Azul, en este momento, odiaba ese color. Hinata estaba terminando, sólo le faltaba unos cinco o seis centímetros más de su brazo y quedaría cubierto por completo. Todavía no entendía cómo había perdido la apuesta ¡Era ridículo! Ella tenía que decir que no, ¡Que no! ¿Qué tan difícil podría ser eso?
—La próxima vez… —comenzó a decir ella y él la interrumpió con un gruñido.
—No habrá próxima vez —sentenció— prefiero empeñar mi sueldo hasta morir a volver a hacer esto —miró su brazo, ya casi había terminado con el maquillaje. Y volvió a maldecir por lo bajo— ¿quién hace una estúpida fiesta de disfraces en diciembre?
—Será divertido, no reniegues tanto o te harás viejo de golpe —insistió Hinata al terminar, guardando todo y sacando la cámara de fotos.
Ibiki palideció como si hubiese sacado un arma de fuego y se la quitó de las manos.
—Suficiente será que todos me vean como payaso, no vas a inmortalizar este momento —dijo estirando su brazo para que ella no pudiera agarrar la cámara. Él era más alto y aunque ella saltara, no lo iba a poder alcanzar.
Frustrada y haciendo puchero, puso ojitos de cachorro y lo miró tiernamente.
—Sólo será una —pidió con voz dulce mientras le hacía ojitos.
Si era por él, ni siquiera saldría de la casa. Pero debían ir o las consecuencias iban a ser peor. Estaba casi seguro de eso y estaba dispuesto a matar a Kakashi y Jiraiya por meterlo en ese lío en el que estaba.
—Estúpida apuesta —volvió a decir poniendo la cámara de fotos en la parte de arriba de la alacena, sabía que ella no la iba a alcanzar a menos que se subiera en una silla, así que daba por saldado ese tema. Ahora, le tocaba la parte más dura de todo— vamos antes que me arrepienta —dijo sin entusiasmo alguno. No tenía ánimos de seguir alargando todo, así que llegaría a la fiesta, se quedaría la media hora prometida y luego, vendría a casa cuando antes a sacarse toda la pintura azul del cuerpo.
—Ibiki-san, ¿por qué eligió este disfraz? —preguntó Hinata poniéndose el sobretodo al igual que él. Aunque no es que pudiera cubrir mucho ya que iban con su piel pintada de azul, así que era sólo ocultar un poco su cuerpo por la escasa ropa que llevaban.
—Lo eligió Jiraiya —respondió de manera escueta y la tomó de la mano, apresurando el paso. En sí, se debatía entre llegar y no llegar. Siempre podía huir de la aldea y vivir como fugitivo con tal de no mostrarse en ridículo ante todos.
Apenas abrieron la puerta de la casa, un flash lo cegó: Kakashi había hecho la foto perfecta de los dos.
Ibiki iba a ir tras de él, pero el ninja desapareció en una estela de humo y hojas luego de saludarlos, dejándolo con la rabia acumulada y la vergüenza a flor de piel.
—Ah, yo quería pedirle la foto —se quejó Hinata con desilusión.
—¿Eso es lo que más te preocupa?
—No es como que vea a Ibiki-san hacer esto de manera seguida, así que quiero un recuerdo —contó ella dejando el abrigo colgado en el gancho de la pared.
Sakura se acercó elogiando lo linda que se veía ella y conteniendo una risa al ver a Ibiki.
—¿Por qué de Avatar? —susurró en el oído de Hinata.
—Jiraiya-san eligió el disfraz —le contó ella con total inocencia mientras su amiga volvía a voltear y de nuevo, contenía su risa. Ella quería haber llevado una cámara o al menos, el celular para sacarle una foto. Pero su disfraz poco le permitía.
Él se alejó de todos y fue a la mesa de la comida. Había varias cosas que no conocía o que no le apetecía comer: cucuruchos con dulce de leche, unas masas con salame y queso. Tomó la medialuna rellena y la miró antes de darle un mordisco. A pesar de su apariencia, sabía bien así que levantó el plato y se lo llevó él, lejos de todos. Lo que menos quería era socializar. Salió al jardín y se sentó en un sillón hamaca, alejado del ruido de la multitud, aprovechando que no había nadie ahí.
Hinata lo estuvo buscando dentro, en la fiesta con todos y temiendo que se hubiera ido a la casa sin siquiera haber pasado un buen rato, salió y lo vio en el jardín.
—¿No deberías estar dentro con los demás?
—Estoy mejor solo —dijo y levantó el plato invitándole a comer con él. Hinata se sentó a su lado y aceptó la medialuna— deberíamos volver.
Fue cuando Naruto salió e hizo una imitación de Ibiki tal y como estaba disfrazado, con sus clones de sombra. De por sí ya estaba avergonzado por lo ridículo que se veía, eso fue la gota que derramó el vaso. Ibiki invocó a su maneki-neko y lo dejó luchando con Naruto y sus clones.
Hasta ahí había llegado su paciencia y su aguante, se iría de la reunión y probablemente, no lo vieran más en la aldea por un tiempo ¡Bendito departamento de investigación!
Hinata lo siguió, pero antes de que se marchara, Sakura la interceptó regalándole la foto instantánea de los dos juntos en la hamaca. Sólo con eso, se iba un poco más feliz a casa, aunque a su pareja le disgustara. Guardaría la foto para mostrársela en otro momento, cuando no estuviera por volverse contra la aldea por una fiesta.
【Medio】Ha de incluir las palabras: cucurucho, payaso, diciembre, medialuna y hamaca.
