Contenido: Drabble, romance, drama, fluff, etc. Parte de la serie #Flufftober2021 propuesto por la página "Es de fanfics".

Pareja: JyushiHomu (Matsuno Jyushimatsu x Homura)

Disclaimer:

Hiikari: El tema del día de hoy es de los que más trabajo me ha costado, empezando por el hecho de no saber a qué fandom dirigirlo, así que, luego de mucho pensar, terminé escribiendo de mi OTP hetero de este anime. Supongo que solo mencionaré que (como es obvio) ni la historia ni sus personajes me pertenecen, la obra original fue gracias a Akatsuka Fujio, por lo que este fanfic solo es resultado de inspiración y ocio, por supuesto, no tiene fines lucrativos.

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#Flufftober2021, 22 – Watching the sunset (mirando el atardecer)

-¡La playa es genial!- gritó el mayor mientras se recostaba en su toalla color roja.

-Esta vez tengo que darte la razón, Osomatsu-niisan.- continuó el tercero, tomando asiento sobre su toalla verde.

-¡Adoro la playa!- fue el turno del menor de ellos en hablar. Sin embargo, luego de que él lo dijera ya ninguno prosiguió, y aun así, todos seguían con un movimiento (que no era para nada discreto) el pasar de las jovencitas en sus sensuales bikinis que se atrevían a caminar frente a ellos.

Todos traían sobre sus ojos, un par de esas horribles gafas de sol como las que solía usar siempre el segundo hermano, con el estúpido propósito de fingir estar viendo las olas del mar cuando en realidad se regocijaban mentalmente al ver la pieles descubiertas de las sexys chicas, especialmente aquellas que tenían la suficiente talla de copa para que sus senos rebotaran con gracia en su elegante caminar.

Aun si dijimos que eran todos los hermanos, en realidad había uno que no apartaba su vista del verdadero océano, que iba y venia con ritmo sobre la suave arena. Perdido ante sus pensamientos, no fue ni siquiera capaz de pensar en lujuria alguna como el resto de sus hermanos.

"El mar…"Jyushimatsu no era, ni de cerca, el más listo de sus hermanos. Todos lo sabemos, él era un idiota. Okey, los seis lo eran pero él era idiota en un modo un tanto diferente. Hasta sus propios hermanos olvidaban a veces que él era también un ser humano, tal vez debido a sus muy inesperadas y extrañas actitudes o movimientos, en algún momento Jyushimatsu dejó de ser solamente "el quinto hermano" para pasar a ser… bueno, Jyushimatsu.

Y, aunque al resto le doliera en lo mas hondo de su dignidad, Jyushimatsu había sido el único en tener lo mas parecido a una novia.

Todos supieron la dramática y sobre-exagerada historia. Una chica, simpática, bonita y un tanto rara (como solo podría esperarse de alguien que congeniara con Jyushimatsu) riéndose desde el fondo de su corazón por las bromas estúpidas del Matsuno. Se divertían como auténticos niños, al tiempo que no temían por mostrar alguna estúpida escena cursi, ya fuese compartir un mismo baso de malteada con un popote en forma de corazón, o balancearse en un columpio mientras ambos se miraban con esos ojos llenos de cariño y amor verdadero.

Por supuesto, no todo fue miel sobre hojuelas. La chica tuvo que mudarse lejos, la distancia entre ambos se amplió justo en el día en que el quinto había decidido confesarle su amor, era reciproco y aun así ella tuvo que rechazarlo mientras su linda cara se llenaba de lagrimas.

Y aunque luego de eso el menor regresó a su típica personalidad llena de locuras, todos se percataron del vacío que había quedado en su corazón. Por supuesto, no dijeron nada pero cada uno de ellos trató de consolar a su propia manera a su singular hermano. Y la idea final fue, efectivamente, llevarlo a unas improvisadas vacaciones.

¿De donde había salido el dinero? Bueno nadie lo diría, pero al mismo tiempo ninguno gustaba saberlo. Siendo ninis solo le agradecían a los cielos poder darse buenas delicias visuales al ver tanta mujer sexy con la cual fantasear en sus absurdas mentes virginales.

