Hola amigos, soy Yuzu Araki
Una vez más traigo para nueva cuenta una historia de Love Live pero esta vez algo diferente, diría hasta algo siniestra, de hecho, me basé en una de las historias de un usuario llamado Dream Run llamada 3:46 (Se las recomiendo) donde Nico es la protagonista y la manera en la historia se desenvuelve hace que la pobre termine en un punto sin retorno donde al final la pequeña idol la termina pagando.
También lo hago con motivo de que ya estamos a 6 días de terminar este mes y que mejor momento que culminar este mes con una historia rara salida de mi cerebro luego de ver extrañas pelis de terror con buen folklore japonés de los 60´s y 70´s e imaginarme cosas desde lo romántico hasta lo dramático.
Bueno, ya explicado esto, comencemos a festejar por adelantado el Halloween… Bueno, quizás solamente yo porque los domingos desgraciadamente yo no escribo nada y los aprovecho para descansar.
Espero que lo disfruten o al menos lo lean porque créeme hasta que yo que escribí esta madre admito que es lo más raro que he hecho en mi vida.
Yuzu y fuera…
PD: Va a ver lemmon pero les dejo la imaginación sobre quien será el ser con quien nuestra loli tiene su lemmon
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Era una noche, exactamente en una donde Nico descansaba luego de un arduo día de estudio y entrenamiento como una agotadora noche cuidando a sus hermanos, después de todo ellos junto con sus amigas eran su vida y sin ellos no sería más que nada.
La idol estaba descansando profundamente mientras ignoraba que en ese simple cuarto rosa de princesa con suelo tatami una presencia peculiar estaba ahí frente a su cama, bastante extraño, ya que su madre regresaría al día siguiente, ni siquiera había convidado a alguna amiga, generalmente convidaba a Nozomi, Maki hasta Honoka y Rin en una ocasión le ayudaron a cuidar a los pequeños aunque claro, con problemas de por medio en el que generalmente siempre la pequeña pelinegra terminaba envuelta.
Ahora volviendo con el tema, esta noche era por demás extraña, en donde la luna se encontraba cubierta por unas nubes densas que le impedían brillar, Nico de repente abrió los ojos. Estaba sudando frío, había tenido una pesadilla. No sabía muy bien en qué había consistido pero allí estaba, tendida en su cama cubierta de un frío sudor.
En su cama, tendida, la pequeña pelinegra se encontraba mirando el techo de su habitación fijamente. La pequeña cerró sus ojos carmín con la intención de dormirse nuevamente, estuvo a punto de hacerlo cuando escuchó un ruido extraño más allá de la puerta.
Levantó su vista pero no notó nada a lo que decidió nuevamente echar su cabeza en la almohada para conciliar definitivamente su sueño, hasta que casi sus ojos se nublaron pero nuevamente un ruido sonó quizás en sus oídos pero juró haber escuchado a alguien.
¡Maldita sea! Estaba profundamente dormida, pero despertó a causa de un frío intenso provocado por la ventana abierta que ella, personalmente, se había asegurado de cerrar antes de acostarse.
Por reflejo se cubrió con la manta gruesa hasta la cabeza, pero enseguida la hizo a un lado cuando notó una figura femenina en el marco del ventanal. Asombrada y alarmada por no haber reaccionado como correspondía a ese tipo de cosas, atinó a investigar con recelo, posiblemente era un ladrón o quizás estaba teniendo una extraña visión.
La extraña figura era una especie de mujer o quizás una chica, su estatura era mediana, quizás entre un 1,60 y un 1,65, obviamente era grande que ella. Por lo general, Maki y Eli eran de las más altas de su grupo pero la figura en sí era diferente en apariencia.
La extraña figura aunque no se mostraba del todo, la estaba mirando fijamente, esto sobresaltó a la pequeña idol debido a que ella podría jurar que en ese momento esa figura comenzó a acercarse hacia ella creciendo en ella una fría incertidumbre que calaba hasta sus huesos. La extraña visitante paró hasta sentarse en uno de los sofás, aquello fue un regalo de algo que se le ocurrió a Honoka para darle por su cumpleaños pero eso era para otro tema.
