Hola, es un gusto para mi poder traer por fin este fic en el que he estado trabajando, solo puedo decir que deseo de corazón que lo disfruten al leerlo tanto como yo lo hago al escribirlo.
Sin más vamos al capítulo.
Capítulo 1: Primer día
Este debía ser el año, el mejor año puesto que sería el último antes de dar el gran paso a la universidad, despertó temprano, acomodó su uniforme desde la noche para no tener contratiempos con absolutamente nada, preparó su desayuno y comida, incluso algunas galletas para compartir con sus amigos, el primer día de clases era importante, puesto que de éste dependía como sería el resto de ese año escolar, todo debía ser perfecto. Se preparaba un joven de 17 años, rubio con un mechón de cabello cubriendo su ojo izquierdo, el orbe que era visible de un color azul, de figura esbelta, con unas piernas largas y contorneadas, no era algo que gritaría a todo el mundo pero sus piernas eran de lo que más le enorgullecía de su cuerpo, por supuesto que fueron años de trabajo en ello, fuertes y ágiles, cosa que le ayudaba mucho con el grupo de amigos que tenía, dos años ya de conocerlos a todos, con excepción de Luffy a quien conocía de más tiempo; suspiró al recordar en todos los problemas que solían meterse, era en verdad molesto, teniendo que ir a patearle el trasero a algunos estudiantes de otras escuelas por culpa de Monkey D. Luffy o ese marimo idiota de Zoro, aún así una sonrisa se formó en sus labios, con todo y problemas no cambiaría absolutamente nada de ese tiempo porque en verdad los apreciaba a todos demasiado; siempre que pensaba en ellos se sentía reconfortado, Luffy, Zoro, Chopper, Usopp, Franky, Brook, aunque por desgracia este último se acababa de graduar así que ya no lo verían con la misma frecuencia, eso era un poco triste en realidad, pero al poco la sonrisa en su rostro se amplió aún más al pensar en sus hermosas Nami-san y Robin-chan, moría de deseos por verlas, y no olvidaba a Law, que se había cambiado a su escuela hace apenas un año, aun teniendo menos tiempo de conocerlo se llevaba bastante bien con él, era parte de su grupo, así lo había declarado Luffy y todos estuvieron de acuerdo.
Acabó su desayuno, se levantó, lavó lo que utilizó, acomodándolo cuidadosamente para secar, agarró su mochila terminando de acomodar sus cosas, caminó a la salida pasando aun junto al espejo donde se acomodó el cuello de la camisa blanca del uniforme, el saco en un tono azul cielo que llevaba abotonado, se peinó algunos mechones de cabello, la sonrisa no se borraba de su rostro y finalmente salió de su pequeño departamento o más bien diría cuarto, puesto que donde vivía era espacio suficiente para una persona, su cuarto y la cocina se encontraban prácticamente en el mismo lugar separados por apenas una pequeña barra desayunadora que contaba como su comedor, un balcón que le brindaba la luz suficiente en el día y un baño. Para él estaba bien, no necesitaba lujos, con sentirse cómodo era más que suficiente. Tomó un respiro, cerró los ojos sintiendo el aire fresco mientras la puerta se cerraba detrás de él. Estaba listo entonces, comenzó su avance hacía el ascensor, pero apenas dio un par de pasos se detuvo a mirar la puerta de su vecino, lo analizó por un momento, se acercó a punto de tocar el timbre, pero prefirió abstenerse de hacerlo y se marchó, todo en ese día debía ser perfecto, no dejaba de repetirse esa palabra en su cabeza, por lo que iba con tiempo de sobra, prefería llegar temprano a la escuela, ser el primero al que todos saluden, ver llegar a Nami-san o a Robin-chan, saludarlas y verlas con el hermoso uniforme del instituto, con esas faldas... Siempre luciendo tan hermosas, se llevó una mano al rostro cubriendo su boca y parte de la nariz de solo imaginarlas.
—¡Este será el mejor primer día de clases! —Gritó emocionado alzando ambos brazos.
Quince minutos, fueron quince minutos los que pasaron y la escena que se topaba justo a un costado de él no era la más favorable, por su camino a la escuela siempre pasaba por algunas calles un tanto estrechas, uno que otro callejón, nada del otro mundo pero justo en ese momento, justo en ese maldito callejón, acababa de ver a su compañero de clases y amigo, Zoro Roronoa, un chico realmente problemático, Sanji no estaba seguro de como conseguía atraer tantos problemas o más bien a gente deseando romperle la cara, pensándolo bien, tal vez sí lo sabía, pues también él lo quería de vez en cuando, casi siempre. Zoro, su cabello era corto y de un color bastante inusual, verde, sí, muchos en la escuela llegaron a pensar que se lo decoloraba, pero no era así, se trataba de un color natural, gracias a eso el rubio tenía un motivo de burla diaria a su amigo; su expresión la mayoría de las veces seria, por lo que no hacía demasiados nuevos amigos, entrenaba mucho lo que se notaba en su cuerpo por su puesto, Roronoa Zoro no era el más listo de la escuela, pero si se trataba de un prodigio con la espada lo que le había dado un lugar bastante alto en el club de kendo, y ahí estaba ese "idiota" en ese momento, pensó Sanji, enfrentándose a varios tipos, era una clara desventaja aun viéndolo solo por el rabillo del ojo, empuñó las manos y continuó avanzando, Zoro podía fácilmente con eso, ¿no? además, si hacía como que no veía nada, nadie se enteraría y seguiría teniendo su perfecto primer día de clases, sí, eso era lo mejor, uno, dos, tres pasos alejándose y se detuvo.
—¡Ahh rayos! —No era capaz de soportar el remordimiento por lo que regresó en sus pasos y entró al callejón, seguían de pie alrededor seis tipos, otros cuatro estaban ya tirados, Zoro se encargaba de uno de ellos al mismo tiempo que le atacaban otros dos al mismo tiempo, el rubio empuñó las manos, fue necesario dejar su mochila y demás cosas en el suelo con mucho cuidado y sin más se impulsó hacía delante soltando una patada con fuerza en el costado de uno de esos mal nacidos ya que todos permanecían únicamente atentos a Zoro, acabó rodando por el suelo a lo que los demás se giraron viendo a Sanji en el lugar—. ¡Idiota! —Grito el rubio ignorando todas las miradas, se dirigía a Zoro—. ¡¿Cómo te atreves a arruinar mi primer gran día de clases?!
