Amity Park:
Aún no puedo creer como es que terminamos así. Yo, el superhéroe del mundo, el gran Danny Phantom, escondido cómo una rata. A veces quisiera cerrar los ojos y al abrirlos, darme cuenta que no es más que una maldita pesadilla. Selenia y yo estamos solos, escondidos, sin poder usar nuestros poderes por temor a que ellos descubran nuestros planes.
Hoy es el día en el que hemos decidido atacar su gran imperio, aquél el cual comenzó de un día para otro, al menos eso quiero creer. La chica de ojos color zafiro y yo somos la única esperanza para todo Amity Park, y también para la mayoría de la humanidad. Miro a la joven de ojos azules a mi lado, ella descifra mi mirada en cuestión de milésimas de segundo, asiente confirmando nuestro plan y nuestro siguiente movimiento. Hoy todo terminará para Dan y Sam...
3 meses antes...
Había sido un día agotador, estar en preparatoria y combatir fantasmas cansaba demasiado. Sobre volaba los alrededores de Amity Park, no faltaba mucho para el atardecer, todavía tenía que llegar a casa y realizar mi proyecto para la escuela, afortunadamente Sam siempre se ofrecía a ayudarme, ¿que sería de mí sin ella?
Hace tiempo que buscamos a Vlad, alguna pista que nos guíe hasta él. No sabemos sus planes totalmente, pero aún sigue tras Selenia, y no solo él, también la mayoría de los fantasmas que se han enterado de su poder y de la profecía esa. Aunque no sabemos si aún siga siendo la misma, es decir Sel y Dan están en esta época, ¿que cambios habrá tenido nuestra línea del tiempo?
Selenia y Dan han estado entrenando sus habilidades, ya se domina más y controla mejor ese poder que le dieron. Desde la última vez en la que casi mata a Dan, nos dimos cuenta que había controlado gran parte de él solo por mi otro yo. ¿Quien lo diría? Ahora convivimos más tiempo, incluso hay días en los que ellos cenan con nosotros. Todo ha cambiado en este año, bastante a decir verdad.
Selenia ya vive con los Manson, los dos meses que Dan pidió pasaron muy rápido, y cómo pudo disfrutó de la presencia de la joven a su lado. Él dejo los Laboratorios Fenton un mes después de que Selenia se mudó. Lo único que sabemos es que visita frecuentemente a Sel en casa de los Manson, ¿y que puedo decir de ellos y de cómo aceptaron a Dan? Muy sencillo, en cuanto se enteraron de que Dan era ridículamente millonario no dudaron ni un segundo en aceptarlo como el prometido de Sel. Incluso lo invitan a cenar casi a diario, de verdad no puedo creer que haya gente así.
Sam y Sel se llevan bastante bien desde que viven juntas, a las dos se les ve muy feliz, más cuando se llaman «hermana», la joven castaña se merecía una vida feliz, ¿y como no va a ser feliz? Si es hermana de la chica más maravillosa del mundo, mi amada Sam.
A lo lejos veo los Laboratorios Fenton, ¡genial! Después de terminar agotado físicamente por combatir fantasmas y defender la cuidad debo agotarme mentalmente, no imaginaba así mi vida, pero sin duda no cambiaría nada. Atravieso el techo y me voy directo a mi habitación, al llegar a esta puedo ver a Sam con un libro en la mano.
— ¿Que tal tu día? — pregunta apartando su vista del libro que sostienen sus manos.
— Algo cansado, — hablé sentándome en la cama y dejándome caer hacia atrás, — Skullker tiene una nueva arma y se la pasó casi todo el día detrás de mi. — dije esto último soltando bufido.
— Tranquilo Danny, — dijo colocando su mano en mi pecho, — Ya estás en casa.
Volteé a verla mientras me regalaba una cálida sonrisa, acto que me hizo sonreír y colocar mi mano sobre la suya.
— ¿Cómo está tu hermana? — dije causándole una sonrisa aún mayor.
— Trata de acostumbrarse a su nueva vida, es muy lista y también cariñosa con los animales, ya pidió a mis padres un gato o un perrito, pero dijeron que no. — respondió recostándose a mi lado.
— ¿Y que dijo mi otro yo? — pregunté mirando al techo.
— Ya sabes cómo es Dan, no le gusta que le nieguen nada, y dijo que si quería un gato no habría problema, que solo lo compraría y listo. — respondió recargando su cabeza en la mía.
— Sigo sin saber de dónde sacó tanto dinero. — comenté recordando lo que dijo la última vez, «las viejas costumbres se arraigan» aún no comprendo eso del todo.