Nico tragó saliva al ver aquello, en otras circunstancias habría salido corriendo al ver algo tan aterrador pero por alguna razón no era miedo lo que sentía en ese momento sino más bien una excitación, cierto nerviosismo característico de las situaciones importantes aparte de una nimia curiosidad, aparte de Maki y Eli también había conocido a otras chicas altas, quizás era Día o Kanan.
Imposible, era estúpido, ya que ambas vivían al casi sur del Japón, era improbable que llegarán desde la prefectura de Shizuoka hasta Tokio y en menos de una sola noche, era improbable.
Si no eran esas dos integrantes de Aquors, ¿Quién demonios era esa figura?
-¿Quién eres? – La pequeña pelinegra se incorporó en la cama, atenta, a la espera de algún ataque sorpresivo por parte de la otra, pero lejos de eso, la mujer de contextura mediana, se mantuvo sentada de forma desprolija con una pierna colgando y la otra ligeramente doblada- Te hice una pregunta. ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?- Volvió a inquirir impaciente aunque curiosa por la pasiva posición de la figura invasora.
-Lo siento, Yazawa Nico- habló por fin la chica, de manera lenta y pausada- no fue mi intención alarmarte- Una larga cabellera negra le cubría parte del rostro, dos grandes coletas largas llegaban hasta el final de su rostro y dos mechones estaban sobre los hombros llegando hasta el pecho. Aunque de todos modos, la poca luz en el cuarto solo le permitía a la pequeña pelinegra ver el contorno de la figura.
-¿Qué quieres, que haces aquí? -Al notar que su interlocutora tenía conocimiento de su identidad, la pequeña idol salió de la cama y se puso de pie, para su fortuna tenía una especie de bate en caso especial, ok, era una loca exagerada, pero una idol debe prepararse ante cualquier probabilidad que afecte su integridad tanto física como mental
-No te preocupes, Yazawa Nico. No soy una enemiga, de hecho, soy una vieja conocida- La mujer se incorporó sentándose con comodidad en el marco de la ventana, dejando de esa manera las piernas colgando- Solo vine a platicar contigo.
-¿C-Conmigo? -Algo extraño había en esa joven, en el tono de voz y en los movimientos, algo que le aconsejaba en su interior a la pequeña idol serenarse y escucharla.
-Sí. Mi nombre es Sakura- dijo el ser, poniéndose de pie con lentitud y ocupando toda la extensión de la ventana- Espero no incomodarte. No tengo intenciones de lastimarte. Solo vine en busca de compañía.
Una tristeza inundó el corazón de Nico, una angustia inconmensurable que fue apoderándose con lentitud de su espíritu. Fue el tono empleado por quien se hacía llamar Sakura o quizás la persona, pero algo contagió a la pequeña pelinegra de un sentimiento oscuro de agonía y soledad, como si fuera maldecida.
-¡¿Qué…?!- Se alarmó la pequeña idol al notar que su invasora daba la vuelta para saltar e irse por donde había venido- ¡¿Te irás?!
-Debo irme -dijo Sakura-, pero volveré. Si así lo deseas.
Nico asintió despacio. ¿Los motivos? Ni ella los conocía, no sabía por qué había reaccionado tan pasiva, tan sumisa, ni por qué había aceptado sin más la visita de una perfecta extraña, mucho menos entendía de dónde venía ese desconsuelo que se había apoderado de su alma. Solo sabía que la volvería a ver.
Sakura sonrió al ver que lo había conseguido.
-¿Por qué no puedes quedarte? - Por el amor de Amaterasu, ¿Ella, Nico Nii, la idol número uno del Universo 7 había preguntado eso? ¿En verdad quería quedarse en compañía de esa chica o solo actuaba impulsada por un irrefrenable deseo oculto en lo más profundo de su ser?
