Disclamer: Todo lo conocido es de Horikoshi.

Portada: currynim_ en Twitter.

Cuarto día del Kinktoker 2021 - Role play.

Al principio no estaba muy segura de qué pareja usar pero, de la nada, se plantó en mi mente la imagen de Izuku con falda y Katsuki diciéndole que tiene que ser más respetuoso con sus profesores... eso evolucionó a esto.

No sigo para que lean la historia sin aburrirse más de lo necesario.

Tags: Nalgadas, Cockwarming, Castigo, Sexo explícito, Representación de Profesor/Alumno.


Katsuki estaba llenando unos formularios de evaluación cuando oyó la puerta principal abrirse, dejándole saber que su esposo había llegado a casa. Intentó ignorar su instinto de levantarse para ir a recibir a Izuku, obligándose a enfocar su concentración en los papeles frente a él; aunque no le estaba yendo muy bien, podía escuchar perfectamente cómo Izuku dejaba los zapatos junto a la puerta, cómo entraba a la cocina, el clic del interruptor de la luz y el pitido del horno encendiéndose.

Desistió cuando oyó los pasos de su esposo acercarse más y más, hasta que la luz del pasillo entró en la oficina y reconoció el cabello verde, más desarreglado que de costumbre. «El muy tonto debe habérselo dejado secar al aire», pensó Katsuki, bajando el rostro hasta el piso, dándose cuenta de la enorme sonrisa que le dedicaba Izuku; robándole un par de latidos de inmediato. «No sé cómo lo hace, pero el nerd me deja sin habla cuando sonríe así».

Izuku se acercó al escritorio y se reclinó sobre él para alcanzarlo. Katsuki terminó de acortar la distancia y lo besó, a modo de saludo, pero parecía que su esposo tenía otra idea en mente. Izuku serpenteó una mano hasta entrelazar sus dedos con los de Katsuki y la haló hacia él, plantando otro beso antes de dejarlo ir y rodar su silla hasta el escritorio de su esposo; acompañándolo hasta que terminara de trabajar.

—¿Qué pusiste en el horno? —preguntó Katsuki, poniendo uno de los formularios en el montoncito de los que ya estaban listos.

—La carne con vegetales que habíamos preparado anoche, —Izuku puso ambos codos sobre la mesa y apoyó la barbilla en las palmas de sus manos—, lo puse bajito para que se caliente bien mientras tú terminas aquí.

—Bien —respondió, escribiendo su nombre en la primera casilla del siguiente papel—. Esto de ser entrenador es un horror.

—¡Kacchan! —exclamó Izuku, poniéndose de pie de un salto—. Verdad que hoy tenías tú primera clase en la academia. ¿Cómo te fue, Kacchan? ¿Cómo son los estudiantes? ¿Qué dones tienen? ¿Quién te ayudó? ¿Estaba Aizawa ahí? ¿Lo viste? ¿Y…?

—¡Bájale dos, nerd! —Izuku no había perdido la costumbre y Katsuki todavía se irritaba cuando él empezaba a murmurar como loco—. ¿Podemos hablar de eso mientras comemos?

—Sí, Kacchan —susurró Izuku, avergonzado por haberse dejado llevar por la emoción—. Voy a ir poniendo la mesa y me voy a cambiar. —Izuku fue hacia la puerta—. ¿Qué quieres tomar, Kacchan?

—Sorpréndeme —respondió Katsuki, regresando a sus papeles, firmando el que había llenado.

Izuku salió de la oficina, cerrando la puerta detrás de sí, y regresó a la cocina para revisar cómo iba la comida. Abrió el horno y vio que aún estaba frío, así que agarró el mantel y los platos del estante para ponerlos en la mesa de camino a la habitación. Los colocó en su lugar y siguió por el pasillo hacia el cuarto que compartía con su esposo, entró y encendió la luz antes de ir al closet para buscar una camisa y unos shorts.

