Disclaimer:

Los personajes, trama y detalles originales de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, Shūeisha y Shūkan Shōnen Jump (manga), Hayato Date, Pierrot y TV Tokyo (anime).

Dedicatorias:

El SasuKarin Month (bueno, esta lista en específico) es una iniciativa del grupo de Facebook, SasuKarin Month, precisamente.

El propósito es completar todos los temas, pero no hay garantías.

Día 9: Tentación

De todos los misterios al respecto de la naturaleza humana, los grandes secretos de chakra y la inexplicable comprensión del universo mismo, había algo que, en opinión de Kakashi, no debía siquiera intentar explicarse, solo dejarlos ser: los fetiches.


Nyotaimori

Karin entró a la oficina de Kakashi mirando con horror la destrucción que en solo un par de minutos había acontecido.

Un grupo de kunoichis había salido con aire ofendido y haciendo juramentos de venganza, y asegurando que ningún maestro Hokage anterior (y futuro, conforme sus afirmaciones también) habría siquiera pensado en decir eso en voz alta.

Aquel comportamiento no dejaba de resultarle curioso.

Cuando Orochimaru fungía como Kage de la aldea del sonido, hubiera sido imposible que algo así sucediera, así el sannin les ordenara ponerse a cuatro y ladrar como perros, todos obedecerían si siquiera cuestionar si había perdido la razón.

Era obvio que pese a sentirse ofendidas, ninguna había intentado golpearlo, ni siquiera Sakura, que no necesitaba demasiada provocación para reaccionar.

—Ah, Karin-chan... me alegra verte.

Karin enarcó una ceja.

—¿Es pagado? —preguntó tajante.

—¿Eh?

—Lo que le pediste a las chicas, si es pagado, lo hago.

Kakashi sonrió por debajo de su máscara mientras se revolvía el pelo.

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Sasuke resopló mientras lidiaba con la incomodidad de ajustarse las bolsas de armas con una sola mano. Ya lo lograba en menos tiempo, pero eso no lo hacía más cómodo.

Afortunadamente la misión era dentro de la aldea, así que no tenía que preparar una mochila de viaje, doblar ropa de manera compacta aún no era algo que dominara y Karin solía ayudarle, por lo que no había problema si no estaba.

Era raro que no le dijera que saldría, aun arrastraba las costumbres de la aldea del sonido, donde todo lo que se hacía era informado a un segundo, pero en todo caso, quizás solo había ido a la tienda o a recoger la ropa de la lavandería.

Salió del departamento, si las cosas salían bien, estaría de vuelta para almorzar.

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—¿En serio no hay problema? —preguntó Karin, levemente sonrojada, sosteniendo la blusa sobre su pecho, pero dejando los brazos al descubierto, algo que no solía hacer en público por las cicatrices —. No se supone que las chicas se vean así.

No le respondió, pero la forma en la que la miraba le daba a entender que, de hecho, estaba más interesado que molesto o decepcionado.

Le quitó la prenda y la condujo para que se recostara. La mesa estaba fría y al contacto con su piel se erizó cada poro, incluso en la zona donde las cicatrices habían estropeado el crecimiento del vello.

Tragó saliva. No podía recordar la última vez que se había quitado la ropa frente a alguien que no fuera Sasuke, pero igual se quedó quieta mientras el ritual comenzaba, tratando de no reaccionar al tacto húmedo sobre su piel.

Iba a necesitar un baño largo para quitarse esa sensación del cuerpo, y no solo la sensación, era iluso no creer que iba a acabar pegajosa con olor raro a pescado.

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Sasuke entreabrió los labios, pero no pudo decir nada.

Creyó que Sakura estaba exagerando, no sería la primera vez, ella tenía una perspectiva tradicional, perfectamente normal, de muchas cosas, pero incluso ahora le parecía un milagro que no estuviera muerto.

El chef recibió con reverencia al invitado que Sasuke escoltaba, instándolo a darse prisa para que el calor corporal de la mujer no afectara la experiencia.

