Road to Pakkun

Kakashi volvía con Pakkun de una misión y vio detenerse al perrito, más no le dio importancia, quizás estaba oliendo algo... Pero unos metros más adelante se detuvo también, al ver que no le seguía y, al girarse, le vio en el suelo.

–¡Pakkun! –Corrió hacia él preocupado.

¿Por que había caído? ¿Se había forzado demasiado durante la misión?
Por suerte el pequeño can parecía que sólo estaba dormido... Que extraño. Levantó la mirada y la vio... Esa luna roja.

"Maldito tonto... ¿Qué has hecho ahora"

Cayó dormido al lado del pequeño bulldog.

(...)

Ahí estaban otra vez, su Kakashi y ese Uchiha atontado... No es que Obito le cayera mal, era un buen shinobi, era divertido y les daba chucherías y golosinas sin que el peligris se diera cuenta, les trataba de forma amistosa. Pero... No le gustaba que tocara a Kakashi, Kakashi era suyo, solamente suyo, y sus demás compañeros caninos lo tenían claro... Pero no ese maldito Uchiha.
Le escuchó gemir de nuevo en ese ritual de cópula que realizaban... De nuevo, esa era la palabra clave, y soltó un gruñido molesto yéndose de la habitación, no aguantándolo más.

Fue al salón y se tapó las orejas con sus suaves almohadillas, pero seguía oyéndole gemir y jadear. Kakashi lo hacía de una forma tan sensual. Volvió a soltar un fuerte gruñido, seguido de un lloriqueo. Su jefe no tendría que estar haciendo esos ruidos de apareamiento por culpa del Uchiha ese. Se sentía molesto, herido, con el corazón roto. El que gemía con fuerza en esa habitación era su Kakashi. ¿Cómo podía preferir a ese... Ese bocazas atontando en vez de a él? Él olía muy bien, siempre usaba un champú de olores frutales... A veces fresa y otras melocotón. Él tenía un suave pelaje por todo su cuerpecito, un cuerpecito perfectamente apachuchable... Y eso sin olvidar sus suavecitas y mullidas almohadillas que eran una delicia. Y que me habéis de decir de mi barriguita, perfecta para rascar... O mis orejitas. Si es que era perfecto. Él era perfecto y el Uchiha no lo era. Punto. Cualquiera con dos ojos en la cara sería capaz de ver algo así. Cualquiera menos Kakashi, parecía. Gimoteó de nuevo triste.

Sacudió la cabeza con fuerza. Eso no quedaría así, él era Pakkun. El líder de un escuadrón de ninken. Conseguiría el amor de Kakashi, a como diera lugar. Él sería el único a los ojos del peligris.

Unas horas después ya no escuchó más movimiento en la habitación de su amo. Por fin habían dejado de follar como si estuvieran en celo. Si es que ese pelinegro era un calentorro... ¡Ehem! Vale, su Kakashi también era todo un espécimen bípedo muy lujurioso y cuando no estaba leyendo porno, se masturbaba y cuando no, se apareaban con Obito. Pero es igual, prefería culpar al Uchiha... Kakashi Hatake era perfecto a sus ojos.

A la mañana siguiente el Uchiha se levantó y le saludó rascándole en las orejas. Le soltó un gruñido, pero todo y eso le instó a seguir rascándole de esa forma detrás de sus perfectas orejitas... Si, el muy maldito tenía buenas manos, lo reconocía.

¿Por qué ese malhumor, Pakkun?– Le preguntó con una sonrisa sin dejar de rascarle tal como al perrito le gustaba.

¡Bah! Ya no me molestes más...– Y con la cabeza en alto se bajó del sofá y fue rumbo a la habitación. Con un poco de suerte Kakashi estaría en la cama y se podría acurrucar con él.

Pareces gato, Pakkun–Obito se rió en fuertes carcajadas. Ese perrito tenía mucho orgullo y arrogancia. Riendo divertido por la reacción del perro, siguió preparando las cosas, tenía que irse a una importante misión... Bueno en realidad era algo sencillo y que le llevaría un día sólo.

El peligris estaba en la cama aun, fue y se tumbó encima de su espalda, lamiendo su nuca y riendo entre dientes al escucharle renegar de forma suave por su acción. Luego le hizo masaje en sus hombros con sus suaves patitas.

