Jueves, 27 de mayo de 2021

Disclaimer: Este fan fiction está hecho sin fines de lucro, Ranma ½ es una obra de la gran mangaka japonesa Rumiko Takahashi, quien me enamoró con su historia y sus personajes, que me sirven de inspiración para crear otras historias, las cuales no solo me ayudarán a mejorar mi forma de escribir, o eso espero, sino que tal vez pueda entretener a alguien que me visite por aquí.

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Aisuru anatani, otanjo-bi omedetou

Feliz cumpleaños, mi amor

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Cinco de mayo

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—Ranma, dime la verdad ¿Akane y tú están disgustados?

Es domingo, el sol aún no ha salido y mi madre ya está despierta, vestida con un hermoso kimono verde oscuro adornado con grandes hojas de tonalidades también verdes, pero más suaves. Sus manos, una delante de la otra, están unidas a la altura de la boca de su estómago. Realmente debe estar preocupada.

Me agacho y suelto las mancuernas de veinte kilos cada una, las dejo a un lado y me propongo a detener mi primer entrenamiento del día para hablar con la mujer que me trajo al mundo veinte años atrás:

—No, mamá. Akane y yo estamos mejor que nunca. —Le respondo con toda la sinceridad e irremediable alegría que siento desde 1989, año de mi doble victoria; obtuve más que un premio o un reconocimiento, obtuve su corazón.

—Entonces ¿Por qué no la convences de que no vaya con sus amigas?

Me he preguntado lo mismo toda la semana.

No sé cómo no la convenzo de quedarse a mi lado.

Se supone que hoy tendría que pasar todo el día conmigo, como ha sido desde que llegué a Nerima en 1987. Es mi cumpleaños y Akane es el único regalo que deseo. Sin embargo, hemos conversado y decidido que esta vez ella pasará las vísperas del suyo con Sayuri y Yuka.

Mi prometida saldrá de casa a las tres de la tarde, después de nuestro almuerzo familiar. Desde esa hora dejaré de verla hasta mañana. Un dato curioso sobre nosotros es que soy mayor que ella por un día y trece horas.

Horas, horas, horas…

Serán varias horas sin Akane, eternas horas de aburrimiento e incontrolable ansiedad por querer estar a su lado, por querer saber qué hace y si está bien. Lo repito: no sé cómo no la convenzo de quedarse a mi lado.

Este año los dos cumplimos la famosa edad adulta, de manera que debo asimilar ciertos cambios… Supongo.

—Akane quiere estar con sus amigas, mamá. No voy a interponerme a eso.

—Pero ¿Justo hoy? ¿Por qué no va otro día con ellas?

—Porque mañana es su cumpleaños y ese es el único regalo que me ha pedido cuando se lo he preguntado.

Así es, la chica que me vuelve loco solo quiere una tarde con sus amigas como obsequio.

La comprendo, a mí también me gusta pasar tiempo con Hiroshi y Daisuke. Bien podríamos reunirnos todos, pero ellas quieren una reunión de solo chicas y ellos no han regresado de su congreso en Sapporo.

En febrero Sayuri cumplió los veinte y Yuka el mes pasado. En ambas fechas las tres se reunieron una tarde antes para esperar la medianoche y felicitarse. Mi preciosa guerrera explicó que tienen una promesa y ella, como siempre, no puede faltar a su palabra. Es entendible; yo también soy un hombre honorable.

Miento.

Es cierto que soy un hombre honorable además de extremadamente apuesto, pero… la verdad es que Akane hizo trampa al momento de anunciar que iría con sus inseparables amigas precisamente hoy: mi vigésimo aniversario. Lo reconozco, sus labios son una verdadera trampa y su sabor una pócima que embruja. Estuvimos en mi dormitorio, sentados cómodamente en mi futón, besándonos. Escuché que me hablaba… o que intentó hacerlo; estaba tan concentrado en las sensaciones que ella me genera y en mantenerla muy cerca a mí, que le dije a todo lo que fuera que estaba tratando de decir.

Después de un tiempo prolongado e ínfimo a la vez, nos separamos lentamente. Ella me miró con sus hermosos e hipnotizantes ojos pardos. Me agradeció.

Si el gracias es por el beso, entonces yo también debo de agradecerte mil veces, Akane —susurré con mi frente pegada a la suya, rozando su pequeña y perfecta nariz con la mía.

No solo es por el beso, Ranma. —Me abrazó del cuello y aproveché para rodear su estilizada cintura.

¿Y por qué más es? —pregunté echándome con ella.

Por tomarlo tan bien y no hacer que me sienta terrible. Lo siento. Sé que es un día muy especial y voy a dejarte solo.

¿De qué hablas? —La separé de mí suavemente, sin dejar de tocar las curvas de su delicado cuerpo. La observé extrañado.

De que comprendes que vaya con mis amigas en tu cumpleaños.

Volvió a besarme, rauda y con tanto cariño que ya no tuve ánimos de aclarar el malentendido.

