Mundo Mágico
La escuela de Magia y hechicería Mahoutokoro recibía como cada año a pequeños niños de 7 años, que iniciaban por primera vez su curso para todos aquellos niños que eran hijos de magos y de no magos. Era la primera semana de clases y los niños de 7 a 10 años iban y venían a la escuela en Paiños gigantes, que los transportaban seguros hasta sus casas.
Mimi Tachikawa vivía en Japón y ese era su primer año de escuela, era una niña proveniente de una de las familias más prestigiosas de magos dedicados a la medicina mágica; era una niña un poco alta para su edad de piel muy blanca y cabellos castaños, era muy simpática con todos los estudiantes de su año, incluso con aquellos estudiantes que no pertenecían a su casa.
Ese día como todas las mañanas después de llegar en su Paiño gigante corrió al baño a devolver el estómago, esa era una de las cosas que odiaba de esa escuela, pero al ser una niña de alto estatus tenía que mantener compostura sobre eso. Salió un poco más paliada del baño y se topó con un chico rubio un poco más alto que ella, los ojos del chico eran como zafiros, algo que le gustó mucho a Mimi.
-¿Estas bien?-Pregunto aquel chico.
-Sí, lo estoy-Mimi dijo con una sonrisa falsa.
-Te he visto todos los días, no te sienta bien volar ¿Cierto?
-No, como crees, es muy divertido-Mimi fingió falsa felicidad.
-¿Segura?-Mimi asintió-¿Entonces por qué todos los días vas al baño y sales pálida?
-¿Me estas espiando?-Mimi volvió fingir un poco de molestia.
-No, bajas todos los días del paiño casi corriendo. Soy de segundo año, mi nombre es Yamato Ishida, y reconozco cuando alguien esta mareado por volar…yo me mareaba por lo mismo-Mimi se sorprendió un poco, había sido descubierta.
Mimi jalo de su corbata a Yamato, y se alejaron del bullicio de los demás alumnos.
-No digas nada-Mimi le susurro-Nadie se tiene que enterar de eso.
-No diré nada, pero no entiendo, ¿Por qué quieres ocultarlo? Todos nos mareamos en algún punto de nuestra vida, y devolvemos el estómago.
-Sí, pero…se burlaran de mí.
-Oh, ya veo, eres una niña de familia rica. Nadie se burlara de ti, pero si quieres te ayudo en lo que pueda.
Mimi lo pensó por un minuto, pero era la única opción que tenía era aquel chico que acaba de conocer afuera del baño. Así que acepto la propuesta de Yamato, le dio consejos de cómo no marearse mientras volaba.
-Respira lenta y profundamente cuando estés volando, no vayas viendo a otros lugares, solo ve al frente. Antes de que te vayas a volar toma un poco de té de jengibre, eso te ayudara a no marearte-Yamato le dijo esa misma tarde poco antes de salir de la escuela.
Yamato le dio una taza de té y le dijo que se la tomara toda para poder irse. Le prometió que volaría cerca antes de separarse. Los dos salieron a buscar su paiño, para irse a casa, Mimi hizo todo lo que Yamato le había dicho, llegando a su casa sin ningún malestar.
Mimi estaba agradecida. Continuo haciendo esa práctica por varios días más, hasta que se acostumbró a volar sin marearse, tenía que agradecerle a Yamato, pero con tantos alumnos en la escuela era un poco difícil encontrarle, pero recordaba su corbata con franjas blancas, perteneciente a la casa de Byakko, le daba un poco de vergüenza buscarlo ya que él era un poco mayor que ella y no podía ir por la escuela preguntando por alguien mayor.
Hasta que un día iba en un parque se encontró a varios niños jugando y vio una cabellera rubia que se le hizo muy familiar, así que se acercó.
-No queremos que las niñas juegan al futbol con nosotros-Dijo un niño algo robusto.
-Calma Ginko-Dijo el chico rubio-Va a mi escuela-Dijo Yamato acercándose a ellos.
-Ah si la escuela privada para súper cerebritos-Dijo el niño.
Yamato jalo a Mimi de la mano para poder hablar con ella un poco más en privado, ellos como todos los niños del mundo mágico no podían hablar de eso, y Yamato creyó realmente que hablaría de algo así.
-Lamento interrumpir, pero te he buscado muchos días y no te he encontrado-La niña dijo con una sonrisa.
-Yo tampoco te he visto, ¿Dime cómo vas con tu problema?
-Mejor, por eso te he buscado para agradecerte. ¿Te puedo ver mañana llegando a la escuela en la entrada?-Yamato se sonrojo un poco ates de asentir nerviosamente-Que bien, te veré mañana.
Mimi sonrió y se despidió con la mano. Al día siguiente Yamato y Mimi se encontraron, y ella le dijo una cajita de madera, Yamato la abrió y se encontró adentro una rebanada de pastel.
