Renuncia: Little Witch Academia es propiedad de Studio Trigger.
Promt: 4. Tabla: "Diálogos de comedia/terror" del grupo de facebook "Club de Literatura en Fanfiction".
Advertencia: Ligero ooc.
La clase de vuelo había terminado sin nada nuevo. Amanda fue reprendida por la profesora, Diana volvió a ser ejemplo de elegancia y agilidad, Akko no pudo levantarse del suelo.
La bruja regresó al castillo desanimada cuestionando por decimocuarta vez que era lo que fallaba. Su pronunciación era la correcta, al igual que su agarre. Quizás, si revisaba la biblioteca una vez más encontraría un hechizo alternativo a "Tia Freyre'' para conseguir su objetivo.
La voz de Lotte la devolvió al angustioso presente.
—Akko, necesito un favor.
—Lo que sea por ti, Lotte —respondió sin pensarlo mucho. Nunca le negaría nada a quien siempre la ayudaba..
—Hace unos días contacté con la duodécima Annabel, ¿la recuerdas?
—Por supuesto, es la escritora actual de la saga de esos libros de aventuras con vampiros y hombres lobo que te gusta.
—Exacto —afirmó Lotte un poco sorprendida—. Me alegra que lo recuerdes. Nos hicimos buenas amigas y después de mucho insistir ha accedido a prestarme uno de los manuscritos de la primera escritora de Cae la noche.
—¡Eso es increíble! Debe ser tan valioso como mis cartas edición limitada de Chariot.
—Mucho más —sentenció y recibió una mirada resentida de su amiga—. Quiero decir, para mí lo es. Sé que tus cartas también son inestimables.
—Exactamente —dijo Akko intentando sonar amenazadora. Lotte retrocedió un poco y antes de pedir perdón escuchó una suave risa por parte de la bruja japonesa—. ¿Qué puedo hacer por ti?
Lotte continuó la conversación un poco temerosa.
—Sucy intentó realizar un hechizo de invocación. Había encontrado el guardapelo de su tatarabuela y cómo sabía que ella también se sentía a gusto experimentando con hongos quería pedirle consejos sobre venenos.
—¿Entonces quieres que ayude a Sucy a contactar a su versión muerta?
—¿Qué? ¡No! Eso ocurrió hace meses. Escucha con atención. Para invocar a alguien solo necesitas un objeto que no haya sido propiedad de nadie tras la muerte de la persona con la que quieres contactar y el consentimiento expreso de quien va a ser poseído, es decir, el recipiente. En ese momento, Sucy invocó al espíritu de su pariente con el objetivo de que me poseyera.
Akko tragó saliva ruidosamente. Sucy era verdaderamente tenebrosa, pero aquello superaba con creces sus expectativas.
—Sin embargo, no pasó porque ella carecía de mi permiso. El espíritu llamado no me pudo poseer y cómo no podía volver a su descanso eterno estando tan enfadado optó por fastidiarla pudriendo los hongos que recolectaba y restando la efectividad a cualquiera de sus pociones. Sucy se enfadó muchísimo y rompió el guardapelo, tras eso su tatarabuela regresó a su mundo.
—No recuerdo eso —señaló Akko intentando encontrar recuerdos similares en su memoria.
—Nos aseguramos de que así fuera —comentó Lotte con serenidad.
—Espera, ¡¿qué?!
—Uno de mis sueños es hablar con todas las Annabel Crème que existieron. Si podemos contactar con la primera, las demás se comportarán con amabilidad cuando logre contactarlas.
—¿Por qué? —cuestionó Akko genuinamente interesada.
—Porque nuestra admiración y respeto por la primera no puede medirse —explicó lo último abriendo los brazos con tanta emoción que atrajo las miradas de las demás estudiantes. Inmediatamente volvió a su posición anterior y continuó un tanto cohibida—. Em, bueno, si accedes a ser el recipiente prometo recompensar tu ayuda corrigiendo tus deberes de Numerología y Lingüística Mágica hasta la graduación.
—¿En serio? —preguntó con entusiasmo.
—Palabra de Yanson —dijo poniendo la mano derecha sobre su corazón en señal de juramento.
Akko la envolvió en un abrazo violento en el que apenas pudo respirar.
—¿Cuándo va a ser el ritual? —interrogó la de ojos carmesí.
—La noche de mañana en nuestro dormitorio.
—¿Por qué tanta prisa?
—Se rumorea que a la primera Annabel se le ocurrió la idea durante el equinoccio de primavera, así que mañana es el día ideal.
—De acuerdo. Adiós bajas calificaciones, hola aprobados y elogios de las profesoras.
El buen ánimo de Akko duró hasta la siguiente clase.
Cuando regresó a su dormitorio al día siguiente se encontró con varios pentagramas dibujados en el piso.
—Quédate afuera —exigió Sucy—. No quiero rehacer absolutamente nada.
—No seas así. Estoy cansadísima.
—Recuéstate en el pasillo o dónde sea. No es mi problema.
Resignada cerró la puerta y se marchó murmurando insultos que harían reír a un niño de primaria.
—No era necesario que fueras tan dura —regañó Lotte desde la parte superior del camarote.
—Akko es un desastre andante. Si arruina el más mínimo detalle de estas figuras podrían poseerla por completo o alguna de nosotras podría morir.
—Te lo creería si no hubiera investigado por mi cuenta. En realidad no quieres dañar el alma de un muerto. Es triste que ya no puedas contactar con...
—Vuelve a tu horroroso libro o también te echaré de aquí.
Lotte Yanson rio suavemente y guardó silencio la siguiente hora.
—Terminé.
—Eso luce genial. Parece salido de un relato de terror.
Sucy sonrió ante el halago de su amiga.
—No te muevas. Iré por Akko.
