejó de hacerlo cuando en respuesta a sus bromas su cabeza fue comparada con una piña y su color de cabello no ayudaba mucho. Además maldecía a sus compañeros de clases por seguirle el juego a ese bastardo que tenía como mejor amigo. A veces creía que sus amigos lo querían más al otro que a él, aun siendo SUS amigos. Maldito Uchiha engreído.

―Qué exagerado ―comentó el azabache sentándose a su lado mientras bajaba un montón de cajas de bento entre ellos―. Sólo te dije que dejaras de ser tan dramático.

―Eres tú el que se preocupa por las malas influencias, mami ―bromeó el joven de ojos azules con un tono burlón sentándose correctamente viendo todo lo que el otro trajo.

El joven de ojos oscuros le dio un golpe con el puño cerrado en el brazo a Uzumaki por decirle de esa manera haciendo que el afectado soltara un pequeño grito. Sonrió con superioridad al ver al blondo sobándose el golpe. No había aplicado demasiada fuerza, pero aun así el otro se sujetaba el brazo como si se lo hubiera quebrado. Para Uchiha no cabía dudas de que tenía el amigo más melodramático de todo el colegio. Y el más escandaloso. Apenas si su puño lo había tocado y soltaba un grito agudo. Estuvo tentado a decirle que gritaba como niña, pero en caso de atreverse deberíamos que soportar gritos de niña más largos y prolongados, pero de reclamos y peroratas inútiles sobre lo masculina de su voz. Podía tolerar con facilidad los chillidos de sus fans, aun si eran tan agudos que alcanzaban frecuencias sólo audibles para los perros. Empero, Naruto era caso aparte. Su voz era como un horrible pitido cuando se enojaba.

―¿Cómo conseguirás llegar hasta aquí? ―Cuestionó revisando cada bento notando que había algunos potes de ramen―. Se supone que sólo Shikamaru, por medios que prefiero ignorar, consiguió una copia de la llave.

El joven de piel blanca sentado a su lado seguía revisando los bentos sin prestarle atención visual a su amigo. Mientras estaba siendo interrogado había comenzado a devorar algunos onigiris al ser de sus comidas preferidas. Uchiha siempre había sido muy popular entre las mujeres y no era de extrañar que muchas chicas se le declararan o mínimo le hicieran regalos anónimos para expresar su amor. Esos eran sus favoritos. Podía comer sin tener que rechazar a nadie. Después de todo no era su culpa. Él abría su casillero y fueron cajas de bentos con notas expresando su amor hacia él, pero al no estar firmadas, le era imposible agradecer o responder de manera directa. Mas, la comida no iba a desperdiciarla. Aunque le preocupaba un poco que siempre le regalaran comida. ¿Tenía cara de muerto de hambre o algo similar?

―La presidenta del consejo estudiantil me dejó un cambio de que acepte su ramen casero ―respondió Charasuke mientras le mostraba la comida mencionada―. ¿Lo quieres? ―Preguntó con una sonrisa coqueta tentándolo a tomar el regalo ofrecido extendiendo su brazo hacia el otro para que lo tomara.

―Déjame ver si entendí, ¿te dio acceso a un sitio prohibido a cambio de poder darte comida? ―Cuestionó el rubio sujetando la bolsa donde estaba el tazón de ramen tapado para evitar que se derramara su contenido―. Como envidio tu habilidad para seducir mujeres.

Naruto supo de la existencia de Charasuke prácticamente desde que el azabache ingresó a la escuela. Pese a no compartir el mismo salón de clases, gracias a sus escandalosas compañeras fanáticas del Uchiha sabía más de lo que hubiera querido en aquella época. Habían múltiples rumores corriendo entre los estudiantes acerca del chico y especialmente sobre sus gustos; si le gustaban chicas de cabello largo o corto, de senos grandes o pequeños, delicadas o atrevidas. Siempre conseguía ser el tema de conversación entre las féminas, cosa que a él ya todos sus compañeros los tenía hartos. Cada cosa que hiciera, le sucediera o comentara se volvía un tema viral entre los salones. Alumnas mayores y menores al moreno intentaban llamar su atención, pero curiosamente se dio cuenta que él tenía más atención que ellas siendo su mejor amigo.