-¿Castella? Esto es muy costoso-Yamato dijo intentando regrésale el regalo.
-Mamá lo hizo, es para agradecer tu ayuda-Yamato se sentía avergonzado.
A partir de ahí los dos chicos comenzaron a ser muy buenos amigos.
Los niños en Mahoutokoro a partir de los 11 años vivían en el castillo, como internado, así que cuando Yamato cumplió esa edad tan solo acompañaba a Mimi a su paiño para que regresara a casa, pero al cumplir Mimi los 11 años ambos vivían en el castillo. Pese a ser un año de diferencia los dos se llevaban muy bien, incluso no estaban en la misma casa, algo que a sus propias casas les parecía curioso, pero a la vez no tanto ya que Mimi era una niña bastante social.
-¿Escritura mágica? Eso creo que es la materia más aburrida que he escuchado-Dijo Yamato cuando estaban el en su quinto año y ella en su cuarto año.
-No es aburrido, es bastante divertido. Además es más divertido que arreglos florales-Ambos chicos rieron por eso-¿Cuándo termines…me olvidaras?-Pregunto simplemente la chica.
Los dos estaban en el estanque, donde cada año una flor de loto les decía a qué casa pertenecían. Todas las tardes pasaban ahí una o dos horas hablando, pero esa tarde de la nada Mimi le pregunto eso.
-Cómo crees que te voy a olvidar, si eres mi mejor amiga, y nunca te voy a olvidar.
-Pero Yamato, eres un año más grande, saldrás antes que yo-Mimi preguntaba angustiada.
-Lo sé, pero seguiremos en contacto todo el tiempo, te mandare cartas todos los días-Yamato le dijo son su hermosa sonrisa.
Ya no eran aquellos niños de hacía unos años, Yamato ya tenía 15 años y Mimi 14, pero en esos años, Mimi había comenzado a desarrollar algunos sentimientos hacia Yamato, pero como el chico solamente vivía para los estudios y para el equipo de quidich de la escuela, el no notaba nada de eso.
Y aunque ella sabía que él jamás se había dado cuenta de sus sentimientos, ella se sentía feliz por ver cada día a Yamato. Pero su corazón se rompió un día que supo que en el octavo año de Yamato salía con una chica, de cabellos negros, y lentes de marco rojo, Mimi no podía negar que era una chica bonita, pero su corazón se quebraba cada vez que los veía juntos.
-¿Te cae mal?-Pregunto Yamato un día en el estanque a Mimi.
-No, como crees eso posible-Dijo Mimi un poco avergonzada.
-Es que de repente veo que no te gusta estar con nosotros-Yamato dijo un poco preocupado.
-La verdad no me gusta estar con ustedes-Yamato se preocupó un poco-Lo que pasa, es que yo siento que una pareja debería estar solo ellos dos-Yamato conocía desde hacía muchos años y conocía cuando ella mentía.
Pero cada noche sin que nadie supiera, Mimi lloraba amargamente por aquella relación, ya tenía bastante tiempo que no veía a Yamato de la misma manera, sino que lo veía con ojos de amor, como aquel príncipe con el que siempre soñó.
Yamato se graduó en su décimo año, dejando a Mimi sola en el castillo, Yamato quería dedicarse al estudio de criaturas mágicas, así que fue a Londres a buscar al mejor Magizoologo del mundo Newt Scamander, a aprender de él. Pero esa decisión no se la comento para nada a Mimi, en sus primeros meses después de graduado Yamato no le escribió a Mimi como le había prometido. Simplemente aquella promesa que se hicieron de pequeños había desaparecido.
Mimi salió de la escuela con el corazón roto, por aquella pérdida que tuvo, pero al salir no tenía tiempo de quedarse a llorar en casa de sus padres, tenía que estudiar aún más para poder ejercer la profesión de medicina mágica, como sus padres, siempre había estado interesada en ello.
Mandaba lechuzas todos los lunes por la tarde con cartas hacia Yamato, pero nunca tuvo respuesta, las lechuzas volví sin mensajes. Así que decidió convertirse en alguien reconocida para que Yamato supiera de ella y pudiera volver a estar en contacto con él.
Pasaron algunos años y Yamato seguía el estudio de criaturas mágicas, el señor Scamander, hacia muchas expediciones por todo el mundo donde Yamato lo seguía, conoció muchos lugares y muchas criaturas, durante un tiempo si recibió las cartas, siempre decía que las respondería pero nunca lo hacía, su investigación le absorbía todo el tiempo. Siempre sentía que algo le faltaba, algo en esas cartas lo hacía feliz, pero por las presiones y el trabajo absorbente, nunca pudo contestarlas, y se sintió más vacío en el momento en el que dejo de recibirlas.