Sakura en respuesta miró hacia la puerta del cuarto y sin responder se dirigió hacia ella, la abrió y la cerró así sin más. La pequeña idol corrió hasta dicho lugar. Abrió la puerta del todo y se encontró en el pasillo de su casa. Todo estaba sumido en un absoluto silencio. La pelinegra miró a ambos lados pero no vio nada, sólo el pasillo que tan bien conocía y que ahora se le parecía larguísimo.
Dio un paso vacilante, sintió el frío del piso tatami recorrerle el interior de su cuerpo. Su respiración se había tornado pesada y lenta, pasó junto a la habitación de su madre y pasó junto a las habitaciones de sus hermanas y hermano. Al observar detenidamente el lugar mientras pasaba, no pudo encontrar nada allí.
De pronto un ruido se oyó desde el piso interior a lo que fue apresuradamente llegó hasta la sala de estar pero no vio nada allí, aunque observó detenidamente el lugar, esperando encontrarse con Sakura pero se llevó la dicha de ni siquiera poder ver por ningún lado a su visitante nocturna. Sakura, con extrema rapidez prácticamente se había esfumado. Todo ocurrió en escasos segundos.
La pelinegra soltó un largo suspiro al comprobar que todo había sido producto de su imaginación.
Nico sacudió su cabeza, ese extraño sentimiento de dolor la estaba molestando por lo que decidió irse a su cuarto, era de noche por lo que esa extraña visión de esa chica de cabellera larga y grandes coletas era un producto de su imaginación o en su defecto era aquella extrañeza llamada sueño húmedo.
-Seguro que es porque esta noche no hay luna -se dijo a sí misma en un intento de convencerse pero algo en su interior le decía que aquello no era así.
Se dio la vuelta con la intención de regresar a su habitación mientras que una serie de interrogantes la invadían, ¿Quién era Sakura? ¿Qué quiso decir con ser una vieja conocida? ¿Cómo sabía su nombre? ¿Cómo dio con la dirección de casa? Sin duda alguna era muy extraño pero le daba igual, aquello era un estúpido sueño por lo solo era una pesadilla momentánea entre otras.
Decidió subir hacia su cuarto con tal de reconciliarse el sueño y despertar con un nuevo día sobre su cara, su cabeza y uno más en su vida, mañana era escuela por lo tanto no debía perder tiempo en ese tipo de cosas.
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Una hermosa tarde se cernía sobre los habitantes de la ciudad de Akihabara. El tono anaranjado característico del atardecer parecía como una especie de manta gigante que cubría la ciudad entera. En el tejado de la preparatoria Otonokizaka un grupo de nueve chicas practicaba una rutina de baile con el objetivo de mejorar para el Love Live! que tendría lugar dentro de poco tiempo, con eso en mente las chicas se esforzaban al máximo para poder ganar.
-¡De acuerdo!-exclamó una de las chicas-. Eso será todo por hoy, recuerden que mañana tenemos practica temprano -dijo y las demás chicas respondieron con un enérgico ''¡Sí!''.
Las chicas se separaron en parejas y se dirigieron a sus respectivos hogares.
-¡Vamos rápido Kayochin! O nos perderemos la oferta del día-nya -exclamó la enérgica chica mientras tiraba de la mano de su amiga.
-¡R-Rin-chan, espera! Estás tirando demasiado fuerte -exclamó Hanayo tratando de no caerse al suelo debido a la fuerza de su amiga.
-De verdad-dijo cierta pelirroja uniéndose a la conversación-. Pareces una niña comportándote de ese modo -dijo mientras jugaba con un mechón de su pelo.
-¡Dices eso porque no has probado el Ichiraku ramen-nya! ¡Es el mejor de la ciudad!
-Dices eso con cada restaurante nuevo que descubres -dijo Maki con una sonrisa burlona.
La charla entre las tres chicas de primer año continuó hasta que las tres abandonaron el tejado.
''¿Ramen eh...? La verdad es que no estaría mal un poco ahora'', pensó la pelinegra mientras miraba la puerta del tejado directamente-. ''Bueno, supongo que algún día me invitarán a unirme a ellas", pensó y miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sola-. ''De acuerdo, hora de regresar a casa''.