Me levanté de la cama y tomé el libro que Sam tenía, ella hizo lo mismo pero al ponerse de pie inmediatamente se llevó una mano a la cabeza.
— Sam, ¿te encuentras bien? — cuestioné tomándola de los hombros para evitar que cayera pues se tambaleó.
— Si, tranquilo Danny, — dijo abriendo sus ojos, esos hermosos ojos color amatista, — Fue solo un mareo.
— Será mejor que te lleve a casa, yo puedo con el proyecto. — dije tomándola en brazos.
— Ni se te ocurra, — reclamó mirándome, — Necesitas de mi ayuda en este proyecto y no te dejaré solo.
— No discutiré contigo Sam, te irás a casa y vas a descansar. — hablé con tono severo, — No quiero que te pase nada. — dije esto último suavizando mi voz y alzando el vuelo.
No dijo nada en todo el camino, sus ojos parecían ceder ante el cansancio. Como lo imaginé, seguramente ha estado estudiando mucho y eso la ha dejado agotada. Llegamos a su casa e ingresamos a su habitación, la recosté en su cama y ella me sonrió.
— Ya te dije que estoy bien Danny, — comentó acariciando mi mejilla y después hizo un gesto serio, — No es necesario que me mandes a descansar.
— No voy a discutir contigo Manson, descansarás, los mareos no son comunes y menos sin motivo aparente. — hablé dando un beso en su frente, — Ahora descansa y ya mañana verás qué tal me fue en el proyecto.
— ¿Tengo opción? —reclamó cruzando sus brazos y mirándome de manera des aprobatoria.
— No, así que te recomiendo hacerme caso. — dije caminando hacia la ventana, — Te amo Sam. — hablé mirándola y sonriendo.
— Te amo Danny. — dijo ella dedicándome una cálida sonrisa.
Levanté el vuelo a casa mirando a mis alrededores observando si veía a algún fantasma que intentará hacer de las suyas, al llegar a Los Laboratorios Fenton no dude ni un segundo en ponerme a estudiar y continuar con el proyecto, no por ser un súper héroe me perdonarían la materia.
Tener una familia no es tan malo como yo creía, y menos lo poco que recuerdo de los Manson. Los padres de Sam, bueno, nuestros padres, han sido muy buenas personas y a Dan lo han aceptado muy bien, aunque no sé si sea por qué tiene dinero, ya que al inicio lo creyeron un vago por como vestía.
No vino a cenar el día de hoy, al salir de la escuela me dijo que hoy iría nuevamente a la zona fantasma, ya que aún no se rendía en encontrar a Vlad y hacerlo pagar. Dan y sus planes de venganza, a veces me cuesta entenderlo pero, lo amo tanto, que cada vez que dice algo, así hable de asesinar a alguien, lo tomo como si me estuviera diciendo el poema más hermoso del mundo entero. Lo sé, es algo bobo, pero para mi es hermoso.
Estoy en mi habitación leyendo un poco de Stephen King, a decir verdad tiene muy buenas obras, todo gracias a Dan ya que acompañamos a Sam a la biblioteca y él tomó un libro del estante, llamó mi atención en el un globo rojo. Él leyó el inicio y me lo dio, «este libro te gustará», fue lo que dijo antes de ponerlo en mis manos y admito que tenía la razón, apenas voy en el inicio y me gusta demasiado.
Sam duerme justo en la habitación de a lado, por algúna razón no puedo dormir, son las 11:45 y no logro conciliar el sueño. Me levanto por un vaso de leche tibia, tal vez eso me ayude.
Abro la puerta y camino por el pasillo, es cuando escucho como algo se rompe en la habitación de mi hermana Sam.
Me acerco a la puerta y la golpeo un par de veces.
— Sam, ¿estás bien? — cuestiono con voz suave pero no recibo respuesta. — ¿Sam? — preguntó una vez más, al notar que no responde abro su puerta.
Todo está obscuro, es normal en la habitación de mi hermana, pero algo no anda bien, noto algo raro en el ambiente. Es cuando la veo a ella, está de rodillas frente a la ventana pero no se mueve ni dice nada.
— ¿Sam? — preguntó nuevamente caminando hacia ella.
De pronto se gira hacia mí, un escalofrío recorre mi cuerpo al ver que sus ojos amatista son de color verde, como los de Danny cuando es fantasma.