—Kacchan parecía feliz, le tuvo que haber gustado la clase que dio. —Izuku había empezado a murmurar sus pensamientos mientras empujaba la puerta del clóset—. Quizás había alguien con un don interesante y se le quedó en la mente… o le sorprendió el traje de alguno de los estudiantes…

Sin poder evitarlo, la mirada de Izuku se desvió al final de su lado del armario, donde tenía guindado el uniforme de la UA. Se acercó a esa esquina con una idea en la mente, mordiéndose los labios mientras levantaba la mano para agarrar el gancho y sacarlo de la barra. Examinó el traje antes de decidir probárselo, había crecido un par de tallas desde que habían salido de la academia e Izuku estaba casi seguro de que no le quedaría para nada.

Tal como esperaba, los pantalones no le subían por los muslos y la camisa no le cerraba en el pecho, además de que se estiraba en los hombros. Escaneó la parte de ropa formal del armario y encontró una camisa de botones blanca, bastante parecida a la del uniforme; esa sí era de su talla porque la habían comprado recientemente.

Desvió la mirada al lado donde tenía el par de faldas que le había regalado Mina luego de saber que no le molestaba ponérselas y descubrió que una de ellas era casi del mismo verde del uniforme, así que decidió que se pondría esa falda con la camisa y la corbata roja que estaba en el mismo gancho del uniforme; aunque Izuku todavía no había aprendido a atar bien las corbatas, Katsuki era quien se la acomodaba cada vez que debía ponerse una.

—Espero que Kacchan esté de humor para esto —murmuró lo más bajito que pudo mientras empezaba a sacarse la ropa con la que había salido de la agencia.

Se cambió y fue hasta el espejo de cuerpo completo que estaba detrás de la puerta del clóset. Subió y bajó la mirada un par de veces antes de armarse de valor y salir de la habitación. Caminó de puntillas hasta la cocina y apagó el horno, seguro de que no comerían aún si Katsuki le seguía el juego. Agarró la botella de vodka de mora que había traído Todoroki la última vez que el Dekusquad se había reunido en su casa y sirvió dos vasos, los colocó sobre una pequeña bandeja y fue hacia la oficina; los nervios haciéndolo temblar levemente.

Volvió a tocar a la puerta, esperó a que su esposo le dijera que podía entrar y pasó el umbral bajó la mirada sorprendida de Katsuki; sus labios entreabiertos mientras se lo comía con los ojos, como si fuese la primera vez que lo veía vestido de esa forma. Izuku se acercó al escritorio y dejó la bandeja en una esquina, antes de tenderle uno de los vasos a su esposo y acercar el otro a sus propios labios.

—¿Qué es esto, nerd? —preguntó Katsuki, arqueando una ceja cuando pudo hilar sus pensamientos—. ¿Por qué?

—Mi profesor debe estar cansado, —empezó Izuku regresando su vaso, casi vacío, a la bandeja—, y yo lo puedo ayudar a relajarse.

—¿Por qué de estudiante? —Katsuki no sabía a dónde ver, si notar el contraste del blanco de la tela contra el color de su piel o si era mejor detallar la forma en la que los muslos de su esposo se veían aún más musculosos bajo el borde de la falda.

—Porque mi Kacchan merece un regalo por dar su primera clase y no morir en el intento —respondió Izuku, terminando de rodear el escritorio y posicionándose detrás de su esposo.

Izuku colocó ambas manos en los hombros de Katsuki y empezó a masajear con calma, presionando más en los lugares que sabía que él siempre tenía más tensión acumulada y comenzando a desatar los nudos que habían formado en sus músculos. Se movió hacia su nuca e impuso un poco más de fuerza donde localizó nudos, arrancándole suaves suspiros a su esposo.

No tuvo más tiempo antes de que Katsuki subiera las manos y lo tomara de las muñecas para que se detuviera. Enseguida giró la silla con los pies, para tenerlo de frente y ser capaz de halarlo hacia él para besarlo con ansias tan pronto pudo. Uno de sus brazos rodeó a Izuku de la cintura y lo acercó más a él, prácticamente obligándolo a que se sentara en su regazo, antes de volver a besarlo.