Mmmm, Pakkun. Tus patitas son las mejores – Murmuró Kakashi de forma gustosa.

Su pecho se infló lleno de orgullo y siguió masajeando.

"Chúpate esta Obito, esa cosa que llamas manos no se pueden comparar a mis patitas blanditas"

Eso le dio aun mayor convicción para seguir con su plan, tenía que preparar muy bien las cosas. Sabía que durante la mañana el Hatake estaría ocupado y no quedaría libre hasta media tarde... Eso le iba perfecto para prepararle algo especial para la cena. Una velada romántica, lo llamaban los humanos.

(...)

Obito estaba esposado en la cama y le miraba con deseo en la mirada.

Sabes que me puedo soltar, ¿Verdad, Bakakashi?– Se mordió el labio.

¿Y por qué no lo intentas...?– Le retó.

Y funcionó, el Uchiha no podía liberarse. Era todo suyo. Suyo para probar, suyo para experimentar, suyo para llevar a cabo todas sus fantasías y que nunca podía hacer porque el azabache y su jodida técnica, se liberaba y siempre terminaba él siendo el que quedaba a disposición de cualquier cosa que quisiera hacerle el Uchiha.

Agarró el Icha Icha Paradise y buscó el primer punto marcado que quería probar. La doble penetración con un tercero penetrando la boca del pasivo. Sonrió con malicia antes de hacer los sellos de manos.

Kage bunshin no jutsu. –Tres Kakashi estaban mirando con lujuria nada contenido a un pobre pelinegro que estaba sintiendo verdadero temor en ese momento.

Es-Espera... No seas loco... –Viendo que se desnudaban y le arrancaban la ropa a él– ¡Me vas a matar, Bakakashi!

Te va a encantar, O-bi-to– Dijeron los tres Kakashi's con la voz cargada de pasión y deseo antes de abalanzarse sobre un pobre Uchiha atemorizado.–Tenemos tanto que queremos probar contigo.

(...)

No había sido buena idea, para nada había sido una buena idea... ¿Y os preguntaréis que no había sido una buena idea? Pues empecemos por el principio...

Había salido esa mañana del hogar que compartía con Kakashi, aburrido. El Hatake llevaba un par de días fuera por una misión, y él se estaba aburriendo demasiado. Él no tenía misiones en esos momentos, tenía unos días de vacaciones después de los últimos trabajos. Pero lo que él creía que iban a ser unos días perfectos para pasarlos con su pareja... Se fueron a la basura al llegar a casa y que el peligris estuviera preparando su mochila porque salía a una misión donde estaría fuera unos días. Adiós a sus planes de sexo desenfrenado, pasión desatada y pasarse el día desnudos en la cama con su Bakakashi. Bufó molesto. Y más al ver que la aldea estaba casi desértica de shinobis, o al menos de los ninjas con los que tenía amistad.

Estaba tan absolutamente aburrido, tan hastiado de estar en casa sin hacer nada, de pasear por al aldea en solitario, de entrenar sin que nadie le devolviera los golpes, de leer la mierda pornografía de la que su pareja era tan aficionado... Que cuando le llegó la invitación mediante un pequeño pájaro de arcilla no se negó. Sin recordar que nada bueno surgía cuando se reunían él, Deidara y Hidan sin supervisión de personas sensatas y maduras, como se autoproclamaban sus respectivas parejas. Dícese Kakashi, Itachi y Kakuzu.

Y ahora ahí estaban, luego de haber hecho carreras por el cielo en aves explosivas que... Bueno, explotaban cuando Deidara le daba la gana o se cabreaba... Que por cierto lo hacía por todo y cada cinco segundos; pelearse por una tontería al chincharse entre ellos, por decidir ir a comer y que comer, que por cierto casi destrozan el local y les vetaron la entrada, declarándoles personas non gratas.

Finalmente terminaron comprando licor y yéndose al medio de un descampado a beber. Idea de Hidan, que parece que había empezado a pillar las mañas de ahorrador de Kakuzu (por ser suaves), porque eso de ir a hacer botellón en vez de sentarse en un bar o local... Le pareció súper cutre.