Zoro desvió la mirada intentando ignorar los gritos de Sanji pasando la diestra por su nuca.
—Yo no te pedí que vinieras —Fue su respuesta indiferente.
—Era más que obvio que estabas en desventaja, agradece que vine a ayudarte.
—Esto no es nada cejillas, no intentes culparme de todos tus problemas.
—Eres un…
Los tipos que no entendían bien la situación se miraban entre ellos, se suponía que estaban en una pelea, pero ahora el ambiente había cambiado… ¿Esos dos eran amigos o enemigos? Igualmente, uno de ellos se molestó bastante al ser de pronto ignorado y atacó a Sanji quien apenas se giró a verlo y ya tenía su pie plantado en toda la cara.
—Estoy hablando… No me interrumpan en este momento.
—Más que hablar, estas quejándote… Eres demasiado molesto —Zoro finalmente se dignó a mirarlo.
—… Esto no es lo que planee para mi día perfecto.
—Sí, ya somos dos… —Otro de los individuos pensó que Zoro no estaba en la mejor situación por lo que podría aprovechar y le atacó por la espalda sin embargo el peliverde le sujeto girando un poco su cuerpo, le agarró por la camisa y lo atrajo a él—. Realmente estoy perdiendo el buen humor —Le dio un fuerte puñetazo soltándolo en el suelo.
—Que sorpresa que estemos de acuerdo… —Sanji le miraba con una clara vena marcada en la frente—. Esta clase de cosas me pasan por tratar de ayudarte Marimo imbécil.
—Pues para la próxima simplemente sigue en tus cosas cocinero mierdoso.
—¡¿Cómo dices?! —Se molestó y avanzó hacia Zoro para encararlo, solo que uno de los tipos en el suelo le sujetó de la pierna, lo que le hizo caer justo de cara en el suelo.
—Pfff —Zoro intentó contener la risa al ver aquella escena.
—¡Están muertos todos! —Gritó levantándose del suelo con la cara roja y la ropa sucia, los ahí presentes se asustaron al ver la expresión de Sanji.
Minutos después, tanto Zoro como Sanji, se dirigían caminando al instituto, el segundo sacudía su ropa pero ahora tenía manchas que no se quitarían fácilmente, Zoro, con un claro golpe en la cabeza, bostezaba de forma indiferente.
—Es inusual que te levantaras tan temprano, todo esto es tú culpa, por no quedarte dormido como siempre ahora estoy así, mi uniforme sucio, voy a ir a mi primer día de clases con esta terrible presentación.
—No pasa nada, solo son unas manchas, nada del otro mundo.
—Claro, lo dice el gorila al que no le interesa su apariencia.
—¿Gorila? —Zoro frunció el ceño.
—¿Cómo me presentare ante mis damas de esta manera? ¿Qué pensaran de mi Nami-san y Robin-chan?
—Lo mismo que piensan todos los días estoy seguro… Ya deja de quejarte, igual no será eso lo que llame la atención de los demás.
—¿Qué más podría ser si no?
—Que ya es bastante tarde —El peliverde señalo un reloj digital en una de las calles.
—… —Sanji acabó pálido luego de ver la hora—. ¡No es posible! ¡Es realmente tarde! —Comenzó a correr, pero al notar que Zoro no apuro el paso se regresó y le sujeto del brazo tirando de este, le sorprendía lo poco que le importaba al otro llegar tarde, era algo de casi todos los días, pero de vez en cuando debía intentar ser más responsable.
Tarde, igualmente llegaron tarde, el profesor fue muy condescendiente con ellos al no reprenderlos en ese momento, aunque si hubo un llamado de atención antes de ir cada uno a su respectivo lugar.
Paso junto a Luffy que le miraba divertido, aquel chico que siempre llevaba una sonrisa es el líder del grupo, de cabello corto, negro, alborotado, con una cicatriz debajo del ojo izquierdo; desde que lo conoció lleva un sombrero de paja que muy rara vez se quita, por lo que comenzaron a llamarles a todos los Sombrero de paja, si es que ni si quiera en clases consiguen que se lo retire por lo que los profesores dejaron de insistir; aun con su complexión delgada es bastante fuerte, los que lo conocen, que no son pocos, prefieren no meterse con él. Sanji le observaba serio, por su puesto porque no entendía su situación en ese preciso momento, mejor intentar ignorarlo; en su andar hacia su lugar paso al lado del asiento de su hermosa Nami que le veía con una media sonrisa, diferente a la de Luffy pues buscaba hacerle sentir mejor. Una joven hermosa de cabello corto hasta los hombros en un color naranja, su cuerpo en palabras de Sanji, era comparable al de una diosa, rompe corazones, una chica bastante inteligente y calculadora, no por nada era de las más listas, lo que sí, con un carácter muy fuerte y muchas veces explosivo gracias a sus amigos, Luffy podía sacar lo mejor y lo peor de la gente, incluídos sus amigos, sin contar que las constantes peleas de Zoro y Sanji también podían llegar a molestarla, Nami era quien normalmente controlaba a todos en su grupo de amigos. Sanji le guiño el ojo. "Ah mi hermosa, dulce, tierna y maravillosa Nami-san, nada importa si es posible ver tú sonrisa", pensó antes de seguir avanzando a su lugar, dejando sus cosas y sentándose. Buscó con la mirada a otro de sus amigos Usopp, de cabello rizado oscuro, con una nariz larga bastante singular y un mentiroso por naturaleza, cuando ambos se vieron se saludaron a su manera con un movimiento de cabeza. Sanji y él se llevaban bastante bien, con todos tenía una relación muy buena, pero a veces con Usopp podía ser un poco más espontáneo y en muchas ocasiones un buen cómplice.