Naruto tenía sus orejas cubiertas por sus propias manos intentando aplastar el cráneo con tal de escapar de los griteríos de sus compañeras. Varias comentaban acerca de si era o no un buen partido aquel joven de cabellos oscuros. Uzumaki maldijo en su interior a su maestro Kakashi Hatake, quien para su desgracia siempre llegaba muy tarde a las clases. Eso les daba tiempo de ensordecerlo con los comentarios sobre qué hizo o dijo el Uchiha. Todo lo que podía oír era sobre esa persona y sus múltiples conquistas. ¿Qué tenía de especial? Lo había visto en un par de ocasiones y no era la gran cosa. No era un estudiante modelo de calificaciones perfectas y en los deportes era bastante promedio. Admitía que el chico era guapo, pero se la pasaba detrás de cualquiera que usara falda.

- ¿Tú crees que Charasuke tenga alguna novia "formal"? ―Preguntó su compañera de clases Ino Yamanaka acentuando la palabra con un movimiento de sus dedos.

- No creo ―respondió su amiga de cabellos rosados―. Él anda por allí coqueteándole a todas y es bien sabido que va a la cama con cualquiera que le dé comida.

Eso último había llamado la atención del rubio. Sabía que aquel chico no estaba en una posición económica muy alta, ―otra de las razones por la cuales no le veía lo especial o extravagante―, pero ¿estar en un punto de misera tal de tener que prostituirse por alimento? Pues no había otra manera de llamarle a ir a la cama a cambio de eso. Sus ojos azules se abrieron y cerraron rápidamente intentando ignorar esa conversación, pero no podía. En primera por lo altos que eran los gritos y comentarios de las chicas. Y en segunda porque le causaba cierta lástima. Él sabía lo que era no tener algo para comer, debido a su estado de orfandad. No es que Iruka, su tutor legal, fuera negligente. Es sólo que la casa hogar en la que residía se sostenía por las donaciones y el arduo trabajo de Umino. Mas, habiendo muchas bocas que alimentar era lógico no dar abasto. Hubo veces en las que el castaño no cenaba alegando no tener hambre para dárselo a él. Cuando era más pequeño no lo entendía del todo, pero ahora lo racionalizaba mejor.

" ¿Tan mala será la vida del tal Charasuke?". Se preguntó Uzumaki mentalmente.

Dejó de pensar en el asunto al llegar al maestro de cabellos plateados. Mas, no le duró mucho el gusto al oír los comentarios de sus compañeros acerca del Uchiha.

" Sabía que no podía ser tan popular, sólo es la puta del pueblo para las chicas".

" Si es tan fácil llevárselo a la cama, hasta la más fea puede dejar de ser virgen".

" Nunca falta la zorra del colegio, pero nunca creí que la nuestra sería hombre".

" Seguro que también los hombres ya lo deben haber usado".

Más y más comentarios susurrados llegaban a oídos de Uzumaki. Era molesto oír todo lo que se decía de aquel chico día tras día, pero ese tipo de bromas y mofa a costa del Uchiha le hacían sentir mal. ¿Él sabría lo que estaban diciendo de él? Tal vez sí y en caso de que no, sería algo ¿justo? Hacerle saber los rumores sobre su persona. Pero, ¿y si eran ciertos? ¿Qué haría si el propio Charasuke admitía que recurría a vender su cuerpo a cambio de alimento? Desconocía por completo la situación del otro y ahora le causaba curiosidad. De entre tantas tonterías dichas a menudo, ¿nadie pudo llevar información útil? Como si vivía solo o con sus padres, si era becado o trabaja para pagarse los estudios. Bueno, "trabajar" era una palabra que no estaba seguro si quería usar sabiendo esos rumores.

Al llegar la hora del almuerzo fue hacia la cafetería y se compró un ramen. Soltó un pequeño suspiro al ver el cambio que le quedaba. Era muy poco lo sobrante, apenas unas monedas que con facilidad cabían en su mano. Amaba comer ramen, pero había considerado saltarse el almuerzo para ahorrar un poco de dinero y ayudar a comprar los víveres en el orfanato. Iruka casi nunca comentaba los problemas financieros que atravesaban y solía sonreírle a él ya los demás niños prometiendo que todo iría a mejor pronto. No obstante, su cara fatigada y sus miradas de tristeza y preocupación mientras observaba a los más pequeños comer, le daba la sensación de que no todo marchaba como debería. También sintió pena por Charasuke. El pensar en los niños y en el azabache, le hacían sentirse culpable y agradecido por poder comer ramen.

