*Narrado por Kirishima*
Ser miembro de una de las hermandades de Cazadores de Vampiros más famosa del mundo, mola.
Ser el líder de mi grupo, también mola. A veces.
Estar saliendo a escondidas con el vampiro más buscado, con el peor carácter, pero sexy y gentil igualmente… Lo sé. Mola el doble.
Pero la llama del amor y del deseo no despertó en nosotros al ser salvado por el otro, o al haber luchado sin descanso para darnos muerte.
No.
No pasó nada fuera de lo normal como ocurre en películas o libros.
Nuestro amor surgió de una forma un tanto…Normal.
Sí. Sé que suena algo simple pero hasta las historias más románticas pueden surgir de la forma más sencilla.
Así que antes de continuar, me gustaría contaros cómo nos conocimos…
Como ya he dicho anteriormente, formo parte de una de las hermandades de Cazadores de Vampiros más famosa del mundo. Somos una hermandad formada por varios grupos dedicados a su especialidad. Dentro de este grupo hay subgrupos, y dentro de estos subgrupos hay más subgrupos. ¿Me pilláis? Es un rollo tener que explicarlos todos y cada uno de los grupos, más que nada porque no recuerdo los nombres ni las personas que los forman. Bastante tengo con liderar a mi grupo y no olvidarme de entrenar, comer y preparar estrategias para impedir que los vampiros sigan alimentándose de pobres e indefensos humanos. Aunque de vez en cuando es la sangre de algún violador o asesino la que chupan hasta la saciedad dejándonos a los pies de las oscuras y húmedas calles sus cadáveres totalmente consumidos.
Sinceramente, con respecto a esto, les doy las gracias. No me gusta que se alimenten de seres inocentes pero a esta clase de escoria las metía en una caja, les ponía un lazo y se los mandaba como regalo a los vampiros y así formar una tregua.
Perdonad divago mucho y pierdo el hilo de lo que iba diciendo.
A lo que iba (-)
Soy el líder de mi grupo, mi nombre es Eijiro Kirishima, veinticuatro años. Vivo en los dormitorios de la hermandad y solo podré abandonarlos cuando me case oficialmente. Y como no tengo interés alguno en el matrimonio es más que probable que me quede a vivir aquí por el resto de mis días. Aunque no está nada de mal. Comida gratis. Un dormitorio con cuarto de baño para ti solo. Paredes insonorizadas para que nadie escuche lo que estás haciendo o tú escuches lo que hace tu compañero al otro lado de la pared.
Lo único que odio es tener que levantarme antes del amanecer para empezar el entrenamiento. Y también, ser el líder de un grupo que es súper disciplinado y le encanta entrenar a todas horas, afilar sus armas a todas horas, preparar estrategias y tener reuniones a todas horas.
Ains…
No estoy hecho para ser el líder de mi grupo.
-Buenos días, Kirishima.
-Buenos días, Midoriya, Todoroki, Uraraka e Iida. ¿Desde qué hora lleváis en la sala de entrenamiento? – pregunté mientras se me escapaba un sonoro y largo bostezo.
-No hemos dormido.- respondió Todoroki con tranquilidad.
(O.o)
-¿Qué no habéis dormido? ¿Qué habéis estado haciendo?
-Esto.- Iida me tendió una tableta para que viera una reproducción de un vídeo – Son las imágenes de nuestras cámaras de seguridad de la prisión de Tártaros. Un grupo de vampiros ha entrado.
-¿Cómo han conseguido entrar?
-Hackearon el sistema.- respondió Uraraka enviando la imagen del video de la tableta flotando frente a nosotros.
Me rasqué la barbilla mientras veía como ese misterioso grupo de vampiros, cuyos rostros estaban cubiertos, entraba en la prisión con mayor seguridad y sin hacer daño alguno. Eso fue lo que más me extrañó de todo.
-¿Deberíamos ir a investigar? – me preguntó Midoriya.
-¿Ha escapado alguien? – los tres negaron con la cabeza a la vez - ¿Ha habido alguna víctima? – volvieron a negar – Entonces – di una fuerte palma asustándoles – Vayamos a desayunar.
-¿Eeeeeeh?
-Pero tenemos que averiguar quiénes han sido y por qué.
-Podríamos ir a patrullar esta misma noche.
-Chicos, chicos, entiendo vuestra preocupación y que queráis hacer bien vuestro trabajo pero no ha habido ninguna víctima, ni tampoco se ha escapado nadie de la prisión por tanto no es nuestro trabajo. Nosotros cazamos vampiros, peleamos contra ellos, no somos la policía, ni investigamos este tipo de cosas. Para ese tipo de papeleo aburrido ya se ocupan otros.
-Pero-
-Pero nada, Iida.- le interrumpí – Os unisteis al grupo de cazadores, no de investigadores, o de sistema de seguridad ni otros muchos más departamentos cuyos nombres no me acuerdo. Elegisteis ser cazadores y cazamos vampiros cuando hay alguien en peligro o nos avisan de que ha habido un ataque y entonces investigamos pero no lo ha habido por tanto… No tenemos que trabajar. Venga, vayamos a desayunar. Yo invito.
-La comida es gratis en la hermandad, Kirishima.
-Precisamente por eso os invito, Todoroki.
Les guiñé el ojo y salí de la sala de entrenamiento entre carcajadas. Al llegar al comedor, como siempre, estaba abarrotado pero el silencio era roto solo por el sonido de los cubiertos. Nadie hablaba. Nadie murmuraba. Odiaba esa regla de mantenerse callado mientras se desayunaba, almorzaba y cenaba. ¿Y si quería comentar con mis compañeros alguna idea? ¿Mejorar una estrategia? ¿Contarles un chiste? Seguramente para cuando terminase de comer y saliésemos al exterior se me habría olvidado…
"Clin"
El sonido de un mensaje llegarme al móvil hizo que los más cercanos a mí levantaran la cabeza observándome con reproche. Me disculpé con un movimiento de mano y lo puse en silencio. Al leer el mensaje me brillaron los ojos de emoción.
¡Por fin!
¡Llevaba meses esperando esto!
A pesar de que el resto del día no hice nada más que entrenar y entrenar mis ánimos estaban por las nubes y más que se dispararon a la caída de la tarde cuando salí de los dormitorios para encontrarme con esa persona que me había enviado el mensaje. Aunque me parecía extraño que quisiera encontrarse conmigo justo cuando el sol ya había desaparecido y el cielo se teñía de oscuro.
¿Sería un vampiro?
Me encogí de hombros y continué mi camino hasta llegar a la orilla del río. Más concretamente debajo de un enorme puente que conectaba dos ciudades custodiadas por nosotros, los cazadores.
Miré el reloj. Bien. He llegado a tiempo. Pero los minutos iban pasando y la otra persona no aparecía.
Diez minutos.
Veinte minutos.
Me estaba empezando a impacientar.
Cuando estuve a punto de enviarle un mensaje me giré con brusquedad hacia la figura que estaba justo a mi espalda. Una figura cuyo rostro no era capaz de ver al estar oculto por una gabardina oscura con capucha.
-Hola, llegas un poco tarde.
-¿Lo has traído?
Su voz sonaba borde y molesta.
Soy yo quién debería estar enfadado por hacerme esperar aquí más de veinte minutos.
-Toma.
Le tendí una bolsa con el contenido en su interior al mismo tiempo que él hacía lo mismo y cuando la abrí…
-¡POR FIN! – exclamé girando sobre mí mismo – Por fin, por fin, por fin voy a poder continuar jugando esta historia de magos y dragones. Estuve tan ocupado con mi trabajo que no recordé reservarlo y para cuando fui hacerlo ¡Las unidades se habían agotado! ¡Y lleva meses agotados en todas partes! – se me caían las lágrimas de la emoción - ¡Adoro esta historia! ¿Has jugado? – le pregunté abrazando el juego para la play station 5.
-No.
-Vaya, pues es una maravilla.- le sonreí pero mis labios se curvaron hacia abajo – No pareces muy contento con el intercambio.
-Es que no es para mí.
-¿Y para quién es entonces?
-Para un maldito pajarraco que me encantaría arrancarle sus plumas rojas de una en una por hacerme perder el tiempo en venir aquí en su lugar… Seguramente esté por ahí bebiendo y coqueteando con su mascota…
Un golpe de viento nos sorprendió tras decir sus palabras y la capucha se le cayó hacia atrás dejándome ver su rostro y sus preciosos y eléctricos ojos rojos como la sangre. Tragué saliva. No podía ser… El chico con el que había estado hablando estos días por Wallapop para intercambiar unos videojuegos era… ¿El vampiro más buscado por nuestra hermandad?
Un escalofrío me recorrió desde el dedo meñique del pie hasta la coronilla.
Volví a tragar saliva.
¿Habría venido solo? Porque si no era así…yo…
-Hemos terminado.- respondió volviéndose a poner la capucha y girándose para irse.
-Espera.- inconscientemente le agarré de la muñeca - ¿Qué videojuegos te gustan?
-¿Ah? – respondió en forma de gruñido.
¿Qué qué videojuegos te gustan? ¡Pero qué te pasa Eijiro! ¿Tienes enfrente tuya al vampiro más buscado y peligroso y le haces esa ridícula pregunta? Deberías salir de aquí antes de que aparezcan más de los suyos y te reconozcan. Aunque quizás era difícil reconocerme con el pelo liso. Cuando salía a patrullar y a cazar cambiaba mi peinado para verme más guay.
-Ah, lo siento. Ha sido una pregunta tonta. Puedes irte.
Pero no se fue, sino que me penetró con la mirada de tal manera que me dejó sin habla, sobre todo cuando dio un paso hacia mí dejándome clavado en el sitio. Volvió a bajarse la capucha y cuando fui capaz de verme reflejada en el infierno de su mirada pensé que la muerte estaba a punto de llevarme y no me importaba si era capaz de perderme en ese fuego intenso que desprendía sus rojizos ojos. El corazón me golpeaba con tanta intensidad que ni siquiera en una difícil batalla me había latido con tanta velocidad. Por no mencionar, que había olvidado cómo se respiraba.
De repente, bajó la mirada murmurando algo.