—Tuviste suerte esta vez Kuroashi-ya —Habló quien estaba sentado justo a su lado, Sanji se giró a este y suspiró agotado por su turbulento comienzo, Trafalgar era quien compartía el asiento a su izquierda. Justo el que tenía menos tiempo con ellos, finalmente le dedicó una sonrisa discreta, Law le agradaba bastante, desde el momento en que entró a la escuela tuvieron cierta conexión que a Sanji le dio bastante confianza, claro que fue Luffy quien "obligó" a Law a unirse a su grupo, aun cuando el moreno no estaba del todo de acuerdo al principio, fue cuestión de tiempo para que este aceptara que disfrutaba de la compañía de todos los "Sombrero de paja". Trafalgar Law es de los más altos del grupo, de cabello corto y negro, no es demasiado expresivo, su mirada la mayoría de las veces es seria, tanto que muchos le temen, aun con eso es popular entre las mujeres pues es bien parecido, aun con esas ojeras que tiene todo el tiempo, al parecer porque sufre de insomnio en palabras suyas, pero la causa igualmente podía ser que estudiaba mucho ya que buscaba convertirse en doctor.
—Fue culpa de ese idiota Marimo, sabía que simplemente debí fingir no verlo.
—¿A Roronoa-ya? Je... Es imposible no verlo —Negó el moreno a lo que Sanji desvió la mirada al lugar del peliverde, justo al lado de Luffy, dos asientos delante de él.
—Tsk... —Chasqueó la lengua.
—Pero es bueno que llegaras —De nuevo Law le hizo mirarlo —Ya creía que faltarías en tú primer día de clases.
—Claro que no, yo no soy tan irresponsable, un primer día es importante, aunque haya comenzado mal, aun puede mejorar.
Law colocó media sonrisa, pero finalmente se giró donde el profesor para poner atención al igual que Sanji.
Llegó la hora del almuerzo y Sanji aprovechó primero que nada para ir al baño e intentar aun limpiar su uniforme, no lo logró del todo, pero ya se veía más decente por lo que optó por dejarlo así.
—No se le quitara del todo hasta que lo lave —Volvía al salón de clases por su almuerzo, aun se escuchaban voces dentro, era fácil reconocerlas, se trataba de todos sus amigos. Nada más entrar al lugar todos se giraron a verlo.
—Lo siento Sanji-kun, intentamos detenerlo —Nami negó con la cabeza, por lo menos ella intentó detenerlo, el rubio no comprendió hasta que vio a Luffy sentado sobre su lugar, con su mochila en las piernas, justo con su almuerzo en las manos.
—Realmente es un caso perdido —Trafalgar Law negó un par de veces igualmente.
—Yo ni si quiera lo intenté —Zoro fue sincero con sus palabras, semi acostado sobre su lugar con los ojos cerrados, parecía más interesado en dormir.
—Lu-Luffy... ¿Qué se supone que estás haciendo? —Lo podía ver claramente, como se devoraba su almuerzo, pero igualmente preguntó.
—Fo fiento Fanji (Lo siento Sanji) —Hablaba con comida en la boca, tomó unos segundos y se tragó el ultimo bocado—. Ahh, pero realmente olía muy bien, no pude contenerme, estaba deliciosa.
—Vaya... Que bueno que te agradó Luffy —Le sonrió—. Eso lo compensa todo.
—Sí, muchas gracias Sanji —Luffy amplió su sonrisa y justo en ese momento recibió una fuerte patada en la cara tirándolo del asiento.
—¡Eso no compensa nada, idiota! ¡Me dejaste sin comida por tu maldito estomago sin fondo! —El rubio apoyó su diestra sobre su frente, ya no había nada que hacer al respecto—. Por lo menos aún quedan las... Oh no —Agarró su mochila para revisar si seguían ilesas las galletas, hizo muchas así que esperaba que no las hubiese tocado. Para su decepción, al parecer, Luffy también las encontró y ahora eran solo unas pocas.
—No te preocupes Sanji, compraremos algo —Intentó consolarlo Usopp dándole unas palmadas en la espalda.
—No se trata de eso, traje esto para todos y por culpa de este ser glotón solo voy a poder compartirles una a cada uno —Sacó las galletas envueltas en una servilleta.
—Esas también estaban muy ricas —Habló Luffy desde su lugar sentado ahora en el suelo, sonreía aun después del golpe.
Nami le golpeó igualmente en la cabeza en ese momento.
—¡Tú no opines Luffy! —Se acercó donde Sanji y no solo ella, Trafalgar se levantó de su asiento y se aproximó, incluso Zoro abrió los ojos viendo en dirección a Sanji.
—Nami-san toma la que gustes —Sanji le ofreció de primero a su hermosa pelinaranja.
—Muchas gracias Sanji-kun, se ven realmente buenas —Tomó una de estas.
—Y huelen muy bien —Usopp ya estaba por un lado de Sanji escogiendo su galleta, el rubio las acercó más a él.
—Law escoge la que gustes —Le sonrió al moreno quien desvió la mirada un momento a las galletas, apenas unos segundos para terminar girándose al rubio nuevamente, esa sonrisa en verdad era cálida.
—Gracias Kuroashi-ya —Tomó una galleta.
—En verdad deseo que las disfruten —Sanji conto las galletas que quedaban, para Robin-chan, Chopper, Franky y Zoro, quien no se acercaba aun a ellos—. Oye Marimo, ¿qué no piensas venir? No esperes que luego de preparar las galletas te la lleve a tú lugar, ¿o qué también quieres que te la meta a la boca?
Law se atragantó al darle una mordida a la galleta luego de eso y Zoro giro el rostro al lado contrario de los demás.
—Guarda silencio cocinero, n-no me molestes.
Luffy se incorporó, se sacudió la ropa.
—Si no la quieres, Zoro, yo me la puedo comer.
—¡Alto ahí Luffy! —Zoro se puso de pie rápidamente y se aproximó sujetando la mano de su amigo antes de que agarrara su galleta—. Nunca dije que no la quería, simplemente no tenía deseos de moverme en ese momento, pero tú ya has hecho que me levante —Pasó la diestra por su nuca, suspiró y agarró una de las galletas—. Esta es mía.
Aun con todo lo que había pasado Sanji sonreía, realmente le llenaba de dicha ver a sus amigos disfrutar de su comida.
—Deberíamos ir a buscar a los demás, seguro que también querrán probar las deliciosas galletas de Sanji —Usopp señaló la puerta del salón y de hecho era el primero en salir, seguido por los demás, de ahí.