- Debo apresurarme a terminar la escuela y ponerme a trabajar cuanto antes ttebayo ―bufó frustrado de no poder ayudar.

Un trabajo a medio tiempo ayudaba poco y nada. Además de que Iruka no lo dejaba hacerlo por no afectar a su desempeño en la escuela. De por sí él tenía problemas para pasar los exámenes teniendo todo el tiempo posible para estudiar y prepararse, con un empleo hasta se veía imposible. Lo había intentado en una ocasión. El castaño a regañadientes accedió a que tuviera un trabajo como camarero en un restaurante cercano a su casa. Y al cabo de dos meses se vio forzado a renunciar por haber reprobado todas las materias. Si no lo reprobaron en las clases de educación física, fue sólo porque era bueno en deportes, pero en todo lo demás le había ido mal. Desde entonces Iruka le prohibió trabajar al ver lo poco eficiente que era administrando su tiempo. Y si había algo que Umino valoraba mucho era la educación.

- ¡¿Qué demo… ?! ―Gritó el rubio al abrir la puerta de la azotea.

Ese lugar era uno de los más populares para ir a tomar el almuerzo, por ello no era de extrañar encontrarse a alguien más allí. La razón de que soltara aquel grito era ver a un alumno del otro lado de la reja de seguridad. Era lo suficientemente alta como para evitar que fuera sencillo caerse o tropezarse. La única razón posible para estar de ese lado sin protección era que el moreno que le daba las espaldas estaba allí por elección, pero ¿por qué? ¿Intentaba suicidarse acaso? El joven de ojos azules corrió hacia el otro estudiante dándose cuenta que se trataba de Charasuke. Tenía una mano sujeta a la cerca y la otra no alcanzaba a ver dónde estaba. Pese a su grito parecía estar siendo ignorado pues el azabache seguía mirando hacia el vacío. No alcanzaba a ver la expresión de su rostro,

- ¡No lo hagas! —Grito Uzumaki asustando al otro

Charasuke soltó durante breves segundos la cerca perdiendo el equilibrio. Su cuerpo se movió peligrosamente hacia adelante y luego volvió a sujetarse a la cerca. Había hecho un gran esfuerzo con sus piernas para recuperar el equilibrio y tomó grandes bocanadas de aire intentando calmar su corazón. La ligera taquicardia provocada por el grito del blondo, la casi caída y el esfuerzo estaba próxima a convertirse en un ataque cardíaco de seguir así por más tiempo.

- ¡No grites, idiota casi me caigo! —Regaño el azabache con molestia—. ¡¿Y quién te crees para venir a decirme que puedo o no hacer ?!

- Entiendo que tu vida es muy complicada y debes creer que ya no vale la pena por todo lo que te ha sucedido, pero hay mejores soluciones que esta ttebayo —aseguró Naruto.

Él nunca había tratado con una persona suicida o que estaba en una situación tan extrema como para intentar saltar de la azotea de la escuela. De hecho, preferiría ayuda profesional. Le encantaría correr a pedir ayuda a un maestro o un psiquiatra, pero temía que de dejarlo solo el otro saltara. Jamás se perdonaría si le daba la espalda ahora y lo dejaba a su suerte, sólo por eso permanecía allí intentando convencerlo de la mejor manera que se le ocurría a sus pobres neuronas.

- Hay cosas que no se pueden solucionar como por ejemplo la muerte disponible Charasuke con una expresión triste—, por eso ...

- ¡Exacto! —Gritó el rubio interrumpiendo lo que estaba a punto de decir—. La muerte no se puede solucionar ni tampoco ayuda a nadie. Seguro que hay personas a las que les importas y que te extrañaran.

- Supongo que mis konekos deben estar sufriendo por mi culpa el día de hoy —afirmó Uchiha mientras veía hacia el cielo—, pero es un pequeño sacrificio que debo hacer —explicó con tranquilidad.

