Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece al universo de Harry Potter de la increíble creadora J.K. Rowling, la trama de este one-shot es únicamente mía.

La siguiente historia participa en el Reto #29: "Llega el Kinktober " del foro "Hogwarts a través de los años".

Aviso: es una historia chico x chico, contiene alto contenido sexual y lenguaje soez, quedan advertidas. Sin más les presento la historia.


Si nada nos salva de la muerte,

al menos que el amor nos salve de la vida.

-Pablo Neruda


Secreto

No recuerdo la primera vez que lo observe de distinta manera. Muchas veces ya, me he consolado sobre lo que aquel estúpido y engreído muchacho despierta en mí.

¡Joder! Que se trataba de mí, heredero de la fortuna Black, sangre pura hasta la médula y por si fuera poco uno de los chicos más atractivos del colegio, según la gaceta escolar. Yo no podía estar atraído ni siquiera un poco por aquel imberbe, delgaducho y el ser con más mala leche que conocía, ¿o sí?

No me considero ningún mojigato y realmente desde hace bastante tiempo me importa poco sentir atracción por alguien de mí misma anatomía. Me encantan y adoro con locura a las mujeres, por supuesto; pero tengo que reconocer que los hombres, en especial él no me es indiferente.

Severus Snape, el nombre que a cada maldito minuto del puñetero día ronda mi cabeza. No logro comprender en qué momento se clavó tan hondo en mi piel. ¿Acaso se deberá a la primera vez que lo moleste? ¿Aquel día que, a pesar de estar de rodillas frente a mí, él mantuvo su postura impasible y esa sonrisa curvada que lo caracterizaba?

Tome mi cabeza entre mis manos y unos mechones de cabello saltaron, lo cual solo genero mayor frustración. ¡Me estoy volviendo loco! Detesto infinitamente no tener el control y esto me comienza a enfadar.

Ya es tarde y me encuentro solo y escondido entre los enormes pasillos que conforman la biblioteca escolar. Realmente decir que estoy solo, es una mentira en todo su esplendor. Él esta aquí, ese maldito que me sigue hasta en los sueños, aquel idiota por el cual durante las noches me libero en la privacidad de la habitación cuando las pesadas cortinas rojas me ocultan. Se encuentra sentado, en una de las mesas más alejadas del lugar, imperturbable y tan ajeno a mi sentir.

Siempre lo mismo, siempre la misma rutina, todas las tardes Quejicus llega y se sumerge en sus valiosísimos libros y yo —el siempre cautivador y coqueto Canuto— lo espero, oculto a ojos de todos. Esta vez no es distinta, dentro de pocos minutos, Severus se levantará y caminará a los más alejados pasillos de la biblioteca, esperando algo, esperándome.

Es nuestro acuerdo, algo que no se planeó, pero que sucedió casi por accidente.

Lo vi levantar la mirada y cruzar sus ojos por un segundo con los míos, disimuladamente se levantó y se internó a nuestro escondite, nuestro lugar.

Después de pocos segundos, menos de los que me gustarían admitir caminé tras de él, al llegar lo vi en "esa posición". De rodillas, dándome la espalda y con la vista gacha; tan solo verlo dócil y sumiso, tan diferente a como actuaba cuando todos eran testigos me excitó y me puso duro como una roca de inmediato.

A paso lento me acerqué hasta su figura y con la punta de los dedos recorrí lo extenso de su brazo derecho y me detuve en su níveo cuello. Snape se estremeció levemente y ladeo su cabeza buscando más contacto. Con determinación colé mis manos por debajo de sus axilas y lo levanté bruscamente buscando más cercanía. Sabía que sería como siempre, no existía el romanticismo entre nosotros, era solo sexo, era hambre de poseer lo prohibido. Éramos dos y un alma.

Con fuerza impacté mis labios contra los de él, tan delgados y extrañamente cálidos cada vez que me reciben.

—De rodillas, ahora—dije demandante, empujando sus hombros con fuerza. Severus frente a mí, viéndome a través de sus pestañas, su mirada velada en deseo. Recurrí a todo mi autocontrol para no venirme antes de que el acariciara mi intimidad.

Sus manos extrañamente expertas bajaron la cremallera de mi pantalón y deslizó el mismo por mis piernas, su caliente aliento rodeó mi pene y su lengua recorrió lo ancho y largo de mi anatomía, cerré los ojos y mis labios formaron un círculo perfecto.

¡Merlín! ¡Que delicia!

Mis manos vuelan a su cabeza empujándolo contra mi base, más adentro, más hondo, más intenso, más.

Los espasmos comienzan a subir por la punta de mis pies, mi columna vertebral y hasta el último cabello de mi cráneo, estoy cerca, pero no acabaré allí, apenas empiezo y con Merlín como testigo, lo disfrutaré el mayor tiempo posible.

En un movimiento rápido lo giro poniéndolo a cuatro patas, al puro estilo vaquero muggle, sus pantalones desaparecieron después. Tome unos momentos para regocijarme con las buenas vistas que su apetecible culo me ofrecía desde aquella posición.

Incapaz de permanecer más tiempo sin sentir su recto ahorcándome, me coloco justo al término de su espalda baja y totalmente empalmado como me encuentro lo penetro en una fuerte y contundente estocada.

¡Tan estrecho! ¡Tan delicioso! ¡Tan Severus!

Pensamientos como esos se arremolinan en mi mente sin ninguna conexión, Severus es totalmente apetecible y es mío. Soy yo el primer encuentro carnal que tiene y eso me da derecho, es mío y por Morgana que mataré a todo aquel que ose siquiera verlo más de la cuenta o notar su existencia, solo yo poseo ese derecho y sus gemidos quedos y contoneos de cadera buscando más contacto solo me confirman mi dilema.

Las arremetidas suben de nivel y en pocos segundos ambos nos encontramos gimiendo y jadeando como animales incontrolablemente, estoy cerca y por las convulsiones que el cuerpo de Snape está teniendo, claramente él también. Alargo una mano y acaricio su pene, subiendo y bajando a toda velocidad, acelerando a cada segundo, más rápido, hondo, caliente y pegajoso.

—Dime que te gusta—, susurro tras su oído—dime que te gusta que te folle duro y que me necesitas—. Aprieto los dientes, esperando solo su voz ronroneante para venirme en su interior.

—Me…me encanta, y-ya lo sabes Black—, suspiró.

Aquellas palabras aterciopeladas son el detonante y sin más dilación dejo escapar un último y gutural gemido para correrme en su interior, su simiente caliente resbala por mi mano y solo entonces caigo en cuenta que todavía sostengo su ahora laxo pene entre mis dedos.

Después de lo que parecen largas horas, él se aleja e incómodamente como cada tarde se levanta y arreglándose su maltrecha ropa camina lejos de mí alcance, más y más lejos.

Sin importar que cada tarde compartamos momentos íntimos, nada cambia, Severus Snape sigue siendo el joven retraído, aunque inteligente y yo… Yo sigo siendo Sirius Black, el hombre que a pesar de todo y sin que sirva de precedentes anhela cada reunión, cada tarde para dejar de lado todos esos prejuicios y entregarse completamente al deseo, y quien sabe tal vez… al amor.


Bueno he aquí una pequeña historia que desde hace algún tiempo estaba rondando en mi mente. Esta pareja salió por inspiración de Sh1m1, así que se lo dedico a ella, y aunque sé que no es para nada comparado con sus bellas historias, quiero que sepa que me esforcé y que le agradezco por enseñarme mi nuevo ship :3

Es todo por ahora, nos leemos. Ani.