Bueno era que aún estaban en descanso, el pequeño grupito avanzaba platicando, era una pena que no estuviesen todos en el mismo grupo, el primer año así había sido, con excepción de Law, que ingresó hasta el segundo, pero solían ser tan ruidosos aun en medio de las clases que aun sin que se lo confirmaran, seguro los dividieron para evitar todo eso, para mantener cierto orden.
—¡Robin-chan! —Saludó Sanji una vez que vio a su hermosa y alta amiga. Hermosas facciones, elegante, de cabellera oscura pasando los hombros, siempre llevaba una maravillosa sonrisa; literalmente era un genio, la más inteligente de toda la escuela; salía de su salón, acompañada de Franky, el musculoso del grupo, incluso más que el propio Zoro, que se destacaba por su fuerza, cabello azulado, acomodado en un anticuado peinado alto, a él le gustaba, eso era lo único importante, jamás podía llevar abotonada del todo la camisa del uniforme, los primeros botones siempre estaban abiertos mostrando parte de su pecho, los profesores le reprendían pero eso no cambiaría por nada. Chopper estaba también con ellos, de cabello corto castaño, complexión delgada y aun teniendo 17 años como todos, era bastante bajo de estatura, aparentaba más ser un niño cosa que confunde a muchos. Usopp y él suelen ser algo temerosos en muchas cosas, por lo que tanto Zoro como Sanji suelen protegerlo demasiado, buscando no molestarlo claro, después de todo Chopper tiene su carácter fuerte y no se deja intimidar si ve la necesidad de ayudar a alguno de sus amigos, es un gran estudiante pues al igual que Law desea convertirse en doctor.
—Cocinero-san —Saludó la morena, tenía su forma particular de dirigirse a todos sus amigos—. Se te ve muy feliz.
—Por supuesto que sí, ya que de nuevo podré verte todos los días ahora que hemos regresado a clases.
—Sanji hermano, también estamos aquí —Habló Franky.
—Sí, sí, también a ustedes —El rubio ni si quiera se giró a verlo.
—Tu indiferencia no es nada supeeeer.
Chopper olfateó un delicioso aroma y se aproximó a Sanji.
—¿Qué es lo que huele tan bien?
El rubio se giró al menor con una amplia sonrisa.
—Que bueno que lo notaras, preparé galletas para todos, claro que el idiota de Luffy se comió la mayoría, pero pude guardar una para cada uno.
—No es mi culpa Sanji —Se defendía Luffy llevando ambos brazos detrás de la cabeza con un claro puchero.
—Claro que es tú culpa —Hablaron al unisonó Nami y Usopp.
Cuando Sanji saco las galletas, Robin, Franky y Chopper hicieron un círculo para mirar, envueltas en una servilleta rosa con bordados en las orillas.
—Se ven espléndidas cocinero-san —Robin sonreía, finalmente tomo una de las galletas y la llevó a su boca mordiendo un pequeño trozo—. Y el sabor es aún mejor.
—¡Están supeeer! —Franky la imitó, solo que este se metió la galleta por completo a la boca.
—Está muy rica Sanji —Chopper saboreaba lo que quedaba de aquel postre que Sanji les llevó, el rubio se sentía muy feliz, era fácil verlo en su expresión, aun sin poder darles más de una galleta a cada uno. Ver que las disfrutaron, eso era suficiente para él, el primer día no era tan malo como creía.
Zoro le observaba silencioso, mantenía sus brazos cruzados, con un rostro serio, aun sin ninguna emoción aparente, se sentía bien ver a Sanji de esa manera, razón por la que siempre que tenía la oportunidad, no perdía detalle, una ligera sonrisa se formó en sus labios justo en el momento en que sintió unos ojos observándole encontrándose con la morena que le sonreía a lo que Zoro frunció el ceño y giro su rostro. Robin era muy buena interpretando cosas, sobre todo rostros y no estaba dispuesto a que eso pasara con él. Bufó, sus ojos recorrieron de forma veloz a los presentes y algo llamó su atención, Trafalgar Law, en concreto la mirada de Trafalgar con esa boba sonrisa que se le hacía tan familiar, fue inevitable girarse buscando a quien dedicaba esa estúpida cara, descubriendo que iba al cocinero, Zoro abrió más los ojos; estaba imaginando cosas, todos en ese momento estaban felices, era el primer día y podrían verse con mayor frecuencia, sí, solo debía ser eso, se repetía el peli verde, aunque para su desgracia se giró nuevamente a ver a Robin que no dejo de mirarle con esa misma maldita expresión, casi como si estuviese leyendo sus pensamientos, se sintió frustrado y muy molesto.
—¡Ya para con eso! —Dijo a la morena señalándola para después darse media vuelta y alejarse, todos guardaron silencio, entre asustados y extrañados por la reciente escena. Robin era la única que no dejaba de sonreír.
—¡O-Oye Marimo! —Sanji fue detrás del otro—. ¿Qué rayos te pasa? ¿Por qué le hablas de esa manera a Robin-chan? ¿Es que estás loco, idiota? Ve ahora mismo a disculparte con ella.
—No me molestes —No se detenía, metió ambas manos en los bolsillos de su pantalón avanzando algo encorvado.
—¡Dije que fueras a disculparte, imbécil! —Le sujetó del brazo para que dejara de avanzar y le pusiera atención.
—Y yo dije... —Le miró bastante molesto a lo que Sanji optó por soltarle sin moverse igualmente— ... No me molestes estúpido cocinero.
El rubio parpadeó unas cuantas veces, una gota de sudor resbaló por su rostro, mirando al otro marcharse por fin.
—¿Qué mosca le picó? —Se preguntó.
—Déjalo, ya sabes como es —Nami le alcanzó, de hecho, todos caminaban al pasillo donde estaba el rubio, pues aún debían ir a comer algo antes de que acabara el descanso.
—Shishishishi no pasa nada —Luffy se mostraba muy tranquilo—. Está feliz.
—¿Feliz? —Preguntó el rubio incrédulo—. Luffy, me pregunto cómo puedes estar seguro de esa clase de cosas. Eres el único que ve todo eso.