Tras unos diez minutos volvió con una adormilada muchacha que luchaba por mantenerse en pie.
—Despierta Akko —llamó Lotte—. Está todo listo.
—Guau, estos dibujos son increíbles —se giró hacia su compañera—. Eres muy buena dibujando Sucy.
—No sabía que aún te quedaba un poco de buen gusto.
—Hey, intento ser agradable —declaró Akko en un intento de defenderse—. Estoy muy nerviosa.
—Solo responde sin titubear cuando pregunte si tengo tu permiso y no te pasará nada.
—Sucy, no la asustes más —solicitó la chica de ojos turquesa.
La amante de los venenos le indicó que se sentara dentro de un círculo cuyos bordes estaban decorados con flores de lis y palabras de un vocabulario que desconocía. Frente a ella había un círculo igual en el que Lotte colocó con cuidado varios pergaminos y retornó a su cama.
Sucy se paró en el centro del círculo mayor, entre los manuscritos y Akko, y levantó su varita sobre ella. Sin demora empezó a agitarla dibujando estrellas en el aire.
—Forfrettriche mortem et tamen stellae. ¡Paradisus! ¡Purgatorium! ¡Infernus! Soy Sucy Manbavaran, hija de Ramzan Manbavaran. Reclamo al universo el espíritu de Annabel Crème. Atsuko Kagari ¿estás dispuesta a hospedar el alma de quien convocamos?
—Yo, Atsuko Kagari, estaré honrada de ser el recipiente.
Una corriente violenta entró por la ventana e hizo volar los libros de las tres amigas. Akko gritó asustada, pero no se movió ni un ápice tras recibir la mirada de quien estaba frente a ella. Sucy Manbavaran podía llegar a ser más aterradora que un huracán, un terremoto y un incendio juntos.
Todos los libros cayeron con excepción de uno. El libro que flotaba era el tomo 100 de Cae la noche.
El centésimo volumen se abrió y las páginas comenzaron a pasar con rapidez. La primera Annabel era una gran lectora.
Lotte fue la primera en hablar.
—Venerada señorita Crème nos sentimos sumamente premiadas con su presencia. Me encantaría sostener una breve charla con usted así que le ruego mi petición, posea el cuerpo de mi amiga.
Las páginas siguieron pasando.
Sucy se estaba empezando a impacientar. No iba a soportar nuevamente los malos tratos de algo que no envenenar.
—Ella… ¿me está ignorando?
—Sin lugar a dudas —respondió la única bruja de pie en la habitación.
—¿Por qué Annabel Crème no quiere poseerme? ¡Soy una excelente candidata! ¡Yo seré como Shiny Chariot!
—Quizá sea eso.
—¿Ah?
—No se siente atraída. No te considera un buen recipiente ya que careces de originalidad en tus ambiciones.
—Disculpa, pero la magia de Shiny Chariot es la mejor. La magia que contagia alegría es sin dudas el mejor tipo de magia que existe y en cuanto logre volar asombraré a todos recreando sus espectáculos. Seré una experta en magia respetada y públicamente fan de Shiny Chariot. Haré los libros de historia mencionen su nombre en múltiples ocasiones y...—Akko dejó de hablar. Sucy y Lotte la miraron expectantes a la espera de cualquier frase—. Buenas noches, jóvenes brujas de Luna Nova —saludó el espíritu con la misma voz de quien poseía— Ciertamente esta muchachita no es el envase que una bruja como yo esperaba, pero si permanecía por un minuto más en esta habitación y mi lectura era interrumpida nuevamente iba a perder los estribos y maldecirla.
Sucy rio.
—¿Por qué son capaces de usar magia? —preguntó quien había pronunciado el hechizo.
—A través de quienes nos convocan. Accedemos a las habilidades de quien recitó el hechizo y somos capaces de usar la magia que conocen. Nuestros límites son los límites de la bruja.
—Eso es muy interesante.
—Conozco sus habilidades y sus miedos señorita Manbavaran, hija de Ramzan Manbavaran. —El cuerpo de Akko se levantó y caminó hasta la nombrada—. ¿Acaso no fue usted la que llamó a Baba Yagá?
—¿Volvió al más allá?
—Molesta y divertida —señaló poniendo una mano izquierda en el hombro opuesto—. Dijo que de todos sus sucesores tú eres quien más la enorgullece.
—No podía ser para menos.
—Sus conocimientos son sumamente retorcidos Manbavaran. Me agrada mucho. Voy a quedarme y seremos amigas.
—¿Qué? —protestó Lotte—. Usted no deb-
—Silencio —exigió el espíritu con un tono que no sonaba natural en Akko—. No estoy hablando contigo.
—L-lo lamento.
—Debes estar harta —señaló mirándola con lástima—. Los prodigios estamos mejor en soledad.
Sucy no estaba de acuerdo. Su talento requería experimentar, para ello necesitaba a los demás. Estaba a punto de expresarlo cuando sintió los brazos de Akko rodear su cuerpo. Sucy se sintió aprisionada.
—Mientes —replicó sonando amenazante.
Akko emitió una risa discreta.
—Qué dulce —susurró el espíritu en su oído.
Un escalofrío azotó el cuerpo de Sucy. Lo siguiente que sintió fue una mordida en su hombro y su conciencia se nubló.
—¡Sucy! —chilló la joven Yanson. Saltó de su camarote dispuesta a separar a sus amigas, pero fue en vano—. ¡¿Quién diablos eres?!
—No pienso revelar mi raza ni mi verdadero nombre, simple mortal —declaró el ente. Liberó el cuerpo inconsciente de Sucy que golpeó el suelo y comenzó a pintarlo de rojo—. Si juras no interponerte en mi camino no te haré presenciar el asesinato de tus padres.