Mientras estaban hablando, Naruto usó su celular discretamente para pedir a un amigo que llamara a alguien que lo ayudara a evitar la tragedia. Uzumaki colocó su celular en silencio para recibir la respuesta sin ser detectado por el moreno. Al recibir un "ok, la ayuda va en camino", se alivió. Sabía que pronto algún adulto lo ayudaría a salvar al otro estudiante. Sólo debía mantenerlo distraído lo suficiente como para retrasar sus planos.

- ¿Sacrificio? —Preguntó ocultando lo mejor posible sus nervios—. ¿Sientes que debes sacrificarte de alguna manera?

- Lo normal, todos hacemos algunos sacrificios para recibir algo a cambio —soltó con un tono de voz algo triste—, pero las recompensas a veces son buenas y hasta únicas.

- Sí, sí eso es verdad ttebayo ―secundo el blondo asintiendo frenéticamente. Todo fuera con tal de tenerlo contento y lejos de hacer una locura―. Por eso vale la pena vivir y esperar a ver que nuevas recompensas y sorpresas nos depara el futuro.

- Eso es bastante poético ―afirmó el azabache antes de alzar una mano y sacar una fotografía al paisaje―. Tal vez debería agregar eso a la descripción de este retrato ―habló en voz alta más para sí mismo que para el recién llegado.

- ¿Retrato? ―Repitió Naruto a modo de pregunta mientras se acercaba al otro.

- Así es, estoy buscando el mejor paisaje para mi fotografía para ingresar al club ―explicó Uchiha alzando un poco la cámara―. Me gustó mucho la vista de este sitio, pero el enrejado arruinaba la imagen que quería ―explicó haciendo equilibrio para no caerse.

El joven de ojos azules lo miró incrédulo y algo nervioso por la información proporcionada. Se sintió estúpido por unos momentos al no saber si creerle o no. Podría estarle mintiéndole para quitárselo de encima y quedarse a solas para llevar a cabo sus suicidas planes. O podría estar diciendo la verdad y por ello tenía la cámara en la mano. ¿Debía irse o no? La ayuda venía en camino, sólo debe entretenerlo un poco más y cuando lo dejará en manos profesionales podría irse con la consciencia tranquila. Sí, eso haría. De esa manera no habría culpas o arrepentimientos luego pasara lo que pasara.

- ¿Vas a unirte al club de fotografía? ―Preguntó intentando alargar un poco más la conversación―. Yo no estoy en ningún club aun porque ninguno llama mi atención ―habló sinceramente pues aunque no le iba mal en los deportes tampoco le generaban una gran pasión como para llegar antes del horario escolar o quedarse tras finalizar las clases por alguno de ellos―. ¿Qué te gusta de la fotografía?

- Es difícil explicarlo ―respondió Uchiha moviendo la cabeza intentando encontrar las palabras correctas―. Sería mejor si lo vieras ―murmuró pensando en voz alta―. ¡Ya sé! ―Exclamó repentinamente con gran alegría―. Ven de este lado de la cerca y podrás ver las cosas como yo ―sugirió mirándolo con ansiedad.

- ¡¿Qué ?! ¿Estás loco? ―Cuestionó Naruto asustado ante la sola idea de ponerse en una posición tan peligrosa junto a un suicida.

- Anda, sólo acércate y verás de lo que hablo. Te prometo no soltar tu mano en ningún momento ―aseguró el de ojos noches ofreciendo su mano.

El joven de cabellos dorados se lo pensó un poco. Era peligroso ponerse a sí mismo al borde del vacío, pero por otro lado también meditaba que podría sujetarlo si intentaba alguna tontería. El mayor impedimento en esos momentos era su propio instinto de supervivencia que decía que de decidir saltar, podría intentar llevárselo a él. No era muy fan de las alturas y sin medidas de seguridad menos. Se mordió los labios discretamente antes de acercarse y haciendo caso a las indicaciones del Uchihaió consiguió colocarse a su lado. Desde luego su cuerpo temblaba de miedo y se aferraba con ambas manos al enrejado mirando todo el tiempo hacia el vacío. Calculaba que esa caída sería un poco larga y de caerá tiempo para maldecir al moreno a su gusto.

- Levanta la vista y mira hacia allá ―señaló Charasuke mientras su brazo se extendía hacia adelante―. ¿No es hermoso? ―Preguntó suspirando.