—¿Hijo, estás bien?

—¿Eh? —Regreso del recuerdo. Mi madre está delante y muy cerca de mí; intranquila.

—Lo sabía, no estás bien, no están bien. Si quieres yo podría conversar con Akane para que se arreglen y…

—No, no es necesario. De verdad, mamá, deja de preocuparte. —Le digo frotando sus brazos para reconfortarla.

—¡Buenos días!

Se escucha su fina y animada voz. No puedo evitar que mis vellos se ericen y que mi corazón acelere sus latidos. La protagonista de mi conversación con mamá ingresa al dojo.

Viste su gi blanco con su cinturón negro, lista y puntual para entrenar conmigo; encantadora, decidida, mi prometida, mía.

—Buenos días, hija.

—Hola. —La saludo con una imperceptible inclinación de cabeza.

Me mira con su bonita sonrisa, aquella que altera mi cordura y me da fuerzas hasta sentirme invencible.

Tengo insaciables ganas de abrazarla, de besar sus aterciopeladas mejillas y sus aún más aterciopelados labios; no obstante, me comporto. Si hay algo que conservamos desde nuestra adolescencia… es nuestra timidez. Cuando tenemos ojos fisgones alrededor somos muy cautos y evitamos darnos muestras efusivas de amor. Parecemos una pareja muy recatada… Si supieran… Bueno, no es que Akane me haya permitido llegar muy lejos, pero tengo el gozo de disfrutar de la bella mujer que es. Por eso adoro estar a solas con ella, confieso que son esos los momentos más esperados de cada día, donde tanto ella como yo nos dejamos guiar por nuestros deseos más vergonzosos y atrevidos.

—Feliz cumpleaños, Ranma —dice dulce, tomando delicadamente una de mis manos con la punta de sus dedos. Sí, definitivamente necesito controlarme para no dar un espectáculo frente a mi madre.

—Gracias —contesto sonriéndole de lado.

—¡¿Qué?! ¿Ya son las cinco? —pregunta mi mamá sorprendida, llevándose una mano a su boca ligeramente abierta mientras busca su reloj de oro antiguo que lleva como colgante; un regalo de mi abuelo, un objeto codiciado por mi padre—. ¡Es verdad! Felicidades, hijo mío.

Me abraza y Akane rompe nuestro contacto para que pueda responder esta muestra de amor maternal.

—Gracias, ma.

—Todavía recuerdo aquella mañana en la que te sostuve entre mis brazos y te alimenté nerviosa y emocionada —Sostiene mi rostro con sus manos y lo baja para darme un cálido beso en la frente. No me suelta, no quiere que deje de verla—. Eres lo más maravilloso que me ha regalado la vida, Ranma. Eres un pedacito de mi cuerpo, eres mi bebé, mi precioso niño.

Vuelve a abrazarme y con mi quijada apoyada sobre su cabeza noto a Akane limpiándose disimuladamente debajo de sus ojos. Sé que extraña a su madre.

—Ya no soy un niño, mamá. ¿Acaso no soy el hombre entre los hombres? —comento ameno para quitar la atmósfera nostálgica que percibo. No me molesta, pero no me llevo bien con las lágrimas y mucho menos con las de ellas.

—Siempre serás mi niño. Te quiero, hijo —Mi madre me contempla con ojos brillosos por unos segundos y voltea a ver a mi prometida que ha recuperado una linda sonrisa—. Así como tú siempre serás mi niña —Me suelta y va a abrazar a Akane, quien devuelve el gesto y me mira sin dejar sonreír.

Observar de esta forma a las únicas mujeres que amo infinitamente me hace sentir un hombre bastante afortunado; quiero que siempre se sientan orgullosas de mí, quiero dejar atrás aquellos recuerdos de un niño creciendo sin su madre, de un prometido testarudo, orgulloso e insensible.

No me gustaría estropear este momento, pero voy a hacerlo antes de que el nudo que empieza a formarse en mi garganta termine por ahogarme.

Carraspeo para llamar su atención.

Ellas se separan para verme sin abandonar sus buenos ánimos.

—Aunque hoy cumpla años, tengo deberes que cumplir… y ahora mi deber es entrenar a cierta chica patosa.

—¡Ranma! —Se queja Akane haciendo un adorable puchero. No puedo con mi pueril comportamiento ni puedo dejar la costumbre de molestarla. Lo bueno es que ella sabe que solo bromeo; no tiene absolutamente nada de patosa, es una excelente artista marcial.

—No molestes a tu prometida, hijo, no es nada varonil —Me reprende mi madre con gesto serio escarapelándome el alma y haciéndome acordar el filo de su katana. Pero enseguida vuelve a sonreír; ella también sabe cómo seguir este bobo juego. Reímos los tres—. Iré a preparar un desayuno delicioso mientras entrenan ¿De acuerdo?

—Gracias, tía Nodoka.

—No hay de qué, hija. Es un placer.