Nico recogió sus cosas y cuando estuvo a punto de marcharse sintió una mano en su hombro, se giró y se encontró con la mirada de…
-Towa… Moroha
-Que tal enana
-Hola Nico-senpai
-Hey, que no me llames enana, morocha- La pequeña idol hizo un gesto de enojo estilo anime a lo que hizo que las dos chicas presentes se rieran, no en modo de burla si no que a modo de aquello era algo gracioso y cómico, como si te contaran un chiste corto pero bueno
Las dos jóvenes presentes eran una chica alta de cabello plateado corto y un mechón de rojo al frente, su indumentaria era el conjunto rojo deportivo de Otonokizaka, piel clara y ojos escarlata que superaban en intensidad a los carmines de Nico; la otra chica era bajita como la pequeña idol pero le ganaba obviamente por una cabeza, era pelinegra pero su cabello era recogido en una colita baja por un listón rojo que a simple vista hacía pensar que eran pequeñas orejitas sobre la cabeza, su piel era normal, ojos chocolate y unos pequeños incisivos que hacían pensar que la joven fuera un hibrido de un animal. Ésta última portaba el uniforme escolar de Otonokizaka pero usaba el listón azul, era de primer año.
Towa y Moroha, como respectivamente se llamaban, eran de los años inferiores del instituto. De hecho las grandes amistades que hizo Nico aparte de sus compañeras idols eran de los dos años inferiores, sobretodo del primero en el que se le tenían un alta estima quizás por el hecho de que una senpai como también de que era amiga de una de las caras importantes de ese año: Nishikino Maki, hija de la adinerada familia Nishikino y para sorpresa e infortunio de unos y otros se rumoreaba que su mano era buscada en matrimonio y muchos desde hombres y mujeres de su elite hasta fuera de Japón la codiciaban sin importar el tipo de intereses de por medio.
Algo que para otras personas la tildaban de zorra como de prostituta barata pero no es el tema a hablar por ahora.
Las dos jóvenes eran también de una familia prestigiosa pero que estaba entre lo acomodada y la típica familia de clase media, los Taisho. Eran de primer año y obviamente eran recientes amigas de Nico aunque en el caso de la última, Moroha, resultaba que su familia se mudó al vecindario donde vivían los Yazawa con motivo de su inicio de preparatoria en Otonokizaka, sus familias se tenían una amistad comenzando por sus madres que en el poco tiempo que llevaban los Taisho ya se hicieron camaradas y buenas vecinas y obviamente sus hijos, Nico y Moroha eran vecinas lo mismo que los pequeños Yazawa lo serían del hermanito pequeño de la nueva familia
-Moroha, ¿Vas al jardín a recoger a Ranma y los demás?-De hecho los hermanos pequeños de ambas estaban en el mismo kindergarden
-En eso vamos, Niichi- Era el apodo especial que le tenía hacia su vecina
-Hablando de convidar- Irrumpió Towa que estaba con morral al hombro- ¿Podemos ir este próximo fin de semana al departamento de mi novio?
-¿En el departamento de Riku?- Preguntó la idol, de hecho, Towa y su pareja eran vecinos del apartamento donde vivían Nozomi y Eli
-Sí, sé que estás ocupada con eso del Love Live y de tu grupo pero mi novio como tus amigas fueron muy insistentes y bueno, quisiera que fueras con Moroha a ver un ciclo de películas con nosotras, ¿Quieres?
-Bueno… Yo…
-¡Hola, Nico-chan! ¡Hola Towa-chan, hola Moroha!- Irrumpió Rin que estaba con Hanayo, eran compañeras de Moroha ya que estaban en el mismo grupo o clase del primer año
-Gatita y arroz, que bueno que llegaron, ¿Estás ustedes libres el fin de semana?- La pelinegra de listoncitos les sonrió a lo que las dos chicas pequeñas se miraron entre sí
-Sí-nya- Asintió la pelinaranja- ¿Entonces vamos a ver pelis en el departamento de Riku?