Izuku sabía que Katsuki reaccionaría así y estaba seguro de que lo dejaría sin aire si seguía con el acto de estudiante; además que el día siguiente era su día libre, así que no le preocupaba en lo absoluto eso de tentar a su esposo y no ser capaz de caminar normal la mañana siguiente… de hecho, eso era justo lo que quería; sentir durante todo el día el dulce dolor que le quedaba después de una buena follada.

Izuku logró soltarse del agarré de Katsuki en su otra muñeca y le pasó los brazos por encima de los hombros, una mano en su nuca y la otra enterrada en su cabello; empujándolo hacia él y jalando suavemente de las hebras para que su esposo elevara más la cabeza. Ambos se mordisquearon los labios y pelearon por llevar el control del beso antes de que Izuku decidiera que lo dejaría ganar esa vez.

Katsuki apoyó su mano libre sobre el muslo de su esposo y apretó los músculos, masajeándolo mientras subía; metiendo los dedos por debajo de la falda, acariciando su piel con lentitud. Katsuki sabía dónde tenía que tocar para que Izuku soltara los sonidos más dulces, pero no quería empezar tan rápido; le pareció mejor disfrutar de la situación y ver a dónde pretendía llegar su esposo con todo eso.

De pronto, escuchó cómo Izuku tragaba con fuerza, señal del nivel de sus nervios, y así mismo se alejó de sus labios, se inclinó hacia la mesa y agarró uno de los bolígrafos que estaba utilizando para llenar los formularios. Tomó una de sus manos y le giró la muñeca hasta que su palma estuviera en su dirección; escribió su nombre y número personal justo en el medio, un corazoncito sobre cada i y un "llámame" en la esquina junto al pulgar.

Katsuki alzó la mirada al rostro de su esposo y se dio cuenta del sonrojo en sus mejillas, de la forma en la que se extendía hasta su cuello; sonrió de lado al pensar en lo que podría hacer en respuesta. Izuku intentó regresar el bolígrafo a su sitio pero él se lo impidió, una mano en el centro de su pecho y la otra en su barbilla; obligándolo a que no pudiese mover el rostro para que lo viera directamente.

—¿Y usted le da su número a cualquier persona, joven Midoriya? —susurró Katsuki, alzando una ceja para completar su expresión coqueta.

—No, Bakugou-sensei —respondió Izuku, bajando la mirada a un lado, en un intento de inocencia pero Katsuki podía ver bajo el acto y sabía lo que su esposo quería lograr con todo eso.

—Tendremos que enseñarle cómo tratar con sus profesores. —Katsuki agarró el bolígrafo de su mano y lo dejó sobre el escritorio antes de volver a escanear a Izuku—. Levántese, joven Midoriya.

—¿Qué va a hacer, profesor? —El brillo en la mirada de Izuku delataba lo ansioso que estaba por la situación; esas cosas no podía ocultárselas a su esposo.

—Castigarlo por andar de lanzado, —Katsuki empujó levemente a Izuku para recordarle lo que debía hacer pero él no se movió—, tendremos que ver cuánto puede aguantar sin pedir perdón, joven Midoriya.

—¿Y qué ganaría yo con esto, Bakugou-sensei? —Izuku empezaba a bajar las barreras que inhibían ese lado de su personalidad.

—Aprender cómo lidiar con chicos atrevidos como usted —dijo Katsuki, subiendo la mano de su pecho a su cuello y empujándolo con más fuerza, logrando ponerlo de pie.

Katsuki empujó la silla hacia un lado y giró a Izuku, recostándolo contra la mesa al pegar su pecho contra la madera y mantenerlo en el sitio con la mano que presionaba el centro de su espalda; aunque Katsuki sabía que si su esposo quisiera, podría usar su don para librarse pero esperaba que no lo hiciera.

Se acercó más a él, separándole las piernas con un par de patadas al nivel de sus tobillos y se posicionó detrás de Izuku, restregando su erección entre las musculosas nalgas de su esposo, logrando sacarle un jadeo al sentirlo y aumentando su propia excitación al escucharlo. Izuku volteó la cabeza para intentar verlo pero no fue capaz de hacerlo cuando oyó la voz grave de su esposo hablándole.

