La barrera espiritual se había desintegrado y permitía la comunicación entre ambos mundos. Koenma era consciente de que los problemas si bien, se habían solucionado en su mayoría, no faltarían demonios de rango menor (o quizás mayor) que escaparan al mundo humano a causar estragos. Por eso, tenía a sus detectives espirituales y a los barqueros manteniendo vigilado el mundo humano. Sin embargo, desde hacia unos días, algo más le preocupaba y no era precisamente los demonios que podían pasar de un mundo a otro buscando perturbar la paz, sino una energía bastante extraña.
Kurama solía visitar la oficina de Koenma para saber cómo iba todo desde que se habían abierto los mundos y estar a disposición del príncipe del otro mundo cuando hiciera falta. era el único que mantenía un contacto más o menos estable, ya que Yuusuke era bastante más reacio a regresar ahí; Hiei vivía a su bola y Kuwabara desde que estaba Yukina en el mundo humano, se olvidaba de todo en pos de conquistar a la mujer de hielo.
—Necesito que investigues lo que sucede ahí. No es un portal al makai. Y me resulta extraño que esté fluyendo de esta manera —la preocupación de Koenma era notoria al igual que su desconcierto. No tenía idea de la formación de aquel portal, pero decían detenerlo antes de que se saliera de control como solía pasar.
Kurama salió del trabajo a la hora del almuerzo. Tenía una hora para almorzar y pensaba echar un vistazo mientras tanto.
El portal no era tan grande como esperaba, tenía unos cuarenta centímetros más o menos. Había dos obras en construcción en la zona y no veía a nadie cerca. Él acercó su mano y se aseguró de que no hacía nada peligroso a su alrededor antes de asomar su cabeza y entrar. Al hacerlo, Kurama sufrió un cambio que hacía tiempo no tenía: se transformó en Youko apenas cruzar.
El mundo del otro lado era tranquilo y muy parecido al suyo. Él caminó por el bosque. Las plantas, árboles y hasta los animales eran los mismos de la tierra ¿Qué había de diferente ahí?
—Huele a perro —volteó y vio detrás de sí un youkai enorme. Saltó sobre los árboles y cayó en el suelo haciéndolo temblar. Kurama sonrió moviendo las orejas y con actitud confiada, se quedó parado en su lugar.
—¡Este es mi territorio! —gritó la bestia embravecida, rugiendo en frente de él.
El cabello de Kurama ondeó a causa del viento. El aliento fétido del youkai entorpeció su olfato. Después de rascar la punta de su nariz, sacó una rosa de su cabello.
—No me gustan los perros que causan problemas.
El youkai se dispuso a atacar, saltando sobre él, confiado de que no iba a hacer nada con una simple rosa. Kurama seguía tranquilo sosteniendo la flor entre sus dedos y en cuanto vio sus fauces abiertas, su rosa se convirtió en un látigo y con solo un par de cortes, terminó matando a la bestia. Él saltó lejos antes de que la sangre lo cubriera. El cuerpo se desplomó en partes en el suelo, cubriendo la hierba de rojo intenso.
Desde la rama del árbol en que estaba, vio un destello en las costillas de la bestia y bajó a averiguar qué era. Al acercarse, encontró un fragmento en forma romboidal de color rosa que emitía un intenso destello. Lo tomó y lo observó moviendo la cola.
—Una joya peculiar para una bestia tan desagradable —pensó mientras movía su cola. No había visto algo así en sus días de ladrón y pensó llevarlo con Koenma para confirmar qué era aquello.
Pensó salir de ahí. Seguiría investigando los alrededores y buscando un punto de quiebre entre ambos mundos. Imaginaba que podría encontrar a otro tipo de habitantes con los que pudiera hablar y obtener información útil para brindarle a Koenma y actuar al respecto. Dependiendo de qué tan peligroso fuera este portal, tomarían medidas más serias o no. Quizá la barrera volvería a estar entre los mundos hasta conocer más al respecto. Él no sabía cuáles eran los planes de él, pero haría lo posible por mantener el mundo humano a salvo, de eso estaba seguro.
—¡Oye! —gritó una mujer detrás de él señalándolo con el dedo de manera furiosa. Kurama volteó y reconoció el uniforme de la muchacha, era de la escuela Nippori [1] ¿qué hacía ella ahí? ¿Algunos humanos ya cruzaban el portal?— Ese fragmento… —Kagome se detuvo cuando vio la mirada afilada de Youko dirigiéndose a ella. por un momento, le recorrió un escalofrío por la espalda.
—¿Te refieres a éste? —lo señaló lanzándolo en el aire y atrapándolo cerrando su puño— creo que me lo quedaré. Parece valioso.