—Mamá, ¿será que te refieres a una buena tempura, un exquisito tonkatsu y unos takoyakis para empezar el día? Eso sería estupendo —digo con la boca hecha agua ahuecando mis manos abiertas imaginando cada platillo servido frente a mí y ellas vuelven a reír por mi apetito.

—Claro, hoy lo que quieras, querido —responde mi madre complaciente tomándome el mentón con afecto—. Ahora sí los dejo. Tengan cuidado en no hacerse daño.

Parece que mi madre ya se convenció de que Akane y yo no tenemos ningún problema. Camina hacia la salida y nos deja solos, cerrando convenientemente la puerta.

—¿Cómo dormiste? —pregunto abrazando por la espalda a mi hermosa discípula. Hablándole mientras pego mi nariz a su fino cuello y aspiro su inconfundible aroma a magnolia—. Te extrañé.

—Ranma, tía Nodoka puede regresar —dice tratando de apartarse de mí. No dejaré que lo logre; nunca.

—No me regañes, y menos hoy. No olvides que además de ser mi cumpleaños, también soy mayor que tú.

. Debería ser más respetuosa con sus mayores, señorita. —La regaño en tono divertido.

Gira entre mis brazos y me mira radiante. Coloca una de sus manos en mi pecho y la otra la eleva a mi mejilla. Siento el movimiento de su pulgar, me acaricia con ternura y me regala un pequeño beso en los labios ¿Existe en el universo algo más suave que su toque? De seguro que no.

—Bobo… Anda, empecemos.

—¿Y si cancelamos el entrenamiento de hoy? —Por poco más y ruego.

—Pero tú eres un estricto maestro y un estricto maestro es muy disciplinado con su entrenamiento.

Astuta. La veo con el entrecejo ligeramente fruncido. Ya sé.

—Entonces, empecemos con una prueba de concentración, una prueba difícil e interesante.

—¿Qué propones?

—Veámonos a los ojos fijamente, el primero que desvíe la mirada pierde.

—Hecho.

La veo extremadamente confiada. Debe ser porque casi siempre gana.

Nos paramos uno frente al otro. Akane coloca las manos en sus caderas y relaja su cuello de un lado a otro. Levanta la cabeza y me observa fijamente; resuelta, severa, aniquiladora, sexy.

Roto mis hombros, me paro firme y cruzo mis brazos a mi espalda. Bajo la cabeza. Me concentro en el bonito color de sus ojos. Aquí voy, no pienso…

Ganar.

Sé que no debo ser tan insolente con toda la familia en casa, pero también sé que si no aprovecho este instante lo lamentaré después. Esta es una de mis pocas formas verbales de pedirle un beso. Si ella acepta jugar es porque acepta el ansiado roce.

No pierdo más tiempo.

Desvío mis ojos al rosa palo de sus labios, consciente de que he perdido, no importa. Me acerco, acaricio su boca y pronto empiezo a satisfacerme del movimiento pausado de mis labios sobre los suyos. Mis manos presionan su espalda atrayéndola hacia mí. Dejo de pensar, literalmente me permito saborear lo bello de esta vida; mi vida con Akane.

Mi cumpleaños inicia con buen pie.

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Hemos empezado nuestro entrenamiento tarde, pero ha valido la pena. Sonrío.

Estoy sentado en un extremo del dojo evaluando a Akane la kata del águila, una de las siete formas de kung fu. Es realmente buena, en todo el sentido de la palabra. Físicamente es muy atractiva y sus movimientos, desplazamientos y saltos son ágiles, fuertes, coordinados, precisos y elegantes.

No en vano somos ganadores del quinto evento legal de artes marciales mixtas en Estados Unidos. El maestro Happosai nos inscribió sin pedir nuestro consentimiento apenas cumplimos los dieciocho años en el Power Fighting Championship 5, alegó que era momento de empezar nuestra carrera y ese evento era lo más cercano a nuestro estilo de combate libre. Nos enfrentamos a rivales de diferentes pesos, edades y formaciones de combate. Recuerdo que fuimos considerados como los campeones revelación de 1989, fue nuestra primera participación y arrasamos con todos, incluso las personas nos empezaron a llamar Los prometidos de oro.

Ese sobrenombre… Soy el responsable de su existencia.

En las finales, Akane derrotó a una estupenda y fuerte contrincante de nacionalidad ucraniana practicante de kárate y yo vencí con un KO a un yudoca ruso gigantesco… Ese ruso… Quizás nunca logre olvidarlo…

Yo estaba en el vestidor de varones, solo, alistándome para mi último enfrentamiento con Sokolov Adrik. El tío Soun y mi padre fueron con Akane quien acababa de ganar.

Y los escuché.

Su lento inglés permitió que los entendiera; si mi aplicada guerrera no me hubiera casi obligado a asistir junto a ella a ese curso intensivo de inglés antes de viajar a Las Vegas, quizás no me habría enterado de su arrogante y asquerosa conversación, no me habría decidido a…

¿Viste a la barbie japonesa Tendo? —habló el tal Sokolov.