-¿Pe-perdona? No te he escuchado.- conseguí decir tras tomar una buena bocanada de aire. Me temblaba el cuerpo de un sentimiento que nunca antes había experimentado. No era la primera vez que miraba directamente a un vampiro pero al mirarle a él todo mi cuerpo se había sacudido de una manera que no sabría explicar. Como tampoco percibía que viniese de él un peligro como el que describían otros cazadores que habían luchado contra él y su grupo y habían logrado sobrevivir.
¡Para nada imponía peligro! Bueno, sí, lo transmitía, pero no el tipo de peligro de que fuese a clavarte los dientes y dejarte sin sangre. Sino de clavarte los dientes por cada parte de tu cuerpo y dejarte llevar por el placer.
…..
…..
¿Pero en qué estás pensando en este mismo instante, Eijiro? ¡Pues claro que te gustaría dejarte llevar por el placer o que te hiciera mil cosas! ¡Es un vampiro! Transmiten eso con la mirada para hipnotizar a sus víctimas y chuparles hasta su última gota de sangre pero… pero…
¡No me importaba que hiciera conmigo todo lo que quisiera aquí y ahora!
¡Aaaaaaaaaaaaah! (/)
Basta. Concéntrate. Está intentando decir algo y no tiene intención alguna de hincarte el diente. Para él tan solo eres un humano más y podía haberte atacado en cualquier momento, dejarte seco y llevarse el videojuego al ser engañado. Pero no lo había hecho. Era legal. Al menos en este aspecto.
-Animal…Animal Crossing…
Susurró dándome la espalda.
…..
(O.o)
-¿Te gusta el animal crossing? – pregunté casi a gritos y me tapó la boca con violencia.
-¡Cierra la boca!
Me gruñó pero tenía la punta de las orejas totalmente coloradas.
Maldita sea…
¿Cómo podía ser tan adorable alguien cuyos rumores le hacían ver peor que el mismo diablo?
Y así, chicos y chicas, fue como nos conocimos el vampiro más cruel y sanguinario y el cazador de vampiros más inteligente, guapo y cool de la historia.
-¿Con quién cojones estás hablando, Kirishima?
-¡Ay! – me quejé al recibir una colleja por parte de Bakugou. Estábamos en mi dormitorio – Pues le estaba contando a nuestros lectores nuestro primer y maravilloso encuentro que derivó a otros muchos otros encuentros hasta llegar a consumar nuestra relación varias veces cada noche dejándome totalmente exhausto al día siguiente porque tú, mi querido Bakugou, duermes durante el día mientras que yo tengo que entrenar y hacer otras cosas de líderes – protesté observándole. Llevábamos más de medio año manteniendo nuestra relación prohibida en secreto y ver su musculoso torso desnudo aún me provocaba taquicardias cada noche.
-No sé de qué cojones estás hablando pero viene alguien.
Murmuró mirando de reojo hacia la puerta.
Rápidamente me vestí, pues estaba en calzoncillos, y unos segundos más tarde llamaron a la puerta.
-¿Qué ocurre Midoriya? ¿Por qué estás aquí tan tarde? – pregunté fingiendo acabarme de despertar.
-Kirishima ¿Acaso te has olvidado de la reunión de esta noche con nuestro líder supremo Aizawa?
Mierda.
Mierda. Mierda. Mierda.
¡LA MALDITA REUNIÓN CON EL LÍDER SUPREMO ERA ESTA MISMA NOCHE!
-No, no, cómo iba a olvidarme de algo taaaaan importante.- Aizawa me iba a matar (TT) – Estaba cultivando mi mente para la reunión.
-¿Cultivas tu mente a oscuras, con velas por toda la habitación y pétalos de rosa por el suelo?
Mierda. ¡Yo y mi maldita obsesión por ser romántico con Bakugou para que luego éste apenas le hiciera caso al ambiente y me metiese la lengua hasta el fondo nada más verme y empotrarme contra la pared!
-S-sí, así es.- carraspeé – Es un nuevo entrenamiento, pero si quieres te explico más de camino a la reunión. ¿Te parece?
-¡Me parece genial!
Empujé a Midoriya y antes de cerrar la puerta tras nosotros vi las cortinas del balcón mecerse con la brisa nocturna. Bakugou había regresado a su guarida de la que aún no sabía su paradero.
Pero ya lo sabría.
Y tanto que lo sabría….
****
-Ya que el líder de la zona de los suburbios se ha dignado a aparecer en la reunión, podemos empezar.
Me disculpé inclinando la cabeza y aceleré el paso siguiendo a Midoriya para sentarme con el resto de mis compañeros. Y sí, mi grupo y yo protegíamos la zona de los suburbios. Una de las peores zonas de la ciudad por robos, violaciones y pobreza. La zona más castigada y la más transitada por vampiros recién transformados. Los que llevaban siéndolo siglos preferían la sangre de los ricos.
¿Bakugou también? Nunca habíamos hablado del tema… Sobre todo desde que empezamos a salir y se alimentaba de mí. Mi cuerpo era una prueba viviente de las marcas de sus colmillos. (/)
-Sé que estáis al tanto de que han entrado varias veces a la prisión de Tártaros en los últimos días. Cero víctimas. Cero fugas.- continuó Aizawa el líder supremo de nuestra hermandad. Iba pasando las imágenes utilizando un mando a distancia sin ganas de estar allí. El hecho de estar metido dentro de un saco de dormir amarillo lo delataba. No quería ser líder supremo pero al ser asesinados los dos anteriores fue elegido por el resto de la hermandad. Lo siento Aizawa, mi voto también fue para ti (=P) – Todo esto nos hace sospechar de que es una distracción de su verdadero propósito.
-¿Verdadero propósito? – se escucharon a varios preguntar entre susurros.
-Así es, gracias a la ayuda de cierta persona hemos conseguido imágenes de los rostros de estos vampiros, como también hacia dónde va dirigido su verdadero objetivo.
Las grandes puertas de la sala de reuniones se abrieron con pesadez dejando entrar la suave pisada de alguien que se acercaba. Al estar sentado lo más lejos posible de la puerta fui de los últimos en averiguar de quién se trataba pero al ver levantarse a varios cazadores y el fuerte murmullo de desaprobación y maldiciones intuí quién podía ser.
Las enormes alas rojas que se abrían de par en par sobre su espalda le hacía más que evidente su identidad.
Keigo Takami. Alias Hawks. Uno de los grandes líderes de los Vampiros de la noche oscura. Grupo al que pertenecía Bakugou.
-¡Aizawa! ¿Qué significa esto? ¿Qué hace este demonio en este lugar?
Varios Cazadores sacaron sus armas, otros se quedaron de piedra en sus asientos. Uno de ellos era yo, que era incapaz de moverme o de mirarle a los ojos pues con un solo vistazo, un solo contacto de mirada, y podía conocer hasta tu más oscuro secreto. ¿Y si se enteraba de que Bakugou y yo estábamos saliendo? ¡Estaba prohibido!
Desvié la mirada y me topé con la de Todoroki que rápidamente bajó la suya. Tenía las mejillas y las orejas algo coloradas y lucía bastante nervioso. ¿Todoroki nervioso? Interesante… Guardaré este momento para futuras conversaciones para molestarle (+.+)
-¡Silencio! – bramó Aizawa congelándonos a todos – Guardad vuestras armas, tomad asiento y cerrad vuestras bocas. No quiero escuchar nada salir de ellas hasta que la reunión haya concluido. ¿Os ha quedado claro?
Todos asentimos aterrorizados.
-Vamos, vamos Aizawa, es normal que se alteren. No están acostumbrados a tener tan cerca a uno de los vampiros más buscados durante siglos. Ni tampoco a alguien tan atractivo como yo.
-Cierra la boca y ven aquí.
Prácticamente Hawks parecía estar dando saltitos mientras se acercaba a la gran pantalla mientras nos sonreía con ¿Desafío? ¿Superioridad? ¿Diversión? No sabría descifrar su rostro pero una cosa sí sabía y es que Bakugou no le soportaba.
-Uno de los líderes de los Vampiros de la noche oscura ha venido a ayudar.- levantó la mano mientras su intensa mirada nos volvía a dejar en silencio – Tanto su familia, como la nuestra, como el resto de los ciudadanos de la ciudad estamos a punto de enfrentarnos a una nueva especie de vampiros más poderosa y más sanguinaria.
-¿Una nueva especie de vampiros? – se atrevió alguien a hablar. Y fue Iida. ¡Este chico nunca cambia! ¡Qué valentía!
-Así es.- respondió Hawks mientras le hacía una señal a Aizawa para que proyectara los rostros de esos nuevos vampiros en la pantalla. Solo aparecieron tres de ellos – Se hacen llamar la Liga de los Vampiros y está liderada por Shigaraki – señaló a un tipejo con una mano blanca sobre el rostro y el pelo enmarañado – Su grupo ya cuenta con más de un centenar de vampiros. Todos ellos han sido convertidos en distintas ciudades del país. Corren rumores de que hay un vampiro que controla a este grupo, algo así como el Vampiro Supremo de este nuevo grupo cuyo paradero desconocemos.
-Los dos restantes son su mano izquierda y derecha. Se llaman Toga y Dabi. Ella está prácticamente loca. Estaba en un psiquiátrico cuando la transformaron, y en cuanto a Dabi… No tenemos datos alguno de él.- habló Aizawa.
-El objetivo de este nuevo grupo es convencer a los vampiros que viven en esta ciudad de unirse a ellos para derrocarnos a nosotros. Lo de entrar en la prisión de Tártaros solo es una excusa para que les estemos vigilando para olvidarnos de un evento importante que está a punto de suceder en próximos días.- Hawks abrió sus alas y nos clavó su intensa mirada – La coronación del nuevo Rey donde tendrá lugar la finalización del tratado de paz entre vampiros, cazadores y humanos.
-¿Tratado de paz?
-¿Qué significa eso?
-¿Desde cuándo nos íbamos a unir a los vampiros?
-Esos demonios solo deberían de dejar de existir y viviríamos en un mundo mejor.
-¡SILENCIO! – la saliva de Aizawa cayó por todas partes – Este tratado fue firmado y decidido por nuestros dos anteriores líderes Supremos, y por supuesto yo no iba a romperlo. Es una negociación que lleva vigente durante años.
-¿Y por qué no lo sabíamos?
-Entonces… ¿Por qué hemos seguido luchando contra los vampiros?
