Hola! Aquí Saori-nee esta vez con un fanfic con temática de Halloween para las siete parejas heroínas de esta historia. Espero la disfruten mucho y sin más que decir por el momento, comenzamos! :D
Noche de Cosplay
Plaza departamental – 30 de Octubre
Las hojas de otoño caen al exterior de la plaza de la cual mis amigas y yo, salimos tras haber pasado todo el día juntas visitando tiendas y haciendo compras para llevar a cabo el gran plan que habíamos elaborado juntas para la siguiente noche.
– ¡Kyaaaaa! ¡No puedo creer que realmente estemos haciendo esto! ¡Es tan emocionante!
– Tranquila Sara-chan – Risa nerviosa – los demás podrían escucharte.
– Pero esto es tan emocionante, jamás hemos hecho algo así juntas, ¡No puedo esperar a conocer las reacciones de todas!
Ya que todas somos de años y grados distintos, es muy poco común que nos juntemos para hacer algo tan grande como esto, así que me sentía muy afortunada de poder llevar a cabo esto con todas.
– Sí, sin duda no fue algo fácil lograr que todas nos coordináramos para llevar esto a cabo – Eris alegre caminando con su bolsa de compras en mano.
– ¡Pero sin duda cuando nuestras novias lo vean, seguro enloquecerán! –Runa caminando al lado de Eris también con su bolsa de compras en mano.
Desde la mayor hasta la menor de nosotras había aceptado participar y todas conversábamos alegres sobre lo que sucedería la noche siguiente.
O bueno, casi todas.
– ¡¿Pero por qué tengo que hacerlo también yo?! – grita Reo con otra bolsa de compras en mano.
– Vaya que eres una inmadura – Runa suspira – ¿no te explicamos ya que para que esto funcionara teníamos que estar todas?
– ¡¿A quien llamas inmadura?! ¡Recuerden que soy mayor que todas ustedes!
– No que todas nosotras – menciona Eris sonriente, abrazando y recargándose sobre el cuerpo de Reo.
– ¡Kyaaaaa! ¿Quién te dio permiso de que recargaras tus ubres sobre mi cabeza?
– Vaya si eres una pequeña salvaje – divertida Eris – entiendo si no quieres hacer esto, pero ¿No crees que a Mai-chan le encantaría que hicieras algo así por ella?
– Mai… hmmm…
– ¿Imaginas si se enterara que todas participamos en esto, pero ella se quedó fuera por que tú no quisiste participar? ¿Cómo crees que se sentiría con eso, eh?
– Hmm… – sintiéndose culpable.
– Además, recuerda el trato que hicimos a cambio de esto…
Reo lo piensa a regañadientes y…
– ¡Ah, de acuerdo! ¡Pero más te vale que cumplas con tu parte del trato!
– ¡Yei! ¡Ya verás que Mai-chan se alegrará tanto como lo hará Shizuku cuando nos vean.
Eris la abraza y Reo empieza a gritar.
Mientras tanto atrás del grupo, Nanami y Risa platicando a solas.
– Uuh… no puedo creer que al final sí comprara eso… – menciona Nanami nerviosa con su bolsa de compras en mano.
– Sí, te entiendo… – Risa igual de avergonzada con su bolsa de compras en mano.
– ¿Qué pasa chicas? – llega Sara alegre con ellas – ¡Anímense! Recuerden que estamos haciendo esto por aquella persona especial en nuestras vidas.
– Lo sé, pero… ¿en verdad era necesario comprar… eso? ¿No bastaba solamente con el disfraz? – el cual de por si ya es muy vergonzoso.
– ¡Para nada! Además descuida, yo también compre una igual, así que lo que sientas lo sentiré yo, compartiremos ese sentimientos juntas, Nanami-chan.
– Sara-chan… – conmovida y nerviosa
– Mi único arrepentimiento es que no hayamos conseguido convencer a Risa-chan de comprar uno igual que nosotras.
– ¡Aah! ¡Solamente porque mi disfraz no combinaba con esa cosa! – Risa avergonzada a la defensiva.
– Oh bueno, que se le va a hacer – Sara ríe – ¿Qué opinas tú Sayuki-chan?
– ¿Yo?
Sayuki, quien hasta ahora había estado en silencio, nos voltea a ver un tanto nerviosa con su bolsa de compras en mano.
– Bueno… a decir verdad… me encuentro un poco nerviosa…
– ¿Es por lo que vas a hacer con Rikka-chan?
Sayuki niega con la cabeza.
– Hacer algo como esto por Rikka-chan es algo que hace muy feliz a mi corazón, más bien estaba nerviosa… por que jamás había salido de compras con amigas…
– Sayuki-chan…
– Rikka-chan es quien normalmente sale con ustedes, yo… jamás he salido con nadie más a parte de ella. Así que cuando me pidieron que las acompañara a hacer esto por nuestras novias… me sentí muy feliz.
Termina con una sincera sonrisa.
– Sayuki-chan… – Nanami y Risa conmovidas.
– ¡Aaaah! ¡Sayuki-chan! – Sara se lanza a Sayuki en lagrimas – gracias a ti por acompañarnos y ser tan buena como eres.
– Ah… gracias, Sara-chan – algo avergonzada.
– ¡Muy bien, todas al centro!
Sara nos convoca al centro de la estación de trenes.
– Ya todas tienen sus disfraces y conocen el plan, a partir de ahora es cada chica por su cuenta. Me ha encantado hacer esto con ustedes y les deseo la mejor de las suertes mañana. ¿Están todas listas?
– ¡Sí! – todas al unísono.
– Chicas… – conmovida.
Todas suenan alegres, incluso Nanami y Risa que eran las más nerviosas, ahora están convencidas tras escuchar las palabras de Sayuki. Estamos listas para mañana.
– Muy bien ¡Hagamos una noche de Halloween inolvidable para nuestras novias!
– ¡Sí!
Departamento de Reo – 31 de Octubre
Es la noche de Halloween, y tras haber ayudado a mis hermanos pequeños con sus disfraces y acompañarlos a pedir dulces, ahora me dirijo al departamento de mi novia Reo, vestida en mi traje de bruja para acompañarla y darle los dulces de Halloween que me habían dado esta noche.
– Pero en serio ¿no podía acompañarme?
Al salir de clases dijo que tenía algo muy importante que hacer por lo que no podría acompañarnos a pesar de lo mucho que se que quiere a mis hermanos y los dulces que nos dan.
No hice mucho alboroto al respecto y accedí a verla esta noche tras haber terminado con ellos, aunque aún así espero que me de una buena explicación de por que no quiso acompañarme a mi y mis hermanos este año.
– Y también que no se haya atascado de dulces mientras no estaba – suspiro.
En fin, decido animarme ahora que estoy a su puerta y abro con la llave que me había regalado por nuestro aniversario.
– ¡Reo, ya llegué, te traje tus dulces favoritos!
Cuelgo mi capa y gorro de bruja en el estante. Escucho a Reo acercarse por el pasillo. Cuando escucho que esta tras de mí, volteo para saludarla.