— ¡¿Sam?! — exclamo tratando de que me escuche, pero al parecer está enojada y no sé por qué. — ¡Sam! Soy yo, Selenia, tu hermana. — alcanzo a decir antes de que se me vaya encima y sus manos rodeen mi cuello.
Tiene demasiada fuerza para ser humana, esto no es normal, no es posible que ella sea mitad fantasma. Para eso debió haber pasado por lo de Danny o por lo que yo pasé. Sus manos aprietan aún más mi tráquea, en mi mano derecha forma una esfera de energía estoy a punto de lanzarla pero me detengo, ¿y si le hago daño?
Es cuando un rayo de ectoplasma la impacta de lleno lanzándola contra la pared. Caigo de rodillas tratando de recuperar el aliento y tratando de entender que acaba de pasar. Miro al frente y veo sus botas grises frente a mí.
— ¡¿Que crees que estás haciendo gótica de quinta?! — exclama Dan formando otra esfera de energía en su mano.
— ¡Dan! — grito poniéndome de pie, — No lo hagas, le harás más daño. — digo esto último corriendo hacia él en un intento por detener su ataque.
— Selenia, ¡casi te mata! — dice esto levantando la voz y sin dejar de mirar hacia dónde está Sam.
— Es mi hermana, no le hagas más daño por favor. — digo esto poniéndome frente a él. Me mira de forma desaprobatoria. — Me acercaré con cuidado, pero por favor no la ataques más.
— Si ella te hace daño no me detendré. — habla firme y regresando su vista a donde se encuentra mi hermana.
El quejido de Sam llamó nuestra atención, me acerqué lentamente hasta donde estaba ella, se levantó lentamente y cuando vi sus ojos supe que todo estaría bien, nuevamente eran amatistas.
— ¿Sam? — cuestioné ayudándola a ponerse de pie, — ¿te encuentras bien?
La puerta se abrió de un golpe, inmediatamente mis padres entraron a la habitación.
— ¿Que acaba de pasar? — cuestionó mi padre mirándome enojado.
— No lo sé, Sam se veía mal y...— no pude continuar hablando ya que mi madre interrumpió.
— ¿Que hace Dan aquí? — preguntó mirando al joven de ojos rojos frente a ella, — ¿Y a estas horas? ¡Pero qué imprudencia!
— Samantha atacó a Sel, y casi la mata si no llego a tiempo cualquiera de las dos estaría muerta. — habló con voz firme y mirando a mis padres de una forma que a cualquier hombre le causaría escalofríos.
— Sam, ¿Eso es cierto? — preguntó papá mirando a mi hermana tratando de ignorar la mirada inquisitiva por parte de Dan.
Ella se veía confundida y asustada.
—Yo... no lo sé, no recuerdo que ocurrió. — dijo esto sobando su cabeza.
— Es peligroso que te quedes aquí, iras conmigo. — habló Dan mirándome serio.
— ¿Pero como se te ocurre? — interrumpió mi madre, — ¡Llevarte a nuestra hija solo por qué te place!
— Mañana recibirán un depósito por la cantidad de 10 mil dólares. — comentó Dan caminando hacia mi, — Espero eso sea suficiente para dejarnos en paz por un tiempo.
Rodeó mi cintura mientras yo aún seguía sin comprender que había ocurrido. Levantó el vuelo tomando mi cintura, mis padres no dijeron nada más y la mirada de Sam me decía que estaba completamente confundida.
¿Que acababa de pasar? ¿Porque Sam se puso así? ¿Que fue lo que ocurrió con ella?
— Dan, — hablé mirándolo, sus ojos se posaron en mi, bastante serenos a decir verdad. — También puedo volar.
Me soltó lentamente mientras un círculo de luz atravesaba mi cuerpo y mi lado fantasma se hacía presente.
Volé un par de minutos junto a Dan, después de unos minutos Dan se quedó atrás. Eso sin duda me extrañó, así que no dude en voltear a ver. Yacía flotando sin moverse.
— ¿Dan? — mencioné mirándolo confundida.
Tenía sus ojos cerrados pero en cuanto los abrió eran totalmente verdes al igual que los de Sam.
— Ambos dominaremos este mundo, — dijo con una voz tan tétrica que inmediatamente me provocó escalofríos, — Sam y yo dominaremos todo.
— ¿Cómo? — cuestioné confundida con lo que acababa de decir, ¿Sam y él? ¿Juntos? ¿Los dos juntos? — Dan, dime que esto es una broma.
Una risa macabra salió de su garganta.
— ¡Hoy morirás! — gritó lanzándose sobre mí.