-Si- Asintió Towa- Ustedes por ser mis compañeras de grupo también son invitadas, de hecho hasta puedo invitar a las demás amigas de su grupo si quieren
-¡Claro que iremos!- Exclamó Rin mientras miraba a su amiga de toda la vida- ¿No es así Kayochin?
-C-claro por supuesto- Respondió entrecortada Hanayo
-Qué bueno, las esperamos este fin de semana, de hecho, Riku les hará palomitas-Agregó Towa
-¡Wow, eso es genial-nya!- Exclamó la chica gato alegre mientras abrazaba alegremente a la peliblanca la cual solo se rió divertida ante la actitud medio juguetona de su nakama
-Un minuto, ¿Qué no estaban con Maki-san?- Se extrañó la peliblanca al ver que no estaba la pelirroja del grupo
-Es que recibió una llamada de última hora-nya- Respondió la chica gato a lo que ambas concordaron en que era un asunto propio de la familia o algún asunto pero no tenían tiempo que perder, tenían que ir de inmediato a recoger a los pequeños hermanos de Nico y Moroha
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Luego de eso las cinco chicas salieron de la escuela para dirigirse primero al jardín de niños donde recogieron a los tres hermanitos Yazawa y Ranma que era el hermanito menor de Moroha. Las dos morenas decidieron irse en sus bicicletas para facilitar más su viaje mientras que Towa y el Rinpana fueron a pie.
Luego de recoger a los niños, por insistencia de Rin fueron a un restaurante de ramen cercano a un mini parque infantil donde los cuatro pequeños se pusieron a jugar mientras sus hermanas mayores hablaban con sus amigas en la mesa barra donde disfrutaban de su tazón.
-¿Y qué películas vamos a ver este fin de semana-nya?- Indagó la chica gato mientras daba un bocado de su platillo favorito
-Oye, si, ¿Qué vamos a ver?- Dijo Moroha luego de devorarse su primer plato- Si es una de esas comedias románticas cutres, me largo
-No te preocupes primita, no es eso
-¿Entonces?
-¿Eh? -solo pudo pronunciar Hanayo mientras algo en su interior le decía que algo no muy bueno no iba a salir de eso
-Bueno, es que a pedido mío, Riku hará palomitas- Dijo Towa la cual sonreía como una completa tonta
-Dije que películas vamos a ver, no sobre tu noviecito, primita pendeja- La pelinegra de listones miraba arrugando un poco su mirada hacia su prima la cual decidió entrarse a la realidad
-Eh… Bueno…
-Dilo de una vez-nya- Exigió Rin con esa mirada de curiosidad gatuna a lo que la peliblanca respondió de inmediato
-Si Towa, ¿Qué verán? - Nico que desde que llegó al restaurante no había dado bocado a su ramen ni siquiera estaba del todo en la conversación. De hecho los sucesos de la noche anterior la dejaron sin ganas, era extraño pero para ser un extraño sueño, ese encuentro con aquella entidad llamada Sakura hubiera jurado que aquello se sintió real sobre todo aquellas palabras que mencionó aquella chica sombra
"No soy una enemiga, de hecho, soy una vieja conocida… Solo vine en busca de compañía".
Mientras tanto con las cuatro chicas, Rin de repente decidió tomar la palabra ya que el tema en hablar eran el género de películas que supuestamente verían en el departamento del novio de Towa llamado Riku, vecino de Nozomi y Eli.
-Ya lo sé-nya
-¿En serio?- La peliblanca alzó la mirada suponiendo la respuesta de su pequeña nakama
Mientras tanto, Hanayo estaba temblando y sudando en frío, una cosa era ver una película pero cuando se trata de algo como eso pueden haber muchas probabilidades de que nada terminaría bien… Para ella, ya que para su mala suerte, no se acostumbraba a eso de los géneros cinematográficos.