– ¿Cómo estas Reo? Feliz noche de…
– Bienvenida a casa, Ojou-sama.
Encuentro a Reo en un hermoso vestido de sirvienta, de colores pasteles y azul celeste. Con los brazos hacia atrás y las piernas temblándole, mira hacia el suelo entre molesta y avergonzada.
Por unos segundos me desconecto, no tengo idea de que responderle hasta que…
– ¡¿QUÉEEEEEEEEEEEE?!
– ¡NO GRITES!
– ¡KAWAIIIIIIIIII!
– ¡Kyaaaa! ¡MAIIIIII!
Me lanzo sobre ella, completamente enamorada abrazándola y acariciando su cabeza con cuidado de no tirar su tiara de sirvienta azul celeste como su traje.
– ¡Reo, estás tan linda!
– ¡Ah! ¡Ya suéltame Mai!
Reo usa toda su fuerza para soltarse y me empuja hacia atrás.
– Lo siento, me deje llevar – recuperando la compostura – pero ¿a que se debe la ocasión?
– ¡¿A que te refieres con a que se debe?!
– Tú sabes, ese hermoso traje de maid.
– Ah, bueno, pues… – vuelve a estar nerviosa, no tiene idea de que responder.
Me detengo a observarla con detenimiento ahora que esta distraída.
Un traje perfecto de sirvienta, con zapatillas de maid negras, medias blancas hasta los muslos, un hermoso vestido azul celeste sobre el clásico mandil blanco y listones de colores pastel en los bordes de las mangas y de la tiara en su cabeza.
– Dime, ¿acaso te lo pusiste por mí? – jugando con ella.
– ¡Pero Claro que No! – a la defensiva – no te hagas la idea errónea, si me puse esto fue solamente por una apuesta con la tonta de Eris de que si lo hacía, me regalaría todos los dulces que sobraran del templo de la familia de Shizuku.
– Ah, ya veo, supongo que tendré que agradecer más tarde a Eris-chan por tan bonito detalle, jeje.
– Así es, así que ni se te ocurra pensar que me vestiría así nada más para complacerte ¿te queda claro?
– Sí, sí, ya, como tu digas.
Disfruto el momento, paso a sentarme al sillón de la sala. Esta es una oportunidad como jamás tendría otra en la vida, tengo que aprovecharla al máximo.
– Y dime Reo, ese traje ¿lo pediste especialmente para mí?
– ¡Claro que no! Tan solo fue el primero que vi en la tienda – en realidad pasó horas decidiendo cuál sería el traje que mejor le quedaría para Mai.
– Bueno, en ese caso debo decir que tuviste mucha suerte al escogerlo Reo, ese traje te hace lucir verdaderamente hermosa, especialmente tu rostro, hace resaltar mucho tus ojos.
– ¡¿Eh?! Yo… – conmovida, se sonroja demasiado – me alegra ver que tu sentido de la vista no es tan malo como aparentas… Mai.
Muy sonrojada, intenta ocultarlo bajo esa actitud tsundere que la caracteriza pero le es imposible. Verla así de sensible, hace que me enamore aún más y más de ella.
– Oye ¿Qué estas haciendo? – se da cuenta que la estoy viendo – ¡¿Quieres dejar de observarme así?! – avergonzada – y para todo esto ¿dónde están mis dulces? Sí los trajiste ¿verdad?
– Oh sí, los tengo justo aquí en mi caldero de bruja.
– ¡Sí! ¡Gracias Mai!
Me levanto. Estoy a punto de dárselos, pero…
– ¿Uh? Oye ¿Qué estás esperando Mai? Ya, dame mis dulces.
– Se me esta ocurriendo…
Tengo una idea, sonrío.
– De acuerdo, te daré tus dulces pero a cambio quiero que hagas algo por mí.
– ¡¿QUÉ?! ¿Algo más? ¿Qué no estás viendo que ya me puse este estúpido disfraz por ti?
– Creí que eso lo habías hecho por Eris-san ¿no?
– Grrr… – haciendo puchero.
– Descuida Reo, no será nada difícil, lo único que quiero que hagas es que me veas a los ojos y me digas… esto – tomo una pluma y servilleta de la mesa y escribo la frase para Reo.
Reo la toma en sus pequeñas manos, la lee y…
– ¡¿QUÉEEEEEEE?!
– ¿Lo ves? Es muy sencillo.
– ¡Ni lo creas! – Muy avergonzada – ¡De ninguna manera te voy a decir…!
– Vamos Reo, hazlo una vez, por mí… – ojitos encantadores.
– Mai… – cediendo.
– Además si lo haces… todos estos dulces serán para ti – mostrándole los dulces de mi caldero.
– Ahhh…
– Entonces ¿lo harás?
Reo ve entre molesta y tentada los dulces, y justo cuando parece que va a gritar algo, se calma, cierra los ojos y suspira.
Inhala, exhala, voltea a verme a los ojos con la mirada más dulce e inocente que me ha dedicado nunca y…
– Por favor, haga lo que quiera conmigo esta noche, Ojou-sama.
Mi corazón se detiene, pierdo toda razón o control que tuviera sobre mi cuerpo y…
– ¡KAWAAIIIIIIIIIIIII!
– ¡Kyaaaaaaa! ¡Ojou-sama!
Departamento de Takako
Nerviosa en mi habitación, observo el uniforme que Runa ha conseguido para mí mientras me observa esperando a que diga algo. Avergonzada, levanto la vista y pregunto…
– Runa, esto… ¿estás hablando en serio?
– ¿Tengo cara de que este bromeando?
– Uuh…
Lo está diciendo en serio, en verdad quiere que me ponga este uniforme, ¿Pero cómo se supone que voy a…?
– Basta de charlas Suminoe-san, ahora entra al baño y no salgas hasta que te hayas puesto el uniforme que te conseguí – usa toda su fuerza para llevarme hasta al baño.
– ¡Ah! pero… – me encierra – uuh…
Me miro al espejo con el uniforme en mano y aunque aún tengo dudas, comienzo a retirar mi ropa para probármelo.
– Esto… es tan vergonzoso, ¿Cómo fue que terminé aquí?
Flashback – Unos minutos atrás
Había terminado de comprar dulces para los niños que vinieran a pedir dulces y ahora me dirigía de vuelta a mi departamento donde seguro Runa me estaría esperando.
Pensé que querría disfrazarse para salir a pedir a dulces conmigo, pero cuando lo sugerí, me gritó que ya no era una niña y que esta noche solamente nos acostaríamos en el sofá a ver alguna película de terror mientras comemos manzanas acarameladas.
Claro que al final nunca terminamos viendo la película y nos ponemos a besar en el sillón, aunque eso no era algo que me molestara, soy muy miedosa para las películas de terror.
Finalmente llego al departamento con los dulces en mano, pero…
– ¡Runa, ya llegué!
– Llegas tarde a clase, Suminoe-san.
– ¿Eh?
Al voltear, encuentro a Runa vestida con un traje y falda de maestra hechos a la medida, así como su cabello amarrado en una coleta y con lentes de maestra. Zapatos de tacón, medias negras hasta los muslos, uñas pintadas e incluso el botón del escote de su camisa un poco abierto (aunque creo que se puso algo de relleno).