¿Y que sucedió? Pues que empezaron a beber, compitiendo por quien tomaba más y acabaron jugando a retarse y a decir tonterías, también a hacerlas... Hidan atravesándose con cuchillos, Deidara haciendo que sus dos manos se besaran. Si, todo muy normal... También haciéndolas competir a ver cual de ellas lanzaba el escupitajo más lejano. Hasta ahí todo bien, porque por suerte no les mostró como se hacía un oral a él mismo… Aunque Hidan estaba deseando verlo. Y él, el más normal de los tres, si le preguntaban... Atravesando el cuerpo de sus dos compañeros. Y todo eso aderezado con risas estúpidas y estando cada vez más ebrios.

–Uchiha de los cojones... Aunque tu poder tiene su gracia. ¿También eres capaz de usar ilusiones?– Le preguntó Hidan.

–Claro que si, y son geniales. ¡Yo soy genial!

–Tu no eres genial... ¡Yo soy genial! El arte efímero es genial, ¡Hum!. –Y ahí iba otro ensalzamiento a sus creaciones explosivas, sino hubiera sido por un pellizco de Hidan –¡Ay, idiota! –Se oyó una tosecita que camuflaba un "nenaza" y que hizo gruñir al rubio, antes de que continuara sin irse por las ramas. –Seguro que ni eres capaz de hacer caer mi ojo entrenado. Ni ese Uchiha stripper fue capaz de hacerme caer en una...

–¿Uchiha stripper? ¿Pero se desnuda, o como va eso?... Sería todo un espectáculo pues tenéis cierto atractivo, no tanto como yo... Pero nadie es perfecto.– Cortó Hidan con el morbo pintado en el rostro.

–Cállate Hidan, a nadie le interesas... Kakuzu no cuenta que tiene mal gusto.–Hidan gruñó, mientras Obito y el mismo Deidara reían de forma escandalosa–Hablo de mi cuñado. Cuando le dio por enseñar el pecho para llamar la atención del rubio ese tonto.

–¿Quería llamar tu atención, sempai? - Dijo haciéndose el tonto y usando su vocecita infantil para hacer rabiar a Deidara. Hidan soltó una carcajada.

Y el gruñido del rubio no se hizo esperar.

–¡Imbécil! ¡Hum! –Levantó la mano para golpearle, aunque se dio cuenta que no valía la pena pues el otro simplemente haría que su brazo le atravesase –Sabes que hablo del jinchuriki ese que iba gritando "Sasuke, teme, te amo no me dejes, te entregaré mis nalgas mi amor..." Por medio continente.

Los tres rieron. Si, Naruto estaba obsesionado con Sasuke y vale que el más joven de los Uchihas tenía su que, pero... ¿Era para tanto? Ni que fuera Mandingo* y su gran anaconda...

Eso si, quien la sigue la consigue y ahora esos dos eran una pareja felizmente unida. Donde el azabache hacía y deshacía a su gusto, y si el otro se rebelaba en algún momento y no quería hacer lo que el azabache deseaba, Sasuke amenazaba con irse. Cosa que en realidad no haría nunca, pues él también estaba pilladísimo/enamoradísimo por el Uzumaki. Realmente todo el asunto de irse de la aldea, vestirse provocativo... Lo hizo para llamar la atención de Naruto y que le fuera detrás. Si, Sasuke era una diva que estaba falta de atención, también era un manipulador... Como la mayoría de su clan.

–Atontado... Ahora en serio. ¿Eres capaz de hacer buenos y poderosos genjutsus o eres la oveja negra de la familia en cuanto a ilusiones? O sea un inútil total.

–Soy bueno. –Aunque si era la oveja negra de los Uchiha. Pues su clan parecía tener un palo en el culo, la mayoría de las veces, excepto en el sexo... Ahí si se mostraban apasionados. Pero en su día a día parecían frívolos y frígidos, sin el 'parecían'.

Vio a sus dos compañeros de esa noche mirarse entre ellos, sin creerle. Pues realmente no solía usar su sharingan de esa forma. Nunca. Pero es que no le hacía falta... Era alucinante por si mismo sin tener que recurrir a genjutsus y todas esas cosas mentales.

Bufó.

–Puedo hacer un genjutsu usando la luna. Imaginaos mi poder, idiotas.

–Si... Ya. Jajajajaja

–La luna dice. Venga Uchiha deja de beber que te sienta peor que a la Barbie.

–¡Eh! maldito fanático religioso, hum.

–Cállate rubia, tu arte es basura.