Cerré mis ojos y un grito escapó de mi garganta, al abrir los ojos estaba en mi habitación, me levanté de golpe mirando a mi alrededor. ¿Que acababa de pasar?
— Fue, ¿un sueño? — me pregunté observando mi habitación, la mesita de noche, el libro en mi cama. — Esto fue una maldita pesadilla. — Dije colocando mi mano derecha sobre mi cabeza.
Me levanté de la cama, mis piernas temblaban, ese escalofrío no se iba, inmediatamente recordé lo que había dicho Dan, él y Sam juntos. Eso es imposible, ninguno se soporta. Tal vez solo confundí todo.
Caminé a la cocina y abrí el refrigerador, tomé el cartón de leche y serví un poco en un vaso. Una vez guardada la leche y cerrada la puerta del refrigerador di media vuelta, pero fue que sentí una presencia. Inspeccioné cada rincón de la cocina, al igual que la puerta que daba al pasillo y la que daba al jardín. Después de varios minutos de eterno silencio decidí caminar a mi habitación.
— Sel, — escuché a mis espaldas, lo cual me hizo saltar del susto y tener que ahogar un grito para no despertar a nadie.
— Dan, — dije colocando mi mano sobre mi pecho, — Casi muero de un susto, no te aparezcas así por favor.
— No me gusta que me den órdenes. — comentó en un tono serio.
— No es una orden Dan, solo es un poco de educación y evitar que te lance un rayo de ectoplasma. — dije algo preocupada.
— Ya hablas igual a esos interesados. — dijo cruzando los brazos.
— Dan ellos son mis padres adoptivos, así que te pido respeto. — dije mirándolo fijamente.
Él me miró algo confundido, lo cual lo interpreté como un «estas siendo algo grosera».
— Lo siento, — me disculpé bajando la mirada, — No fue una buena noche, tuve una horrible pesadilla.
— Bien, vamos a tu habitación y ahí me cuentas qué pasó. — dijo tomando mi hombro y caminando junto a mi.
— En mi pesadilla Sam me atacaba, y después tú. — hablé a lo bajo para no despertar a nadie mientras subíamos las escaleras.
— ¿Tu hermana y yo haciéndote daño? — cuestionó con cara de ofendido. — Eso si que es lo más estúpido que he escuchado.
— Fue una pesadilla y quise contarte, — dije un poco molesta ante su comentario. — No tengo con quien hablar a esta hora, solo estas tú. — dije algo sentida ante su comentario y dando el último sorbo a mi vaso con leche.
Llegamos a mi habitación y gire la perilla, cerré la puerta tras de mí y Dan atravesó la pared.
— Sabes que no te haría daño jamás, — pronunció recargado en la pared frente a mi cama. — Y menos a lado de tu hermana, antes la mato yo mismo.
— Tampoco es para tanto, — dije colocando el vaso vacío en mi buró y entrando a la cama, — No creo que Sam sea así, ella es alguien muy especial para mí y le he tomado mucho cariño. — me acosté en mi cama y me arropé con las suaves frasadas, Dan se acercó a mí cama y se acostó a mi lado. — Sam no me haría daño, ella no es así.
El fantasma de ojos color sangre me sonrió de manera cálida, me enredó entre sus brazos y colocó su barbilla en la coronilla de mi cabeza.
— Siempre estaré aquí para ti, no lo olvides. — susurró antes de que mis ojos fueran vencidos por el sueño.
Sin duda algo pasa, mi sexto sentido me lo dice, Sam es la primer sospechosa en mi lista, se ha estado comportando extraño, cada vez se aleja más de Sel y la evita mucho. Incluso podría jurar que su sola presencia le molesta, lo he notado bastante bien, eso ya viene ocurriendo desde hace un par de semanas atrás.
Observo dormir a Selenia entre mis brazos, no dejaré que nadie la dañe ni hiera sus sentimientos. Antes soy capaz de arrancarles cabeza y colocarla en una lanza. Extrañamente la energía de Sam ha estado inestable, como si ya no fuera la misma humana de antes, no está de más suponer varas posibilidades como el que ha estado en contacto con mi otro e inmaduro yo y eso causa que su energía suba y baja, pero la otra posibilidad, es que algo este pasando con ella y nadie se de cuenta de eso, ni siquiera la misma Sam.
Sea lo que sea, no bajaré la guardia, y protegeré a Sel, cueste lo que cueste. Ella no está sola.
Listo hasta aquí el primer capítulo, que tal? Les gustó? Si es así no olviden comentar.