– ¿Runa? ¿Qué es lo que estas…?
– ¡Silencio! Si quieres hablar tendrás que levantar tu mano antes de hacerlo, y además, durante la clase deberás referirte a mi como Houraisen-sensei, Suminoe-san.
– Eh… esto…
No logro terminar de entender lo que Runa esta haciendo. Está claro que está actuando como maestra, pero ¿por qué se sigue refiriendo a mí como…?
– Y bien Suminoe-san ¿dónde esta tú disfraz?
– ¿Disculpa?
– ¿Lo olvidaste? Es Halloween, todas en clase debían traer un disfraz puesto para esta noche ¿lo olvidaste?
– Ah, pero… estoy confundida ¿no habías dicho que no nos disfrazaríamos esta noche porque…?
– ¡Silencio! – apuntándome con el dedo.
– Iiiiih – algo asustada.
– Supuse que olvidarías tu disfraz, así que te hice el favor de conseguirte uno mientras no estabas.
– ¿En serio?
– Así es – Runa me da una bolsa de la silla de la habitación.
La abro para sacar el disfraz, pero…
– ¡¿Eh?! Esto…
– ¿Algún problema?
– Eh… no, bueno, es solo que… ¿estás hablando en serio?
– ¿Tengo cara de que este bromeando?
– Uuh…
De vuelta al presente
Resulta que Runa hablaba muy en serio y me terminé poniendo el uniforme que había escogido para mí. Mirándome al espejo, me veo y digo…
– No puedo hacer esto, es muy vergonzoso.
Sin embargo, pensar en que Runa se había tomado las molestias en preparar todo para esta noche… no quiero que su esfuerzo haya sido en vano.
– Muy bien, haré esto solo para complacer a Runa.
Salgo del baño y…
– ¿Ya terminaste, Suminoe-san…?
Salgo vestida con un uniforme rosa de colegiala del departamento elemental de Saint Michael's (igual al que usa Runa).
– Buenas noches, Houraisen-sensei – le digo con una inocente y linda sonrisa.
Al verme, Runa se queda sin palabras con la boca abierta.
Vestida con zapatos y medias negras, decido amarrar mi cabello en una coleta como solía hacerlo en mis tiempos de estudiante para meterme aún más en el papel de colegiala, aunque al ser un uniforme del departamento elemental, me queda muy ajustado y pequeño. La falda apenas cubre mis muslos, el uniforme revela parte de mi ombligo y una gran parte de mi escote al serme imposible abrochar los botones de arriba.
A pesar de todo, Runa parece estar más que complacida con la sorpresa.
– Suminoe-san, te ves tan… muy bien en ese uniforme.
– Oh, muchas gracias sensei, todo gracias a que usted lo escogió para mí.
– Eso… jeje… – excitada, recupera la compostura – Muy bien, ahora que estás lista, toma asiento para iniciar la clase.
– Por supuesto, sensei – paso alegre al borde de la cama y me siento.
– Muy bien, ya que estamos todas ¿trajeron su cuaderno y lápiz para anotar?
– ¡Por supuesto! – tomo el libro y lápiz sobre la cama.
– Bien, en ese caso iniciaremos con la clase de anatomía.
– ¡Muy bien! Vamos a… espera ¡¿Qué?!
– El día de hoy aprenderemos sobre el cuerpo de la mujer y las distintas posiciones sexuales que puede tener con una pareja del mismo sexo.
– Ah… eso…
– Suminoe-san ¿puedes abrir tu libro en la página 69?
– Ah… bueno… yo… – obediente, abro mi libro en dicha página donde hay todo un Kamasutra de posiciones posibles entre dos mujeres.
"¿De dónde sacó Runa este libro? Tengo que hablar muy seriamente con ella sobre su tiempo en internet."
Aun así, debo confesar que… me excita un poco el ver tantas posiciones sexuales llevadas a cabo entre dos mujeres.
– Muy bien Suminoe-san, para la clase del día de hoy haremos una práctica experimental con todas y cada una de las posiciones en ese libro.
– ¡¿QUÉ?! ¡¿Todas?!
– Así es – responde sonriente – ¿Hay alguna con la que te gustaría empezar?
– Bueno…
Observo el libro de posiciones mientras Runa desabrocha los botones de su camisa.
– Creo que… ¿esta estaría bien para empezar?
– Muy bien, en ese caso ¡Comencemos!
– ¡Kyaaa! ¡Runa!
Departamento de Rikka
Finalmente el día ha llegado a su fin tras un largo e intenso entrenamiento por parte del club de atletismo, especialmente para mí como representante de la escuela en el próximo festival escolar de otoño.
– Aahhh… por fin en casa – lo primero que digo al entrar a mi departamento.
Estoy tan agotada, mis pies me arden y mi cabeza ya no puede pensar en ninguna otra cosa más que en tomar un baño y acostarme directo a la cama. Y hablar con Sayuki, por supuesto.
Siempre que tengo entrenamientos tan largos, Sayuki suele irse a su casa y ya por la noche hablamos hasta que una de las dos se queda dormida.
– Aunque con lo cansada que estoy, no dudo que hoy me quedé dormida tan pronto marque a su número – suspiro.
En verdad tenía muchas ganas de verla. Lo bueno es que ya mañana tendría la oportunidad de platicar con ella en la primera hora clase, cuando…
– ¡Eeeeeh! ¡La tarea!
Lo había olvidado, mañana temprano tenía que entregar una tarea a primera hora, lo había olvidado por completo.
– ¡Aaah! No puedo creer que tenga que trabajar de noche otra vez.
Con las clases en la mañana, el entrenamiento durante el día y pasar tiempo con Sayuki al atardecer, la noche era el único momento que me quedaba para hacer las tareas. Debido a eso, últimamente he llegado muy desvelada y agotada a la primera clase, lo cual ha ocasionado que Sayuki se preocupara por mí.
– Eso es terrible Rikka, no puedes…
– Descuida Sayuki, estoy bien, lo tengo todo controlado.
– Pero… – aún preocupada – prométeme que ya no trabajaras en desvelos, ¡Por favor!
– Sayuki-chan…
A pesar de que le había prometido que ya no trabajaría más de noche, había seguido haciéndolo sin que se diera cuenta, o al menos es lo que pienso.
– Ahh… perdóname Sayuki – suspiro lamentándome.
Saco mi cuaderno de tareas en mi escritorio y pluma en mano.
– Muy bien, unos cuantos ejercicios de álgebra y a dormir.
Estoy a punto de comenzar, cuando…
– Rikka-san.
– ¡Kyaaaaa! ¿Sayuki?
Escucho su voz desde el pasillo de la sala, debió de haber entrado con la llave que le regalé para pasar la noche conmigo.
– ¿Está todo bien Rikka?
– Ah, sí Sayuki, todo bien, solo… me asustaste un poco.
– Ah, está bien – aún desde el pasillo, sin verla – tuviste un largo día ¿no es así?
