Mortal Instruments y sus personajes son propiedad de Cassandra Clare.
Fandom: Mortal Instruments.
Advertencias: No.
Palabras: 527.
010.- Pizza
El plan de Magnus para aquella noche de viernes era simple: unas velas, una deliciosa cena, una buena película, Alec y él y una buena sesión de arrumacos en el sofá. Un plan sencillo. Sin embargo, estaba en su salón rodeado de nefilims que se habían autoinvitado.
Magnus se dejó caer en el sofá reprimiendo un suspiro, lo único que iba acorde con su plan era que Alec estaba allí, claro que tenía la cara hundida en un grueso libro sobre demonios y eso no era lo que deseaba. Isabelle soltó una carcajada ruidosa y le enseñó la pantalla de su móvil a Jace que rió también.
No, aquella noche de viernes no encajaba, ni de lejos, en lo que él había planeado. No le sorprendía y eso le molestaba, porque significaba que entre ellos siempre había alguien y que ya era una costumbre.
—¡Ah! El timbre —soltó Isabelle como si todos en la sala fuesen incapaces de reconocer el sonido—. Yo abro, deben de ser nuestras pizzas.
Alec despegó los ojos del libro para clavarlos en la espalda de su hermana y después le miró a él encogiéndose de hombros. De acuerdo, parecía que Alec tampoco había planeado pasar el viernes tarde con su hermana y compañía. Aunque Alec lo llevaba mejor que él.
—¡Pizzas recién hechas!
Magnus adoraba a Isabelle, menos cuando era incapaz de darse cuenta de que estaba estorbando.
—Necesitaremos vasos —musitó Clary.
—Iré a por ellos —contestó Magnus levantándose del sofá. Normalmente usaría la magia, pero necesitaba respirar—. Vasos.
Se movió despacio, pasando de largo la barra de bar que tenía instalada y se coló en la estancia que usaba a modo de cocina cuando Alec se quedaba con él. No era práctico, pero entendía que a Alec le parecía más correcto que su método habitual de chasquear los dedos.
Magnus sintió unos brazos enredándose en su cintura y unos labios entre sus omóplatos. No necesitaba una palabra para saber quién era. La fuerza de su abrazo, el olor de su piel, los puños raídos de su jersey.
—Lo siento —susurró pegando la frente a su espalda.
—¿Les has invitado tú?
—No.
—Entonces no te disculpes, Alexander.
—Es evidente que tenías algo planeado, sino no estarías de tan mal humor.
—Bueno, sobreviviré. —Magnus tiró con suavidad de él para colocarlo entre el mueble de cocina y él—. Aunque admito que es molesto.
Alec enredó los dedos entre sus cabellos salpicados de colores, acercó sus labios a los de Magnus y le susurró:
—Podrías chasquear los dedos y atascar la puerta. Pueden sobrevivir sin vasos.
No era tan mal plan. Cerró la distancia entre sus labios, besar a Alec le aceleraba el corazón, borraba todo lo demás de su mente. Le daba igual que su salón se hubiese convertido en el refugio preferido de aquel grupo de nefilim, si podía besar a Alec, aunque fuera durante un par de minutos.
—Aunque si nos quedamos aquí nos dejarán sin pizza.
—De acuerdo, lo he entendido —contestó acariciando su cabello negro como la noche—. Yo los vasos, tú las servilletas.
Magnus esperaba que se cansasen pronto y les dejaran a solas.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Hacía mucho que no escribía nada de Mortal Instruments, tengo que releerme los libros a ver si vuelve a asaltarme la inspiración para este fandom.