Karin hizo contacto visual con él al momento, estaba tan tranquila, tan concentrada, como si no estuviera recostada en una mesa, cubierta de sushi, siendo literalmente servida para las excentricidades del cliente más raro que haya pisado Konoha jamás.

El hombre se sentó a la mesa, mirando anonadado la escena y reparado enseguida en los brazos de la chica, pasando la punta de los dedos a un par de milímetros de las cicatrices, sin tocarla realmente, pero acercándose para, de alguna forma, comprobar que tenían el patrón de mordidas.

Karin seguramente no podía verlo porque había cerrado los ojos, pero Sasuke fue perfectamente consiente cómo, de modo inaudito y con la mínima provocación, los pantalones de su cliente estaban ajustándose de modo inadecuado por efecto de su propio cuerpo.

No le sorprendió el motivo por el que la última modelo que accedió a ser servida, haya interpuesto una denuncia exigiendo una compensación para sus gastos médicos.

¿Por qué diablos Kakashi había aceptado la misión?

La necesidad de una kunoichi era evidente, podría moverse a tiempo antes de ser lastimada, pero tampoco era obligatorio aceptar al cliente. Pese a la filosofía ninja, había ciertos territorios que los separaban de otros gremios que sí hacían absolutamente cualquier cosa que el cliente quisiera.

El hombre empezó a comer, vertiendo directamente sobre las piezas de sushi las salsas que el chef había preparado, por ende, cayendo sobre el cuerpo de Karin.

Abrió mucho los ojos al darse cuenta de que había suspirado, seguramente reaccionando a la salsa seguramente fría y le horrorizó la idea de que realmente no le importara.

Estaba desnuda, cubierta de comida frente a un cliente excitado que tenía antecedentes de haber mordido a otras chicas, y en general a Karin no le gustaba que los extraños la tocaran, mucho menos la mordieran, y de eso último le había pasado suficiente como para odiarlo.

De pronto ella abrió los ojos, mirándolo directamente.

Se sintió desarmado de alguna manera, como si se hubieran descubierto en un momento privado como nunca antes.

Y de nuevo se preguntó, ¿qué sucedía con Kakashi? Necesariamente sabía que él era la escolta del cliente, él mismo le había dado la misión, y que le endosara la misión de ser plato humano a la chica con la que vivía, era cuando menos perverso.

Estaba convencido de que, si fuera cualquier otra, le estaría dando exactamente igual.

Tuvo que girar el rostro. Un pensamiento había cruzado por su mente y se desconoció por completo por lo absurdo, indecente y completamente fuera de lugar.

La cena duró cerca de cuarenta minutos, y cuando hubo terminado, el cliente agradeció al chef, felicitándolo exageradamente, y como si Karin fuese solo un accesorio del montaje, no le volvió a dirigir siquiera la mirada, saliendo del sitio.

Sasuke solo se detuvo un momento, el chef le había tendido la mano para ayudarla a levantarse, aunque no lo necesitara, ofreciéndole una bata, y luego se fue con el cliente que tenía otras cosas en su agenda.

Al amanecer, cuando volvían al hotel, apenas vio a Kiba se giró sobre sus talones, no tenía nada más que hacer ahí.

Entró al departamento sin decir nada, anunciarse no tenía sentido si Karin lo podía sentir sin siquiera proponérselo desde dos cuadras antes.

La encontró sentada en el sofá frente al televisor, con los pies en alto sobre un taburete, hojeando la guía de servicios a domicilio. Apenas lo miró por encima de sus gafas antes de volver su atención a las opciones.

Sasuke se sentó a su lado, luchando por alejar las imágenes de lo que había ocurrido hacía solo unas horas.

—Lo tengo que decir —dijo de pronto Karin, sin mirarlo —¿Qué quieres comer?

Sasuke se llevó la mano a la cara. Estaba seguro de que se había puesto rojo.


Comentarios y aclaraciones:

De wikipedia: El nyotaimori, llamado a veces sushi corporal, es la práctica de comer sashimi o sushi del cuerpo de una mujer, típicamente desnuda.

Nantaimori alude a la misma práctica, pero sobre el cuerpo de un hombre.

¡Gracias por leer!