– Sí, demasiado, la entrenadora nos hizo dar diez vueltas más de lo habitual y cinco juegos de abdominales al final.
– Siento que hayas trabajado tan duro, Rikka-chan. Dime ¿ya te vas a dormir?
– Eh… bueno…
Volteo a ver mi cuaderno de matemáticas sobre el escritorio.
– A decir verdad… hay una tarea que debo de terminar antes ¡Pero no te preocupes! Ahorita que la termine si quieres podemos preparar unas palomitas y ver una película juntas mientras me platicas tu día ¿Qué te parece?
– Ah… temía que dijeras eso.
– ¿Sayuki-chan? ¿Por qué…? ¡¿Eeeeeeeeh?!
Sayuki entra a la habitación vestida en un elegante y muy sexy uniforme blanco de enfermera. Con el clásico gorro blanco sobre su cabeza, su falda hasta las rodillas y de zapatillas blancas, me ve con una mirada muy seria y firme con ambos brazos sobre la cintura.
– Sa… ¡Sayuki! ¿Por qué?
– Es noche de Halloween ¿lo recuerdas?
– ¡¿En serio?! – lo había olvidado por completo.
– ¿Lo ves? Has estado tan ocupada y trabajando últimamente que ni siquiera te das cuenta del mundo alrededor.
– Espera Sayuki, yo no…
Sayuki camina poniéndose justo frente a mí, rodeándome con sus brazos sobre la silla.
– Estudias por la mañana, entrenas duro durante el día y trabajas hasta altas horas de la noche por las tareas, ¡Eso no está bien Rikka!
– Sayuki… yo…
– Yo… no niego que puedas manejar todo eso, y… el hecho de que puedas hacerlo y aun así dedicarme una parte de tu día… Hace que te admire aún más y me sienta muy feliz de ser tu novia.
– Sayuki…
– Pero… porque soy tu novia… no puedo quedarme de lado viendo cómo te agotas sin hacer nada.
– Ah, pero… tranquila Sayuki ¿recuerdas lo que te dije? Lo tengo todo bajo control, puedo hacer todo esto y…
– ¡Deja de engañarte! ¿Acaso no querías llegar a tomar un baño caliente y acostarte a dormir? ¿No es eso lo que en verdad quieres?
– Eh… bueno, yo…
– No importa, si no puedes cuidar de ti misma, esta noche… ¡Yo cuidaré de ti!
– ¡Kyaaa! ¡Sayuki-chan!
Sayuki avienta mi silla contra la cama y una vez ahí, con una fuerza sobrehumana me levanta y avienta contra la cama donde me recuesta.
– ¡Sayuki! ¿Qué es lo que estás haciendo?
Sayuki se quita sus zapatillas, poniéndose de pie sobre la cama y aplasta mi pecho con su pie descalzo para evitar que me levante.
– No pienso escuchar las palabras de alguien que no puede cuidar de si misma.
– Sayuki-chan…
Poniéndose de rodillas sobre la cama y sobre mi cuerpo, dirige su mano hacia mi frente para tomar mi temperatura.
– Como lo imaginaba, estas muy caliente Rikka-chan.
– ¡¿Eh?! ¿En serio? – pongo mi mano sobre mi frente – yo la siento normal.
– ¡Silencio! Claramente estas muy enferma y es mi deber como enfermera asegurarme de cuidarte hasta que te recuperes.
– Sayuki, pero… ¡Oye, espera!
Antes de darme cuenta, Sayuki toma unas bandas amarradas sobre los pies de la cama y las usa para amarrar mis brazos y piernas, dejándome completamente indefensa sobre la cama.
– ¡Sayuki! ¿En qué momento…? ¡¿Eeeeeeeeeehhh?!
– Relájate Rikka-chan, sé que estas muy cansada, descuida, yo cuidaré de ti toda la noche con este tratamiento especial, jeje.
Sayuki comienza a desabrochar los botones de su uniforme de enfermera, uno a la vez revelando su perfecto cuerpo ante mí. Se acerca a ayudarme a quitar mi ropa y…
– Alguien… ¡Alguien ayudemeeeeeee!
Casa de Yuuna
Es la noche de Halloween y tras haber pasado toda la tarde anterior con las chicas en la plaza, Onee-sama me ha ofrecido quedarme en su casa esta noche para compensar el tiempo perdido.
Al caer la noche, Onee-sama y yo nos encontramos terminando de tomar la cena, la cual me apresuro en terminar para preparar la gran sorpresa que tenía planeada para ella.
– Onee-sama, ya he terminado.
– ¿Tan rápido? Ni siquiera hemos sacado el postre.
– Ahh… comí unos cuantos dulces antes de venir contigo en la escuela, así que creo que ya fue suficiente azúcar para mí por un día.
– Eso es raro, Nanami-chan nunca ha dicho que no a un postre.
– ¡¿Qué es lo qué estás diciendo?! – avergonzada.
Agito la cabeza recordando el plan.
– Bueno… quizás ahorita vuelva por un postre, pero antes tengo que pasar al baño.
– Esta bien ¿gustas que te acompañe?
– ¡NO! – de repente – quiero decir… si quieres ve preparando el postre en lo que yo vuelvo ¡no tardaré!
– Oh… está bien.
Sin que se dé cuenta, tomo mi mochila de la escuela y me dirijo al baño.
Una vez encerrada, abro mi mochila y con cuidado saco el disfraz que había comprado con las chicas, el cuál empaqué la noche anterior cuando Onee-sama me invito a quedarme con ella.
– Es tan vergonzoso…
Aún con dudas en mente, comienzo a quitar mi ropa para ponerme el disfraz, y cuando termino… Me veo al espejo en un hermoso disfraz de gatita.
Es un vestido negro sin mangas que cubre apenas la pantorrilla, un par de guantes negros en forma de patas de gata, un par de pantuflas iguales para los pies, un collar con mi nombre grabado en el para el cuello, una diadema con orejas de gato para la cabeza y como toque final, maquillo mi cara delineándome los ojos, pintándome la nariz y unos bigotes de gatita en mis mejillas.
– ¡Perfecto!
Me miro orgullosa al espejo de mi trabajo, pero al poco tiempo la vergüenza vuelve a mí… sobretodo porque he omitido una parte importante del traje.
– Eso…
Volteo a mi mochila viendo la única pieza faltante, recordando cuando la compré.
– ¡¿Queeeeeeé?! ¡Sara!
– Anímate Nanami-chan, te prometo que lo vas a disfrutar, además estoy segura que a tu Onee-sama también le gustará verte con algo como eso, después de todo ¿Qué es una gatita sin su cola?
– ¡Sara!
Al final terminé comprando una junto con Sara con tal de que me dejara de presionar, pero no había manera alguna de que fuera a usar algo como eso… ¿o sí?
Tomo la cola de gato en mis manos observándola de punta a punta. En general parecía ser una cola de gato para disfraz común y corriente, la única diferencia con el típico disfraz de fiesta, es que esta tenía un juguete anal para insertar por uno de los lados.
– Y pensar que Sara también compró una de estas – claro que la de ella no era de gata, pero esa ya es otra historia.