Poco después que llego a estudiar con el señor Scamander llego una chica japonesa junto a él, la conocía por que estuvo en el mismo año que el pero de una casa diferente, ella pertenecía a la casa de Genbu, su nombre era Sora Takenouchi, la chica se sentía muy segura de estar ahí con él por qué al menos conocía a alguien.
Los dos eran muy buenos compañeros de trabajo, y ella le ayudaba mucho a su investigación, pero el noto algo extraño, ella parecía tener sentimientos hacia él, algo que no le agradaba mucho, pero ella no era una chica empalagosa que estuviese detrás de él todo el tiempo, incluso creyó que eran suposiciones suyas.
Un día paseando por Londres Yamato vio una cafetería, con varias mesas afuera, y vio a una chica muy bonita sentada en una de ellas, la chica leía un libro de medicina mágica, algo que se le hizo curioso, y entonces la reconoció. Se sentó en la mesa donde se encontraba ella.
-Disculpe esta…
-Ocupada, lo sé-Yamato dijo con una gran sonrisa.
Mimi se sorprendió mucho al verlo ahí sentado. Había ido a Londres para estudiar unos con uno de los mejores médicos mágicos de todo el mundo, y se encontraba en uno de sus días de descanso, así que fue a visitar una cafetería muy popular que le recomendaron y realmente no se esperaba encontrarlo ahí.
-¿Cómo estás?-Mimi se había quedado sin palabras al verlo, era un poco mayor, y su cuerpo había cambiado mucho, haciéndolo ver como un hombre muy atractivo.
-Yamato… que sorpresa, no esperaba verte aquí-Mimi tenía las mejillas sonrojadas, Yamato la encontraba mucho más bonita de cuando la vio por última vez.
-Tenía mucho tiempo que no te veía, lamento no haber podido contestar ninguna de tus cartas-Mimi sintió que se le rompió el corazón al escuchar esas palabras
No sabían cómo actuar, no sabían que decir, Yamato comenzó a preguntarle por su vida y a que se dedicaba, y como por arte de Magia la conversación fluyo como si no hubiese pasado ni un minuto desde que se separaron.
Habían quedado de ir por otro café al día siguiente, y a partir de ese momento se veían en aquella cafetería todos los días a las 6 de la tarde. Mimi sentía que aquellos sentimientos de la niñez volvían, sentía que cada vez que veía a Yamato algo en su corazón florecía.
Yamato un día la invito a visitar el lugar donde trabajaba y donde se encontraban todas las criaturas mágicas que estudiaba. Yamato sentía que ese vacío que tenía en el pecho Mimi con pocos días se estaba llenando.
-Sora ve a casa por favor-Dijo ese día que la castaña iba a llegar, mientras acomodaba las cosas para que hacer.
-¿Pero, por qué? ¿Te volverás a quedar hasta tarde? Si es así me quedare contigo.
-No, no Sora, solo, ve a casa por hoy terminamos.
Sora no entendía por qué Yamato se encontraba nervioso esa tarde, pero ella quería quedarse con él hasta el último momento, como lo hacía todos los días, vio como el chico se acomodaba la corbata y el saco, pero de lo apurado que estaba no lo hizo bien.
-Ven acá-La pelirroja se acercó a él y le acomodo la corbata.
Adoraba el perfume que utilizaba todos los días, y se acercó lentamente a los labios del chico.
-¿Qué haces?-Preguntó mientras retrocedía.
-Yo...-La chica no sabía que decir-Me gustas Yamato, me gustas desde que estábamos en la escuela, por eso te seguí hasta acá.
Yamato se sorprendió al escuchar lo que decía, no tenía idea de los sentimientos de la chica.
-Pero nunca me hiciste caso, siempre estabas pegado a esa castaña de Suzaku, y cuando comenzaste a salir con Mei...se me rompió el corazón.
Yamato no entendía lo que pasaba, en que momento ocurrió todo eso...y entonces escucho el timbre de la entrada, Yamato salió corriendo hacia esa dirección, estaba nervioso por lo que pasaba, y se puso más nervioso al ver a Mimi en la puerta con un bonito vestido rosado.
-Pasa-Dijo el rubio dejándola entrar, pero no sabía qué hacer con Sora abajo donde cuidaban a las criaturas mágicas.
Mimi vio aquel pequeño departamento, bastante organizado y lleno de libros, y fue cuando la vio, vio a la chica pelirroja salir de detrás de una puerta, Mimi vio a Yamato y este se puso nervioso.
-¿Yamato...es...esa chica de... Suzaku?-Sora pregunto un poco confundida.
-Sí, es Mimi Tachikawa, vino a visitarme...
-¿Por eso...me corriste?-Sora pregunto algo molesta.
-¿Qué? No, no te corrí, yo solo dije que...
-Salgo con él-Sora dijo para intimidar a Mimi.