¿Y quién no? Está buenísima. Si quisiera dibujar un reloj de arena, la usaría como plantilla. Cuando acabe el evento la invitaré a salir. Con suerte termine llevándomela a…

¡¿A dónde, eh?!

A… Polonia, ja, ja, ja… ¿Qué pensabas?

Sí claro… Polonia. Pero no te adelantes, amigo, que una vez venza al chiquillo chicle que la acompaña, la conquisto y al rato te presento a mi mujer. Rusia y Japón unidos por causa nuestra ¿Qué te parece?

El par de fanfarrones europeos hablaba de mi prometida como si ella fuera una muñeca que podían llevársela y jugar nada más por quererla. Akane puede parecer una delicada muñequita, pero es más que eso, es fuerte, es audaz, es perseverante… Ella es… mía…

De alguna forma me parezco al resto, quiero y necesito a Akane a mi lado.

No fue la primera vez que oí algo como aquello, no fue la primera vez que pretendían alejarla de mi lado, no fue la primera vez que me puse celoso.

Estaba harto.

No advirtieron mi presencia al fondo del vestidor; me encontraba sentado en una de las largas bancas de madera, ajustándome las vendas de mis manos, dándoles la espalda.

Me coloqué los guantes y me puse de pie, guardé mi mochila en el casillero que me asignaron y lo cerré con un contundente portazo haciéndome notar. Me vieron sorprendidos por unos segundos, pero luego rieron burlones.

Parece que alguien sabe que ya perdió y está haciendo berrinche —dijo el polaco Symanski que quedó en cuarto lugar.

Yo diría que el niño está caprichoso porque su dulce japonés está a punto de ser probado por alguien mejor —respondió el estúpido ruso.

No contesté, los miré con la mandíbula apretada, sobre todo al soviético rubio. Salí de ahí sin cometer la imprudencia de adelantarme a golpearlo, preferí esperar un poco y desquitarme en el octágono.

Lo hice.

Yo no olvido a ese ruso y sus deseos con Akane, y estoy seguro que él me recuerda cada vez que ve sus prótesis dentales.

Ese año Akane no solo destacó por sus habilidades marciales, sino también por su belleza. En combate es tentadora; su mirar determinado, la potencia de sus golpes y patadas, sus gritos de guerra, su respiración agitada, el sudor de su piel… Imposible no desearla, imposible que no me pusiera como un perro guardián que va marcando territorio, imposible que no hiciera algo para dejar clara mi relación con ella.

Cuando gané, en medio de la ensordecedora ovación de alrededor de veinte mil personas, el entrevistador se acercó y me preguntó:

¿A quién le dedica su triunfo, Saotme?

A mí, a mi familia y a la persona que amo desde que la conocí, mi futura esposa: Akane Tendo.

De este modo reafirmé mi compromiso y en consecuencia nos ganamos el sobrenombre Los prometidos de oro. No suena mal.

Recuerdo que la cara de mi prometida estaba pasmada y la mía, sin duda, muy roja. Mi declaración, aquella que pospuse por días, aquella que incluso negué después de Jusenkyo, aquella que hubiese preferido hacerla en privado y solo a ella; la hice frente a miles de personas mientras levantaba mi cinturón con el corazón a mil por hora, esperando no ser rechazado, esperando que Akane acepte mis sentimientos.

—¡Jaaa…! ¡Ya!

Su grito me vuelve nuevamente al presente.

Ahí está ella, terminando su sesión de katas. Después de un impecable salto sus pies caen de puntas y lentamente pisa el suelo de madera con firmeza. Hace el saludo Shaolin uniendo su puño derecho a su palma abierta izquierda. Me ve. Me dedica una reverencia. Me estremezco.

—¿Cómo estuve? —pregunta anhelante y agitada.

Fantástica.

—Puedes mejorar, Akane —respondo riguroso.

No es necesario hacerle notar que me ha deslumbrado, sé que ella tiene más potencial.

—¡Pero yo sentí que lo he hecho perfecto!

—Tú puedes sentirlo, pero soy yo quien te observa y te supervisa. Ven, te mostraré en qué te has equivocado.

Inocente y enfurruñada se acerca hacia mí.

Prácticamente la estoy abrazando con la excusa de corregir algunos movimientos de sus brazos sin que ella se dé cuenta de mis verdaderas intenciones.

—¿Entendiste? —ronroneo.

—Me parece que los hice igual.

—No, no lo hiciste.

Resopla frustrada, pero no me contradice. Confía en mí como yo en ella.

—Practicaré más —declara empuñando sus manos.

—Lo sé. Quizás deberías dejar de trabajar. —Le alcanzo una botella de agua.

Esto lo digo muy en serio, Akane se sobreesfuerza mucho. Por las mañanas cumple con sus clases en la universidad y por las tardes trabaja en la biblioteca. Solo entrena conmigo por las noches y los fines de semana muy temprano.