Veo el juguete anal en la punta de la cola, me pregunto si algo así de verdad podría entrar en mí.
En un repentino acto de valentía, decido despejarme de la duda y comienzo a acercar poco a poco aquella punta del juguete a mi trasero.
Levanto un poco mi falda, la comienzo a acercar abriendo mis glúteos, estoy a punto de insertarla en lo más profundo de mí para saber cómo es que se siente, cuando…
– Nanami, ¿estás ahí?
– ¡Kyaaaaaaa! – Onee-sama me llama desde el otro lado de la puerta.
– ¿Está todo bien Nanami?
– Ah ¡Sí! Todo está bien, creo que tomé mucha limonada, eso es todo.
– Oh, de acuerdo, el postre ya está servido para cuando quieras salir a probar.
– Sí, está bien Onee-sama.
Escucho los pasos de Onee-sama mientras se aleja, y volteando a ver la cola en mis manos me regaño y de inmediato la vuelvo a guardar en mi mochila.
– ¿Qué estaba haciendo? De ninguna manera puedo ponerme algo como eso… allá abajo, debo estar loca para siquiera pensarlo.
Guardo el juguete de vuelta en mi mochila, la cierro y me preparo para salir.
– Muy bien, aquí voy.
Salgo del baño, ocultándome en la pared del pasillo detrás del comedor donde Onee-sama me esta esperando.
– O… Onee-sama…
– ¿Sí, Nanami? – desde el comedor.
– ¿Recuerdas como siempre hemos dicho que deberíamos adoptar un gato cuando nos mudemos juntas?
– Ah sí, un lindo gatito para cuidar con Nanami-chan.
– Bueno… en lo que llega ese día… – salgo a la vista de Onee-sama – ¿te gustaría cuidar de esta gatita, nya? – abro los ojos – ¿Nya?
Al salir, las luces están apagadas haciéndome imposible ver a Onee-sama.
– ¿Onee-sama? ¿Por qué las luces están apagadas? – busco el interruptor.
– Ah bueno, verás Nanami, es que es la noche de Halloween y todo mundo sabe que en la noche de Halloween… – enciendo la luz – las brujas salen a jugar.
– ¿Eeeeeeh?
Sentada sobre una silla, con las piernas cruzadas y una copa en mano, se encuentra Yuuna en un súper sensual disfraz de bruja.
Con el clásico sombrero puntiagudo y vestido de bruja, su disfraz es de colores oscuros, morado y negro con unos largos guantes de hilo negro que le llegan hasta los codos, así como unas largas medias negras del mismo hilo fino y negro en sus piernas dando el aspecto de telarañas.
– Onee-sama…
– Dime Nanami, ¿te gusta? – asiento con la cabeza, sin palabras – me alegra mucho que te guste.
– Pero… ¿En qué momento? ¿Cómo?
– Bueno, durante el almuerzo dejaste tu mochila abierta, así que sin querer miré un poco en su interior y vi el seductor disfraz de gatita que tenías dentro.
– ¡¿En serio?! – pero si siempre dejo mi mochila cerrada, y estoy casi segura que ni siquiera llevé mi mochila cuando almorzamos.
– Al descubrir lo que planeabas, obviamente no quise arruinar tu sorpresa, así que encargué por Anizon este hermoso disfraz de bruja para esta noche.
– ¿En serio?
– Así es, quería disfrazarme a juego contigo Nanami, después de todo, una bruja no es nada sin su gatita.
– Onee-sama…
Entre decepcionada por haber fallado en mi plan y conmovida por el acto de Onee-sama, me lanzo a sus brazos sobre la silla para abrazarla. Onee-sama me recibe de brazos abiertos y me acaricia dulcemente la cabeza.
– Ah Nanami, mi dulce gatita, gracias por hacer de este un Halloween inolvidable para las dos.
– Gracias a ti Onee-sama.
En algún momento comienzo a ronronear, pero no me importa y me dejo acariciar.
Sin dejar de acariciarme, Onee-sama pregunta.
– Aunque por cierto Nanami ¿Dónde está tu cola?
Mi corazón se detiene, mis piernas se queda rígidas y no me puedo levantar del susto.
– De… ¿de qué estás hablando Onee-sama? – tratando de disimular.
– Eres una gatita ¿no? ¿No se supone que los gatos llevan una cola?
– Ah, sí, bueno… supongo que la habré perdido con el disfraz, yo… en ningún momento vi ninguna…
– ¿Ah no? Porque de pura casualidad encontré… esta cola en mi bolsillo – la cola de gato en su mano.
– ¡KYAAAAAAAAAA! ¿De dónde sacaste eso?
Volteo a ver mi mochila, la cual ha sido abierta y poco a poco volteo a ver a Onee-sama, paralizada del miedo.
– O… ¿Onee-sama?
– ¿Qué te parece si jugamos un juego? Se llama… ponle la cola al gato.
– ¡Kyaaaaaaaaaaa! ¡Ayuda!
De inmediato salgo corriendo tan rápido como puedo, pero Onee-sama es más rápida. Cae encima de mí y…
– ¡ONEE-SAMA! ¡KYYYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Casa de Risa
Ya ha anochecido y sin embargo, Miya aún continúa trabajando en su habitación. Desde que entró a trabajar a la compañía de su familia, ha estado mucho más ocupada de lo que solía estar, desvelándose hasta altas horas de la noche y apenas durmiendo unas cuantas horas.
No lo había notado hasta hace poco que empezamos a vivir juntas, así que en realidad quizás había sido así toda la vida, pero ahora que estábamos bajo el mismo techo, no podía evitar preocuparme por ella.
Aún con todo el trabajo que tiene, todavía me dedica varias horas de su día a mimarme y hacerme sentir amada de la manera que solo ella podía hacerlo, por lo cual quería corresponderle y hacerla sentir tan amada como ella me hacía sentir a mi, así que cuando las chicas me propusieron este plan de disfraces, acepté de inmediato pensando en vestir algún disfraz de vampira o momia, pero...
– ¿Quéeeeeeee? ¿Un disfraz sensual?
– Así es, la temática de esto será usar el disfraz más sexy y sensual que podamos encontrar para nuestras novias.
– ¿Sensual? Pero…
– ¡Mira! ¿Por qué no te pruebas este?
– ¡¿Eeeeeeeeh?! ¿Esperan que yo…?
– Anímate Risa-chan, seguro que a Miya-san le encantará.
– Pero…
Al final lograron convencerme y compré el disfraz que me dijeron, aunque…
– ¡Es demasiado vergonzoso! – viéndome en el espejo de mi habitación.
No me refería a esto cuando dije que quería hacer algo sensual y travieso para Miya, pero si las chicas tienen razón, hacer esto es algo que la podría hacer muy feliz, así que decido darles una oportunidad y hacer esto por Miya.
– Muy bien, aquí vamos.
Salgo de mi habitación dirigiéndome a donde esta Miya y toco a su puerta rápido antes de que me entre el pánico.
"Toc, Toc, Toc"
– Adelante.
