GoreTober 2021 creado por el artista Spookyspeks (Instagram)

Día 3 - Rotting

Advertencias: Mención de muerte de personaje, necrofagia


Forever

Wei Wuxian, el temido Patriarca Yiling, había muerto. La noticia corrió por el Mundo de la Cultivación como la pólvora, en todas las casas de té desde Lanling hasta Qinghe se contaba como un grupo de valientes cultivadores de cada Secta, guiados por sus respectivos lideres, habían marchado a los Túmulos Funerarios en un asedio que acabó con la vida del resto de los Wen que entrenaban allí para el terrible ejército del Patriarca. Nadie sobrevivió al ataque y, aunque el Patriarca Yiling había luchado ferozmente, finalmente fue derrotado y sus propios cadáveres feroces se volvieron en su contra devorándolo por completo.

Esa, por supuesto, era la historia que había sido dada al público por un representante de cada Secta. La parte que nadie sabía, además de los lideres de Gusu Lan, era que Wei Wuxian no había muerto en ese asedio; fue gravemente herido por su propio hermano, dado por muerto por los demás Líderes cuando se desplomó en el suelo y abandonado entre la inmundicia de los Túmulos Funerarios para que recibiera su muerte de la forma más humillante y deshonrosa posible, seguros de que no podría sobrevivir a la herida infligida por Sandu.

La parte que nadie sabía, es que Lan Wangji llegó a los Túmulos Funerarios demasiado tarde para proteger a Wei Wuxian, pero justo a tiempo para impedir su muerte o hacerla más digna. Lan Wangji levantó el cuerpo de Wei Wuxian para llevarlo dentro de la Demon Slayer, donde con mucho cuidado lo recostó en el lecho que solía ocupar para descansar; el hombre colocó su mano sobre la herida en el pecho del Patriarca, dejando fluir su energía espiritual para acelerar la curación, pero la energía parecía simplemente deslizarse por el cuerpo de Wei Wuxian y desaparecer en la nada sin surtir ningún efecto sobre el mismo.

Lo que no sabían, ni siquiera los lideres de Gusu Lan, es que Wei Wuxian había tomado la mano de Lan Wangji haciéndolo parar, el hombre había sonreído y le agradeció por ser el único que, remotamente, había tenido un poco de fe en él. En el silencio de la cueva Lan Wangji rompió en llanto por segunda vez frente al hombre, rogándole con voz queda que no lo dejara e intentando inútilmente de confesar su amor, pidiéndole que no lo dejara y prometiendo que si resistía un poco más ningún daño caería sobre él jamás.

Siempre viviré en el corazón de Lan Zhan —dijo Wei Wuxian sonriendo con suavidad dejando una pequeña caricia manchada de sangre en la mejilla del hombre, antes de que sus ojos se apagaran definitivamente.

Lo que nadie sabía y nadie nunca sabrá, es que el hombre había llorado desconsoladamente sobre el cadáver del Patriarca por días sin parar, que siguió transfiriendo su energía espiritual a pesar de que sabía que era totalmente inútil pues Wei Wuxian ya había muerto ignorando el desgaste que eso implicaría en su propio núcleo dorado. Lo que solo Lan Xichen sabe, pues apareció en la cueva buscando su hermano, preocupado por su desaparición, solo para ser testigo de algo espantoso, los hermanos se lo llevarán a la tumba.

Al llegar, Lan Xichen fue testigo de como su hermano destazaba poco a poco el pútrido cadáver de Wei Wuxian con su espada con sumo cuidado, sus túnicas completamente cubiertas por manchas carmesí y oscuras que continuaban ensuciándose mientras su hermano deslizaba sus dedos por los pedazos de carne que había cortado para luego llevarlos a su boca y comerlos por completo. La imagen por si sola había sido nauseabunda, la idea de que su hermano había sido capaz de mancillar un cadáver y, sobre todo, devorar la carne putrefacta le era aborrecible.

Wei Ying vivirá en mí —le dijo Lan Wangji con calma al notar su presencia, como si fuera la única explicación que necesitaba para entender los actos de su hermano—. Siempre vivirá en mi —agregó mirando con adoración lo poco que quedaba del cuerpo.

A pesar de que para el mayor de los Jades lo que su hermano había considerado una explicación no tenía sentido, juró que jamás diría nada, por lo que simplemente se retiró para permitirle terminar lo que hacía. Sí él, de forma sutil, fue quién aunó a los rumores de que los cadáveres feroces se habían vuelto en contra de Wei Wuxian y lo habían devorado, razón por la que nunca encontraron su cuerpo, nadie más aparte de Lan Wangji jamás sabría la verdad.