-Y bien gata marica, ¿Qué película crees que vamos a ver primero?- Preguntó Moroha con una sonrisa grande mientras ya llevaba el segundo plato vacío
-Pues…- La pelinaranja rodó los ojos- ¡La reina de los condenados-nya! -respondió con efusividad
-¡No me jodas gata, ¿en serio?!- Moroha le lanzó a su nakama una risa incrédula- Esa película no es de terror, es de esas películas bien cutres con las que esta pendeja pone solo para coger bien rico con Riku
-¡Moroha, no digas esas cosas!- Gritó ruborizada la peliplata
-Relaja la raja, primita. Si lo que digo es verdad
-A-a mí me… Me… Me…- Hanayo ya tenía la cara pintada de azul y no lograba articular alguna palabra
-¿Y a esa gorda que bicho le picó?- Moroha no dudó en arrugar un poco la mirada hacia su nakama
-Es que Kayochin le tiene mucho miedo las películas de terror- Respondió Rin quien conocía desde toda la vida a su amiga de suaves mejillas- Incluso hasta le tiene miedo a las pelis de vampiros
-Y también… Le tengo miedo… A las películas de samuráis- Agregó temblorosa la castaña verdosa
-Keh, ¿En serio? ¿Las de samuráis?- La pelinegra de listoncitos alzó una ceja incrédula- Por favor, desde que era una niña me he visto muchas de esas películas y créeme, algunas se han quedado guardadas en un rincón de mi corazón
-Pero es que… Ellos pelean con espadas y… ¡Se cortan, sangran, gritan y mueren!- aseguró la pobre Hanayo con cara de pavor, abriendo los ojos cuanto pudo y asintiendo con la cabeza reiteradas veces- ¡Y aparte no me gustan las películas de zombis!
-Vamos Kayochin, ¿Cuantas veces te he dicho que los vampiros y los zombis no existen? -preguntó la chica gato en son de reproche- Son los papás-nya
-X2- Concordó Moroha
-Eso crees tú Rin-chan, pero yo…
-Ya lo sé-nya -interrumpió la pelinaranja la segura y extensa perorata de su amiga sobre la existencia de esos seres
Luego de eso siguieron hablando de otras cosas mientras que con Nico, la pobre solo se limitaba a mirar su plato de ramen el cual ya pareciera que con el paso del tiempo comenzaba a enfriarse, lo único que medio entendió de todo era que Hanayo tenía miedo de fantasmas o algo así por lo que no evitó sonreírse de manera enternecida.
Era obvio que Hanayo tuviera sus miedos y fobias pero jamás creía que hasta le tenía miedo a esas clases de películas, creíble si tuviera pavor a las de Crepúsculo pero en serio, ¿Todas las pelis de vampiros? Solo esperaba que cuando estuvieran viendo esas pelis no terminaría meándose en los calzones.
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Luego de que finalmente hubieran terminado sus ramen, las cinco chicas se separaron quedandose solamente Nico y Moroha que estaban fijando su camino hacia su vecindario donde vivían. La pequeña pelinegra de suéter rosa mientras más caminaba con su bicicleta más se sentía cansada, mientras de pronto Moroha notó lo que le pasaba a su vecina.
Nico por alguna razón se sentía sumamente cansada una vez completó el trayecto, cosa que la extrañaba, ya que siempre había hecho el mismo recorrido y nunca se había sentido tan cansada, ni siquiera cuando el día anterior había tenido aquellas sesiones de práctica con sus amigas.
"Yazawa Nico…"- escuchó una voz que le habló
Se giró a toda velocidad para ver a la persona que le había dicho aquello pero no encontró a nadie. Miró alrededor en busca del responsable pero lo único que consiguió fue ganarse las miradas de su vecina y los cuatro pequeños que las acompañaban.
-¿Qué rayos...? -murmuró para sí misma
-Oye, Niichi, ¿Estás bien?- La otra pelinegra le tocó el hombro en señal de preocupación, notando el inusual comportamiento de su vecina- ¿Qué pasa, Niichi? ¿Estás bien?