Abro la puerta dejándola correr sola, mientras me coloco en una posición súper sensual contra el marco de la puerta con mi disfraz puesto.
– Buenas noches… Miya – seductoramente.
– Buenas noches Risa – sin voltear a verme, está muy concentrada en su computadora.
Me quedo esperando a que volteara pero no lo hace, decido continuar con mi seducción.
– Hace mucho calor esta noche ¿no lo crees?
– ¿Eso piensas? La ventana está abierta – aún sin voltear a verme, estoy comenzando a frustrarme.
– ¿Tienes hambre Miya? Si gustas te puedo dar algo dulce, o quizás prefieres algo… salado – aún seductora.
– Está bien, aquí tengo todavía unos caramelos de la tarde, no te preocupes por mí – todavía concentrada en su trabajo.
– ¡Demonios Miya! ¡¿Podrías voltear de una vez?!
– Risa ¿Qué es lo que…?
Finalmente Miya voltea a verme y me encuentra en un súper sensual y muy provocativo disfraz de conejita playboy.
Un leotardo negro sin tirantes con busto en forma de corazón dejando la línea divisora entre mis pechos expuesta. Un moño negro para el cuello, muñequeras blancas, pantimedias de hilo negro cubriendo mis piernas, zapatos de tacón alto y por supuesto, la característica diadema de orejas de conejo y la clásica cola de algodón blanco en la parte trasera del leotardo.
Pasan unos segundos y aunque en un principio estaba en una posición sexy para seducirla, la expresión de Miya no cambia, quien se queda mirándome seriamente, analizando detenidamente cada parte de mi cuerpo y disfraz.
– ¿Miya?
No responde, me continua analizando, lo único que mueve son sus ojos arriba abajo y de izquierda a derecha, desvistiéndome con la mirada.
Finalmente comienzo a sentirme muy avergonzada, y cubriendo mis partes íntimas con las manos, le grito.
– ¡¿Quieres dejar de mirarme así?! ¡Di algo! ¿Acaso me veo mal? ¿Me veo gorda? ¿No te gustó o…?
– Salta hacía mí y dime pyon.
– ¡¿QUÉEEEEEEEE?!
"No me digas, acaso será que… ¡¿Miya es una de esas chicas con fetiche hacia las conejitas playboy?!"
Sin cambiar su expresión, las primeras palabras salen de los labios de Miya, pero lo que me pide es tan ridículo que tengo que volver a preguntar para estar segura de lo que me esta pidiendo.
– Miya, tú… ¿quieres qué…?
– Así es, quiero que vengas saltando hacia mí mientras dices 'pyon'.
– Pero… – Miya se levanta de la silla y se dirige hacia la cama donde se sienta.
Esta vez sí que escuché bien, Miya realmente quiere que lo haga. Me paralizo, intentando prepararme mentalmente para hacerlo, pero… ¡Es demasiado vergonzoso!
– Vamos Risa, te estoy esperando – palmea su muslo indicándome que vaya.
– Aahhh…
Estoy muriéndome de la vergüenza, no hay manera en que pueda hacer eso… pero Miya en verdad está esperando que lo haga, así que tragándome mi orgullo, cierro los ojos y doy el primer salto.
– Py… pyon – casi en susurro, un salto muy pequeño, apenas me muevo de mi lugar.
– Un buen inicio, ahora salta un poco más y dilo más alto, ah, y pon tus manos sobre tu cabeza para simular orejas mientras saltas.
– ¡Ahh! Pero…
No, apaga tu cerebro, ya llegaste hasta aquí ¡Ahora has esto por Miya! Me preparo para el siguiente salto.
– Pyon.
– Más fuerte
– ¡Pyon!
– ¡Más fuerte!
– ¡Pyon! Pyon, pyon pyon pyon ¡Pyoon!
Salto por toda la habitación hasta llegar con Miya, pero en el momento que llego a la cama…
– ¡Kyaaaaa!
Caigo de rodillas sobre Miya y la parte del leotardo que cubría mis pechos se va para abajo.
– ¡Aaaaaaahh! ¡Miya, no mires!
Estoy por cubrir mis tetas expuestas, pero Miya me toma de ambas manos haciéndome imposible que las cubra.
Miya las mira asombrada, maravillada, balanceándose arriba-abajo sobre su rostro.
– Increíble…
– ¿Miya? ¡Kyaaaaa! ¡Miya!
Retira de un movimiento lo que queda de mi leotardo, dejándome totalmente expuesta e invierte las posiciones, ahora posicionándose ella sobre de mí.
– Vamos Risa, hagamos muchos saltos de conejita esta noche.
– ¡Aaaaaah! ¡Pyooooooooooooon!
Casa de Kaede y Sara
La noche ha caído sobre la ciudad y por alguna razón, Sara no ha vuelto a casa.
– Y eso que ya terminé de preparar la cena ¿dónde estará?
Se suponía que el día de hoy ninguna de las dos tenía trabajo, pero aun así saliendo de clases, Sara dijo que tenía un pendiente en el trabajo y se fue sin darme ninguna explicación, aunque antes de irse dijo…
– Volveré a casa en la noche para cenar, Kaede-chan.
Estoy preocupada. Decido despejar mis dudas marcándole a su celular y preguntarle a qué hora pensaba volver.
Saco mi celular de la bolsa y marco a su celular, pero…
"Ring, Ring, Ring"
– ¿Uh? – El teléfono de Sara suena aquí en la casa – ¿Sara?
El sonido viene de arriba, subo las escaleras para investigar.
– Sara ¿estás aquí?
El sonido continua en nuestro cuarto, quizás solamente olvido el celular en casa, pero es mejor investigar.
– ¿Sara?
Enciendo la luz, el cuarto completamente normal. Todo arreglado, la cama tendida y sobre ella, el celular sonando de Sara y a su lado una sola hoja de papel.
– Entonces sí olvidaste tu celular ¿ahora que voy a hacer? – aún más preocupada.
Hasta entonces me fijo en la hoja de papel sobre la cama y noto que tiene algo escrito en letras grandes y espeluznantes.
Tomo la hoja en mis manos para ver bien lo que dice, y…
– Dice… ¿'Te atrapé'?
Una sombra aparece detrás de mí y…
– ¡Wuaaaaaaa!
– ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhh!
Un enorme bulto cae sobre mí desde la cima del armario de la habitación, tumbándome indefensa sobre la cama.
Siento el peso de la otra persona sobre mí y comienzo a suplicar tendida sobre la cama.
– ¡Por favor! No tengo nada de valor en mí, solo toma lo que quieras y vete de aquí ¡Por favor!
– ¡Sorpresa!
– ¿Eh?
Al abrir los ojos, escucho la voz de Sara y la encuentro encima de mí, casi desnuda, vestida en un disfraz muy peculiar.
– ¡Sorpresa Kaede-chan! Dime ¿te asuste?
– Sara… ¿qué es lo que estás…?
– Te sorprendí Kaede-chan ¿verdad que te sorprendí?
– Sí… vaya que me diste un buen susto – recuperando la respiración – pero… ¿Por qué?
