"Un ser humano cuyo corazón no muestra pasión es una persona que no tiene vida."Compendio de Andromeda
¡Está vivo!
Lo siento Harry,
tardaremos al menos unos cuarenta minutos más, Bill W
Harry acababa de recibir un mensaje por lechuza. Al parecer los Dursley regresarían no solo dos años y medio después, sino unos cuarenta minutos después al número 4 de Privet Drive
Había pasado entonces casi dos años y medio desde que pusiera un pie en esa tranquila calle. Un año y medio desde la batalla en Hogwarts … y todo parecía en esa calle tan igual, tan simple y callado como siempre, tan incómodamente igual, de alguna forma le disgustaba.
Harry se había adelantado a la casa, al aburrido número 4, para asegurarse de que todo estuviera bien, sin trampas mágicas, una limpieza general… todo lo suficientemente normal para los Dursley.
A pesar de haber pasado por tanto y de haber lidiado con sus traumas para con los Dursley, prefería no estar ahí más de lo necesario.
Harry decidió dar un paseo por su antiguo vecindario.
No sería peor que ver su vieja casa.
Ahí vivía la señora Felps, con sus dos hijos en la universidad y que solía presumir como trofeos… Esa era la casa de los Montz, el señor que todos parecían saber engañaba a su esposa y esta a él…
La casa de la familia callada y retraída, pero con suficiente dinero para que los vecinos no hablaran tan mal de ellos…
La casa de los Hill, tan pomposa como siempre…
Los william…
Los Fool, tan amigos de la tía Petunia,…
No recordaba el nombre de la familia que vivía ahí, pero su automóvil siempre era del año…
El matrimonio ahora no tan reciente…
esa casa…
y esa…
y aquella…
y esta…
y la casa gris.
La casa gris era su favorita, no por el lugar en si, sino por la viejesita que la habitaba. La señora de la casa gris era su vecina favorita.
Era una casa pequeña a la que apenas había visto que venían dos jóvenes un par de veces al año a darle mantenimiento y que solo vivía ahí la señora de pelo blanco y sorprendida sonrisa y que siempre estaba asomada a la ventana.
Era una casa linda, suponía Harry, el típico patio con pocas plantas, un color gris pero elegante, una puerta blanca con unas flores pintadas.
Y la señora que siempre le sonreía, casi sorprendida.
Harry siempre le devolvía la sonrisa y un breve asentimiento de cabeza como saludo.
Esa sonrisa había sido un bálsamo para él, era un enorme contraste no solo con sus tíos,sino con los vecinos en general, quienes creyendo o no queriéndoles importar la verdad, lo miraban con desdén o ignorándolo en el mejor de los casos.
Pero esa señora no.
Desde que Harry recordaba, la señora le había sonreído de esa manera, sorprendida, alegre y divertida.
Harry no tenía idea que era lo divertido de verlo, pero estaba seguro que no era burla lo que veía en su mirada, parecía verdadera diversión.
Con gran emoción, Harry se detuvo fuera de la casa.
Ahí estaba la señora, alzó sus cejas, como diciendo "¡Oh ese joven otra vez! hola jovencito."
Harry sin temer ahora a sus tíos, le regaló una sonrisa más grande que otras veces y un saludo con la mano.
La vieja, con su cabello gris a los hombros rió a carcajadas y le devolvió el saludo con la mano.
Harry siguió su camino hasta el parque, y se quedó en los columpios, disfrutando del sol y la paz.
Cuando miró su reloj, descubrió que no faltaba mucho para que los Dursley llegasen. momento de volver. Una vez más hizo una pausa frente a la casa gris.
Ahí estaba la señora, se sonrieron y saludaron.
Justamente Harry se estaba preguntando si sería correcto acercarse más y hablar con ella, cuando escuchó un claxon detrás de él.
"¡Chico! ¿ qué haces ahí como un vago?" era el tío Vernon conduciendo un lujoso auto azul; del lado del copiloto Bill y detrás, la tía Petunia y a su lado Dudley.
"Yo solo… solo estaba…" A pesar de ser ya un adulto y pasado por experiencias abrumadoras, se sintió como un niño regañado. "Solo saludaba a la señora de la casa."
Si, justo como cuando niño, el rostro del tío vernon, tomó su usual color enrojecido, la tía apretó los labios en un puchero molesto y Dudley solo parecía confundido.
"No seas tonto niño, nadie vive ahí." dijo el tío. Vernon dio una rápida y nerviosa mirada a la casa gris. "Tiene años vacía, y solo los hijos de la antigua dueña le dan mantenimiento de vez en cuando."
A Harry se le fue la sangre… quizá a la banqueta. Sintió un escalofrío por toda la columna vertebral, casi como un suave y frío dedo recorriéndole.
"Date prisa Vernon, quiero llegar a casa." Interrumpió la tensa escena la tía Petunia.
Bill parecía Incómodo. "Solo faltan algunas casas para llegar, ¿nos vemos ahí, Harry?"
casi sin darse cuenta, Harry asintió.
Miró el automóvil alejarse. Tomó dos respiraciones profundas y volteó la mirada.
Si, ahí estaba esa señora, con esa sonrisa juguetona, alzó las cejas como diciendo ¿y bien? ¿aun quieres entrar, niño?
Harry intentó sacar la varita, pero su deseo de correr fue más fuerte; mientras corría, logró escuchar la divertida risa de la señora, en esta ocasión Harry le encontraba un sentido muy diferente.
*Notas de Smithback:
Para celebrar día de muertos
Por favor, no se queden quietos
Ya sea por dulces
o incluso por algo urgente
muévanse antes de que la muerte
se los lleve con embustes.
*¡Está vivo!
Tener pulso no significa necesariamente estar vivo