-Porque hasta que el nuevo Rey, que fue quien nos propuso este tratado cuando aún era un príncipe, no fuera coronado no podíamos detenernos, pues el anterior Rey no quería saber nada de vampiros o cazadores porque para él todos nosotros éramos lo mismo y solo deseaba que nos matásemos entre nosotros- respondió Hawks.
-¿Iguales? ¿Iguales a vosotros los demonios? ¿En qué nos parecemos?
-Vosotros asesináis, os alimentáis de nuestra sangre.
-Nosotros también hemos matado a miembros de su familia.- dije. Incluido yo.
-¡Pero lo hemos hecho para proteger a nuestra familia! – protestaron.
-Al igual que nosotros.- respondió Hawks totalmente calmado.
El silencio nos envolvió. Un silencio con la rabia e impotencia atrapada en muchas de las gargantas allí presentes.
-Este nuevo grupo de vampiros quiere asesinar al próximo Rey para que el tratado nunca se cumpla. Por ello, están reuniendo a vampiros que no quieran acatarlo y derrotar tanto a los vampiros de la noche oscura como a los cazadores creando así el caos y el miedo en la ciudad. Y en el país con el paso del tiempo.
-El día de la coronación, tanto vampiros como cazadores estaremos presentes y trabajaremos juntos para que todo salga bien y el príncipe sea coronado como Rey, y poder así firmar el tratado de paz.- de repente, Hawks se inclinó hacia adelante con los brazos pegados a su cuerpo – Por favor, como líder de los vampiros de la noche oscura pido vuestra ayuda, vuestra fuerza y vuestro apoyo. Si creéis que nosotros hemos sido sanguinarios es que no tenéis ni idea de lo que el grupo de Shigaraki son capaces de hacer… Ellos no matan por alimentarse, ellos matan y torturan por placer. Son vampiros que deben ser erradicados lo más pronto posible.
Sorprendiéndonos aún más, Aizawa imitó a Hawks creando un murmullo de asombro que en algunos acabó en rabia, en disculpas y en pisadas que se dirigían hacia el exterior. Muchos cazadores no les apoyaban. No les había gustado nada que les hubiesen ocultado lo del tratado que All Might y Endeavor, nuestros dos antiguos líderes supremos, habían acordado a nuestras espaldas. Sin embargo, ni mi grupo ni yo nos movimos. Creo que ellos esperando mi reacción, y yo esperaba su reacción. Todos habíamos perdido a algún ser querido por los vampiros pero entendíamos que en la guerra todos pierden y todos somos asesinos y víctimas. Ahora íbamos camino de otra guerra más sanguinaria pero esta vez contaríamos con la ayuda de fuertes aliados que durante siglos habíamos considerado enemigos.
-Por petición del príncipe, acudiremos a la coronación con máscaras haciéndonos pasar por su guardia real, y así ocultar nuestra identidad.- nos informó Aizawa cuando pudo continuar con la reunión. Un poco menos de la mitad de los que habíamos estado presentes se habían marchado – La coronación será en unos días y allí nos reuniremos con el grupo de Hawks. Preparaos, porque esa noche se derramará mucha sangre y espero y deseo que no sea ni de nuestros cazadores ni de los vampiros de la noche oscura. Podéis marcharos.
Salimos con paso lento y cabizbajos. Demasiada información. Nuestros corazones latían intranquilos, temerosos. Pero el mío latía de emoción. ¡Iba a pelear espalda con espalda con Bakugou! ¡Y no frente a frente! Iba a poder verle en la coronación, fuera de mi dormitorio. ¡Tenía que avisarle! Un momento… ¿Y si…?
-Kirishima ¿Por qué te estás riendo como un loco?
-¿Eh? – me rasqué la nuca nervioso. Me había dejado llevar por mi imaginación – Es tarde, iros a la cama. A partir de mañana tenemos mucho trabajo.
Sobre todo yo. Tenía que prepararme. Tenía que jugar mi mejor papel y acercarme a Bakugou esa noche para que no me reconociera y así jugar un rato con él. ¡Qué ganas de que llegue ya la coronación! ¡Y qué ganas de ver su reacción cuando sepa que ha estado tonteando conmigo creyendo que era otro!
No eres el único con armas de seducción, Bakugosito mío… (*o*)
****
El día de la coronación había llegado.
Apenas una veintena de cazadores formarían parte de la guardia real, el resto montarían guardia en los alrededores del castillo, vigilantes a cualquier movimiento extraño.
Mi grupo y yo estábamos en una de las salas del castillo más que preparados para comenzar nuestra misión. Aunque intuí que estaban algo nerviosos, sobre todo Iida.
-Iida, si tienes algo que decir, es el momento.- le dije y todos se giraron hacia él.
-¿Y si hemos caído en una trampa? – preguntó. Sí, por el gesto de Midoriya, Todoroki y Uraraka supe que todos habíamos pensado en la posibilidad de haber sido engañados. Incluso yo lo había pensado pero Bakugou jamás me traicionaría.
-Iida, yo creo en las palabras de Aizawa. Creo en el tratado que con mucho esfuerzo y trabajo consiguieron crear nuestros antiguos líderes supremos. Creo que va siendo hora de acabar con esta guerra que ha durado demasiado tiempo arrastrando a seres inocentes a la muerte. Es normal pensar que puede ser una trampa, pero tal vez ellos también piensan lo mismo de nosotros.
-¡Nosotros no somos unos traidores! – exclamó.
-Ellos pensarán lo mismo de sí mismos ¿No crees? - asintió dándome la razón – Solo conocemos el rostro de Shigaraki y sus dos seguidores. No sabemos qué vampiros están con ellos y quiénes no. Ese será el obstáculo más difícil al que debemos de enfrentarnos esta noche. Por esa razón, no nos alejaremos los uno de los otros, seremos nuestro apoyo, nuestro escudo. No pienso permitir que ninguno de mis compañeros caiga esta noche. ¿Estáis conmigo?
Se quedaron en silencio poniéndome aún más nervioso.
-¿Qu-qué ocurre? ¿He dicho algo extraño?
-No… Lo extraño es que digas algo serio.- respondió Midoriya.
-Sí, yo estaba esperando una broma, o algún chiste malo. Prefiero eso a este discursito… Me ha puesto la piel de gallina.- dijo a su vez Uraraka.
-¡Para una vez que hago bien mi papel de líder y no os gusta! – me quejé.
-Kirishima.- Todoroki me puso la mano sobre el hombro – Das mal rollo cuando te pones serio.
Y diciendo esto se dirigieron al salón principal dejándome totalmente a cuadros.
¡Serán….! (-)
****
Llegamos al salón principal ya repleto de invitados. Todos utilizando máscaras, sin embargo nosotros nos reconocíamos a nosotros mismos al utilizar el uniforme de la guardia real. Y también, porque me mantenía en contacto con ellos a través de micrófonos que llevábamos ocultos.
Eché un rápido vistazo por todo el lugar y ¡No era capaz de reconocer a Bakugou! ¿Cómo era posible? Su pelo rubio, puntiagudo era irreconocible. ¡Pero allí no había ningún chico rubio! Por petición del príncipe, no solo teníamos que llevar máscaras sino también cambiar nuestro tono de cabello y peinado (T T) ¿Y ahora cómo iba a divertirme a su costa? Maldito príncipe sin sangre en las venas. Un poquito de travesura no nos vendría mal a ninguno.
-¿Nervioso? – me susurró alguien tras de mí. Al girarme, uno de los míos se había acercado con sigilo.
-¿Por qué iba a estarlo?
-Dicen que los nuevos vampiros son capaces de clavarte sus colmillos sin que te des cuenta de lo que está pasando hasta que la muerte te lleva.
-Tonterías. ¿Cómo no vas a sentir como te clavan los dientes? Con lo que duele…
-¿Eeeeh? Hablas como si conocieras ese dolor.
-¿Eh? ¿Yo? Qué va… Simplemente me lo he imaginado.- me frotaba las manos nervioso recordando las veces que Bakugou me había mordido. Sobre todo en los muslos, era su lugar favorito.
-Eres muy mal actor, BakaKiri.
Me giré tan sorprendido que nuestras cabezas hizo un gran ruido al chocarse.
-¿Ba-Bakugou? – pregunté frotándome la cabeza - ¿Cómo me has reconocido?
-Tu olor.
-¿M-mi olor? – tartamudeé al escuchar su sensual voz en mi oído y mi corazón se detuvo al ver su penetrante mirada rojiza y el poco aire que había respirado se quedó a mitad de camino de mis pulmones al ver que se había teñido el pelo de negro. ¡Estaba guapísimo!
-Tu olor, entre otras cosas… - susurró bajando la mirada. Después me guiñó el ojo y se alejó con paso lento, cabeza erguida y manos cruzadas a la espalda.
¿Era capaz de reconocerme con tan solo mirarme el trasero? (O/O)
Se me puso la piel de gallina y me aflojé el botón del cuello de la camisa. Necesitaba beber algo. Así que corrí hacia la primera mesa que encontré con cubertería de plata y rico manjares.
-¡No bebas eso! – me susurró Midoriya que se había acercado a mí pero tarde. Tal como me metí el caliente y espeso líquido en la boca volví a escupirlo en la copa.
-¿Qué es esto? – estuve a punto de vomitar.
-Es sangre.- dijo entre susurros alejándome de la mesa - ¿No recuerdas que Aizawa nos dijo que cada mesa tenía un número? Es para que sepamos en qué mesa puede comer y beber humanos y vampiros. Ésta es la número trece.
-¿Y por qué ponen comida? Ellos no comen comida.
-Para disimular.- respondió esta vez Hawks en nuestros oídos.
Tanto Midoriya como yo nos quedamos rígidos. Había entrado en nuestro canal de comunicación. Había llegado la hora. Las luces de las enormes lámparas de araña se volvieron más tenues y las puertas de roble se abrieron sin sonido alguno para dar paso al futuro Rey seguido de su corte y varios guardias reales. Entre ellos Bakugou. Tragué saliva al verle otra vez. Ojalá nos dejaran quedarnos estos trajes… Haría mil cosas con él vestido de esta forma….
-¿Seis guardias? ¿Por qué van seis guardias en vez de cuatro detrás del príncipe como se había acordado? – escuché preguntar a Todoroki en mi oído.