—No pasa nada cocinero-san —Robin se detuvo justo a su lado por un momento, pues Nami y Luffy ya habían continuado su camino—. No estoy enojada, de hecho, es bastante divertida la reacción de nuestro espadachín-san.
—Robin-chan eres demasiado buena, aun con ese imbécil cabeza de alga.
Robin ladeó el rostro sonriéndole y continúo caminando.
—No es la primera vez que Roronoa-ya se pone así y dudo que sea la última —Law le dio una palmada en la espalda para que continuara caminando junto a él.
—Sí, tienes razón, pero es que no puedo evitar que me saque de mis casillas... Es un gran idiota.
—Sí, lo es —Se alzó de hombros Law.
—Cuando seas un gran cirujano debes hacer una operación para arreglarle el cerebro —Bromeó el rubio.
—No creo poder hacer esa clase de milagros —Law le siguió la broma, que bueno que Zoro no estaba ahí o seguro que ambos tendrían que correr.
—Ja, ja, ja, ja —Sanji no pudo contener una carcajada—. Es verdad... Ja, ja, ja... Estoy pidiendo imposibles... Marimo tonto.
Law sonrió.
—Oye Trafalgar —Usopp alcanzó a los dos caminando al lado del nombrado —Escuché que vas a dejar el club de baloncesto, ¿es verdad?
—¡¿Dejarlo?! —Eso sorprendió a Sanji.
—Oh, bueno, sí, la verdad es que no me sentía del todo bien los últimos días del año anterior, por lo que he decidido cambiarme.
—¡Pero si eras de los mejores! —Sanji no lo creía, ya antes vio jugar a Law y en verdad destacaba mucho.
—Sí, pero prefiero intentar otras cosas, es todo.
—Ya veo —El de nariz larga asintió cruzándose de brazos —Pues tendrás que escoger algo nuevo para este último año.
—Sí, eso hare —Asintió Law.
—¿Qué tal si entras al club de…
—¡Oye Usopp ven aquí! —Le llamo Luffy interrumpiéndole—. Tienes que ver esto.
—Ah sí, ya voy Luffy, ya te ayudaré a encontrar un nuevo club —Levantó el pulgar el narigón y dejó atrás a los otros dos, yendo donde el moreno.
—Vaya... —Sanji se llevó las manos a los bolsillos del saco buscando algo hasta que dio con ello, sacando una paleta, el rubio aun siendo menor de edad tenía cierto gusto culposo, el fumar, pero en el instituto le era imposible, sin contar que Law no le permitía demasiado ese vicio, por lo que muchas veces lo sustituía con aquellos caramelos, necesitaba llevarse algo a la boca. Desenvolvió el dulce para poder saborearlo—. No pensé que fueras a dejar el club de baloncesto, pero si sientes que quieres algo más, entonces está bien probar. ¿Has pensado en algo?
—Pues... —Meditó observando el palito de la paleta moverse en los labios del rubio—. ¿En qué club estas tú, Kuroashi-ya?
—¿Yo? En el de fútbol ya lo sabes.
—Es verdad... —Llevó su mano al rostro del otro agarrando la paleta y sacándola de la boca quien se giró al moreno para reclamarle y recuperar su dulce, pero solo pudo ver como Law la metió a su boca dedicándole una sonrisa— Creo que entraré al club de fútbol.
Sanji dejo de avanzar en ese momento, ni siquiera fue capaz de parpadear, sintió un calor en su rostro y aun sin verse en un espejo, seguro que estaba muy rojo, Law no se detuvo, aun giró el rostro para ver por unos segundos más al rubio, rio dejándolo atrás.
—¡O-Oye! —Sanji finalmente regresó a la realidad y corrió detrás del otro—. ¡Estúpido Law!
Luego de que algunos compraran algo de comida, optaron por ir a la azotea, ese era su sitio favorito, ahí nadie podía molestarlos, de hecho, llegaron a toparse con Zoro que daba algunas vueltas sin un rumbo fijo, seguramente perdido.
—¡Zoro! —Le llamó Luffy con un potente grito a lo que el peliverde se giró a este solo para toparse con que el moreno ya corría con bastante vuelo y saltaba para caerle encima provocando que ambos cayeran al suelo.
—¡Idiota! ¡Quítate de encima! —Zoro estaba considerablemente enojado, más aún con la falta de aire.
—Shishishishi, no reaccionaste a tiempo —Luffy se burlaba.
Nami y Usopp reían igualmente desde donde estaban, el grupo esperaba a los otros dos en el mismo lugar para continuar su camino a la azotea.
—¡Ya dejen de reírse! —Zoro empujó a Luffy para finalmente levantarse y sacudirse la ropa.
Sanji no era la excepción, todos se divertían con la situación, incluso Zoro intentando aparentar lo contrario.
—Con esos reflejos marimo no vas a conseguir ser el mejor de todos —Ahí estaba de nuevo el cocinero buscando pelea con el peliverde.
—Guarda silencio cocinero de mierda, no eres nadie para decirme eso, a pesar de esto sigo teniendo mejores reflejos que tú.
—¡¿Quieres apostar?! —Le retó Sanji encarándolo una vez que Zoro estuvo a escasos centímetros.
—Cuando quieras, ya sabes que me encanta humillarte.
—Ya basta con ustedes dos, déjenlo para después, que si no, no podremos comer algo a tiempo —Nami separó a ambos.
—Sí, tienes razón Nami-san perdóname —Alla iba de nuevo Sanji de obediente, pensó Zoro.
Terminaron en la azotea, sentados en grupo, la comida que llevaban terminó en el centro del círculo, como todo el tiempo pues siempre compartían lo que llevaban, aun sabiendo que debían evitar que Luffy se comiera la mayoría y les dejara sin nada.
—Fue bueno ver de nuevo a Kaya y a todos —Usopp les contaba lo que hizo en sus vacaciones, regresó a su pueblo natal de visita, por esa razón no lo vieron demasiado en esos días—. ¿Tú no fuiste a ver a tu abuelo Luffy?
—No, esta vez estuvo de viaje por su trabajo —No despegaba la mirada de la comida pues elegía que sería lo siguiente que se llevaría a la boca —Además de que Ace tampoco habría podido por su trabajo de medio tiempo y no me apetecía ir solo a ver al viejo.