Los ojos azules se dirigieron a donde le decía y se sorprendió de darse cuenta de lo ciertas de las palabras del otro. No era algo raro o inusual los árboles de Sakura y los comunes cuyo nombre desconocía, esos los podía ver todo el tiempo cuando ingresaba al establecimiento. Lo nuevo fue verlos desde arriba. Darse cuenta de que eran como bolitas verdes y rosadas en conjunto. Y el reflejo del sol hacía que por momentos parecían brillar en un verde muy vivaz y un rosado que parecía artificial para un pétalo de Sakura. Viéndolo todo en perspectiva sí que era un paisaje estupendo.

- ¿Y bien? ¿Verdad que es genial para una foto? ―Preguntó el moreno using una de sus manos para enfocar, siendo difícil al tener una mano sujeta al enrejado y sólo una para manejar su cámara.

- ¿No sería más fácil si usaras el celular? ―Interrogó el de ojos azules viendo las dificultades del otro.

- Ya lo intenté, pero me sale igual que cuando tomo fotos de la luna ―bufó insatisfecho―. De verla hermosa y gigante en el cielo a mi celular pasa a ser una bolita blanca de ping pon. Es decepcionante ―explicó―. Quiero la mejor fotografía posible para dar una buena impresión a los del club.

En lo que hablaba su cámara se le resbaló y cayó al vacío. Como acto reflejo, Uchiha estiró su mano intentando recuperarla en el aire, perdiendo momentáneamente el equilibrio. Uzumaki enseguida sujetó su mano para volver a darle la estabilidad perdida. No obstante, él también se estaba desequilibrando por el peso extra. Ambos balacearon sus cuerpos de atrás hacia adelante intentando no caer, siendo vistos por el profesor que venía con el amigo de Naruto. A priori lo que el adulto vio fue dos jóvenes tratando de suicidarse. Por lo mismo les habló suavemente mientras se acercaba a ellos, previamente ya había avisado a las autoridades para que vinieran policías y expertos en tratar con esta clase de emergencia. Incluso tenían una ambulancia lista por si acaso alguno de ellos caía al vacío. Allí el motivo de la tardanza,

- Creo que deberíamos volver al lado seguro ttebayo ―comentó Uzumaki de manera nerviosa al ver todo el operativo montado frente al colegio.

- ¿Por qué todos nos están viendo? ―Preguntó Uchiha mientras seguía al joven de ojos azules hacia el lado seguro―. ¿Sucedió algo?

- ¿En serio eres así de despistado? ―Cuestionó Naruto, mas no obtuvo respuesta debido a los gritos del maestro.

Ambos fueron duramente regañados y sus tutores llamados a la dirección, ya que ambos, sí ambos, fueron acusados de intento de suicidio. Shisui, el padre de Charasuke, salió del trabajo antes de tiempo para presentarse en la dirección e Iruka, tutor del rubio, fue quien dio la cara por él. Los estudiantes intentaron explicar el incidente, pero no se les creyó del todo, por lo cual se los mandó a terapia. Y era obligatoria, pues en caso de negarse se los expulsaría del colegio por ser un peligro para sí mismos y posiblemente para otros. Además, como medida de seguridad se cerró la puerta hacia la azotea y se le prohibió a todos los estudiantes volver a acercarse allí sin la compañía de un adulto, contando como excepción el presidente del consejo estudiantil. Debido a que quien era considerado para dicho puesto era el alumno más responsable entre todo el alumnado. Fue así como tras varias sesiones de terapia que se vieron forzados a tomar, Naruto y Charasuke comenzaron a volverse amigos. Dejando el incidente como una anécdota de la cual reírse entre ellos.

―Se llama amabilidad ―respondió Charasuke molestándolo con una rosa en el rostro al rubio―. ¿Y bien? ¿Vas a comerte el ramen? ―Preguntó haciendo amague de quitárselo.

―Huele delicioso, pero… ―dudó Uzumaki tragando saliva al sentir su estómago gruñir de hambre―. Esta hecho con amor y muchos sentimientos dirigidos hacia ti. Siento que está mal que me regales lo que te regalan ttebayo ―explicó con cierto gesto de culpabilidad.