–Tu dios no existe, mm.

–Como te atreves a blasfemar contra Jashin-sama.

Suspiró, eran como críos de párvulos.

Se concentró y miró la luna activando su sharingan, no pasaba nada por realizar esa técnica, después de todo estaban solos en ese descampado. Nadie más se vería afectado, no le daría mucho alcance a la técnica ilusoria. Luego les señaló hacía arriba para que miraran hacia el astro nocturno, y... Silencio. Bendito silencio, mientras esos dos estaban dormidos a su lado. Le dio un trago a la botella de licor. Y transcurridos unos minutos les liberó.

–¿Qué cojones? ¡Por Jashin!– Miró al Uchiha asombrado –Te tenía por alguien más inútil, maldito embustero. –Levantó la copa riendo y brindó por él.

Deidara estaba todo rojo y se tapó su más que despierta intimidad.

–Te ma-ta-ré, Obito ¡Hum!

–Si acaso, sempai, máteme cuando haya solucionado su problemita.

–Jajajajajaajaja. ¿Que estabas soñando, rubita?

Deidara no respondió, pero si que se levantó gruñendo y se fue a solucionar su problema de pene erecto. Mientras Hidan le bromeaba sobre si necesitaba una ayudita, con los insultos del artista destruyendo la paz nocturna y las risas de los otros dos de fondo.

(No diré que el joven rubio soñó que estaba encerrado en una habitación y desnudo junto a su pareja Itachi Uchiha y su adorado danna Sasori. Y que los tres estaban disfrutando de sexo desenfrenado... Al devorarse, el Uchiha y el Akasuna, al rubio. Pero no digáis nada, porque es una fantasía que tiene el pobre joven.)

Obito se levantó, ya era demasiado tarde y, según creía recordar o esa noche de madrugada o por la mañana llegaba su peliplata a Konoha.

–Os dejo, que quiero estar en casa para cuando llegue Kakashi.

Quizás si escogía bien el camino hasta lo intercedería y podrían volver juntos los últimos kilómetros.

Empezó a saltar de rama en rama, en la dirección correcta para llegar al punto donde si tenía suerte podría hallar a Kakashi volviendo a la aldea.

Pero una persona en el suelo le detuvo. ¿Y si estaba herida y necesitaba ayuda? Se acercó y vio que el hombre respiraba, parecía dormido, pero algo fallaba. ¿Quien dormía con los ojos abiertos?

–Hay kami-sama... –Ese hombre estaba en un genjutsu... Su genjutsu de la luna. Se llevó la mano al rostro... ¿Cómo podía ser tan idiota y haberse dejado retar por esos dos? Si Kakashi o la Hokage se enteraban... Le caería una buena. –Kai.

El hombre despertó confundido, pero no le dio ninguna explicación... Tenia que liberar a todos los afectados. No tenía que dejar pistas que le incriminaran. Sino le castigarían haciendo trabajos de mierda y sin paga por tiempo indefinido o sin sexo... Casi que prefería lo primero, no podría vivir sin follarse al Hatake.

Varias horas estuvo recorriendo los alrededores, en un rango de un par de kilómetros liberando a todos los afectados. Pero por fin parecía que había terminado y podría irse hacía Konoha... Y todo esto sin que se enterara la Godaime y su Bakakash...

¡Oh, oh... Mierda!

Ese pelo plateado ahí delante junto a otro pequeño bulto parduzco... Lo reconocería en cualquier parte. Tragó sonoramente y se acercó con cautela... Si, definitivamente eran su pareja y Pakkun. Quizás mejor que se asegurara... No vaya a ser que fuera una trampa. Le metió mano al peligris. Si, definitivamente ese era el culo que cataba casi cada día. ¡Mierda al cuadrado! La bronca que le caería pues Kakashi no tenía un pelo de tonto... Empezó a hacer los sellos para liberar al Hatake.

(...)

Los gritos de placer que liberaba el Uchiha eran música para sus oídos. Hasta que miró y le asintió ligeramente al clon que estaba en la zona de la cabeza del azabache. Éste ante el permiso de su original, agarró el bonito pelo negro de su pareja y le dio un fuerte tirón, haciendo soltar un gruñido al otro. Y con su otra mano se sujetó el pene paseándolo por los labios del Uchiha.