Tanto Midoriya como yo nos observamos intrigados a través de nuestras máscaras cuando, de repente, las luces se apagaron, los ventanales estallaron en cientos de cristales, gritos y carreras se escucharon por todas partes, órdenes provenientes de Aizawa nos pedía que protegiésemos al príncipe pero ¡Todo se había convertido en un caos! No veíamos nada en la oscuridad, así que rápidamente nos quitamos las máscaras y sacamos del bolsillo interior de nuestra chaqueta unas pequeñas gafas de visión nocturna pero lo que acababa de aparecer ante nosotros nos dejó helados.
Sangre y cadáveres nos rodeaban.
-¡Chicos! Hay que encontrar al príncipe. ¡Ya!
Midoriya y yo nos separamos y en cuestión de segundos acabamos enfrascados en una intensa batalla con figuras encapuchadas que se abalanzaban hacia nosotros con uñas afiladas y bocas manchadas de sangre. ¡Vampiros! Pero ¿De la liga de vampiros o de los vampiros de la noche oscura? Di un salto hacia atrás esquivando la garra que iba directa a mi pecho al mismo tiempo que sacaba mis afiladas espadas que desdoblé con un rápido movimiento.
Perteneciese a un grupo u a otro era él o yo, y no iba a caer allí. No cuando tenía tantas cosas que hacer, una de ellas quitarle el traje de la guardia real a Bakugou a bocados, y viceversa.
La lucha con ese vampiro duró poco tiempo, pero justo cuando acababa de vencerlo, tres más se dirigían hacia mí. A lo lejos, vi a otros compañeros luchando contra otros encapuchados pero no habías rastro alguno del príncipe. ¿Lo habían salvado? ¿Lo habían raptado?
-¿Hay señal alguna del príncipe? – pregunté, pero nadie respondió. La señal se había cortado. Maldije por lo bajo y me deshice de mis enemigos sin embargo, mis movimientos de pies no fueron lo suficientemente rápidos para esquivar los dientes que iban directos a mi cuello. Cerré los ojos y levanté las espadas para bloquear el ataque cuando sentí que alguien tiraba de mí jalándome de la chaqueta hacia atrás y un puño me pasó a gran velocidad por mi lado derecho hasta impactar en el rostro del encapuchado dejándole cao.
-Gra-gracias.- dije asombrado.
-No me gustan que otros intenten morder aquello que es de mi propiedad.
-¡Bakugou! – exclamé y mis brazos se aferraron a su cuello para abrazarle - ¡Estás bien!
-Pues claro que estoy bien.- dijo separándome. Rápidamente miré a nuestro alrededor pero nadie se había percatado de nuestro momento. Suspiré aliviado pero al levantar la mirada vi que Bakugou me miraba de arriba abajo preocupado. Sonreí agradecido. A pesar de que me había separado para que nadie supiera nuestra relación él seguía preocupado por mí.
¿Cómo podía ser tan mono? (-)
-¿Sabes dónde está el príncipe? – pregunté recuperando la compostura e intentando no lanzarme sobre sus brazos.
-Le están llevando a un lugar seguro.
-¿Qué lugar?
-Te he mandado la ubicación en un mensaje para que tú y tu equipo vengáis. Nos veremos allí en una hora. Y más te vale no hacerme esperar o recibirás un horrible castigo.
-Ahora no sé si ser puntual o llegar tarde.- sonreí y la sonrisa que me dedicó Bakugou, seguido de un fugaz beso con lengua, me paralizó.
-Seas puntual o no, no seré piadoso.
Y sin decir nada más, salió corriendo del gran salón. Cuando le perdí de vista, me giré hacia atrás. La batalla había finalizado. Los cadáveres habían aumentado pero por fortuna ninguno de los de mi equipo estaban entre ellos. Los reuní en una de las salas contiguas tras enviarles un mensaje para después dirigirnos hacia el lugar donde Bakugou me había indicado.
****
-¿Dónde estamos exactamente?
-Eso me gustaría saber a mí…
Tanto mi grupo como yo estábamos con la boca abierta.
¿Por qué Bakugou me había enviado la ubicación de un viejo y abandonado autocine? ¿Se habría equivocado? Era imposible que allí tuvieran escondido al príncipe. ¡No había ningún sitio en donde pudieran ocultarlo! Tan solo una gran pantalla destrozada y un par de coches abandonados.
-¿Seguro que es aquí, Kirishima?
Asentí mirando de nuevo la dirección.
-¿Y se puede saber quién te ha enviado la ubicación? – quiso saber Iida.
-Vuestros aliados.- respondieron tras nosotros dejándonos ver a un chico de cabello rubio, puntiagudo y de ojos del tono de los rayos.
-¿Quién eres? – preguntó Iida sacando sus espadas.
-Os lo acabo de decir. Un aliado.- luego suspiró y nos hizo una señal para que le siguiéramos. Ninguno se atrevió a seguirlo hasta que yo di el primer paso. Era la primera vez que le veía pero sí le había reconocido por su apariencia. Bakugou me había hablado de él. De un idiota vampiro, con pésimo gusto para la música pero buen compañero y amigo – Mi nombre es Denki, miembro de los vampiros de la noche oscura – por el rabillo del ojo vi a Uraraka e Iida suspirar aliviados; mientras que la expresión de Midoriya no me gustó nada. Y Todoroki estaba tan impoluto como siempre – Mi líder os está esperando – diciendo esto, se colocó al lado de uno de los coches abandonados y tras tocar el claxon el suelo empezó a temblar para dar paso a la apertura de una trampilla de hierro mostrándonos unas escaleras subterráneas – Bienvenidos a una de nuestras muchas moradas ocultas, Cazadores.
Su sonrisa no parecía tener malas intenciones, al contrario, sonreía como si nos conociéramos de siempre y fuésemos unos amigos que habían quedado para cenar después de no verse en mucho tiempo. Con tan solo mirarle, supe porque Bakugou me decía que, a pesar de su apariencia o personalidad, era un chico en el que podías confiar pues me transmitía lo mismo.
Bajamos por las escaleras en silencio observándolo todo. Cuando la trampilla se cerró la oscuridad nos envolvió pero las luces rápidamente nos cegaron dejándonos ver un largo pasillo. Lo recorrimos también en silencio hasta llegar a una puerta con cientos de cerrojos y seguridad tecnológica. Denki nos pidió que nos diéramos la vuelta y acatamos la orden. Para cuando volvimos a nuestra posición la puerta estaba abierta dejándonos ver el lugar a donde nos llevaba. Un enorme parque se abría ante nosotros y a su alrededor una gran casa de paredes inmaculadas de tres plantas nos saludaba. Seguíamos con la boca abierta.
-Te has retrasado por dos minutos, BakaKiri.
Bakugou apareció de a saber dónde y mis labios se curvaron hacia arriba nada más verle.
-Ha sido tu compañero el que ha tardado en venir a recogernos. Así que he llegado incluso antes de lo acordado.
-Digas lo que digas no me vas a convencer para que no haga lo que tengo pensado para ti.
-¿Y quién ha dicho que no lo hicieras?
Me besó la mano con suavidad sin dejar de observarme. ¡Cómo me gustaba que me mirase de esa forma! (/)
-Cof Cof
Alguien tosió a la espalda de Bakugou y cuatro chicos y una chica nos observaban con sonrisas pícaras, mientras que mis compañeros se habían quedado a cuadros. Pálidos, para ser más concretos.
-Esto… Puedo explicarlo.- les dije separándome de Bakugou.
-No hay nada que explicar, está todo muy claro.- murmuró Iida desviando la mirada.
Uraraka tenía las mejillas coloradas. Midoriya se había quedado petrificado, y Todoroki lucía sorprendentemente aliviado.
-¿Desde cuándo….? – empezó a preguntar Midoriya señalándonos.
-Hace unos meses. Siento no habéroslo contado pero no os podía decir que estaba saliendo con un vampiro.
-Y un vampiro de lo más atractivo.- respondió Uraraka.
-Miembro de los vampiros de la noche oscura con los que llevamos enfrentándonos siglos.- dijo Todoroki.
-Y nuestro mayor enemigo que ha matado a mucho de los nuestros.- terminó diciendo Midoriya apretando la mandíbula.
-Nosotros también hemos asesinado a los suyos. Pero ahora somos aliados, así lo quisieron nuestros dos grandes líderes supremos. El tratado sigue vigente y yo quiero formar parte de ese acuerdo. – les dije poniéndome al lado de Bakugou mostrando mi decisión – Chicos, sé que es difícil de entender pero esta noche él me ha salvado, y si hubiese sido al revés yo le hubiera salvado a él.
-Eso jamás pasaría BakaKiri, no soy tan torpe.
-Pero podría pasar algún día.
-Ya te digo yo a ti que no.
-¿Al menos podrías dejarme imaginar el salvarte?
-¿Esa fantasía tuya acaba contigo debajo de mí?
-O encima. Donde tú prefieras.
Cof Cof.
Mierda.
-A lo que iba.- carraspeé – Estamos aquí porque el príncipe está aquí. Porque está aquí ¿Verdad? – pregunté algo asustado. Bakugou asintió – Entre todos tenemos que proteger al príncipe y derrotar a Shigaraki y su liga de vampiros. ¿Entendido?
Los tres asintieron.
-¿Aizawa sabe de este lugar?
-No, y no se lo vais a decir.- respondió Bakugou fulminando con la mirada a Midoriya – Si estáis aquí es porque yo se lo he pedido a Kirishima. Hubiera preferido que viniera solo pero…
-¡Os queríamos conocer! Sobre todo a Kirishima.- habló la chica de pelo rosa dándole codazos a Bakugou y cabreándole - ¡Bienvenidos! Venid conmigo. Estoy segura de que os querréis quitar esas ropas ensangrentadas y lavaros un poco.
La pelirosa cogió de la mano a Uraraka y tiró de ella hacia el interior de la casa. Mientras tanto, Denki y los otros tres chicos prácticamente empujaron a Midoriya e Iida. Sin embargo, Todoroki se quedó rezagado y mirando hacia cierta ventana cuyo interior estaba iluminado.
-Te está esperando, maldito mitad y mitad.- habló Bakugou cruzándose de brazos. Todoroki, al escucharle, aceleró el paso sin decirme nada – Va a ver a Hawks.