-Estoy bien…- Le dirigió la mirada a su vecina pero sus ojos rojos brillaban de manera extraña lo que causó desconcierto en Moroha
-Pareciera que hablabas con alguien
-No, estoy bien. No te preocupes Moroha
-Si tú lo dices- La joven sonrió aliviada de ver que su amiga estaba muy bien- Es solo noto que estás muy rara desde que salimos de la escuela, ¿No me digas que discutiste con esa niñita rica?
-¿Niña rica?
-Ya sabes, la tipa esa que tiene pintas de zorra, la que está en mi grupo
-Ah, Maki-chan…- No era un secreto que su trato con la mencionada era algo conflictiva pero viendo que su amiga estaba tratando de estar al tanto de su condición decidió mentirle, no quería decirle que anoche se había encontrado con una especie de niña rara que llegó de manera desconocida hacia su cuarto
-Sí, de hecho, llegué a discutir con ella en la prácticas
-Ja, lo mismo de siempre con esa tipa rica
-Se supone que tú eres también una niña rica-Dijo entre risas
-Técnicamente Towa, Setsuna son ricas, sabes que el tío Sessh en un multimillonario con acciones dentro y fuera de Japón, de hecho, es uno de los 100 hombres más ricos del mundo
-¿Y entonces porque tú familia vive en este vecindario?
-Mi padre es MEDIO HERMANO por lo que para esas personas estiradas es un bastardo o algo así, por lo cual no la tuvo muy fácil, luego llegó mamá y ahora estamos mi hermanito y yo. Deben agradecer que toda mi familia somos cabrones y luchones de la vida y a mucha honra
-Si, es cierto- La pequeña idol en ocasiones estuvo en la casa de su vecina conociendo el diario vivir de los TaIsho Higurashi, eran una familia bastante especial con todas las cosas y claro pasaba de todo pero no quería decir que no dejaban de ser una buena familia
Nico al menos tenía envidia, pero bastante sana…
-Entiendo que estás ocupada con esa de cosa de idols que no sé cómo se llama, pero por favor no te esfuerces de más
-Gracias Moroha, te lo agradezco pero estoy bien- Le sonrió de manera sincera a su vecina
-De acuerdo, nos vemos Niichi- La otra chica de listones rojos se despidió con la mano de su amiga y hermanos pequeños yéndose a su casa que estaba a unas pocas cuadras de donde vivía Nico mientras que la pequeña de sueter rosa llevaba a sus hermanos que se montaron en la bicicleta ya que generalmente los tres disfrutaban de la compañía de su hermana.
Nico no dijo nada más hasta que llegaron a casa, debía que prepararles la cena ya que los pequeños estaban cansados luego de su estancia diaria en el kindergarten, luego los mandó a bañarse y a dormir mientras ella hizo el aseo de la casa y decidir irse a descansar como se lo merecía.
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Una vez más…
Nico abrió los ojos, estaba sudando. Había tenido una pesadilla.
No sabía muy bien en qué había consistido pero allí estaba, tendida en su cama cubierta de un frío sudor. Miró a su despertador, eran eso de la de la mañana. Decidió abandonar su lecho para irse al baño para hacer sus necesidades, fue directo al lavamanos, abrió el grifo y metió su cara debajo del chorro de agua fría. Estuvo así un rato hasta que sintió que su cara se empezaba a entumecer debido al frío. Retiró su rostro del chorro y como pudo se secó su cara con un pañuelo que tenía en su bolsillo.
-¿Qué ha sido eso...? -preguntó Nico mirando a su pañuelo directamente.
''¿No lo sabes? Este es el resultado de habernos conocido'' -la pelinegra volvió a escuchar aquella voz que le había hablado antes de llegar a su casa, de hecho, esa voz era parecida a la que usó Sakura, esa extraña chica de su sueño de la noche anterior
-¿Quién es? -exclamó mientras miraba en todas las direcciones.
-"Ve a tu cuarto. Ahí sabrás la respuesta a tu pregunta'' –dijo la extraña voz y la pequeña idol siguió su rastro hasta su habitación donde obviamente no había nadie.
