¡Hola!

Escribí esta viñeta luego de un sueño que tuve al estilo "La historia sin fin", sii... fue algo loco. Pero no pude no relacionarlo con Rin y Sesshōmaru. Aclaro de inmediato que esto no es un ship Sesshrin.


Dedico esta viñeta con todo mi cariño a mi hermosa amiga y beta Yury Rocha. Amiga de mi alma. Esto es una pequeña muestra de agradecimiento por todo tu apoyo y la colaboración que me brindas.


Más allá del arcoíris

Adoro las mañanas como esta… Cuando la fina lluvia cae, el sol no es cubierto totalmente por las nubes, y sus rayos traspasan el agua coloreando un arcoíris.

La lluvia se ha detenido, pero el arcoíris sigue ahí.

Es hermoso… Realmente me pone feliz cuando eso sucede.

Días como hoy, hacen que los poderes que Umiko me traspasó, se intensifiquen.

Ella me protegió durante 8 años luego de perder a mi familia. Un día dijo:

»Mi querida Rin, ha llegado mi hora y debo marcharme«

Luego puso su mano en mi pecho y una energía potente penetró en mi cuerpo. Yo solo podía llorar.

Umiko murió y me dejó su poder de sanación que algún día también deberé traspasar. Entonces, pude visualizar por primera vez al señor Sesshōmaru...

¡Fue sorprendente! Pero no me asusté. Es un gran Inu yōkai de pelaje plateado, ojos rojos y una luna de color lila adorna su frente.

Yo sabía de su existencia, pero al no tener los poderes de Umiko; no podía verlo. Él es el guardián de este poder y por ende también el mío.

Yo ya tengo 16 primaveras y aún sigo aplicando mi poder de sanación en las personas. No a todas; ellos me llaman. Sin ellos saberlo; sus almas me invocan.

No hago milagros, pero estabilizo y sano sus almas; ese es mi poder.

Me gusta hacerlo.

—Rin —Me habla el señor Jaken despejando mis pensamientos. Él, era el sirviente de Umiko, y luego pasó a ser el mío; tampoco podía verlo antes de mi poder. No obstante, para mí, es como un padre. Pues el pequeño diablillo verde suele ser muy gruñón y se esfuerza en cuidarme. A su modo él se preocupa por mi.

—Lo sé señor Jaken, ya es hora de irnos —respondo.

Debemos viajar hacia el oeste hoy. Mi corazón me dice que por allá alguien me necesita.

Subimos al lomo del señor Sesshōmaru… Es muy suave y reconfortante.

—Señor Sesshōmaru —le hablo mientras el viento mece mis cabellos.

Lo poco que habla me lo dice a mí y al señor Jaken solo le gruñe, aunque en el fondo, también lo protege; lo ha salvado de varios accidentes, pues suele ser algo despistado.

—¿Qué sucede, Rin? — pregunta con su voz rasposa de demonio.

—¿Qué será lo que hace que mis poderes aumenten? Es muy frustrante no lograr descubrirlo.

El señor Sesshōmaru no me responde, sé su respuesta. Y sé que no me lo va a repetir.

»Debes descubrirlo por ti misma«. Eso respondió la primera vez que pregunté.

—Llegamos a la aldea —dice ignorando mi pregunta.

—Es en aquella zona —digo señalando con mi dedo y agrego—: Bajaré aquí para continuar caminando.

El señor Sesshōmaru desciende y se queda ahí; solo me acompaña el señor Jaken a quien la gente tampoco puede ver.

Mantengo mi poder oculto. Si las personas lo descubren podrían intentar matarme. Aunque mis protectores no lo permitirían, pero es mejor evitarlo.

Veo que un chico de unos 19 años sale de la casa desde donde percibo dolor, soledad y un creciente desapego a la vida.

«Es su alma quien me llama» pienso.

Actúo casual...

—Disculpa… creo que te conozco.

—Qué casual, Rin —se burla el señor Jaken entornando los ojos. Yo lo ignoro.

El chico me mira extrañado y se queda examinando mi rostro, intentando recordarme.

—C-creo… creo que no.

—Lo siento, creo que te confundí —digo retirándome y esperando que mi plan de acercamiento haya funcionado. Doy cinco pasos casi resignada a que fallé cuando oigo…

—¡Espera!...

«¡Sí!», celebro triunfante.

—Tal vez sí, sólo… sólo que no lo recuerdo… discúlpame, pero suelo ser algo olvidadizo —dijo alzando sus hombros apenado. Luego hace una reverencia y se presenta:

—Soy Kohaku, mucho gusto, señorita…

—Rin —respondo sonriente y él se ruborizó.

«Ya es un avance. Mi trabajo ha comenzado…»

Por la tarde regresamos sobre el lomo del señor Sesshōmaru, el viento mece mi cabello y sonrío recibiendo el frescor del aire en mi rostro. Extiendo mis brazos hacia los lados y grito:

—¡Señor Sesshōmaru! ¡Por favor! ¡Quiero tocar las nubes!

—¡Hey chamaca! ¿Estás loca o te quieres congelar?

El ruido del viento me hace gritar más...

—¡No me importa señor Jaken! ¡Estoy muy feliz!

—Ay, por todos los infiernos, niña ¿Qué te hace tan feliz?

El señor Sesshōmaru asciende y las nubes rozan mi cuerpo…

Observo maravillada ese suelo de algodón anaranjado, por el crepúsculo del atardecer.

Pensé en Kohaku... Tengo mucho trabajo con él.

De un momento a otro, al pensar en él y en que volveré a verlo, las energías de mi poder aumentaron de golpe.

—¡Ya lo descubrí!

—¡Ay, Chamaca! ¿de qué hablas ahora?

—¡La felicidad! ¡Es lo que aumenta mi poder!

¡Sí!... Amo los arcoíris y en este atardecer ya no había uno, pero conocer a Kohaku. Me hizo tan feliz como tener mi propio arcoíris en el corazón.

Y vuelvo a gritar con todas mis fuerzas y el corazón desbocado:

—¡Señor Sesshōmaru! ¡quiero ir más allá del arcoíris!

—¡Ay!... A esta niña se le daño la cordura ¡No hay ningún arcoíris!

Sesshōmaru sintió la felicidad de Rin en su corazón pues el poder la conectaba a su alma.

El Inu yōkai rugió con potencia y aceleró el vuelo hacia el frente como su protegida lo pidió.

Si Rin era feliz, él también lo sería, pero era un yōkai orgulloso y jamás se lo iba a decir.

Fin.


N/A

: muchas gracias por leer mis locuras.

Cortito y fantasioso.

Sólo espero que les haya gustado. Háganmelo saber en sus reviews.


A los usuarios no registrados que me han mandado sus Review en el último capítulo del fic «Hasta que mi esencia se desvanezca». Me da mucha pena no poder contestarles y si alguno pasa por aquí. Aprovecho de agradecerles de todo corazón.