-¿Hawks está aquí? ¿Y por qué Todoroki va a verle?
-Es su mascota.
-¿Mas-mascota?
-Sí, al igual que tú eres la mía.
-Yo no soy tu mascota.- farfullé.
-No me dirás lo mismo en unos minutos.
Ups…
****
-¿Esta es… tu habitación?
Pregunté nada más entrar en una enorme habitación con segunda planta y todo.
-Luces decepcionado.
Mucho.
Muchísimo.
Bastante.
¡No me esperaba que Bakugou viviese en una habitación tan… tan… normal!
-¿Esperabas algo? – me susurró al oído. ¿Cuándo se había colocado a mi espalda?
-Sí, bueno… - carraspeé alejándome un poco – Ya sabes… Una mazmorra. Cadenas. Velas. Un ataúd. Y no que duermes en una enorme cama, que tienes una impresionante televisión colgada de la pared, estanterías llenas de libros, mangas, comics y videojuegos, e incluso tienes cocina. ¿Por qué tienes una pequeña cocina si no comes?
Bakugou se encogió de hombros y me invitó a subir a la parte de arriba dejándome con la boca abierta. Un sofá, otra televisión el doble de grande, más libros, más videojuegos y todas las consolas que habían existido a lo largo de la historia las tenía muy bien cuidadas colocadas en vitrinas de cristal. Figuras de los personajes incluidas.
¿Era un friki de las figuras? (O-o)
Curioseé todo a mi antojo, sintiendo la mirada de Bakugou sobre mi nuca pero no me impidió ver, tocar, comentar e incluso reír.
Qué extraño. ¿Por qué había creído que Bakugou dormiría en un ataúd y viviría bajo tierra en las alcantarillas o en un mausoleo en el cementerio? Más de medio año saliendo juntos y qué poco le conocía (-)
-¿Ya has terminado de curiosear? – preguntó y al girarme estaba sentado en el sofá bebiendo sangre en una bolsita de plástico. Sabía que era sangre porque ya le había visto beberlas cuando pasábamos la noche juntos y se iba antes del amanecer.
Me quedé observándole y ¿Cuándo se había cambiado de ropa?
Adiós a mi fantasía sexual de quitarle el uniforme de la guardia real (T T)
Me hizo un gesto con la cabeza para que me sentara a su lado. Me pidió disculpas por no poder ofrecerme nada de beber pero que más tarde dispondríamos de comida y bebida. Por lo visto uno de los chicos de su grupo ya se estaba encargando de ello. Así que, mientras esperábamos, el silencio nos envolvió. Un silencio que se iba rompiendo poco a poco mientras escuchaba como la cálida sangre caía por la garganta de Bakugou. Ese ruido no me desagradaba en absoluto pero entonces recordé la copa de sangre que había estado a punto de beber y se me revolvió el estómago.
-¿Te encuentras bien? – los fríos dedos de Bakugou me acariciaron con delicadeza la mejilla y cuando nuestras miradas se encontraron nuestras lenguas también lo hicieron. Mi cuerpo se había movido como si hubiera sentido un calambrazo y me hubiera abalanzado sobre él en busca de refugio. Bakugou se quedó rígido y me apartó con suavidad – Deja al menos que me limpie la boca. No quiero que saborees la sangre de otra persona.
Pero le metí de nuevo la lengua dándome igual de quien fuese esa sangre. Solo quería besarle. Tocarle. Perderme en la frialdad de su cuerpo. Que se metiera tan dentro de mí que me produjera escalofríos y ese placer tan inexplicable que sentía con cada una de sus profundas embestidas y, aunque me hubiera gustado quitarle el uniforme de la guardia real, no me importó quitarle la camiseta roja que realzaba su demoníaca mirada.
Bakugou me agarró de la cintura y yo me abracé a él envolviéndole con las piernas. Nos levantó a ambos para después dar un salto y caer en la cama que estaba en la planta baja. Su lengua juguetona se entrelazaba con la mía pero yo quería más. Necesitaba más. Y no sabía por qué me sentía de esa manera. Quizás fuera porque estaba por primera vez en su habitación y todo olía a él. Quizás fuera por el mero hecho de calentarme de tal manera cada vez que nos veíamos. O simplemente fuese porque quisiera estar con él. No sabía cuál era la razón pero no quería averiguarla. Solo quería besarle, lamerle, tocarle y que él hiciera lo mismo.
-¿Por qué estás hoy tan posesivo? – me susurró apartándome para levantarse de la cama y observarme desde arriba.
-¿Acaso tengo que tener una razón para querer acostarme contigo? ¿Para besarte? ¿Para lamerte? – dije agarrándole de su miembro e introduciéndomelo en la boca.
Subsionaba una y otra vez mientras agitaba la mano para acelerar el ritmo a medida que su miembro se iba haciendo más grande y supe que le estaba gustando al agarrarme de la cabeza. No escuchaba su respiración, lo que era imposible, pero con ese gesto sabía que iba en buen camino. Así que, mientras más subsionaba, empecé a tocarme a mí mismo porque sabía que el masturbarme a mí mismo volvía loco a Bakugou hasta tal punto que muy pronto acabaría poseyéndome rabioso por el placer.
Sin embargo, ese momento que ambos esperábamos no iba a llegar pues se escuchó tal estruendo sobre nuestras cabezas que incluso sentí como la cama vibraba debajo de mí y mi reacción fue empujar a Bakugou y protegerle con mi propio cuerpo al creer que el techo se nos caería encima en cualquier momento.
Pero el techo no se cayó.
La carcajada de Bakugou inundó toda la habitación. Habían sido muy pocas veces las que le había visto reír con tanta naturalidad y se había convertido en mi sonido favorito.
-¿Se puede saber qué haces?
-L-lo siento… Creí por un momento que el techo se nos caería encima y quise protegerte.
Pasó su fría mano sobre mi nuca y me atrajo hacia él para abrazarme.
- Podrías morir al ser enterrado bajo escombros pero prefieres proteger a un vampiro que no moriría por ello. Eres increíble, BakaKiri.
Sentí como los ojos se me llenaban de lágrimas.
-¿Y qué ha sido eso? – pregunté al apartarme mientras nos vestíamos de nuevo. Nos habían cortado todo el rollo.
-Ese maldito pajarraco y su mascota.- ¿eeh? (O.o) Bakugou masculló – Su habitación está justo encima de la mía y cuando su mascota viene de visita… Digamos que una bomba tendría menos impacto si cayese sobre este lugar que sus salvajes polvazos.
(O.o)
(O.o)
…..
¿Eeeeeeeh?
-Espera un momento. Todoroki y Hawks están ahora mismo… - tragué saliva y miré hacia el techo para después romper en una sonora carcajada - ¡No me lo puedo creer! Con lo calladito y controlado que parece. Sigue todas las reglas al pie de la letra. Quién lo diría.
-Menos mal que pedí que insonorizaran todas las habitaciones. Porque si ya tiemblan las paredes imagínate como sería escucharles…
Bakugou puso los ojos en blanco mientras se sentaba en el filo de la cama. Tenía el torso desnudo y los pantalones desabrochados. Al igual que yo pero no parecía querer retomar por donde lo habíamos dejado.
-¿Desde cuándo están juntos?
-Dos años.
Guau.
Dos años guardando en silencio que está saliendo con uno de los líderes vampiro de la noche oscura. Impresionante. Y yo que tenía que morderme la lengua cada vez que algún cazador hablaba mal de Bakugou… (¬ ¬)
-¿Y desde cuando viene por aquí?
-Desde hace dos años.
-¿Lleva viniendo aquí desde que empezaron a salir? – Bakugou asintió y me sentí…Triste. Hawks había llevado a Todoroki a su casa y a conocer a sus amigos desde un principio mientras que nosotros… nosotros…
-¿En qué estás pensando? – murmuré que nada pero no se lo creyó – Sea lo que sea lo que estás pensando escúpelo – pero no dije nada. ¿Cómo iba a decir nada? No quería sentirme de la manera en la que me estaba sintiendo. No quería estar celoso por algo que me estaba imaginando sin saber si era real o no. No quería que Bakugou se molestase conmigo – Antes de Todoroki, Hawks estuvo con otros. Al igual que yo.
Su respuesta dolió incluso más de lo que yo ya sabía. Bueno, no es que supiera que Bakugou había estado con otras personas pero era obvio. Llevaba siendo vampiro miles de años. Tenía sus necesidades.
-Eso ya lo sé.- respondí malhumorado.
Maldita sea Kirishima, deja de actuar tan inmaduro.
-He estado con muchos hombres y mujeres durante mi existencia como vampiro. Al igual que tú habrás tenido tus relaciones antes de estar conmigo.
Guardé silencio y desvié la mirada. No podía mirarle. La bilis corrosiva que se había creado por los celos empezaba a devorarme el estómago y tenía que frenarla antes de que ascendiera por mi garganta y saliera por mi boca en forma de estúpidas palabras provocando una pelea que bien podría acabar mal.
Tenía que calmarme. Tenía que olvidar esa imagen de otras personas en esta habitación con él…
-Kirishima.
Levantó la mano hacia mí pero se detuvo a mitad de camino al escuchar que alguien tocaba la puerta. Le escuché mascullar y al abrir uno de sus compañeros, de pelo negro y sonrisa de oreja a oreja le murmuró algo. Luego miraron en mi dirección y me hizo una señal para me acercase.
-El príncipe quiere vernos a todos.- dijo y antes de cerrar la puerta de nuevo vibró toda la habitación.
-Hawks también tiene que estar.- canturreó ese chico –Y al único que hará caso para sacarle de su habitación es a ti.
Sentí miedo por la mirada que le dedicó Bakugou a su compañero y le perdí de vista al subir las escaleras a la siguiente planta. Luego un fuerte golpe me puso la piel de gallina seguido de muchas palabras que me llegaban entrecortadas pero algo pude captar… "Maldito pajarraco." "Deja de follarte a tu mascota y dale un respiro". "El príncipe quiere vernos".
La risa del chico que se quedó a mi lado me contagió un poco.
-Ellos dos siempre son así. Aunque veas que parece que se llevan mal en realidad son muy buenos compañeros que nunca darían la espalda al otro.