– ¡Es día de brujas, Kaede-chan! Y ya sabes lo que dicen, es dulce o travesura jeje – sonriendo.
– Lo sé, pero… ¿no era más fácil pedirme unos dulces?
Sara ignora completamente mi frustración y continúa hablándome del Halloween.
– Es noche de brujas Kaede-chan, todas las chicas y yo decidimos hacer algo especial para este año y vestir un disfraz para nuestras novias.
– ¿En serio?
– ¡Así es!
– Ya veo…
Había sido tanto el susto que me había olvidado por completo que Sara llevaba puesto un disfraz, pero…
– Ese… ¿es tu disfraz?
– ¡Así es! ¿Verdad que es muy lindo? ¿Te gusta Kaede-chan?
– Bueno, sí pero… – tratando de hallarle forma – ¿Qué eres exactamente?
– ¿Puedes tratar de adivinar?
– Bueno…
Llevaba preguntándomelo desde que lo noté, no es de ningún personaje que haya visto anteriormente. Tiene un poco de todo.
Casi completamente desnuda y expuesta de pies a cabeza, como accesorios únicamente tiene puesta una diadema con un par de cuernitos en la cabeza, una dentadura con colmillos falsos en los dientes, un par de pequeñas alas de murciélago en la espalda, una cola negra con punta de as en la parte trasera y lo que parece ser un bracier y tanga pequeña en forma de alas de murciélago para cubrir sus partes íntimas.
– ¿Y bien? ¿Ya sabes que es lo que soy?
– Bueno…
No tengo idea de que sea, así que…
– ¿Una vampira?
– No.
– ¿Una demonio?
– No.
– ¿Una chica murciélago?
– ¡Nooooo! Una súcubo, soy una súcubo Kaede-chan ¿No viste mi lencería, mis cuernos ni mis alas de súcubo?
– Ahh… ya veo – fingiendo que se de que me habla.
– Incluso me puse esta cola de súcubo para ti, Kaede-chan – se da la vuelta y me muestra su cola, la punta completamente incrustada en el pequeño hoyo de su ano.
– ¡Ay! Sara…
Me imagino que eso le ha de doler, pero prefiero no preguntarle. En su lugar…
– Lo lamento, me podrías explicar ¿qué es una súcubo?
– Tú sabes, esas chicas mitológicas súper sensuales con alas de murciélago, cuernos y cola de diabla que casi siempre andan en ropa interior y se alimentan de la energía y los jugos de las personas.
– Ah, ya veo – fingiendo que entendí lo que me dice.
Al ver el rostro de Sara entiendo que ese no es el punto, ella está esperando a que le diga algo lindo por su disfraz, después de todo se ve que se esforzó mucho para lograrlo, así que con mi mejor sonrisa la veo y le digo.
– Bueno, ahora que se lo que es una súcubo, creo que te ves muy linda en ese disfraz, Sara.
– ¿De verdad lo crees?
– Así es, sin importar lo que uses (o lo que no uses) siempre serás la más hermosa antes mis ojos, Sara.
– ¡Sí! Gracias Kaede-chan.
Corre a mis brazos y me abraza. Siento su cuerpo casi desnudo contra mi y acaricio felizmente su espalda expuesta. Eso hace que me excite un poco, así que me separo un poco de ella antes de que lo pueda notar.
– En verdad es un disfraz muy hermoso Sara, pero seguro debes estar muriéndote del frío (sin mencionar la cola) así que ¿Por qué no mejor te cambias de ropa y bajas a preparar la mesa en lo que caliento la comida? Debes tener hambre.
Apenas comienzo a dirigirme a la puerta, cuando Sara se me adelanta y la cierra de golpe poniéndose frente a ella.
– Sara ¿Qué sucede? ¿No vas a querer cenar?
– ¿No has prestado atención a lo que dije, Kaede-chan?
– ¿Sara?
– Esta noche soy una súcubo, y si mal no recuerdas, las súcubo se alimentan de la energía y los jugos de las personas ¿no es así?
– ¿Sara…? – comenzando a temblar.
– Esta noche sí que voy a cenar, pero esta noche ¡Me alimentaré de los jugos de Kaede-chan! ¡Kyaaa!
– ¡AAAAAAAAAAHHHH! ¡SARAAAAAA!
Casa de Shizuku
Finalmente la noche cae sobre la ciudad y con ello el final de mis deberes como ayudante del templo de este día.
Vistiendo mi tradicional uniforme blanco y rojo de chica del templo, entro a mi casa donde me quito los zapatos y tras saludar a mi sirvienta y dejarle los dulces que sobraron de este día, paso a mi habitación donde me encierro y comienzo a preparar todo para mi baño.
– Ahh… en verdad ha sido un día bastante agotador.
Termino de retirar mi ropa y después de doblarla y guardarla cuidadosamente en mis cajones, paso al cuarto del baño donde abro la llave y me meto para lavar mi cuerpo.
– Ahhh… que buena está el agua.
Cierro los ojos para enjabonar mi cabello y sin darme cuenta, una gran sombra se acerca poco a poco hacía mí.
Termino de lavar mi cabello y en cuanto abro los ojos, se abre la cortina y…
– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!
Caigo sobre la bañera donde el agua acumulada amortigua mi caída y mientras recupero la respiración encuentro a…
– ¡ERIIIIIIIIIIIIIISSSSS!
– Buenas noches Shizuku ¿permiso para abordar?
En lencería negra, botas y un mini short, encuentro a Eris con una máscara de calavera y gorro de pirata apuntándome con una espada de juguete.
Al quitarse la mascará, sonríe mostrándome una calavera para poner dulces.
– ¿Y bien?
– ¡ERIS! – de inmediato me levanto súper molesta y le comienzo a gritar cubriendo mis partes íntimas con las manos – ¿Cuál es tu maldito problema? ¿Estás enferma o qué? ¿Cómo se te ocurre llegar a la casa de alguien vestida así?
Le grito casi llorando, lanzándole el jabón, la esponja y todo lo que encuentro a la mano en la bañera al tiempo que cubro mis pezones con la mano que no estoy usando.
– Tranquila Shizuku, solo es una broma de Halloween, ya sabes que es la noche de brujas y…
– ¡A mí que me importan esas celebraciones paganas! No son de nuestra cultura y ¡Sólo son para las malvadas como tú!
– Shizuku…
Recuperando la calma, me doy cuenta de lo que dije y de inmediato me arrepiento, pero sigo muy molesta con ella así que me aguanto.
– Crees qué… ¿soy malvada?
– Bueno…
Entre molesta y arrepentida, las palabras no salen de mi boca. Eris simplemente se acerca, me da un beso en la frente y dándose la vuelta, sale del baño.
– ¿Eris?
¿A dónde habrá ido? ¿Se habrá ido a su casa? La culpa corre por mi cuerpo al irme calmando poco a poco, y justo cuando estoy por salir para buscarla, la puerta del baño se abre de nuevo y…
– Eris, quiero decirte que… ¿eh? ¡¿Eeeeeeeeeeeehhh?!