—No, ya conversamos sobre eso, Ranma. —Abre la botella y juega con la tapa ¿Qué me oculta?

—Sí, pero casi no estás en casa y no necesitas trabajar. Con las clases que doy es más que suficiente.

Y es cierto, nuestra popularidad en ganar eventos y torneos, además de los premios en efectivo, han beneficiado el costo de pertenecer a nuestra Escuela de Combate Libre S&T. No necesita trabajar extra, no si me tiene a mí.

Al salir de la preparatoria Akane postuló a la carrera de Salud y Medicina y yo a Negocios y Administración por pedido de mi madre que quería que supiera llevar el negocio del dojo sin depender de las tretas de Nabiki. Ingresamos a la Universidad de Tokio y nos va bien. La verdad es que a mí me soportan muchas cosas como inasistencias y trabajos atrasados porque represento a la universidad en varias disciplinas deportivas. En cambio, ella no ha cambiado, sigue siendo una buena estudiante. El problema es que se le ha dado por trabajar medio tiempo.

Siempre que ganamos dinero, damos una parte para la familia y seguimos mejorando el dojo, y otra parte cada uno lo ahorra. Yo pienso comprar una casa para después de casarnos y Akane…

No lo sé, no me lo ha dicho y no se lo he preguntado.

Toma un sorbo de agua humedeciéndose los labios. ¿Quiere distraerme? Está nerviosa.

—Yo también quiero aportar —apunta y yo quiero entenderla.

—¿Y si regresas a tu antiguo trabajo? Te pagaban mejor, recibías buenas propinas y duraba menos horas al día.

Nunca voy a entender por qué dejó el trabajo de la cafetería; era mejor que el de la biblioteca.

—Ya te lo dije… Tengo más libros para estudiar ahí.

—Si tu lo dices…

—¿Tienes hambre? —Me corta intencionalmente—. Yo sí ¿Nos alistamos para desayunar?

Por hoy no insistiré más en el tema de su trabajo.

—¿Te refieres a… bañarnos juntos? —insinúo con una sonrisa ladina. Ella enrojece y yo estoy a punto de volverme loco.

—Bobo, qué dices.

Toma mi mano y salimos del dojo.

—Akane.

—¿Sí?

—¿Me harás un pastel?

Me ve y sonríe.

—Tal vez.

—¡¿Cómo que tal vez?!

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El desayuno y el almuerzo estuvieron sabrosos. Mi madre y Kasumi se han lucido.

Sin embargo, debo admitir que el pastel de café de Akane fue lo que más he disfrutado.

No es un secreto que quien menos fe tenía en la comida de mi prometida era yo. Incluso me costó aceptar que ella haya podido preparar un curry normal antes de viajar a Ryugenzawa, pero así fue. Y después de que mi madre llegara a casa de los Tendo, las dos se esforzaron mucho para que Akane se curara; solo bastó que comprendiera que los utensilios no son armas de guerra y que las verduras, carnes y otros ingredientes no son sus enemigos et voilà! «La chica poco femenina» cocina delicioso, en especial todo lo que tenga que ver con la repostería.

Si antes escapaba de sus galletas, tartas y pasteles, ahora soy yo quien le pide que me las prepare.

Escapaba… Escapar…

¿Cuántas veces escapé con mi padre para salir cobardemente de algún problema?

La vida siempre me pareció injusta; el viejo usándome como anzuelo para obtener un poco de comida o como conejillo de indias para aprender impensables técnicas de combate, desconfiaba de todo y de todos, no tenía a mi madre a mi lado ni un hogar donde dormir tranquilo, yendo de aquí para allá de apuro en apuro y la única chica que me gustaba parecía no quererme.

Es increíble cuántas cosas han cambiado. Desde que llegué a Nerima y empecé a vivir en casa del tío Soun entendí que puedo revelarme ante las locuras de mi padre, aprendí a confiar en alguien, conocí a mamá, sentí el confort de vivir bajo un techo acogedor y la única chica que me gustaba y me sigue gustando resultó que sí me quiso y ahora me ama; Akane… Fue ella quien por primera vez me dijo Feliz cumpleaños, Ranma cuando cumplí diecisiete, dándome una pulsera de hilo verde para darme buena suerte, haciéndome consciente de que las personas tienen un día especial para agradecer que vivieron un año más, que pueden pedir un deseo soplando una vela incrustada en un pastel que lleva su nombre y que en ese día pueden recibir regalos que se disfrutan con los sentidos o mejor todavía; con el corazón.

Nunca antes me había sentido especial, mi tierna guerrera hizo y hace que me sienta así. Si tuviera que volver a pasar todo lo que pasé para conocer a Akane, lo haría, sin ninguna duda.

—Cuando agarraba un dedo no lo soltaba por nada y presionaba con tanta fuerza que sus cachetitos se encendían dándole un aspecto demasiado adorable.

Estamos en la mesa, oyendo a mis padres, están contando anécdotas de cuando era un bebé.