—Vamos a empezar con diez —murmuró Katsuki, acercándose a su oído para tenerlo aún más cerca—, ¿qué tiene que hacer si es demasiado?

—Semáforo o tres golpes a la mesa —respondió Izuku, su tono empezando a agudizarse por el deseo.

—Va a contarlas para mí, joven Midoriya. —Katsuki lo haló más hacia la esquina para que él pudiese ponerse más cómodo—. Fuerte y claro, ¿está bien?

—Sí, —Katsuki no esperaba oírlo con ese dejo de súplica en la voz—, Bakugou-sensei.

No era la primera vez que hacían eso así que Katsuki ya sabía hasta dónde podía aguantar Izuku sin decirle nada ni hacerle daño; el punto era excitarlo, no maltratarlo. Decidió que empezaría suave. Puso la mano sobre la nalga derecha de su esposo y masajeó un par de segundos, como preparando a Izuku para lo que iba a venir.

No esperó tanto para separar la mano unos centímetros y golpear con poca fuerza, apenas logrando que su culo vibraba y sin dejar ninguna marca; Katsuki sonrió complacido al escuchar a su esposo, con su agudo tono, empezando a contar sin que le temblara la voz. Acarició un poco el sitio antes de darle la segunda, un poquito más fuerte y justo en el mismo lugar.

Izuku se tensó ambas veces por la sorpresa, al no poder ver a su esposo y así, no ser capaz de prever cuándo iba a caer la siguiente nalgada. Él esperaba que Katsuki no se contuviera al final del castigo, porque realmente le apetecía sentir el ardor y débil dolor que seguía a cada golpe; sabía que si alguien lo escuchase, lo llamaría masoquista, pero no le interesaba en lo absoluto… habían cosas más importantes que hacer.

La tercera y la cuarta vez lo llenaron de ese placer culpable que sientes cuando haces algo que "está mal"; esa idea haciéndolo mucho más cachondo que antes. Ambas nalgas habían recibido golpes y las sentía ligeramente rojas antes de que Katsuki se acercara a su oreja y le mordiera el lóbulo; equilibrando la fuerza de la nalgada con la sensación de la mordida.

Izuku ya empezaba a sudar y jadear sonoramente, sus caderas pidiéndole a gritos que buscara alguna forma de fricción, pero él sabía que Katsuki se molestaría si no era capaz de controlarse. En la sexta nalgada, Izuku no pudo más y gimió el nombre de su esposo, empujando las caderas contra el borde de la mesa y arqueando débilmente la espalda.

La séptima llegó con un poco más dolor de lo esperado, la piel le ardía pero esa sensación le hacía sonreír e ir subiendo en el calentómetro; por alguna extraña razón, a Izuku le gustaba mezclar un poco de dolor en todo. La octava le hizo gritar, entremezclándose con las suaves palabras que le susurraba Katsuki al oído mientras Izuku bajaba de la reacción inmediata de cada nalgada.

En la novena, las lágrimas que se le habían acumulado en los ojos, empezaron a brotar y bajar por sus mejillas; las ligeras caricias y cortos besos que Katsuki repartía por su espalda, le hacían sentirse muchísimo mejor. Su esposo le recordó que la siguiente iba a ser la última e Izuku comenzó a sentirse mucho más entre la espada y la pared… realmente lo estaba disfrutando.

Katsuki se alejó de su rostro antes de volver a sentir sus manos sobre su delicada piel, totalmente roja luego del tratamiento que había tenido con las nalgadas de Katsuki. Izuku, quién no se había quejado ni protestado, pensó en cómo se sentiría cuando tuviese a Katsuki en él y soltó un agudo gemido por la imagen mental de lo que quería que su esposo le hiciera.

—¿En qué está pensando, joven Midoriya? —preguntó Katsuki, quitándole todo contacto con su piel.

—Uhm… —Izuku sabía que si le decía, su esposo iba a cachondearse pero también lo tentaría, pero también estaba seguro de que si no le decía, recibiría un castigo más largo; no sabía qué hacer.