La castaña se sorprendió, Yamato en esa semana no le había mencionado nada de salir con alguien, y sintió que Yamato simplemente la había invitado para presentarle a aquella chica pelirroja, y realmente sus esperanzas en él se volvieron a desvanecer.
-Eso no es verdad-Yamato dijo bastante preocupado de que Mimi creyera esa mentira.
-Claro que sí, me lo acabas de pedir...
-Yamato...-Los ojos de Mimi estaban cristalinos, aguantaba con fuerza las ganas de lloras.
-Mimi no llores, eso no es verdad-Yamato intento acercársele, pero Sora intervino abrazándolo del brazo.
-Tú siempre fuiste un chico apuesto... atractivo...que todas las chicas estaban locas por ti...
-Sí y él me eligió a mí...
Mimi no pudo más y salió corriendo de ahí, Yamato estaba muy molesto por lo que Sora acaba de hacer, así que se alejó de ahí y salió corriendo detrás de Mimi. La castaña no podía creer lo que pasaba, como se había vuelto a dejar engañar por Yamato, si era su amigo, un amigo por el cual tenía sentimientos, pero el parecía seguir, siendo solo eso su amigo.
Llegó a un callejón sin salida donde Yamato la acorraló, Mimi saco su barita y lo amenazó.
-Alejarte de mí-Dijo entre lágrimas-Déjame sola…
-Déjame explicarte...baja esa barita…
-No-Mimi saco chispas de su barita para espantarlo
Pero Yamato no se inmuto, tan solo se acercó más a la castaña hasta acorralarla en la pared.
-Yamato, por favor, no hagas esto, sabes cuánto tiempo pase enamorada de ti, incluso sabes cuánto tiempo te espere-Yamato se sorprendió por la confesión de la chica.
-Espera… ¿Qué estás diciendo?
-Lo que oíste-Mimi lo empujaba con los brazos para tener cierta distancia, ella ya no quería hablar sobre el tema, pero Yamato le insistía en hablar.
-¿Has estado enamorada de mí?-Pregunto el rubio, a lo que ella se negó a contestar-Por favor Mimi, sé que cometí un error, y no cumplí mi promesa de estar en contacto contigo, y no ir a visitarte cuando podía…
-¿Y solo para eso me hablaste?-Los ojos de Mimi comenzaron a gotear con facilidad-Para restregarme en la cara que eras la persona más feliz con otra persona-Mimi no podía realmente dejar de llorar-Estoy feliz por ti Yamato, en verdad estoy…
Mimi no pudo continuar con la frase porque Yamato inmediatamente la había besado, un beso dulce y tierno, un beso que anhelaba desde que era una estudiante, un beso que se moría por tener, pero que hasta muchos años después tuvo. Yamato se separó de ella viendo sus hermosos ojos miel, y viendo las mejillas sonrojadas de la chica, viendo como sus suaves labios rosados temblaban por aquel beso fugas que tuvieron.
-Nunca te llamaría para restregar mi felicidad en tu cara-Mimi no supo que decir-Estuve muchos años trabajando en la búsqueda de criaturas mágicas, y estuve toda mi vida enfocado en eso…pero sentía que algo me faltaba, alguien me faltaba, y aquel día que te vi en ese café me di cuenta de que tú me hacías falta.
Seco una de las lágrimas que corrían por el rostro de la castaña con el pulgar y luego pego su frente con la de ella.
-Estuviste toda mi vida a mi lado, y cuando me di cuenta ya no estabas. Me hacías falta Mimi Tachikawa, pero fui realmente un idiota al no ir en tu búsqueda. Debí volver por ti cuando saliste de la escuela y traerte a Londres conmigo-Yamato el abrazo fuertemente.
Mimi confiaba en Yamato y sabía que sus palabras no eran falsas, sabía que aquella mirada que le dedicaba era una mirada de amor real. Mimi sin pensarlo beso a Yamato, eso lo había querido hacer hacía mucho tiempo, pero no se atrevía a hacerlo.
-Por favor perdóname y acepta una invitación a cenar esta noche, solo tú y yo-Yamato propuso tomando de las manos a la castaña.
La castaña acepto gustosa y sabía que a partir de ese momento su mundo se volvería mágico.
Hola a todos, este es un nuevo oneshort, para el #mimatoweek pero por distintos motivos no pude publicarlo hasta este momento, pero oigan nunca es tarde para publicar un mimato. Espero que les guste, este es para el día de crossover, basado en las películas de "Animales fantásticos" del mundo Mágico de Harry Potter. Los estaré leyendo.
NOTA: La escuela que menciono es: La escuela de Magia Mahoutokoro, una de tantas escuelas de magia del mundo ubicada en Japón, y toda la información la saque de distintos foros sobre el mundo Mágico.