—Tu abuelo da mucho miedo, Luffy —Chopper comía algo dulce que encontró entre las porciones de comida.
—Yo no lo conozco demasiado, no suele venir mucho por estos lados —Franky bebía una soda—. ¿Es qué su abuelo no los visita muy seguido?
—Tiene muchas cosas que hacer —A Luffy no parecía molestarle eso en realidad, se encontraba concentrado en su alimentación.
—Oye Torao, ¿ya has visto a que universidad vas a postular? —Chopper al estar sentado a dos personas del nombrado se inclinó hacia delante para poder mirarlo, Robin y Franky se enfrascaban en su propia plática.
—Pues ya he estado viendo eso Tony-ya —Law era mucho más alto por lo que aun sentado no necesitaba moverse para poder ver al menor, aun con la musculatura del peliazul de por medio.
Sanji, quien se sentaba al lado de Trafalgar, los miro con atención sin llegar a participar en la conversación. ¿Cómo es que aquél pensamiento por la mañana le provocaba emoción y está vez le hacía sentir preocupado? Era su último año antes de ingresar a la universidad, si es que lo conseguían a la primera claro, el instituto quedaría atrás y esos tiempos posiblemente también, todos sus amigos. ¿Por qué rayos llegaban esas ideas a su cabeza en ese momento? En su maldito primer día, no pudo evitar poner un rostro más serio.
—¿Qué pasa contigo cocinero? —La voz de Zoro le regresó a la realidad, sentado justo frente a él, entre Luffy y Usopp—. ¿Es que ya se te quitaron esos ánimos que cargabas desde la mañana?
—Claro que no, idiota —Le observó serio—. Solo que comí demasiado —Mentira obviamente, apoyó una de sus manos en el suelo para poder levantarse y alejarse del grupo, no demasiado, deseaba un respiro, despejar su mente, caminó hasta una de las esquinas de la azotea quedando de frente a la malla metálica que protegía de accidentes, buscó entre sus ropas hasta que encontró la cajetilla de cigarros un tanto aplastada, no importaba su estado siempre que el contenido de esta sirviera, la abrió y tomó uno maltratado, lo llevó a su boca, lo siguiente era encontrar el mechero, palmeándose el saco del uniforme y las bolsas del pantalón, al tener siempre que esconder todo cuando estaba en el instituto era fácil que se le perdieran entre sus cosas—. Mierda, creo que lo dejé en la mochila —La cual se encontraba en su salón.
—No deberías cocinero —Zoro le quitó el cigarro de la boca —No se percató el rubio de cuando Zoro llegó a su lado.
—Oye, dame eso grandísimo tonto, es el último que me queda —Buscó arrebatárselo de la mano, el otro simplemente lo aplastó.
—¡Nooo! —Sanji sufrió de sobremanera esa pérdida—. Era uno, era un maldito cigarro... No una cajetilla entera.
—Si te llegan a descubrir en el instituto te costará muy caro, así que, de nada.
—Voy a romperte la cara... Ahhh —Se quejó sujetando la malla de metal con ambas manos metiendo sus dedos entre los orificios, golpeando su cabeza contra esta para terminar viendo hacía la parte baja del edificio distrayéndose en los estudiantes caminando—. Lo necesitaba...
—... —Zoro no dijo nada, se dedicaba a ver las expresiones del otro.
—Oye, marimo —Habló más calmado después de unos segundos—. Este es nuestro último año, ¿ya has pensado a que universidad irás?
—¿Ah? —El peliverde arqueó una ceja — ¿A qué viene esa clase de pregunta?
—Pues solo lo pensé… Es el último año del instituto y…
El peliverde se cruzó de brazos restándole importancia
—Realmente no —Fue sincero.
—¡¿Cómo es que no lo has pensado?! ¿Eres estúpido o qué? —Sus ojos azules se toparon con los contrarios—. Bueno... Sí, sí lo eres, pero no estaba aún seguro de a que nivel...
—Estás buscando que te rompa la cara —Apretó las manos con fuerza por el comentario—. Sí, soy consciente de que es el último año, pero siendo sincero no estoy preocupado, ya pensaré cuando llegue el momento, no quiero inquietarme por eso ahora, ya tengo otras cosas que pensar en este momento —Sanji se mostraba claramente sorprendido por las palabras de Zoro, era bastante despreocupado, pero a su vez... Tal vez tenía razón y no había porque empezar a angustiarse desde ese momento, el año apenas comenzaba así que les esperaban muchos días a todos juntos aun—. ¿Es qué eso es lo que te puso así de pronto cejas de sushi? —Soltó en tono burlón.
—¡...! —Abrió los ojos de más notando esa sonrisa en la cara de Zoro—. Serás hijo de... ¡No estoy preocupado! Déjame en paz, ahora lo único que me molesta es el hecho de que arruinaste mi último cigarrillo, me debes una caja.
—¿Una caja por un solo cigarro? Eso no va a pasar.
—Es una compensación obviamente.
—¡Sanji, Zoro! —Luffy les llamaba con un grito aun sin estar lo suficientemente lejos. Ambos regresaron con los demás tomando sus respectivos asientos en el suelo, Law miró al rubio.
—Oigan —Nami tomo la palabra una vez estuvieron todos —Abrieron un nuevo karaoke y pensamos que deberíamos ir todos juntos, así podemos ver a Brook ahora que se ha graduado.
—¡Es una maravillosa idea Nami-san! —Sanji alzó ambos brazos hacía la pelinaranja con emoción.
—¿Karaoke? —Zoro no estaba tan entusiasmado con la idea.
—Será divertido Zoro —Luffy compartía la idea y más aún si podían juntarse nuevamente con Brook.
—Pues si hay comida y bebida estará bien para mí —De esa manera aceptaba Zoro.
—A mi sí me agrada la idea, yo me apunto —Franky levantó el pulgar.
Robin rio sutilmente antes de beber un trago de su té.
—Yo también voy.
—¡Igual yo! —Chopper alzó la diestra con cierta emoción —Ya hace mucho que no voy a un karaoke.
—¡Genial! —Luffy mostraba la emoción en su rostro pues al parecer irían todos juntos.