Mi prometida suele disfrutar de estas historias, le encanta preguntar cada detalle y su mirada es dulce por todo lo que escucha aunque lo haya hecho cientos de veces.

No obstante… Hoy está extraña.

Desde que recibió una llamada en la mañana ha estado ansiosa y ausente. Incluso cuando vimos una película de terror en la sala ella la vio con la cabeza en otro lado. Ningún grito o abrazo buscando mi protección; no importa la hora que sea, mi prometida siempre suele asustarse ¿Qué le pasa? Es más, a ella le encanta el momento de los obsequios y hoy tuvo una actitud misteriosa mientras los abría…

¡Mis obsequios! Claro, debe estar triste porque la tarjeta que me dio se estropeó cuando el maestro Happosai echó accidentalmente sake sobre ella. Ya le dije que no importa, que igual me gusta y la guardaré, pero a Akane le apenan estas cosas.

—Ranma tenía trece años cuando mojó la cama por última vez ¡Ja, ja, ja…!

—¡Cállate, viejo!

Demonios, mi padre y sus «divertidas historias» me sacan de mis importantes reflexiones.

Din… don…

El timbre suena y Akane se levanta apresurada a ver quién es.

Todos la vemos salir del comedor.

Se está tardando.

¿Quién será?

Mejor voy con ella.

Estoy a punto de levantarme cuando ya está de regreso. Se sienta nuevamente a mi lado y no deja de observarme con una preciosa sonrisa. Los demás se quedan expectantes.

—¿Qué-Qué pasa? —Le pregunto tratando de que no se note mi nerviosismo.

—Toma.

Akane me entrega una pequeña caja negra. ¿Pero qué…?

Yo… Yo… Era yo quien iba a regalarle un anillo de compromiso… ¿Por qué me lo da ahora? ¿Por qué en frente de todos? ¿Por qué me he dejado ganar en este importante detalle?

—Feliz cumpleaños, Ranma —dice sin dejar de sonreír.

Mis pulsaciones se disparan.

Abro la cajita…

No puedo creerlo.

¿Una llave? ¿No, no pensaba pedirme matrimonio?

La miro con el ceño fruncido y Akane me sujeta de la muñeca para que la siga.

Qué rápida es aunque lleve zapatos de tacón.

Hemos llegado a la puerta y…

Guau.

—Pedí que lo trajeran en cuanto llegara a la tienda y por suerte ha llegado hoy —explica ella, como si eso fuera lo que me tiene sin palabras.

Un Jaguar XJS rojo está frente a nuestra casa.

—¿Qué, qué es… esto… qué es…?

—¿Te gusta?

—¿Y todavía lo preguntas?

—Una nunca sabe, con lo exigente que eres. —Me dice juguetona.

—Tú y tus locuras. —Le digo mirándola aún asombrado.

Se ve hermosa, está realmente feliz… Y yo también… Esto no es lo que esperaba, pero es un vehículo fabuloso. No. Es más que eso, ahora comprendo su empeño en trabajar; este auto representa su esfuerzo, es parte de Akane.

La atraigo de la cintura y la abrazo.

—Te amo, Akane. Gracias —susurro solo para ella. Mi prometida, mi amiga, mi futura esposa, la madre de mis futuros hijos.

—Yo también, Ranma.

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Por fin pudimos salir de casa, los Kuno llegaron para «festejarnos» y parecía que jamás nos dejarían en paz. Corrijo: son los únicos que aún no nos dejan en paz.

Después de que declarara que Akane sería mi esposa en un evento internacional y televisado, Ryoga, los insufribles pretendientes de mi prometida, Shampoo y Ukyo, sospecho que por autoestima, se alejaron, sin más. De vez en cuando llaman por teléfono, como hoy que lo hicieron para felicitarme, pero ya no insisten con sus desatinadas ideas de eternos amores no correspondidos y compromisos sin fundamento. Creo que por fin entendieron que lo mío con Akane es tan real como el aire que respiran.

Lástima que como muchas cosas en el mundo, existen excepciones. Tatewaki y Kodachi son un caso insólito, simplemente no asumen lo que tienen frente suyo, y aunque ya no son tan «expresivos» como antes, igual es molesto que el Rayo Azul quiera abrazar a Akane con cualquier pretexto y que la Rosa Negra intente drogarme «accidentalmente» cada que puede.

Siento un escalofrío desagradable. Sacudo mi cabeza, mejor disfruto de mi regalo de cumpleaños.

Estamos en mi auto camino a la casa de Sayuri.

Los asientos color hueso se ven y se sienten increíbles, el olor a nuevo es increíble, los sonidos del motor y de la radio son increíbles. Mi prometida es más que increíble.

Akane sabía sobre mis extraños deseos de tener un auto como este desde que obtuvimos nuestro carnet de conducir, pero jamás imaginé que me obsequiara uno. Lo ha comprado para mí teniendo como cómplice a mi madre.

—¿En qué piensas? —pregunta sentada a mi lado.