Abre la boca y chúpalo, ¡Ahora Obito!– Le dio una fuerte nalgada mientras se clavaba con rudeza en ese apretado interior.

El Uchiha tembló por el placer que le causó ese trato rudo y dominante, mientras su pene goteaba. Y mirando retador a su pareja sólo sacó un poco su lengua lamiendo el prepucio del miembro que le ofrecían.

Así que vas a ser un gatito rebelde... Te voy a castigar, gatito. ¿Eso quieres?– Otro tirón de pelo y otra nalgada resonó en la habitación.–Di lo que deseas, mi gatito travieso.

KAI.

¿Kai?– Que extraño...

(...)

Kakashi parpadeó confundido. Y observó a su preocupada pareja que le miraba estando acuclillado y no en cuatro como había estado momentos... ¡Espera!

Observó a su alrededor, a él mismo, a Obito y vio a Pakkun aun dormido. ¿Eso había sido una ilusión?

–Obito, ¿Algo que decir?– Le sonrió de manera falsa, una falsa muestra de calma. Pues la realidad es que estaba bastante cabreado... Aunque no sabría decir si era porque eso sólo había sido una fantasía, algo irreal o por haber caído en una técnica del torpe de su pareja.

–¿Te quiero?– Los ojos de Kakashi le miraron intensamente –¿Ha sido sin querer?– Se cerraron un punto –¿Me obligaron? –Otro punto y además una mano brillaba en un peligroso azul, además del característico sonido de esa técnica –¡Perdóname!

Le gritó mientras retrocedía a pasos muy lentos para no alterar, ni instigar a Kakashi y sus instintos homicidas.

El chidori se estrelló peligrosamente cerca de su cabeza.

–Recuerda que me quieres... Por favor.

–¡Eres idiota, Obito! No se te puede dejar sólo, eres como un crio que se deja manipular por otros. ¿Cómo se te ocurre realizar esta técnica sabiendo el alcance que tiene? Si se entera la Hokage vas a pringar, burro.

Y siguieron discutiendo, bueno... Kakashi riñendo a su alocada pareja, mientras Pakkun seguía aun afectado.

(...)

Había ido a buscar a Kakashi cuando éste termino sus funciones y fueron a dar un paseo por toda la aldea, mostrándole sus lugares favoritos mientras le relataba aficiones y vivencias. Kakashi estaba sumergido en su libro porno, pero sabía que le escuchaba pues bien que respondía cuando le hacía alguna pregunta. Fue una magnifica tarde.

Pakkun deberíamos volver, empiezo a tener hambre y se está haciendo tarde.

Oh, no te preocupes Kakashi. Tengo ese tema resuelto. ¡Vamos!– Había notado el interés en su jefe. Eso era bueno.

Había realizado una reserva en el Ichiraku ramen. Y parece que Teuchi y su hija Ayame, ya lo tenían todo preparado. Se subió de un salto al taburete especial para él, mientras Kakashi se sentaba a su lado, pero a la vez estando cara a cara.

Vaya Pakkun, que sorpresa. Pero me he olvidado la cartera...

Tranquilo, yo invito esta vez.– Kakashi había parpadeado asombrado y sonrió feliz.

Vaya eso me gusta oírlo. – Si, a su jefe le gustaba que la comida le saliera gratis. Lo conocía como las huellas suavecitas de sus blandas patitas.

Teuchi, llegó con un bol grande de ramen.

El especial de la casa para esta... Parejita que nos visita.– Le había costado decir esto, pero el perro les había pagado bien por eso, así que no se quejaba.

¿Eh? – Había escuchado bien. Pero antes de poder preguntar su pequeño perro le interrumpió.

Vamos, se que te gusta éste plato Kakashi. Antes de que se enfríe.

¿Ah? Si, si... Mejor vamos a cenar.

Los dos empezaron a comer esos deliciosos fideos. Hasta que una música algo discordante sonó... ¿Eran un ukelele y una flauta? Si, lo eran. A Kakashi se le cayó una gota por la sien, mientras que Pakkun no le dio importancia. Eran los únicos instrumentos que le habían dicho que sabían tocar esos dos del puesto de ramen... Y música era música, ¿no?

"Oh, no tiene igual

questa noche especial.

La llamamos bella notte."