—Habla. —De pronto tuvo a Katsuki de pie frente a él, la hebilla de su pantalón al nivel de sus ojos.

—Tequierodentro —dijo Izuku, de golpe y escondió su rostro con las manos.

—Eres un alumno desesperado, ¿eh? —Katsuki lo jaló del cabello, enderezándolo hasta que estuviese parado—. ¿Crees que puedes decirle algo así a tu profesor y salirte con la tuya?

Izuku se alegraba de tener la mesa detrás de él y la mano de su esposo sosteniéndolo, porque si no ya se hubiese caído… pero la tranquilidad no le duró mucho porque Katsuki soltó su cabello y alejó su cuerpo unos centímetros de él, sólo dejando sus manos en sus hombros.

—De rodillas, joven Midoriya —demandó Katsuki, presionando suavemente hacia abajo mientras hablaba.

—¿Qué va a hacer conmigo, Bakugou-sensei? —Izuku puso su mejor expresión inocente al verlo desde el suelo, haciendo un puchero en un intento de descontrolar la atención de su esposo.

—No se va a mover, no va a succionar, no va a lamer, no va a hacer nada, —Katsuki fue abriéndose el pantalón mientras lo decía, con su característica sonrisa de lado—, ¿entendido, joven Midoriya?

—¡Sí, Bakugou-sensei! —exclamó Izuku, desviando la mirada al bulto frente a sus ojos.

—Si se porta bien, tendrá una recompensa cuando termine de hacer mi trabajo —añadió Katsuki, bajándose un poco los interiores antes de sentarse de nuevo en su silla.

—Mhm… —Izuku no estaba seguro de poder hacer lo que su esposo le pedía pero lo iba a intentar con todo lo que tenía; daría lo mejor de sí para ignorar su adoración por saborear la polla de Katsuki.

Katsuki empujó su cabeza hacia su pene con una mano, separándole los labios con la punta y cerrando los ojos al sentir el calor de la boca de su esposo; eso siempre lo volvía loco y era consciente de que esto sería un castigo para él también, pero quería llevar a Izuku al límite, así que tendría que aguantarse.

Empujó a Izuku hasta que quedara debajo del escritorio y agarró los cuatro formularios que todavía no había llenado, tomó el bolígrafo que su esposo había utilizado minutos atrás y empezó a escribir sus datos en la parte de arriba, su atención dividida entre lo que cada línea le pedía y la sensación de tener a Izuku de esa manera.

Sentía la respiración de su esposo hacerle cosquillas cada vez que exhalaba, su firma se veía de lado cuando Izuku tragó alrededor de su polla; haciéndolo saltar en su sitio y agarrar el bolígrafo con más fuerza. «El primero debe ser el más difícil», pensó Katsuki, tomando una profunda bocanada de aire antes de pasar al siguiente formulario.

En el segundo sólo tembló ligeramente cuando Izuku volvió a tragar a su alrededor, presionando contra la sensible piel de su cabeza. Bajó una de sus manos al cabello de su esposo, jalando suavemente a modo de aviso, sabiendo que Izuku tragaba con más fuerza para tentarlo a él. Sus dedos enterrados en las hebras verdes, masajeando con dulzura mientras llenaba el siguiente formulario e intentaba controlar su propia respiración.

Katsuki quería impulsar las caderas y follarse la boca de Izuku pero no podía dejar ir su palabra por las ansias que sentía o por lo erótico que se veía su esposo entre sus piernas, siguiendo lo que él le había dicho que hiciera; Izuku siempre lograba lucir demasiado provocativo para su propio bien. Katsuki firmó el último papel y lo puso en el montoncito de la esquina, colocó el bolígrafo en la parte de arriba y cerró los ojos un momento, queriendo disfrutar de la sensación de la boca de su esposo alrededor de su polla.

Izuku fijó la mirada en los ojos rojos de su esposo, cuando este bajó el rostro y lo vio; lágrimas acumulándose y nublando el brillo de sus iris verdes. Katsuki no pudo evitar morderse los labios bajo la influencia de su expresión implorante; uno de los puntos débiles de Katsuki era esa forma de ser inocentemente perversa de su esposo, y lo adoraba mucho más por eso.