—Yo no puedo —Todos se giraron entonces a ver a quien hablo, Law negaba en ese momento—. No puedo acompañarlos, tengo ya algo que hacer este fin de semana.
—No Torao —Luffy se cruzó de brazos —Pero tienes que venir también.
—No será lo mismo sin ti —Sanji secundó la noción de Luffy.
—Lo siento, esta vez me es imposible, pero ustedes diviértanse, ya después podremos juntarnos de nuevo, no pasa nada.
—Peroooo —Luffy quería insistir, sin embargo, Nami le pellizcó la mejilla.
—Luffy, si no puede no podemos obligarlo.
—¿No podemos? —Igual pregunto el moreno.
—¡No! No se puede Luffy —Le pellizcó con mayor fuerza—. Está bien —La pelinaranja miró a Law sonriéndole—. Haremos algo más la próxima semana todos juntos de nuevo, Torao.
—Eso me agrada —Law igualmente le correspondió con su sutil sonrisa.
—Bien… —Lyffy hizo un puchero y se cruzó de brazos.
—Haremos lo que Law quiera en compensación —Sanji igualmente llego a sonreír a Trafalgar quien observó a Sanji de pronto.
—No deberías sugerir esa clase de cosas, cocinero-san —La risa de Robin le hizo girarse a ella pues no entendía a que se refería exactamente la morena.
—¿Cómo? —Ladeó el rostro el rubio.
—No, nada, no es nada —Law negó varias veces—. La próxima semana, lo que todos quieran hacer será muy bueno para mí.
Zoro se mantuvo en silencio en todo momento, todos estaban de acuerdo en reunirse ese fin de semana y para el siguiente, igualmente en donde pudiese estar Trafalgar Law; su expresión permanecía bastante seria.
—Parece que se acabó el descanso —Usopp miraba su reloj, era tiempo de regresar, recogieron lo que quedó en el suelo, se levantaron y regresaron a sus respectivos salones de clase, ya se verían de nuevo a la salida por un momento.
Podría decirse que todo transcurría de una forma bastante normal en las siguientes clases, de vez en cuando llamándole la atención a Luffy que acababa platicando con Zoro o con Nami o, de hecho, con quien fuese que tuviese cerca en ese momento.
—Mugiwara-ya no va a cambiar —Law suspiro inclinándose hacia adelante en su pupitre recargando su mentón en los brazos.
—Eso es imposible, de hacerlo pensaría que se acerca el fin del mundo —Susurró Sanji mientras reía por lo bajo—. Pero no será una novedad que lo castiguen, es algo a lo que ya estará acostumbrado.
—Sin lugar a dudas, es un milagro que de hecho no lo hayan castigado aun en el primer día.
Ambos rieron por lo bajo.
—¿Debo esperar a que terminen de hablar? —Interrumpió el maestro a lo que tanto Sanji como Law se sentaron firmes y guardaron silencio—. Bien, eso creí, podemos continuar.
Ambos se miraron de reojo llegando a sonreír, ellos también acabarían castigados no solo Luffy si seguían.
Al acabar el resto de las clases los alumnos proseguían para ir a sus siguientes actividades, como quienes estaban en algún club o consejo estudiantil.
—¿Ya te vas, Luffy? —Usopp terminaba de guardar sus cosas.
—Sí, prometí a Ace que le ayudaría con algunas cosas en la casa.
—¿Nos vamos juntos? —Preguntó Nami que ya había acabado de recoger todo. Luffy asintió sonriendo ampliamente.
—Oye Marimo —Sanji se acercó al mencionado ya cargando su mochila—. Seguro que estás feliz porque por fin retomas el club de kendo —Le daba golpecitos con el codo en el brazo—. Espero que no hayas perdido la práctica en estos días de vacaciones—. Hablaba en un tono burlón, Zoro se levantó de su lugar y avanzó para salir del salón, los demás ya lo habían hecho igualmente—. Oye no me ignores Marimo tonto —Sanji le siguió.
—Ni que fuera como tú, idiota, aun estando de vacaciones tenemos el club y seguimos entrenando. No te creas la gran cosa solo porque dicen que eres el mejor del club de fútbol.
Sanji estaba a punto de refutar el comentario de Zoro pero Law se metió en ese momento entre ambos pasando sus brazos por el cuello a cada uno.
—No por mucho, cuando entre al club de fútbol me temo que ese lugar será mío.
—¿Entrar al club de fútbol? —Zoro arqueó una ceja.
—Law dijo que dejo el club de baloncesto, pero no creí que hablaras en serio cuando dijiste lo de entrar al club de fútbol, y es verdad que eres bueno en muchas cosas, pero no serás mejor que yo —Sanji le miraba de reojo, retándolo por su puesto, Trafalgar le dedicó una sonrisa.
—Eso es lo que crees.
—¿Por qué al club de fútbol? —Cortó Zoro sujetando el brazo del moreno que aún se aferraba a su cuello—. No creo que sea el club que más te llame la atención de todos.
—Es verdad —Secundó Sanji, era complicado avanzar como lo hacían los tres en ese momento—. Incluso diría que hasta el kendo se te daría muy bien, ya te hemos visto con una espada.
—No es como que busque dedicarme por mucho tiempo a algo así como Roronoa-ya —Cerró los ojos y movió los hombros de forma indiferente—. No soy exigente y tengo deseos de probar cosas nuevas.
—¿Qué pretendes exactamente Trafalgar? —Finalmente Zoro se quitó el brazo del otro de su cuello y le miró de frente, los tres se detuvieron en ese momento, tanto el peliverde como el pelinegro se miraban de forma bastante seria, el rubio se soltó igualmente para girarse a ambos con extrañeza, de pronto el ambiente se sentía sumamente tenso.
—¿A qué te refieres, Roronoa-ya? —Ni uno de los dos parpadeaba, como si el primero que lo hiciera perdería ahí.
—Sabes a lo que me refiero. Este primer día de clases comenzaste con un cambio bastante notorio.
—Tal vez porque decidí que este último año será en el que cambie muchas cosas, ¿acaso eso está mal? No pienso simplemente comenzar la universidad y pasar mis días arrepintiéndome de lo que no hice. ¿No lo has pensado tú?