―Si no lo quieres se lo daré a otro ―resolvió con sencillez Uchiha encogiéndose de hombros―. Yo no dejaré de comer el bento preparado por mi padre sólo por un regalo ―respondió mientras sacaba de su mochila un almuerzo preparado por su progenitor.

―¡Me lo comeré! ―Declaró Naruto mientras comenzaba a devorar el ramen―. ¡Pero quiero que sepas que estoy comiéndome los sentimientos de tu fan! ―Reclamó mientras se manchaba el rostro con salsa por los fideos.

El joven de ojos oscuros simplemente ignoró esos reclamos y comenzó a dar cortos mordiscos a los sándwiches preparados por su familiar. Shisui siempre se encargaba de dejarle el almuerzo preparado a su querido hijo. Y ese era el único alimento que no cedía a nadie. Era algo importante para él por el esfuerzo detrás del mismo. El adulto trabajaba muchas horas y llegaba a casa cansado de su labor, pero aun así se levantaba aún más temprano del horario para irse a trabajar y le preparaba la comida. Varias veces Charasuke intentó convencerle de no hacerlo. Aun cuando las comidas eran sencillas y fáciles de preparar requerían de, al menos, una hora que bien podría aprovechar para dormir un poco más. Él ya tenía quince años, era edad suficiente para ser responsable de su propia alimentación. Empero, su padre era terco e insistía en que, dado que Charasuke preparaba la cena para ambos, lo justo era que él lo hiciera con el almuerzo. Naruto sabía de esa situación y por eso entendía a su mejor amigo. Él no comía más de lo que lo llenara y eso solía ser lo que llevaba desde su hogar.

―¿Otra vez tuviste pesadillas? ―Interrogó el moreno con curiosidad―. Últimamente vienes mucho aquí, cuando no te castigan por quedarte dormido en clases, obviamente.

―¿Tanto se me nota? ―Respondió con otra pregunta el blondo soltando un suspiro desanimado.

―Estás pasando de ser un "zorrito" a un híbrido surgido de sexo entre especie entre un zorro, un panda y un mapache ―bromeó Uchiha mientras le daba un ligero golpe con el puño en el hombro de su amigo.

―Supongo que no tiene caso ocultarlo ―suspiró el rubio bajando un poco la mirada―. Otra vez soñé lo mismo. En mi sueño veo un enorme zorro monstruoso de nueve colas persiguiéndome. Yo huyó lo más rápido posible, pero me alcanza y cuando se para delante de mí, puedo ver sus nueve colas balanceándose mientras la luna llena es lo único que nos ilumina. Abre sus fauces mostrando sus colmillos afilados mientras gruñe furioso y… ¡Pum! Despierto ―relató Uzumaki aplaudiendo con las manos para dar el efecto de sonido.

―Qué sueños tan locos tienes ―comentó Charasuke viéndolo divertido―. Yo suelo soñar que me vuelvo un jeque árabe, soy millonario y tengo varias esposas ―afirmó con orgullo el moreno.

―Tus sueños son aún más aterradores que los míos ttebayo ―bromeó Naruto mientras lo empujaba con la mano.

―Qué puedo decir ―dijo con sencillez el joven de piel blanca―. Mis sueños son geniales, podrías dormir conmigo a ver si tenemos alguna conexión mística o psíquica y te curo de las pesadillas ―bromeó mientras lo abrazaba por el cuello.

―Con mi mala suerte seguro termino soñando que soy una de tus konekos y si eso sucede, rogaré por volver con el zorro monstruoso ―afirmó antes de terminar el ramen que el otro le ofreció.

―No metas tus fetiches en mis inocentes sueños ―ordenó el moreno mientras hacía un puchero con sus labios.

―No me necesitas para volver turbios tus sueños, idiota ―se quejó el blondo de ser acusado de semejante cosa―. No sé si deba asistir al club hoy. Tal vez debería volver a mi hogar y dormir el resto de la tarde ―murmuró antes de volver a soltar un suspiro por el cansancio.

―Deberías descansar. No te sobre esfuerces, yo le diré al sempai que te sentías enfermo ―ofreció Charasuke guiñándole un ojo antes de girar su cabeza al oír la campana que anunciaba el fin de la hora del almuerzo―. Debo volver a mi clase, asegúrate de dormir bien. Recuerda que pronto debemos prepararnos para la exhibición.