—En que no sé si podré estar a la altura con mi regalo de mañana —contesto con franqueza.

—Los obsequios de cumpleaños no son parte de una competencia, Ranma.

—Tal vez no… Pero esto es… Ahora no sé si deba aceptarlo, ¿ya te dije que estás loca por hacer cosas como esta?

—Sí, lo has dicho como quinientas veces.

—No exageres.

—Está bien, solo fueron cuatrocientos noventa y nueve —Reímos—. No quiero que dudes en aceptarlo, devolver un regalo es muy descortés e insensible.

Percibo su mirada apenada aunque tengo mi vista atenta en la carretera. El tono de su voz también la delata.

—Es que…

—Vamos, ya lo compré y es tuyo, no hablemos más de este asunto.

No respondo. Sé que Akane me lo ha dado con verdadera ilusión y sacrificio; por supuesto que lo acepto… Solo que… Es complicado, creo que mi orgullo se siente herido. Soy yo quien siempre quiere protegerla, complacerla, impresionarla, darle todo lo que ella necesita y más… Sin embargo, es ella quien termina sorprendiéndome a mí una y otra, y otra vez.

Dejo de reprocharme, somos jóvenes y tengo planeado un futuro maravilloso al lado de Akane; seré el único hombre digno de su corazón, nunca más alguien podrá decir que no la merezco.

Me detengo en la luz roja del semáforo y aprovecho para acariciar su rodilla cubierta por una de sus medias de algodón hasta el muslo. Sé que sus mejillas deben estar ruborizadas a pesar de que ahora ella no deja de ver por la ventana lateral. Coloca una de sus manos sobre la mía. No nos movemos.

La luz nuevamente es azul. Acelero.

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—Llegamos —digo y apago el motor.

—Gracias por traerme, Ranma.

—No me recuerdes que yo te he traído porque puedo arrepentirme y secuestrarte.

—No le temo, «vil secuestrador», no sería la primera vez que me pasa. Y tenga cuidado porque mi prometido vendrá a rescatarme y no le irá bien.

—He oído que su prometido es un excelente y gallardo guerrero, pero si usted es la víctima estoy dispuesto a todo, no todos los días tengo la fortuna de llevarme algo extremadamente valioso y magnífico.

Akane ríe tierna y nerviosa. Siempre aprovecho nuestro juego de roles para piropearla.

—¿Vendrás por mí?

—Estaré puntual a la una.

—Bien.

Me besa con un toquecito de labios, pero no quiero dejarla ir con tan poco. Mis manos apresan su cabeza y acaricio con mis dedos su corto y suave cabello negro azulado; no tiene escapatoria.

Besar a Akane es adictivo.

Mucho después de mi imprevisto ataque, tras separamos resignados suspiramos.

Abro la puerta desde mi lugar antes de retractar mi decisión y llevármela.

—Nos vemos.

—Te espero —promete y sale del auto.

La veo alejarse con su pequeña maleta amarilla, su suéter holgado y su corta falda plisada.

Toca la puerta, alguien le abre. Voltea para despedirse con la mano por última vez e ingresa a la casa de Sayuri y… Shoji…

Desde que nos conocimos siempre he sentido que le caigo mal y tiene algo que me incomoda, creo que él… No, imposible.

Veo el reloj que me regaló el tío Soun. Mejor me apresuro. Tengo que preparar mi sorpresa para Akane.

Estoy animado, ha habido un cambio de planes. Ya no tendré que esperar mucho para volver a verla.

Enciendo mi auto, mi nuevo cómplice, mi mudo testigo de futuras aventuras.

Prometedora madrugada que se avecina, me encargaré de que sea inolvidable.

S. R.

Continuará...

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Notas de autora

¡Holi! Increíble que estemos por finalizar mayo :S, pero lo bueno es que hoy celebramos el emotivo ¡RANKANE DAY!, día que recordamos un amor tan tierno y bonito como el de Ranma y Akanita ;D n.n.

Disculpen si los posibles errores que encontraron les fastidiaron la lectura :(, trato de evitarlos, pero a veces pueda que se sigan escapando.

Agradecimientos

A mi objetivísima y querida beta Megami Akane; tengo mucha buena suerte de contar contigo, a pesar de que el tiempo y el ánimo no estén a nuestro favor, siempre estás ahí (abrazote). Esta vez me enfocaste, me redireccionaste y abriste mi mente. ¡Muchísimas gracias! TQM n.n

A la página de FB Fanfics y Fanarts de Ranma Latino (Lemonsai n.n); porque sin su convocatoria para crear fics con la temática #PorSiempreRanmaAkane este mes tan especial para el fandom no hubiera sido tan animado como lo viene siendo ¡Gracias por la invitación! :D

A TODOS ustedes amables lectores; espero haberlos podido entretener un poqui *.* y gracias por darle una oportunidad a este ficcito mío :D.