Kakashi se los quedó mirando con el fideo colgando de la boca. ¿Estaban cantando? ¿Teuchi y Ayame? Si, lo estaban haciendo... Y por cierto eran espantosos.

"Ven a mirar

esas luces brillar,

questa amable bella notte"

Como desafinaban... Parecían un gato al que le habías pisado la cola.

Pakkun por su parte también los miró, le daban ganas de aullar y unirse a ese bello sonido. Mientras masticaba un fideo y se lo iba metiendo más y más en la boca. Era una velada preciosa, suponía que era esto a lo que llamaban cita perfecta. Buena comida, buena música, compañía inmejorable. Notó la respiración de Kakashi cada vez más cerca de los pelitos del morro y miró, estaban compartiendo el fideo. Era una situación tan propicia y más con esa romántica escena y esa bella canción.

De pronto Kakashi le miró a su vez con ojitos dulces y...

¡KAI!

No creía que esa fuera una palabra muy dulce para decir en esos momentos...

(...)

Pakkun puso morritos, pero nada sucedió. Olfateó y sintió una tercera presencia. Parpadeó y miró a su alrededor... ¡Vaya mierda!

–¿Estás bien, Pakkun? –Obito preocupado le acarició. Y le soltó un suave mordisco, que para su mala suerte el otro esquivó y le miró ofendido– ¿Qué narices te pasa, chucho?

–¡Pakkun!– Le llamó Kakashi, algo preocupado.

Se levantó del suelo y se sacudió. Maldita sea, eso había sido una técnica ilusoria del atontado ese de Uchiha. Se sentía estafado, con lo bien que iba en su sueño...

–Estoy cansado, Kakashi. Si ya no me necesitas... – Se excusó.

–Si, puedes retirarte. Gracias por tu ayuda, Pakkun.– Le dio una suave caricia tras las orejas.

El pequeño perro desapareció tras un "plop" y un poco de humo.

–Ya te estaría bien que te hubiera mordido... Después del agotamiento tras la misión no es muy agradable caer en una técnica ilusoria. –Empezó a saltar de árbol en árbol para llegar a Konoha, siendo acompañado por su pareja.

–No es que haya sido una ilusión de dolor y tortura, no soy tan cruel como Itachi. Sabes que estás ilusiones en las que uso la luna le muestran al que cae en la técnica sus deseos más ocultos, como le gustaría que fueran las cosas. – Y luego masculló bajito para no hacer enfadar más al Hatake, y no quedarse castigado sin sexo. –Tendríais que estarme agradecidos por dejaros vivir en una fantasía durante unas horas...

Pero se olvidó que Kakashi poseía un agudo oído, lo mismo que una finísima nariz... Si es que uno no podía tirarse un pedo conviviendo con el Hatake, éste siempre sabía que habías liberado tu culo. Así que el peligris se detuvo y le miró haciéndose el inocente... Nada bueno saldría de allí.

–¿Una fantasía dices? Pues a partir de ahora haremos que mi fantasía sea una realidad. Prepárate Obito... De ésta no te vas a librar. –Y siguió saltando con una sonrisa macabra en sus labios cubiertos por su máscara.

Pero él sabía que esa sonrisa macabra estaba posada en los labios de su pareja, lo conocía demasiado bien. Un temblor le recorrió entero, estaba bastante asustado.

–¿Me vas a dejar sin sexo, Bakakashi?

Kakashi le miró por encima del hombro sin detener el ritmo y le guiñó un ojo.

–¡Para nada! Vamos a tener mucho sexo... Pero lo haremos al estilo Kakashi.– Rió feliz– Espero estés preparado, Bobito.

Obito Uchiha no sabía lo que le esperaba al llegar a ese hogar que compartían con el Hatake, pero pronto lo descubriría.

Pakkun por su parte, llegó a la conclusión que era más fácil seguir cortejando perritas. No eran tan complicadas como los humanos, ni tenía que esforzarse tanto para conseguir algo con ellas... Además, Kakashi no acababa de ser de su gusto. Era un jefe genial, pero no creía que lo suyo hubiera llegado muy lejos... El peligris tenía un carácter algo especial, mejor que se lo dejara al Uchiha...

FIN

Espero que este pequeño one-shot os haya gustado. Las historias: Nunca Imaginé y Dejemos los cuentos sangrientos, están pausadas hasta que no adelante más capítulos.

Nos vemos. Besos.