La pobre loli refunfuñó algunas palabras y apagó las luces pero cuando lo hizo de pronto aquello se volvió a repetirse, aquella figura femenina de larga cabellera, alta de estatura, esas coletas largas y mechones sobre los hombros estaba ahí ante ella. Quizás su cabello le cubría su vista pero sentía que la estaba mirando fijamente.
Ahí, frente a ella, Sakura la estaba mirando fijamente… Y le estaba sonriendo.
-Puedes prender la luz- Dijo la chica extraña
La pequeña idol acató con algo de temor lo dicho por la extraña joven llamada Sakura, prendió las luces dándose cuenta de lo que veían sus ojos, de hecho, jamás creyó ver algo así en su vida, de hecho jamás lo pensó.
La pelinegra sólo se quedó allí de pie viendo ante sus ojos la figura de una chica de cabellera rosa, dos coletas largas y patillas sobre los hombros, su estatura era de 1,60, tenía pechos normales como cualquier chica pero sin llegar a ser grandes tipo Nozoeli; pero era parecida a ella, su piel clara, sus ojos carmines… De hecho hasta usaba su típico uniforme de escuela, de Otonokizaka usando su saco negro azulado abierto, suéter rosa y el listón verde.
Era como ella misma pero de alguna manera, era tan diferente pero a la vez era tan igual a ella.
La pelinegra sólo se quedó allí de pie mirando a la joven pelirrosa, o por lo menos lo que parecía ser su reflejo en alguna dimensión o mundo alterno. Por más que lo intentó Nico no pudo hacer ni decir nada, lo único que se escapó de sus labios fue:
-¿Qué…?- murmuró para sí misma mientras que esa chica no dejaba de sonreírle de manera cálida y amorosa
-Encantada de conocerte… Me llamo Sakura, mucho gusto
-¿Sakura? ¿Kimino Sakura?- Comenzó a preguntar la pequeña idol mientras comenzaba a temblarle su cuerpo al ver esa cálida y conocida sonrisa
-Sí, soy Kimino, tu compañera de primer año en aquel entonces- Respondió la joven pelirrosa- No ha cambiado en nada en esos dos años, presidenta, sigue siendo tan usted como siempre
-¿Y tú qué Kimino?- exclamó la pequeña idol estupefacta mientras observaba con detenimiento cada facción de la otra- Tú no has cambiado en nada, sigues igual... Sakura, ¿Te llamas?
-Si- Asintió- Tanto tiempo en no verla, presidenta- Kimino sonrió con calidez al ver la reacción de su compañera; ahora ambos estaban sentadas en la cama de la loli y ésta estiró la mano para acariciarle la clara piel como en tocar los cabellos primaverales de su vieja nakama
-Kimino... Mi querida secretaria- balbuceó la pequeña pelinegra ida por completo; su vieja compañera de grupo cerró los ojos motivada por el tenue contacto- Un momento Kimino, ¿Que no hace dos años cuando se disolvió el grupo de idols supuestamente habías muerto?- Dudó un instante
-Sí- Confirmó la secretaria adivinando la pregunta- De hecho, luego de que el grupo se disolvió, toda mi familia, mis padres y mi hermana perdimos la vida en un accidente de transito pero tal parece que eso no le importó a nadie
-Sakura...
-Pero ya no importa, puede que yo he muerto pero regresé a este plano solo para cumplir mi único deseo que quise realizar
-¿Cuál?
La mano de la más grande tomó de manera sutil el mentón de la más pequeña la cual se sonrojó al ver que su vieja nakama abrió los ojos reflejando unos hermosos ojos escarlata que de alguna manera derretían el alma y el corazón de la pelinegra.
-Regresé... Regresé para verla, presidenta- Respondió Kimino con melódica voz, abriendo los ojos para clavar las pupilas acongojadas en su presidenta
La joven solo simplemente derramó unas lágrimas en silencio... Aquella vieja amistad que creyó olvidada estaba aquí, frente a sus ojos y a su lado como lo había estado hace dos años.
Aquello era una sorpresa... Una buena sorpresa...