Eris regresa al baño, esta vez con mi uniforme de ayudante del templo.
– Buenas noches, Sacerdotisa.
– ¡Eriiiiiiiiiiiisss!
– ¿Qué sucede sacerdotisa?
– ¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¿Estás usando mi uniforme de…?
– ¿Esto? Es mi uniforme de todos los días cuando vengo a ayudarla, sacerdotisa.
– ¿A qué es lo que estás jugando? ¿Y por qué me sigues llamando…?
– En realidad… he venido esta noche porqué… he sido una chica muy mala y me gustaría que me confesara, sacerdotisa.
Eris me dice eso último con una sonrisa muy pervertida y un tono muy lujurioso.
– ¿Eris?
– ¿Le molestaría si realizo mi confesión de la manera en que fui traída al mundo, Sacerdotisa?
Al decir esto sin quitarse el uniforme, Eris mete las manos dentro del kimono y sin mucho cuidado, retira su lencería negra dejándola caer bajo ella.
Ha quedado completamente desnuda debajo del kimono.
– ¡Eris! Te advierto que ese es un uniforme Muy importante para las ayudantes del templo y al usarlo de esa manera, estas faltando al respeto a nuestra cultura y no puedes… ¡Eris!
En ese momento, Eris me mete con ella devuelta a la bañera y ambas nos sentamos mirándonos a los ojos mientras Eris acaricia mi mejilla.
– Oh Sacerdotisa, usted es tan buena y pura, por favor, permítame estar a su lado para sacar el mal de mi interior y poder volverme más como usted.
– ¿El mal?
– Una persona muy importante para mí, me ha dicho que soy una chica muy mala, y aunque no lo demuestro, eso me hace sentir muy mal, ya que ella es una chica muy buena y… me hace preguntar si ella estaría mejor con una chica no tan malvada como yo.
– Eris.
Continua besándome e interrumpe de vez en cuando sus besos para seguir hablando.
– Ella me hace sentir… que puedo cambiar… que puedo ser buena… por eso me uní al templo, sacerdotisa, quiero ser una chica más buena para ella ¿Cree que podría ayudarme?
– Yo...
Eris dirige mis labios a los suyos y así, nos fundimos en un beso bastante húmedo y mojado. Al separarnos una fina línea de saliva aún une nuestros labios.
Siento mi corazón latir a tope, viendo a Eris vestir el uniforme que visto cada semana, usándolo de una manera tan pervertida en la cual jamás debería usarse, pero de alguna forma el saber eso… hace que me excite demasiado.
– Eris, tú… no eres una chica mala.
– ¿En serio? – feliz de oírme decir eso.
– O bueno, más bien… eres una chica muy mala, pero… me alegra que seas así porque… me ayudas a no querer ser una chica tan buena y… eso me hace muy feliz.
– Shizuku… ¡Ah, Shizuku!
– ¡Eris!
Eris se lanza aún más sobre mí, retirando de ella mi uniforme de ayudante del templo y quedando las dos desnudas, me besa y roza mi cuerpo con sus manos al tiempo que yo hago lo mismo.
– Eres una chica muy dulce.
– Y tú una chica muy traviesa.
Sonríe, se lanza aún más contra mí, besándome y tocándome con todas sus fuerzas.
– ¿Está bien si hacemos muchas travesuras esta noche, Shizuku?
Sonriendo, me estiro para tomar el gorro de pirata que Eris había dejado, y poniéndolo sobre mi cabeza, le guiño un ojo y le digo.
– Permiso para abordar concedido, Eris.
– ¡Aaaaaah! ¡Shizuku!
– ¡ERIS! ¡AAAAAAAAAHHHHH!
Bonus Short Story – Al día siguiente.
A la mañana siguiente las chicas nos reunimos en el pasillo de la escuela para platicar sobre como nos había ido con nuestras novias.
– ¿Y bien? ¿Qué tal les fue chicas? ¿Verdad que el plan fue todo un éxito? – Sara emocionada.
– Así es – Eris responde alegre – aunque debo de confesar que mi plan no salió tal como lo planeé, pero al final resultó mucho mejor de lo que esperaba.
– ¡Me da muchísimo gusto! También Runa me mandó mensaje por la mañana diciéndome que la 'clase' había sido todo un éxito y les manda muchos saludos a todas, ahora esta en otro tipo de clase con Takako-senpai.
– Ya veo, dile que le mandamos muchos saludos. ¿Cómo te fue a ti, Reo? ¿Le concediste todos sus deseos a tu Ojou-sama?
– ¡ERIS! – Reo hecha una furia – no diré nada más hasta que me pagues lo que prometiste.
– Ah, tranquila Reo – divertida – descuida que aquí tengo tus dulces – le entrega la calavera pirata que llevó ayer con Shizuku llena de dulces del templo.
– ¡Qué bien!
De inmediato Reo se calma y empieza a devorar los dulces ahí mismo.
– Eres como un animalito jeje.
– No me molestes – sin dejar de comer.
Volteamos con Sayuki, quien se acaba de unir a nosotras.
– Buen día chicas.
– Buen día Sayuki-san ¿Cómo te fue anoche con Rikka-san?
– Muy bien, gracias, el plan fue todo un éxito y conseguí ayudarla a que descansara. En la mañana seguía tan agotada que le fue imposible levantarse de la cama, así que llegué más temprano de lo habitual para avisarle a la maestra que Rikka-chan no vendría esta mañana y entregué toda su tarea por ella.
– Vaya, en verdad eres muy dulce Sayuki-chan.
– Lo que sea por Rikka-chan – voltea con Nanami – Y a ti Nanami-chan ¿Cómo te fue?
– Ahh… todavía me cuesta mucho trabajo sentarme – aún adolorida y adormilada de anoche.
– ¿Sentarte?
– ¡Aaaaahhh! – Al darse cuenta de lo que dijo – Yo… quiero decir… eh…
– Vaya, ¿así que al final si terminaste usando la cola que te conseguí? ¡Bien por ti! – Sara alegre.
– ¡No es lo que piensas! – Nanami en pánico.
– Descuida, ya te acostumbraras, también a mí me cuesta un poco de trabajo sentarme en clases, pero por Kaede-chan vale la pena.
– Uhh… – Nanami avergonzada.
– Es como lo que dicen, a veces para complacer a tu novia, hay que dar un salto de fe ¿no te parece?
– Por favor, no hablen más de saltos-pyon.
– ¿Pyon?
– ¡Waaaaa! – Risa, quien hasta ahora había estado callada, se da cuenta de lo que dijo y de inmediato entra en pánico.
Todas nos miramos y empezamos a reír alegres como amigas. El plan de Halloween había sido todo un éxito.
¡Hasta aquí estas siete historias! Espero les hayan gustado mucho y hayan reído mientras las leían, en lo personal me divertí pensando en ideas para los disfraces de todas las chicas y que situaciones podría escribir para cada una. De saber dibujar, me habría encantado poder hacerles fanArt a cada una, pero espero haber descrito cada disfraz lo mejor posible :D
Gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia, y hasta el próximo fanfic, nos estaremos leyendo c:
