Prólogo
"¿Eso fue… una explosión?" Definitivamente no era como esperaba que fueran mis primeros minutos en Luna Nova. Siendo justas, ni si quiera esperaba pasar minutos en esta escuela, pero mi familia necesitaba que yo fuera una mejor bruja. O sea, ¿aló? Llamaron los 1600's, quieren sus pensamientos arcaicos de vuelta. La magia no tiene cabida en el siglo XXI, el internet ya lo hace todo y es mucho más fácil de aprender a usar.
La maestra Finnelan, quién me había acompañado desde la entrada hasta la oficina de la directora, me advirtió que las explosiones no eran tan normales por aquí, pero cuando se producían era muy probable que fuesen debido a cierta alumna. Me hizo pasar adelante y me encontré con que la directora Holbrooke estaba gritándole a tres estudiantes, algo que, según Finnelan me dijo, tampoco era algo común. Las alumnas en cuestión eran las más populares en Luna Nova, aunque sea por diferentes motivos.
En medio de las tres estaba Diana Cavendish, la mejor alumna de la escuela y una de las brujas más prometedoras de todo el mundo actualmente. No importa si eres de una familia aristócrata o si tu familia aspira con serlo; si tienes alguna relación con una bruja, es muy probable que hayas oído de los Cavendish y por extensión has oído de Diana y sus innumerables virtudes.
A su izquierda estaba Amanda O'Neill, la bruja rebelde. Es la mejor volando una escoba de manera temeraria, suponiendo que no está dormida o en un castigo. Las reglas le importan solo cuando puede romperlas; me sorprende que una alumna así pueda seguir atendiendo a clases.
Por último, estaba Atsuko Kagari. Es la bruja- no, la chica más tonta, torpe, tarada, inepta, inútil e infantil que esta escuela o incluso toda persona relacionada con la magia ha conocido jamás. Apenas sabe volar su escoba y su magia de metamorfosis deja mucho que desear. Es la culpable de la mayoría, sino de todas, las explosiones que ocurren por aquí. La lista continúa.
"¡Esto es inaudito!" Exclamó la directora, ignorando que yo había entrado en su oficina. "Eso mismo les decía, directora Holbrooke." Dijo Diana, demostrando tanta madurez como capacidad de ser una aduladora. En eso, Amanda y Atsuko se susurraban una a la otra. "¿Por qué ella siempre nos hace ver mal?" "Nadie tiene que esforzarse para que te veas mal, Akko." Las pude escuchar porque tengo buen oído.
"Luna Nova ha aguantado demasiados accidentes por parte de ustedes dos. Debería… Disculpen, no es un buen momento, maestra Finnelan." Dijo cuando se dio cuenta de que estábamos paradas en la puerta de su oficina. "De hecho, directora, creo que es el mejor momento. Quizás las señoritas Kagari y O'Neill aprendan algo de disciplina y responsabilidad si les dejamos a cargo la tutela de nuestra nueva alumna." Espera, ¿qué? ¿Y yo que hice? "Oh, ¿eso era hoy? Siento que tenga que pasar por esto en su primer día, señorita…" "Gwendoline Aspoirot." Y va a tener que sentirlo mucho si lo que dijo Finnelan es cierto. "Señorita Aspoirot, espero que no sea mucha molestia para usted que estas tres alumnas sean sus tutoras por al menos un semestre." Las voces de nosotras cuatro resonaron en la sala. "¿Las tres?" Luego de un sepulcral silencio, la maestra Finnelan agregó. "La señorita Cavendish las acompañará porque dudamos que ellas dos solas puedan ser buenas mentoras." Kagari y O'Neill se mostraron muy molestas, mas aceptaron con la cabeza agachada y las cuatro salimos de la habitación sin decir nada. Que semestre largo va a ser.
Capítulo 1, Conociéndonos
"¿Hay alguna forma de que podamos evitar esto?" Quería preguntárselo a las maestras, pero ellas se quedaron dentro de la oficina de la directora, por lo que tuve que hacerle la pregunta a mis nuevas mentoras. "No lo creo, la directora se veía realmente seria esta vez…" Dijo Amanda, a lo que Atsuko agregó. "¡Y es por tu culpa!" Las dos chocaron sus cabezas y empezaron a discutir sobre quién era la más, y lo cito, burra de la escuela. Yo creo que está bastante claro.
Diana las separó a las dos antes de que se molieran a golpes como unas cavernícolas. "Es este tipo de comportamiento el que las metió a las dos en problemas." O'Neill recuperó la compostura algo más aprisa para burlarse de la rubia. "Tú también estás en problemas con nosotros, Diana." Luego, recordando que yo también estaba parada ahí con ellas, Kagari me miró y dijo unas palabras a las otras dos. "Dejen de decir que son problemas. Yo creo que es una excelente oportunidad de mostrarle a una compañera lo maravillosa que puede ser la magia." Mientras le brillaban los ojos, me estrechó su mano para saludarme. "Soy Atsuko Kagari, puedes llamarme Akko." Lo haré solo porque Atsuko es difícil de pronunciar. Le devolví el saludo, tomándola de la mano. "Ya me presenté antes, no tiene sentido hacerlo de nuevo… Pueden llamarme Gwen." Después de Akko, Amanda me saludó chocando mi mano y, para su decepción, no me di cuenta de que quería que también chocara mi puño con ella. Finalmente y como si hubiese alguien que no la conociera, Diana se presentó con una reverencia.
Una vez habíamos terminado, esperé unos segundos de silencio a que me guiaran por la escuela, me enseñaran donde dormiría o lo que sea. Como no pasó, tuve que insistir yo misma. "Entonces, tutoras…" Pero antes de hacer clara mi duda, Diana se me adelantó, demostrando ser la única con los pies en la tierra de las tres. "Si me esperas aquí, Gwen, le preguntaré a la Directora en que habitación dormirás." Ella dio media vuelta y entró a la oficina.
Mientras la miraba, sentía como las otras dos me sonreían maliciosamente, como si tuviesen otros planes. No como si, definitivamente tenían otros planes. "¿Qué te parece si dejamos a la aburrida de Diana y te mostramos la escuela?" Amanda había puesto sus brazos sobre mis hombros. "Ya tendrás tiempo para descansar luego, hay tanto que ver en Luna Nova." Sin esperar mi respuesta o tener algún respeto por Diana o mis maletas, me arrastraron por el pasillo hacia el patio principal de la academia. No hay duda de por qué es que se meten en tantos problemas. Son unas irresponsables las dos, pero no puedo negar que se ven más divertidas que Diana. Aunque si hablamos de vistas, ella se lleva el premio. Es realmente hermosa y elegante.
Luna Nova era mucho más grande de lo que esperaba de una escuela famosa por tener problemas financieros. De no ser Finnelan, no habría encontrado la oficina de la directora por mi cuenta a tiempo. Y de no ser por Akko y Amanda, estaría perdida buscando las alcobas ahora mismo, aunque probablemente es por su culpa que no sepa cuál es exactamente la mía.
"Gwen, ¿por qué decidiste estudiar aquí?" Me dijo Akko mientras recorríamos la escuela. "No lo decidí. Estoy aquí obligada." No quería sonar amargada, pero vamos, es la verdad. "¡¿Qué?! ¡Eso es terrible!" Ya lo digo yo. "¿Dices que no quieres ser una bruja?" Momento, ¿es terrible porque me obliguen o porque no quiero ser una bruja? "No lo dije, pero es verdad."
Su cara cambió radicalmente, como si la hubiese ofendido. "¿Por qué no querrías ser una bruja? ¡Es lo más mágico-" Lógico. "-y emocionante del mundo entero! De niña siempre soñé con asistir a Luna Nova para ser la mejor bruja, no deberías desperdiciar una oportunidad así." Amanda intentó interrumpirla para hacerla entrar en razón. "Akko, déjala en paz…" "¿Cómo vamos a ser tutoras de alguien que no quiere ser bruja?" Ella se quedó callada un segundo, como si le estuviese dando la razón a la insistente chica. "Es cierto, pero no puedes obligarla a pensar como tú." Parece que Diana no es la única que tiene algo de sentido común aquí. No quería que Atsuko siguiera gritándome así que le respondí. "Lo siento, pero no me fascina la magia. Tampoco es que quiera tirar a la basura el dinero que mi familia paga por tenerme aquí." Como imagino que tu misma haces, durmiendo en clases. Seguimos caminando, pero Kagari no hablaba con el mismo ánimo con el que lo hacía antes. Dejaba que Amanda me guiara, pero ella se dejaba muchos detalles. Finalmente, más por hambre que por querer terminar el recorrido, me llevaron a la cafetería.
"Miren, sé que están en problemas y por algún motivo eso me trajo problemas a mí también. ¿Les parece si llegamos a un acuerdo?" Ambas me miraron desconcertadas. "¿Qué tipo de acuerdo?" Me preguntó Amanda, mostrando más interés que Akko, quién aun parecía enfadada conmigo. "No tienen que ser mis tutoras. Le diré a la directora o a la otra maestra que estaba ahí que hacen un buen trabajo para que no las castiguen." Ni una dio una respuesta inmediata y eso me parecía mejor que un rechazo de frentón. Supuse que, de estar aquí, Diana me habría regañado por sugerir semejante irresponsabilidad.
"Si dependiese de nosotras aceptaría sin dudarlo, pero Diana no nos lo permitiría." Justo como pensé. "Además… la directora tiene razón. Odio admitirlo, pero somos unas irresponsables y si no hubieses llegado, Holbrooke nos habría expulsado. Eres consciente de eso, ¿no, Akko?" Le preguntó y con eso ella aterrizó un poco. "Sí… Nos salvaste, Gwen. Sé que no quieres que seamos tus tutoras, pero nosotras no tenemos más opción." "Veo que entienden sus responsabilidades." Dijo una voz suave y al mismo tiempo familiar. "¿Vienes a burlarte, Diana? Te recuerdo que Gwen también está a tu cargo." "No, Amanda, no he venido para hacer tal cosa. Y soy consciente de que Gwendoline también es mi pupila, por eso me encargué personalmente de dejar sus pertenencias en su habitación." Dijo mientras me entregaba unas llaves con un número escrito en un trozo de madera. "Estás alojada cerca de mí habitación, así que con gusto te llevaré cuando estés lista." No sé cuánto más quiera mostrarme Amanda de Luna Nova, porque Akko definitivamente ya había acabado conmigo.
Como solo ellas dos estaban comiendo, me despedí y seguí a Diana hasta mis nuevos aposentos. Ella me dio un mejor tour que las otras dos, sin desvíos innecesarios y con bastante detalles históricos que, incluso si no me interesaban, dejaban claro que ella es mucho más que una cara bonita y que su reputación la precede.
"Te dejaré a solas para que te acomodes, Gwendoline. Hasta entonces." Luego de otra reverencia, esta vez de despedida, ella se dirigió hacia los pasillos, en dirección contraria a su habitación. Supuse que tenía otras ocupaciones o que iba a hablar el asunto de la tutela con mis otras dos mentoras, una de dos. Me sorprendí al ver lo grande que era la alcoba considerando que estaría sola y de inmediato empecé a desempacar, ordenando mi ropa, libros y sobre todo mi computadora, deseando con muy poca fe que la escuela tenga buena conexión a internet.
Minutos más tarde, sentí que alguien tocaba mi puerta. Pensé que era Diana que había terminado con sus pendientes, así que le dije que pasara. Sin embargo, no era a quién me esperaba. "¿Podemos hablar, Gwen?" No tenía mucho más que hacer, así que le dije que sí. "Claro, Akko. ¿De qué se trata?" Le ofrecí un asiento mientras yo me levantaba de mi cama para acompañarla sentada desde ahí. "Yo… lo siento, ¿sí?" Eso tampoco lo esperaba. Se veía triste, así que me lo tomé en serio. "¿Qué sientes?" "Amanda tiene razón, no debería obligarte a pensar como yo sobre la magia. Es solo que a mí me apasiona mucho y cuando dijiste que no querías ser una bruja me molesté tanto… Está bien si no te gusta la magia, aun podemos ser amigas." ¿Amigas? ¿Es lo que somos? "Yo, esto, gracias, en serio. No es que odie la magia." No es solo eso, al menos. "Pienso que es muy complicada y anticuada." "¿Sabes? Yo también pienso que es complicada." Me dijo riendo bastante. Ella tenía claro que no es la mejor alumna y no le avergonzaba admitirlo. "Pasé mucho tiempo aquí sin poder hacer hechizos simples, sin volar en mi escoba… Pero también pienso que la magia vale la pena. Quiero que sea mi primer consejo de tutora."
No esperaba pasar tanto tiempo hablando con ella sobre magia. Me contó que ella entró a Luna Nova porque quería ser como la infame Shiny Chariot y usar la magia para entretener a las personas. Admito que hay cosas que la tecnología puede hacer que palidecen frente a lo sencillo que resulta hacer lo mismo con magia, pero es aplicable para ambos lados. Se lo expliqué a Akko y aunque ella no es muy afín a la tecnología, había puntos en los que estábamos de acuerdo. Aun así, más allá de eso, lo que más me gustó fue encontrar a alguien tan diferente a mí con la que tener una conversación tan agradable. Sobre todo, aprecio encontrar a alguien a quién llamar amiga aquí. Solo que no la encontré yo, ella fue la que me encontró a mí.
"Nos veremos luego, ¿no? No tengo idea de si esto de la tutoría es en algún horario específico." Ambas nos reímos un poco y yo solo me despedí de ella. Pensaba que si Amanda era igual de agradable que Akko este semestre no sería tan terrible. Además, me estaría ayudando en el ámbito académico la chica más inteligente, además de atractiva, de la escuela. Me fui a dormir con un inusual optimismo por como la pasaría aquí en Luna Nova.
Capítulo 2, Buenos días, Luna Nova
Soñé con ella. Con Diana, quiero decir. Akko también estaba ahí, pero solo para hacer el sueño más confuso e incómodo. Ella trataba de decirme algo, pero desperté muy temprano debido a que olvidé cerrar las cortinas antes de acostarme. El sol da muy fuerte por este lado de Luna Nova.
Me aseé rápidamente y luego de ponerme el uniforme estaba lista para salir. Como por fortuna la habitación de Diana está muy cerca de la mía, pensé que podríamos desayunar juntas.
Al salir de mi cuarto, me topé con dos chicas en el pasillo. Parecía que me conocían por cómo hablaban de mí. "Tú debes ser Gwendoline. Diana nos habló de ti." "Eres muy afortunada de ser su pupila, Diana es la más inteligente de la escuela." Eso ya lo sé. Todas aquí lo saben. Creo que lo dije antes, pero no hay una sola bruja que no lo sepa. Todo esto lo pensaba a la par de las dos adulando a Diana mientras eran condescendientes conmigo. No quería ser descortés, pero ni si quiera me estaban dejando hablar, así que me preparé para ponerme mis audífonos hasta que alguien me detuvo. "No está permitido usar ese tipo de aparatos fuera de clases, Gwen." Era Diana, que, aunque me estaba reprochando, era mejor que seguir escuchando a esas dos.
"Hannah, Bárbara, ¿no tienen clases a las que atender?" Por sus caras, diría que se les pasó la hora adulando a mi mentora. Salieron corriendo de inmediato luego de disculparse con ella y nos dejaron a solas. "Buenos días, Diana." "Muy buenos días, Gwendoline. ¿Estás lista para revisar tu horario con la maestra Finnelan?" ¿Tengo que hablar con ella? Supongo que es mejor que hablar con la directora, parece ser muy severa. "De hecho, quería preguntarte si podíamos desayunar juntas…" No sé por qué estaba tan nerviosa. Si me dice que no, siempre puedo preguntarle a Akko o a Amanda, y si me dice que sí, bueno, es lo que espero que diga y solo se trata de un desayuno.
"Claro, será una excelente oportunidad para conocer mejor a mi pupila." Lo dijo ni muy alegre ni muy seria, pero su respuesta hizo que mi corazón dejara de latir tan aprisa. Una vez empezamos a caminar, me recordó un detalle que había pasado por alto. "Por cierto, pensé que hablaríamos sobre qué clases te gustarían ayer." "Lo siento, estuve hablando con Akko hasta muy tarde…" No se veía sorprendida por eso y lo dejó pasar, pero me dijo que al cabo de desayunar atenderíamos ese asunto de inmediato. Claramente accedí y seguimos caminando a los comedores de la escuela.
Al llegar, fuimos recibidos con algo de afecto por parte de Amanda. "¡Diana, Gwen!" Ambos la saludamos y Diana comentó la casualidad de encontrarnos aquí. "No es para tanto, desayunar es bastante normal. Aunque agradezco que aparezcan, Jasminka y Constanze están en clases." Diana la miró como si quisiera saber si ella debería estar en clases. Yo también tenía esa duda. "No, no tengo nada que hacer por ahora. ¿Qué hay de ustedes dos?" "Bueno, yo aún no tengo horario. Diana y yo lo veríamos luego de desayunar aquí." Luego de eso, las tres nos servimos algo y nos sentamos juntas. Amanda me explicó quiénes eran Jasminka y Constanze y luego yo recordé a las compañeras tan lambisconas de Diana, así que le pregunté por ellas. "Hannah y Bárbara son buenas alumnas y son mis amigas. Bueno…" Su semblante serio cambió un poco. "… antes de que Akko se metiera en mi vida, pensaba que solo eran mis compañeras de cuarto." Siento que usó ese verbo a propósito. "Siempre las vi como dos chicas que se aprovechaban de mi apellido en vez de esforzarse en ser buenas brujas." Sinceramente a mí me dieron esa exacta impresión hoy en la mañana. "No debe ser difícil estar en tu posición, Diana." Le dije tratando de animarla un poco.
Amanda también se sumó a mis palabras. "No eres la única que ha sido etiquetada aquí. La gente aquí solo piensa que soy una floja. Si no fuese por las chicas, seguramente tendría que hacer cada trabajo grupal sola." Vaya, no sabía que tenía ese tipo de problemas. Es decir, sé que tiene fama de floja, pero se ve como una chica tan popular y ajena a problemas de ese tipo. Usualmente las nerds como yo somos las que tienden a ser elegidas al final.
"¿Y qué hay de ti, Gwen?" Me preguntó Diana mientras me metía unos arándanos a la boca. "¿Qué hay de mí?" Pregunté como una tonta. "Háblanos de ti. Eso nos ayudará a elegir mejor tus clases." De hecho, esa es una buena idea. "Por dónde empiezo…" Como ya sabían que no tenía un interés real por la magia, decidí empezar por las cosas que si me gustan, como la tecnología en general. Básicamente les repetí algunas de las cosas que le dije a Akko porque era más fácil que elaborar nuevos argumentos y era una conversación que tenía muy fresca en mi memoria.
"Bueno, Diana, creo que no hay que ser una genio para saber que le encantaría estar en una de las clases de Croix." Ellas me quedaron mirando un momento mientras yo trataba de entrar en razón. ¿Dijo lo que creo que dijo? ¿Cómo es que no sabía que ella, mi heroína, hacía clases aquí? "No es cierto." Dije sin querer, por la sorpresa. "¿No? Lo siento, no quería-" "No, no, no, no me refería a eso. ¿Meridies trabaja aquí? ¿En serio?" Croix Meridies es simplemente la mujer más genial porque es la mayor exponente en la unión de magia y tecnología que existe. Si alguien puede hacer que me interese la magia es ella y aparentemente tendré mucho tiempo para eso. "No sabía que Croix tenía fans." "¿Por qué no los tendría? ¡Es una genio!" No parecía que compartiesen mi interés por su trabajo, pero tampoco me esperaba que lo hicieran. Diana se ve demasiado tradicional para eso y Amanda no parece ser del tipo al que le interesan esas cosas. "¿Puedo tener un horario lleno de clases con ella?" Era lo más emocionada que había estado desde que entré a esta escuela. "Lo dudo bastante, pero al menos estamos progresando."
Al cabo de unos minutos, Diana y yo nos levantamos y fuimos a la oficina de Finnelan. Amanda dijo que no podía acompañarnos porque tenía práctica con el equipo de carrera de relevos en escoba. "Si la capitana no aparece, el equipo no tiene como mejorar." ¿Capitana? Entonces no es tan floja como dicen ni como aparenta. Parece que de las tres, Akko es la con menos logros a su haber. Pero no la culpo, su competencia es la chica más inteligente de la escuela.
"Señorita Cavendish, señorita Aspoirot, bienvenidas." Ambas la saludamos, aunque Diana fue mucho más cordial. "¿Vienen a ver el horario de la señorita Aspoirot, no? Veo que se toma en serio el papel de mentora, Diana." Luego me miró a mí para hacerme una pregunta. "¿Le han causado problemas las señoritas Kagari y O'Neill?" Negué con la cabeza. Claramente hay un favoritismo aquí. "Diana y Akko no pudieron presentarse en este momento, maestra Finnelan. Sin embargo, ellas dos han demostrado un interés real en darle una buena formación a nuestra pupila." Ella siempre es tan educada para hablar, tanto con profesoras como con nosotras. "Me alegra y me sorprende escuchar eso. En cualquier caso, pasemos a lo que las trae aquí." Y así fue, enseguida nos pusimos en marcha para planear mi horario académico.
No pensé que nos tardaríamos tanto, hay tantas asignaturas que me sonaban espantosamente aburridas, pero para mí suerte había otras tantas en las que alguna de las chicas me acompañaría y, más importante, en más de una clase estaría con la maestra Croix y sus vastos conocimientos en todo lo que me interesa del mundo de la magia.
"La veré mañana en clases, señorita Aspoirot. Hasta entonces." Dijo Finnelan para despedirse, haciendo alusión a como mi primera clase en Luna Nova sería con ella. Me habría encantado que fuese con la maestra Croix, pero no tengo mucho que hacer al respecto.
Con el tiempo que pasamos ahí ya era hora de almorzar y lastimosamente Diana tenía otras cosas que hacer en ese momento. Sin Amanda ni Akko a mi lado, parecía que tenía que almorzar a solas. De hecho, era la primera vez en toda mi estadía que estaba sola y darme cuenta de eso me hizo apreciar demasiado que me impusieran mentoras desde el primer día. Y bueno, también me hizo extrañarlas mientras me dirigía a la cafetería, pero como no soy ni una principiante en esto de la soledad simplemente seguí mi camino y me senté en una mesa yo sola. Luego de esperar sin resultados a que alguna de mis tutoras me sorprendiera apareciendo de la nada, decidí llevar mi comida a mi habitación. No he hablado con mis padres desde que llegué y me pareció oportuno aprovechar mi soledad. Además, no admiten teléfonos celulares en los pasillos así que si tenía hablar con ellos debía que ser en la privacidad de mi cuarto.
Alcancé a terminarme el almuerzo en el camino y con suerte; mientras me movía por Luna Nova un súbito hedor me lleno la nariz y casi me hace vomitar. Me tambaleé y me tomé la cabeza de los mareos y acto seguido vi, aunque muy borrosas, a dos personas, una de las cuales reprochaba a la otra. "¡Sucy! No deberías experimentar con eso fuera de un laboratorio." Sucy. Ese nombre me sonaba de algo, pero por mis nauseas no podía recordarlo. "Pero Akko está durmiendo en nuestro cuarto." ¿Akko? ¿Será que son sus compañeros de cuarto? Que pregunta tonta, los mareos en verdad me tienen mal. "Dije en un laboratorio…"
Los segundos se eternizaban, pero ya habían empezado a pasar mis mareos. Cuando mi visión estaba menos nublada, vi claramente a las dos chicas. En ese momento lo recordé, Sucy es una de las mejores amigas de Akko y una de sus compañeras de cuarto junto a Lotte, quien me imagino que es la que todavía estaba regañando a la otra. Gracias a las descripciones que me dio cuando hablamos ayer, logré identificar cual era cual, pero ella nunca me dijo que Sucy era así de hermosa. Parecía un ángel, no, una diosa de la belleza, y mi temperatura se elevaba con cada paso que daba en mi dirección, lo cual me hacía sentirme mareada de nuevo. Mis piernas tambaleaban y apenas podía entender lo que decían, solo sé que las palabras de la voz cautivadora de Sucy se dirigían a mí. Ni si quiera sabía si Lotte seguía ahí, realmente no tenía ojos para nada más que la delgada y pálida chica. "¿… mejor?" No escuché la primera mitad de la frase, pero supongo que Sucy me estaba preguntando si me sentía mejor. Ahora que la veía claramente, ya no parecía tan hermosa ni cautivadora. "Sí, supongo, no lo sé. ¿Qué fue eso?" Le pregunté cuando al fin recobré mis sentidos. "Puede que accidentalmente hayas inhalado un poco de un experimento en el que estoy trabajando." ¿Puede qué? ¿Experimento? "¡Te dije que no lo hicieras afuera! Discúlpala, ella es así de descuidada pero no tiene malas intenciones." Sinceramente, por su cara y falta de reacción ante las reiteradas disculpas de su amiga, me cuesta creer lo segundo.
Decidí perdonarlas solo porque quería preguntarles por Akko. Y preguntarles que demonios me acababan de hacer. "Estoy intentando replicar cierto veneno. Dime, ¿qué sentiste en los pasados diecisiete segundos?" Es una pregunta extremadamente específica. "Como que me iba a morir en el lugar." Me dio vergüenza decir que sentí que ella era la mujer más hermosa que había visto jamás, no quería ofenderla diciéndole que en verdad no lo es. Tampoco es que sea fea, pero ya me entienden. "Vaya, eso es triste." Ni si quiera cambió la cara cuando lo dijo.
"Por cierto, ¿eres nueva aquí? No creo haberte visto antes." Preguntó Lotte luego de que Sucy terminara su interrogatorio. Le dije que sí y que al igual que ellas dos, era amiga de Atsuko Kagari. "¿En serio? ¿Cómo se conocieron?" Antes de responder, les pedí sentarnos en una banca; todavía estaba algo mareada del incidente de recién. "… y así fue como terminó siendo mi mentora." La verdad es que aún no sé si fue ella o Amanda quién provocó la explosión en esa sala, pero por sus reacciones parecía evidente de quién era la culpa. "¿Akko siendo la mentora de alguien? Tengo que ver eso por mí misma." Con amigas así… "Creo que es una excelente oportunidad para que Akko se vuelva más responsable." "Las profesoras piensan lo mismo. ¿Realmente es para tanto?" No es que tuviese muchas dudas, pero quería oírlo de ellas. De Lotte, mejor dicho; tengo la sensación de que Sucy dirá que es más que solo irresponsable.
Y tenía razón, pero en el fondo estaba muy claro que ambas la querían mucho. Me sorprendió mucho algo que me dijeron y eso me hizo quedarme mucho más tiempo con ellas del que tenía planeado. Decidí hablar con Akko en persona sobre eso y me di cuenta de todo el tiempo que perdí, tiempo que pretendía usar para hablar con mis padres. Aunque decir que lo perdí no sería correcto, hice dos buenas amigas. A pesar de que una de ellas me envenenó, siento que he tenido mucha suerte aquí; no solo he conocido a gente muy interesante, pronto tendré mi primera clase con la gran Croix Meridies. Tengo que admitir que es lo que más me emociona de todo esto. No me molestaría estar sola sin amigas o tutoras teniendo la oportunidad de tener clases con ella.
"¡Sí, mamá! ¡La mismísima Croix Meridies!" Le repetía muy emocionada. "Creo que nunca te había visto tan emocionada, Gwen. Espero que ese sentimiento no te distraiga." Con ella nunca sé si me está felicitando o regañando. Es tan severa cuando quiere y yo solo la estoy llamando por cortesía. No tengo un interés real en hablar con ella luego de que me obligara a entrar en una academia de brujas. Aun así no dejé que eso me desanimara y continué alabando a Croix para evitar cualquier otra pregunta que quisiera hacerme. Para mi fortuna, papá no estaba disponible, por lo que la videollamada no se extendió lo suficiente como para tener que inventar una excusa para colgar.
No era tan tarde como para ir a dormir, pero tampoco quería desvelarme mucho. Mañana sería mi primer día de clases y este empezaría muy temprano con Lenguaje Mágico. Diana estará ahí para ayudarme, lo que es un alivio porque no solo es la mejor en eso, también suena como algo extremadamente aburrido e inútil.
Capítulo 3, Akko la maravillosa
"Eso es todo por hoy, pueden irse." Yo tenía razón, es algo extremadamente aburrido e inútil. Solo el hecho de que Diana estuviese a mi lado esforzándose por ayudarme evitó que me quedara dormida. Supongo que si hubiese pasado, la directora y Finnelan creerían que es una mala mentora, así que aguanté como un favor hacia ella.
"Gracias, Diana, pero esto no es lo mío." "Seré directa, no importa si no es lo tuyo." Vaya, eso sí es directo. "Lenguaje Mágico es parte importante de la formación académica de Luna Nova, no puedes dejar la clase." Eh, tiene un punto. Un punto muy aburrido, pero un punto al final. "No quiero dejarla." Me miró como si supiera que no es verdad. "Bueno, sí quiero, pero no es a lo que me refería." Su mirada cambió a una más amena ahora. "¿Entonces?" "Quise decir que no tienes que gastarte ayudándome. Encontraré la forma de aprobar con la mínima calificación posible-" "Me encomendaron ser tu mentora, Gwen. Incluso si no lo quieres, te ayudaré y guiaré durante todo el semestre." Luego de que mencionara eso, sentí una terrible melancolía. No había reparado en eso último. "¿Y después?" No entendió mi pregunta, así que la reformulé. "¿Seguiremos siendo amigas después de eso?" Ella se sonrojó un poco, y a decir verdad yo también. Sé que llevo dos días aquí, pero ella me había ayudado tanto que comencé a encariñarme mucho. "Pues, claro. No creas que nuestra relación es meramente académica." Ese comentario me agradó mucho, pero decidí no abrazarla porque podía resultar embarazoso.
Me despedí de ella luego de unas cuantas palabras para irme enseguida a mi momento favorito del día. Me topé con Akko e ignoré la pregunta que quería hacerle desde ayer porque en mi mente solo estaba la clase que tendría a continuación con la única e inigualable Croix Meridies.
"Buenos días, soy Croix Meridies. Seré su maestra hoy…" Es todo lo que necesitó decir para hacerme sentir encantada. Enamorada, podría decirse. Es que es tan mágico… No quería hacer ese chiste. Es tan irreal que al fin conozca a mi ídolo de toda la vida en un lugar como este al cual no tenía ni una intención de venir. Creo que debería agradecer a mis padres por esta oportunidad.
Al terminar la clase, puse especial atención al resto de las alumnas y me fijé que nadie se acercó a Croix, así que aproveché para hacerlo yo misma. Quería preguntarle básicamente todo, no me importaba sonar como una fangirl impertinente. "¡Maestra Meridies!" Grité, pues me detuve tanto tiempo analizando la situación que tuve que salir corriendo a su encuentro cuando ella decidió retirarse del salón. "Oh, ¿pasa algo? Te llamabas Gwendoline, ¿no?" Ay, sabe mi nombre. Me siento tan ridícula por emocionarme con algo tan tonto. "Sí, Gwendoline Aspoirot. Es… ¡es un honor conocerla!" Le estreché la mano para saludarla y me devolvió el gesto. "Noté que estabas muy interesada en mi clase. Normalmente no tengo ese recibimiento aquí." Me ahorré preguntarle el por qué, tenía una idea más o menos clara de la respuesta. "Es que soy una gran admiradora de su trabajo. Es impresionante cómo tomó-" "No tienes que tratarme de usted." ¡Que mujer más genial! "Cómo tomaste la Línea Ley y la adiestraste para su uso en cualquier lugar. ¿Cómo se te ocurrió?" Ella se veía encantada por mis preguntas. "Bueno, tal como a muchas brujas jóvenes de hoy supongo que les pasa, simplemente me aburrí de no poder usar la magia dónde quería. O mejor dicho dónde se debería, es decir, en cualquier parte."
"¡Es verdad, me pasa exactamente lo mismo! ¿Para qué nos enseñan a usar la magia si solo nos sirve en Luna nova? Y pensar que no nos dejan usar dispositivos Magitronics fuera de las salas de clases." "¿Tienes un teléfono Magitronics? Que buen gusto." Pasamos unos minutos más hablando, hasta que dijo que realmente tenía que irse. Debe ser una profesora muy ocupada, así que no me sentí mal. "Si tienes tiempo, puedes venir a mi oficina a continuar hablando, Gwendoline." Me atreví a intimar un poco más. "Llámame Gwen, Croix." Hasta la llamé por su nombre. Ella sonrió y dijo que estaba de acuerdo. La acompañé a la salida del salón y nos despedimos. Cuando iba a caminar hacia mi habitación, sentí que alguien me estaba observando. Me di vuelta a ver y se trataba de Akko, quién se veía algo molesta. "Hola, Akko. Que coincidencia encontrarte de nuevo." "¿En serio? ¡Estuve sentada a tu lado toda la clase!" ¿Sí? No… ¿Sí? ¿En serio? ¿Tan distraída estaba? "Oh, yo… lo siento, ni me di cuenta." "Me dejaste hablando sola todo este tiempo." Bueno, ni si quiera deberías hablar en clases. Menos en una tan importante. "En serio, perdóname. Es que esta clase es mi favorita." Supongo que lo tiene claro por cómo se me llena la boca hablando de Croix. Me perdonó y me acompañó un rato por el pasillo.
"¡Momento!" Grité cuando recordé que le quería hacer una pregunta. "¡Ay! Me asustaste. ¿Qué ocurre?" "¿Por qué nunca me dijiste que literalmente salvaste al mundo?" Eso es algo que yo presumiría todo el día, en serio. "Oh, eso… ¿Puedo responderte mientras almorzamos?" Iba a decirle que me moría de curiosidad, pero sería mentir. Apenas supe que tendría clases con Croix dejé de pensar en eso, así que supongo que soy capaz de esperar unos minutos más.
"Vaya, nunca había probado una lasaña tan buena." Estaba muy sorprendida, en serio. La comida aquí nunca es tan loable. "Es una de las pocas cosas que cocinan bien aquí." "Entonces, Akko…" Le insistí en hablarme de eso. Me respondió con algo de comida en la boca y luego de tragar empezó de nuevo. "Disculpa. No me imagino por qué es que no lo sabías hasta ahora, pero hay dos razones de por qué no te lo dije yo misma." Bueno, tiene razón en eso. Me imagino que debería ser algo mucho más comentado en general. "Primero, no lo hice sola. Mis amigas también ayudaron y no es justo llevarme todo el crédito." Qué noble. Es algo muy admirable. Es verdad que Lotte y Sucy lo mencionaron, pero creo que hicieron mucho énfasis en que Akko fue la protagonista. "Si quisiera alardear algo, será ser una bruja tan famosa como Chariot cuando lo logre." "¿Y cuál es el otro motivo?" Le pregunté ignorando que su respuesta me agitaría bastante. "Es por la maestra Croix." "¿Qué tiene que ver ella?" "Tuvimos que salvar al mundo de ella."
No. Imposible. Me levanté de golpe. Le grité, la llamé mentirosa, envidiosa y tantas otras cosas. Ella se quedó ahí sentada recibiendo todos mis insultos con la cabeza abajo, como si no tuviese más que decir. Me alejé de ella y me fui a mi cuarto sola. Me cuestioné tantas cosas. ¿Por qué diría Akko algo tan horrible sobre Croix? ¿Quién es ella para difamarla así? No sabía si estaba más enojada o decepcionada. Pensaba que en Akko tenía una amiga confiable.
Varios minutos después, alguien llamó a mi puerta. No respondí por qué, pensando en que era Akko, esperé a que ella dijera algo primero, algo como lo siento. Ante mi falta de respuesta, alguien preguntó si podía pasar, pero no era ella. "Soy Amanda, ¿estás ahí?" Le respondí y antes de dejarla pasar, le pregunté si ella sabía algo sobre todo este asunto. Cuando dijo que sí quise cerrarle la puerta en la cara, pero ella fue más rápida y entró antes. Empezó a hablarme ante mi negativa a responder.
"Mira, Gwen, seré honesta contigo. Es un milagro que Croix siga dando clases aquí después de lo que hizo." "¿Qué les pasa a todas con ella de repente?" Le pregunté enojada, volteándome a mirarla. "No sé qué te habrá dicho Akko-" "Nada, de hecho. Yo… yo no la dejé hablar." Estaba enojada, pero aun así me sentí mal por como la traté. "¿Me dejarás hablar a mí?" Dijo otra voz entrando a mi habitación, como si no fuese un lugar privado. "¿No dirás a nosotras, Diana?" "Sí, disculpa." Que ellas dos estuviesen aquí me hacía sentir peor por Akko. Debe creer que la odio.
Las dos me relataron lo que ocurrió. Parece que Luna Nova, de algún modo, se encargó no solo de que el nombre de Croix no fuese manchado por su culpabilidad, sino que también mantuvieron en la anonimidad el nombre de las alumnas y que en efecto se trataba de alumnas de la escuela. Después de todo, fue una profesora de la misma academia quién casi destruye al mundo de la magia e inicia una guerra entre dos países. "Te aseguro, Gwen, que ella no tenía planeado que saliera así." "Pero ella es una genio, ¿cómo no lo vio venir?" La llamaba así pero empezaba a tener mis dudas. ¿Siempre fue así? "Puede que Croix sea una gran bruja, pero su falta de fe en la magia fue lo que la hizo incapaz de controlar la magia del Gran Triskellion." ¿Falta de fe? ¿Son sus esfuerzos por hacer que la magia sea más comida, accesible y moderna una falta de fe? Ahora que lo digo así, de hecho tiene algo de sentido. "Por eso nosotras siete tuvimos algo más de suerte, pero sinceramente se lo debemos todo a Akko. Lo siento Diana, pero debes admitir que ella-" "Lo sé, he experimentado su amor por la magia de primera mano." No solo tú, Diana. No solo tú.
"Lamento que tuvieras que enterarte así, Gwen." "Debe ser difícil digerirlo, siendo la maestra Croix tu ídolo de toda la vida." Sigo creyendo que es una genio, sin duda. De hecho, me alegra mucho ver que si sigue aquí es porque ha logrado redimirse de algún modo. "Gracias por preocuparse tanto por mí." Ellas dos me sonrieron un poco. Diana se retiró un poco antes que Amanda, dejándonos solas. "Sé que no hemos tenido mucho tiempo para hablar las dos, pero creo que deberías ver a Akko ahora mismo." Es cierto, creo que le debo una disculpa. "Si alguien sabe lo que se siente que traten mal a tus ídolos, es ella." "Amanda, solo haces que me sienta peor…" Ella se disculpó pero en verdad no tenía por qué hacerlo. Fui muy mala con Akko. "¿Podrías… acompañarme a verla?" "Como tú tutora, Gwen, diré que es algo que creo que deberías hacer sola." Sí, supongo que tiene razón. "Como tu amiga, en cambio, diré por supuesto. Lo que sea que te haga sentir más cómoda." Le agradecí de corazón y luego recordé un detalle. "¿Puede ser después de clases?"
Eran mis clases de la tarde, las de vuelo en escoba. Nunca me imaginé que fuese tan difícil, pero vaya que es divertido. Amanda me llevó a la habitación de Akko y una vez golpeé, fue Sucy quién atendió a la puerta. "Akko no está aquí. ¿Sabes si dijo a donde iría, Lotte?" Preguntó hacia adentro de la habitación. "Dijo que estaría en su lugar especial de meditación." ¿Akko tiene un lugar así? "Gracias, chicas." Dijo Amanda y, antes de volver a los pasillos, sentí como alguien me arrancaba un pelo, pero lo ignoré. "Antes de que preguntes, sé dónde está." Esperé unos segundos pero no continuó. "¿Me dirás dónde es?" "No. Quiero que sea un desafío para ti." Vamos, ya es difícil para mí pensar en cómo la herí. "Sí te llevo así creerá que te obligué a disculparte. Tiene-" "Tiene que venir de mi corazón, lo entiendo." A pensar, entonces. ¿Cuál podría ser el lugar de meditación especial de Akko? Pensé en nuestra conversación del otro día. Fueron recuerdos muy felices y me ayudaron a descartar literalmente cada salón de clases. Sin embargo, quedaban las oficinas de varias maestras, salas más especiales y montones de lugares más que no he tenido oportunidad de conocer por quedarme encerrada en mi habitación de tanto en tanto.
"¿Tienes una idea, Gwen?" "Sí y no. Tengo una idea de cómo buscarla, pero no de cual lugar podría ser." Aprovechando que tenía mi escoba en mano, le dije que saliéramos de la escuela. "¿La torre de la piedra filosofal?" "Es el lugar más alto que hay, debe verse toda Luna Nova desde ahí." Ella sonrió y me dio una palmada en la espalda. "Espero que hayas aprendido algo en esa clase." Se montó en su escoba y salió volando en la velocidad temeraria que la caracteriza. Yo, bueno, la seguí desde lejos porque aún me ponía nerviosa esto de volar.
Cuando me empezaba a acercar, vi a dos personas en el mirador. Me emocioné bastante cuando reconocí a quién estaba al lado de Amanda. "¡Akko!" Ella me saludó sonriendo, pero se le fue el ánimo muy rápido, como si aún creyera que estoy enojada con ella. Me apresuré en disculparme. "Lo siento mucho. Has sido la mejor persona del mundo y te traté como una mentirosa solo por decir algo que no quería creer." Sé que le dije más cosas que solo mentirosa, pero no quería repetirlas. "No merezco a una tutora como tú. ¡No! No merezco a una amiga como tú." Estaba muy cerca de ponerme a llorar y cuando ella respondió no pude evitar hacerlo. "¿Recuerdas cuando hablamos esa vez?" Pensé que se refería a cuando vino a mi cuarto, pero se refería a un momento anterior a ese. "También estuvimos en desacuerdo y tuve que pedirte disculpas. No dejamos de ser amigas entonces y no dejaremos de serlo ahora." No la merezco. No la merezco. No la merezco. "¿Dices que estamos a mano?" "No se trata de estar a mano. Las amigas pelean, es normal." Me contó como ella se peleó una vez con Sucy y Lotte. Pensó que no las vería nunca más, pero ellas también volvieron a su lado. "Te perdono, Gwen. Sé que dijiste esas cosas porque era un tema sensible para ti." Normalmente no lo hago, pero esta vez corrí a abrazarla mientras lágrimas rodaban por mis mejillas. "Vamos, me van a hacer llorar a mí también." Añadió Amanda.
"Entonces, ¿este es tu lugar de meditación especial?" "Vengo aquí cuando mi mente esta nublada. La vista me hace ver las cosas con mucha claridad." Puedo entender por qué. Realmente el atardecer es precioso. Aunque la altura era de vértigo. "Un momento, Akko. ¿Esa es tu escoba?" Dijo Amanda rompiendo el silencio. "Sí, ¿por qué lo preguntas?" "Porque, a menos de que hayas venido volando, no se me ocurre por qué estaría aquí." "¡Pues sí vine volando! ¡Me he esforzado mucho para no ser la más burra!" Se gritaban como si se odiaran. Realmente son un par de chicas extrañas, pero son las tutoras que me tocaron y mis amigas. Y no podría haber elegido un trio de chicas más maravillosas que estas tres.
Capítulo 4, La portada de un libro
"La estuve esperando ayer, señorita Gwen." No diga eso, maestra Croix, que me sonrojo. En cualquier caso, no sé si le prometí que la visitaría, así que si me lo dice es porque el interés viene de ella misma. "Lo siento, maestra. Tuve unos cuantos asuntos personales que atender." Asuntos que la involucraban, de hecho. "Ya veo. Espero que no sea nada serio." "De hecho, lo es. ¿Podría hablar con usted más tarde?" Ella se mostró algo preocupada y me dijo lo mismo que ayer, que podía verla en su despacho luego de clases.
No sé si se debe a como veo a Croix luego lo que pasó ayer o como mi relación con Akko se ha ido desarrollando, pero esta vez no la ignoré por completo durante la lección. Sí que sabe hacer comentarios graciosos; aunque en serio, no debería hablar tanto en clases. Esta vez se lo mencioné porque pensaba que en esto de la tutoría un maestro también puede aprender. Su respuesta fue… predecible. "No seas aburrida. Es broma, sé que no es lo correcto. No sabes cuantas veces me ha regañado Diana por lo mismo." Puedo imaginármelo, pero no creo que sea un numero contable. "Veo que no ha funcionado." No quería molestarla mucho, es solo que es cosa de tiempo antes de que una profesora sea la que le llame la atención.
"¿A dónde vas?" Le pregunté cuando se desvió un momento. "Quedé de almorzar con Sucy y Lotte. ¿Quieres venir?" Dile que sí. Sabes que quieres. "No, gracias. No me gustaría entrometerme." Quedaron las tres, no sería lo correcto aceptar. "¿Estás segura?" Asentí nuevamente, pero aún tenía mis dudas. Aun así, ya era tarde, pero antes de despedirse le hice una pregunta algo curiosa. "¿Podremos vernos luego?" "Claro, no es como que vaya a almorzar todo el día." Me reí algo nerviosa. ¿Por qué le pregunté eso? No había razón para sentirme así por no poder almorzar con ella. ¿O sí?
"¿Hablaras con Croix?" Maestra Croix para ti. "Sí, quiero conocer su parte de la historia. No es que no confíe en ustedes…" Diana y Amanda lo entendieron y luego ella me hizo otro comentario. "Si necesitas que te ayudemos con eso, solo dilo." "Gracias, pero esto sí es algo que debo hacer sola." Le respondí refiriéndome a lo que me dijo ayer y por su sonrisa creo que lo captó perfectamente.
Al cabo de unos segundos, o quizás minutos, de estar desvariando, Diana me puso los pies en la tierra. "Hay algo más en tu mente, ¿no?" Temí por un momento que estuviese usando magia para leer mis pensamientos, pero ella no es el tipo de chica que lo haría sin preguntar antes. "Sí, pero no sé qué pensar de eso. Quiero concentrarme en un problema a la vez." Y para mí era más importante conocer mejor a Croix en este momento. Decidí que lo otro era algo pasajero dadas las circunstancias y, luego de terminar de almorzar, fui al despacho de Croix. No, no es cierto. No todavía. "¿Alguna sabe dónde queda la oficina de Croix?" "Yo la llevo." Se ofreció Diana.
"Gracias, Di. ¿Puedo llamarte Di?" "Prefiero Diana, aunque… Olvídalo, claro que puedes llamarme así." Eso fue extraño, aunque agradable. Sentía que no deja que muchos se acerquen tanto a ella. "Debo preguntar, ¿estás segura de que lo que sea que te está molestando no interferirá con tus estudios?" Me encantaría saber cómo es que notó que algo me afecta. ¿Será que le ha pasado algo parecido? "Segura, no es nada. Aprecio que te preocupes." "Para eso estoy."
Toqué la puerta de la oficina y Croix abrió enseguida. "¡Gwen! Y Diana Cavendish, que sorpresa." Eso sí que es favoritismo y admito que me encanta. "Maestra Meridies. Solo guiaba a Gwen hasta aquí. Si me disculpa, me retiraré." Si no supiera que siempre es así de cordial, creería que está tratándola con cierta indiferencia. No le di más importancia y entré a la oficina, con el permiso de mi maestra preferida. Aunque preferida es una palabra sujeta a cambios dependiendo de lo que ocurra aquí.
Era difícil hacerle la pregunta entre tantas otras cosas que me gustaría hablar con ella. Nunca imaginé que tendría un momento a solas con mi más grande ídolo de toda la vida, menos se me ocurrió que fuese a ser así. Pero, en favor de cómo traté a Akko por esto, tomé la iniciativa. "Croix, tengo una pregunta seria." "¿De qué se trata?" Ni se inmutó, lo que me hizo más difícil frasear mi inquietud. "Lo que pasó, esto, hace un tiempo con, ya sabes… con el Gran Triskellion…" "Oh, ya te enteraste…" Se veía sumamente apenada, aún debe dolerle recordarlo. "Con lo emocionada que estaba de tener una admiradora." Eso me dejó apenada a mí. Le conté cómo fue que me enteré y de paso tuve que contarle por qué es que me juntaba tanto con Akko. "Veo que la señorita Kagari ha crecido mucho, me alegra bastante." Dio un gran suspiro antes de seguir. "Espero que pueda perdonarme." "Perdonarte por qué?" Por casi destruir al mundo, ¿no? Porque es lo único malo que has hecho, ¿verdad?
"Si la conoces aunque sea un poco sabrás que no es muy buena con la magia. Eso… en parte es mi culpa." Croix, no estás quedando para nada bien. Me explicó como usaba los espectáculos de Shiny Chariot para literalmente robar potencial mágico. Entre las víctimas de eso, se encuentran Akko y, sorpresivamente, Diana. "Discúlpame pero, ¿hay alguna otra cosa mala que hayas hecho que deba saber?" "Tranquila, me lo merezco. Yo…" "No, lo siento. No importa lo que hayas hecho." Es decir, importaría si hubieses logrado destruir al mundo o lo que sea que iba a causar el mal uso de la energía espiritual negra. "Conozco a Akko, he… he tenido mis propias discusiones con ella. Sé muy bien que te perdona." Una minúscula lágrima recorrió su mejilla. "Me alegra oírlo. Supongo que ahora yo también puedo perdonarme a mí misma." Sentí que ella lo necesitaba y, la verdad sea dicha, era algo con lo que había soñado toda mi vida, así que la abracé. "Siempre serás mi ídolo." "Muchas gracias, Gwen."
Nos quedamos mirando a los ojos unos segundos. Luego, casi sin pensarlo, nuestras caras se acercaron un poco más a la de la otra y como si fuese inevitable nos besamos. Cuando nos dimos cuenta, ambas nos separamos rápidamente de la otra. Ella se veía más sonrojada que yo. "Esto está mal… Lo siento Gwen, no sé qué me pasó" "Tengo que irme."
Sí que estaba mal. No solo besé a otra mujer, besé a una profesora. Aunque fuese el sueño y mayor logro que cualquier fan podría alardear de cumplir, no le conté a nadie. Ya debe ser muy difícil para ella dar clases aquí luego de lo que pasó, probablemente la expulsen de inmediato si se sabe que besó a una de sus alumnas.
Las clases con ella no eran lo mismo. Nos veíamos y se podía notar que algo no iba bien, aunque nadie podía saber que era. Yo me hacía las mismas preguntas cada día. ¿Qué hago? ¿Debería seguir hablando con ella a solas? ¿Fue algo pasajero o volverá a pasar? ¿Acaso quiero que vuelva a pasar? Mi vida entera había dado un giro inesperado. Pensaba que conocerla en persona me haría verla de otra manera y no estaba equivocada. Solo erré en la forma en la que la vería.
Trataba de disimular ante las chicas. No había mucho que disimular, siendo honesta. Le dije que siempre sería mi ídolo y es verdad, por lo que no estaba actuando frente a mis tutoras cuando les hablaba bien de Croix. Aun así, tenía que inventar excusas para cuando me preguntaban por qué ya no hablaba con ella después de clases.
"Es que está muy ocupada, ya saben cómo es."
"La llamaron para un proyecto súper secreto."
"Aprovecharé de estudiar esta tarde."
"Tengo miedo."
Eso último jamás lo dije. Si debí decirlo o no nunca lo sabré. Quizás necesitaba ayuda, pero no podía pedirla. Era extremadamente probable que entre las tres o incluso cada una de las tres encontrarían una solución pero, ¿cómo hacérselo saber?
Cómo yo lo veía, tenía tres opciones. La primera era ignorar todo esto y volver a mi vida normal. Después de todo, antes que mi maestra es mi ídolo y, por cómo nos tratamos, diría que una amiga. Habernos… habernos besado una vez no debería afectarme tanto. Especial hincapié en debería.
La segunda es hablarlo directamente con ella. Decirle como me hace sentir todo esto y, ¿quién sabe? Quizás se sienta parecido y encontremos la forma de lidiar con esto. Puede que decidamos que lo mejor sea no tener más clases juntas, pero eso solo levantaría más sospechas.
Por último, mi tercera alternativa es contarle a Akko. Específicamente a Akko. No a Diana, no a Amanda, no a las tres juntas. Akko es mi mejor amiga actualmente y creo que es la indicada para hablarle de algo así. Siento que Diana sugeriría hablarlo con Croix o con la directora y me imagino que Amanda me diría que no le de mucha importancia. En cambio, no sé qué me dirá Akko y por eso es la mejor candidata.
Yendo por orden, la primera opción no estaba resultando para nada. Lo que creía que era una bendición, tener un horario lleno de clases con Croix, se estaba volviendo una maldición. Me ponía ansiosa de estar en la misma sala sin poder decirle nada. Cuando la veía, recordaba ese momento. Lo recordaba con amargura, especialmente por cómo empezó como algo tan bueno.
Por lo mismo, la segunda opción también estaba destinada a fracasar. Me era imposible juntar el valor para hablarle después de clases, al almuerzo o en cualquier momento. Era una tortura encontrármela en los pasillos, pues tenía que encontrar la forma de eludirla. Todos sabrían que hay algo mal conmigo en caso de simplemente saludarla o derechamente ignorarla. La peor parte era que, cada vez que daba con la forma de evitar cruzarme con ella, de reojo podía ver que ella lo entendía. Nada me dolía más que eso.
Mi estadía en Luna Nova empezó algo tortuosa, pero se arregló casi de inmediato. Ahora, estudiar aquí es estresante. Ya no se trataba de las clases aburridas, mi desinterés en la magia o la falta de compañía que pensé que serían mi condena aquí. Caí tan al fondo que le miento a mis amigas con demasiada frecuencia. Podía decirles que estoy bien hasta que yo misma me lo creyera, pero cuando llegaran los exámenes y mi abrumada conciencia entorpezca mis resultados, no tendré cómo más huir de la verdad. De decir la verdad, mejor dicho.
Capítulo 5, Ayúdenme
"Vas muy bien, Gwen." No, no es verdad. No tienes como saberlo, pero no estoy bien. Llevo mucho sin estarlo. "Sigamos así." Por favor, que no siga así. ¿Por qué es tan difícil decirle lo que pienso? ¿Por qué no puede leer mi mente? Sería todo más fácil.
"A este paso aprobaras el examen de Lenguaje Mágico sin problemas." Era una de las pocas cosas que me importaba hacer bien. Como ya he dicho, si me va mal le echaran la culpa a Amanda o a Akko y ellas se han esforzado demasiado por ayudarme. Diana también, pero ella al menos tiene una intachable reputación. "Es porque tengo una buena m-m-maestra." Me costaba usar esa palabra. Traía malos recuerdos a mi mente.
Le agradecí la ayuda a Diana y ella se retiró de mi habitación. Si mi relación con mis padres fuese algo decente, me dolería mentirles sobre lo bien que me va aquí cada vez que decido llamarles. Lo que sí es doloroso, se lo diga a ellos o a mis amigas, es hablar de la gran Croix Meridies. Usar su nombre, alabar sus logros, agradecer la oportunidad de conocerla; tengo tanto que decir de ella y sin embargo solo hay una cosa que realmente quiero decir.
Necesito ayuda…
Amanda fue la primera en darse cuenta de que algo no encajaba. Yo nunca destaqué volando en escoba, pero ella siempre estaba conmigo en esas clases para asegurarme de que me fuera mejor que el promedio. La mayoría del tiempo intentaba que le siguiera el acelerado ritmo que la caracteriza, eso sí. Sin embargo, siendo su área de expertise, estaba claro que lo hacía para ayudarme a su propia manera, tal como Diana lo hace con Lenguaje Mágico. O pociones. O el resto de las clases, en verdad. Ella es buena en todo.
Un día estaba menos animada de lo normal. Acabó la lección de Croix y, mientras ella se retiraba, una alumna fue a hacerle una pregunta. Nadie más que yo lo había hecho hasta ahora. Ambos lo sufrimos. Croix y yo recordamos lo que pasó la última vez que ella se acercó tanto a una de sus estudiantes, así que fue precisa en su respuesta y se retiró rápida del aula.
Por pensar en eso, me caí de la escoba. No me pasó nada grave, pero Amanda se preocupó. "¿Estás bien?" Me preguntó ayudándome a levantarme. "No…" Le respondí de todo corazón. Me dolían las rodillas un poco, mas yo sabía que no era eso lo que me hacía sentirme mal. Ella vio de inmediato que mis heridas no eran para tanto. "¿Quieres hablar de eso?" Pero me costaba tanto decirlo a la cara. "No es nada, en serio. Tengo rodillas suaves, es todo." Aguanté un poco más en vez de ponerme a llorar frente a ella. De vuelta en mi habitación, pude llorar a solas.
Necesito ayuda…
Todo este tiempo lo he sabido pero me he negado la posibilidad de pedirla. ¿Por qué alguien haría algo así de tonto? Por miedo. El miedo nos hace tontos. Nos hace ver monstruos dónde hay ropa amontonada en una silla. Nos hace perdernos las mejores cosas de la vida. A veces, nos hace querer perder la vida. Ese pensamiento se me ha cruzado dos veces en estos últimos meses.
La primera vez fue el día siguiente al incidente, cuando me di cuenta de que mis clases con ella ya no eran lo mismo. Pensé que si ya no podía tener esa sensación de vuelta, no valía la pena vivir. Al menos mis amigas estaban ahí para darme ánimo, incluso si no sabían que lo necesitaba.
Necesito ayuda.
Una día soñé con ella. Era una visión enfermiza de Croix usándome. No me dejaba respirar, me tapaba la boca con la mano y yo solo quería gritar. Sentía sus manos frías en cada parte de mí y a donde desviara mi mirada la veía. Al despertar, lo pensé. La corbata del uniforme funcionará.
"¡Necesito ayuda!"
Debería sentirse bien decirlo al fin. En vez de eso, estoy llorando mientras Akko le pide a Sucy y a Lotte que nos dejen a solas. No se siente bien porque debo revivir ese momento mientras se lo cuento con detalle. No me interrumpe en ni un momento, contrario a lo que esperaría de alguien tan extrovertida. Cada palabra tartamudeada con la que me acerco al clímax es una lágrima más que suelto. Es una parte de mi sufriendo más y más. Aún antes de terminar, ella llevaba un buen rato abrazándome porque yo estaba muy agotada como para mantenerme en pie.
¿Soy débil por haberme guardado todo esto tanto tiempo o soy fuerte por finalmente soltarlo? Akko cree lo segundo. Más que eso, cree que soy fuerte por aguantar todo ese dolor tanto tiempo. "Pero más que nada, estás loca por no decirlo antes." "No sabes lo que se siente." Empecé a subir el tono un poco. "¡No podía decirlo antes! ¿¡Alguna vez has tenido miedo!?"
Por supuesto que sí. Fue una pregunta que hice sin pensarlo. No estoy en mi mejor momento. Todos hemos tenido miedo alguna vez, no soy especial por eso. Aun así, en mi estado deplorable, su respuesta me sorprendió porque, tal como dije aquella vez, no tenía idea de lo que Akko diría. "Toda mi vida." Suena como una frase cliché, pero en este caso era, en su mayor parte, la verdad. "Sé que no es comparable con lo que sientes ahora." Dijo bajándole el perfil a su propia desgracia. "Pero yo también pasé parte de mi estadía en Luna Nova con miedo. No había un día en que no se pasara por mi mente la idea de que jamás se cumpliría mi sueño. De que era una mala bruja sin potencial. Tal como tú, me mostraba optimista al resto." Me sentía identificada con ella en tantos niveles que me parecía increíble. ¿Cómo puede sonreír tanto, entonces?
"Hay dos cosas en las que nos diferenciamos, Gwen." Yo tenía claro una de esas dos. "El problema es que yo sufro por haber cumplido mi sueño…" Uno que se convirtió en una pesadilla de la que no puedo despertar. "¿Cuál es la otra diferencia?" Pregunté después de entender que esa sí era una nuestras diferencias. "Es que yo nunca me rendí." Al principio me sentí ofendida. Lo decía como si yo hubiese decidido sentirme mal con todo esto voluntariamente. De inmediato recordé que se trataba de Akko y pensé en que se refería a algo más. "Yo sigo intentando ser una bruja tan buena como Chariot. Dejé de mostrarme optimista y empecé a serlo. Entendí que una no obtiene lo que sueña, sino lo que le da su esfuerzo." Me dejó claro que no se refería a algo más. "Tú no. Te rendiste cuando decidiste salir de esa oficina sin hablarlo con ella. Gwen, la abandonaste." Siguió diciéndolo como si yo hubiese decidido sentirme mal con todo esto voluntariamente. La cuestión es que me lo empezaba a creer.
"P-p-pero te-" "Sé que tenías miedo. Croix también estaba asustada, pero es porque estaba preocupada por ti." No respondí, no podía. Mis pensamientos estaban disparándose en todas las direcciones. Una de esas direcciones era lo que sentí inmediatamente después de salir de su oficina. ¿Me preocupaba más por mí o por ella? Entonces Akko me lo hizo ver con otra pregunta.
"Aún la admiras, ¿no?" Sé que he estado mintiendo para aparentar estar bien, pero eso es algo en lo que siempre fui sincera. "Sí. Es mi ídolo. Yo…" Yo me preocupaba por ella cuando no le dije a nadie lo que pasó, sin embargo me preocupé más por lo que sería de mi relación con ella. "… pensé que nunca volvería a ser igual. Sentía que ella y yo no seríamos amigas nunca más."
Akko me tomó de los hombros y me miró a los ojos. "Pensaste lo mismo de mí una vez." "¡Aléjate!" Le dije cuando su mirada me recordó ese momento. Me puse de pie y corrí a la puerta y luego al baño más cercano, que resultaba estar en el mismo pasillo. Considerando lo fuerte que estaba respirando, a Akko no le habría costado encontrarme, pero no apareció durante varios minutos. Me mojé la cara y cuando me vi en el espejo pude reconocer a la chica que estaba mirándome. Era una chica que tenía miedo de que eso le volviera a pasar. Cerré los ojos y reviví ese momento una vez más. Cuando los abrí, ya no vi a la misma persona.
"Gwen, perdóname. No pretendía hacerte sentir así." Decidí no ser más la niña que vi en el espejo. Volví a la habitación de Akko como debí volver a la oficina de Croix hace mucho. "No, Akko. Lo necesitaba, en serio. No solo me hiciste enfrentar mi miedo-" Le hablaba mientras me sentaba a su lado, mirándola a los ojos. "-también me hiciste recordar lo difícil que es perder a una amiga."
Jamás me había sentido tan aliviada en mi vida. Las amigas de Akko preguntaron si ya podían volver a su habitación y me di cuenta de lo tarde que se había hecho. Ella me acompañó hasta mi habitación porque sabía que yo no quería estar sola y como ambas estábamos exhaustas le ofrecí quedarse por la noche. Después de todo, me sobra una cama aquí.
Al día siguiente, decidí volver a ese lugar. Aunque toqué la puerta, juro que los latidos de mi corazón sonaban tan fuerte que con solo eso habría sido suficiente. "Un segundo, ya-" Las dos estábamos perplejas. Yo no sabía que decir para que se sienta bien y ella no me esperaba aquí.
"Maestra Croix." "Gwendoline." Dijimos al mismo tiempo. Antaño nos habríamos reído, ahora solo hacía conversar más complejo. "¿P-puedo…? Yo… Pasa, por favor." Se hizo a un lado para darme la pasada y dudé unos segundos. De haberle dicho a Akko en la mañana que vendría aquí, me habría acompañado y dado todo el ánimo que es capaz de dar. La antigua y miedosa yo los habría necesitado tanto como la actual yo, pero ahora me daba cuenta de que la amiga que necesitaba estaba justo frente a mí. Y ella me necesitaba de la misma forma.
"Tus calificaciones no han disminuido mucho…" Dijo para iniciar algo de charla casual. Justo como la última vez, era difícil referirse al elefante en la habitación. Esta vez fue ella quién lo hizo. "Discúlpame Gwendoline, he sido una mala maestra." "No, no. Usted lo dijo, mis calificaciones no han bajado desde… desde…" Aun dolía recordarlo, incluso meses después. "Eres la segunda alumna a la que dejo emocionalmente desgarrada. No merezco seguir educando aquí." "Lo que mereces es alguien que esté dispuesta a darte una segunda oportunidad. Por mucho tiempo pensé en lo que haría cuando conociera a Croix Meridies. ¿Qué le diría? ¿Sería capaz de preguntarle todo lo que tengo en mente? Luego la conocí de verdad y me di cuenta de lo que en verdad quería de ella. Quería ser su amiga. No fue hasta que entré a esta escuela que me lo planteé. Piensa en todo lo que podrían hablar si fueses amiga de Croix, Gwen. Ella podría ser la que te pregunte cosas. Te pediría tu opinión en ciertas cosas. Serías alguien tan importante para ella como lo es para ti. Por eso reaccioné como lo hice esa vez." Le hablaba desde el fondo de mi corazón.
No sé si le costaba hablar por lo duro que era todo esto o si estaba conmovida. No le di importancia porque sentía que yo era la que tenía que disculparme con ella. "Pensé que perdería todo eso. La mínima posibilidad de que eso pasara me aterró tanto que no me di cuenta de que yo misma estaba dejando que pasara. Hizo falta una muy buena amiga me golpeara en la cara con la verdad para ver que fui una tonta." Y tal como si estuviese convencida de que lo que sentí antes fue realmente tonto, yo misma me acerque a la cara de Croix. "No hay forma de que pudiera perder a mi amiga. Por eso quiero darte tantas segundas oportunidades como necesites para que todo vuelva a ser como antes."
Ella lloraba de emoción con una sonrisa mientras me abrazaba. "En verdad lamento que hayas tenido que pasar por todo esto. Creía que distanciarnos sería lo mejor para tu estado de ánimo y académico, pero me martirizaba pensando en el daño que te había hecho y, tal como tú, pensé que había perdido no solo a mi fan número uno, también a mi amiga. Sé que nada puede cambiar lo que hice, pero si tú dices que me merezco otra oportunidad y, más importante, que podemos seguir siendo amigas… No tengo nada más que hacer que agradecerte."
Ese es el mayor logro que una fan podría alardear. Más allá de que haya dicho que soy su admiradora número uno, logré ver a Croix Meridies como a una persona. No es la primera vez que lo hago, pero es la primera vez que lo aprecio como debería.
Pasamos el resto de la tarde juntas. Aunque a pequeños pasos, empezamos a volver a reír juntas como antes. Cuando nos despedimos, antes de salir por la puerta me detuve un momento. Un pensamiento fugaz me dejó congelada ahí. ¿Y si nos volviéramos a besar? Más que el pensamiento en sí, fue lo que sentí al ocurrírseme tal idea. Esta vez no tenía miedo de que pasara. Sin embargo, cuando me preguntó si pasaba algo, preferí omitir ese pensamiento y despedirme nuevamente.
¿Me emocionaba pensar en que volviera a ocurrir? ¿Será porque esta vez sé que nada malo pasará? ¿Es por la idea de que sería un beso consensuado? Sea como sea, era mejor que no ocurriera inmediatamente después de reconciliarnos por justamente eso, habernos besado. Además, nada me asegura que ella también lo quiera. ¿Qué digo? ¿Desde cuándo quiero tanto besar a otra mujer?
Antes de llegar a mi cuarto me vi forzada a pensar en otra cosa. "¡Di! ¡Amanda! ¿Qué ta-" Se veían algo serias, así que pasé a la pregunta. "¿Cuánto les contó Akko?"
Resultaba que les contó bastante. Lo que no les dijo, porque no tenía como, es justamente lo que vinieron a preguntarme. "No es que estemos celosas. Yo no, al menos, quizás Diana sí." Ella negó con la cabeza, mirando hacia un lado. "Pero como tus tutoras nos gustaría saber, ¿por qué no nos contaste? ¿Es que no confías en nosotras?" Diana volvió a mirarme, algo preocupada. Las dos se veían así. "No es eso, yo… lo siento, no quería preocuparlas. Intenté decírselo muchas veces, en serio. Es solo que Akko me entiende a un nivel muy personal, por eso pude soltarlo todo con ella." Ellas lo entendieron muy bien. "Ella es así, tiene un talento para animar a la gente." "De todas formas, en verdad aprecio que hayan estado apoyándome. Son unas excelentes tutoras y amigas." Creo que he dado más abrazos en el tiempo que llevo en Luna Nova que en toda mi vida. Abrazos de los sinceros, al menos.
Capítulo 6, La familia Aspoirot
Entonces, ¿de qué abrazos hablo? ¿Cuáles son los abrazos no sinceros? Los que le doy a mi familia, por supuesto. Los que le doy al Señor Aspoirot, un padre tan amargado que apenas llamo por su nombre. Abrazos que recibo de mamá. ¿Quieren saber cómo es mamá? Busquen esposa trofeo en imágenes de Google. En serio, háganlo; dejen de leer y vayan a hacerlo. Es básicamente la mujer que sale junto a George Clooney. Ni si quiera a Silvana le daba abrazos sinceros en su cumpleaños. ¿Cómo podría? Es la persona menos parecida y más desconectada conmigo que podría tener como hermana. Cree antes en la astrología que en la ciencia. Ojala tus hijos sobrevivan los ocho años sin sus vacunas al día. Lo digo en serio, no es que le desee la muerte a mis hipotéticos sobrinos.
Como ven, no amo a mi familia. Tampoco los odio, pero si tuviese que poner el cariño que les tengo en una balanza, se inclinaría hacía ese lado. Tal cómo a toda adolescente ligeramente interesada en la tecnología, no me entienden en lo más mínimo y no muestran ni un interés en hacerlo. Por eso me inscribieron en Luna Nova contra mi voluntad. "Esas computadoras son una fase, hija. Algún día serás una gran bruja como Silvana o mamá y verás lo agradecida que estarás porque te hayamos dado esa oportunidad, ¿no es así, querido?" "Sí." La osadía de algunas. Ella ni si quiera es una gran bruja. Admito que Silvana lo es, ¿pero tú? Lo único grande en tu carrera de bruja es la lista de alumnos de Appleton con los que te acostaste antes de conocer a papá.
Entenderán que tenga problemas para comunicar mis problemas o que no admire a las brujas tradicionales. Sin embargo, mi repudio nace de un hecho preciso más que de una serie de sucesos cotidianos a los que jamás me adapté. Comenzó hace varios años.
"Dolin, ¿tienes un minuto?" Así me llama Silvana. Por eso le pido a la gente que me diga Gwen. Respondí de inmediato porque cuando no lo hago pregunta de nuevo, cada vez marcando más las eses al final de cada palabra. No sé si se da cuenta de que lo hace. "Sí, ¿qué pasa?" "Me tomé la libertad de leer tu horóscopo-" No debiste molestarte. "-y dice que es un buen mes para que salgas de viaje." ¿Viajar a dónde? ¿Por qué me estoy cuestionando esa parte? "¿Si quiera sabes cuál es mi signo?" "Virgo." "Era una pregunta retórica. No importa mi signo porque el horóscopo lo inventa la gente que trabaja en el periódico." Aunque sí que soy virgo, pero no podría importarme menos.
Admito que, tal como dije que no me entienden, yo no los entiendo de vuelta. La diferencia es que yo lo intento, pero no puedo. ¿Por qué creerías que tu destino está escrito en la posición de las estrellas el día en que naciste? Se lo digo siempre que puedo, pero ella es persistente. Tampoco es que se lo diga muy seguido, suelo evitar hablar con ella. Cuando sí hablo con ella, dejo de escucharla cuando dice que no tiene que demostrar científicamente lo que dice la astrología.
Un día se acercó con una propuesta diferente. "¿Leer mi futuro?" Me salté la parte en la que le digo que no es posible. En ese momento de mi vida no conocía los alcances de la magia, y no me interesaban. "Claro, solo necesito una taza de café y unos minutos de tu tiempo." "¿Sabes? No tengo absolutamente nada más que hacer y papá debe estar con la empleada ahora, no quiero escuchar sus gemidos." ¿Creían que odiaba al Señor Aspoirot solo por ser un amargado? "Ay, Dolin, no tienes que ser así de directa." Soy consciente de lo que realmente pasa, no soy directa. No te haría mal un poco de realidad en tu vida.
Accedí a que me leyera el futuro con una condición. "No intentarás meter más de tus tonterías en mi vida, Sisil. ¿Trato?" "Yo solo trato de… de acuerdo." Me sentó en una silla frente a una mesa en la que estaban ella y una taza vacía. "Necesito que prepares un café. Descuida, no tienes que tomártelo. Sé que eres muy joven para eso." No dije nada y lo hice como yo creía que se hacía. Agua, café y mucha azúcar. "¿Y ahora qué?" "Ahora tenemos paciencia, Dolin." Opté por seguirle el juego y fui paciente. Ella sacó su barita al cabo de unos minutos e hizo girar el contenido de la taza. Ignoro por qué me hizo esperar tanto para empezar a hacerlo. No se lo pregunté, probablemente la respuesta no tenga sentido.
El olor a incienso inundaba la habitación. Luego de tanto rato metida ahí adentro no era tan desagradable. Lo que no me gustaba era tener que ver a Sisil mover su muñeca una y otra vez sin aparentes avances. Me pidió que me concentrara, así que no podía escuchar música o hacer literalmente cualquier otra cosa divertida mientras ella seguía con su ritual.
"¿Mi horóscopo decía que pasaría todo el día sentada sin hacer nada?" Le pregunté cuando ya me empezaba a aburrir. "Eso lo haces todos los días, Dolin." No espero que entienda lo que hago a solas, así que dejé pasar su comentario. "Me cuesta leer tu futuro porque es muy incierto." Vaya, una respuesta extremadamente vaga, que sorpresa.
Ojala hubiese seguido así de incierto. Ojala ella no fuese buena con ese tipo de magia. Lo que me mostró en ese momento no solo marcó el inicio de mi distanciamiento de la magia, además también me arruinó la vida. Literalmente. Mi hermana me mostró como iba a morir.
"Silvana, ¿¡es que eres una idiota!?" Soy una chica escéptica normalmente, pero ella me aseguró que su previsión sería certera incluso antes de verla. "¿Por qué pensaste que sería una buena idea mostrarle a tu hermana menor cómo se va a morir?" "Yo no quería, yo… no sé qué pasó…" Estaba muy enojada. Ella se disculpó muchas veces, pero qué más da. La perdoné porque le creo cuando dice que no fue su intención, porque es una imbécil.
Más por lástima que por cumplir nuestro trato, no intentó meterme en su vida. Ahora ella empezó a evitarme; en el desayuno apenas me saludaba. Nuestros padres, siendo tan ausentes como son, no notaron como nos distanciábamos más cada día. Tampoco les importaba mientras las dos fuésemos buenas brujas. Yo me negaba a creer que la magia pudiese arreglar la vida de alguien luego de lo que me pasó.
Viendo en retrospectiva, me recuerda un poco a lo que me pasó junto a Croix. Siento que ambos eventos me marcaron, pero no me afectaron en la misma forma. Lo que me pasó con ella me deprimió tanto que pensé en quitarme la vida. En otras palabras, olvidé que ya sé cómo va a terminar mi vida. Lo que me hizo Silvana, en cambio, me volvió una persona menos encantada por la vida en general. Solo en los intereses que comparto con Croix y mis nuevas amigas encuentro algo que realmente me hace feliz. Algo por lo que vale la pena seguir hasta el inevitable final.
Sin embargo, Silvana no se rindió conmigo. No sabía lo que quería logar, pero un día quiso volver a intentar cambiar mi vida. Ella golpeó la puerta de mi habitación. "Teníamos un trato, Sil." Le dije sin si quiera voltearme a verla. Entró algo callada y dejó una revista en mi escritorio. "Deja que ella entre en tu vida, al menos." Era un número de una interesante revista de avances tecnológicos. En la portada estaba ella, Croix Meridies. "¿Quién es ella?" Le pregunté, esta vez a su cara. Normalmente cuando me acerca revistas es para que lea mi horóscopo.
"Leí sobre ella, se parece a ti." Se sentó en mi cama sin mi permiso. "Mira, Dolin, aun lamento lo que pasó-" "Si viniste por eso por favor-" "-pero mamá y papá nunca te dejarán en paz si tratas de evitar la magia. Créeme." ¿Créeme? ¿Es que a ella también la obligan? "Si puedo hacer que al menos alguna parte de la magia te interese…" Nunca le agradecí haberme presentado a Croix con esa revista y lograr que mi eventual inscripción obligatoria y estadía en Luna Nova fuesen menos tediosas. "Gracias-" Fue un gracias extremadamente poco sincero, uno que ignoraba lo que acabo de destacar. "-la leeré más rato." Me volví hacia mi computadora y sentí como ella se retiraba de mi habitación, quizás por última vez.
En ese período de mi vida fui una idiota con ella. Es decir, sí me arruinó la vida, pero yo no tenía la madurez para ver que ella solo quería pasar tiempo con su hermana. No pensaba que ella también aborrecía su relación con nuestros padres y que esperaba tener una buena amistad conmigo. Se fue de casa antes de que pudiera darme cuenta. No me malinterpreten, aún es una persona con la que comparto solo el apellido, pero pensaba que Akko sería igual cuando la conocí. Gracias a ella sé que no tenemos que estar de acuerdo en todo para llevarnos bien.
Si Silvana pretendía que tuviese algún buen recuerdo de ella ese día, lo logró. Ni un otro familiar ha conseguido eso. Apenas tengo recuerdos de papá y a él lo veía a diario. Mamá, por otro lado, sí que me ha dado cosas que recordar. Sin quererlo, ha sido la mejor maestra guiándome con el ejemplo de lo que no quiero hacer con mi vida. No sé si debería agradecerle, en todo caso. No es como que me esté educando a propósito. Es más, puedo apostar que me envió a Luna Nova para no tener que criarme en casa. Para que la empleada me criara, mejor dicho.
Si mamá no me restregara en la cara tan seguido que ella es, en efecto, mi mamá, creería que la empleada lo es. Ella sí se encargó de, bueno, de que no me muriera de hambre o por meter un tenedor a una toma de corriente y de que aprendiera a sumar y leer, entre otras cosas. Además, ella hace el amor con papá mucho más seguido que mamá, así que se presta para la confusión el quién debería tener ese rol de figura materna en mi vida. Al menos ambas juntas lograron que jamás le dijera mamá a una profesora en clases.
¿Pero que significó esta infancia para Gwendoline Jeanne Aspoirot Lynn? Bueno, una enorme falta de algo que Silvana intentó darme. Cariño.
Esa escasez de cariño me llevó a ser algo dependiente de mis amigas en Luna Nova. No quería perderlas ni que dejaran de ser mis mentoras. Por lo mismo es que me aterró tanto la posibilidad de perder a Croix, quién, además, durante mucho tiempo fue la única persona que me hacía interesarme por la magia.
O al menos eso pensaba. Sí siento que sería terrible perderlas, pero también siento que hay algo más pasando por mi mente, esta vez no por culpa de mi familia, que me hace ligeramente más dependiente de una de las chicas.
"Diana, ¿recuerdas eso que pensabas que me estaba distrayendo?" Le comenté un día antes de oficialmente salir de clases. "Sí, dijiste que no interferiría con tus estudios." Me sorprende que no haya tenido que explicarle mejor a lo que me refería. Bueno, por algo es una genio. "Bueno, yo… cómo te lo explico… Es muy difícil para mí." Resultaba que no era algo pasajero después de todo.
"Creo que me gusta Akko."
Capítulo 7, Confesiones
Habían terminado los exámenes. No me fue tan mal como creía en mis deprimentes momentos, pero tampoco me fue excelente, claramente debido a mi falta de interés. En las asignaturas de Croix destaqué bastante y ella me felicitó por eso. Fue difícil, no mentiré.
Ahora tenía dos cosas en mente. Primero, la directora nos llamó a las cuatro para evaluar mi desempeño y todo eso. "Señorita Aspoirot, tome asiento." Me dijo solo a mí; las otras se quedaron de pie. "¿Qué le ha parecido Luna Nova este semestre?"
Se pasó volando, pero eso no significa que fue ligero. Mi percepción sobre la magia cambió, aunque sea un poco. Conocí a muy buenas amigas y maestras, sin mencionar a mí ídolo de toda la vida. Irónicamente eso último me costó caro por un tiempo, pero tampoco se lo conté a la directora. Croix merece seguir enseñando en esta escuela. No solo porque ella merezca un trabajo como docente; esta escuela merece a la mejor. "Luna Nova es una gran escuela." Dije finalmente. Era lo que me importaba, más que mis calificaciones. "Vaya, me alegra oír eso de una alumna tan joven." Se veía mucho más tranquila que la primera vez que la vi.
Finnelan sí sacó a colación mis calificaciones. "Su desempeño está por sobre el promedio e, irónicamente, por sobre el de las señoritas O'Neill y Kagari." No pude evitar reírme con eso. Sé que Diana también lo hizo. "Las tres me ayudaron bastante, maestra Finnelan. No crea que flojearon todo el semestre." Quiero decir, Akko me ayudó de manera no académica, pero también es ayuda al final del día. "Tomaré su palabra, señorita Aspoirot. Dado a que el semestre académico ha terminado… Kagari, O'Neill, Cavendish; quedan removidas de sus roles de mentora de Aspoirot. Junto a sus maestras creemos que está lista para continuar sin que tengan que guiarla." "No de manera obligatoria, al menos." Añadió la directora Holbrooke con una gran sonrisa.
No entiendo por qué están todas las maestras tan atentas a si estoy lista o no, pero sinceramente me importa un comino. Como mi única preocupación más allá de aprobar era poder seguir viendo a las chicas luego de que dejaran de ser mis tutoras, es hora de concentrarme en esa segunda cosa que tengo en mente ahora.
"¿T-te gusta Akko? ¿En qué sentido?" Me preguntó Diana sorprendida, dejando de lado la taza de té que estaba tomando. "No somos niñitas, Diana, sabes de lo que hablo. En el sentido de… bueno…" Me ponía nerviosa como una niñita de solo pensarlo. "¡¿Qué otro sentido hay?!" Me había puesto roja de la vergüenza. Es que Akko ha sido, y me cito a mí misma, la mejor persona del mundo conmigo y es tan alegre y carismática. "Tu tono de voz te delata." Me dijo una vez entendió a lo que me refería. "¿Te has sentido así desde ese entonces?" De hecho, en ese momento lo tenía menos claro. Sentía que era una muy buena amiga y me fascinaba estar a su lado. Luego de que me ayudara a superar mis temores empecé a creer que no era solo una amiga lo que veía en ella.
"Espero que no te pongas celosa, Di." "No entiendo por qué debería sentirme así." Era broma, sonríe un poco que sea. "Pero creo que Amanda si se pondrá celosa. Ya es la segunda vez que no le cuentas algo importante para ti." Vaya, no sabía que llevabas la cuenta. "Es cierto, pero… pero… ¡no lo sé! Confío en ti, ¿sí? Y no es que no confíe en ella, pero esto es complicado." "Tu problema con la maestra Meridies también era complicado y no me lo contaste." ¿Podríamos no revivir las veces que no les he contado mis problemas? "Está bien, se lo diré. Pero tú me vas a acompañar, ¿sí?" Me dijo que estaría encantada, pero antes tenía que terminar su té. Y yo el mío.
"¿Cómo dices?" No me hagas repetirlo, por favor. "D-d-d-dije que me gust-t-ta A… A…" Ella me miró sonriendo y entendí que lo hacía a propósito. Yo me dirigí a Diana, quién también se reía un poco. "¡Por esto no quería decirle!" "Oye, eso duele." "¡Perdón! Es que… Es algo serio, en serio." Estaba tan nerviosa que era redundante. "Discúlpame, Gwen. Es que no veo por qué estas tan nerviosa." ¿Ah, no? "Creo que deberías relajarte un poco, no es el fin del mundo." ¡¿AH, NO?! "¡Pero Akko es una niña, y yo también!" Diana tuvo que intervenir para bajarme los humos. "Debo concordar con Amanda, no creo que a nadie le moleste que las dos sean chicas. Bueno, quizás a Akko sí…" "¡No están ayudando!"
Debí adivinar que Amanda me diría que me relaje, ¿pero Diana? No esperaba que una chica tan tradicional estuviera de acuerdo con algo así. "Desesperarse así tampoco ayuda, Gwen. Trata de calmarte un poco y veremos cómo ayudarte." Suspiré profundamente y seguí su consejo. Cerré los ojos y sentí fluir el aire por mi nariz. "¡Claro! Las tres somos tus amigas, te ayudaremos en lo que sea." ¿Las tres? Pensé fugazmente. "¿En qué tenemos que ayudarte?" "¡Pero sí les acabo de decir! Ayudarme con lo mucho que me gusta Ak-k-k-" Me di cuenta a tiempo de que Akko se había unido a nuestra conversación "A-A-Acampar de un día para otro, sí. Me encantaría un día de campo con mis amigas." Diana y Amanda suspiraron, llevando sus manos a su cara.
Mentir nunca llega a nada. Siempre se termina cubriendo una mentira con otra hasta que la verdad eventualmente sale a la luz, así que decidí no mentir más. Me creé un real interés por un día de campo con mis amigas para que Akko no hiciera más preguntas sobre lo que hablábamos. Aprovecharíamos nuestras vacaciones luego de los exámenes y pasaríamos dos días en una montaña no muy lejos de Luna Nova. Akko conocía bien el lugar, pues la familia de Lotte vive por allá y nos darían hospedaje por unas horas antes de emprender nuestra expedición. Además, nos guiarían un poco porque ni Diana ni Amanda confían en su sentido de la orientación.
"¡Esto va a ser tan divertido! Es una manera genial de celebrar el excelente semestre que tuvimos. ¡Gracias por pensar en esto, Gwen!" Me dijo Akko muy cariñosamente antes de partir. "Sí. Gracias Gwen por tu totalmente no esporádica idea." Basta con el sarcasmo, sé que debería ser sincera de una vez, pero… pero es difícil decirle que me gusta. Quiero decir, preferiría que no fuese así y que podamos ser amigas normales. Además, tiene razón; es una buena forma de celebrar el inicio de las vacaciones.
Extrañaré las clases de Croix, la verdad sea dicha. Ojalá tenga más asignaturas con ella el próximo semestre. Y ojalá las clases sin ella no sean tan aburridas como las que tuve. Sin mis mentoras no sé lo que habría hecho para aprobar. Y habría tantas clases en las que me habría quedado dormida de no ser por los chistes o comentarios ridículos de Akko. Me sonrojé de pensar en ella.
Nos subimos a nuestras escobas y salimos volando hacia nuestro improvisado panorama vacacional. Me había vuelto una voladora bastante decente con las clases y la ayuda de Amanda, así que pude disfrutar mucho el viaje sin ponerme nerviosa por la altura o la velocidad.
Sé que es una idea improvisada, pero me preparé bastante. Ropa abrigada, comida, saco de dormir, ese tipo de cosas. También me preparé mentalmente para enfrentar a mi peor enemigo. "No hay señal de nada aquí…" "¡No! ¡Solo nosotras cuatro pasándola genial!" Su optimismo a veces es tan fuera de lugar que llega a ser contagioso. Por primera vez en años, apagué mi teléfono y lo guardé en mi mochila. Será un fin de semana sin memes para mí.
Tocamos la puerta en una tienda de abarrotes y nos abrieron dos personas muy amables, los Yanson. Nos dieron a cada una un abrazo capaz de romperle la espalda a un oso y nos hicieron pasar. La señorita Yanson nos preparó un plato típico del lugar y fue extremadamente cautelosa en su preparación, porque la última vez casi mata a su hija, sus amigas, a su marido, los vecinos y a ella misma en el proceso. No conforme con eso, la comida en sí no se veía apetecible, pero por una buena educación que aprendí por cuenta propia, me comí mi porción.
Yo quería quedarme ahí, siendo honesta. Para empezar, estamos en este plan de acampar porque estoy evitando decirle a Akko que me gusta, no porque quiera. Y no es que quiera abusar de la hospitalidad de los padres de Lotte, pero tienen una casa en la cual dormir con camas cómodas. No me vi capaz de plantearles esa idea a las otras; simplemente no se sintió como lo correcto. Luego de una siesta corta, nos despedimos y caminamos hacia la montaña.
"Voy a adelantarme y asumir que ni una de ustedes dos ha armado una tienda en su vida." Nos dijo Amanda a Diana y a mí. Tenía razón y Di se veía algo avergonzada por eso. "No te pongas así, no puedes ser perfecta en todo." Le dije sonriendo mientras le daba unas palmaditas en la espalda. Amanda nos enseñó a armar la tienda mientras Akko… no sé qué estaba haciendo, la verdad. Llegó unos minutos después con noticias. Aún no decido si son buenas o malas.
"¿Un sauna? No me vendría mal con el frío que hace aquí. ¿Tú que dices, Gwen?" ¿Que qué digo? No lo sé, la idea de ver a Akko semidesnuda me causa… algo. "Se los digo porque la última vez no pude quedarme mucho tiempo ahí adentro. No soy buena con el calor." Ahora la idea de no ver a Akko semidesnuda me causaba otro algo. No puedo ni precisar lo que siento, que horror. "Esto, yo… nunca he estado en un sauna así que…" Así que di que prefieres acompañar a Akko mientras ellas dos usan el sauna. "¡Así que nos acompañarás! Perfecto." ¡No! Eso es literalmente lo opuesto de lo que iba a decir. Eres tan poco asertiva a veces, Gwen. "De hecho, solo te acompañará a ti, Amanda. Tengo… tengo la piel delicada, me quedaré con Akko recogiendo leña para la noche." Aunque no es del tipo que hace trabajo duro, más que la propuesta de Diana me sorprendió la reacción de Akko. Quiero decir, ella claramente no tenía intenciones de talar madera mientras Amanda y yo nos relajábamos pero, ¿qué más tenía pensado hacer en ese tiempo?
"Sí querías quedarte con Akko debiste decírmelo antes." Me aclaró Amanda unos, no sé, treinta minutos tarde, cuando ya estábamos dentro del sauna. Admito que era relajante pero no dejaba de pensar en el frío de ultratumba que me dará al salir de aquí. En estas montañas nieva muy seguido y hoy no fue la excepción. "Lo sé, pero se me trabó la lengua. O la mente, mejor dicho." Luego de meditarlo unos segundos de silencio, volví a hablarle. "Al menos es una buena oportunidad para estar a solas las dos." Espero que lo interprete como acercarnos más como amigas. "Es cierto, normalmente te juntas más con ellas dos. ¿Hay alguna razón para eso? Además de que te guste Akko, claro." Me puse algo nerviosa cuando lo dijo así en voz alta como si nada y como si necesitara acalorarme más en este lugar. "Pues… no, no la hay. Solía estar más tiempo con Diana porque ella se esmeraba en enseñarme muy seguido y en el caso de Akko se dio que compartía varias clases con ella. Lamento si te hice creer que estaba evitándote activamente." Ella se rio un poco. "Se nota que te juntas mucho con Diana, hasta hablas como ella." ¿Por usar palabras largas? "Tranquila Gwen, no creía eso." "Qué bueno, porque creo que eres genial, Amanda." Le dije algo sonrojada y no era solo por estar derritiéndome aquí adentro.
"Gracias, en serio. Tú también eres genial a tu manera." Si no la conociera creería que está usando la manera fácil de hacerme un cumplido. Aunque sí que se lo dije. "Suena a que no sabes qué decir de mí." Me reí para que entendiera que era una broma. "¡No es cierto! Es solo que somos muy diferentes." Bueno, en eso tenía razón. Ella es toda una atleta y yo jamás he corrido si no es para evitar llegar atrasada a alguna clase.
"Sé que es la idea, pero me está entrando el calor…" Dijo Amanda mientras, sin previo aviso, se quitaba la toalla que cubría su cuerpo. Me tapé la cara de inmediato. "¡¿Qué estás haciendo?!" "Ay, Gwen. ¿Es que nunca has visto a una mujer desnuda?" Le respondí sin dejar de taparme la cara. "De hecho, creo que no." Ella se quedó callada unos segundos. No tenía idea lo que ella estaba haciendo durante esos segundos porque seguía tapándome la cara. "¿Y no te gustaría hacerlo?" Me preguntó finalmente y me quedé pensándolo un poco. "Puedes quitarte la toalla también si te hace sentir más cómoda." Lo primero que pensé fue ¿cómo me va a hacer eso sentir más cómoda? Luego me pareció que tenía bastante sentido y sobre todo pensé que era ridículo ponerme así solo porque mi amiga estaba desnuda en un sauna conmigo. "Está bien si no quieres, lamento-" "¡No! Yo… lo haré." Me quité las manos de la cara y mientras me quitaba mi propia toalla abrí los ojos para verla sentada al lado mío, aunque algo borrosa porque gracias al vapor me mareé un poco. "¿Y? ¿Era para tanto?" Increíblemente, no fue para tanto.
Aun así, estaba algo nerviosa. La última vez que tuve este nivel de intimidad con alguien terminé arrepintiéndome bastante. "No tienes de que avergonzarte, Gwen. Tienes un buen cuerpo." Me dijo tomando mis pechos por debajo con sus manos, levantándolos un poco. "Okey ya no me siento cómoda." Le dije poniéndome de pie en dirección a la salida. "¡Perdón! Olvidé que todo esto es delicado para ti." Su respuesta me detuvo en la puerta. No salí del sauna, pero principalmente porque si lo hacía iba a estar desnuda en el frío. "Solo quería que tuvieras algo más de confianza en ti misma. La gente encuentra eso atractivo en una mujer." ¿…En serio? Cuando lo dijo me cuestioné algo. ¿Me considero atractiva? "¿Es en serio?" Pregunté por segunda vez, ahora en voz alta. "Claro, ¿por qué crees que te gusta tanto Akko?" En mi defensa, no me gusta tanto. Pero tiene un buen punto. Akko tiene un exceso de confianza en sí misma, aunque a veces fuera de lugar, que hasta a mí me hace creer que ella puede logar cosas inimaginables. Y eso me gusta.
Volví a sentarme al lado de Amanda y le hice una pregunta. "Entonces… ¿tengo buenos pechos? No puedo hacer esto." Me puse de pie una vez más, mirando a la pared. "Gwen, sabes que puedes irte si quieres. Lo entenderé." Sí, lo sé, pero… pero quiero gustarle a Akko, ¿no? ¿No? ¿Y si esto termina mal como lo que pasó con Croix? Esa vez las dos llevábamos ropa y aun así nos besamos. ¿Qué pasa si Amanda sigue tocando mis pechos, o me da una nalgada o yo qué sé? "Lo siento, Amanda… no estoy lista para hablar de mis pechos con una amiga desnuda." Me encantaría estarlo, pero el miedo una vez más me venció. "Antes de que te vayas…" Me dijo mientras me ponía mi toalla para salir a buscar mi ropa. "… primero, espero que sepas llegar al campamento sola." ¿… Por qué no pensé en eso? "Y segundo, perdón por incomodarte tanto. Yo… no, no tengo como excusarme." "No, Amanda. Es mi culpa…" Le dije y finalmente salí del sauna. Me vestí y me quedé sentada afuera, esperando a que ella saliera para volver juntas.
Yo tenía razón en algo. Efectivamente siento un frío de ultratumba aquí afuera luego de tanto tiempo en la calidez del sauna. Amanda también tenía razón en algo. Debido a la falta de cariño en general que me dio mi familia, jamás me lo pregunté. ¿Soy atractiva?
Y no solo en el sentido físico. "¿Tengo alguna cualidad que haga que otra persona quiera pasar tiempo conmigo?" Le pregunté a Amanda cuando salió del sauna. No la miré hasta que se había puesto ropa. "¿Por qué me preguntas algo así? Oh, es por lo de ser atractiva, ¿no?" Solo asentí con la cabeza. Sé que es algo repentino preguntarlo de esa manera. "Pues si estamos aquí de campamento yo diría que sí." "Pero eso es porque somos amigas." Le dije una vez empezamos a caminar por el nevado bosque hacia el lugar donde Akko y Diana nos esperaban. "Pero no somos tus amigas solo porque nos hayan asignado ser tus tutoras. Podrías ser una persona extremadamente desagradable de la cual nadie quiere ser amiga." Es cierto, pero supongo que también es algo lógico, incluso si no lo había considerado hasta ahora. Ella estuvo callada unos segundos antes de que yo volviera a hablar. "¿Es un cumplido? No sabría reconocer uno a este punto." "No… Es la verdad, eres una buena persona." ¿Eso es un cumplido también?
La noche era realmente bella en este punto del mundo. No era tan tarde, es solo que aquí anochecía temprano. Se veía cada estrella relucir y casi ni necesitábamos una linterna para ver gracias a la luna. "¿Sabes, Gwen? Sé que a veces meto la pata, pero agradezco que puedas decirme que lo hago." Supuse que se refería a lo que pasó recién en el sauna. "No soy una persona muy considerada en general, así que no me di cuenta de que podía ser incómodo para ti." Le sonreí un poco, pero no entendía a qué quería llegar, así que se lo pregunté. "Sí no quieres responder solo dilo. ¿Has salido con alguien antes? Suena como que tienes muchos problemas con eso." Suspire profundo, como sí la respuesta no fuese obvia. "No, nunca. De hecho… mi primer beso fue con Croix." También le conté de manera muy resumida mi experiencia con chicos. Mi nula experiencia, mejor dicho. "¿Entonces no siempre te han atraído las chicas?" "¡Nunca me han atraído!" Sabía que lo decía porque aún no estoy 100% segura de lo que siento por Akko. "Pero, a decir verdad, los chicos tampoco. Intentaba salir con ellos porque creía que era lo normal." "Ya veo. ¿Familia conservadora?" Asentí con la cabeza. "Papá asistió a Appleton." Ella se rio bastante. "Eso lo explica todo. Qué montón de gente con su cabeza en sus culos." Ahora yo también me reí junto a ella. No esperaba que conociera tan bien a esa gente.
"¿Se relajaron?" Preguntó Akko cuando nos encontramos con ella, quién junto a Diana estaba sentada alrededor del fuego y las tiendas. No quise contarles la parte en la que Amanda me hizo sentir súper incomoda y ella tampoco lo mencionó, así que solo asentimos. Luego de nuestra respuesta, Diana nos indicó una mesa en la cual había ingredientes para una sopa de fideos. "Que bien, porque les toca cocinar." Y de una forma extremadamente poco característica, levantó su mano para que Akko le chocara las cinco, como si hubiesen planeado castigarnos por ir al sauna.
Así que ahí estábamos las dos, picando vegetales para nuestra sopa mientras las otras dos seguían sentadas junto al fuego. "Gwen, yo…" "No lo hagas. Es mi culpa… bueno, quizás no mi culpa, pero lo que quiero decir es que no es tu culpa que me haya sentido incomoda." Ella miró hacia atrás para ver si Akko o Diana nos estaban escuchando, pero estaban hablando entre ellas. Aun así, bajó la voz para lo que dijo a continuación. "Literalmente te toqué los pechos." Bueno, tiene un punto. "Sí pero fue un manoseo de amigas…" Hasta a mí me costaba creer lo que acababa de decir. "Aun así, debí preguntarte antes." Me respondió como si los manoseos de amigas fuesen algo real y seguimos preparando la cena. Una vez terminamos y ella fue a llevar la olla al fuego para calentarla, yo me quedé pensando unos segundos, subiendo mis propios pechos con mis manos.
"¿Soy… atractiva?"
"¡Gwen! ¿Vas a comer o no?" Una voz me devolvió los pies a la tierra, pero estaba tan abstraída que no sabría decir quién fue. "¡Sí! Ya voy." Fui a sentarme junto a ellas a ver el agua hervir. Me moría de hambre después de tanto caminar y sudar.
Mientras estábamos comiendo, algo se apoderó de mí; no sé si las ganas de hablarlo con alguien o la confianza que tengo en ellas, pero quise hacerles una pregunta. "Chicas." Ellas me miraron algo preocupadas por el tono de mi voz. "¿Creen… creen que soy atractiva?" "Gwen…" Dijo Amanda primero, claramente pensando en lo que habíamos hablado. Sin embargo, la primera en dar una respuesta clara fue Akko, para mi sorpresa. "¡Claro! Eres súper genial." Al estar tan cerca del fuego y de noche no se notó lo sonrojada que estaba. "Creo que se refiere a su aspecto físico." Le explicó Amanda luego de que yo no pudiera decir nada. "Oh. Bueno… ¡Claro! Creo que eres muy linda." Me va a dar algo. Juro que me va a dar algo.
"¿Por qué lo preguntas? ¿Hay alguien que te gusta?" ¿Por qué es tan difícil decirlo? ¿A qué le tengo miedo? "No, no es eso…" Respondí al fin. Sé que se lo dije a las chicas, pero aún no sé lo que siento por ella realmente. Puede ser que solo crea que es increíble y digna de admiración tanto como Croix. ¿De verdad creo eso? "Es que yo… No me siento atractiva, es todo." Diana, que no había hablado en todo este rato, quizás porque esperaba que yo me confesara, me preguntó si había una razón para que me sintiera así. "Es que, bueno, soy una rarita. Lo fui en mi familia, en primaria y aun en Luna Nova me siento así." Entonces Akko volvió a hacer un comentario. "¿Ves Amanda? No hablaba de su cuerpo." "No, tampoco me siento atractiva en ese sentido." Dije mirando hacia el suelo. Sé que a los chicos le gustan las rubias, pero no tengo la belleza natural de Diana, el físico atlético de Amanda o la encantadora y vigorizante sonrisa de Akko. Solo tengo… "Tienes buenos pechos." Las tres nos quedamos mirando a Di cuando dijo eso. "¿Qué? Nunca te lo habían dicho?" "Una vez, curiosamente…" Dije mirando a Amanda. "… solo me sorprende que lo digas tú." "Querida, ser una Cavendish no evita que pueda usar la palabra pecho." Nos reímos porque había dicho eso en la misma oración en la que me llamó querida. "No veo lo gracioso."
Dejamos los platos apilados después de comer y apagamos el fuego. Nos repartimos las tiendas, pues eran dos y dormiríamos en pareja. Me tocó dormir con Akko. "Buenas noches, chicas." Nos dijimos todas para luego entrar en nuestras respectivas tiendas. Claramente no nos quedamos dormidas de inmediato, a Akko le encanta hablar.
"Es normal que no creas que eres atractiva, Gwen. Eso significa que eres humilde." Dijo reiterando en el tema de la cena. "O que no tengo confianza en mí aspecto." Ella hizo un murmullo como si estuviese de acuerdo y no tuviese nada más que agregar.
Estaba a punto de quedarme dormida cuando ella quiso romper el silencio con una pregunta. "¿De qué estarán hablando las otras?" "Creo que podríamos escucharlas si estuviesen hablando." Ella iba a responder, pero le pedí que se callara unos segundos. Desde la otra tienda se escuchaban unos murmullos muy leves. "Sí están hablando. ¿Pero de qué?" "¿Cómo voy a saberlo?" Le dije riéndome un poco. Fuera de aquella vez, no recordaba la última vez que dormí en la misma habitación, por decirlo de algún modo, que otra persona. "¡Hablamos de que ustedes dos podrían quedarse dormidas de una vez!" Dijo Amanda bastante enojada, confirmándonos que ellas también nos escuchaban fuerte y claro. Decidimos no jugar con su temperamento por miedo a que sea Diana la que nos regañe después y nos quedamos calladas para dormir.
¿Qué? ¿Pensaban que no me causaría ni un solo problema pasar la noche junto a Akko? Pues se equivocan; es solo que no mencioné la parte en la que se desnudó para ponerse el pijama. Al menos estaba de espalda, pero aun así sentí cosas que no había sentido antes en mi vida. No sentí lo mismo cuando vi a Amanda desnuda ni cuando besé a Croix. Esta vez me sentí… en paz.
No tan en paz como para poder dormir tranquila, en cualquier caso. Pensaba en ella. Me daba vueltas en mi saco de dormir. Trataba de desviar mi mente pero regresaba a ella. En cómo sería acariciarla mientras le digo cosas que la hagan sonreír. Caminar junto a ella por Luna Nova, tomadas de la mano. Compartir el almuerzo o una cena mientras miramos el atardecer desde la torre de la piedra filosofal.
Es oficial, me dije pensando en que con eso podría dormir. Me gusta Akko.
Y así fue, me quede dormida casi de inmediato. El frío ayudo un poco con eso, aunque se estaba bien abrigada en la tienda. El verdadero problema fue que me desperté acaloradísima por como el sol de madrugada entraba y calentaba todo el lugar. Me desperté al mismo tiempo que Akko, ambas terriblemente sudadas.
"Creo que elegimos un mal lugar para acampar." Dijo cuando al salir vimos que Amanda y Diana también estaban sudando mucho. "¿Elegimos? ¿No fuiste tú sola, Akko?" "Sí pero…" "Pero no importa, fue solo un pequeño error de cálculo." Salté a defenderla. "En vez de discutir, aprovechemos que estamos despiertas." Añadí con un poco característico interés por las actividades a la intemperie. "De hecho, es una buena idea." "A juzgar por cómo nieva aquí, me atrevería a decir que debe haber un río cerca de aquí." Sugirió Di para pasar el calor. Todas decidimos que refrescarnos un poco sería una excelente forma de pasar nuestro día aquí y Amanda voló a lo alto en su escoba para ver desde la altura si acaso existía un río. Cuando bajó, nos indicó la dirección y nos dijo que no parecía que hubiese que caminar mucho.
Antes de desarmar nuestro pequeño campamento, me surgió una duda. "¿Trajeron bañadores?" Todas se quedaron mirando unas a otras. "Lo tomaré como un no." Tres de nosotras suspiramos, pero Akko no se dio por vencida. "¿Y si nos bañamos en ropa interior?" "Me niego rotundamente." Respondió Diana apenas Akko terminó la pregunta. "Vamos, no seas aburrida." Amanda le insistía y yo me sumé a aplicarle presión social. "No pienso volver con mi ropa interior mojada." "¿Y si vuelves sin ropa interior?" Le pregunté y ella se mostró extremadamente tímida ante la idea. "¡Por favor! ¿Nunca te has preguntado que se sentiría ir por ahí sin nada bajo la ropa?" Ella estaba muy retraída. Jamás la había visto así. "No… ¡P-pero tampoco quiero hacerlo! Vamos a volver volando en escobas, ¿qué pasa si alguien me mira por debajo?" "Pues te aseguro que les alegrarías el día." Diana miró tan enojada como sonrojada a Amanda, mientras ella disimulaba con la mirada. "Pero tienes más ropa interior, ¿no?" "Ya te lo dije Gwen, no pienso volver con mi ropa mojada."
No había caso, así que solo nosotras tres nos lanzamos al río en ropa interior luego de una caminata que sirvió para acalorarnos aún más. Akko fue la primera en lanzarse y cuando emergió del agua, su ropa mojada dejaba ver sus pezones tanto que tuve que mirar para otro lado. Admito que me demoré en darme vuelta, eso sí. Creo que Diana también se dio cuenta. De los pezones de Akko y de cómo me di vuelta luego de verlos un rato.
"¡Vamos, Gwen! El agua esta increíble." Me llamaban las chicas en lo que yo me había volteado. Me armé de valor y luego de desvestirme salté al río junto a ellas. Pasamos unas buenas horas ahí mientras Diana leía o algo, la verdad no me fije que estaba haciendo. Estaba concentrada en que cada vez que Akko miraba en mi dirección, no solo podía ver sus pezones mojados bajo su sostén. La podía ver sonreír y eso me ponía casi tan húmeda como lo otro.
No tenía ganas de salir del agua, aunque mis dedos se estaban poniendo como pasas, pero ya se hacía tarde. Nunca le dije a Akko que durante el tiempo que pasamos ahí se veía su intimidad, pero nadie más se lo mencionó tampoco. Supuse que se lo tendría que contar eventualmente, así que preferí esperar hasta unos días después para que sea una anécdota graciosa.
Regresamos a Luna Nova tal como Diana temía que lo haríamos, sin ropa interior. Volar así se sentía genial, era una libertad que jamás había experimentado. No soy mucho de usar falda, excepto por el uniforme escolar, así que no tuve la oportunidad de volar semidesnuda por sobre una persona que me fuese a mirar o que algún fuerte viento me deje el cuerpo al aire, pero aun así me hacía feliz algo tan tonto como no tener puestos los calzones.
"Lo pasé excelente, chicas. Nunca pensé que salir a acampar sería tan divertido." Les dije una vez aterrizamos. Veníamos a Luna Nova a devolver nuestras escobas; después de todo, estábamos en vacaciones. "¿No? Tenía la impresión de que te encantaba la idea." Preguntó Akko, recordándome que todo esto fue un escape improvisado. "Es que…" Empecé a formular mi respuesta cuando Amanda y Diana me miraron, como esperando algo. "… me encanta la idea de…" Sentía como aumentaba el peso de sus miradas. Querían que admitiera la verdad. "… de probar cosas nuevas con mis amigas… y… y ustedes son muy buenas amigas por aguantarme todo esto." Les hablaba a ellas dos y Akko no entendía a lo que me refería. "¿Aguantarte qué? ¿De qué hablas?" "Akko, no me gusta acampar de un día para otro. Bueno, quizás ahora que lo viví sí me gusta, pero no fue por eso que inventé esta salida de fin de semana…" Ella me interrumpió antes de que los nervios lo hicieran. "¿Y qué importa? No necesitas un motivo para salir con tus amigas. La pasamos genial, es todo lo que importa." Tenía razón, pero lo que importa es que el motivo para salir era evitar decirle la verdad.
"Akko, Gwen sí tenía un motivo para salir con nosotras." Decía Diana mientras se ponía de mi lado. "No era necesariamente para pasarla bien. Aunque sí que lo hicimos." Dijo luego Amanda, imitando el gesto de Di para decirme indirectamente que no tenía que hacer esto sola, como yo lo habría preferido. "Me están asustando un poco." "Planeé el día de campo porque soy una cobarde, Akko." Le dije finalmente. "Gwen…" "Cuando llegaste ese día, estaba hablando con las chicas sobre… sobre…" Ella se veía preocupada y yo nerviosa. Mis amigas solo podían apoyarme hasta este momento, el resto dependía de mí. "Sobre algo que debí decirte en ese momento…" Akko me tomó ambas manos con las suyas, mirándome fijo. "Somos amigas. Puedes decirme lo que sea." Con esas palabras me llenó de confianza. Sabía que nada haría que dejáramos de ser amigas. "Akko… creo que… ¡No! Luego de este fin de semana lo sé…"
"Me gustas."
Capítulo 8, Gwendoline
Ella se sonrojó y se separó de mí de inmediato. Me soltó las manos en un acto que me partió el corazón. "Pero… somos amigas, Gwen. Yo… ¿en serio? Esto… no, perdón." Cada palabra me ponía más triste que la anterior. ¿Cómo podía ser que había visto venir esto y aun así me sorprende?
Amanda y Diana no dijeron nada mientras Akko dudaba y yo sufría. "Eres una gran chica, Gwen, en serio. Pero tú… yo… nosotras…" "Yo entiendo Akko, no es tu culpa." Le dije para salir corriendo de ahí, llorando mientras no solo ignoraba a las chicas que me llamaban, sino también ignoraba el por qué es que me sentía tan mal. No había motivos para eso.
Pasé varios días en mi habitación ya en casa repitiéndome lo mismo. Sin Silvanas, no había nadie en mi familia a quién le importase que estuviese encerrada tanto tiempo ahí, así que me sobraba el tiempo para lamentarme. ¿Por qué me duele? Si dijo tantas cosas buenas de mí. Si sabía que sería imposible. ¿Es porque ahora sé que tenía la razón? ¿Me sentiría mejor en la ignorancia? ¿En ser una cobarde y vivir con las ganas de confesarme?
No soy una chica muy alegre, pero tampoco una triste. Con lo poco encantada que estoy con mi vida, pocas cosas me importan lo suficiente como para hacerme sentir mal. Esta vez sí estaba mal. Digo esto porque estaba tan mal que salí de mi habitación para pedir un consejo.
"Mamá…" Sí, así de mal estaba. "¿Sí, Gwen? ¿En qué puede ayudarte mami?" No hagas que me arrepienta. "¿Qué hacías tu cuando te gustaba un chico-" Me apresuré en terminar la pregunta antes de que respondiera evitando la verdad de lo que hacía con cada hombre por el que tuvo algún interés. "-al que tú no le gustabas?" "Bueno, sabes que mami era muy popular. Todos querían estar con ella." Ya me estoy arrepintiendo. "Cuando alguien no me quería, yo seguía adelante. No iba a dejar que eso me afecte." "¿Pero cómo? ¿No sentías que no serías feliz sin ell… él?" No quería que supiera que, primero, pedía ayuda para mí y segundo, que quería salir con una mujer. "Para nada. Aunque si tu padre me hubiese rechazado, me habría tenido que poner un poco más seria con mi coqueteo." Como temía, acudir a ella no sirvió de nada.
O eso pensaba hasta que entendió algo de lo que me pasaba. "Gwen, si alguien te rompe el corazón, tu rómpeles el suyo. Eso hacen las Lynn." Luego de ese terrible eslogan familiar, le agradecí por ser una terrible mamá que siempre me ha enseñado lo que no quiero hacer y volví a meditar a mi cuarto. Yo no quiero que Akko sufra por no querer salir conmigo. Yo quiero verla feliz. Pero también quiero hacerla feliz. ¿Cómo encuentro el balance entre el egoísmo y el altruismo? ¿Tengo que hacerlo? ¿Por qué no puedo tener lo que quiero?
Pasé todas mis vacaciones pensando en Akko. No salí de casa y no hablé con nadie más que mamá aquella vez. Cuando llegué a Luna Nova no hablé con nadie desde la entrada hasta que me instalé en mi habitación. Al cabo de una hora acostada mirando el techo, decidí ver si Croix estaba en el lugar para pedirle ayuda a una adulta en la que sí confío.
"Gwen, que sorpresa. Aun ni comienzan las clases y… ¿Pasa algo? Te ves decaída." Vaya, pensaba que esta era mi cara regular. "Es sobre… bueno, sobre mí, la verdad. ¿Podemos hablar?" Me hizo pasar de inmediato y con esa misma rapidez le conté mi drama.
Ella se veía algo sorprendida. "¿Y ya se lo contaste?" "Sí… por eso estoy así. Ella… bueno, ella no dijo mucho, pero me dio a entender que no sentía lo mismo por mí." Croix estuvo callada un momento. No sabía que decir y lo entiendo; no es la consejera estudiantil, no es su trabajo ayudarme con esto. Sin embargo, se notaba que quería ayudarme porque somos amigas. "Gwen, sé que es difícil aceptarlo, pero no puedes obligarla a quererte de la misma forma. Digo, puedes, de seguro hay un hechizo para eso, pero…" "Pero no es lo correcto, lo sé."
Fuimos interrumpidas por alguien tocando la puerta. Croix se levantó para atender, esperando que fuese algo pasajero. "Chariot…" "Buenas tardes, Croix. ¿Tienes un momento?" ¿Chariot? No quería entrometerme pero, bueno, yo estaba en la oficina antes y no parecía que quisieran bajar la voz. ¿Esa Chariot? "De hecho, estoy ayudando a una de mis alumnas. Gwen, ella es la maestra Calli… du Nort, Chariot du Nort. Chariot, ella es Gwen Aspoirot." Me levanté a saludarla y me pareció curioso jamás haberla visto antes en la escuela. "¿Gwen? Akko me habló de ti." ¿En serio? Me puse algo triste preguntándome que tan recientemente fue. Es la diferencia entre decirle que soy su amiga o que soy… no, siempre seremos amigas. Pase lo que pase. "De hecho, por eso estoy aquí, Gwen es… Lo confirmamos, Croix." "¿Qué? ¿Hice algo malo?" Pregunté descolocada por cómo se refirió a mí con tanto secretismo, a pesar de estar parada ahí mismo. "Tranquila, Gwen." Lo siento, Croix, pero no estoy tranquila. "¿Se lo contamos nosotras o…?" "No, la directora pidió hablarlo con ella. Sin embargo, aún podemos acompañarla." Esto no me estaba ayudando para nada. Ya sentía que tenía problemas antes y ahora hablan de mí como si fuese un demonio.
Salimos las tres de la oficina de Croix, y caminamos rumbo a la de la directora Holbrooke. No dijeron ni una palabra en todo el recorrido y eso me ponía más ansiosa que antes. Mientras que la maestra du Nort parecía algo más solemne, Croix se mostraba muy apenada. No, en verdad no se mostraba así, pero yo lo notaba. Ya casi llegando, vi que Akko estaba sentada en una silla justo afuera de la oficina. Como estaba cabizbaja, ella no nos vio llegar hasta que estuvimos en frente suyo. Recordé que fue en este lugar que nos conocimos, cuando junto a Amanda me llevaron a caminar por los enormes pasillos de Luna Nova. La miré y tratando de esbozar su nombre, no fui capaz de hablarle, quedándome con la A en la boca. Bajé la cabeza y entré a esa sala junto a las dos profesoras, dejando a mi amiga ahí afuera.
"Señorita Aspoirot, tome asiento." Me dijo Holbrooke con los modales y amabilidad que la caracterizan. Noté que en la sala, además de Finnelan y varias maestras más, se encontraba una alumna, Sucy Manbavaran, la amiga de Akko que me intoxicó aquella vez. "Siento tener que llamarla aquí tan de repente, de seguro se siente muy nerviosa…" ¿Lo dice por cómo estoy temblando o por cómo estoy sudando? "… pero como el cuerpo docente de Luna Nova sentimos que es necesario hablar esto con usted." ¿Sabrá que no me está ayudando a sentirme bien? "Por favor considere que lo hacemos por su bien." Cuando dejó de hablar para darle paso a Finnelan, supe que no me sentiría mejor. "Cuando sus padres la inscribieron, nos dijeron que usted tenía cierto defecto y que por eso necesitaría una ayuda especial en su estadía en Luna Nova." Dios, ¿en serio? ¿Es que no me van a dejar en paz ni un segundo? ¿Creen que mis gustos son defectos ahora? "Es por eso que, para ayudarla, decidimos hacer las señorita Cavendish, Kagari y O'Neill sus tutoras. Aunque se mostró provechoso para las cuatro, como cuerpo docente sabíamos que no era esa la ayuda que usted necesitaba. Sus padres no fueron muy precisos al hablarnos de su defecto."
Luego de ella, la maestra Lukić, experta en pociones, siguió hablando con su aguda voz de anciana. "La señorita Manbavaran, por encargo mío, estaba trabajando para replicar el veneno de la Abeja Cupido. Cuando accidentalmente la intoxicó a usted, tardó en darse cuenta de lo que significaba su reacción." "Eso fue porque no me dijo lo que sintió de verdad." Acotó Sucy, mostrando una excelente memoria del suceso, además de una enorme falta de empatía por cómo me sentí. "Pero como es una excelente alumna y una gran conocedora de venenos en general, luego de unos experimentos con un cabello suyo llegamos a una conclusión." ¿Un cabello mío? ¿En qué momento consiguió uno?
"Señorita Aspoirot." Volvió a hablarme Holbrooke. "Puede que usted no lo recuerde o que sus padres lo ignoren…" O me lo hayan ocultado, ¿quién sabe? "… pero en algún momento de su vida fue picada por La Cobra Gay." Me reí un poco, pensando, primero, en lo ridículo del nombre y, segundo, en que escuché a Croix reírse también. ¿Cobra Gay? ¿En serio? ¿No tenían algo mejor? Algo como, no sé, ¿Homoconda? "Disculpe que me ría, pero… ¿Cobra Gay?" "Descuide, señorita Aspoirot, sabemos que suena ridículo." Que alivio, pensaba que era la única cuerda aquí.
"Bueno, pero, ¿qué significa que me haya picado?" Le pregunté a la directora, pero fue Finnelan la que respondió. "La Cobra Gay es una bestia mágica, muy escurridiza, que apenas se deja ver. No se sabe mucho de ella, salvo el efecto de su picadura." Estaba realmente nerviosa, no lo niego, pero entre las risas y el hecho de que sé que no me moriré por la mordedura de una cobra me ponían algo más tranquila. "¿Y ese sería…?" "Las víctimas de la picadura de la Cobra Gay, y de ahí su nombre, se vuelven, pues… Gay." Era tan gracioso verla decirlo de esa manera. Un momento.
"Momentito, ¿eso significa…?" En eso, du Nort me interrumpió para explicar porque fue ella la que me buscaba en la oficina de Croix. "Teníamos dudas, pero cuando Akko me contó sobre ti y cómo te sentías hacía ella, supe de inmediato que era verdad que la Cobra Gay te picó." Entonces ya no me parecía gracioso del todo. "¿Están queriendo decir que…?" Se me cortó el habla un segundo. Ya lo había admitido pero me dolía pensar en eso. "¿… que me gusta Akko porque me mordió una tonta serpiente?" Escuché que varias de las profesoras presentes me corrigieron diciendo que se trataba de una cobra. "Así es. A diferencia de los efectos del veneno de la Abeja Cupido, la picadura de la Cobra Gay se demora-" "¡No! ¡Esto es ridículo!" Dije sin intenciones de escuchar la explicación completa. "Pero señorita-" "No, escúcheme usted. No me importa cuantas serpientes mágicas me muerdan, a mí me gusta Akko porque es una persona extraordinaria. Sé que es una idiota, pero también sé que tiene muy buenas- no, tiene las mejores intenciones. Ella daría lo que sea por ver feliz a sus amigas, y yo… yo daría lo que sea por verla feliz."
Había olvidado que Akko estaba afuera de la sala y no sé qué tan insonorizada está esta oficina, pero dije lo que quería decir porque estaba segura de lo que sentía. Solo pensar en verla feliz me hacía feliz a mí. "Gwen…" Escuché que llamaba mi nombre al entrar a la sala. "¿Akko? Yo… no quise llamarte idiota." Fue lo primero que se me vino a la mente. "¡Olvida eso! Lo que dijiste de mí, ¿es verdad?" "Es lo que siento… perdóname por no poder decírtelo a la cara esa vez." Tampoco era fácil con tantas profesoras rodeándonos, pero no me quedaba más opción. "Es que cuando me lo dijiste pensé… bueno, pensé muchas cosas. Tuve miedo, para empezar. Pensaba que te gustaba solo como me veo…" "¡No! Perdón, no solo eso. Yo…" "Ya lo dijiste, no tienes que repetirlo." Hubiese sido genial que lo dijera ella, pero fue Sucy la que hizo ese comentario.
Le tomé las manos a Akko como ella a mí ese día. "Siempre seremos amigas Akko. No importa cuánto me gustes." Ella me miró sonrojada, pero sin miedo. Ya no quería correr. Ni una de las dos. "¿Y no importa cuánto deseas hacerme feliz?" Negué con la cabeza. "Te mereces ser feliz Akko, pero no tengo por qué ser yo la que lo haga. No solo yo, al menos." Ella pegó su frente a la mía, quedándonos bastante cerca una de la otra. "Gwen, en verdad soy feliz con-" "¿Podemos hacer esto fuera de este lugar? Me incomoda tanta señora mayor." Dije interrumpiéndola a ella y al enternecedor momento, siendo recibida con múltiples quejas y unas risas de la directora y Croix.
Luego de disculparme con las profesoras, las cuales estoy segura de que me evaluarán más exigentemente en lo que me queda en Luna Nova, Akko y yo salimos de la oficina. Akko, Sucy y yo, mejor dicho, pero ella se retiró de inmediato, dejándonos a solas. "Lo siento, ¿me decías?" Le pregunté empezando a retomar el color rojo en mis mejillas. Ella respondió riendo un poco. "Decía que soy feliz contigo." Nos miramos a los ojos unos segundos.
"¿Recuerdas la última vez que estuvimos así?" Le pregunté una vez ese recuerdo volvió a mi mente. "Salí corriendo por miedo a lo que podía pasar." Ella tomó mis sudadas manos. "¿Tienes miedo ahora?" "Uf, me estoy cagando encima. Pero no quiero correr. Quiero quedarme contigo, Akko… Si es que es posible, no quiero obli-"
Mi estadía en Luna Nova ha sido extraña, sin duda. Traumante, podría decirse. Jamás pensé que besaría a una mujer, y aquí estoy haciéndolo de nuevo. Se siente muy diferente. Esta vez quiero que dure para siempre. Aunque tuve que detenerme para preguntarle por qué. "Tú lo dijiste, soy una idiota. Cuando te fuiste corriendo pensé en que fui una mala amiga." "No es que me queje, pero no necesitas besarme para disculparte." Le dije riendo un poco. Aún no entendía por qué creía que era su culpa que me fuera corriendo luego de no corresponder mi declaración de amor. Es decir, entiendo que se sienta mal, pero no está obligada a corresponderme y se lo mencioné. "No lo hago por eso, Gwen. Es qué tienes razón, nunca dejaremos de ser amigas." Me abrazó con fuerza y yo se lo devolví con un poco característico cariño. "Incluso si somos más que amigas." Me sonrojé mucho. "¿Somos más que amigas? ¿Mejores amigas?" "Gwen." "Lo siento, es que… ¿Yo te gusto?" No dejaba de sentir que lo hacía por lástima. Sé que ella no es así pero, ¿por qué lo haría si no? "No me gustas, gustas…" ¿Querías respuestas Gwen? "¡No me mires así! Es difícil, pero quiero intentarlo, por ti. Eres… eres genial, Gwen." Se me salió una lágrima. Pocas veces me han dicho que soy genial antes, pero esta vez me lo decía una chica que yo misma considero genial. Creo que si Croix me dijera que soy genial no estaría tan emocionada como ahora. Wow, ¿en serio me siento así? Debe ser la picadura de la serpiente esa.
"No me respondiste, Akko." Llevábamos un buen tiempo sentadas en la torre de la piedra filosofal, compartiendo una lasaña mientras mirábamos el atardecer. "¿Ah? ¿Qué cosa?" "¿Somos más que amigas?" Le dije mirándola, acariciando su mano con la mía. "Claro… Lo somos, ¿no? ¿No es muy precipitado?" "¡Dímelo tú! Tú eres la que tenía dudas… por mí, encantada." Ambas nos reímos bastante, con lo que supuse que habíamos sellado el acuerdo.
"Pero ni creas que te voy a llamar pastelito o cosas así." "Oooooh, pero todas me dicen Akko, tienes que decirme de alguna forma especial. ¡Es como que yo te diga Gwen! ¿Cuál es la gracia?" No tiene… no, es cierto, tiene que haber una gracia. Es solo que no suelo tener esa mentalidad de buscarle gracia a las cosas. Quiero que ella me ayude con eso. Quiero ser feliz con ella. "Puedes llamarme Dolin… si quieres."
Capítulo 9, Más que amigas
"¿En serio? ¿Puedo ser la primera en felicitarlas?" Preguntó Diana muy entusiasmada por como Akko y yo habíamos empezado una relación más o menos seria de pareja. Digo más o menos porque ella no es una mujer seria y porque aún estamos trabajándolo. "¿Puedo ser la primera en decir que te estabas preocupando demasiado?" Añadió Amanda, recordándome mi natural reacción hacia el miedo al rechazo. El cual sufrí, por cierto. "En ese orden: Sí y sí. Gracias por apoyarme, chicas." Les dije dándoles a ambas un gran abrazo. Ellas realmente me dieron un apoyo emocional que curiosamente Akko no podía darme en esos momentos. Son muy buenas amigas.
Como apenas ayer después de esa tarde soñada en la torre fue que nos planteamos empezar esta relación, no hemos tenido mucho tiempo a solas. Ni si quiera dormimos juntas. En la misma habitación, quiero decir. Nos encontramos en el desayuno junto a Diana y Amanda y les contamos lo que ocurrió ayer. Todas nos reímos cuando mencioné a la Cobra Gay, aunque Di se preocupó bastante, puesto que ya conocía a esa criatura de antemano. Aun así nunca sospechó que me había picado porque, a diferencia de las profesoras, ella también sabía que me gustaba Akko por quién es, no por un estúpido veneno mágico. Aunque eso sí explica que jamás pudiera salir con chicos en primaria. Y que haya querido volver a besar a Croix cuando pude superar el primer beso.
"¿Nos vemos a la tarde, Akko?" Ella no tenía clases conmigo en todo el día. "Claro, iré a tu habitación cuando termine. Nos vemos, Dolin." Me dijo dándome un beso en la mejilla. Solo la gente irrespetuosa se besuquea en público.
Si la maestra Piscis pudiese regañarme por dormir en clases, lo habría hecho de seguro. Por suerte es un pez, así que no puede hacer gran cosa más que nadar. De verdad me hacía falta una amiga en esa clase, al menos para que me despierte cuando se acabe la sesión. Me propuse hablar con alguien en mi siguiente sesión para hacer algo de vida social. Jamás pensé que necesitaría hacerlo, pero sin las chicas las clases eran un infierno.
Así que eso hice. Después de mi clase con Croix, claro. En esas no necesito a nadie más que a ella para quedarme despierta. Me quita el sueño con su inteligencia y dominio de la materia. Fue en Lenguaje Mágico Avanzado dónde hice mi primera amiga que no fuese ni tutora ni amiga de amiga. Como llegué temprano, solo esperé a que alguien se sentara a mi lado y le saludé. "Hola, soy Gwen." Dije simplemente, estrechándole la mano. Mientras lo hacía un terrible escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Y sí se había corrido la voz de que soy la chica a la que picó la serpiente esa? ¿Me harían bullying por eso? ¿Me llamarán Niña Gay o algo? ¿La gente aún se burla por las orientaciones sexuales de otras personas? "Hola, soy Peni." Me devolvió el saludo sin ni una sorpresa. "¿Eres nueva aquí?" "No, llegué el semestre pasado. ¿Y tú?" Fuimos calladas por la voz de Finnelan pidiendo silencio en la sala, anunciando el inicio de la clase. "¡Yo también! Momento, ¿tú eres la que siempre hablaba con Croix?" No esperaba que se me reconociera por eso, aunque sí que lo hacía muy seguido. "Sí, esa soy-" "Señorita Aspoirot, ¿tiene algo que compartir con la clase?" Demonios. "No, maestra. Discúlpeme." Agaché la cabeza y Finnelan siguió con la clase.
Aunque elegí la peor clase para intentar hablar, al menos no me quedé dormida. También hice una amiga, que es algo más importante que mantenerme despierta. "Peni, ¿quieres que almorcemos juntas?" Le pregunté pensando que quizás almorzaría sola. "No, gracias, quedé con otra amiga." Luego de eso, se fue sin más. Me pregunté si hice una amiga o si solo me habló por cortesía.
En fin, almorcé sola. O eso pensaba; unos segundos luego de sentarme y sin previo aviso, Sucy se sentó junto a mí. "Hola, Gwen." "Sucy, que sorpresa." Le dije bastante alegre, de hecho. Me agradaba mucho tener compañía, incluso de alguien tan peculiar como ella. "Discúlpame por todo lo que pasó. No pretendía hacer experimentos con tu material genético a tus espaldas." ¿Hacer qué? Ah, lo de quitarme el cabello. "No importa, en serio. Aunque esperaba una disculpa por intoxicarme, la verdad." Ella se rio y yo también, para darle a entender que ya la había perdonado.
"Aunque lamento que haya sido a costa tuya, probablemente me den una beca por los resultados de mi investigación." Me contó ella sin el entusiasmo que espero de alguien al que lo premien de esa forma, pero con el entusiasmo que espero de Sucy. "Vaya, eso es ma-" Me quedé en silencio un segundo. Vi a Peni a lo lejos, pero no estaba almorzando con nadie. "¿Ma qué?" "Disculpa, me distraje con algo…" Me puse algo triste, pero decidí que lo mejor era ignorarlo. No puedo pretender ser amiga de todas aquí. "… iba a decir que es maravilloso." Lo digo en serio. Que no me interese la magia es una cosa, pero sí me interesan mis amigas. "Algo de eso te lo debo a ti, así que si pudieses decirme como pagártelo me sería de mucha ayuda." Le dije que no se preocupara, pero que si de verdad se moría de ganas por agradecérmelo, pensaría en algo.
Terminamos de almorzar y yo me fui a mi habitación a esperar a Akko. Ella no estaba lista aún, pero yo no tenía más clases ni mucho más que hacer. Como me estaba poniendo ansiosa porque llegara, decidí llamar a mamá y contarle sobre mi retorno a clases. "Por cierto, hay algo que quiero hablar con ustedes dos en persona." Le dije después del resumen de mis primeras clases de hoy. "Pues sabes que puedes hablar de lo que sea con mami. Le diré a tu padre que te mueres por conversar con nosotros." Ella vive en otro mundo, lo juro. Luego de ese comentario me despedí y antes de que pudiera cortar, Akko entró de golpe en mí alcoba. "¡Ya estoy aquí, Dolin!" "¿Quién es…?" "Una amiga, adiós." Dije sumamente rápido y colgué el teléfono.
Ella se sentó en mi cama y luego de dejar mi teléfono sobre mi escritorio, me senté junto a ella. "¿Todo bien?" Me preguntó poniendo una mano sobre la mía. "Sí, es solo que no quiero que mamá sepa que estamos saliendo." "¿Por qué? ¿Te avergüenzas de eso?" No sé si lo dijo en serio o como broma para levantarme el ánimo. "Me avergüenzo de ser su hija. Ella no entendería ni lo que es estar enamorada." Le contesté algo molesta. Luego de darme cuenta de que subí el tono me disculpé y opté por relajarme. "Perdón, Akko. No creo que hayas venido para verme quejarme de mi familia." La miré esperando poder besarla, pero me detuvo antes, poniendo un dedo en mis labios. "Si es lo que necesitas, lo haré encantada." Cuando retiró su dedo de mi cara, me quedé pensando en eso. Ella ya lo hacía como amiga, pero estar dispuesta a escuchar mis problemas también es parte de la vida en pareja. "Yo… no creo que lo necesite. Siento que estoy en paz respecto a mi familia, aunque me gustaría poder disculparme con Silvana." Ella preguntó quién era Silvana y le conté sobre mi relación con mi hermana. "Fuiste dura con ella." "Lo sé…" "Aunque entiendo perfectamente por qué." Me dijo para finalmente darme el beso que esperaba.
Ella se recostó un poco y yo hice lo mismo; las dos quedamos mirando al techo. "¿Por eso me dejas decirte Dolin?" Me preguntó sin mirarme. "No, es porque tú no querías llamarme Gwen y no se me ocurrió otro apodo." "Hablando de eso, ¿pensaste en un apodo para mí?" Es cierto, ella quiere algo personal y con más cariño. "No, he estado ocupada." Le conté lo que me pasó antes de almorzar, el asunto de Peni. "Que pesada. ¿Por qué no te dijo la verdad?" "Si lo supiera no me habría sentido mal." "¿Quién sabe? Tal vez si lo supieras te sentirías peor."
Pasaron las horas y Akko y yo no estuvimos hablando absolutamente todo el tiempo como me esperaba que pasara. Estuvimos largos minutos en el silencio, tomadas de la mano; algo impensable para Akko. Me refiero a lo del silencio.
"¿Ya pensaste en algo?" Me dijo cuando casi me quedaba dormida. Era relajante estar así. "Bueno, he pensado en mucho, ¿sabes? Jamás pensé que salir con alguien sería así." "Me refería a un apodo para mí pero, ¿qué te imaginabas?" ¿Cuántas veces más me pedirá un apodo? "Bueno, para empezar me imaginaba saliendo con un chico." Me levanté para encender la luz de mi habitación y de paso ver la hora. "Ay, ¿cuánto tiempo llevamos aquí?" "¿Qué hora es?" "Las diez de la tarde. ¿Quieres que te acompañe a tu habitación?" Le pregunté buscando mis zapatos. "¿Me estás echando?" Su pregunta me descolocó totalmente. Dejé de buscar para mirarla a ella. "¿Te quieres quedar?" "¡Claro! ¿Qué estás haciendo, Dolin?" Me preguntó cuando, luego de su respuesta, empecé a hacer la otra cama para ella. "¿Quieres que durmamos juntas?" Le pregunte roja como un tomate. "Bueno… sí. No son las mejores camas para dormir de a dos, pero me gustaría intentarlo. ¿A ti no?" El corazón me latía a mil. Le dije que sí sin pensar en lo que iba a pasar después. "Te vas a reír, dejé mi pijama en mi habitación." No me reí porque estaba sumamente nerviosa. Le pregunté de nuevo si quería que la acompañara y me dijo que ella iría de una carrera.
Cuando volvió, noté algo de inmediato. "¿Y tu pijama?" "Aquí lo tengo." "P-p-pero pensaba que vendrías con… que tú te cambiarías…" Ella se sentó a mi lado, algo preocupada. "Dolin… Lo siento, asumí que te gustaría verme desnuda. O que por lo menos estarías cómoda con eso." Eso me recordó lo que pasó cuando nos bañamos en el río y finalmente se lo conté. "¡¿Y por qué no me lo contaste?! ¡Qué mala eres!" "¡Porque la estábamos pasando genial!" Creo que está claro que no es por eso. Volviendo a lo anterior… "¡Espera! Esto… cámbiate aquí. Si quieres, digo…" No quería obligarla, aunque estaba claro que era su intención desde el principio.
Y lo hizo, frente a mí. Para mi sorpresa, fue lo más natural del mundo. No sé porque pensaba que lo haría de manera sensual, si solo se está sacando y poniendo ropa. Esto de intimar con otras personas es tan curioso.
"¡Lista! ¿Fue tan terrible?" No estoy segura de cuantas veces me han preguntado eso últimamente. La verdad es que no lo fue, pero todavía me cuesta ver a mis amigas desnudas. O a mi… ¿Novia? ¿Pareja? ¿Amiga con ventaja? No me gusta ese último término. Si le sigo dando vueltas a todo esto me voy a perder estos mágicos momentos con ella. Tampoco estoy segura de cuantas veces he usado esa palabra sin darme cuenta.
Ella tenía razón, apenas cabíamos las dos en la cama. Eso no era algo malo, pero es la verdad. Abrazadas las dos, no sentí frío durante esa noche de invierno que las calderas de la escuela hacen apenas pasables. Mi mente estaba llena de pensamientos pervertidos de lo que podría pasar durmiendo con mi pareja, pero nada de eso ocurrió. No sé si fue falta de iniciativa de mi parte o si simplemente no era el momento. Solo nos quedamos dormidas abrazadas.
"Buenos días, bella durmiente." Le dije cuando sonó mi despertador. Por su cara, asumo que ella no suele despertarse temprano o que, de hacerlo, no está acostumbrada todavía. ¿No lleva un año más que yo en esta escuela? Ella respondió a mi saludo sin abrir los ojos con unos balbuceos que interpreté como buenos días.
"… Suki." Dije al aire, con lo que ella despertó un poco. "¿Salud?" "¡No! Pensaba en tu apodo. ¿Te gusta Suki?" Ella se levantó para quedar sentada sobre la cama y se tomó el pelo. "¡Claro! La verdad es que cualquier apodo me habría gustado mientras lo digas con cariño." Me dijo abrazándome, lo que me enterneció tanto que la abracé de vuelta, sumamente feliz.
Cuando salimos de mi habitación las dos, fuimos sorprendidas por Diana, quién también había hecho lo mismo. "Buenos días, Gwen, Akko. Perdonen mi intromisión pero, ¿ya están durmiendo juntas?" No tomaba a Diana por una entrometida, menos por alguien a la que le gusten los chismes. "¡Sí! Aunque Dolin tenía sus dud-" "¡Akko!" La interrumpí usando su apodo regular por instinto y luego carraspeé un poco. "Discúlpenme, sé que son sus asuntos privados." "Eso mismo." Dije mirando a Akko de reojo, esperando que ella lo entendiera también.
"¡Pero si preguntó amablemente!" Me dijo Akko una vez Diana nos dejó para asistir a clases. "Diana hace todo amablemente, A… Suki." Recordé usar su apodo especial. "No por eso le vas a contar todo lo que hacemos juntas." "Pero si no hicimos nada, solo dormimos abrazadas." Pues… es cierto, pero aun así es nuestra intimidad. Traté de explicárselo antes de que tuviese que entrar a mi próxima clase. "Dolin, lo entiendo pero… ¿Qué haces?" Me preguntó cuando la abracé con intenciones de despedirme. "Tengo clases aquí. ¿Quieres qué-?" "¡Yo también! Esto va a ser tan emocionante!" Tanto como una clase sin Croix puede ponerse, al menos. Pero admito que las clases con Akko siempre han sido divertidas, más ahora que solo estar con ella ya me hace feliz.
Todo parecía ir viento en popa para mí y mi pareja. Con el tiempo tuve menos vergüenza de ir por los pasillos tomadas de la mano, ambas nos sentíamos más cómodas llamándonos novias y al dormir no necesitábamos hacer más que estar abrazadas para saber que cada una amaba a la otra.
Sin embargo, había gente en la escuela que no deseaba verme feliz. Las oía en el pasillo, aunque solo murmullos. Que Peni se refiriera a mí como la que siempre hablaba con Croix no era un hecho aislado. No me importaba ser discriminada por algo así, pero eso no era todo. Había mucho más bajo la superficie, esperando estallar. Solo faltaba un pequeño empujón.
Capítulo 10, La chica que besó a Croix
De un día a otro toda la escuela lo sabía. Un secreto a voces, como se suele decir. Lo dije antes y lo repetiré, poco me importa que unas desconocidas me molestan o discriminan por el apego que le tengo a Meridies; lo que de verdad me preocupa es ella misma.
La primera vez que lo escuché decidí ignorarlo. "Lo dicen porque nos llevábamos bien, es todo." Me decía a mí misma y a las chicas. Sin embargo, lo empecé a escuchar más seguido. Entonces volví a pensar en ellas tres. Nadie más que ellas lo sabían, ¿será que le contaron a alguien más? Lo pensé solo por un momento; yo confío en ellas. Es solo que si no fueron ellas, ¿quién?
Cuando ya los rumores eran insostenibles decidí preguntarle a ella en persona. Fui humillada públicamente cuando unas alumnas me reconocieron ahí parada frente a la oficina de Croix. Yo jamás he sido propensa a usar la violencia, al menos la física, así que solo les respondí que se metan en sus asuntos, con más de una mala palabra entremedio. Croix abrió la puerta en ese momento y como me escuchó tuvo que reprimirme con una pésima selección de palabras y una poca característica falta de humor. "Deberías cuidar esa boquita aquí en los pasillos." Las alumnas que aún seguían ahí solo se rieron. "¡Ustedes dos deberían cuidar sus boquitas!" Yo me puse roja de vergüenza e ira, pero no respondí nada y solo entré a esa habitación.
"¿Cómo pasó todo esto?" Le pregunté tan pronto cerré la puerta tras de mí. No quería sonar molesta pero necesitaba respuestas con suma urgencia. "Gwen…" "Yo le conté a mis amigas, pero es porque necesitaba hablarlo con alguien-" "Gwen…" "-y confío en ellas, sé que no le dirían a na-" "¡Gwen!" Estaba hablando tan desesperada que ni noté que me estaba llamando la atención. Me callé para escucharla, sentándome de una buena vez. "Escucha, yo tampoco sé cómo pasó. Sé que tus amigas no le dijeron a nadie, pero no hay más vueltas que darle. ¿Sabes? Puede que algunas estudiantes solo lo hayan inventado por como fuiste picada por la cobra y por nuestra relación y de casualidad tuvieron razón. Eso no es lo que importa." Se veía muy tranquila con lo primero, pero eso último que dijo hizo notar lo triste que estaba. No pude preguntarle qué era lo que importaba antes de que ella misma lo dijera. "Tengo que irme de Luna Nova."
Pocas veces me había sentido tan mal en mi vida. Buscaba formas de convencerla de que no era necesario, pero en realidad quería convencerme a mí misma de que no se refería a lo que yo pensaba. "P-p-pero son solo rumores, ¿no? A mí no me importa que m-m-me molesten…" "Sabes a lo que me refiero. Ya he causado muchos problemas en Luna Nova, el cuerpo docente no va a tolerar esto." Antes de que pudiera pensar otra excusa, me dijo que las otras maestras ya lo habían hablado con ella y decidieron expulsarla. Las clases que actualmente enseña ella las haría una profesora suplente hasta que encuentren a alguien que tenga su conocimiento en el área. En otras palabras, probablemente remuevan sus asignaturas de la malla curricular de Luna Nova.
"Mírame, Gwen." Me dijo una vez que yo entre lágrimas mirando al suelo intentaba aceptar lo que ya sabía, que ella se iría de aquí. Croix estaba contenta. ¿Cómo podía estar feliz sabiendo que arruiné su vida cómo docente? "No es culpa de nadie. Lo que pasó ese día ya pasó. Lo que importa es saber a dónde vas…" Para alguien que sabe cómo va a morir, saber a dónde va perdió el atractivo hace mucho tiempo. Fue lo que dijo después lo que me motivó de verdad. "… y saber que no vas sola. Aunque yo no esté, tienes excelentes amigas. Y una novia, por lo que he visto."
Yo seguía sin poderlo entender. Es cierto que tengo buena compañía en Luna Nova pero, ¿por qué se preocupa tanto por mí? ¿Por qué ella trata de animarme si por mi culpa está perdiendo su trabajo y su reputación está aún peor? "Voy a extrañarte, Gwen." Todo lo que decía me ponía más triste. "Del poco tiempo que estuve aquí, fuiste y siempre serás mi mejor alumna." "¿Y si hablo con las otras maestras? Les diré que no fue abuso, yo también…" Todavía no lo quería aceptar. Tenía que haber una forma de evitar que se fuera. "Estoy segura de que podrías convencerlas… Pero yo ya tomé mi decisión." ¿Eso es todo? ¿Te rendiste y ya? Quise preguntarle ambas cosas pero ella se arrodillo para abrazarme. Ella es bastante alta. "Ya he hecho demasiado daño aquí. Sé que irme te herirá de nuevo pero…" Dejando de abrazarme por un segundo, se quitó su capa y la puso sobre mis hombros. "… no me estoy yendo para siempre. Seguiremos siendo amigas."
Sin que ni una dijera una palabra más, ella salió por la puerta con sus cosas. Dejó la oficina prácticamente vacía, salvo por dos detalles. El primero era yo, con su capa que me quedaba algo grande y mi cara llena de lágrimas. El segundo era un llavero en su escritorio. Pensé que se le habían quedado, pero apenas las levanté para salir a buscarlas, sentí vibrar mi teléfono. "Es un regalo de despedida, ojala le saques provecho. CM." Era lo que decía el mensaje de texto. Guardé su número de inmediato porque además de su amiga soy una fan de su trabajo y volví a concentrarme en ese par de llaves que tenía en mi mano. Supuse que una era para la oficina misma y lo confirmé de inmediato cuando salí y pude cerrarla exitosamente. Lo que sea que abría la otra llave aún era un misterio, pero no hice mi prioridad descifrarlo.
Quería estar sola. Todos sabemos que eso es mentira; quería estar con Croix pero, como era imposible, preferí estar sola. Hace tiempo no tenía esa necesidad, hasta le dije a Akko que necesitaba un tiempo para pasar las penas. "No, no un tiempo sin ti, Akko. Un tiempo sin nadie." Tuve que explicarle a lo que me refería porque ella creía que me quería separar de ella. "Oh, jeje, que tonta. ¿Todo bien?" Asentí con la cabeza aunque sabía que no era así. Luego recordé la última vez que le oculté algo a mis amigas y sentí que necesitaba contarle. Además, se lo debía por cómo le hice creer que íbamos a terminar. "¡Yo no le dije a nadie!" Gritó cuando acabé de contarle que expulsaron a Croix. "Akko, te creo, no tienes que gritar." Ella se veía menos tranquila que yo, pero ella siempre es así de inquieta. Como dije antes, confío en que ni una de las tres lo habló con alguien más y de haberlo hecho, habría sido con sus amigas en privado.
Una vez en mi habitación, recordé todo lo que pasé junto a Croix. Sus clases, las conversaciones junto a ella, el inolvidable beso, nuestra reconciliación y un detalle. Esa vez que estábamos en su oficina entró una maestra que parecía conocerla a un nivel mucho más personal. Si eran amigas, puede que Croix le haya contado lo que pasó entre nosotras. Y si se lo contó, existía la posibilidad de que ella le hubiese contado a alguien. Y mientras esa posibilidad existiera, quería saber por qué. Motivada por la impotencia de haberme despedido de Croix, pensando en la posibilidad ínfima de que había encontrado a la culpable, me levanté de mi cama, sequé las pocas lágrimas que había echado e hice un monumental esfuerzo por recordar el nombre de esa profesora. Era algo con Ch… Vamos Gwen, ¿cuántos nombres hay que empiecen con Ch?
"Yo atiendo." Escuché decir a Diana desde su habitación. "Gwen, buenas tardes. ¿Qué te trae por aquí?" "Di, hola. Hay una maestra cuyo nombre no recuerdo, era algo con Ch…" Sí, me había rendido y decidí preguntarle a ella. "Chariot." Abrí la boca y ella se me adelantó. "Su oficina queda al fondo de este pasillo, subiendo las escaleras por la izquierda." Le agradecí y me despedí.
"…por las escaleras a…" Creo que empecé a hablar a solas en voz alta hace poco. Akko lo hace y se me quedó pegada esa costumbre ridícula. Me callé cuando ya estuve frente a esa puerta y la golpeé un par de veces. Esperé unos segundos y nada. Cuando iba a golpear nuevamente ella abrió la puerta. No estaba en su uniforme de la escuela, sino en un enterito deportivo que supongo que usa de pijama. Ahora que lo pienso, Croix jamás usó el uniforme de Luna Nova. "Aspoirot, ¿no?" Me preguntó al reconocerme. "Sí, puede llamarme Gwen. Esto…" Antes de seguir, ella me hizo entrar a su despacho. Era una sensación que ya me sabía de memoria, aunque la oficina de la maestra Chariot era muy diferente a la de Croix. Además, había un pájaro muy bonito ahí; aunque se veía bastante viejo.
"Puedo imaginarme por qué estás aquí, Gwen." Me dijo luego de que muy amablemente preparara algo de té para las dos. Creo que he tomado más té en Luna Nova que en el resto de mi vida, pero le he agarrado el gusto y Diana tiene tantas variedades que es un verdadero deleite. "Es por Croix, ella…" Chariot ya debe saber que la expulsaron y, más importante, como todos en Luna Nova, sabe que ella y yo nos besamos, así que pasé a la pregunta. "… ¿ella se lo dijo?" Ella hizo un gesto de duda un segundo y luego entendió la pregunta. "Croix y yo somos amigas desde que estudiábamos aquí cuando niñas. Lo seguimos siendo, así que me lo contó cuando pudo, que fue tiempo después de que, bueno, de que eso ocurriera." ¡Lo sabía! El problema es que ella se veía demasiado buena como para divulgar rumores sobre una amiga de toda la infancia y me siento como una tonta solo por haber pensado en que ella pudo hacer algo así.
"Cuando me lo contó, quería irse de Luna Nova." ¿En serio? Le hubiera preguntado pero me dejó sin palabras. Ella continuó hablando como si supiera lo mucho que me importa. "La herí bastante, Chariot." Dijo citándola. "No sé si merezco ser su maestra, menos su amiga. Debería irme antes de… En ese momento la interrumpí. ¿Antes de disculparte con ella?" Me contó cómo la convenció de quedarse y que de hecho esta vez también la defendió ante el resto de las maestras, en vano. "Lamento que las cosas hayan resultado así. Si te dejó su capa es porque en verdad se llevaban bien las dos." Agarré con fuerza parte de la capa con una mano, muy melancólica. "Pero no viniste a que te dijera eso, ¿verdad?" Preguntó luego de un gran sorbo de té en lo que yo me lamentaba. "No… yo pensaba que usted la había delatado… Es que estoy desesperada, toda la escuela sabe lo que pasó y…" Ella me sonrió y con eso entendí que no estaba molesta por mis sospechas. "Puede que Croix y yo hayamos tenido nuestras diferencias en el pasado, pero jamás le haría algo así. Y a ti tampoco, Gwen, para que lo sepas." Con eso recordé que con la partida de Croix el bullying seguiría llegando a mí. No sé cuánto seré capaz de soportar antes de realmente querer golpear a alguien.
"Gracias, maestra Chariot." Le dije cuando me levanté para volver a mi cuarto. No había obtenido las respuestas que quería, pero no diría que fue una tarde malgastada. "Sé que no te conozco como Croix pero necesitas ayuda con algo, solo ven a verme. Akko siempre lo hace." Me dijo guiñando el ojo. Me sentí aliviada por un momento sabiendo que aun sin mi maestra favorita, tenía gente que me apoyaría de manera casi incondicional.
Al caminar por los pasillos de vuelta, pensé en algo. ¿Me habrá visto alguien ir a la oficina de la maestra Chariot? De ser así ya me imagino lo que dirán. "¿Ahora sales con Shiny Chariot, Mariposa Traicionera? ¿Qué diría tu novia?"
"¡Escúchame pedazo de…!" Grité hacia el lugar de dónde venía la voz, mas no vi a nadie. ¿Estaré alucinando? Un segundo después recordé que estoy en una escuela de magia y que es muy probable que la estén usando para molestarme y cuando la gente da ese paso extra para burlarse de mi desgracia es cuando me empiezo a cabrear. Encima meten a la inocente Akko y a la maestra Chariot en todo esto y eso me hace sentir aún peor.
Llegué a mi habitación al fin y por fortuna no escuché más voces que buscaran humillarme. Sin embargo ya en el silencio de mi cuarto me hacía otras preguntas a mí misma, principalmente cómo afectaría mi relación con Akko. Después de todo, por lo que sé nadie sabe realmente que besé a Croix, solo decidieron creer los rumores. Podrían inventar cualquier cosa de mí y se esparciría como un incendio. ¿Es que estoy condenada a ser La chica que besó a Croix? ¿La Mariposa Traicionera? ¡¿Quién demonios inventó ese apodo de mierda?!
Me fui a dormir llorando, decidida a hablar con las maestras mañana. No puedo hacer que le devuelvan su empleo a Croix pero al menos quiero que atiendan el asunto del bullying.
Quiero ayuda.
Capítulo 11, Mujer contra mujer
"¿Bullying?" Preguntó la directora Holbrooke. "Sí, no me he sentido-" "¿Qué es bullying, señorita Aspoirot?" ¿…en serio? Le iba a responder algo decepcionada pero Finnelan se me adelantó, susurrándole al oído de manera muy poco disimulada la respuesta. "Oh, claro, claro. Pues eso no está bien. Dígame, ¿quién le hace este… bowling?" Finnelan le susurró una vez más mientras yo perdía la fe en la capacidad de las docentes de Luna Nova. "¡Bullying!" Solo suspiré y seguí con mi problema. "Ese es el asunto, es prácticamente toda la escuela. Han escuchado los rumores, ¿no?" Finnelan dio un paso adelante para hablar con más competencia que la directora. "Señorita Aspoirot, no insinuará que despedimos a una profesora en base a rumores, ¿o sí?" Me quedé callada un momento pensando en que Croix ya se los había dicho. "Pues no, pero… No sé qué les dijo la maestra Croix, pero ella no me obligó a nada." En eso intervino Holbrooke. "Estoy segura de que no se refería a eso, Maestra Finnelan." Luego de esa acotación volvió a hablarme. "¿Toda la escuela? Discúlpeme, señorita Gwen, pero no podemos castigar a toda la escuela." ¿Lo dirá por un tema de papeleo o de espacio? "Sin embargo, si pudiéramos encontrar a quién inició los rumores, podríamos tomar medidas más concretas. Le ruego que sea paciente y no dude en venir aquí si tiene alguna pista de quién podría ser la alumna que empezó todo esto." Digan lo que quieran, la directora tiene corazón de abuela. Y bueno, cara de abuela también. Aunque no me ayudaron como yo esperaba les agradecí y salí de su oficina. Me esperaba ser molestada por soplona ahí mismo, pero supongo que no es un movimiento muy inteligente acosar a alguien frente a la oficina de la directora. Preferí ponerme mis audífonos e irme a mi primera clase del día.
La pasé terrible. Hace mucho no me sentía así en una clase. Fue entrar al aula y hacerlas reír a todas. Me senté sola, al fondo. Gracias a mi buen oído pude escuchar bien a pesar de mi ubicación, pero por lo mismo también pude oír el cuchicheo de mis compañeras de clase. Me siento como una estrella; últimamente todo se trata de la Mariposa Traicionera.
"¿A quién besará ahora?" Dicen algunas. "Pobre Akko, ¿es que no sabe que está saliendo con la Mariposa Traicionera?" Se preguntan otras. Yo me pregunto cuando pasará todo esto. Busco escapar de mis pensamientos estando con Akko y siento que la incomodo por cómo atraigo tanta burla y dudas sobre mi fidelidad. "Dolin, sé que debe ser difícil para ti pero tranquila, yo confío en ti con todo mi corazón." Y me sentía peor sabiendo que todo lo que se esforzaba en hacerme sentir mejor con su característico buen humor era casi en vano. Además de ella, solo Diana y Amanda me hacían sentir cómoda aquí y a pesar de eso, mi paranoia me atacaba cuando las veía. ¿Y si alguna de ellas fue? No es la primera vez que lo pienso. Nadie más lo sabía, es la única alternativa; una de ellas tiene que ser. Luego vuelve la Gwen con una mejor madurez emocional que confía en sus amigas a decirme que estoy mal. Ni una me convence del todo; la primera es más racional y ese suele ser mi estilo. El segundo argumento es más emocional, pero no implica una traición, lo que la hace una opción mucho más atractiva. No hay consenso, me quedo dormida al fin. La historia se repite al día siguiente. Hablo de toda la historia, desde entrar en un aula y que se rían de mí a que me cuestione la lealtad de mis amigas.
Un día cualquiera la rutina cambia. Esta vez no se burlan a mis espaldas; una chica me increpa directamente. "Las clases que enseñaba la maestra Meridies son terribles ahora, gracias a ti." Como si yo la hubiese querido expulsar. Como si prefiriese las clases hechas por la maestra suplente. Como si alguien en esta condenada escuela pudiese extrañar a Croix más que yo.
"Akko no está aquí." "De hecho, te buscaba a ti, Sucy." Estaba más allá de la desesperación. Mi propia cordura me había abandonado. Dicen que cuando descartas lo imposible solo queda la verdad; en este caso la verdad me parecía imposible y quería descartarla de una vez por todas. "Vaya, eso sí es una sorpresa. ¿Qué necesitas?" "¿Recuerdas que querías agradecerme de alguna forma lo de tu beca?" No soy de cobrar favores pero esta oportunidad no la podía dejar pasar. Ella asintió y mi corazón latía muy fuerte, diciéndome que reconsiderara lo que iba a preguntarle. No lo hice. "Necesito un suero de la verdad." No sé si había sorpresa en su cara, rara vez cambiaba de expresión. Me hizo pasar y cerró la puerta detrás de mí, con lo que esperé que me diera algún sermón sobre querer sonsacar la verdad de las personas, o quizás no quería admitir en público que no era capaz de hacer algo como eso. Al cabo de unos minutos de silencio por parte suya y de varias mezclas de ingredientes, sacó un pequeño frasco con un líquido de un fuerte color morado. "No preguntaré para que lo quieres." Mientras me lo daba, le agradecí con una sonrisa. "Es para preguntarle a Akko, Diana y Amanda si le contaron a alguien que besé a Croix… ¿En qué momento…?" "Creo que inhalaste un poco, pero al menos sabes que funciona. Unas gotas de esto y te dirán justo lo que quieres oír."
Bueno, con eso murió el secretismo. Solo tenía que encontrar la forma de que se tomaran la poción sin darse cuenta. ¿Quiero preguntarle a las tres a la vez o una por una? ¿… quiero hacer esto? ¿Es que ya no confío en ellas? "Oye, Mariposa, Akko está con Chariot ahora, ¡no te vayas a poner celosa!" "¡Cierra la puta boca!" Se acabó, voy a llegar al fondo de esto. Tomé el frasquito con cuidado y lo metí en mi bolsillo para irme a mi cuarto a planear un picnic.
"¿Un picnic?" Me preguntó Amanda, la primera de las tres que pude encontrar. "Claro, hace tiempo no hacemos algo juntas todas…" Le aclaraba mientras pensaba si había alguna forma de darle algo de la poción en este preciso momento. "… y sería divertido, ¿no?" Sonreí intentando disimular mis intenciones y evidentes nervios. "Claro, ¿por qué no? Puedo decirle a Diana en lo que buscas a Akko, tengo clases con ella pronto." Que oportuno. Le agradecí su ofrecimiento y partí a buscar a mi novia, pensando en cómo haré para usar un suero de la verdad con la que además de mi pareja es mi mejor amiga. Ojala entienda que estoy desesperada. Una parte pesimista de mi espera que ojala no haya sido ella la soplona.
"¿Un picnic?" ¿Es tan difícil de creer? Le dije lo mismo que le dije a Amanda, también esperando darle el suero en este momento. Finalmente desistí, ya que lo más probable es que las cuatro estemos juntas ese día y sería muy complicado explicarle a Suki por que la drogué antes que a las otras. También será complicado explicarles que no confío en ellas… Pero estoy harta. De todo.
Esa noche tuve una pesadilla, de esas en las que tienes los dientes sueltos. Era peor que eso, claramente, pero prefiero no recordarla. Lo que sé es que desperté gritando, sudando frío y por segunda vez miré de otra manera a mi corbata colgando del perchero. Akko también despertó gritando. "¡Dolin! ¿Qué pasó?" Me preguntó de nuevo, ya que la primera vez no la oí al estar concentrada en quitarme la vida. Supongo que su presencia ahí me disuadió de la idea rápidamente. "T-t-tuve una pesadilla… lamento despertarte." Ella me abrazó fuerte y por desgracia no pude relacionar esa sensación con alguna que haya sentido de parte de mi madre porque, como adivinaran, jamás me dejó acostarme con ella cuando tenía miedo de noche. Le agradecí con unas cuantas lágrimas en mis ojos y le insistí que volviéramos a dormir.
Lloraba pensando en que pagaré su hermoso gesto, su amistad e incluso su afecto y amor de pareja obligándola a decirme la verdad de la peor forma posible.
¿Cómo puedes hacerles esto? Pensaba mirando al techo ya que no podía dormir. Luego me imaginaba a alguna de las tres confesando lo que quiero oír y preguntaba de vuelta, ¿cómo pudiste hacerme esto? ¡Pensaba que éramos amigas! Diría yo al saber la verdad o ellas al saber que las drogué por ser tan paranoica. Pase lo que pase, mañana sabré acabará todo este tormento, porque no hay forma de que aguante otra noche con ese frasco recordándome de lo que soy capaz cuando me empujan a mi límite. O cuando tengo miedo.
"¿Pudiste dormir algo, Dolin?" Preguntó Suki ante mis ojeras que delataban una obvia respuesta a esa pregunta. "No… espero que una ducha me arregle…" Al responderle sonaba más deprimida que nunca y con justa razón. Lo que Akko me pidió después fue aún más deprimente… "¿Quieres que nos duchemos juntas?"… porque tuve que rechazarlo. No sentía que merecía su amor. "Bueno… espero que te sientas mejor luego, Dolin. Te quiero." "Yo también, Suki." Ella salió de mi alcoba, dejándome sola para que pudiera ducharme y así poder aparentar un humor regular en el picnic de la tarde. "¿Qué pasó, Mariposa? ¿Akko rompió contigo?" Esa voz… ¿no me suena de algo? Debe ser mi imaginación.
"No se te ve para nada bien, Gwen. ¿Estás segura de que quieres que sea hoy? No tengo problema con-" "Estoy bien… y estoy segura." Ya había echado la poción en sus sándwiches, no podía hacerme para atrás ni dejar que alguna de ellas lo hiciera. Fuimos volando a la torre de la piedra filosofal y ahí pasamos unos agradables minutos antes de que estuviera lista para preguntarles. Al menos ellas los pasaron, yo estaba tan ansiosa y nerviosa cómo podía estar, por lo que les insistía que comieran para empezar a interrogarlas.
Mi mente iba y venía pensando en si debería hacerlo. Por experiencia propia sé que la poción es sumamente eficaz así que ya deberían estar listas para soltarlo todo, pero no se sentía bien. Una vez que llegaba a esa conclusión mi paranoia me hacía escuchar esa voz llamarme Mariposa Traicionera y la necesidad de preguntarles dejaba de sentirse mal. Finalmente cedí. No hay marcha atrás, pensé, y miré a Akko sumamente seria porque quería empezar con ella. "¿Pasa algo? ¿Se nota que no me lavé los dientes esta mañana?" No era lo que quería preguntarle pero me confirmó que la poción funcionaba. "A… Suki. ¿Le contaste a alguien sobre mi beso con Croix?" "Gwen… Solo le dije a Sucy y a Lotte, pero les hice prometer que no le dirían a nadie. A cambio de eso, Sucy me dijo que la dejara probar algunas pociones conmigo y claro que accedí." Una menos, aunque eso no me ponía menos nerviosa en absoluto. Solo saber que las tres son inocentes me ayudaría un poco; aunque no resolvería el misterio, sabría que solo soy una mala amiga que no confía en ellas. "¿Qué hay de ti, Amanda?" Continué el interrogatorio. "También le conté a Chariot, pero fue porque quería ayudarte, Dolin…" Interrumpió Akko antes de que Amanda pudiera responderme. "Gracias, Suki… ¿Me decías, Amanda?" "Pues no le conté a absolutamente nadie, nos pediste que no lo hiciéramos, después de todo." Le agradecí su respuesta y Akko empezó a mirar hacia un lado como extrañada, probablemente preguntándose por qué fue que habló con tanta sinceridad. Curiosamente era la única que se veía así, parecía que Amanda dijo exactamente lo que diría incluso sin estar bajo los efectos del suero. Solo quedaba Diana.
"Oh, claro que sí. Yo le conté a mis amigas, compañeras de clase, alumnas al azar, algunas maestras… Me encargué personalmente de que toda la escuela lo supiera, Gwen."
Era un día precioso. Hacía un sol muy agradable y no se veía una nube en kilómetros a la redonda. Toda la escuela me habría visto caer desde la torre; no sería nada lindo, más de alguna maestra intentaría salvarme y eso vendría con sus propias secuelas, quizás hasta me habrían internado. No, no iba a lanzarme por más que me hubiese gustado. Solo le di un golpe en la cara a esa puta traidora antes de que siguiera hablando y me fui del lugar corriendo mientras era incapaz de contener mis lágrimas. Estaba tan sorprendida que fue lo único que pude hacer.
¿Por qué me haría algo así? ¿No éramos amigas? ¿Acaso alguna vez la herí? ¡Alguien dígame, ¿qué fue lo que hice mal?!
…por favor… alguien que no sea ni una de ellas. No quería dar explicaciones, no quería oír ni hablar con nadie. Necesitaba evitar que me siguieran, así que me escondí en el único lugar al que solo yo podía entrar, la oficina… ex oficina de Croix. Llevaba las llaves conmigo todavía y desde adentro pude escuchar cómo los gritos que llamaban mi nombre se atenuaban con la distancia. Ahora solo oía mis sollozos haciendo eco en la vacía habitación que ya de por sí me traía recuerdos melancólicos, por decir lo menos. Pensando en que no quería seguir viviendo, recordé algo que me dijo mamá hace unos meses. "…si alguien te rompe el corazón, tu rómpeles el suyo. Eso hacen las Lynn." Por primera vez ella me ayudó a entender algo … no soy yo la que tiene que dejar de vivir. Dos pueden jugar al juego de arruinarle la vida a la otra, Diana Cavendish. Ahora, ¿cómo le arruino la vida a una mujer aparentemente perfecta? No bastaría acusarla con la directora, no; incluso si es lo más sensato, no estoy para eso.
Quiero… quiero que sufra como yo.
"Gwendoline…" "¡Quiero estar sola!" No tenía paciencia para nadie y no reparé en cómo me había encontrado alguien estando aquí hasta que un particular brillo verde me hizo darme vuelta a ver a quién sea que quería hablar conmigo. "¿Quién eres?" Pregunté al ver a una resplandeciente figura ante mí, se trataba de una bruja cuyos cuernos me sonaban vagamente de algo. "Soy Woodward. Una de las antiguas nueve brujas…" No me sonaba para nada, incluso si en varias clases mencionaban a esas históricas brujas. Oh, pero de seguro la señorita Cavendish sabría de quién se trata perfectamente. Esa maldita hi- "No quieres estar sola en verdad, ¿me equivoco?" Por un momento pensé en decirle nuevamente que sí, pero mi corazón partido habló antes que mi cerebro. "… no…" Aunque tampoco sabía si me apetecía hablar con una aparición espectral. Ella solo sonrió mientras seguía flotando frente a mí. Antes de preguntarle cualquier cosa, quise hacerle una pregunta más coherente. "¿Por qué puedo verte?" "Toda bruja tiene una especialidad. Algunas son mejores para alegrar al resto, otras son innovadoras. Tu, hija mía, eres buena con los espíritus." Genial, puedo hablar con muertos; me servirá bastante cuando me vengue de Diana. "Sin embargo…" Dijo apuntando a mi falda, la cual también brillaba de la misma forma que ella. "… Croix quería que me vieras." Metiendo mi mano a mi bolsillo, vi que el resplandor venía de la segunda llave que Croix me había dado. "¿La conoces?"
Me explicó que fue maestra tanto de ella como de Chariot antes de que ambas se volvieran grandes brujas. Normalmente Woodward se comunicaba con ellas cuando más la necesitaban, o cuando la iban a visitar al Abismo de la Luna Azul. Sin embargo, como Croix es una genio y aparentemente la necesitaba muy a menudo, inventó este dispositivo con el cual ella puede manifestarse aquí. "Puedo notar que me necesitas." Mentiría si dijera que no. Con lo que si tenía dudas era la forma en la que podía ayudarme una bruja de hace cientos de años.
"¿Por qué tengo que sentirme así?" Le pregunté desesperada al cabo de unos segundos, sentándome en el suelo con lágrimas de hace varios minutos en mis ojos. "¿Qué hice para terminar traicionada por una gran amiga y estar contándole mis problemas a un fantasma en la oficina abandonada de mi ídolo?" Su respuesta me hizo enojarme mucho más que lo que dijo Diana. "Tú misma lo buscaste." Solo lancé la llave a una pared, esperando que se rompiera para dejar de oír a Woodward y poder lamentarme sola una vez más. Tal como si fuese una cruel broma del destino, parecía que Croix también había pasado por esto antes e hizo al dispositivo ese bastante resistente; la bruja seguía ahí, mirándome con un rostro que mezclaba extrañamente condescendencia y afecto maternal. No es como que sepa cómo se ve lo segundo.
No le respondí. ¿Cómo podría? Pensé que quería ayudarme y en cambio… "Dime, Gwendoline. ¿Qué querías oír a tus amigas decir?" En cambio me hacía crípticas preguntas sobre temas que no quería volver a plantearme. Mi silencio no le hizo insistir en su pregunta; yo me la repetí en mi mente. ¿Qué quería que me dijeran cuando les di la poción? "Querías culpar a alguien, a quién sea. Entonces, ¿por qué te lamentas?" "¡Porque perdí a una buena amiga! ¡Porque confié en ella e hizo que toda la escuela se burlara de mí! … porque yo la quería mucho…"
Por mucho tiempo pensé que esa era la respuesta. Luego pensé que, de ser así, Woodward no estaría aquí. Me hice la pregunta varias veces de nuevo, buscando otra respuesta sin éxito. Había algo que ella quería que viera, incluso si no me estaba ayudando en absoluto ya que estoy segura de que podría decirme exactamente qué es eso que no estoy viendo. Si Diana me dijo exactamente lo que quería oír, ¿por qué me lamento?
Esa noche dormí ahí. Dormir es un eufemismo, la verdad es que pasé la noche ahí, pero desvelada. Pensaba que estaba preocupando a las dos amigas que aún me importaban habiendo desaparecido así; luego pensé que ya deben saber que les di un suero de la verdad y deben odiarme por haber desconfiado tanto de ellas. Finalmente, recordé lo que Akko y yo siempre nos decimos, que nada hará que dejemos de ser amigas y entonces volví a hacerme la pregunta.
"¿Qué quería que me dijeran cuando les di la poción?" Pensar en las palabras de Diana una vez más me traía a la misma respuesta. "Quería que alguna de ellas me dijera que esparció el rumor…"
"¿Ya te diste cuenta de tu error?" Preguntó Woodward, apareciendo en la sala sin previo aviso, tal como antes. No sabía si me escuchaba, pero por algún extrañó motivo estuve hablando sola todo este tiempo y ahora que lo mencioné en voz alta finalmente lo entendí. "… soy una tonta."
Capítulo 12, La tonta
Se sentía como déjà vu. Una vez más mi inseguridad me tenía frente a una amiga herida, esta vez más física que emocionalmente, rogando por recibir su perdón. No me acostumbraba a esta sensación todavía y esperaba no hacerlo. No me costaba admitir mis errores, era que me dolía ver a Diana con un parche en la nariz, brazos cruzados y una leve sonrisa en su cara. ¿Cómo?
"Gwendoline." Me detuvo mi nueva ángel guardián antes de salir de la habitación dónde había pasado la noche ese día. No sabía cómo tratarla ahora que mi mente estaba más deprimida que enojada y tampoco sabía lo que quería de mí. Solo la escuché. "No eres una tonta."
Tomé la llave con la que la bruja fantasma era capaz de hablarme y abrí lentamente la puerta, procurando que nadie me viese por el pasillo. Por fortuna no había nadie en ese lugar, pero me resultaría imposible llegar caminando a mi habitación sin que alguien me viera. En ese momento se apoderó de mí una sensación que me recordó a mi hermana; la magia me podría ayudar en algo por primera vez. "Metamorphie… Faciesse." Recité en voz baja luego de pensar en algún animal sigiloso para escabullirme a mi habitación. ¿Por qué a mi habitación? Principalmente era porque necesitaba dormir en una cama. Sin embargo, había algo que tenía que buscar en mi habitación y, además, quedaba muy cerca de la de Diana, a quién le debía una disculpa y una explicación.
Así fue como pasé por los pasillos convertida en una rata, acorde a cómo me sentía por dentro. A centímetros de pasar por debajo de mi puerta, sentí como crecí de golpe, dándome un cabezazo que me hizo caer de espalda al suelo. Alguien había contrarrestado mi hechizo de transformación y solo se me ocurría una bruja capaz de hacer eso.
"… Di… yo…" Ni me levanté del suelo. Me dolía mucho el golpe que me di con mi puerta, aunque más me dolía verla ahí de pie mientras yo estaba tirada. Le habría rogado entre lágrimas por su perdón de ser necesario; pero no lo fue. Arrodillándose, me estrechó la mano para ayudarme a ponerme de pie en lo que yo era incapaz de decirle nada; estaba conmovida por su acto de generosidad y compasión. Tampoco me veía capaz de entender por qué era así conmigo.
Una vez me hizo entrar a su habitación me sentó en un sofá, puso una manta sobre mis hombros, un paño frío en mi frente y me sirvió un té caliente. "Hice un poco de investigación luego de… de nuestro picnic." Ella rompió el silencio mientras yo soplaba el té para enfriarlo un poco. "Si estás aquí, Gwen, es porque llegamos a la misma conclusión, ¿no es verdad?" Incluso tratándose de ella me sorprendía; la golpeé en la cara por un malentendido y lo primero que hizo fue buscar la forma de reconciliarnos. Yo en su lugar me habría enviado a freír espárragos sin más.
"¿Por qué haces esto?" Le pregunté en mi incredulidad y autodesprecio. "Hice lo último que haría una amiga con todas ustedes y…" "Sé que estabas desesperada." "¡Eso no justifica lo que hice!" Contesté realmente angustiada porque sabía lo que me preguntaría de vuelta. "Gwen. Viniste a pedirme perdón, ¿no? Pues yo quiero disculparme contigo también." Me esperaba lo primero, no lo segundo. Estaba desesperada por que me perdonara, incluso si creía no merecerlo, pero, ¿por qué me pediría disculpas ella? "Si recurriste a eso es porque no te di la confianza suficiente-" "Recurrí a eso porque ya no sé cómo seguir… Necesitaba culpar a alguien de mis desgracias y, y… Quiero que esto se acabe, Diana." Al terminar mi interrupción volví a echarme a llorar.
Ella no me dejaría sola. Tomó mis manos mientras me levantaba la cara para verme a los ojos.
Me miró sin decir nada. Sé que ella no es tan extrovertida como Akko ni tan directa como Amanda, pero de haber querido decir algo de seguro lo habría dicho. Me dejó llorar, sabiendo que estaba acompañada de alguien que durante las últimas largas horas pensé que jamás podría volver a llamar amiga. "¿M-m-me perdonarías… por golpearte tan fuerte, al menos?" Ella se rio con mi pregunta. "Tranquila, ya no me duele. Lamento que hayas tenido que escuchar esas cosas terribles de mí parte, te pido mis más sinceras disculpas." La abracé mientras le repetía mil veces que la perdonaba. Sabía que fue mi culpa.
"En lo que estabas desaparecida le expliqué a Akko y Amanda lo que ocurrió…" Me dijo luego de habilitar una cama para que pudiera descansar. Me pesaban los párpados después de tanto llorar y de pasar la noche en el suelo de una oficina abandonada con olor a fideo instantáneo. "G-gracias, eso-" "… no me creyeron. Odio pedirte esto, pero..." Mierda… no, ya sabía que tarde o temprano tendría que explicarles. "No hay problema, Di. Yo te metí en esto." Sin quererlo solté un bostezo frente a ella. "Pero de verdad no puedo ahora mismo… buenas noches." "Gwen, son las dos de la… Olvídalo, descansa un poco." Agregó con una sonrisa para dejarme dormir mientras ella hacía cosas de Diana, la verdad no tengo idea que puede ser si no es leer.
Caí como un tronco. Contrario a lo que creía, o habría creído de no ser por estar al borde de desmayarme del sueño y por tanto era incapaz de pensar en algo más, dormí bien. No tuve ni una pesadilla, aunque tampoco soñé con nada.
Desperté de noche, claramente. No había nadie en la habitación, ni Diana ni sus compañeras de cuarto. Por más que lo intenté, tampoco pude hacer aparecer a Woodward. Pensé en salir e ir a mi propia habitación, pero temía que alguien me viera en esos dos metros de pasillo que hay entre puerta y puerta y me detuve. Además la cama de repuesto de Diana es mucho más cómoda que la mía y quería abusar de esa injusticia.
Al final me pesó el estar tanto tiempo en una habitación ajena, incluso si estaba invitada, y volví a mi cuarto. Tanto que reparé en un encuentro casual con alguna alumna en ese pasillo y no pensé en que podría pillarme con alguien que sí me estaba buscando. "… A-akko…" "Ya ni me llamas con mi apodo especial…" Me dijo lo más apenada que la había visto en toda mi vida y eso de paso me ponía sumamente triste a mí, pero fui directo al grano; no soportaba verla así. "Lo que Diana les contó…" "¿¡Puedes creerlo!? Se inventó-" "Es verdad."
Me esperaba un golpe, o algo. No sé por qué, tenía miedo y Akko es bastante fuerte e impulsiva. En vez de eso, se quedó ahí parada. Callada. "Si van a odiar a alguien, que sea a mí." Le comenté rápidamente ante su silencio. "No entiendo…" "¿¡Qué es lo difícil de entender!? Fui una idiota al pedirle a Sucy una poción para escuchar lo que quería oír y aún más tonta al dudar de mis amigas... y de mi novia… si aún quieres llamarme así."
A esa conclusión habíamos llegado con Diana. Cuando le pedí un suero de la verdad a Sucy, por algún motivo, espero que por tener una moral mejor que la mía, no accedió del todo a mi pedido. Sin embargo, a pesar de criptica, fue directa conmigo. Unas gotas de esto y te dirán justo lo que quieres oír fueron sus palabras exactas. Y eso fue lo que pasó, yo quería oír a alguna decir que me había traicionado. Que no estaba paranoica.
Y funcionó. Ahora no estaba paranoica, estaba sola. Akko salió corriendo en ese momento, sin contestarme. Yo entré a mi habitación cuestionando a Woodward. "Sí soy una tonta."
¿Y ahora qué? Pensaba desvelada en mi cama. No tenía sueño, había dormido todo el día. ¿Será hora de retirarme de Luna Nova? Le he causado tanto daño a mucha gente aquí. ¿Si quiera mis padres me dejarían volver a casa sin graduarme? ¿Me importa eso? … Entonces así te sentías, ¿no, Croix? Por eso t- ¿Quién toca la puerta a esta hora? Me imagino que la única persona que aún me soporta en esta condenada escuela. "¡Sorpresa!" Me caí al suelo de, valga la redundancia, la sorpresa. Eran todas las chicas que no odio de Luna Nova, es decir, mis amigas y sus amigas, todas en pijama, lideradas por Akko, paradas frente a la puerta de mi habitación. "¿Q-q-qué mi-?" "¡Feliz cumpleaños!"
No entendía nada. Para empezar, ¿cómo es que olvidé mi cumpleaños? Aunque siendo honesta, tengo mi horario de sueño destruido por todo lo que pasó ayer, así que es mucho más entendible eso que ver a las chicas ahí paradas. "¿Podemos pasar o…?" Preguntó Amanda con su característica falta de preocupación. No sabía si todas cabían en mi habitación, pero sabía que no tomarían un no por respuesta, así que las hice pasar. Cada una, menos Akko, venía con su saco de dormir. Jasminka traía un saco de cosas para comer, además del pastel, y Constanze trajo un reproductor de DVD para ver películas durante toda la noche.
"Esto…" Tenía un millón de preguntas que hacer. En lo que todas me miraban sonrientes, algo cambió en mí. No quise preguntarme nada más. Quería vivir el momento, ser feliz con ellas. "¡Gracias por recordarlo! ¡Son las mejores amigas que cualquiera podría pedir!" Me costaba ocultar mis lágrimas, pero irónicamente pasaron por unas de emoción. Akko me tomó la mano para tranquilizarme un poco y de entre todas las invitadas, por decirles de alguna manera considerando que es una fiesta sorpresa, me preguntaba cómo se sentía Sucy. ¿Le habrían dicho…? No, dije que viviría el momento. Ya me preguntaré eso luego.
Lotte fue la primera en hablarme de su regalo, mientras yo lo abría, elegido al azar entre los pocos que había. No me estoy quejando, ya recibir regalos es una maravilla. Mis padres apenas me saludaban y Silvana una vez me regaló un atrapa pesadillas. "No sabía si te gustaría pero Akko me dijo que te gusta leer." Leo cuando no se trata de la tarea que dejan en clases, pero en este caso espero que no me guste; me había regalado el primer tomo de Cae la Noche y si no mal recuerdo tiene 365 volúmenes, así que si me enganchaba con el primero estaría atrapada de por vida leyéndolo. "Gracias Lotte, lo empezaré mañana." Le dije contenta abrazándola, esperando poder cumplir esa promesa. "Pero no lo leas mucho o te vas a perder de esto." Comentó Amanda poniendo su regalo en mis manos. Tenía la forma cuadrada de un libro pero era más delgado. Mientras lo abría ella siguió explicándose. "De dónde vengo son muy populares, una vez las pude ver en vivo…" Era un cómic de un equipo de súper heroínas del país de Amanda, las Super Stars. "… me hubiese encantado pedirles que te autografiaran ese cómic, pero…" Le di un gran abrazo antes de que se justificara. Las dos me habían dado algo con lo que distraerme y ahora no sabía por cual empezar. No soy muy fanática de los súper héroes pero por lo que Amanda me contó después, el líder del equipo, Iron Heart, es todo un genio de la tecnología, al nivel de Croix.
Me quedé conversando, aunque tratándose de ella conversar es eufemismo, con Constanze por un buen rato, ya que ella también es una gran adepta de la tecnología y sus aplicaciones con la magia. Yo me preguntaba como cabía tanta gente en mi habitación y si Diana siempre usa ese pijama o solo fue para esta ocasión.
Aunque la mayoría lo pidió, me negué a que viéramos una película de terror. Simplemente las detesto, así que optamos por ver algo que pudiéramos disfrutar todas. Eso se tardó lo suyo. Lotte y Jasminka querían romance adolescente, Amanda quería algo de acción. Diana no expresó preferencia alguna y yo, bueno, yo quería ver alguna película animada. Acabamos viendo una que recomendó Akko de un estudio de animación japonés que curiosamente narraba la vida de una pequeña bruja que se iniciaba en su vida como tal, muy emocionada al respecto.
Irónicamente me recordó a mí misma. ¿Qué parte? Ya casi al final, cuando su vida fue en picada por dejar de creer en la magia. O así lo entendí yo, al menos. Quizás no sea lo que pasó pero a mí me hizo sentido y más que nada me hizo llorar bastante. Lloré por lo que ya dije, me recordó a mí. Vi a la Gwen de hace unos días, la que dejó de creer en todo. Incluso si mi vida decayó mucho antes de dejar de creer, fue cuando me rendí que realmente estuve cerca de perder todo lo que hoy me importa. Mis amigas.
Me fui a dormir junto a ellas, pensando en que quizás ella eligió esa película a propósito. Dormí como hace mucho no dormía, acompañada de gente que amo. Y fue cuando me di cuenta de ese hecho que me puse triste de nuevo.
"Gracias, mamá. Dile a papá que también le agradezco su saludo." Lo dije así porque ni se dignó a hablar conmigo por teléfono. Hizo que mamá me saludara de su parte, el muy cabrón.
Había pasado la pijamada y luego de agradecerle a cada chica su compañía, nos dejaron junto a Suki a solas. Le quise preguntar sobre nosotras pero mi familia fue inoportuna una vez más. "P-por cierto, mamá." Le pregunté tartamudeando, me era difícil hacer esto. "¿Sí, Gwendoline?" Tragué saliva y junto a eso mi orgullo. "¿S-sabes dónde está viviend-do Silvana?"
Capítulo 13, Reunión familiar Aspoirot Lynn
"Claro hija, cómo ella llama algo más seguido que tú-" Ya puedo ver por qué. "-y definitivamente habla más que tú-" Si no fuese porque de verdad quiero saber, le habría colgado hace unas diez palabras. "-nos cuenta todo. Está viviendo en unas islas muy al sur del mundo, ¿cómo dijiste que se llamaban, cariño? ¡Eso, Chiloé! Nos envía postales de un pueblito llamado Ancud." "Gracias, mamá." Cómo no necesitaba más que eso para rastrear a mi hermana, le colgué. Ni si quiera preguntó por qué quería saber eso, no debe tener ni idea de que nos peleamos… No, no es justo; soy yo la que se hizo mala sangre con ella de manera… casi gratuita.
Casi había olvidado que dejé a Akko ahí esperándome, pero esto es algo que necesito hacer. "¿Vas a hacer las paces con tu hermana?" Asentí con la cabeza. Ayer me sentí terrible después de tanto cariño y emociones alegres. Tantas cosas que mi hermana me quiso dar y siempre la aparté por ser una amargada y no darme el tiempo de entenderla, tal como yo creía que no me entendía a mí. "¿Piensas ir ahora mismo?" Revisé el calendario para asegurarme, después de todo tenía mi horario interno muy deteriorado. El fin de semana había empezado ayer y este sería más largo por una sucesión de feriados, así que podía ir, quedarme unos días con ella y volver. "¿Entonces que esperamos? No sé dónde queda Chiloé pero si es al sur será un largo..." Ella siguió desvariando y yo no me lo creía. "¿V-vas a acompañarme?" "¡Claro que voy a Akko-mpañarte!" Mierda, eso sí me dio risa. "Sí somos novias, ¿cómo no-?" "¿Lo somos?" Ella me miró extrañada. Me senté y la invité a hacer lo mismo. Antes de partir quería hablar esto con ella.
"Te fuiste corriendo tan frustrada…" Empecé. "… nunca supe si me perdonaste, si creíste lo que dije de Diana, si fuiste a preguntarle a Sucy-" "Ella me lo dijo." Me interrumpió, dejándome pasmada. "¿Q-qué te contó?" "Estoy tan acostumbrada a ser su conejillo de indias, ya reconozco el sabor de sus pociones. Me costó un poco, sobre todo por la sorpresa de verte golpear a Diana…" Por favor no me recuerdes eso, Akko. "…pero cuando lo noté fui y le pregunté si le puso algo al sándwich que me hiciste y me dijo lo que le habías pedido." "E-entonces, ¿por qué no le creíste a Diana?" "¡Quería oírlo de ti, Dolin! Habías desaparecido por un día entero, me preocupaste mucho." Volví a sentirme mal por revivir ese momento y ella se levantó a abrazarme. "Tranquila, tranquila. Pensaba que celebrar tu cumpleaños te haría saber que no te odio. Ni una de tus amigas lo hace, Gwen. Y si de verdad necesitas escucharlo, te perdono por dudar de nosotras." Le devolví el abrazo con más fuerza que ella. Había escuchado todo lo que necesitaba oír de ella. Bueno, casi todo. "¿Cómo supiste que hoy era mi cumpleaños?" "Diana me dijo. Luego, cuando nos encontramos en el pasillo, se me ocurrió invitarlas a todas a tu habitación." Le sonreí agradecida y luego tomé sus manos con las mías. "Gracias, Suki."
Mientras revisaba por última vez mi maleta con tal de ver si era razonable para un viaje así, me preguntaba si Akko ya es capaz de volar tanto en escoba. "Es un viaje largo hasta Chiloé, solo me preocupo por ti." "¿Van para Chiloé?" Preguntó Amanda viéndonos a las afueras de Luna Nova, listas para zarpar. "Sí, vamos a visitar a la hermana de Dolin." "¿Y planean ir en escoba hasta allá? Yo no lo recomendaría, llegarían en semanas si es que acaso tienen la suerte de encontrar suficientes lugares para descansar, sin mencionar que tienen que atravesar el océano completo." ¿Cómo es que Diana y Amanda siempre aparecen de la nada juntas? ¿Es que nos siguen? "Diana, eres una aguafiestas." "Pero tiene razón, Suki. Supongo que subestime el viaje…"
No quería cancelarlo, pero si se demorará tanto no pretendía hacer que Akko se perdiera tantas clases. Con las que se pierde ella por si sola ya es suficiente "¿Y no pensaron ir en avión?" Preguntó Amanda en lo que Akko y yo nos veíamos con caras de ¿por qué no pensamos en eso? "Pues ya veo que no." "Excelente idea, Amanda. No se preocupen, yo pago." Abrí la boca para rechazar su oferta pero ella, viendo rápidamente mi intención, habló antes que yo. "Feliz cumpleaños, Gwen." Dejé mi maleta ahí y fui corriendo a abrazarla. "Que no me hayas traído un regalo para la pijamada no significa que tengas que hacerlo ahora." Bromeé y con su risa supe que ella lo entendió. "Extrañaré tu curioso sentido del humor." "¿No hay un abrazo para mí?" Preguntó unos segundos después Amanda, no pude notar si era sarcasmo o celos. "No sabía que eras de estas cosas." "Pues cuando abrazas al resto tan seguido me siento excluida, ¿sabes?" De nuevo, no sabía decir si estaba siendo sarcástica u honesta, así que por las dudas también me despedí con un abrazo. Aunque viéndolo en retrospectiva… "Que melodramáticas, solo me voy por el fin de semana." Supongo que me aprecian mucho.
Ya en el aeropuerto pude comenzar a leer Cae la Noche, como prometí que haría. Me venía mucho mejor esto de viajar en avión porque dudo ser capaz de volar en escoba y leer al mismo tiempo. No me creía capaz de terminarlo en el viaje y la verdad quería dormir algo ya que pasaríamos mucho tiempo volando. Sin embargo, pensar en Silvana me quitaba el sueño. Tanto tiempo que no la veo; años, incluso. Tiempo atrás, de hacer este mismo viaje, me habría preguntado si todavía me quiere. Con todo lo que me ha pasado, estoy segura de que sí. Aun así, ya casi tres horas volando junto a la bella durmiente, no tenía idea de que le diría al verla. Pedirle disculpas no sería suficiente, eso seguro. Le debo mucho más que eso. Quiero que sepa que realmente le pido perdón de corazón por exigirle tan encarecidamente que se apartara de mi vida. Curioso cómo cumplió a cabalidad y se fue a vivir al otro lado del mundo. Supongo que llegaría así de literal y figurativamente lejos para hacerme feliz. Realmente soy una tonta por no verlo.
Tristemente me sería imposible llegar el mismo día de mi cumpleaños. Con dos escalas, el viaje tardó cerca de un día entero. De pensar en el viaje de vuelta me mareaba, pero la chica que volvería sería una mejor persona que la que llegó a ese rural puerto dónde quedaba el aeropuerto más cercano a la isla. Aún nos faltaba tomar un bus que nos llevaría a una barca por la que cruzaríamos el rio que separa esa isla de América del Sur y finalmente algún colectivo que nos lleve hasta Ancud, el lugar que mi hermana ahora llama hogar. Agradecidas con el chofer, pregunté a los amables lugareños como llegar a la dirección que logré conseguir y al cabo de una media hora ahí estábamos las dos, de pie ante una acogedora casa de madera.
"¿Vas a tocar?" Me preguntó Akko al mismo tiempo que yo me lo preguntaba a mí misma. ¿Seré capaz de hacerlo? ¿Qué digo? No vine hasta aquí para acobardarme. "¡Ya voy!" Se escuchó de adentro. "Tu hermana suena como un hombre…" "Esa no es mi hermana, Suki." Claramente no lo era y lo confirmamos cuando abrió la puerta un hombre mayor, quién nos miró, para mi sorpresa, sin parecer confundido. "E-e-esto, ¿aquí vive Silvana-?" Me detuvo antes de seguir. "No, ella no vive aquí hace mucho… Ni aquí ni en ni un lugar, lo siento."
No.
Por favor, no.
"¿Dolin? ¿Estás llorando por mí?" ¡Y ahora mi facilidad para oír fantasmas me atormenta! ¡Odio ser una bruja con mi vida! "Te lo dije, Sergio, mi hermana me extrañaba. Ya, levántate, Dolin." Seguí frustrada hasta que me levantó con sus brazos y pude abrir los ojos. "¿De qué hablan ustedes dos?" "Hemos planeado esto por años, aunque ya empezaba a perder la fe en algún día vendría. Sergio le diría a Dolin que yo estaba muerta para ver su reacción y-" "¡Eso es muy cruel! ¡Es obvio que Dolin extrañaría a su hermana!" ¿En verdad mi propia hermana tiene que fingir su muerte para saber si la aprecio? Soy una puta basura de persona… "Pensaba que solo tú la llamabas Dolin, querida." ¿Querida? "Debes ser alguien muy especial para mi hermana. Soy Silvana, pero creo que eso ya lo sabías. Este es Sergio, mi marido." ¿M-m-mi hermana se casó y nunca lo supe? ¿Es que acaso hay algo que me pueda hacer sentir peor hoy? "Me llamo Atsuko Kagari, soy la novia de su hermana." "¿Novia? Tenemos mucho de qué hablar, hermanita. Por cierto, feliz cumpleaños… algo atrasado. Ya, quita esa cara de pena, ¿sí? Que estoy viva, era solo una broma." Parece que las dos hemos cambiado mucho con los años.
Nos hicieron pasar a su casa, era sumamente agradable y a pesar del terrible frío que hacía afuera, aquí se estaba cálido gracias a la estufa a leña que tenían al centro de todo, repartiendo calor equitativamente a toda la casa. "Sisil… Lo siento mucho." "¿Hm? ¿Por qué?" "Por todo. Fui una hermana terrible contigo." "Nena, yo-" "Eso no excusa mi comportamiento. Tu solo querías que nos lleváramos bien y yo…" Ella puso su mano sobre la mía. "Y tú necesitabas tu espacio, ambas nos equivocamos." ¿Por qué no puede ver que yo soy la mala aquí? "No sé mucho de lo que pasó entre ustedes, pero sí sé que si viniste desde Luna Nova hasta aquí solo para disculparte con tu hermana, Gwen, no creo que seas tan mala persona como piensas." Qué me lo diga el marido de mi hermana que hace apenas tres minutos sé que existe no me da mucha confianza. Quiero decir, debería conocerlo de antes, se casó con mi hermana quizás hace cuánto.
"¿Hace cuánto se conocen? Veo que tienen muchas fotos juntos." Yo quería seguir disculpándome pero Suki cambió el tema ante mi triste silencio. Estaba digiriendo las palabras a Sergio mientras Sisil seguía acariciando mi mano. "Fue hace varios años ya, en un seminario. Comenzamos a hablar y encontramos que teníamos mucho en común." "Tenemos, mucho en común, cielo." No sé por qué, pero no me sorprende que Silvana sea de las que terminan las frases del otro. "Mantuvimos contacto y se nos ocurrió viajar por el mundo, buscando los mejores lugares para ver las estrellas. Un día, un amable caballero australiano nos habló de una tierra mágica al sur del mundo. Chiloé tiene una tradición y folklore muy interesantes, ¿sabes? Eso fue lo que nos hizo quedarnos y casarnos aquí." "Eso y los cielos de noche. En esta mitad del mundo son bellísimos… pero no tanto como tú, Sisil." Era realmente tierno. Siento que años atrás habría querido vomitar pero hoy al ver a mi hermana así de feliz con una persona tan especial para ella… yo también era feliz.
Quería preguntarle más a Sisil sobre su nueva vida, pero mi teléfono sonó de repente. Sé que no era mamá porque tengo un tono especial para sus llamadas, así que lo ignoré de momento. Quién fuera que me estuviese llamando era insistente, así que me vi obligada a contestar. "Gwen, no es que no me preocupe por ti, pero Amanda insistió en que te llamara…" Era Diana, preguntándome como estuvo el viaje y si ya habíamos llegado. Estaba tan contenta que decidí contarle todo en lo que dejaba a mi novia hablando con mi hermana y mi cuñado a solas. Esa es una oración que jamás habría imaginado que llegaría a decir.
"¿Quién era, Dolin?" Preguntaron Akko y Silvana al mismo tiempo. "Solo Diana…" Respondí instintivamente cuando recordé que mi hermana no debe saber quién es Diana. O quizás sí, pero para eso me faltaría mencionar su apellido. "… una amiga, quería saber si habíamos llegado bien del largo viaje." "Ya creo que fue largo. ¿No les gustaría descansar un poco?" Preguntó Sergio muy amablemente y tanto Suki como yo respondimos bostezando. "Lo tomaré como un sí. ¿Te molesta que duerman en nuestra cama, cielo? Yo iré al pueblo, tenemos dos bocas más que alimentar hoy mucho que celebrar." Negando la cabeza, Silvana fue a despedirse de su marido con un beso para luego mostrarnos su habitación. No era más grande que mi habitación en Luna Nova, Silvana nunca ha sido alguien de ostentar ni de ambicionar.
"No lo había pensado hasta ahora…" Le comenté mientras me sentaba en la cama. Suki ya se había acostado y estaba roncando suavemente. "… lamento venir sin avisar, me sentiría terrible si por mi culpa tienen que dormir en el sofá." Ella me acarició la cabeza, riendo. Sigue siendo una mujer de mucho contacto, tal como la recuerdo. "Tranquila, Dolin, los dos sofás son bastante cómodos. Tu y Akko no deberían tener problemas para dormir en ellos." Ya es la segunda broma que me hace en lo que llevo aquí, no conocía ese lado de ella. Siendo justas, nunca me interesé en conocer ni un lado de ella, menos el astrólogo que ella siempre mostraba. Estaba demasiado cansada como para responderle algo a su chiste, simplemente me acosté junto a Suki y cerré los ojos.
Todo este reencuentro con mi hermana ha sido sumamente agradable. El viaje con mi pareja, esta mágica tierra al sur del mundo, el hecho de que ella esté casada; casi parece… un sueño.
"Akko…" No contestó y decidí zarandearla un poco, a lo que respondió con murmullos inentendibles. No quise molestarla más pero me resultó imposible quedarme dormida. Una ansiedad impresionante se apoderó de mi ante la idea de que todo fuera de verdad un sueño. Me levanté de la cama procurando no hacer ruido e intenté cada mínima cosa que se me ocurriera con tal de saber si estaba realmente despierta; me pellizqué el brazo, traté de sacarme dientes, miré las fotos de la habitación, apagué y prendí la lámpara del velador y casi me pongo a correr. Todo se sentía tan real, menos yo que me sentía, además de ridícula, aun en un sueño. "Sisil." Salí de la habitación para buscarla. Realmente necesitaba respuestas. "¿Dolin? ¿No tienes sueño?" Curiosa elección de palabras. "¿Hay alguna forma de inducirle mágicamente un sueño a alguien?" Ella me miró confundida, dejando de lado un libro que estaba leyendo. "¿Cómo lo supiste?" Me miró seriamente en lo que mi piel se erizaba. "Perdón, perdón. ¿Sabes? Siempre quise intentar ser la hermana bromista, luego de que mis intentos de que nos lleváramos bien salieran tan mal…" Pues déjalo, por favor, no es lo tuyo.
"¿Por qué lo preguntas? ¿Temes que alguien te haya lanzado un hechizo así?" Hasta ahora, no me lo había planteado pero, con todo lo que me molestan en Luna Nova, cabía esa posibilidad. Le expliqué, a la luz de su pregunta, todos los rumores, apodos y voces que he estado oyendo desde que se supo lo de la cobra. Ella sabía eso último. Durante medio segundo me molestó pensar que jamás me lo dijo, pero sería un descaro de mi parte creer que le di la oportunidad de hacerlo. "Veo que no la has tenido fácil en Luna Nova… lamento que te hayan obligado a entrar, Dolin." "Gracias, Sisil. La verdad es que fue terrible cuando me llevaron a la fuerza, pero…" Me detuve a mirar la habitación donde dormía Akko. "… hoy en día lo… no agradezco, sé que mis padres nunca tuvieron la intención de que yo la pasara bien, pero aprecio ser una alumna de Luna Nova. Hasta conocí a Croix, la bruja que salía en la portada de esa revista que me regalaste."
Silvana me miró muy sorprendida. "¡Es increíble!" "¡Lo sé!" "No pensaba que de verdad habías leído esa revista." ¡Ya deja de hacer bromas! Pensé en decirle eso mismo y aunque en mi cara se veía mi molestia, desistí por pensar en que realmente jamás le agradecí ese gesto. No sabía si contarle lo tan personalmente que conocí a esa bruja, había demasiado en mi mente en ese momento. Preferí ser más directa con lo que sentía. "Gracias, he… Sisil. Ese día no te lo dije pero en verdad me hiciste un gran favor. Lamento que me haya demorado tanto en darme cuenta." Sin darme cuenta si quiera, corrieron lágrimas por mis mejillas y corrí a abrazarla. "Estás despierta, Gwen. Te mereces estos momentos, no dejes que nadie te diga que no. Menos mamá, que debe estar histérica de que no estés con ella un fin de semana largo." "Ahora que lo dices, me sorprende que no me haya llamado todavía." "A mí me sorprende que tu amiga no haya despertado aún. Perdón, tu novia." Me dijo con una gran sonrisa y como por algún motivo yo no tenía sueño, le conté cómo fue que la conocí, que es básicamente mi primer día de clases.
"¿Qué tan probable es que esta Amanda haya sido la que causó esa explosión?" Me preguntó una vez acabé de relatarle aquel má… sí, mágico día. Voy a permitirme usar esa palabra esta vez. "Aún me lo pregunto. Suki dice que fue culpa de Amanda, lo mismo la otra." Aprendí a no buscar tan ciegamente la verdad hace poco, así que lo dejaré como un misterio… incluso si tengo mi propia teoría. Como suponía, Silvana sí conocía a Diana, aunque más que nada por el apellido. "He admirado las técnicas medicinales de Beatrix Cavendish desde hace mucho. Me encantaría conocer a tu amiga Diana algún día, suena como una chica súper interesante." Me sería más fácil presentarte a mis amigas si no vivieras al literal extremo opuesto del planeta; tienes suerte de que Akko haya insistido en venir conmigo. Mejor dicho, yo tengo suerte de que lo hiciera.
Finalmente la brujita durmiente despertó y casi al mismo tiempo llegó Sergio con lo que parecía un enorme saco de papas. Una vez entró a la cocina pude confirmar que el saco en efecto estaba lleno de papas, aunque costaba creerlo. Nunca había visto semejante variedad de papas, tanto de tamaños como de colores. Mientras preparaba un caldo con ellas, nos contó a mí y a Suki que en esta tierra cultivan incluso más tipos de papas que las que él logró conseguir. Quería ser útil de algún modo pero insistió en que esperáramos en el comedor. "Son nuestras visitas, después de todo." Suki no se hizo dilemas y se sentó casi de inmediato. Decidí hacer lo mismo, aunque me sentía mal dejando a mi hermana y su esposo haciéndolo todo por un par de chicas que se invitaron a sí mismas a su hogar y sin avisar.
"¿Sabes qué es esto?" Me preguntó apuntando un frasco lleno de un polvo rojo. "Eso es merquén, Akko." Le contestó Sergio ante mi silenciosa duda, trayendo nuestros platos de, en sus palabras, ajiaco. "Es algo así como ají en polvo, muy sabroso." "Buen provecho, chicas." Si lo que nos prepararon sabe tan bien como se ve, entonces si tendré un buen provecho. Las papas moradas le daban un curioso sabor a la sopa y los dejes de cebolla, sumado a un poco del merquén que me anime a probar, hacían que me sintiera sumamente cálida por dentro.
Y aun así, nada me ponía más a gusto que la hospitalidad que mi hermana nos había mostrado. Recuerdo que una vez leí por ahí una pregunta que decía: Si tu yo de 10 años pudiera verte ahora, ¿estaría orgullosa de ti? No. No lo estaría. La yo de esa edad era una amargada. La de hoy no es tan diferente en ese sentido, pero estoy orgullosa de poder estar en una mesa compartiendo una deliciosa comida con mi hermana e igual de orgullosa de no ser como la idiota de que fui.
Capítulo 14, Espíritu Auspicioso
"¿Qué están haciendo ustedes dos?" Preguntó entre bostezos Sergio al vernos junto a Silvana en el patio a tempranas horas de la mañana. La verdad es que yo también tenía mis dudas pero por cómo he tratado a mi hermana en el pasado y sobre todo por cómo me han tratado a mí en Luna Nova en las últimas semanas, es que decidí pedirle un favor.
"Buenos días, Dolin. ¿Dormiste bien?" "Sí, gracias por preguntar..." No estaba acostumbrada al frío austral pero no me fue imposible conciliar el sueño. Quizás por el mismo frío fue que también me costó despertar del sueño que tuve. Escuchaba voces que me recordaban a aquellas que me molestaban en los pasillos de la escuela. No recuerdo muy bien lo que me dijeron, pero encontrarles ese parecido me hizo acudir a la ayuda que solo mi hermana puede darme. "¿… por algún casual sabes algo de espiritismo?" "Sé que no es lo tuyo." Le conté lo irónico que resultaba que por algún motivo que desconozco me fuera fácil hablar con espíritus antiguos. La verdad solo he hablado con Woodward, pero tras ese sueño me pregunté si quizás las voces que escucho allá son de fantasmas penándome.
"¿Qué están haciendo ustedes dos?" Preguntó entre bostezos Akko al vernos junto a Silvana en el patio explicándole a Sergio lo que acabo de resumir. "Lotte sabe mucho de espíritus y nunca la he oído hablar de algo así." "Quizás tu amiga solo habla con espíritus amigables." O quizás solo es más afortunada que yo. De cualquier forma, Silvana y yo íbamos a intentar invocar alguno de esos fantasmas para preguntarle por qué demonios es que me molestan tanto. "Dolin. Quiero decirte que agradezco mucho que me des otra oportunidad. Sé que puedes creer que hice mi propia vida lejos de ti pero no podía olvidar a mi hermanita y el daño que le hice." "Tú lo dijiste, ambas nos equivocamos." Tomé su mano más por cariño que como parte del ritual y luego cerré los ojos para comenzar lo que sea que fuéramos a hacer.
Pasaron varios segundos de completo silencio hasta que ella volvió a susurrar mi nombre. "¿Hm?" "¿Esperamos algo, Dolin?" "¿… me preguntas a mí?" Me apresuré antes de que preguntara si acaso había otra Dolin aquí. "P-pensaba que tu harías… lo que sea que hay que hacer." "Oh, ya veo. Porque me gusta la astrología crees que soy experta en todo lo esotérico y poco científico." ¿Está siendo irónica o no? "N-no, no quise decir eso…" "¡Caíste de nuevo!" Puta madre. "Tranquila Dolin, es solo que si ya tienes una facilidad natural para escuchar a espíritus y fantasmas, pensé que podría ayudarte a que fueras aún mejor en eso y dejar que tu misma dirigieras esta sesión." No puedo decir que le falten ánimos. Más bien soy yo misma la que cree que no es necesario; aunque si mi teoría es correcta, aprender a comunicarme con estas cosas puede ser el primer paso para aprender a ignorarlas también. "Entonces ayúdame como corresponde y deja de bromear tanto. Dime, ¿qué debo hacer?" Akko y Sergio deben estar muriéndose de la risa mientras toman desayuno sin nosotras. "Primero, concentrarte." Es algo difícil con este frío. "Aquí debería serte muy fácil canalizar un espíritu, Chiloé es una tierra excepcionalmente mágica." Es lo que he oído durante toda mi estadía. "Respira profundo y piensa, ¿con qué tipo de espíritu quieres hablar?" Había cerrado los ojos y dejaba que su voz me guiara. Sería ideal poder llamar a los que se burlan de mi en Luna Nova, especialmente a quién sea el graciosito que decidió llamarme Mariposa Traicionera. Ese maldito sinvergüenza que parece perseguirme a cada rincón de esa escuela con tal de decir algo que me saque de mis casi- "¡Gwen!" La voz de Silvana llamándome así me trajo de vuelta de golpe y ella se veía muy preocupada. "¿Qué? ¿Qué hice?"
Ella solo me acercó una flor que se veía totalmente mustia. "¿Qué pasa con…? ¿Fui yo?" Ella asintió mientras la dejaba frente a mí. "Debí haberte dicho que lo primero es relajarse. Nena, ¿está todo bien? Siento muchas malas energías venir de ti." Creo que era bastante evidente que no y que mi cara de frustración me delataba. Tanto así que los dos que estaban desayunando salieron a ver si estábamos bien. "Aún no sé qué hice mal." "Todo este proceso es muy delicado, Dolin. Si tu mente desvaría es muy probable que los resultados de la sesión también. Por eso debes-" "Si me dices que me relaje una vez más…" Ahora que lo digo en voz alta, veo que lo necesito de verdad. "… lo siento. Todo esto es tan frustrante." Me disculpé con lágrimas en los ojos y Akko vino corriendo a consolarme. "Gwen…" Parecía que quería preguntarme algo, pero no podía decidir qué, así que yo tomé la iniciativa. "Akko… ¿has oído sobre la Mariposa Traicionera?" "¿La canción de Maná?" Entonces de verdad no lo sabe. ¿Será que soy la única que ha escuchado ese apodo? "No, es… olvídalo, terminemos con esto de una vez." Se veía algo triste por mi respuesta. Me encantaría poder ser una chica menos amargada para ella…
Volví a cerrar los ojos y concentrarme en la pregunta que me hizo Silvana. ¿Con qué tipo de espíritu quiero hablar? Simple, con ni uno. Quiero que me dejen en paz. El único con el que de verdad deseo hablar es el de Woodward, pero siempre es críptica en sus mensajes.
"Hm…" Ya me comenzaba a impacientar. "Te estás impacientando, Dolin." No me digas. "Si no puedes hacerlo aquí tranquila, menos podrás en Luna Nova dónde te penan tan agresivamente." Tiene un punto, por más que eso signifique que debo seguir aquí congelándome. Aunque ya no sentía tanto frío. "Esto te ayudará a concentrarte." Me dijo Akko luego de poner una manta sobre mis hombros. "Gracias." Quise ser más cariñosa pero tenía que concentrarme y sé lo parlanchina que puede ponerse cuando le doy la oportunidad. ¿Con qué clase de espíritu quiero hablar? Con el que me sigue a todas partes, idealmente. ¿Por qué es así conmigo? ¿Puedo enmendar lo que sea que le hice? ¿… por qué no me habla ahora que lo quiero escuchar? "¿Cielo?" Genial, perdí la concentración. "Sergio, te amo, pero estamos algo ocupadas." "Lo siento, es que la maleta de Gwen comenzó a vibrar mucho y toda su ropa quedó tirada en el suelo. Pensé que tenía algo que ver con lo que estaban haciendo." Más allá de la sorpresa, ¿por qué tendría que ver nuestra sesión de espiritismo con…? ¿… puede ser?
Me levanté a buscar cada prenda que había en esa maleta y la traje al patio. "¿Crees que funcione?" Una de todas esas tenía que ser. Decidí volver a concentrarme y repetí las mismas preguntas que le estaba haciendo. ¿Por qué eres así conmigo? ¿Puedo enmendar lo que sea que te hice? Sin abrir los ojos, sentí que una de todas mis prendas se movía frenéticamente hasta que la escuché. "¡Mariposa!" Por supuesto. De toda mi ropa, claramente el cinturón del uniforme de Luna Nova era el que tenía que estar poseído. "¿Lo vieron?" Pregunté cuando las palabras del fantasma de mi cinturón parecía haberse ido. "Vi que tu cinturón se movió, pero nada más." Miré a mi hermana y a Sergio y ambos me respondieron negando con la cabeza. "¿… y lo escucharon?" Los tres volvieron a responderme que no a su manera. Al menos saqué algo en claro de esto.
"Dolin, olvídalo." Me dijo Sisil mientras llevaba mi cinturón al fuego de la estufa de la casa. "¡Por favor! ¿Sabes lo difícil que me ha hecho la vida esta cosa?" "Esa no es la forma. ¿Recuerdas lo que le preguntaste para llamarlo?" "Si puedes leer mi mente dímelo ahora, porque no es gracioso."
Me hizo recordar la segunda pregunta, pero en ese momento me importaba más mi propio bien que el de un fantasma de mierda atrapado en mi uniforme. Eso y que Silvana me dijera como sabe que preguntas le hice. "No, no puedo, pero te conozco. Sé que en el fondo de tu corazón hay una chica altruista y razonable." Ni yo conozco ese fondo de mí. Alejé el cinturón de la hoguera y lo guardé en el fondo de mi maleta para no tener que escucharlo en lo que me queda aquí. Ya cuando vuelva a Luna Nova le preguntare a las maestras por qué hay un espíritu abusivo habitando en el uniforme que ellas mismas me dieron.
Esta vez cenamos curanto al hoyo. Lleva tantas cosas que me cuesta explicarlo pero me pareció muy curioso que se preparara en un agujero en la tierra dónde hay piedras calientes tapadas con hojas. Eso explica que tuvieran un hoyo tan grande en su patio desde que llegamos.
Voy a extrañar esta tierra. A mi hermana no porque quedé de hablar con ella más seguido ahora que logré perdonarme por tratarla como a una… bueno, no como a una hermana.
A la mañana siguiente despertamos temprano para tomar el vuelo de regreso a Luna Nova y Sergio se ofreció a llevarnos todo el camino en su camioneta. Silvana nos acompañó como copiloto y cabeceando de sueño me fui mirando el paisaje. Akko aprovechó de dormir mientr-tr-as mmienrt-mi- mierda. Ayuda. Por favor. ¡NO!
"¡Dolin!" Me lancé por la puerta del auto en movimiento. Ni lo pensé. Algo de todo eso me lo recordó. Por suerte no íbamos tan rápido como para que la caída me hiriera tanto y pudieron frenar a apenas unos metros de distancia. Además esta zona no tiene caminos pavimentados, por lo que no caí sobre el cemento, sino sobre tierra algo mojada por el rocío. "¡Dolin! ¿Qué haces?" "¡Ayúdame, Sisil, no quiero morir! ¡Por favor, has que se detenga!" Sus ojos se abrieron de par en par y se puso pálida mientras yo seguía rogándole que me salvara. Luego de unos segundos abrazadas me miró y hablo intentando tranquilizarme. "Recuerda, Dolin, eras mucho más vieja. Respira. No vas a morir aquí, ¿sí? Confía en mí, por favor." Entre sollozos trataba de hacerle caso y entrar en razón, pero me costaba respirar y sentía que me desmayaría en cualquier momento.
Me volví a subir al auto en honor al tiempo y Silvana se fue conmigo en los asientos traseros para evitar que me diera otro ataque de pánico. Ya ni recuerdo que fue lo que gatilló ese recuerdo en mí y jamás pensé que me afectaría tanto pensar en eso. Sé cómo voy a morir y aún le tengo miedo a eso, ¿qué tan patética tengo que ser?
Akko nunca se enteró de mi pequeño episodio. Me cambié de ropa en el auto y limpié mis heridas antes de que despertara y nos despedimos de mi hermana y su marido en el aeropuerto como si nada. Como se durmió todo el camino de vuelta tampoco notó todas las veces que fui al baño a limpiarme la sangre de la frente cada vez que la cicatriz volvía a abrirse. Me dolía no poder leer el libro que me regaló Lotte con tantos moretones; el viaje fue un verdadero infierno. Por suerte mi mente bloqueó rápidamente el recuerdo o me habría ido todo el camino pensando en eso. Al cabo de unas horas, el dolor era tal que me quedé dormida.
Curiosamente fue Akko la que me despertó cuando ya habíamos aterrizado. Más curioso que eso fue darme cuenta de quién me esperaba ahí en el aeropuerto. "Gwen, ¡mi bebé!" Maldición. "¡Mamá! Qué… sorpresa." Esta tiene que ser la peor broma que me ha jugado Silvana. "Sil me llamó, dijo que mi niña necesitaba que la llevara a Luna Nova. ¿Dónde están mis modales?" La misma pregunta que me he hecho toda la vida. "¿Es tu amiga?"
¿No te vas a presentar primero? "Soy Atsuko Kagari…" La miré sudando, pidiéndole con la mirada que no se lo dijera. "… una amiga de su hija." "Oh, debes ser muy especial si viajaste con mi niña hasta tan lejos." Acabo de caer en la cuenta de que preguntó si era mi amiga como si no tuviera más que ella. Akko solo sonrió como sabe hacerlo y yo le pregunté a mi mamá qué demonios está haciendo aquí. "¿No me escuchaste? Voy a llevarte a tu escuela, mi pequeña no tomará un taxi si puedo evitarlo." "Gracias…" Después de este fin de semana con mi hermana, verso sin esfuerzo, pensé que podía ser más amable con toda mi familia, no solo con Sisil. No es como si mamá no fuese amable conmigo, es solo que siempre he dudado de la sinceridad de su afecto. "Gracias, mamá, estoy realmente agotada. ¿Puede Akko venir con nosotras?" Ella me devolvió una afectiva sonrisa y asintió, comenzando a caminar para guiarnos al auto. No llevó mi maleta pero no esperaba que lo hiciera tampoco.
No pregunté por el señor Aspoirot en todo el camino y en cambio mamá me preguntó cómo estaba Silvana. "¿No hablaste con ella?" "Sí, pero me llamó solo para pedirme que viniera por ti. Mencionó algo sobre qué llegarías agotada y sabes cómo me pongo." Debe ser por cómo salté de un vehículo en movimiento. Gracias, Sisil. "Es que… es casi un día entero sobre un avión, tu entiendes." No quería contarle a Akko sobre lo que pasó, así que inventé esa excusa. Sé que debería, pero no puedo preocuparla por nada. Ni yo sé muy bien que pasó en ese momento.
"¡Adiós y gracias, señora Aspoirot!" Finalmente estábamos en casa. Considero a Luna Nova mi hogar más que la casa de mis padres. Tenía varias cosas en mi mente, pero lo primero que hice fue llegar a mi habitación a dormir en mi cama, los asientos de avión son insufribles. Akko estuvo de acuerdo e hizo lo mismo, pero en su habitación.
"¡Mariposa!" Eso también es insufrible. Pensaba que al fondo de mi maleta no me molestaría más. Me encargaré de eso mañana, me dormí todo el día y ya es de noche. "¡Ya es de noche!" Le dije a quién sea que tocaba mi puerta. "Soy yo, Gwen." Diana no es de las que llamaría a mi puerta sin un motivo aparente a esta hora, así que me levanté a abrirle. "¿Te golpeaste en la cabeza?" "N-no, ¿p-por qué?" Se me nota y ella es demasiado lista como para inventarle que acababa de pasar. "Fue un accidente allá, pero nada serio. En serio." "A pesar de que te estás repitiendo, te creeré. Vine porque hay algo que hemos pasado por alto todo este tiempo y no quería indagar en eso sin tu consentimiento." La hice pasar ya que como era prácticamente mi vecina, no había drama con que saliera tarde de mi habitación.
"¿Qué es lo que necesita mi consentimiento?" Le pregunté una vez se acomodó en la silla de mi escritorio en lo que yo me había puesto mi pijama. "Sabemos que ni una de nosotras tres le contó a alguien sobre lo que pasó entre la maestra Meridies y tú…" Y de todas formas te partí la nariz por pensar en que me traicionaste… "… y sin embargo, al parecer la escuela entera es consciente del hecho, independiente de si crean que es verdad o no." "¿Cuál es la novedad?" "Asumo que no has hablado con Wangari al respecto. Por tu reacción asumo que ni si quiera sabes de quién hablo. Honestamente me considero culpable de no recomendarte preguntarle a ella en un principio." ¿Me dirás de quién se trata? "Wangari es la cabecilla del periódico escolar. Si alguien sabe cómo pudo esparcirse un rumor en Luna Nova, o incluso ser culpable de aquello, es ella." ¿Por qué es la primera vez que oigo de ese periódico y de la tal Wangari? "¿Y mi consentimiento para qué?" "No quería preguntarle en tu nombre sin saber si aún es de tu interés encontrar a una culpable." Entendible que lo piense, después de lo lejos que llegué en pos de esa búsqueda.
"Gracias, Di. Lo meditaré con la almohada." "¿No has dormido todo el día ya?" "¿Cómo lo sabes?" "No es la primera vez que intento hablar contigo hoy. Más allá de querer ayudarte a encontrar la verdad, me interesaba saber cómo llegaste del viaje. Y antes de que preguntes, Akko también ha dormido todo el día, no he tenido oportunidad de preguntarle." Es esperable, la verdad, incluso si durmió el viaje completo. "Si no estás en condiciones de contarme en estos momentos lo entenderé." Le respondí con un involuntario bostezo. "¿Mañana al desayuno?" "Me parece excelente. Hasta entonces, Gwen." Me despedí intentando no bostezar de nuevo y caí en mi cama. Ella apagó la luz y cerró la puerta, dejándome para descansar luego de un intenso fin de semana.
¿Cuál es mi prioridad? ¿Hablo con Wangari sobre los rumores o con las maestras sobre el espíritu en mi cinturón? Supongo que la respuesta la dependerá de si me despierta mañana el sol en la ventana o la voz que me llama Mariposa. Espero que sea lo primero.
"¿Pasas todo un fin de semana con tu novia y la que te viene a ver para quedar de desayunar contigo es Diana Cavendish, Mariposa? ¿No te cansas?" ¡La puta que la parió!
Capítulo 15, Eres tú
"Veo que no dormiste bien, ¿me equivoco?" Tú nunca te equivocas, Diana. Ojalá esta fuera la excepción. "¿Qué me delató?" "Tus dientes rechinando. ¿Quieres hablar de eso?" No, no quiero hablar de eso. Aunque si hablamos quizás deje de escuchar a este literalmente maldito cinturón. "E-es que aún me duele el golpe que me di, no me dejó dormir muy bien…" Ella sabe que miento pero, ¿qué más da? "Entonces podemos hablar de su viaje, ¿te parece?" "Es cierto, te lo debo. Aunque me preocupo por Amanda, siento que siempre se termina perdiendo estos momentos." No sé si es imaginación mía, pero al menos ella me encontró algo de razón. "¡Gwen, Diana!" Hablando de… no, no es Amanda. "Lotte, que gusto. ¿Quieres unírtenos?" "¡Y la Mariposa Traicionera se apunta un trío!" A veces me alegro de ser la única que la escucha… "¿T-t-trío?" "¿Hm? ¿Pasó algo, Lotte?" ¿… o no? "N-nada, debo haberlo-" "¿Tú también lo escuchas?" Ella me miró muy confundida y nerviosa al principio, aunque así suele ser ella. "Dime que puedes oírla, por favor." Diana también me veía confundida, pero ella lo disimula mejor. La verdad es difícil verla fuera de su característica compostura. "¿Escuchar qué? ¿P-p-por qué te estás quitando el cinturón?" No te vayas a quedar callada ahora, hija de puta. "Hay un espíritu viviendo en mi cinturón que no me ha dejado en paz desde… desde…" "¡Desde que te besuqueaste con Croix!" Lotte se echó unos pasos para atrás, algo intimidada. "Ayúdame, te lo suplico." "N-nunca había visto algo así…" "Disculpen que interrumpa. ¿Es normal que no pueda escuchar aquello de lo que hablan?" Ojalá supiera la respuesta. "De hecho, me sorprende bastante que no puedas entender espíritus." "No es uno de mis fuertes, la verdad admiro esa capacidad tuya, Lotte." Muy lindos sus halagos y todo pero, ¿va alguien a ayudarme? "L-l-lo siento, Gwen, no tienes que gruñir así."
Le prometí a Diana que le contaría sobre mi viaje más tarde, idealmente con Akko y Amanda ahí también. Lotte fue muy amable de darme un poco de su tiempo para ayudarme con el fantasma de mi cinturón, aunque todavía siento que deberían ser las maestras las que me ayuden con esto. "No sabría a qué maestra preguntarle respecto a espíritus, quizás la Directora Holbrooke sea la más indicada." "Quiero saber quién fue la responsable de darme un uniforme poseído." "Tampoco sé quién se encarga de distribuir los uniformes. Por cierto, ¿te dijeron por qué es que no tienes compañeras de cuarto cuando entraste a Luna Nova?" Tengo mis teorías y aunque al principio no le di mucha importancia, sí era raro ser la única con una habitación para ella sola. "Por un tiempo creí que era por como hicieron de Diana, Amanda y Akko mis mentoras. Hoy en día, y espero equivocarme, creo que mis padres tuvieron algo que ver con eso." "¿Por qué crees eso?" Sinceramente quería que volviéramos al asunto con mi cinturón y evitar hablar de aquello, pero la estaba pasando bien hablando con Lotte. No había tenido oportunidad de hablar con ella tan prolongadamente ni de agradecerle por el libro que me regaló. Lo que alcancé a leer me sorprendió para bien. "Ellos… bueno, no sé si ambos, estoy generalizando. Le pidieron a la escuela que me asignaran mentoras por todo lo de la picadura, seguro has oído de eso." Ella lo sabía pero dudo que me juzgara por eso. "No conozco a tus padres, pero me imagino que solo se preocupaban por ti." Todos aquí sabemos que no me gusta hablar de ellos, así que aproveché algo de lo que dijo ella para desviar la conversación. "Qué curioso, yo sí conozco a los tuyos. Nos mostraron todas tus fotos de pequeña." Se puso roja como un tomate y sus lentes se empañaron muy rápidamente. "¡Es broma, tranquila!" Se tranquilizó un poco y pensé en que quizás mamá haría lo mismo con mis fotos de tener la oportunidad. Y no sé si me avergonzaría o si me haría feliz saber que ella me adora tanto…
"Akko nos dijo que conoció a tu madre ayer. Lo dijo mientras dormía, la verdad es que llegó muy cansada." Aun no entiendo como si durmió todo el viaje. Y todo el camino al aeropuerto. "Sí, fue… bueno, mejor de lo que esperaba. ¿Te molesta si nos concentramos en el cinturón?" Ella agachó la cabeza para disculparse y le pedí que por favor no lo hiciera. "E-está bien, en serio. M-me gusta hablar cont-t-tigo, Lotte." Ella se sonrojó un poco y me tomó las manos. Luego agachó la cabeza de nuevo. "¡E-e-es para el ritual!" "Tranquila, sé algo de estas cosas. Aprendí de mi hermana." "¿Tienes una hermana? P-perdón, dijiste que nos concentráramos." Ya me sentía culpable por eso.
Cerramos los ojos las dos e intentamos hablar con el espíritu de mi cinturón. Nos habíamos reunido en mi habitación, es un lugar silencioso y sobre todas las cosas nadie me preguntaría que hago prendiéndole fuego a mi cinturón si algo salía mal. Lotte me ayudó y guiando la sesión pudimos hacer hablar muy rápidamente al espíritu. El problema era que se callara. "¿Escuchas esto todo el día?" Me preguntó hablando fuerte para que la escuchara sobre la fuerte voz del espíritu al cual le pondría nombre si no fuera porque la detesto. "Más o menos, normalmente lo hace cuando estoy más de un segundo con una chica que no es Akko." El cinturón siguió hablando hasta que Lotte lo miró algo decidida. "¿Por qué haces esto?" "¡Porque la Mariposa-!" "¿Por qué le haces esto?" El espíritu se quedó callado de golpe. Como si no fuese un ser extremadamente irritante las veinticuatro horas del día. Como si jamás hubiese dicho una palabra. Yo me quedé igual de callada y boquiabierta. "¿C-c-cómo?" Por más sorprendida que estuviese, aun necesitaba que el cinturón escupiera, así que dejé que Lotte siguiera presionándolo como sea que fuera mientras intentaba no perder la concentración. Eso no duró mucho.
"¡Señorita Aspoirot!" Gritó la maestra Finnelan desde afuera de mi pieza, tocando la puerta algo tranquila considerando el tono de su voz. Con esa intervención nos desconcentramos y volvimos a dónde empezamos. Queriendo evitar cualquier otro rumor, le solté la mano a Lotte y le abrí la puerta a la consejera estudiantil. "¿Necesita algo, Maestra Finnelan?" Lotte se levantó y se puso a mi lado con mi cinturón en su mano. Me di cuenta de lo mal interpretable que se veía esta situación rápidamente. "P-p-puedo expli-" "Tengo entendido que tiene problemas con parte de su uniforme, ¿es eso cierto?" ¿Cómo lo-? Diana, claro. "S-sí, y…" ¿Por qué estoy tartamudeando? "¿¡Por qué mi cinturón está poseído?!" Sé que no debería gritarle a una docente, menos sin saber si tiene la culpa de mi dilema, pero… "¿¡Solo ahora se dan cuenta!?" "Cálmese, Señorita-" "¿¡No saben todo lo que he sufrido por-!?" "Gwen." Lotte puso una mano en mi hombro y nuevamente me sorprendió su capacidad de calmar a las personas. Ella debe ser la que le pone los pies sobre la tierra a Akko. "… lo siento, en verdad lo siento, Maestra. Es que estoy tan frustrada…" "Claramente la culpa es nuestra, señorita Aspoirot. Por favor, acompáñeme."
¿Cuántas veces he venido a la oficina de la directora por motivos ajenos a mí? Siento que soy un imán de problemas incluso más que mi novia… "Lamento que frecuente esta oficina de esta forma, señorita Aspoirot. Me encantaría poder verla con una sonrisa en su cara cada vez que pasa por esa puerta." Gracias, directora, la verdad a mí también me gustaría poder sonreír más seguido en esta escuela. "Pasando al tema que la trae hasta aquí hoy… la señorita Cavendish me informó de su pequeño… bueno, gran problema. Me gustaría disculparme en nombre de toda Luna Nova por el terrible error que hemos cometido y todos los problemas que hayan podido surgir por esto." Me adelanté un poco y quise llegar al fondo del asunto. "S-solo díganme quien fue, por favor. ¿De quién es la culpa de que todas mis desgracias?" Era lo único que me interesaba.
Todas las maestras se quedaron calladas, mirándose las unas a las otras. Entendible, siendo que debe ser difícil admitir la culpa de algo así o echar al agua a una compañera de trabajo. Por un momento pensé que culparían a la única maestra que no estaba aquí, Croix, pero ella no parece ser de las que se encargan de repartir uniformes por aquí. Finalmente fue la maestra du Nort la que dio un paso adelante y respondió mi pregunta. "Gwen, l-los equipos y por tanto los cinturones en Luna Nova son elegidos al azar y si bien es nuestra culpa como institución tener una prenda poseída…" Ella debe haber visto mi cara de desdén porque se apresuró en terminar. "… h-hay una persona a la que puedes culpar de que un espíritu haya acabado en un uniforme en primer lugar. Por favor, piensa muy bien antes de responderme. ¿De verdad saber quién fue es lo único que te importa?" "Sí." He tenido demasiado tiempo para pensar en la respuesta. Debí pensar más.
"Atsuko Kagari."
Siempre seremos amigas. Siempre seremos amigas. Siempre seremos amigas.
Repítetelo, Gwen. No dejes de creerlo. No quieres perderla.
Siempre seremos amigas. Siempre seremos amigas. Siempre seremos amigas.
¿Cómo es que está en el ojo del huracán de cada desgracia de Luna Nova? Basta, Gwen. Tú la amas, ¿no? … sí, es verdad. ¿Qué es esto comparado con toda la felicidad que te ha traído?
Es increíble todo lo que puede pensar una en tan poco. "Ella ni si quiera debe ser consciente de que lo hizo, Gwendoline." Me lo imagino, ella suele hacer cosas por accidente. Entendí que me quería explicar que más que no saber que metió un espíritu a mi cinturón, se refería a que nunca fue su intención hacerlo y menos que acabara en mi uniforme. "Lo… lo sé, maestra du Nort. P-pero…" "Pero no es lo único que te importa ahora, ¿me equivoco?" Quería echarme a llorar. Sé que Akko es inocente y que ella jamás me haría algo así… pero no sé si podré seguir viéndola de la misma forma. Si mi nublado juicio no me llevará a decirle algo que no quiero.
Dejé el cinturón en la oficina y salí al pasillo donde me esperaban Lotte, Diana y sorpresivamente Akko. La miré fijamente sin decir nada. "¿Cómo te fue?" Repítetelo. "B-bien, se encargarán del cinturón…" "¿Y no te dieron uno de repuesto? ¿Cómo vas a sujetar tu falda?" Repítetelo. "No estoy segura de que sea lo más importante ahora, Akko…" "¡Pero es verdad! Primero le dan un cinturón maldito y luego le hacen esto, es el colmo." Repítetelo, por favor. "G-gracias por informar a la directora, Diana. Y gracias por la pequeña sesión de antes, Lotte." Y gracias, Akko, por… Díselo o vas a reventar. "No hay de que, Gwen. ¿Te parece si dejamos todo esto atrás y al fin nos cuentas sobre tu viaje?" Parte del viaje involucra al cinturón pero se lo debo, ha sido de tanta ayuda últimamente. Más que… Repítetelo.
Nos reunimos en la habitación de Amanda, queda muy cerca de la de Akko y ya había dicho que también la quería presente para cuando les hablara de mi reunión con mi hermana. No sabía si comenzar por el viaje en avión, la desagradable broma que me jugó cuando al fin llegamos, los lindos y fríos paisajes… o sobre cómo Akko durmió prácticamente en todo momento. Decidí empezar con el increíble viaje de casi un día entero sobre un avión para sacar esa parte aburrida del camino. Amanda fue la única que se rio de los recurrentes chistes de mi hermana y a Jasminka se le hacía agua la boca cada vez que mencionaba los desayunos, almuerzos y cenas.
Sucy me miró feo cuando le dije que no le traje ni un hongo como recuerdo y no cambió la cara ni cuando le pregunté cómo lo habría hecho pasar por aduanas ni cuando le recordé que jamás me pidió que le consiguiera uno. Típica Sucy. Al final llegué a la parte en la que mamá me trajo a la escuela del aeropuerto. No soy muy buena adornando historias, así que les pedí que ellas me contaran de qué nos perdimos los días lejos de Luna Nova. No pasó mucho, aunque Constanze nos mostró su trofeo de reina de la lavandería. Es un tipo de competencia que celebran los goblins del aseo, a veces dejan que participen las alumnas.
Como ya se hacía de noche, nos despedimos de todas y junto a Akko, partimos a mi habitación. "Sé que no te gusta hablar de ella, Gwen, pero a mí me pareció muy agradable." Se refiere a mamá. La verdad es que así se muestra con todos. Entonces, ¿por qué no creerle? ¿Por qué he pensado toda mi vida que es imposible que sea así de amable con todos… si Akko es igual? "Sí, tienes razón. S-suki, mírame. Te juro que me gustaría contarle que estamos saliendo, de verdad. Es solo que siento que culpará a la serpiente esa-" "Cobra." "-y no verá lo mucho que te quiero en realidad." Ella me tomó de la mano y me dio una gran sonrisa. "No importa, aprecio que a pesar de todo quieras decirle." "Gracias… ¿Cuándo conoceré yo a tus papás?"
Llegamos a mi habitación y me fue muy incómodo sostenerme la falda con una sola mano, ella tenía razón con eso de que se me caería. Ya adentro dejé que se me cayera y me puse el pijama frente a Suki. Ella hizo lo mismo y se sentó en mi cama, bostezando. "¿Sabes quién es Wangari?" "¿La chica del periódico?" Entonces en verdad soy la única que no lo sabía. "Sí, ella. ¿Me acompañarías a hablar con ella mañana?" Asintiendo, me preguntó si quería preguntarle algo en concreto. "Diana cree que ella puede saber algo de como empezaron los rumores sobre… mi relación con Croix." "No lo sé, ella no parece ser de las que usarían el periódico solo para difamar a alguien." "Pero si viera a una maestra besando a una alumna, ¿no sería su deber reportarlo?" "Supongo, pero no tiene porque hacerlo la portada del diario." Tiene un punto y parece conocerla más que yo. De cualquier forma, hablaré con ella mañana y trataré de no ser tan violenta, ahora que no tengo mi cinturón espero que me resulte más fácil mantener la compostura.
A la mañana siguiente, cuando desperté, Akko no estaba a mi lado. Me pareció curioso que ella pudiera levantarse sin despertarme, más considerando que quedó de acompañarme a buscar a Wangari hoy. Asumí que tenía clases temprano y no me despertó para dejarme dormir unas horas más. Agradecida, me levanté yo misma y recordando que tenía clases con la Maestra Piscis, me tomé mi tiempo para salir de mi habitación. Es la maestra menos exigente en cuanto a horarios.
"¿Has visto a Akko?" Ya era medio día y no aparecía por ni una parte. Pregunté a las alumnas de las clases que tuve durante el día y nada. Como no la vi al almuerzo, decidí cambiar de pregunta. "¿Has visto a Wangari?" Quizás ella la estaba buscando por mí. "Sí, la vi en la oficina de la Maestra Finnelan." Creo que pocas veces alguna estudiante ha hablado así antes. Así sin ser condescendiente o sin mencionar a Croix para hacerme sentir mal. "Gracias, esto…" "Molly." "Gracias, Molly." Partí de inmediato a ver si encontraba a Wangari de camino para allá. Volví de inmediato a preguntarle algo más a esa chica que me trató tan normalmente. "¡Molly! ¿Cómo se ve Wangari?" "¿Disculpa?" Le expliqué que no tengo idea de quién es, fuera de su nombre. Riendo, me dijo que es imposible no reconocerla, va descalza y con su micrófono de calavera a todas partes. Supongo que si ella puede no usar botas, yo puedo no usar cinturón. Agradecida de nuevo, me puse en marcha de nuevo a esa oficina.
Mirando hacia abajo para reconocer a la bruja de los pies descalzos, fui cegada por un potente haz de luz. "¡Primicia! ¿Es la nueva moda en Luna Nova no usar cinturón?" Sonaba como una periodista, pero no se parecía a Wangari. "No, no estoy haciendo ni una declaración de moda. ¿Eres Wangari?" Pregunté de todas formas, puede que hoy haya decidido usar zapatos. "¡No! Wangari está adentro con Finnelan." No me había fijado que a su lado había otra chica que parecía estar escribiendo todo lo que decíamos en una libreta. ¿No necesitan pedirme consentimiento antes de que usen mis palabras fuera de contexto? "Joanna, ¿no es esa Gwendoline Aspoirot?" Ah, me conocen. Perfecto. "Estoy aquí. Y sí, soy yo. ¿Saben sí-?" "¡¿Gwen está aquí?!" Pude escuchar a la maestra Finnelan gritar desde su oficina que aún no había terminado de hablar con la chica que salió por su puerta, quién parecía tener cosas más importantes que atender conmigo. "¡Sí, eres tú! ¡Soy Wangari, es un placer!" Es verdad, no trae ni un tipo de calzado. "H-hola, te estaba buscando. ¿S-sabes si-?" "¡Tú me debes una primicia exclusiva, Gwen!" ¿Cómo se las arreglan para conseguir entrevistas si se la pasan interrumpiendo a la gente? "¿Disculpa?" No se referirá a lo que creo, ¿o sí? "¡Señorita Wangari! ¡Vuelva a mi oficina ahora mismo!" Me voy a volver loca. "¿Podemos hablar luego?" "¡Y póngase las botas del uniforme de Luna Nova una vez hayamos terminado!"
Quedé de hablar con ella y sus amigas una vez Finnelan la soltara. Para mi desgracia, Akko no había aparecido por ahí tampoco. ¿Qué estará haciendo? Dijo que me ayudaría. No lo prometió, pero no pensaba que fuera necesario. En fin, se trata de Atsuko Kagari, debe estar en alguna desventura inexplicable de esas que tan frecuentemente atrae a sí misma y sus amigas. Pero… esas peripecias suyas siempre terminan bien; me gustaría que las mías también. En cambio, acaban despidiendo a mi maestra favorita. A veces envidio tanto a Akko.
"¿Gwen? ¿Estás aquí?" Si lo estaba, pero se refería a mi cabeza que estaba por las nubes. "P-perdón, estaba pensando en algo más. Decías que te debo una primicia, ¿no será…?" ¿No será que puedes dejarme terminar una oración? "¡Exacto! La noticia de que una maestra besó a una alumna ya estaba en boca de todas antes de que cualquiera de nuestra red pudiera si quiera mover un dedo." La miré algo molesta y esperé a que entendiera por qué. "Mira, Gwen, somos periodistas. Puede que lo que dije haya sonado como que deseara que expulsaran a la maestra Croix, pero no es así, nuestra labor reportar la verdad, sea cual sea." Suspiré rendida, sabía que tenía toda la razón. Pero eso significaba que… "El problema es que ahora la reputación del periódico está en el suelo por todo esto. ¡N-no te estamos culpando, para nada!" La chica de la cámara se puso muy nerviosa luego de decir eso y Wangari continuó. "Es culpa de cómo se dieron las cosas. De un día a otro la escuela entera sabía sobre este escándalo. Todas las miradas estaban en nosotras tres; por un lado las maestras estaban furiosas por como se descontroló un rumor así, por el otro nos preguntaban cómo es que una noticia así no salió en nuestras portadas. Peor todavía, algunas alumnas creían que fuimos nosotras las que hicimos público lo que pasó-" Incluidas Diana y yo, al menos hasta ahora. "-y tildaron al diario de sensacionalista." Mi primera impresión de Wangari fue que era una chica sumamente alegre y expresiva. Se nota que le preocupa mucho el periódico porque ahora no se ve para nada contenta. "¿Por eso Finnelan te tenía en su oficina?" Le pregunté para no dejarla hablando sola, sus compañeras son algo calladas. Aunque en comparación cualquiera se ve callada. "Así es, ella..." Miró a las otras dos antes de continuar. "… si no hacemos algo pronto para recuperar nuestra reputación, va a cerrar el diario."
Algo se apoderó de mi en ese instante. No tenía por qué si quiera escuchar su drama, no sentía que le debía una primicia como ella dijo y sobre todo, tenía mis propios asuntos de los que preocuparme. Entonces, ¿por qué me mataban estas ganas de hacer algo por ellas? ¿Un grupo de chicas que apenas acabo de conocer y a quiénes antes de eso culpaba de mis peores desgracias? "Wangari… ¿hay algo que pueda hacer para ayudar?" Las tres me miraron sorprendidas. "¿Cómo dices?" "Lo que sea. M-mira, te buscaba porque…" Algo avergonzada, le dije que tenía esta idea de que quizás ella empezó los rumores. No mencione que fue idea de Diana en primer lugar, no quería hacerle eso. "… y me siento terrible por eso. Ambas somos víctimas de lo que pasó pero…" Ella me detuvo, poniendo una mano en mi hombro y dándome una gran sonrisa. "¡Encontraremos a la verdadera culpable y la haremos confesar!" Sonriéndole de vuelta, levante mi mano para que me chocara las cinco y extremadamente motivada, hice lo mismo con las otras dos chicas.
Se me había pasado el día hablando con Wangari y su equipo, principalmente por todo el tiempo que estuvo hablando con Finnelan, pero llegamos a un buen acuerdo. Teníamos un nuevo desafío en nuestras manos, aunque por ahora no teníamos muchas pistas. Por algún motivo, eso me hacía sentir aún más motivada. Como si al fin tuviera- "¡Oh, Akko!" "¡Gwen! ¡L-lo siento mucho! Sucy me había pedido algo para hoy también y pensé que-" "Tranquila, ya hablé con Wangari." Ella se vio muy apenada. "Oh… perdón, de verdad quería ayudarte…" La abracé con fuerza, no soportaba verla así. En el fondo, sentía que no habría logrado todo esto con ella ahí a mi lado.
¿Qué estoy diciendo? "¿Pasó algo?" "N-nada. Cuéntame como te fue con Sucy."
Epílogo
Al fin la encontré, la estuve buscando todo el día. Acabó de contarme cómo fue su día, así que yo le conté que tal me fue a mí. Fue una experiencia muy curiosa y sobre todo divertida. Tanto tiempo en esta escuela y aún no me acostumbro, debe ser que así es la magia.
Tengo la idea de que había algo raro en ella, de todas formas. No sé si se veía más alegre, más motivada o si era algo más. ¿Será por el día que no pasamos juntos? No seas ridícula, si fue solo un día. Quizás ya se acostumbró a que estemos juntas… Quizás yo me acostumbré a estar juntas. ¿Es posible que sea eso? Admito que no hemos hablado mucho desde que volvimos de ese viaje, pero no veo como eso puede tener algo que ver con lo que siento ahora.
Será imaginación mía, me dije finalmente para acompañarla a caminar. Con todo lo que ha pasado hoy, era lo menos que se suponía que hiciéramos juntas, ¿no? Caminar tomadas de la mano, olvidándonos del que dirán y tantas otras cosas. Y vaya que le he dado problemas con lo que dice la gente de nosotras, a veces me da por pensar… ¿Estaría ella mejor sin mí? ¿Es una forma egoísta de ver las cosas? Quiero decir, no es que yo sea sin lugar a duda la mejor para ella pero, ya que estamos juntas, no puedo evitar sentir que quizás se merece a alguien mejor. No es la primera vez que se me pasa por la cabeza, la verdad.
Un día la vi junto a Diana. Es algo muy normal, no voy a mentir, pero se veía tan feliz. Las dos se veían muy felices. No es que me sienta celosa, en serio. Solo quiero lo mejor para ella y sé que ella también quiere lo mejor para mí. Por eso no puedo evitar pensar de nuevo, ¿no será otra persona lo mejor para ella? ¿Y qué hay de lo mejor para mí? Comenzaba de nuevo el debate entre si es o no egoísta y de inmediato, antes de encontrar la respuesta, me pregunto si me puedo permitir ser egoísta en este caso. ¿Por qué no? ¿Está mal que quiera algo de felicidad para mí también? Si ya me he dejado de lado demasiado tiempo, me merezco ser feliz con ella, ¿no? Siento que debería hablar estas cosas con ella, pero me es tan difícil. Sé lo mucho que significa lo nuestro para ella y todo lo que hemos luchado para estar juntas en primer lugar nunca lo terminaré de apreciar. Es… es muy difícil, ni si quiera sé por qué me siento así tan repentinamente.
Kilos y kilos de dudas se acumulaban en mi cabeza. ¿Acaso sé de verdad por qué siento todo esto? ¿Lo sé y no quiero admitirlo? ¿Lo ignoro y quiero saberlo? Hasta los más horribles pensamientos me inundan al cabo de unos días. ¿Fue solo un amor pasajero de adolescente? ¿Me distrae de mis estudios? ¿Malinterpreté nuestra amistad? Ya me costaba verla, tomarla de la mano, besarla. Para la semana siguiente, me costaba hasta pensar en verla, todo porque no me siento suficiente para una chica como ella. Estaba tan insegura que sentía que ella no quería verme a mí. Traté de recordar cómo me sentía antes de que comenzáramos a salir juntas. Intentaba hablarle de todo esto, pero las palabras no salían. Incluso si pudiera armarme de valor para expresárselo, no daba el paso por miedo a incomodarla o hacerla sentir mal. Luego yo me sentía mal por eso.
Otra semana se acababa y ya no cabía en mí esta ansiedad. Sabía que todo comenzó ese día que no pasamos juntas. Lo que pensé cuando nos reencontramos… no lo quería admitir, pero creo que es obvio ahora. Ella lo entendió perfectamente, hasta se sentía parecido. No es que no hubiese amor, pero… ni una de las dos sentía ya lo mismo. Fue difícil, pero recordamos lo que siempre nos decíamos, que nunca dejaríamos de ser amigas, y nos abrazamos muy fuerte antes de terminar.