Enterrados en sus propios pensamientos indecorosos, todos olvidaron al quinto hermano, por lo que no se percataron del momento en que el chico terminó levantándose de su sitio y se dirigió a algún lugar menos concurrido de aquella playa turística. Alejándose de la multitud, cuando al fin encontró un rincón solitario tras unas rocas cerca de la orilla, suspiró aliviado, sentándose sobre la arena y metiendo los pies en la fría agua.

Miró hacia enfrente, el cielo aun estaba azul y el sol apenas se dirigía a su punto más alto. Las aves volaban con total calma sobre él y, si agudizaba lo suficiente su oído, aun podría escuchar el barbullo de la gente a lo lejos. Sin embargo eso no podría importarle menos, no cuando su mente repetía en forma de bucle algunos recuerdos.

Recuerdos provenientes aquel día.

El día en que, según el propio Jyushimatsu, había salvado la vida de su amada (aun si sus hermanos pensaban que había sido a la inversa).

Despertó de golpe de la inconciencia, sintiendo una sensación de un líquido salir desde su nariz, sus orejas y de algún lado superior de su cabeza. Oprimieron con fuerza su pecho y la sensación se repetía y, de entre aquella particular sensación, logró escuchar una risita suave. Una risa que, aun con sus oídos llenos de agua, resbaló directamente a su corazón.

Minutos después se irguió rápidamente, probablemente había logrado sacar toda el agua de su sistema y, por muy loco o milagroso que sonase, logró sobrevivir de ahogarse ante las grandes olas que anteriormente lo tragaron con fuerza. El cielo, que antes estuvo cubierto de nubes grises, ahora estaba despejado y coloreado de una hermosa gama de colores naranjas y amarillos.

Sorprendido por el cambio del clima, dirigió asombrado, cual niño pequeño que veía por primera vez el cielo, el sol a la lejanía, que sin temor comenzaba a ocultarse por debajo de aquel, ahora, tranquilo mar.

-¿Estás bien?- La voz dulce que hasta hace poco se estuvo riendo a lindas carcajadas era de aquella chica que se encontraba a su lado. Él ni siquiera se había percatado de su presencia.- Casi te ahogaste.

-¡Estoy bien! ¡Muscle, mucle! ¡Hustle, hustle!- inmediatamente se levantó y comenzó a mover sus brazos mientras daba pequeños saltitos, mostrando su increíble energía. La chica, convencida, le sonrió mostrando sus dientes. Jyushimatsu sintió un extraño palpitar, y aunque era muy diferente a la sensación que experimentó mientras las olas lo revolcaban y respiraba el agua salada, con ver aquella hermosa sonrisa sintió como si el aire nuevamente fuese extraído de sus pulmones.

Una brisa fuerte los golpeó desde enfrente, ambos cerraron los ojos, pero, sin siquiera saber exactamente la razón, rieron juntos mientras el viento acariciaba ambos pares de mejillas. Sus cabellos se alborotaron y el mar sonaba próspero en la lejanía.

El atardecer iluminaba aquella bonita escena, mientras su corazón no dejaba de agitarse cada vez más.

-¿Jyushimatsu-niisan?- la voz de su único hermano menor lo regresó de golpe a la realidad. El agua ahora le llegaba hasta las rodillas, ni siquiera sabía cuantos minutos pasaron desde que había estado en aquel lugar.- ¡No te vayas solo sin avisarnos! ¡Estuvimos buscándote!

-¡Lo siento, Totty!- contestó, mostrando su típica sonrisa alegre. De un solo salto, sacó sus pies húmedos y mostró su cuerpo entero, que comenzaba a broncearse.

-Choromatsu-niisan dice que vayamos por unos helados, ven.- Todomatsu comenzó a caminar mientras aun hablaba, sin embargo, Jyushimatsu, quien no ponía demasiada atención al parloteo, volteó nuevamente hacia el horizonte.

El sol estaba aún lejos de volverse a ocultar.

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Hikari: Aún recuerdo lo mucho que me dolió la primera vez que vi el capítulo de la primera temporada donde aparece Homura. De los mejores sketch de toda la serie y el debut de nuestra hermosa niña. En fin, espero que les haya gustado y nos volvamos a leer muy pronto. ¡Bye bye-perowna!