—Yo nunca me arrepiento, sé exactamente lo que debo hacer.
—O-Oigan basta, ya dejen esto, me están poniendo muy nervioso, apenas es el primer día, no tenemos que preocuparnos por todo de golpe —Era justo lo que le había dicho Zoro y después de analizarlo, sentía que eso era lo correcto, se golpeó mentalmente con ese pensamiento, mejor que el marimo no supiese que lo pensó, o seguro que se lo echaría en cara y no quería ver su expresión de satisfacción, y... La repentina discusión iba por ese camino, ¿no? —. Ahora solo hay que disfrutar, ¿sí? —Apoyó ambas manos sobre el hombro de cada uno, se dirigieron una última mirada antes de alejarse el uno del otro y avanzar nuevamente.
—Debo ir a arreglar lo del club así que iré a la sala de maestros —Law tomaba un camino diferente—. Avísenle a Mugiwara-ya y a los demás que ya me fui, los veo mañana. Hey Kuroashi-ya la galleta estuvo muy buena, espero después me prepares más —Le sonrió y se marchó.
—Siii —Sonrió igualmente aun un poco confundido, alzando una mano para despedirle—. Hasta mañana.
—Tsk —Bufó el peliverde, llevándose ambas manos a los bolsillos del pantalón y avanzando.
—¿Qué pasa ahora? —Sanji retomó igualmente alcanzándole —¿Qué rayos pasa con los dos... o contigo?
—No me molestes.
—Eres un gran idiota en verdad —Negó e instintivamente llevó ambas manos a buscar su cajetilla de cigarros, un par de intentos y al no encontrar nada recordó lo que le paso a su último cigarro— Que mal... Me debes una cajetilla idiota.
—Cómete una paleta —No le miraba.
—Es tan fácil para ti decirlo... Ahh... —Suspiró, se acarició la nuca con una mano.
—¿Hoy tienes trabajo? —Preguntó el peliverde.
—Sí, tenemos un evento, así que iré para allá después del club. Igual no creo que demore demasiado, esta vez es un evento pequeño.
—Ya...
—Oye no creas que no me di cuenta —Le miró molesto y Zoro se giró a este sin comprender—. El que no comiste bien hoy y aun así te vas a ir al club, eres un imbécil. ¿Es qué quieres desmayarte?
—No soy tan débil, no digas tonterías.
—No son tonterías, el día de hoy vas a tener que cenar muy bien, ¿me escuchaste?
—... —Le observaba sin prestar demasiada atención.
—¡No me mires así cabeza de alga estúpida! El día de hoy no te vayas a dormir sin haber cenado —Lo señaló justo antes de correr para alcanzar a Luffy y los demás, quería despedirse antes de irse al club. Zoro parpadeó unas cuantas veces observándole para terminar colocando una sonrisa.
Sanji regresaba a su hogar luego de un largo día, no fue exactamente el primer día de clases que se imaginó, pero no estuvo mal, vio a sus amigos, pasaron un momento agradable, regresar al club igualmente fue gratificante, el trabajo de después le dejó bastante agotado, pero aun debía hacer algo más por lo que una vez dentro se dispuso a preparar la cena, algo sencillo, pero nutritivo. Mientras estaba en ello pensaba en las tareas de la escuela, ya tenía un par de estas, esa noche no dormiría tan temprano, bostezó, con lo cansado que estaba.
—Es la vida de un estudiante —Se estiró justo antes de servir la cena en dos platos, cubriendo ambos con sumo cuidado, acomodó ciertos utensilios después de lavarlos y por fin se dirigió a la salida de su pequeña casita o cuarto, le daba igual, cerró la puerta con el pie al llevar ambos brazos ocupados, miró a los lados por el pasillo del edificio y avanzó hacia la puerta de su vecino.
—Mucho silencio —Se dijo a sí mismo, usó uno de sus pies para dar unos golpecitos a la puerta esperando respuesta, unos cuantos segundos después escuchó como retiraban el seguro de la puerta y esta se abría—. Pensaba que nunca abrirías —Dijo justo cuando se asomó una cabellera verde para observarle, Zoro se encontraba de pie viéndole aburrido—. Ya deja de mirarme así, ¿no vas a invitarme a pasar? O por lo menos quítame los platos de las manos. ¿Se te olvidó que hoy no debías dormir sin cenar? Estoy seguro de que no has cenado absolutamente nada nutritivo idiota.
Zoro sonrió en ese momento y tomo ambos platos para por fin permitirle el paso al momento de que él entro.
—Claro que no he cenado aun nada, estaba esperando a que la prepararas, tú eres el estúpido cocinero.
—¡No vivimos juntos, gran tonto! ¡Nunca te dije que la iba a preparar! ¡No tenías que esperarme! ¿Qué no puedes pensar en ti solito?
—Y aun así aquí estas ahora.
Sanji se tragó algunas de sus palabras, un ligero sonrojo se formó en sus mejillas, cerró la puerta tras de sí, el interior del pequeño hogar de Zoro era igual al de él, solo que este estaba bastante desordenado, con una que otra pesa por el suelo, la cama desecha y la cocina con un par de trastos sucios. Sanji suspiró, tal parecía que ese día realmente se dormiría tarde pues no se atrevía a dejar de esa manera ese lugar, Zoro no podía dormir en un sitio así, se sentó en el suelo delante de la mesa que el peliverde tenía junto a su cama precisamente para sus comidas, no tenía una barra desayunadora como Sanji.
—En verdad que eres todo un caso perdido, marimo —Acomodó ambos platos, uno para Zoro y otro para él, ahora que ambos estaban sentados se dispusieron a cenar.
—Sí, sí, como sea —Zoro aun con todo se veía bastante feliz mientras se dedicaba a cenar, Sanji le observo unos segundos antes de comenzar igualmente. Sí... Ese no había sido un mal primer día de clases.
Fin Capítulo 1: Primer día
Y hasta aquí el primer capítulo. Si tienen algún comentario, estaré super feliz de leerlo.
Quiero agradecer a Luna, mi beta reader que siempre se esfuerza tanto.
Muchas gracias igualmente a ustedes por tomarse el tiempo de leer este fic que nació con mucho cariño. Nos leemos en el próximo capítulo.