—¿Parece? ¿No sabes qué es? —Ella se calmó. Iba a pelear por el fragmento. Acababa de pelear con Inuyasha y le vendría bien descargarse un poco y volver a casa con energía renovada, pero… aquella respuesta la dejó estupefacta— es un fragmento de la perla de Shikon.
El nombre hizo eco en la memoria de Kurama. Abrió la mano y vio el fragmento brillar en su palma ¿un fragmento de la perla de las cuatro almas? Primero que nada, le interesaba saber por qué una reliquia como esa se había partido en fragmentos y luego ¿cómo existía ahí? En el mundo humano sólo existía una leyenda sobre ella y en el makai, no había escuchado nada de ella. Kurama era un experto ladrón y él estaba al tanto de todas esas cosas raras, preciosas y poderosas. No había alguna que se escapaba de sus conocimientos, ahora, de sus manos… era otro tema.
Kurama sonrió y se le irguieron las orejas mientras movía su cola con entusiasmo: era un hallazgo interesante el que tenía entre sus manos.
—Otro perro —dijo cuando sintió el olor de alguien más acercándose. Un hombre llegó gritando el nombre de la mujer y al ver a Kurama, desenvainó una espada que cambió de tamaño al salir de la vaina— no tengo tiempo para perder en tonterías —sacudió su cabello y juntó sus manos. De ellas comenzó a salir un vapor de color morado, llenando el aire de esporas y anulando la visión por la densa neblina que formaban las mismas. Mientras las esporas crecían, las ramas y raíces crecían hasta crear una barrera de unos diez metros delante de ellos.
Kurama aprovechó ese momento para perderse de la vista de aquellas personas y buscar un lugar más apropiado para recopilar información. En su camino, sintió un olor muy particular a barro y huesos, el olor de la muerte cerca y al detenerse en la rama de un árbol a averiguar de dónde provenía aquello, vio a una mujer caminando vestida de sacerdotisa. La misma siguió su paso con calma y se perdió entre la hierba. Kurama bajó al suelo y se quedó observando el camino.
—Un cadáver —murmuró y sintió una voz femenina detrás de él.
—El único cadáver será el tuyo —dijo ella con firmeza. Él sonrió y miró por encima de su hombro: la mujer era rápida, no podía negarlo. Para ser un cadáver, debía felicitar su velocidad y lo sigilosa que era.
—No entiendo por qué todos en este mundo quieren pelear —volteó lento y chasqueó los dedos. Una liana sostuvo la flecha de Kikyou evitando que la lanzara y lo hiriera. Ahora, estarían en igual de condiciones: los dos desarmados.
—Si un demonio con un fragmento me persigue, debo estar preparada ¿vienes por los otros? —La mujer sonrió de manera socarrona y tocó la liana quemándola con su poder espiritual y liberando su flecha.
—Me gustaría información sin necesidad de recurrir a la violencia. No saldrás bien librada si peleamos, muñeca —chasqueó la lengua y sonrió confiado en sus palabras. La mujer tenía un alto nivel de energía espiritual a pesar de la composición de su cuerpo. No había visto algo como eso en sus cientos de años de vida ¡qué mundo tan peculiar!
—¿Qué es lo que buscas? —preguntó Kikyou bajando sus armas, pero sin guardarlas. No iba a ser descuidada y darle una oportunidad de herirla: no podía morir de nuevo hasta cumplir con su cometido en ese mundo y borrar para siempre la existencia de la perla de Shikon, como lo había hecho con su primera muerte.
Kurama vio su primera victoria. No tenía mucho tiempo antes de tener que regresar al mundo humano, así que aquella ayuda que le brindaba la mujer era un gran logro. Aunque esperaba que fuera el primero de muchos más.
[1] La verdad es que no recuerdo si en el anime o en el manga dijeron el nombre del colegio al que asistía Kagome y me cansé de buscar en Google sin encontrar absolutamente nada. Así que le inventé un nombre. Si alguien tiene mejor memoria que yo, me avisa en los comentarios ¡Gracias!
¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? Prompt nuevo, que se caiga Whatsapp y Facebook me ha dado un día complemente libre para escribir y aprovecho el prompt "¿Qué tal un crossover? Sí, un crossover escribirás".
No es la primera vez que escribo un Crossover. Ya había hecho uno de Paprika y Lost soul un tanto extraño, es la primera vez que lo hago de anime ¡eso sí! Kurama es un personaje que amo con pasión, Kagome no es tanto mi favorita, la verdad es que yo amo a Kikyou. Más, voy a intentar darle un protagonismo justo a las dos y a los demás personajes (todavía no sé bien cómo, es primera vez que me aventuro con algo extenso de este tipo).
No será tan extenso, yo creo que en unos tres a cinco capítulos puedo desarrollar bien la idea que tengo en mente, así que espero que les guste y le den una oportunidad a esta cosa que me he sacado de la galera.
¡Un abrazo!