Dedicatoria

A mi cariñosa Sorita; por tu noble corazón, por tener siempre una palabra de aliento para mí, por tu empatía, por tu amistad… ¡Que nuestras conversaciones jamás terminen! *.* Y me alegro infinitamente de que hayas escrito Solo Para Mí n.n, extrañábamos tu narrativa dulce y reflexiva *.* TQM. Sin ti no hubiera podido publicar hoy ;).

Sobre Aisuru anatani, otanjo-bi omedetou

Feliz cumpleaños, mi amor en español (si la traducción no es adecuada agradezco que me lo hagan saber), es un two-shot que intenta narrar el cumpleaños número veinte de nuestros protagonistas, donde ellos van recordando algunos hechos pasados. Este primer cap. es desde el POV de Ranma, así que el siguiente y último será desde el POV de Akanita.

Para este ficcito jugué un poco con las fechas de los días de nacimiento de Ranma y Akanita, basándome en que si en 1987 se publicó el manga de Ranma 1⁄2 en la revista Shūkan Shōnen Sunday y los famosos prometidos ya tenían 16 años, entonces lo más probable es que nacieran en 1971 y en 1991 cumplieran veinte años, ji, ji, ji ;), y el mes y día, pues son los que el fandom decidió n.n. Creo que una parte bonita de escribir un fic es darse ciertas libertades mezclando todo tipo de información e imaginación ¿O no? Ji, ji, ji n.n.

¿Y por qué el cumpleaños veinte? Por la festividad del Seijin no Hi o Día del Adulto que se celebra en Japón ;D.

También intenté resaltar la complicidad y especial cariño que a mí me parece que existe entre Nodoka, Ranma y Akanita *.*.

Por otro lado, creo que el estilo de combate libre de nuestros prometidos favoritos se puede asemejar a las artes marciales mixtas, me agrada imaginar que ellos pudieran destacar y ser exitosos en estos eventos ¿No creen? :D

Finalmente, como de seguro lo notaron, han quedado algunos cabos sueltos (me escondo por un caso ji, ji, ji :S), pero lo soluciono en el siguiente capi (o eso intentaré °ll-ll°) n.n.

Aclaraciones

El Power Fighting Championship 5, este evento solo existe en mi imaginación °ll- ll°, el verdadero se llama Ultimate Fighting Championship (UFC), el cual también es la mayor empresa de artes marciales mixtas en el mundo ;D.

Sabían que...

En Japón la festividad del Seijin no Hi o Día del Adulto celebra el comienzo de la adultez a los 20 años, donde los jóvenes tienen una gran celebración formal en su ciudad natal. El Seijin no Hi es oficial desde 1948 y hasta 1999 se celebró el 15 de enero, pero desde el año 2000, al haberse dictado la ley Happy Monday, la ceremonia que organiza el gobierno se lleva a cabo el segundo lunes de enero de cada año.

Antiguamente los cumpleaños en Japón no se festejaban, excepto al cumplir 1 año para agradecer que el pequeñito estaba sano. La costumbre de festejar al estilo occidental comenzó desde la era Meiji (1868-1912) hasta la actualidad. Cuando se cumplen los 60 años también hay una festividad llamada kanreki.

¿Akanita cocinó un curry normal? Pues sí *.*, lo hizo ella solita antes de viajar a Ryugenzawa :D, en la última parte del tomo 25 del manga, así que creo fervientemente que una de las debilidades más atacadas de mi dulce peliazul puede ser superada n.n.

El primer evento de UFC se llevó a cabo en 1993 en Denver, Colorado. Antes de este hubieron eventos no reglamentados, digámosle «ilegales»; por eso en este ficcito inventé un evento, porque no pude coincidir las fechas :S.

Los estudios de Ranma (Negocios y Administración) y Akanita (Salud y Medicina) son materias que sí se pueden estudiar en la Universidad de Tokio fundada en 1900 (o eso lei °ll-ll°).

Adrik, el nombre del yudoka que quiso pasarse de listillo con Akanita, significa «oscuridad».

El Jaguar XJS Rouge Collection es un modelo de automóvil de 1989.

La luz azul del semáforo japonés, cuando un japonés quiere avanzar el semáforo se debe ponerse en ao que significa azul. Sucede que hace años para los japoneses no existía una diferenciación entre el color azul y el verde, ambos se conocían como ao. Incluso algunos objetos que para nosotros los occidentales pueden parecer color verde, para los japoneses son azules. No obstante, desde hace varios años, se ha implementado una palabra para definir al «nuevo» color: midori ;).

Ya saben…

Si no es mucha molestia comenten: dudas, críticas, sugerencias, gustos, disgustos y/o todo lo que quieran escribirme para mejorar mis ideas y escritura aún supernovel.

¡Disfrutemos este Rankane Day 2021 con todo el corazón rojiazul! n.n Les deseo muchos éxitos y alegrías. No dejen de cuidarse y ayudar si les es posible :). Allí va mi cariño y miles de vibras positivas ++++++. Paz y amor para sus vidas. Hasta pronto n.n.

StaAkaneFan.