Sonreí y bajé la mirada.
-Por cierto, soy Sero.- me tendió la mano.
-Yo Kirishima.- le estreché la mano en un amistoso saludo.
-Lo sé. Lo sabemos. Bakugou no hace nada más que hablar de ti.
-¿Bakugou os ha hablado de mí?
-Cuando está borracho sí. Estando sobrio es muy difícil sonsacarle cosas. Pero cuando bebe… Es muy divertido y sincero. Nos habló de cómo te había conocido y que no quería perderte.- el corazón me retumbó en mi pecho con esas últimas palabras – Eres al primero que trae a este lugar, Kirishima. Bueno, a este y a cualquier de nuestras otras casas. Eres su primera pareja que hemos conocido.
-¿Por qué? Él mismo me ha dicho que ha salido con muchas otras personas antes.
Sero se encogió de hombros.
-Eso tendrás que averiguarlo por ti mismo. Aunque quizás tengas que emborracharle para que te lo cuente. Pero sí puedo contarte un pequeño secreto.- me atrajo hacia él pasándome el brazo por encima del hombro – Le pidió a Best Jeanist, ya sabes, nuestro líder Supremo, construir una pequeña cocina en su habitación para ti.
Me guiñó el ojo al mismo tiempo que Bakugou aparecía de nuevo y me arrastraba con ellos en nuestro encuentro con el príncipe.
¡Bakugou no había traído nunca a sus otras parejas a este lugar!
¡Yo era el primero!
¡Era el primero al que sus amigos habían conocido!
¡No quería perderme!
¡La cocina era para mí! ¡Para que pudiera cocinar y quedarme con él varios días! Supongo…
Maldita sea ¡Estoy realmente emocionado!
Voy a tener que emborracharle para saber más cosas sobre él… (+.+)
****
Nada más entrar al salón principal, donde pude ver otra enorme televisión, una mesa de billar y un futbolín, se ve que a los vampiros les mola esto de la tecnología, me quedé de piedra al fijarme que en la mesa principal había pizzas.
-¡Pizzas! – exclamé babeando. De repente me di cuenta de lo hambriento que estaba. Y no era el único. Uraraka e Iida ya tenían las bocas llenas de deliciosa pizza. Sin embargo, Midoriya estaba sentado lo más alejado del grupo con una expresión sombría - ¿No tienes hambre? – no contestó. Busqué la ayuda de Iida y Uraraka pero estaban tan distraídos comiendo que ni se fijaron en mí - ¿Estás enfadado por algo? – desvió la mirada. Sí. Estaba molesto. Me senté a su lado y le tendí un trozo de pizza. Después de hacerla bailar delante de sus narices la tomó con brusquedad y se la metió en la boca. Sonreí satisfecho – Siento no haberos contado lo mío con Bakugou pero no sabía cómo os lo ibais a tomar.
-Kirishima, ¿Qué somos para ti? – le miré sin entender la pregunta – Sí. Somos para ti nada más que tus compañeros de equipo. Cazadores que te acompañan en las misiones. O somos tus amigos.
-Sois mis amigos. Llevamos luchando juntos años. Nos conocemos desde que somos pequeños. Sois más que mis amigos. Sois como mi familia.
-Entonces ¿Por qué no confiaste en nosotros? ¿Confiasteis? – preguntó observando a Todoroki. Éste mordió su trozo de pizza y bajó la mirada.
Y a mí el hambre se me quitó de golpe.
-Midoriya, no se trata de confianza. Si tanto Todoroki como yo no os hemos dicho nada ha sido para no preocuparos, para no incluiros en nuestro secreto. Si algún líder se enteraba ¿Qué crees que hubiera pasado?
-Destierro.
-Exacto. ¿Cómo crees que nos hubiéramos sentido si os arrastrábamos al destierro con nosotros solo por conocer nuestro secreto? Todo cambiaría entre nosotros.
Se quedó en silencio pero supe que me había entendido.
-De todas formas.- dije unos minutos después. Habíamos arrasado con todas las pizzas – No sabía muy bien qué nombre darle a mi relación con Bakugou. Nunca nos hemos dicho que nos gustamos entre nosotros, o que nos queremos. Simplemente surgió. Hablamos, quedamos y nos acostamos.- me sonrojé al decir esto último – No sabía si yo era el único que sentía algo mucho más fuerte, pero hoy he descubierto que mis sentimientos son correspondidos y no sabes cuán feliz soy de saberlo.
Me froté la nariz aún más rojo todavía intentando no mirar hacia el lugar donde se encontraba Bakugou. Sentado en un gran sillón oscuro dándome la espalda y hablando con sus amigos.
-Es extraño.- dijo Midoriya – Hemos luchado contra los vampiros durante años. Hemos dado muerte a mucho de los suyos y ellos a los nuestros, pero ahora estamos aquí bajo el mismo techo sin pelear, y no me parece nada malo… Al contrario, es divertido – su sonrisa me contagió – Además, viéndoles de más de cerca son bastante atractivos…
Sus pálidas mejillas se tornaron coloradas y seguí la dirección de su mirada. Estaba observando a uno de los amigos de Bakugou. Un chico solitario, poco hablador y de pelo morado. ¿Shinsou dijo que se llamaba?
Jijijiji (-)
-¿Estáis todos?
De repente, los cinco dimos un imponente salto asustados mirando para todos los lados del salón buscando a Aizawa, pues esa era su voz.
-Estoy aquí.
Nos giramos y ¡ESTABA EN PRIMERA PLANA EN LA ENORME TELEVISIÓN!
-¡Aizawa! – exclamamos corriendo hacia allí.
-Me alegra saber que habéis salvado al príncipe y le habéis llevado a un lugar seguro. También me alegra veros ilesos y en buena armonía con los vampiros de la noche oscura.
-Demasiada armonía diría yo.- murmuró Iida y le di un ligero codazo.
-Hawks ¿Has intentando contactar con Best Jeanist?
-Sí, pero no ha habido suerte.- decía con los brazos cruzados tras su nuca.
Aizawa suspiró y luego preguntó por el príncipe. Minutos después Sero y Shinsou entraron de nuevo en el salón acompañado al príncipe y futuro Rey. Era la primera vez que le veía y me pareció… me pareció… Muy normal a pesar de sus refinados movimientos, su voz aterciopelada y comiendo queso como si tal cosa.
-Majestad Aoyama.- dijo Aizawa inclinándose hacia adelante. Nosotros le imitamos pero vi por el rabillo del ojo que ni Bakugou ni los suyos se inclinaron – Espero que lo de esta noche no le haga cambiar de opinión.
-No se preocupe, no cambiaría tan fácilmente de opinión por unos cuantos vampiros descontrolados. Además, Hawks y los suyos me han tratado muy bien e incluso saben cuál es mi queso favorito. Merci.- Hawks sonrió y Bakugou bufó – Pero me gustaría saber cuánto tiempo estaré aquí. La coronación no puede posponerse o nuestro tratado nunca será sellado oficialmente, y mientras no podamos firmarlo… La guerra entre humanos y vampiros continuará.
-El tratado deberá posponerse, majestad. Primero tenemos que encontrar a nuestro líder supremo Best Jeanist y luego reunirles para que puedan firmar. Pero mientras hacemos eso también debemos derrotar a la liga de vampiros.- prioritizó Aizawa – Kirishima, tú y tu grupo partiréis mañana al amanecer hacia la zona suroeste.
-¿Hacia las montañas? – preguntó Uraraka.
-Corren rumores de que se están reuniendo vampiros y humanos por esa zona para ser reclutados. Vosotros fingiréis unirse a su grupo. Os enviaré más información más tarde. Es todo.
La televisión se apagó sin darnos tiempo a nada más. Observaba a mis compañeros quienes a su vez me observaban a mí. Fingir que nos reclutaban iba a ser complicado pero era nuestra misión.
-Nosotros también iremos.- dijo de repente Bakugou dando un pie hacia mí.
-No. Vosotros tenéis otra misión.- le detuvo Hawks levantando el brazo. La mirada que cruzaron nos puso a todos la piel de gallina – En ese reclutamiento no estará el líder de la liga de vampiros, solo sus subordinados. Por esa razón, tú y los demás iréis a por el líder.
-¿Y si me niego?
-¿Si te niegas? – Hawks rompió a reír – No sabía que estabas tan enamorado por ese humano como para negarte a obedecer mis órdenes – dirigió la mirada hacia mí.
-Quizás el que no esté enamorado eres tú al dejar a tu mascota ir solo a una misión tan arriesgada.
El ambiente se palpaba gélido.
-¿No confías en tu humano? – cada vez que decía humano me hervía la sangre - ¿Tan débil crees que es que no puede cumplir la misión que su líder le ha encomendado? Qué inmaduro eres, Bakugou. Deberías de entender cuál es tu prioridad y tu responsabilidad, y déjame decirte que no es ir de acampada a la montaña para que puedas follártelo tras los arbustos.
-¡Bakugou! – grité al ver como levantaba el puño con la mano derecha y con la izquierda le agarraba del cuello de la camisa a Hawks quien sonreía con malicia. Después le pegó un ligero empujón para salir del salón en un completo silencio.
-Sero, Shinsou, Mina y Denki, ya sabéis cuál es vuestro trabajo. En vuestras habitaciones tenéis toda la información que necesitáis. Quiero que estéis listos en diez minutos.
Tras decir esto se marchó sin dedicarnos una palabra a nosotros quienes seguíamos con la piel de gallina. ¿Podíamos pasar allí la noche? ¿Teníamos que marcharnos? Nadie nos había dicho nada, pero eso era lo que menos me preocupaba. En cuanto Sero y los demás se fueron yo corrí hacia la habitación de Bakugou encontrándomelo sentado en la cama con la cabeza entre las manos.
-¿Bakugou?
-Sal.
-No voy a irme. Puedes hablar conmigo.
-Kirishima, por favor, sal. No quiero hablar. No estoy de humor para verte ni escucharte.
Me dolía el corazón. Sus palabras frías me herían pero sabía que no lo estaba diciendo en serio. Estaba enfadado. Molesto.
Apreté la mandíbula y armándome de valor me acerqué a él. Bakugou no levantó la cabeza lo que me vino perfecto para poder darle el regalo que tanto tiempo llevaba guardado en mi cartera. Un colgante de piedra azulita.
-¿Qué es esto? – murmuró irritado aunque su voz ya no sonaba tanto.
-Un amuleto.
Rio.
-¿De verdad crees que necesito un amuleto?
-No, pero me sentiré mejor si lo llevas porque yo llevo otro igual.- lo saqué de la cartera y me lo puse sin dejar de sonreírle – Dicen que las piedras azulitas están cargadas de buena energía y que si se la regalas a la persona a la que amas y tú llevas también otra igual la energía será tan inmensa que nada ni nadie podrá hacernos daño.
-¿Te crees esas chorradas?
-Sea verdad o no, por favor, no te lo quites. Es un regalo que quiero hacerle a la persona a la que amo. Es un regalo para poder estar conectado a la persona a la que amo.- le susurré atrayendo su rostro hacia el mío – Es un regalo para que la persona a la que amo jamás me olvide.
Por un momento pensé que sus labios sabían a sal.
****
Nada más amanecer, partimos hacia el suroeste.
Un viaje en tren que duraría hasta la caída de la tarde.
No podíamos utilizar nuestros vehículos que viajaban mucho más rápido para no levantar sospechas. Teníamos que fingir ser humanos normales y corrientes. Estúpidos humanos que solo buscaban unirse a los vampiros para buscar la inmortalidad y causar el caos allá donde fueran.
Lo dicho.
Estúpidos humanos.
Tal y como nos había dicho Aizawa, el lugar de reunión para el reclutamiento estaba en una especie de pequeña cueva sorprendiéndonos la inmensa cola de estúpidos e ilusos que querían unirse a la liga de vampiros.
-¿Recordáis el plan verdad? – todos asintieron – A partir de este momento no nos comunicaremos. No hablaremos entre nosotros y fingiremos no conocernos. Debemos recabar información y en cuanto podamos…
-¡Darle caza a los vampiros! – dijeron entre susurros.
Nos separamos y nos unimos a la cola en distintos turnos. Aunque estábamos separados no podíamos perdernos de vista los unos a los otros. Teníamos que vigilarnos como también vigilar todo lo de nuestro alrededor.
La cola avanzaba lenta pero no lo suficiente para que la noche se nos echara encima pues los vampiros partirían antes de que el sol les sorprendieran y tuviésemos que esperar otro largo día hasta poder llegar al interior de la cueva. Cuando por fin llegué mi cuerpo se estremeció al ver a aquel al que Bakugou me había advertido la noche de antes.
-Escúchame. En esa patética liga de vampiros hay uno que es extremadamente sádico y peligroso. No es por nada la mano derecha de su líder supremo.- dijo – Su nombre es Dabi.
-¿Cómo sabré que es él? – pregunté.
-Créeme. Lo sabrás nada más verle.
Cuánta razón tenía… Con tan solo observarle era más que evidente que ese chico de mirada gélida y sonrisa demoníaca era el tal Dabi pero ¿Tan peligroso era?
De repente, la fila se detuvo y todos los que estaban por delante de mí se apartaron dejándome el camino libre tras una fuerte palmada. Miré hacia atrás, y había pasado lo mismo. Todos se habían apartado. ¿Qué estaba pasando?
-Bienvenido, Cazador de vampiros.
¿Eh?
Al girarme de nuevo hacia el frente sentí el gélido aliento de la muerte. La nariz de Dabi rozaba la mía y me pareció estar viendo al mismísimo demonio a punto de devorarme.
-Creo que te estás confundiendo de persona.
La sonrisa de Dabi me paralizó el corazón de terror.
Después todo se volvió oscuro.
****
-Kirishima. ¡Kirishima!
Entre abrí los ojos y un fuerte dolor me recorrió todo el cuerpo. Sentía las manos entumecidas y se debía al tenerlas amarradas a mi espalda.
-Kirishima ¿Te encuentras bien?
¿De quién era esa voz? No la reconocía… Al levantar la mirada me encontré con la de un hombre de cuello alto cuya mitad baja de su rostro estaba escondido tras el cuello de una chaqueta vaquera.
-Soy Best Jeanist. ¿Me reconoces?
Abrí los ojos de par en par y el simple hecho de querer moverme me produjo tal dolor que me hice un ovillo mordiéndome la lengua para no gritar.
-¿Dón-dónde estamos? ¿Por qué estás aquí?
-Bajé la guardia y Dabi me capturó.
-¿Dónde están los demás? – pregunté mirando a mi alrededor pero todo estaba semi oscuro.
-No sé que les habrá pasado a tus amigos. Aquí solo estamos tú y yo.
-¿Por qué?
-Porque Dabi está loco y su único propósito era darte caza.
-¿Darme caza? ¿Por qué? Ni siquiera le conozco.
-Pero tenemos alguien en común a quién sí conocemos.
El susurro de su voz me hizo estremecer de pánico. Miré por encima de mi hombro y allí estaba. Sentado en una vieja silla con la barbilla apoyada en su mano y su espeluznante sonrisa.
-No sé de quién hablas.- murmuré aparentando estar tranquilo.
-¿En serio? – canturreó – Te la mete todos los días, os la chupáis mutuamente todos los días, ¿y no sabes de quién te hablo? Vaya, aunque seáis folla amigos al menos deberíais conocer vuestros nombres por educación.
¿Hablaba de Bakugou?
-¿Qué es lo que quieres?
-Cortarte la lengua. Los dedos de las manos y de los pies. Las orejas. Arrancarte los dientes. Los ojos. Sacarte las tripas, los órganos. Arrancarte la cabeza y enviárselo todo por fascículos a Bakugou en una caja para que te vuelva a unir como si fueras una muñeca. ¿No suena divertido?
Su sonrisa no era para nada divertida. Y de tan solo imaginármelo me entraron ganas de vomitar.
-Pero no te preocupes, Bakugou no será el único que podrá disfrutar de montarte como una muñeca. Hawks también recibirá la suya.
Un momento… ¿Todoroki también estaba allí?
-No le toques ni un pelo a Todoroki.
-Ups… Quizás llegas tarde.
La sangre me hervía de tal forma que perdí el juicio. No era capaz de pensar ni de calmarme. Todo lo que me habían enseñado en la academia de no escuchar a los vampiros en un enfrentamiento, de no hacerles caso porque caeríamos en una trampa carecía de importancia. Ahora lo único que quería era destrozarle con mis propias manos.
-Oh, tengo una idea mejor. ¿Qué te parece si le envío a Bakugou tu polla y luego te envío la suya a ti? De esa manera seréis compañeros sin polla por toda la eternidad.
-¡Cállate! – mi voz resonó por encima de su risa – No te atrevas a tocar a Bakugou ni a ninguno de mis amigos, o será tu polla, si es que la tienes, la que eche de comer a los perros.
Dabi aplaudió caminando hacia mí.
-Eres muy valiente, cazador. Me gustas. Quizás deberías convertirte en mi mascota. ¿Qué me dices? Soy mucho mejor en la cama, más divertido, más salvaje. Puedo hacer que aprendas trucos con la lengua y con los dedos qué harías que un hombre o una mujer se corriesen en menos de un minuto. Puedo darte la inmortalidad que tanto anhelas y que Bakugou es incapaz de dártela.
-No quiero la inmortalidad.
-Pufff.- volvió a reír - ¡Pues claro que la quieres! Todos los humanos la queréis, sino ¿Por qué otro motivo saldríais con un vampiro? ¿Qué sentido tiene salir con alguien que ya está muerto? No podéis escuchar el ritmo de nuestro corazón. No podemos salir a pasear bajo la luz del sol. No podéis invitarnos a comer. No podemos envejecer a la vez. Dime ¿Por qué otra razón saldrías con Bakugou si no es para estar eternamente a su lado?
-Aunque te lo dijese jamás lo entenderías.
-¿Sabes cuántas veces he escuchado esas palabras en otros humanos tontos como tú? Pensáis que vuestro amor es puro, que está por encima del amor de todos, que no queréis la inmortalidad porque os volveréis a reencarnar y a reencontrar. Pero cuando los años pasan, y ya no eres tan joven, no tienes tanta salud y la franja de edad avanza y la muerte empieza a acecharos…. El miedo os paraliza y os controla. Pedís que os transformemos. Pedís estar con nosotros por la eternidad pero lo que realmente deseáis no es eso. Deseáis convertiros en vampiro porque teméis a la muerte.
-Yo no le temo a la muerte.
-¿En serio?
Su mano se movió tan veloz que no supe que me había atravesado el pecho hasta que la extrajo con lentitud.
-¿Qué me dices ahora? ¿Sigues sin temerle a la muerte?
Pum pum. Pum pum. Pum Pum.
Los latidos de mi corazón habían pasado de ser veloces a ralentizarse.
Y no solo los latidos. Mi respiración era agitada. Temblorosa. Todo en mí temblaba.
Caí de rodillas buscando un aire que no llegaba. Ignorando el insoportable dolor.
¿Iba a morir? ¿Iba a morir?
¿Aquí?
¿Sin poder ver a Bakugou?
¿Sin poder decirle que le amaba? ¿Qué no me importaba envejecer a su lado? Yo no estaba con él para convertirme en un vampiro. Yo estaba con él porque realmente le amaba. Incluso ahora que estaba a las puertas de la muerte no deseaba que me transformarse. Tan solo deseaba…Verle… Verle por última vez. Perderme en su ardiente mirada. Sentir sus labios sobre los míos. Sus frías manos acariciarme la mejilla. Su torpe y avergonzada sonrisa cuando me tenía entre sus brazos. Su olor que me hacía estremecer hasta tal punto de hacerme perder la cordura.
Tenía que haber sido sincero contigo desde el primer momento y haberte dicho cuanto te quería cada día, a cada hora. Con cada beso decirte te amo. Con cada caricia decirte te quiero. Con cada abrazo decirte te necesito. Con cada mirada decirte que siempre estaré contigo.
Soy un idiota. Un completo idiota.
-Baku…gou…Lo sie-siento…
De nuevo la oscuridad me arrastró con ella.
****
El sonido de una máquina me llegaba muy, muy lejana. También voces desesperadas que no lograba captar su significado. Quería abrir los ojos pero me pesaban demasiado. Al igual que el cuerpo. Solo quería seguir durmiendo. Seguir flotando en esa oscuridad por toda la eternidad…
****
-Al fin despiertas.
Aunque mi visión era borrosa supe a quién pertenecían aquellos ojos rojizos.
-¿Baku…gou? – murmuré. Tenía la voz ronca y aunque quise levantar el brazo para acariciarle la mejilla mi cuerpo no se movía. Ni los brazos, ni las piernas - ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?
-En el hospital. Llevas dormido mucho tiempo.
-Mucho tiempo ¿Cuánto? ¿Años? – pregunté aterrado.
-Han sido días para ti pero para mí han sido siglos. ¿Por qué no despertabas, maldito Kirishima?
El roce de sus dedos me devolvió a la vida pero su voz rota me petrificó.
-Me sentía muy cansado para despertar… ¿Qué ocurrió? Recuerdo que Dabi me atravesó el pecho… ¿Y Todoroki? ¿Y Best Jeanist?
-Tranquilo, todos están bien. Llegamos justo a tiempo para salvarte. Y para descuartizar a esa maldita escoria.- no me gustó nada el tono de su voz – Todo ha terminado. La liga de vampiros ha sido desmantelada. Su líder y sus secuaces están detenidos. Pero a Dabi no podía dejarle seguir con vida.
-¿Por qué te odiaba? Bueno, a Hawks también. ¿Por qué? ¿Por qué quería haceros daño a través de nosotros? Era la primera vez que le veía.
-Por amarse. Por amarnos.- respondió con un resquicio de voz – Dabi, Hawks y yo fuimos creados por Best Jeanist en el mismo año, pero a pesar de tener edades similares Dabi era más solitario, más envidioso. Cuando Best Jeanist nombró a Hawks el líder no lo soportó y se marchó. Pero su odio no vino de ahí, sino de que un humano amase a Hawks por ser quién era y no lo que era. Los amantes que Dabi había tenido solo le querían para alcanzar la inmortalidad mientras que a Todoroki eso no le interesaba. Al igual que a ti.
Se quedó en silencio. Un silencio que era roto por el sonido de un leve pitido.
-Bakugou ¿Por qué no puedo moverme?
Su mandíbula se contrajo.
-¿Bakugou?
Busqué su mirada pero él la rechazaba.
Algo no andaba bien. Podía intuirlo. Así que seguí su mirada a mi pecho y me di cuenta de que tenía varios cables que me atravesaban. Cables que venían de una máquina colocada a mi derecha. La misma máquina que emitía ese pausable pitido.
Dejé escapar un suspiro junto a una leve sonrisa.
Estaba vivo gracias a esa máquina.
-Respóndeme con sinceridad. ¿Seré capaz de moverme? – Bakugou cerró los ojos mientras sentía su mano aferrarse a la mía - ¿Tengo alguna probabilidad de sobrevivir sin estar unido a esta máquina? – de nuevo no contestó - ¿Por qué tienes tanto miedo de decirme que me estoy muriendo?
-¿Es que acaso tú no tienes miedo? – estalló.
-No le tengo miedo a la muerte, Bakugou.
-¡Pues yo sí! – gritó poniéndose de mí – Tengo miedo porque te va a apartar de mi lado. Tengo miedo porque no volveremos a vernos por mucho que tú creas que renacerás y nos volveremos a reencontrar. ¡Eso no pasará!
-¿Cómo lo sabes?
-¿Y tú? ¿Cómo puedes saberlo? ¿Acaso tienes recuerdos de tus vidas pasadas? ¿Sabes a ciencia cierta que cuando mueras renacerás, me recordarás y me buscarás? – sonrió con tanta tristeza que me estaba rompiendo el alma – Je… No lo sabes.
-Pero quiero creer en ello.
-Y yo quiero creer en que no puedo dejarte marchar. No puedo vivir sin ti, BakaKiri. ¿No te has dado cuenta? – se aferró a mi mano apoyándosela en su frente – Sé que no soy bueno con las palabras, que tengo mal carácter, pero… ¿No te has dado cuenta de que eres todo lo que necesito para subsistir en este condenado mundo? Ni aire, ni comida, ni sangre… Solo te necesito a ti. Solo a ti.
Se me formó un nudo en la garganta e intenté mantener la compostura porque si las lágrimas acababan saliendo a escena yo…
-No puedo dejarte morir, pero no puedo trans- se mordió la lengua para no decir la palabra que ambos pensábamos – pero no puedo salvarte si tú no me lo pides.
-¿Por el tratado que aún no se ha firmado? ¿Por incumplir la ley de transformar a humanos?
Bakugou negó una y otra vez con la cabeza.
-No puedo hacerlo porque tú no me lo has pedido. Porque es algo que tú no quieres.
-Bakugou, sabes que yo no me enamoré de ti, ni salí contigo para acabar siendo un vampiro porque tuviese miedo a la muerte o quisiera vivir eternamente. Me enamoré de ti por quién eres. Cada día, bueno, cada noche era como ir al parque de atracciones. Me sentía emocionado, nervioso, extasiado. Como si fuese un niño nervioso por ir a la excursión al día siguiente. Deseaba verte a todas horas pero sabía que no podíamos. Supe desde primera hora que nuestra relación sería dura, muy dura. Que nuestras familias podrían darnos la espalda, que podrían obligarnos a dejar de vernos, e incluso ser desterrados pero no me hubiera importado ser desterrado si con ello te mantenía a mi lado. Pero lo de la eternidad… Nunca lo he pensado. Hasta hace pocos meses cazaba a los vampiros porque pensaba que eran terribles, demonios sin piedad y solo quería aniquilarles. Cuando te conocí a ti y luego a tus amigos entendí que no todos sois así pero tampoco me dejé arrastrar por la idea de querer vivir eternamente porque ya era y soy feliz de poder estar a tu lado cada día. Mi eternidad es mi presente. Es mí día a día. Mi eternidad eres tú, Bakugou. Y aunque muera sé que volveremos a vernos.
Mierda. Sabía que en cuanto las lágrimas aparecieran ya sería incapaz de detenerlas.
Bakugou, al verlas, las lamía con lentitud para terminar posando sus labios sobre los míos. Su beso se sintió como si hubiese esperado por él millones de años.
-¿Cuánto tiempo me queda?
-Nadie lo sabe. Quizás dependa de ti.
-Pues con lo cabezota que soy podría estar así años.
Reí. Reímos. Volvimos a besarnos. Pero la tristeza, el miedo, seguían adheridos a nuestra piel.
-Kirishima… Tú has sido sincero conmigo, y ahora yo quiero serlo contigo.- le miré intrigado. Bakugou iba a ser sincero sin estar borracho. ¡Guau! (*0*) – Le he pedido a Hawks y a Best Jeanist dejar que me marche contigo cuando…ya sabes… Ya no estés en este mundo.
…..
…..
-¡NI SE TE OCURRA! – grité provocando que abriese los ojos de par en par al levantarle la voz por primera vez - ¡Escúchame muy bien, Bakugou Katsuki! Ni se te ocurra acabar con tu vida solo por la estúpida y romántica idea de querer acompañarme a la muerte. ¡No lo permitiré!
-¡Pues yo tampoco voy a permitir dejarte morir, idiota!
-¡Tú sí que eres idiota! ¡Un rematado romanticón idiota al que quiero con locura!
-No soy romántico.
-Sí lo eres. Vi tus Blu-Ray. Te encanta el género romántico.
-Esas películas son de Mina.
-¿Y por qué ibas a tenerlas en tu habitación? – sonreí burlón – Quién lo diría. El vampiro más temido es amante de las películas de romance y está viciado al animal crossing.
Puffff.
Estallé en una carcajada.
-No te rías, BakaKiri.
Me apretaba la mandíbula para que dejase de reír pero más reía. Y la risa se entremezclaba con lágrimas. Ambos reíamos. Ambos llorábamos. Ambos éramos un par de idiotas.
-Tengo una idea.- dije de repente.
-No me gusta cuando dices eso. La última vez que pronunciaste esas palabras me hiciste probar un lubricante con sabor a guindilla y solo porque tu actor favorito lo anunciaba. Estuve varios días con la lengua más muerta que yo mismo.
Reí al recordarlo. Al final Bakugou se unió a mi risa.
-Esta vez es una buena idea, confía en mí.- le atraje para besarle - ¿Tienes una moneda?
-¿Para qué quieres una moneda?
-Tú contesta.- se llevó la mano a los bolsillos pero los tenía vacíos. Después rebuscó entre mi ropa y encontró una – Elige cara o cruz.
-Kirishima, espero que lo que estés pensando no sea una estupidez porque si no te clavaré los colmillos dándome igual tu deseo.
-Tú elige.
-Cara.- murmuró entre dientes.
-Bien. Cara nos salvamos. Cruz nos presentamos juntos ante la muerte. ¿Qué te parece?
-¿Pretendes dejar nuestros destinos a la suerte?
Sonreí.
-No. Pretendo dejar que el destino sea quien decida si merecemos seguir juntos toda la eternidad o morir y reencontrarnos en la otra vida. En ambos salimos ganando.
Y sin decir nada más, Bakugou lanzó la moneda al aire.
El movimiento de la moneda fue lento. Muy lento. Vi como giraba hacia arriba y giraba hacia abajo hasta esconderse en el interior de la mano de Bakugou. Al abrirla nos miramos.
El destino había decidido.
****
-¿De verdad quieres pasar el día de San Valentín viendo películas?
-¿Y por qué no? Suena divertido.
Bakugou murmuró malhumorado y yo, para molestarle aún más, le pellizqué las mejillas.
-Tú mismo me has ordenado que necesito tranquilidad para recuperarme, y eso incluye el sexo, el sexo oral, los teatrillos eróticos…- desvió la mirada – Vamos, será divertido. Además vamos a ver tus películas favoritas.
-Ya te he dicho que no son mías, que son de Mina.
-Lo que tú digas.
Me levanté hacia la estantería.
-¿Y bien? ¿Por cuál quieres empezar?
-Por la que quieras.- me susurró a mi espalda provocando que me recorriera un escalofrío – Tenemos toda la eternidad para verlas – me besó en el cuello mientras yo me perdía entre sus brazos.
Sí. Teníamos toda la eternidad.
Una maravillosa y divertida eternidad.
FIN
-¿Por qué no puedo moverme?