―Sí, sí, deja de recordármelo ―pidió Uzumaki viendo a su amigo alejarse.

Soltó un bostezo antes de volver a acomodarse en el suelo mientras observaba el cielo. Las nubes en ocasiones dibujaban formas y figuras. Muchas las encontró inocentes; un perrito, una flor, con un poco de imaginación incluso una mujer de cabellera larga. Sin embargo, su imaginación le jugaba malas pasadas haciéndole recordar su sueño. Podía ver en las nubes aquella expresión similar al zorro de su sueño. Sacudió su cabeza dándose cuenta que era mala idea dormirse. De hacerlos seguramente volvería a soñar con aquella cosa. Cerró los ojos para bostezar y justo cuando sus párpados estaban a punto de tocarse por completo, a través de la diminuta rendija que quedaba, pudo ver una pequeña sombra corriendo. Abrió los ojos enseguida notando lo que parecía ser una cola.

―¿Un gato? ―preguntó para sí mismo antes de levantarse para ir tras el animal.

El rubio quería asegurarse de haber visto bien. Ver al felino le daría paz mental de no estar alucinando por el sueño. Aunque viendo el tono anaranjado del cielo se dio cuenta de que ya era bastante tarde. Las clases seguramente habían terminado y él ni siquiera se dio cuenta de todo el tiempo transcurrido. Se aseguró de cerrar con llave la puerta hacia la azotea. Si algo sucedía y le quitaban esa llave, sólo conseguiría que su amigo Shikamaru lo matara por ser un idiota descuidado. Observó los pasillos vacíos dándose cuenta de lo silencioso que podía ser el colegio durante el horario extracurricular de los clubes. Ahora sí pudo ver mejor al gato que le había provocado levantarse de su siesta. Aunque fuera de espaldas distinguía sus orejas, su figura y su cola. Lo vio acelerar el paso rumbo hacia las escaleras por la cuales estaba a punto de bajar Charasuke.

―¡Cuidado! ―gritó el rubio a su amigo cuando notó al animal enredándose entre los pies del moreno.

―¿Qu…? ―Charasuke intentó preguntar qué quería decir, pero fue demasiado tarde y tropezó.

Naruto había empezado a tomar carrera desde que vio al gato caminando rumbo hacia el desastre y por lo mismo logró atrapar a tiempo la mano del azabache. Con su mano derecha, Uzumaki se aferró al barandal de seguridad en la escalera y con la izquierda sujetó la mano de Charasuke. Éste último cuando se recuperó un poco de la impresión, usó su mano libre para sujetarse del barandal y así estabilizarse por su cuenta. Una vez bien parado soltó un gran suspiro de alivio. Miró hacia abajo con curiosidad antes de ser sacado de sus pensamientos por los gritos histéricos de Naruto.

―¡Idiota! ¡¿No viste al gato entre tus pies?! ―preguntó histérico el rubio―. Yo soy el que padece insomnio, pero tú estás más adormilado que yo ttebayo.

―No vi ningún gato ―respondió mirando escaleras abajo―. Vine a uno de los salones a buscar un libro que se me quedó durante las clases y cuando salí no había nadie aquí hasta que me gritaste.

―No puedes estar tan ciego, ¿cómo no vas a ver a un gato entre tus pies? ―cuestionó Uzumaki aun aferrado al tema del felino.

―¿Tú lo viste en las escaleras después de que tropecé? ―interrogó el moreno con una expresión algo preocupada y temerosa―. Porque he estado mirando hacia abajo y no hay ningún gato. Tampoco he oído ningún maullido que indiqué que pisé a uno ―explicó cada vez más asustado.

En ese momento, Naruto se percató que lo dicho era verdad. El rubio había visto al gato correr hacia los pies del otro. Empero, luego no volvió a verlo. Pese a que estaba mirando hacia abajo mientras sostenía la mano de Charasuke evitando su caída, no vio al animal. No hubo sonidos del mismo ni algún rastro de que hubo un gato allí. Era como si luego de hacer tropezar al Uchiha se hubiera esfumado en el aire. ¿Qué demonios estaba sucediendo allí?

Continuará…