—Ábrase mientras me prepara, joven Midoriya… —susurró Katsuki, presionando la cabeza de su esposo hacia su pelvis—, pero no se puede correr.

—Sí, Bakugou-sensei —respondió Izuku, aunque soltó un suave suspiro exasperado porque sabía que su esposo lo llevaría, o haría que llegara, al límite más de una vez.

Katsuki le tendió una pequeña botella con un líquido transparente e Izuku se cubrió los dedos de una mano con él; esparciéndolo mientras lo calentaba un poco, antes de llevarse el índice a su agujero. Izuku masajeó el tenso músculo antes de presionar y traspasarlo, acariciando su interior bajo el leve temblor de su cuerpo por la extraña posición en la que se encontraba.

Katsuki esperó unos segundos antes de moverse y recordarle a Izuku lo que tenía que hacer a la vez. Haló suavemente de las hebras verdes, hasta que sólo la punta seguía en la boca de su esposo y le hizo señas para que empezara; Izuku succionó con fuerza antes de salirse por completo y lamer alrededor de la cabeza. Katsuki echó la cabeza para atrás cuando su esposo se metió uno de sus testículos en la boca, incapaz de contener el gemido que salió de su garganta.

Izuku besó con dulzura la capa de vello antes de lamer desde la base, justo donde estaba la vena más gruesa de su pene; y donde sabía que su esposo se descontrolaría. Katsuki presionó uno de sus propios muslos con la mano que tenía libre en un intento de equilibrarse y mantenerse calmado; sin muchos buenos resultados, porque podía sentir cómo el líquido pre-seminal salía a borbotones.

Izuku podía saborearlo y eso lo ponía más cachondo porque sabía que él era el causante de que Katsuki se pusiera así y a él le fascinaba descomponer a su esposo de a poco; era un loco por tentar a Katsuki cada vez que podía, lo bueno era que a Katsuki también le encantaba la explosión de sensaciones que llegaba con el orgasmo, luego de una buena y larga espera.

Izuku gemía alrededor de su polla, sus ojos cerrándose sin poder evitarlo, su cabeza moviéndose casi por inercia y sus caderas echándose hacia atrás por si solas. Katsuki sabía, por la forma en la que su esposo vibraba visiblemente y lo agudo de sus gritos, que Izuku estaba cerca, así que decidió separarlo de él violentamente; antes de que cualquiera de los dos perdiera el control; él aún quería tener mucha más diversión, más ahora, que ya había terminado su trabajo.

—Joven Midoriya, venga a sentarse —dijo, señalando su regazo y sonriéndole de lado nuevamente—. Va a follarse con mi polla hasta que le duelan las piernas de tanto rebotar, ¿entendió?

—¡Sí, Bakugou-sensei! —Izuku sacó los tres dedos que tenía en su culo después de un momento y se levantó, siguiendo las órdenes de su profesor tan pronto eran dichas.

—No te vas a venir hasta que no te haya llenado yo, —Katsuki acercó sus labios o su boca mientras Izuku se acomodaba sobre él—, y las manos detrás de mi cabeza.

—Mhm. —Izuku recordaba demasiado bien las muestras de placer que sacaba de su esposo con sus suaves caricias en la piel de su nuca y los tirones de las cortas hebras en la base de su cabello.

Aunque era Izuku el que controlaba la velocidad, la intensidad fue decidida por Katsuki al unirse al movimiento de su esposo e impulsar las caderas hacia arriba y golpear la próstata de Izuku luego de un par de estocadas; su esposo gritó su nombre entre gemidos mientras se tensaba alrededor de él, haciendo que él mismo también sollozara de placer.

La presión y el dolor en su abdomen aumentaban con cada roce, con cada golpe, con cada rasguño, con cada beso y con cada lamida. Los gritos de ambos intensificándose con el paso del tiempo. Sus pieles volviéndose más y más sensibles con cada movimiento. El nudo en su interior empezaba a tensarse. Se les hacía difícil mantener los ojos abiertos y la boca cerrada; hacían justo lo contrario cada vez que se movían.

—¡Izuku, me voy a correr! —exclamó Katsuki, dejando el acto de profesor para agarrar a su esposo de la barbilla y acercarse a sus labios, besándolo con toda la pasión que tenía guardada.

—Yo también, Kacchan… —Izuku seguía con sus movimientos con la misma intensidad, aumentando la velocidad luego de que Katsuki apretara su agarre en sus caderas—, estoy a punto, Kacchan.

Bencenos se dibujaron frente a sus ojos, círculos de colores decorando la imagen frente a él, aunque tuviese lo párpados cerrados. La boca totalmente seca y sus labios totalmente mordisqueados. Katsuki se corrió justamente luego de cambiar el ángulo y ser capaz de darle a la próstata de Izuku con cada estocada; logrando que la excitación de ambos se elevara por los cielos y llegaran al clímax casi al mismo tiempo.

No tardó mucho antes de que Katsuki llenara el interior de Izuku con su corrida, penetrándolo un par de veces más, con el extraño pero jugoso sonido de él mezclándose con el lubricante. Izuku lo siguió tres estocadas después, convulsionando entre los brazos de su esposo, mordiéndole el cuello y gritando su nombre entre gemidos; se desplomó sobre Katsuki luego de que la última ola de sensaciones lo atacara intensamente.

—Se portó bien, joven Midoriya —murmuró Katsuki, presionando a su esposo contra su pecho—. ¿Le gustó su recompensa?

—Mhm… —fue todo lo que respondió Izuku, su voz rasposa por lo seca que estaba su garganta—. Gracias, Bakugou-sensei —añadió al cabo de unos minutos.

El abdomen de ambos estaba manchado del líquido blanquecino de Izuku, quien no era capaz de mover las piernas en lo absoluto. Katsuki esperó a que su esposo escondiera el rostro en su cuello antes de recoger un poco de su corrida con los dedos y llevárselos a la boca, lamiéndolos mientras Izuku mantenía los ojos cerrados; sonrojándose cuando lo descubrió saboreándolo.

Un beso hambriento indicó la pasión del momento. Un fuerte abrazo y suaves suspiros demostraban el esfuerzo que habían hecho ambos. El débil dolor que sentían en el cuerpo eran prueba de lo mucho que se adoraban y la intensidad de sus orgasmos; el placer aun nublándoles el pensamiento. Sus dedos entrelazados eran muestra de que no querían separarse y sus miradas encontrándose era su forma de decirse que no querían a más nadie a su lado.

Katsuki cargó a su esposo hasta el baño, ayudándolo a mantenerse de pie mientras se duchaban entre ellos y se vestían entre besos silenciosos; suaves caricias reconfortantes los hacían suspirar. Fueron a la cocina tomados de la mano, luego de que Katsuki se acordara de que no habían comido, y calentaron sus porciones en el microondas para no tener que esperar mucho más; ambos estaban muy cansados.

Comieron en silencio, sus manos entrelazadas sobre la mesa y sus miradas pasando de sus platos a los ojos del otro. Dejaron los recipientes en el lavaplatos antes de dirigirse a su habitación y casi lanzarse a la cama; suspirando al sentir la suavidad de las sábanas y la comodidad del colchón que habían cambiado hacía un par de semanas. Izuku se acurrucó entre los brazos de Katsuki y usó su pecho como almohada, quedándose dormido casi enseguida.

—Te amo, Kacchan —musitó, totalmente somnoliento, justo antes de quedarse dormido.

—Yo también, nerd —respondió Katsuki, dejándole un último beso en la frente antes de acompañar a su esposo al mundo de los sueños.


Y eso es todo!

Hasta ahora, es la historia más explícita que tengo publicada y fue divertida de escribir, la verdad me gustó mucho, así que podríamos esperar más fics así en el futuro.

El BakuDeku me parece una pareja con tanto que explorar y siento que nunca se acaban las cosas de donde puedes sacar alguna idea.

MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTA HISTORIA! Los espero en la cajita de abajo, hay galletitas gratis :)